Etiqueta: Libre Opinion

  • ¡Bienvenida Libertad! – Por Dignora Hernández

    ¡Bienvenida Libertad! – Por Dignora Hernández

    Por estos días supe  del  nacimiento de dos hermosas niñas que colmaron de alegría dos hogares venezolanos. Sin querer evitarlo me contagie  de  su dicha  y acto seguido comparé los dolores de parto de sus madres con el dolor de nuestra amada Venezuela, quien también en estas horas aciagas se encuentra a la espera de su primogénita: la libertad.

    Una de las criaturas, la primera de ellas  llegó en pleno incidente de la falla eléctrica que por estos días afectó y que aún continúa afectando a nuestro país y la otra, a los pocos días de este evento, ambas bajo la angustia que produce un contexto de emergencia. No obstante, allí junto a familiares y amigos están las dos, demostrándonos que a veces el dolor antecede a la vida y que aun cuando  no es nuestra la elección de padecerlo o no, si es nuestra la decisión de reconstruirnos desde y sobre él para  renacer.

    El alumbramiento de la libertad de Venezuela como los anteriores tiene por contexto y analogía una sala de parto representada por una emergencia humanitaria en la cual  la posibilidad de la ayuda humanitaria emerge como garantía para aminorar su sufrimiento.

    Hoy cuando nadie duda que Venezuela se encuentra bajo el poderío de un sistema de mafias  que ante el primer vestigio de nacimiento de su libertad la condenará a una muerte segura, solo me pregunto; ¿realmente alguien cree que podemos arrancarle  nuestra libertad de las manos  a un cartel criminal sin que este nos dispare?, entonces ¿volveremos a las calles con escudos de cartón a exigir nuestros derechos?, ¿pondremos una vez más nuestros corazones contra las balas del asesino? Estas interrogantes no deben ser interpretadas  bajo ningún concepto como  una invitación a las armas para batirse en un combate por  el alumbramiento de la libertad, se trata por el contrario de invocar fuerzas de paz que protejan a la población venezolana de un ataque despiadado  que hoy dificultan su nacimiento.

    Una vez más estamos decididos a transitar el camino hacia nuestra liberación definitiva del régimen opresor,  nuestras acciones se orientan hacia  ese propósito, es esa la razón por la que nos encontramos en las calles, son horas de dolor en las cuales estamos literalmente pariendo  nuestra libertad porque queremos renacer,  es ese el objetivo, el superior, el que verdaderamente  nos une y el que hoy nos convoca.  Es por ello y ante el simbolismo que representa el nacimiento de un  hijo, que nos hacemos participes de la dicha de quienes aún en estas circunstancias continúan apostando a la vida,  nos contagiarnos con su alegría porque vemos reflejado en este acto la capacidad de resiliencia que como seres humanos tenemos en momentos de oscuridad.

    Fuimos, somos y seguiremos siendo un pueblo en búsqueda de su  libertad, hemos entendido que en los contextos más adversos el hombre conserva su capacidad de elección  como lo señala  Viktor Frankl, psiquiatra  y escritor sobreviviente de los campos de concentración nazis,  cuando sostiene que  al hombre   “…se le puede arrebatar  todo salvo una cosa… la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino”    Hoy los políticos del mundo  debemos también tener la actitud necesaria para decidir por la libertad en cualquier contexto que se nos presente y condenar aquellos sistemas de gobierno totalitarios que la vulneran, con todos los riesgos que dicha decisión implica, esa es la razón por la que sin ambages de ningún tipo debemos asumir con coraje la dimensión de la crisis para poner  todas las opciones de su solución sobre la mesa.

    Los venezolanos hace mucho decidimos la  libertad como destino  y  en cada acción de calle la procuramos, en ese camino me inscribo, lo hago además pensando en nuestra gente y sobre todo en esos niños aun no nacidos,  de allí  que cuando mi amigo Yohan Marín expresara  con júbilo a través de sus redes sociales y ante el nacimiento de su sobrina,  una de las dos niñas a la que me referí al  inicio de este artículo,  “les presento a Rosa María de la Libertad,  otro motivo para seguir guerreando…”   y coronó  señalando  “… nació la libertad y nació para vencer y abolir la dictadura”,  solo pude atinar a responderle, contagiada por su alegría con  esta frase con la que desde hace mucho tiempo me despierto y que hoy  me sirve para iniciar y  con la que me permito igualmente cerrar, porque bien saben todos con cuanto afán la estamos esperando:

    ¡BIENVENIDA LIBERTAD!

