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  • La resignación contra la rebeldía – Por Jesús David Flores

    La resignación contra la rebeldía – Por Jesús David Flores

    Estamos hoy, en la Venezuela más obscura, en tiempos donde las sociedades han tenido que escoger un camino u otro: La resignación o plantar cara (La rebeldía).

    La Resignación es como la cocaína o la heroína; la resignación es producto de muchas causas; la resignación es hija de ese discurso totalizador cual  si fuese una religión; no hay más verdad que la competitividad, no hay más poderes que mercados y economía creciendo constantemente. Competitividad, libertad individual  y  crecimiento sostenido  es lo que produce bienestar.

    Resignación  además, porque el discurso  oficial baja desde los poderes públicos, desde las sentencias de los tribunales, y desde las clases donde algunos maestros van inyectando una determinada idea,  el discurso de que no hay otra salida (esto es lo único posible) y si no, peores estaban  en la “cuarta”, o cuando se habla del Muro de Berlín (ya cuando se acude a hablar del pasado es porque no se tiene razones; es la única justificación).

    Resignación porque los pueblos cuando tienen  problemas  no son  rebeldes, tiene que comer todos los días,  la rebeldía ha surgido de aquellos que comían todos los días, de aquí la gran culpabilidad de muchos  intelectuales que han comido todos los días viendo el desastre, viendo la agonía y  no han sido capaces de decir basta  a esta situación de degradación.

    Una resignación  que nace de la evidencia diaria que no dejan ver que estamos yendo hacia atrás, devolviéndonos al siglo XlX. Se trata aquí desde el dominio de la mente, ese odio que viene desde los tribunales,  desde los poderes públicos, desde la televisión, ese odio que cae desde los políticos y va empapando la mentalidad de la gente diciendo “CALLATE y si no callas te ira peor”;  esa resignación  se debe parar; resignación que surge de los medios de comunicación. Resignación hija de un sistema político confundido, degradado, la cultura del sí y no. ¡Esto se debe parar ya!

    Se busca al esclavo sin pensamiento, ya no se busca al ciudadano intelectual. Se busca desde  los parlamentos  debatir los problemas y no se busca que se cuenten chistes de la vida privada para olvidar la tremenda realidad; escapismo, droga, sedar el pensamiento y  aniquilar el espíritu crítico y por lo tanto fomentar la resignación.

    Por tanto, la política es entendida como compraventa de votos y entender  lo  que quiere el pueblo.  Se le va a decir lo que quiere mediante determinados medios;  yo represento un proyecto, yo quiero explicarle un proyecto como ciudadano que pertenece al pueblo; no solo se debe ganar votos, eso no está bien dicho, debes ser respetable, hablar políticamente correcto en buen tono.

    La cultura de la hipocresía impregna nuestra  sociedad; este cáncer va avanzando, degradando corrompiendo y aniquilando las fuerzas para surgir. Pero ante toda esta resignación  nace la  rebeldía; La rebeldía no es un grito, no es un insulto, no es una mala contestación NI una pedrada; La rebeldía es un grito de la inteligencia de la voluntad; la rebeldía fundamental es esa actitud intelectual, un posicionamiento que nace de la mente y el corazón de poder querer cambiar.

    La rebeldía no es ni más ni menos que el posicionamiento contra otros valores y la decisión de hacerle frente a los problemas,  a las dictaduras, a los sistemas totalitarios que ahogan, que reprimen y que nos quieren ver hundidos en miseria; por eso nos rebelamos, para establecer los derechos para todos y respetar los Derechos humanos, la constitución, los poderes públicos, los ciudadanos, en general a todos;  donde todos seamos iguales ante la ley  y donde no haya marginado.

    Es hermoso luchar por ideales nobles y eso significa  esa rebeldía, defender y no callar, defender que hay valores que deben ser sostenidos, el  valor de la igualdad, no hay sangre azul, todas son rojas.  Igualdad que hace que los seres humanos nazcan de la misma manera, no igualitarismo. Es hermosos luchar junto a la igualdad, la libertad, pero hablar de libertad es algo muy grande y se debe asumir que se tiene la conciencia libre que no es lo mismo -libertad de conciencia-.

    Junto a la libertad en el sentido esplendido de la palabra, viene la justicia y no viene de los tribunales; luego nos dirigimos a la solidaridad que consiste en afirmar tranquila y serenamente que no se merece luchar por un partido político, sino por una bandera ¡VENEZUELA! y merece que luchemos por ella.

    Que la resignación  no sea nunca una bandera; que la rebeldía sea nuestra bandera de querer, poder y amar un verdadero cambio. Venezuela nos necesita a todos y no resignados, sino en rebeldía cívica popular.

    @JesusdaFlores

     

     

  • ¿Venerar o celebrar? – Por Eduardo Díaz

    ¿Venerar o celebrar? – Por Eduardo Díaz

    Hay variables o eventos que a pesar de ser inevitables o que su materialización escapa de nuestro control nos atormentan y preocupan. La muerte es uno de ellos, puede ocurrir o muy pronto o muy tarde, depende de cómo uno lo vea. Es pronta por ejemplo, si un padre o madre ven morir a su descendiente antes que alguno de ellos, situación ésta que los que tenemos la dicha de ser padres la vemos como algo horrible y contra natural; no es usual que la muerte de un hijo preceda a la de su padre o madre y el dolor por esa pérdida debe ser indescriptible, sin lugar a dudas. Es tardía cuando por ejemplo un cuerpo lucha desesperadamente contra un estado mórbido sin tener calidad de vida y menos aún esperanzas de sobrevivir.