     

  • En la nueva Venezuela, los principios si cuentan – Por Fabio Valentini

    En la nueva Venezuela, los principios si cuentan – Por Fabio Valentini

    El chavismo, como todo sistema de corte socialista, diseñó una serie de incentivos anti-natura que progresivamente escalaron y penetraron todas las instituciones, incluidas las que hasta el día de hoy se consideran “imparciales” u “opositoras”. En el ecosistema político actual la palabra que más se repite es el pragmatismo, mientras que los principios, es a la que menos se hace referencia.

    De verdad, ¿importan los principios? ¿Existe la política con principios? ¿Tiene el político principios y valores? Si algo supo crear el chavismo fue todo el aparataje mediático que promovió una neolengua, diseñada para controlar y amoldar a su conveniencia a la sociedad, a través de su lenguaje y forma de pensar. De manera que, muy probablemente en la nueva Venezuela seguiremos encontrando personas que crean que liberalizar la economía es un “acto fascista” pero también piensen que, ante todo, “hay que ser pragmáticos”.

    Ante esto, el 24 de abril de 1988 el Dr. Leonard Peikoff ofreció una charla en el Ford Hall Forum de Boston donde respondía la pregunta ¿por qué debemos actuar con principio? Para aquel entonces, el filósofo de origen canadiense ya identificaba un problema general en la política global que estaba siendo impulsada por los grandes movimientos anti-natura: el pragmatismo.

    No se necesita buscar una definición compleja, el pragmatismo es la noción humana de actuar sin principios, en rechazo a la idea moral y con base al simplismo, el relativismo y el subjetivismo. Responde a la pregunta ¿para qué detenerse en principios si se puede vivir en el hoy y el ahora siendo realistas, exclusivamente?

    En efecto, ha sido el pragmatismo la base esencial no solo del chavismo, sino de la política venezolana en los últimos 200 años. El pragmatismo ha sido la cadena ejecutora del populismo, el clientelismo, el paternalismo, el nacionalismo y finalmente el socialismo. Estos vicios históricos condujeron al chavismo, qué maximizó cada uno de ellos para dejar como resultado la Venezuela que tenemos frente a nuestros ojos.

    “MUD adoptó estrategia pragmática para no paralizarse”, dijo Luis Vicente León en 2016. Un artículo de prensa de fecha 9 de noviembre de 2017 mencionó que los “adecos arrasaron en primarias MUD por poner primero el pragmatismo para después definir su ideología”. Son solo algunos ejemplos fidedignos y disponibles en la web que constatan el letargo histórico de la cultura del pragmatismo y lo mucho que el chavismo se destacó en destruir cualquier noción de principios y valores en nuestra sociedad, mucho menos en la política.

    Lo anterior sirve como advertencia para la sociedad libre que deseamos formular y conquistar para Venezuela. He dedicado mis columnas a identificar los obstáculos que enfrentaremos a la hora de proponernos alcanzar esta sociedad y modelo de República.

    En una nueva Venezuela libre los principios y valores no solo contarán, sino que serán el radar (tal como Peikoff los definió) para enfrentar los retos, desafíos y vicisitudes que afrontaremos como país. Quizás sea tiempo de poner en práctica la tan citada y poco aplicada, por muchos, frase de Simón Bolívar: “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”.

     

     

  • Socialismo nunca más – Por Pedro Urruchurtu

    Socialismo nunca más – Por Pedro Urruchurtu

    Recientemente hemos sido testigos de la defensa de los ideales socialistas por parte de algunos dirigentes quienes, a la ligera, afirman que el régimen no es socialista, sino “de derecha”. Esta clase de comentarios demuestran dos cosas: que, por un lado, se ignora mucho de lo que significa “la derecha” y, por el otro, que hay una clara convicción sobre lo que representa el socialismo que defienden.

    Creo en la libertad individual y, por lo tanto, la defiendo y la promuevo. Eso implica tolerancia, pero no con el intolerante ni contra aquel que atente contra la vida, la libertad y la propiedad. En democracia, desde luego que el pluralismo es válido, pero siempre que se apegue a las reglas claras de esa democracia, con justicia y con respeto a las instituciones y al estado de derecho. Sin impunidad ni chantaje.

    En efecto, la tolerancia pasa por aceptar otras religiones, otros pensamientos políticos, etc., pero siempre que esos otros también respeten mi libertad de defender y promover lo que creo y no pongan en riesgo nuestros valores como sociedad. Reglas claras e incentivos adecuados son fundamentales en una sociedad y su pacto. Quien desea defender algo, debe hacerlo apegado a normas que hacen que ese algo sea aceptado/tolerado. Quien pretenda convertir ese algo en criminal o fuera de la norma, es decir, quien atente contra la vida, la propiedad y la libertad, debe someterse a la justicia.

    Celebro a quienes andan mostrando su visión ideológica por ahí –en particular la visión socialista-. Estoy en absoluto desacuerdo con ella, me opongo rotundamente y creo que esa visión nos trajo al país que tenemos y creo que debe haber justicia. Soy libre de hacerlo, como ellos son libres de creer en ella, aunque sea una ideología fracasada.

    Mientras más dirigentes develen sus creencias ideológicas, más oportunidad para la diferenciación. Estoy convencido de que las ideas de libertad, más temprano que tarde, terminarán por gobernar a Venezuela. Comentarios como los de esos dirigentes, ayudan a que esas ideas florezcan y lleguen a más gente. Basta con recorrer el país para darnos cuenta –y creo que ellos no lo recorren-.

    Por lo tanto, no caigo en el juego de la censura a la crítica que algunos pretenden imponer para ocultar la visión ideológica de esos dirigentes ni caigo en el chantaje de que ellos han luchado más que otros. Al final, defienden ideas retrógradas y conducentes a la miseria y me opongo totalmente a ellas, pero me alegra que las defiendan, así quedan en evidencia.

    Mi problema no es con esos dirigentes, sino con lo que algunos pretenden hacer de ellos y que creamos de ellos. No han luchado más que otros ni sus ideas son mejores. Defiendo su libertad de creer en eso, pero promuevo mi libertad de oponerme. Yo no quiero más dirigentes como esos, que son “valientes” sólo por una visión ideológica. Quiero ciudadanos comprometidos con la libertad y con la democracia; con el pleno ejercicio de éstas.

    No pretendo que ellos piensen igual a mí, porque eso es precisamente lo que hace el socialismo en el que ellos creen. Defiendo su libertad de mostrarse como son, porque aunque esa ideología sea contraria a la dignidad humana, ellos se diferencian de quienes creemos en la libertad.

    Yo estoy convencido de que el culpable de nuestra tragedia es el socialismo. Que algunos lo defiendan, es su asunto y tienen libertad de hacerlo, pero yo tengo toda la libertad de oponerme. Ha llegado hora de las ideas de libertad y quien crea en socialismo tendrá que entenderlo. Mientras más salgan a relucir esos dirigentes, más evidentes serán la diferenciación, la ruptura histórica que se aproxima y la oportunidad para ideas de libertad. Quien quiera combatir socialismo con más socialismo, recibirá la lección de esas ideas libres, que son las únicas que funcionan

    Aquellos que quieran defender las ideas del socialismo deberán entender que, entre otras cosas, estarán bajo el escrutinio de una sociedad que ya sabe que el socialismo le trajo miseria y que no funciona. No hacen falta intérpretes de los socialistas que sirvan para replantear lo que los socialistas dicen y así hacerlos parecer menos socialistas. Tampoco hace falta que pretendan vendernos de que lo de Venezuela no ha sido socialismo de verdad y que hay que ir por el verdadero. En realidad, sí es socialismo lo que hemos vivido y sus resultados no distan de los resultados históricos que ha dejado en la historia de la humanidad.

    El país sabe que ese modelo se agotó, que no se trata de pasar de un socialismo carnívoro a uno vegetariano y que lo verdaderamente importante es la libertad. Venezuela está lista para decir #SocialismoNuncaMás.

     

  • Art. 187.11 El tiro por la culata – Por Anderson Silva

    Art. 187.11 El tiro por la culata – Por Anderson Silva

    Recordemos que todo lo que hemos estado viviendo los venezolanos es un plan bien orquestado por los padres de la Revolución socialista y genocida latinoamericana, nada mas y nada menos que «El Castrismo Cubano», ese sistema criminal y perverso que es dirigido desde Cuba.

    El Caudillo Fidel Castro siempre tuvo claro sus intenciones para con Venezuela, y con la llegada al poder del golpista Hugo Chávez en 1998, puso en marcha su plan de hacerse con las riquezas de este país. El primer paso fue modificar la constitución de la República de Venezuela y con eso, hacerse un traje a la medida y así no tener obstáculo alguno para comenzar a operar de manera cómoda el plan de saqueo a la nación.