    Nos resistimos a aceptar la muerte, seamos francos. Nadie desea morir aun cuando para muchas religiones o creencias, la muerte es solo alcanzar un estado superior de vida, la separación del alma del cuerpo y la continuación de la vida en forma espiritual.

    La muerte debería ocurrir por causas naturales incluyendo en ellas, las derivadas de enfermedades o padecimientos que el mismo cuerpo incuba y desarrolla por innumerables factores. Lo que es inaceptable, despreciable y condenable desde todo punto de vista es cuando la muerte es causada por órdenes o acción de otro ser humano y más grave aún si es por órdenes de quien ocupa la presidencia o jefatura de un país o lidera una tiranía o régimen totalitario. Más de 8190 muertos incluyendo fusilamientos, ajusticiamientos, muertes extrajudiciales, más directamente, asesinatos, no es un récord digno que un ser humano quiera tener. Son más de 8190 asesinatos que con total indiferencia y sin vergüenza ni pena alguna, llevó sobre sus espaldas un monstruo para algunos o un héroe para otros, quien apoyado en la tesis de una ideología trasnochada y fracasada torturó, vejó, fusiló, desapareció y asesinó a todo aquel que se atrevió a disentir, pensar diferente o ser un estorbo en el desarrollo de un proyecto político supuestamente beneficioso para el pueblo pero que luego de más de 55 años implementándolo solo le ha dejado una violación continuada de derechos humanos, desolación, hambre, opresión, aislamiento y miseria. Ni sus “entrañables amigos” del alma se salvaron de ser despachados; el Che, uno de ellos porque se atrevió a criticar al sistema soviético de la época –aliado del monstruo- y acercarse a China lo que ese monstruo consideró un peligro.

    Le llegó su hora. Lamentablemente falleció otro dictador, tirano y genocida sin ser juzgado y condenado. Que fue un personaje notable y que marcó pauta durante parte del siglo XX no se puede negar. En nuestro país patas arriba altos personeros del  gobierno le rinden pleitesía, varios días de luto nacional, lo lloran, lo enaltecen, lo veneran, ha muerto su héroe, un padre para algunos. En otras partes celebran o destacan su muerte no por ella en sí misma pero si porque hay un dictador y un violador menos de derechos humanos. Y uno se pregunta, ¿cómo reprochar que los familiares de esos 8190 asesinados y todos aquellos que fueron despojados de sus propiedades, o que se vieron obligados a irse de su país celebren la partida de ese personaje?

    Querido por muchos y odiado por otros tantos se fue Fidel, un monstruo, para mí un monstruo macabro que oprimió a su pueblo. Queda su obra que espero sea recordada como el ejemplo de todo aquello que no debe hacer un ser humano, una persona para mantenerse en el poder y menos aún que cientos de miles lo permitan.

    @Eduardolawyer

  • Los acuerdos incumplidos – Por José Antonio Vega

    Los acuerdos incumplidos – Por José Antonio Vega

    El día 25 de Octubre, la Asamblea Nacional como parte del acuerdo para iniciar el procedimiento de declaratoria de responsabilidad política del presidente de la república, en su segundo punto estableció lo siguiente:

    «Declararse en Sesión Permanente de consulta popular, por medio de la plenaria de la Asamblea Nacional y de sus Comisiones Permanentes, en la sede del Parlamento y en las comunidades, para determinar junto al pueblo, en asambleas de ciudadanos y ciudadanas, movilizaciones y diversas formas de deliberación y manifestación pública, las decisiones posteriores que deban adoptarse ante la ruptura constitucional impulsada por el Presidente de la República, de acuerdo con los artículos 187, numeral 4, de la Constitución y 127 y 128 del Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea Nacional”.

    En el mismo acuerdo se resuelve citar a Nicolás Maduro para que “compadezca al Hemiciclo de Sesiones el día 1 de noviembre a las 3:00 pm, a fin de que exponga sobre su posible responsabilidad por las graves violaciones a la Constitución, los derechos humanos y la democracia…”

    Pero, para asombro de quienes padecemos el rigor de esta dictadura, ese mismo 1º de noviembre y en razón de haberse iniciado el día anterior un diálogo con los victimarios de la libertad de los venezolanos, la Asamblea Nacional decidió suspender el debate, sobre el juicio político a Nicolás Maduro, decisión a la que por cierto, solo se opusieron los diputados de Vente Venezuela.