    Entre esa modificación a la carta magna entró el Art. 187#11, ya que Castro tenía claro que las FAN podrían ser un obstáculo determinante y que limitarían sus acciones, sabiendo él que en cualquier momento podría INTERVENIR MILITARMENTE y de manera legal nuestro país introduciendo a sus mercenarios cubanos.

    Pero al SOCIALISMO DEL SIGLO XXI «le salió el tiro por la culata», porque ese mismo Art. 187 #11 hoy le entrega el instrumento legal a la Asamblea Nacional para solicitar la ayuda extranjera necesaria a través del acompañamiento de paz y supervisión de tropa militar Extranjera.

    Solidarizados con Venezuela y ante esta emergencia humanitaria compleja que vivimos, y sin precedentes en el continente, muchos países del mundo han puesto a disposición de los venezolanos ayuda en forma de recursos económicos, alimentos y medicinas.

    El 23 de Febrero de 2019 los gobiernos de Colombia, Brasil y Curazao intentaron -de manera pacífica- hacer ingresar parte de estos alimentos y medicinas para los venezolanos más necesitados. Esa ayuda no sólo fue rechazada, parte de ella fue quemada en la frontera Colombo-Venezolana, acompañado esto con actos de violencia perpetrados por los esbirros del usurpador, que dejó claro que no aceptará su ingreso, ni ninguna otra ayuda, profundizando aún más la crisis, crisis que ellos mismos provocaron sin importar que estén diezmando a los Venezolanos.

    Ya no hay nada que esperar, los tiempos en Venezuela se cuentan por muertos. El régimen está dispuesto a intensificar su proceso de exterminio masivo en este país y a cambio de mantenerse en el poder.

    Los venezolanos le demostramos al Presidente (E) Juan Guaidó que estamos determinados a ser libres y que lo acompañaremos en cada decisión que provoque la salida de este régimen criminal. Lo apoyamos y juramos juntos la lucha para lograr la libertad de Venezuela el pasado 23 de Enero de 2019 y así hacer cumplir la ruta de tres pasos: 1ro. Cese de la Usurpación, 2do. Gobierno de Transición y 3ero. Elecciones libres.

    En este mismo sentido los ciudadanos le exigimos a Juan Guaidó que dé un paso al frente en esta etapa y que promueva la ejecución, en su carácter de Presidente de la Asamblea Nacional, del Art. 187 .11, único instrumento legal que nos da la posibilidad real de entrar la Ayuda Humanitaria al país y así aliviar esta grave emergencia que todos los días cobra vidas humanas en Venezuela.

    Presidente (E) Juan Guaidó, llegó la hora del coraje, los ciudadanos desarmados no somos contrincantes para militares, cuerpos de seguridad del estado, colectivos y mercenarios, que han demostrado que son capaces de asesinar, encarcelar y torturar a la población. Usted sabe que #SolosNoPodemos

  • Represión contra el alto costo de la vida en Venezuela – Por Oscar Barreto

    Represión contra el alto costo de la vida en Venezuela – Por Oscar Barreto

    El 23 de febrero el régimen de Maduro cometió un delito de Lesa Humanidad al no dejar pasar la «ayuda humanitaria» al país. Ese día se definió definitivamente el destino de las mafias, tenían dos opciones, entregarse y salir por las  buenas o acabar con la ayuda humanitaria y reprimir a los venezolanos para decidir su final, la fuerza. Se inició un nuevo nivel de represión por parte de los tiranos hacia la ciudadanía con el único objetivo de seguir en el poder, en sus 4 paredes de Miraflores.

    Los venezolanos durante 20 años han resistido los embates del socialismo, y también han perdido el miedo a reclamar lo que les han robado, pero a medida que el ciudadano se enfrenta al régimen también incrementa la represión, que ya va más allá de la coacción física, trasciende a lo psicológico. En Venezuela se registran más de 80 protestas diarias, en todas las áreas de la vida cotidiana de los ciudadanos, se pasean entre protestas por servicios públicos y conflictos gremiales.

    Los ciudadanos que hacen vida política en la actualidad, se deben enfrentar a las historias de cada sector popular, ya las protestas se han expandido de las grandes urbes a las zonas rurales. El viernes 15 de marzo, el sector Las Viviendas en La Toscana, vía al norte de Monagas, fue víctima de represión por parte de la Guardia Nacional (GN), ¿El delito? Reclamar alimentos que ya habían pagado y aún no habían recibido. La única respuesta obtenida fue gases lacrimógenos y perdigones. La acción fue comandada por la peor escoria que ha llegado al municipio Piar, el usurpador Miky Fuentes.

    Actuaron como criminales, esa es su naturaleza; a las 11 de la noche, un comando de la GN sacó de sus casas a varios ciudadanos y se los llevaron, un vil secuestro, protestar por el alto costo de la vida no es delito. No fue fácil para los venezolanos pasar un apagón nacional de 5 días; agobia, y protestar porque las cosas están mal es una forma de desahogo social. Ante esto, los políticos de esta nueva era debemos estar con los ciudadanos, apoyarlos y ayudarlos a denunciar, a hacer pública su realidad, es nuestra responsabilidad.

    Reprimir cada protesta, es herir la valentía del venezolano que se inspira en el sentimiento de tener una mejor calidad de vida, reprimir en Venezuela es política de Estado, donde el G2 Cubano mete sus manos junto al usurpador Nicolás  Maduro.

    Represión vs. R2P

    La comunidad Internacional tiene la responsabilidad de ayudar a los Estados que son sometidos a crímenes de guerra, exterminio y limpieza étnica. Hace 20 años no creíamos que esto sucedería en Venezuela, pero es real y lo viven más de 30 millones de ciudadanos. Cuando los grupos armados afectos al régimen reprimen a venezolanos, exterminan el derecho a la libertad y la vida. Venezuela debe solicitar la aplicación de este principio de Naciones Unidas, urge proteger a la población del genocidio por parte de la tiranía.

    No es secreto para el mundo que todos los días mueren personas en Venezuela por falta de comida y medicinas, lo que ha llevado a los ciudadanos a entender y tomar consciencia sobre lo que hoy se ha convertido en una fórmula para acabar con el problema: Artículo 187.11 + R2P = Propósito militar de asistencia humanitaria.

    En función a lo anterior, el 19 de febrero, la Fracción Parlamentaria 16 de Julio, donde están líderes monaguenses como los diputados Juan Pablo García y Carlos Bastardo, solicitó a la directiva de la Asamblea Nacional la aplicación del Artículo 187.11 y posteriormente introdujeron un proyecto de acuerdo, que hoy reposa en la secretaría del Palacio Federal Legislativo, pero que también recorre las calles de Venezuela, y los ciudadanos no van a dejar de insistir hasta que se aplique. Llegó la hora de usar el recurso y poner fin al Estado criminal que reprime y asesina, el mundo entendió que solos no podemos.

     

  • Solos no podemos – Por June Herrera

    Solos no podemos – Por June Herrera

    Hoy 16 de marzo de 2019, se convoca nuevamente a marchas a nivel nacional y los venezolanos tomamos nuestras gorras, franelas y banderas de Venezuela para salir a protestar, o más bien DRENAR, en  reencuentro  con nuestros vecinos y amigos el  tenebroso apagón nacional del pasado fin de semana.

    Es triste ver y escuchar  la celebración y alardeo general de sentirnos poderosos por haber logrado  sobrevivir y haber resistido, después de tremenda catástrofe inducida. Apagón por más de 100 horas que paralizó nuestras vidas: sin energía eléctrica para tratamientos médicos, sin medicinas,  sin puntos de ventas  ni efectivo para comprar a precios irracionales hielo, comida y agua, producto de la hiperinflación. Sin gasolina para  movilizarnos o aparatos que permitieran  auxiliar o saber del estado de familiares y amigos, en pocas palabras, SIN VIDA.

    Parece que el objetivo se ha concretado a SOBREVIVIR  y RESISTIR en lugar de EXIGIR un CAMBIO para mejorar nuestras  condiciones de  vida.

    Hasta cuándo debemos seguir mostrando a los líderes la fuerza ciudadana que siempre se ha manifestado y  desbordado desde 2014, hasta cuándo  darle largas a esta tragedia, cuántos muertos, cuantos enfermos físicos y emocionales, cuanta pobreza más debemos resistir para que nuestros líderes tomen la decisión de invocar el artículo 187#11 de la Constitución que permita cortar de raíz la causa de todos estos males.

    Solos no podemos, y por culpa de la gran penetración cubana en todos los sectores del poder de Venezuela. La FAN reprimida y amenazada y los ciudadanos cada vez más desgastados y pobres. Hasta cuándo hay que esperar para que entiendan que el tiempo le ofrece capacidad de maniobra e inventiva al régimen además de disminuir nuestras capacidades. Toda decisión implica un riesgo pero  después de 20 años de destrucción,  es hora de corregir errores, tomar decisiones valientes y salvar a Venezuela.