    La pregunta que como ciudadano me hago, es  ¿junto a qué pueblo?, ¿en qué asamblea de ciudadanos y bajo qué forma de deliberación pública, tal como lo expresa el acuerdo antes citado, se decidió ir al cuestionado diálogo y suspender la comparecencia de Nicolás Maduro?, ¿a quién se le consultó respecto a la decisión de frenar en seco los compromisos asumidos en el primer  acuerdo aprobado en el parlamento el día 23 de Octameritaubre de designar los nuevos cinco rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) y los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), así como denunciar ante la Corte Penal Internacional a jueces y rectores responsables de haber suspendido el proceso del referendo revocatorio?, ¿por qué no se debatió con la profundidad y responsabilidad que  el caso de la nacionalidad de Maduro?.  En pocas palabras, los venezolanos nos preguntamos, ¿qué pasó para que lo innegociable en pocos días se hiciera negociable?

    Que los partidos Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y el gobernador Henri Falcón, sin consultar de una manera amplia y desmereciendo así, la opinión de los demás factores políticos que hacen vida en la Mesa de la Unidad Democrática, hayan decidido ir a un diálogo y que al día de hoy solo ha beneficiado a la dictadura, ya es de por sí condenable. Pero, que desde la Asamblea Nacional se incumpla un compromiso adquirido a través de la formalidad de un acuerdo, dado, firmado y sellado en el Palacio Federal Legislativo, resulta una falta de respeto y un desconocimiento al poder soberano del cual emana tal institución y al que de acuerdo a la Constitución está sometida.

    Sin embrago, más allá de la desmoralización y desmovilización lograda a raíz del inicio del diálogo y el consecuente enfriamiento de la calle, lo más grave es la falta de confianza que buena parte de la dirigencia opositora ha generado en los ciudadanos. Los venezolanos necesitamos de un liderazgo en el que podamos confiar el futuro de nuestros hijos, ya que en un país, en donde literalmente todos nos jugamos la vida, el hilo conductor de la lucha que se proponga llevarnos a la libertad, requiere de la debida coherencia, firmeza, lealtad, honestidad y transparencia que tal propósito demanda.

    (@JoseaVega)

  • No hay más tiempo, hay que actuar – Por Carlos Lazcano

    No hay más tiempo, hay que actuar – Por Carlos Lazcano

    Se nos va para no volver. Sí, el tiempo. Valioso y desperdiciado por dirigentes que aprietan el estómago de los venezolanos, de aquellos a los que llaman «guerreros del teclado» y les exigen por la misma red social «calma y cordura», al reclamar legítimos derechos, tildándolos de radicales y divisionistas por no aceptar la espera hasta el 2018.

    Esos dirigentes no son capaces de medir el tiempo de los ciudadanos, pretendiendo exigir calma a la madre que no mandará a su muchacho a clases porque no tiene para su desayuno y es mejor que duerma hasta las 11 para que sólo haga dos de tres comidas; ya que la escasez y la crisis económica no les permite darle siquiera el desayuno a un joven en plena formación.

    Le piden calma al padre que ha pasado toda la semana buscando la insulina para su niño que sufre de diabetes, -es la 5ta farmacia recorrida pero hay que tener «calma y cordura»-. A su vez, le piden calma a ese hombre de familia que no consigue la batería para su carro; único medio de trabajo, que le garantiza la entrada de dinero en su núcleo familiar, ese hombre que tiene una esposa que fue despedida. La mujer era funcionaria de impecable trayectoria en la administración pública y por pensar distinto, por plasmar su firma valientemente, la despojaron de su trabajo, pero ella también debe «esperar».

    Le piden calma al  anciano que cobró su pensión, y al salir del banco lo robaron. Con ese dinero lo poco que podía hacer debe simplemente quedar descartado. En Venezuela, la inseguridad es dueña de las calles. Quien lo despojó de su dinero fue el joven que no pudo seguir asistiendo a clases, ya no hay nada que comer en su hogar y ha decidido obtener «dinero fácil». Las oportunidades para los jóvenes venezolanos en el país se han cerrado por completo.

    Todos ellos pusieron su confianza en el 6D, confiaron a ciegas, y aunque determinado grupo de ciudadanos cuestionaron a los dirigentes en algunos estados, no les quedó de otra que silenciar su voz y direccionar el esfuerzo a una plataforma que tiene como único fin el cambio del régimen cuanto antes, pero una vez más ellos deben esperar y tener «calma y cordura».

    Como cualquier paciente que padece de cáncer, lo que se desea es erradicar la enfermedad. En éste caso, el cáncer socialista que ha descompensado por 18 años la vida de nuestro país. Frente a esa situación, los venezolanos el pasado 6d nos armamos de fuerza y descubrimos la cura contra la terrible enfermedad que destruye nuestro país y avanzamos en su eliminación, pero parece que éste 2016, cuando finalmente estábamos por erradicarlo, logró estabilizarse, pues el médico pasó por alto algunas características de este tipo de cáncer. Él siempre busca la estabilidad, engaña con facilidad, el arte de la mentira es su don, necesita bombonas de oxígeno para poder superar momentos de mayor debilidad, jamás rectifica, no se frena ante sus decisiones y el mínimo error de nuestra parte le ha dado la oportunidad de ganar terreno.

    Ese error ha sido de algunos dirigentes que se han sentado a espaldas del país, violando sin medir consecuencias la confianza que el venezolano ha puesto en su poder. Quiero dejar claro que el resultado de ese diálogo que traerá consigo retroceder en conquistas ciudadanas y un alto costo político, ésta vez no será compartido. Si bien es cierto que hemos sido muchos los que trabajamos por mantener la Unidad, no seremos quienes paguen el error de unos pocos que tienen la ambición de no ceder sus parcelas políticas y negociar algunas gobernaciones, dejando atrás el referendo revocatorio 2016; un derecho innegociable.