     

  • El Fanatismo – Por Jesús Campos

    El Fanatismo – Por Jesús Campos

    Es normal que cualquiera se sienta ofendido cuando alguien le dice que es muy “fanático” a algo, ya que este término se puede asociar con alguien que es “maniático”, una persona que defiende a capa y espada sus creencias irracionalmente. Pero, ¿Qué es el fanatismo como tal?, ¿De dónde viene?

    Podemos definir el fanatismo, simplemente como la conducta o comportamiento apasionado del fanático, una actitud que se presenta como una pasión excesiva y desmedida por defender una idea, una teoría o un estilo de vida, entre otros. Expertos afirman que el fanatismo podría convertirse en un peligro dentro de la sociedad actual, sin embargo, no es una problemática nueva, ya que desde los mismos orígenes, ha estado presente en aspectos como la religión, deportes, tendencias políticas, etc.

    En nuestro país, el fanatismo es parte de nuestra idiosincrasia, desde los misioneros que querían imponer la religión verdadera a los salvajes, y estos últimos, que respondían con su propia convicción y creencias, intentando librarse de los recién llegados religiosos. Muchos han sido los ejemplos de fanatismo con los cuales muchos venezolanos pueden sentirse identificados, siendo algunos de los más notables los de tendencias política y deportivas. ¿Quién no es fanático de su equipo de béisbol? O se ha topado con un fanático a su ideología política.

    Las acciones de las personas se guían por el deseo, por eso es que podemos decir que  lo que nos lleva a caer en el fanatismo es el apasionamiento que tenemos a ciertas cosas, somos una sociedad joven y debemos entender que nuestro pasado es muy reciente, es por eso cualquier alusión al fanatismo puede retumbar en nuestras cabezas. Entonces, hagámonos la pregunta, ¿Está mal ser fanático, o sentir fanatismo hacia algo? La respuesta dependerá del punto de vista en que se vea, siempre y cuando no se haga daño a la sociedad con nuestras ideas o creencias, cada quien es libre de defenderlas dentro de un buen marco de respeto. Pero, si se llega al punto de ofender, o hacer daño para poder defender una postura y se entra en conflicto, puede llegar a tener repercusiones en las relaciones interpersonales.

    Entonces, ¿Cómo se puede  dejar el fanatismo?

    Es muy difícil librarse del fanatismo, ya que puede hacerse pasar como nuestra opinión, haciéndonos creer libre y fuertes. Sin embargo, dejarlo crecer es acabar con nuestra dignidad, ya que este esclaviza nuestra consciencia hasta suprimirla. Lo más recomendable es intercambiar ideas con otros, respetando las opiniones de los demás, así estemos seguros de nuestra postura. No se trata de creer ciegamente en lo que dice el otro, si no de escuchar y comprender lo que dice.

     

  • El colapso de un país en ruinas – Por Miguel Aguilar

    El colapso de un país en ruinas – Por Miguel Aguilar

    Es críptico el escenario en nuestro País. Venezuela se encuentra sumergida en un devenir delicuescente de una de las bandas criminales mejor estructuradas del mundo; aún, teniendo como soporte las instituciones del estado, un cuerpo de justicia ajustado a sus necesidades, un alto contenido estratégico cubanizado, guerrillas colombianas, terroristas árabes del Hezbollah y, por si fuera poco, los malandros colectivos, los presos
    fratricidas, disfrazados de policías y algunos miembros de la FFAA que aún se mantienen aferrados a la ubre de los usurpadores.

    La decadencia, como se señaló, de estos facinerosos, hace que sean aún más perversos. Están sucumbiendo a
    la presión externa e intestina, están asidos a hilos, corroídos, que se romperán de un momento a otro. Su columna vertebral, como el narco-tráfico y el robo del erario, se ha ido fracturando. No tienen sostén internacional y están sucumbiendo al anillo económico, están atrapados en su propia madriguera. El inestable comportamiento, los lleva a cometer tropelías en contra del pueblo venezolano, sin importarles el sufrimiento, las muertes y las necesidades básicas; sólo para mantenerse adheridos a las mafias de una corruptela híbrida que, como émbolos, torpedean a una sociedad golpeada, pero mantenida resiliente y con la esperanza, más viva que nunca, para continuar socavando las bases, fragmentadas, de un albergue delincuencial y cobarde, que, aún, continúa en status epiléptico, lo cual deriva en un daño neuronal.

    Con el ímpetu y perspicacia venezolanista, se pudiese señalar que esta penumbra subyacente, entorpece la
    funcionabilidad, en todos los aspectos, de nuestra nación; podemos observar un nuevo yacimiento de incertidumbre y desconfianza en la población. Incertidumbre, sí, porque históricamente nuestro País nunca ha sufrido un apagón de tal magnitud. Y desconfianza, porque la población no se cree el cuento de “falla eléctrica”. Suspicazmente, el vecindario manifiesta que es una componenda, más, del G2 cubano y nuevamente, dicen, quieren manipular al ciudadano para que se guarde en sus casas y así poder maniatar a su antojo lo que hasta ahora y desde aquel 23 de enero de este año, no han podido controlar.

    Con el corte de la energía eléctrica, a niveles inimaginables, intentan sucumbir las expectativas de un pueblo, afanoso que desea la intervención de una fuerza mayor que extirpe, de una vez por todas, las pretensiones del enquistamiento de los usurpadores. La Asamblea Nacional -legítima- debe activar el Artículo 187 numeral 11: “Autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país”.

    ¿Cuántos atropellos y cuántos asesinatos se les continuarán permitiendo a los delincuentes que invaden el poder?

    ¡Basta ya! Ha sido una de las consignas de María Corina Machado. Las aplicaciones del articulado constitucional 233; 333 y 350 fueron impulsados, con fervor y coraje, por esta mujer que ha recorrido toda la geografía nacional, sólo para infundir el sentido de libertad a un pueblo oprimido, que ha estado bajo la fecunda malevolencia de aquellos que han coexistido opuestamente a una verdadera democracia y son una alegoría de muerte y destrucción, llevando al País a un colapso, casi total.

    El Artículo 187 #11 es otra de las banderas de María Corina, lo cual supondrá uno de los acontecimientos,
    libertarios, más relevantes de los últimos 60 años.

     

  • La usurpación del Estado criminal – Por Carlos Benucci

    La usurpación del Estado criminal – Por Carlos Benucci

    Si de avances en el proceso de la transición hablamos, creo que debemos acelerar el paso. El lunes 4 de Marzo, Juan Guaidó regresó al país luego de múltiples amenazas en su contra por parte del régimen de Maduro.

    La entrada de Guaidó, indudablemente fue una realidad gracias a los resultados obtenidos en su gira internacional, el presidente (E) de la República, demostró que el apoyo de los países de la región no es mera retórica sino es un respaldo político sólido, para muestra de ello, la caravana presidencial acompañada de algunos de los cuerpos diplomáticos de las democracias latinoamericanas.

    Sin embargo, hay que decir que aún existe una suerte de efecto tardío que para algunos se nos es difícil entender, es decir, el día de su retorno, el presidente le ordenaba a la FAN apresar a los colectivos que dispararon a las personas que se encontraban en la frontera y asistían como voluntarios al pase de la ayuda humanitaria. Así mismo, también se refirió a los presos que Iris Varela dejó salir de las cárceles. Mi pregunta es, ¿por qué no tomar acciones directas con los que le dan direccionalidad al crimen organizado como a la ciudadana antes mencionada? ¿Por qué no vamos más allá y desmontamos toda la estructura mafiosa que convive con el chavismo? la forma más efectiva de derrumbar un edificio es destruyendo las columnas que lo sostienen, en este caso, la convivencia de los carteles de la droga, el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado dependen de algunos de estos sujetos. Ahí está el verdadero cese de la usurpación.

    Creo de esta manera, que para darle un poco más de forma al “Vamos Bien” este mismo debe ir acompañado de contenido y de acciones directas que logren desequilibrar al régimen que se cae a pedazos. Estos últimos buscan desesperadamente bocanadas de oxígeno que logren mantener la cohesión interna y retomar la agenda pública, la única forma de que esto ocurra es que nosotros permitamos que en efecto suceda. Sun Tzu dice en el Arte de la Guerra que cuando tu enemigo está agonizando, no debes darle tregua, no debemos dar tregua a quienes han hecho sufrir a más de 30 millones de venezolanos. En Venezuela no va a haber vuelta atrás, dicho por María Corina Machado en la autopista Francisco Fajardo a cientos de venezolanos y dicho por Donald Trump en su declaración sobre Venezuela el 19 de Febrero, no haber vuelta atrás quiere decir desmontar al chavismo y sus esferas criminales que lo rodean y atentan contra la región.