    Quiero que quede claro, la responsabilidad es únicamente de 3 partidos que están allí sentados hablando sobre «su realidad» e ignorando la de millones.

    Nuestro país necesita de nosotros, por supuesto que es necesaria una Unidad, pero una real, capaz de aceptar autocríticas, capaz de rectificar ante los errores y por sobre todas las cosas, una que no tenga la capacidad de engañarnos.

    Nuestro carácter crítico es innegociable, no cederemos, ni negociaremos lo que obviamente los ciudadanos están negados a entregar, sus derechos. No jugaremos con ustedes, no crearemos falsas expectativas, así como tampoco engañaremos descaradamente mostrando «resultados» que no resuelven nada. ¿Referendo revocatorio en 2017? No, no sacaremos al dictador para dejar a la dictadura. ¿2018, dos mil nunca? Hemos sido claros, no vamos a descansar hasta sacarlos del poder para lograr reconstruir nuestro país, pero con política seria. Y Sí, a veces hay que hablar con el corazón, porque aquellos que se sientan y dicen pensar con el «cerebro» han entregado el país. Claro y raspa’o, no vamos a jugar con los ciudadanos. ¡Basta YA!

    @carloslazcano97

  • Carta abierta a «Chúo» Torrealba: ¡Reconócelo! Fracasaste –de verdad- Por Pedro Urruchurtu

    Carta abierta a «Chúo» Torrealba: ¡Reconócelo! Fracasaste –de verdad- Por Pedro Urruchurtu

    Hola, «Chúo».

    La verdad es que decidí escribirte esta carta corriendo el riesgo de ser tildado de “guerrero del teclado” o de “iluminado”, y hasta incluso ser bloqueado por ti, como una muestra más de tu tolerancia a la crítica. Pero decido correrlo porque así como frente a mis redes sociales soy un guerrero del teclado, también lucho en las aulas de clases como profesor; así como también lo hago como militante de un partido político y como lo hago cuando utilizo el transporte público o padezco la calle del día a día. Eso no me hace menos ciudadano; al contrario, es la única forma que encuentro de ejercer mi ciudadanía, comprendiendo que participar de los asuntos políticos es un acto de legítima defensa en la Venezuela de hoy.

    Esta respuesta, que no sé si leas, obedece a tu más reciente artículo del pasado 20 de noviembre en el que hablabas de oxígeno y “verdades verdaderas” (http://unidadvenezuela.org/2016/11/44958/ ). Lo primero que llamó mi atención es que hablas de verdades reconociendo que le mentiste al país, mientras intentas dar una especie de respiro moral a los venezolanos que hoy tienen muchas más preguntas que esas que retóricamente planteaste al inicio de tu escrito y que no son precisamente producto de la manipulación, sino de la falta de respuestas y la abundancia de silencio que ha reinado en las últimas semanas. Me temo que generaste el efecto contrario, y si algo has logrado es desmotivar, desmoralizar y desmovilizar a un país que estaba expectante y que hoy sigue lleno de dudas, miedo y rabia.

    Insisto: no voy a caer en responder todo lo que dijiste, pero sí quisiera aclarar algunos puntos, que desde mi humilde visión, responden a tus intentos de querer vender verdades absolutas para ocultar el monumental fracaso que este año ha tenido la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

    No es cierto, Chuo, que no había ruta ascendente y que la gente no estaba motivada a avanzar a la transición. Tú sabes muy bien que la gente había entendido la importancia de ir a la calle y sabes muy bien que estaba dispuesta a continuar hasta hacer retroceder a Maduro. También sabes que la gente fue a la autopista el 26 de octubre obedeciendo una ruta que derivó en la convocatoria a una próxima marcha a Miraflores, que no era irracional como dices, sino que seguía lo que ustedes mismos plantearon. Tu primera “verdad verdadera” se ancló en una mentira.

    Tampoco es cierto, Chuo, que la Asamblea Nacional nunca planteó una ofensiva que condujera a la destitución de Maduro. Te recuerdo que el día 23 de octubre, en sesión extraordinaria, se aprobó la hoja de ruta que contemplaba, entre otras cosas, la marcha que mencioné anteriormente, una ofensiva internacional y un avance directo y preciso en la investigación de la nacionalidad de Nicolás Maduro y su responsabilidad política en la crisis y en la ruptura del orden constitucional, para así evaluar su destitución. Tú mismo deberías recordar que ese día se le dijo al mundo que en Venezuela existe una dictadura, término que tú nunca has querido utilizar para definir a este régimen. Otra de tus “verdades verdaderas” que evidencia que nos mientes.

    Mucho menos es cierto, Chuo, que la Comunidad Internacional nunca haya dicho que en Venezuela no ha habido golpe de Estado. Tú mismo sabes que en mayo de este año dos grandes ofensivas internacionales tuvieron lugar de cara a la crisis venezolana: por un lado, el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, invocó el artículo 20 de la Carta Democrática alegando ruptura del hilo constitucional en nuestro país (corroborado semanas después en un contundente informe cuya presentación daba por sentada la activación de la Carta y sus mecanismos); por el otro, Mercosur se oponía a traspasarle la presidencia pro-témpore del organismo a Venezuela por ser un Estado violador de los derechos humanos y profundamente autoritario, lo cual está por culminar en la suspensión de nuestro país de la organización.