    Por otra parte, Juan Guaidó y la Asamblea Nacional han declarado públicamente que no van a descartar ninguna opción para la salida de Maduro y su régimen, eso quiere decir que todos los argumentos jurídicos y constitucionales deben ser activados en favor de que cualquier acción que sea ejecutada se haga en el marco de la ley, ergo, la activación del 187 numeral 11 constitucional que autoriza el ingreso de una coalición multinacional para hacer alguna incursión en nuestro territorio

    Avanzar es necesario, pero en una dirección, la del desconocimiento y la fuerza. El reconocimiento y la legitimidad del gobierno de Guaidó es una realidad nacional e internacional, valerse de esos esfuerzos es fundamental para nombramientos de próximos cargos como un nuevo CNE que empiece por hacer una depuración de todo el aparataje mafioso que el chavismo se encargó de edificar en dicha institución.

    Mientras tanto, el presidente lo ha dicho, debemos estar en la calle, sí, pero mientras la ciudadanía se moviliza, entonces se debe avanzar. Sólo así será posible forzar el escenario que genere el quiebre y el cese de la usurpación.

     

  • El venezolano no es socialista – Por Fabio Valentini

    El venezolano no es socialista – Por Fabio Valentini

    Durante este cruel sistema nos han encerrado en dos paradigmas: que los venezolanos somos existencialmente socialistas y que el chavismo no es comunismo, sino una “cosa rara”.

    En uno de sus libros más destacados, Ayn Rand, nos dejaba abierta la pregunta sobre ¿quién necesita la filosofía? En pocos párrafos la autora de origen ruso, sobreviviente del perverso totalitarismo soviético, sintetiza que sin saber de filosofía no pudiésemos tener los pies sobre la tierra.

    Esencialmente, la filosofía estudia la naturaleza de la existencia del hombre y su relación con esa existencia. Tal como Rand lo describe: “La filosofía es el suelo que hace posible el bosque”. Cada una de nuestras acciones está ligada a una filosofía.

    Los paradigmas que el sistema se ha encargado de realizar me atemorizan en el presente, pero, aún más en el mañana en libertad por el cual luchamos. Creer que el chavismo es una “cosa rara” que no tiene fundamentación filosófica y que los “venezolanos somos socialistas”, y, por ende, el chavismo no es socialista, nos debe de alarmar tanto o más, de lo que día a día nos alarma lo criminal de este sistema.

    La raíz última del chavismo es marxista y el sistema bien ha funcionado dentro de la normativa de esta filosofía: destrucción, miseria, pobreza, hambre, muertes, entre otras. El chavismo ha seguido perfectamente el guion elaborado por Karl Marx en 1867. Instaló una primera fase socialista para destruir todas las instituciones de orden social, político, económico y a la familia como base de la sociedad. El ciclo finaliza con la segunda fase, el comunismo, que busca crear un nuevo orden social, donde no existan individuos sino colectivos, donde no haya un orden normativo sino un orden natural; es decir, lo que estamos empezando a evidenciar los venezolanos.

    El marxismo tiene abierta una cuenta con más de 100 millones de muertos, de forma directa o indirecta, a manos de los sistemas que lo pusieron en práctica. El chavismo ha anexado por lo menos unas 450.000 más, si tomamos como referencia que cada año mueren entre 22.000 a 25.000 personas por asesinatos o hampa. Aun así hay personas pensando que ellos deberían participar en unas elecciones libres y competitivas.

    La socialdemocracia y el socialcristianismo no se quedan atrás, son sistemas que si bien respetan ciertas libertades o guardan un orden institucional medianamente estable, sirven de telón para que filosofías como la marxista o la fascista se impongan, posteriormente.

    Decir que los “venezolanos somos socialistas” es aseverar que deseamos vivir en este mundo perverso sea bajo el chavismo o bajo cualquier sistema o gobierno liderado por personas que siguen el socialismo como su filosofía de vida.

    Si algo bien describe al venezolano es su ímpetu por superarse, crecer y emprender. Palabras que solo en sistemas liberales tiene cabida y es respetado en sociedades libres, esas que colocan siempre al individuo en el centro de sus acciones.

    La filosofía de la sociedad libre es individualista dentro de la naturaleza humana, sigue y respeta el interés de cada individuo en su concepción ética, limita al gobierno en la esfera política, promueve el capitalismo dentro del plano económico y permite configurar una sociedad basada en la familia y las libertades individuales.

    Las ideas tienen consecuencias y de no creer en ello, analicemos nuevamente al comunismo, que nació con la idea de un individuo y cobra la vida de más de cien millones. Venezuela tiene la oportunidad de superar estos paradigmas y enrumbarse a ser una nación libre y próspera.