    El mundo puso como línea roja la realización del referéndum revocatorio este año y después del 20 de octubre esa línea se cruzó al suspenderse el proceso de recolección del 20% de las firmas. No nos mientas, Chuo. Tú sabes que hoy el mundo cambió su ofensiva hacia Venezuela gracias a “verdades verdaderas” como las tuyas que obligaron a entubar al país a un diálogo absurdo e inconsulto.

    Como tampoco es verdad, Chuo, que porque el “juicio político” no esté en la Constitución, no se pueda avanzar en esa ruta.  Tú sabes que aquí las decisiones no son jurídicas, sino que dependen de la voluntad política para hallar los mecanismos que hagan viables ciertas salidas y, entre otras cosas, tenemos una Asamblea Nacional a la cual le dimos mayoría no para marchar y decirle cómo tiene que actuar frente al régimen, sino para representarnos y cumplir el mandato para la cual fue electa. Las diferentes enmiendas o reformas a la Constitución para hacer tangible el cambio político dependen más de la voluntad de hacerlas, que de otra cosa y, en términos reales, esa propia Constitución nació así. Nos vuelves a mentir, Chuo, en tu afán de hacernos creer que sólo ahora hay una ruta posible: el fracasado diálogo.

    Partes de otra mentira para victimizarte diciendo que han pretendido dividir a la MUD con radicales que la critican, cuando sabes muy bien que quienes la dividieron fueron los tres partidos que unilateralmente decidieron sentarse en un diálogo que, aún cuando el domingo seguías defendiendo a capa y espada, ya hoy está muerto. Fueron esos tres partidos los que en verdad dividieron a la oposición, al excluir al resto de los partidos y a los ciudadanos.

    Sí, Chuo. Gracias a ese diálogo se desarticuló la calle, la ofensiva internacional se detuvo argumentando que no harían lo que nosotros no estemos dispuestos a hacer y, además, la Asamblea Nacional quedó subordinada al Poder Ejecutivo que prácticamente le dice lo que tiene que hacer para así poder ser respetada. Tampoco dices, Chuo, que además de convalidar el lenguaje del régimen, ¡reconocieron un falso fraude en Amazonas! ¿Cómo puedes decir que obligaron al régimen a sentarse con quien no quería, si lo que precisamente necesitaba es que ustedes, a espaldas del país, capitularan y entregaran el capital político que ya estaba decepcionado por sus actuaciones, que esperaba más y que terminó recibiendo nada?

    Pero, ¿sabes que es más inaceptable aún, Chuo? Que en tu artículo digas que esta lucha durará lo que tenga que durar y que no hay salida electoral en el corto plazo. Es indignante por las miles de familias que demandan respuestas prontas y que luego de un nefasto acuerdo, lo único que consiguen es más hambre, más miseria y más muerte. ¿Acaso le diremos a los venezolanos que los daños de aquí a que la lucha termine, dure lo que dure, serán efectos colaterales y sacrificios inevitables? ¿De verdad diremos que esto no se podía evitar? ¿Hay mayor efecto traumático que ese? Peor todavía, reconoces que le mintieron al país desde el primer día cuando afirmaban que habría elecciones este año. Que no aparezca el revocatorio  en el 2016 en el documento aprobado en la mesa de diálogo es lo único trágico e inaceptable, utilizando tus términos. Nos vendieron.

    Te pregunto, Chuo, ¿qué logramos? ¿En qué cedió el régimen? ¿Un solo preso político, el cual nos alegra mucho, pero que al final fue un canje por nada más? La dictadura avanzó, ganó tiempo, los hizo sentarse utilizando al Vaticano y hoy deciden levantarse, cuando ya es tarde para cualquier ofensiva y cuando ya tienen el control para chantajear con volver a sentarse cuando les venga en gana o cuando ustedes no sean “tan provocadores”. El silencio de la MUD es vergonzoso, no sólo por el diálogo sino por escándalos tan trascendentales como el de los “narco-sobrinos”, que en cualquier otro país sacudirían la realidad política. ¿A ese nivel llega el chantaje del régimen hacia ustedes y así dicen ustedes querer cambiarlo?

    Ya el régimen obtuvo lo que quería de ustedes en el diálogo y por eso se levanta. Si regresa a la mesa es para volver a humillarlos, que vuelvan a claudicar y que le den más vida. La gente intuye y concluye que lo hicieron mal; que nadie entrega su capital político ni desmoviliza la calle antes de negociar, sino que lo utiliza para presionar -esa es la única forma en que se ayudan recíprocamente-; y que no hubo negociación efectiva para la transición, sino concesiones para la estabilidad, malgastando toda la energía de los ciudadanos que clamaban por un cambio urgente. Entregaron al Poder con mayor legitimidad y hoy están entrampados, mientras Maduro avanza –aun cuando te atreves a compararlo con Caldera, que era parte un sistema democrático– .

    Ese diálogo nunca debió ocurrir. Chuo, termina de reconocer que fracasaron. Termina de entender que el mundo se decepcionó de una oposición que le pide que haga lo que nosotros no estamos dispuestos a hacer. Reconoce que no hubo estrategia victoriosa, que todo es una farsa y que ya nada de lo que prometieron ustedes se cumplirá. Nos mintieron, y es la hora de decir públicamente nuestras diferencias. No es momento de caer en chantajes “divisionistas” cuando tú, con tu pretendida idea de vender una sola visión para “calmar ánimos”, sin ser esa tu función, atacas otras tesis de lucha y a la vez te colocas del lado de tres partidos que decidieron por el resto y dividieron al país.

    Hablas de “infantilismo demagógico” cuando tu populismo barato nos condujo a este callejón sin salida. Reconoce que fracasaron y reconoce que te equivocaste. Reconoce que no hubo batalla final, porque ni siquiera dejaste que peleáramos. Si la sensatez privara en ti, tanto tú como quienes se sentaron en esa mesa fallida no sólo se levantarían inmediatamente de ella, sino que pondrían sus cargos a la orden. Hoy el régimen tiene a la oposición que necesita, mientras tú y el combo negociador señalan de radicales a otros.

    Nadie entenderá nunca cómo la oposición, en su mejor momento, permitió al régimen sobrevivir en su peor situación. Ojalá comprendan a tiempo que, gracias a ustedes, Venezuela se asfixia mientras el régimen respira; mientras se oxigena.

    Ojalá.

    @Urruchurtu

  • Y los sentenciaron – Por Williams Caballero López

    Y los sentenciaron – Por Williams Caballero López

    Y a pesar de la multimillonaria defensa costeada por ese empresario “noble” de Wilmer Ruperti, los sobrinos de Cilia Flores, la primera dama de Venezuela, fueron encontrados culpables de tráfico de estupefacientes.

    ¡Mayor escándalo! ¡Mayor raya!

    Sí, los llamamientos desesperados de Nicolás Maduro ni la inversión  millonaria en su defensa, nada salvó a los Flores de pagar por el delito de “conspirar”  para introducir drogas dentro del territorio norteamericano.

    Los sobrinos de la pareja presidencial no sólo han evidenciado el tráfico de influencias y la corrupción dentro del Estado venezolano, sino que describieron a lo largo del juicio, que en realidad lo existente en el país es una narco-Estado.

    Los nexos entre los jerarcas del régimen con mafias del “oro blanco” lucen son profundas y extensas. La caída de los “sobrinos” Flores es sólo la punta de iceberg de una red, que presuntamente, se ha creado internamente en el seno del poder para facilitar el traslado de sustancias ilegales.

    Vínculos con la narco-guerrilla colombiana, la supuesta participación de efectivos militares de alto rango, y además de detalles como la participación de funcionarios del Estado en el proceso están haciendo temblar al régimen y descubriendo la faceta más atroz del régimen venezolano.

    Como hombres conscientes no podemos afirmar nada de lo ventilado en los tribunales estadounidenses, sólo que los sobrinos Flores son culpables porque así lo determinó el sistema judicial de los EEUU, no obstante, sí es obligación de los venezolanos abrir lo más rápido posible una investigación desde la Asamblea Nacional para determinar si en Venezuela se instauró un narco-Estado.

    Los parlamentarios demócratas tenemos que agregarle a los puntos que motivan el juicio político al presidente Nicolás Maduro, estas nueva informaciones y hechos que en alguna forma son tan o más alarmantes que los ya planteados para argumentar el enjuiciamiento político.

    El hecho que los sobrinos Flores fuesen portadores de pasaportes diplomáticos, y que éstos fueran utilizados para un eventual traslado de drogas, lo ventilado en los tribunales donde se afirmase que instalaciones aeroportuarias venezolanas y hangares destinados a la Presidencia de la República fuesen utilizados para  enviar drogas a otros países, deben llamar poderosamente la atención e incitar a una averiguación exhaustiva.

    Como hombre y mujeres decentes, tenemos que levantar nuestras voces desde la Asamblea Nacional para investigar la verdad de estos hechos; quedarnos con los brazos cruzados sería traicionar a nuestra propia consciencia, a nuestro deber y sobre todo a los millones de venezolanos que repudian la actuación de unos gobernantes inmorales.

    Esta sentencia también explica la tozudez del régimen en llegar a una solución a la crisis venezolana; ellos le temen a las elecciones, porque saben que las van a perder, ellos le atemoriza perder el gobierno porque saben que se tendrán que enfrentarse a las leyes venezolanas e internacionales.

    Parecieran que son muchos los delitos que poseen: violación de los Derechos Humanos, corrupción y ahora pudiera sumársele el de narcotráfico.

    Menuda joyitas las que nos gobiernan.

    @wcaballerolopez

  • La desobediencia no es violencia – Por Laura González

    La desobediencia no es violencia – Por Laura González

    Venezuela actualmente se encuentra sumergida en la más profunda crisis humanitaria de toda su historia. Crisis provocada por la intención de controlar y empobrecer del régimen dictatorial de Hugo Chávez y su sucesor actual Nicolás Maduro, en el que ha terminado de quebrar las bases democráticas y constitucionales de nuestro país.

    Las vías legales y constitucionales han sido bloqueadas por un régimen que se niega a irse dejándonos como única opción la rebelión civil, es decir, la desobediencia cívica de la sociedad venezolana, de alzar nuestras voces por nuestra dignidad y decir «hasta aquí». Hasta aquí la escasez, el hambre, la injusticia, la violencia, la humillación, los corruptos, los represores, hasta aquí la violación de Derechos Humanos. Es tiempo de rebelarse, es hora de liberarse y el tiempo debe y tiene que ser este año 2016.

    No podemos seguir aceptando y callando tantos abusos de poder, este régimen se ha encargado a través de la violencia y la mentira, amedrentar y tratar de doblegar a quiénes han temido alzar sus voces. Las vías legales están secuestradas, el gobierno a bloqueado toda manera de ejercer nuestra soberanía popular, es por esto que el tiempo de la desobediencia civil es ahora.

    No se trata de subvertir el orden, si no de rescatarlo. Ir en contra de quienes hoy en día violan y mantienen secuestrada nuestra constitución. Es tiempo de entender y comprender que la tiranía se sostiene porque la obedecen y debemos reunir toda la valentía y el coraje necesario para desobecer al tirano sin temerle a sus amenazas.

    La desobediencia no es violencia, pues con ella no obtenemos ningún cambio. Simplemente dejaremos claro que estamos en desacato ante las ordenes y sentencias de este régimen que viola la constitución y el estado de derecho de los ciudadanos. No se trata de obligar a nadie ni de ejercer violencia, se trata de que no debemos aceptar lo que está mal ni de dejarnos guiar por quienes apoyan al dictador o reprimen en su nombre. No podemos seguir permitiendo que negocien nuestros derechos ni principios, es hora de actuar en desacato y no ser cómplices de esta dictadura.

    Seamos claros con nuestros principios y luchemos por nuestros derechos, por lo que nos corresponde. No somos divisores, somos un partido que no negocia ni se doblega ante tantos atropellos y abusos de poder. Por esto todos los venezolanos que de verdad queremos cambio debemos sumar fuerzas, la victoria será nuestra, mantengamos la unión y la firmeza para así lograr el cambio que queremos, pero ese cambio debe ser este año, no podemos permitir que pase de este 2016. Y cuando le doblemos el brazo al régimen la Juventud de Vente Venezuela en el estado Nueva Esparta y en todo el país estará ahí, sin negociar sus principios ni valores, hablándole siempre de frente y claro a todos los venezolanos sin titubeos ni guabineos.

     

    @lauragnzalez

  • Gasolina, agua y dictadura – Por Williams Caballero

    Gasolina, agua y dictadura – Por Williams Caballero

    Venezuela está sumergida en una confesa dictadura, el único problema es que persisten algunos incautos que se niegan a aceptar la realidad.

    Tal vez sea por negación voluntaria, como medio de auto-protección.

    Lo cierto es, que cada vez más, y desde hace mucho tiempo, en Miraflores actúan como si el Estado fueran ellos, y como si las leyes fuesen unas letras plasmadas que sólo sirven si les interesa y cuando no, son desechadas.

    La Venezuela actual está llena de presos políticos, perseguidos políticos, y vacía de exiliados que han tenido que salir del país por el acoso del régimen.

    Los venezolanos padecemos los sinsabores de un modelo socioeconómico que nos está condenando a la desaparición, no sólo como nación ni como ciudadanos, sino en nuestra eliminación como seres humanos, porque cuando se crean las condiciones para que una familia haga mercado en los basureros, cuando la crisis llega  a niveles de hambre y desolación, perdemos cualquier condición o rasgo humano.

    Todo esto como consecuencia de una visión errónea de la política y sobre todo de la economía nacional.

    Y el caos es de tan alta magnitud que en un país petrolero empieza a escasearse la gasolina.

    La crisis de abastecimiento de combustible inició en el occidente y en seguida los justificadores de lo injustificable achacaron la responsabilidad del hecho a los llamados “bachaqueros de gasolina” de la frontera colombo-venezolana.

    Pero, es que la crisis de abastecimiento de gasolina llegó al centro y al oriente del país. El desabastecimiento es mayor, y las carencias son totales.

    Si fuéramos conformistas podríamos decir que se puede vivir sin gasolina, pero la escasez que nos está afectando como parte de los resultados del régimen no abarca simplemente este rubro, sino que carecemos de comida, seguridad y ahora hasta de agua.

    La ausencia de agua es en los sectores populares y medios de muchos municipios del país, aunque quiero hacer hincapié en Puerto La Cruz, Lechería y Guanta, esta es otra de las demostraciones de las carencias funcionales y racionales del régimen.

    Esta es una dictadura tan patética que nos arruinó como país, que nos está matando de hambre y condenándonos a vivir como camellos.

    En el seno del régimen cohabitan lo peores males que cualquier sociedad del mundo pueda padecer, de allí la emergencia social y humanitaria que vivimos, de allí la necesidad de luchar por Venezuela.

    @wcaballerolopez

  • Diálogo o rendición – Por Eusebio Costa

    Diálogo o rendición – Por Eusebio Costa

    El venezolano está bastante curado en ingenuidad, deben quedar pocos que realmente confíen en la MUD como portadores de una solución y capaces de conducirnos hacia  la libertad. Caciques sin indios, capitanes sin marineros, cogollos con intereses propios –y tan oscuros- que distan tanto del sentimiento popular que más que confusión, generan rabia.  Sobreviven gracias a la resignación, a la falta de liderazgo, a los “intelectualoides” y sus artículos de “análisis y opinión” sobre las vías democráticas correctas para cerrar este capítulo oscuro que nos ha tocado vivir.

    La hegemonía comunicacional del régimen está en pañales, comparado con el daño que nos hacen estos “letrados” de oposición, canalizando y enfriando vilmente el fuego que arde dentro de todo aquel que tiene que hacer colas interminables para comprar comida y medicinas. Ese fuego visceral, ese fuego que nos hace humanos, ese fuego que tantos imperios ha derrocado. Ese fuego que tratan de extinguirnos, ahora desde nuestro propio seno. La resignación los mantiene a flote.

    La resignación es lo que nos impide aceptar aquello que tenemos frente a nuestros ojos: Lo que se ha estado haciendo no es suficiente. Es la verdad que arde, que duele; hemos fallado. El miedo es lo que nos impide a tomar una decisión: se necesita depurar el manantial del que hemos estado bebiendo, hay que sacar la manzana podrida de la cesta; es necesario replantearnos. Y la costumbre es lo que nos impide proponer algo diferente.

    Para romper este paradigma comienzo conmigo. Esto no es sólo una crítica (una más de cientos de miles de venezolanos inconformes que, mentando madres, brotan en verborreas a través de redes sociales).

    Hoy trato de quebrar la costumbre de sólo criticar y hoy trato de proponer. La pregunta del millón de lochas: ¿Cómo logramos un cambio REAL? En mi opinión, la solución está en la definición de la palabra PODER. ¿Quiénes posicionamos a la –mal llamada- Unidad? ¿Quiénes los llevamos a dónde están? ¿Qué les dimos… que tanto quieren mantener? Votos y apoyo (léase, asistencia a actividades o confianza en sus decisiones), en pocas palabras, fuimos nosotros, tú que lees esto y yo lo que lo escribo, quienes los empoderamos. Y así como dimos, así podemos quitar. ¿Debemos mantener un apoyo ciego a una gente que vendió el país? ¿Seguir aplaudiendo a aquellos que se estrecharon la mano, sonriendo, con el tirano que nos azota? No, ¡NO!

    ¿No estás cansado de despertarte y revisar las noticias a ver si ocurrió un milagro?  Sospecho que ya saldrán algunos fanáticos de Capriles o miembros de los partidos pro-diálogo a tacharnos con la palabra divisionistas o radicales, y si usted piensa igual o tiene una opinión parecida, prepárese porque ahí vienen los ataques de los sabios y estudiosos de oposición.

    Hermanos, se los digo en criollo: ¡no les paremos bolas! Ya esa excusa y esa acusación no tienen efecto. ¿Acaso soy un radical porque digo algo que todos piensan? Ya no hay un camino ni un objetivo, todo se derrumbó y se vendió al régimen. No quiero ni imaginar el ratón que aún cargan Maduro, Jaua y su combo después de la celebración post-diálogo. Si a alguien se le está concediendo un milagro es a esta dictadura. Es un milagro que no estén presos todos, todavía.

    A los que desde el 2014 venimos objetando, sin miedo, las decisiones de la MUD (y proponiendo otro camino) no nos importa cómo nos llamen, la gente ya sabe quién es quién. Los que se sentaron a dialogar en Miraflores hace tres años, enfriando las protestas de los estudiantes y de la sociedad civil, son los mismos que hoy se vuelven a sentar en las mismas sillas, pero con otros cargos, en algunos casos, muchos más altos. ¡Qué coincidencia!

    Es el momento de ponerles un parado, con inteligencia y criterio. Los vendidos: ¡pa’ fuera!, basta de sus shows y cortinas. Se caen a insultos y a discursitos de amenazas unos contra otros y luego se dan la mano, besos, comparten unos traguitos o una llamada amigable para felicitarse mutuamente.

    Muchos dirán “que bonito es criticar desde afuera”, me da igual. Yo no me fui porque quise, y cualquiera de los que está en Venezuela debe tener algún familiar en el exterior que le dirá que la vida de emigrante no es una panza, es una roncha. Todos quisiéramos estar en nuestra tierra ayudando a reconstruirla y sacarla adelante y tenemos familiares allá que se las están viendo feas y que tenemos que ayudar como podemos desde donde estamos.

    Para lograr una verdadera transición hacia la democracia debemos estar claros de que no será con esta Unidad, sino a través de una dirección política de líderes dispuestos a darlo todo por Venezuela, de líderes que estén claros en que no se puede perder más tiempo ni dar más plazos, porque el tiempo es lo más valioso, y cada venezolano lo pierde sufriendo o muriendo.

    Para concretar, la MUD cree que tiene a Dios agarrado por la chiva y esto debe cambiar. Es momento de canalizar nuestras esperanzas de otra manera y no a través de los que hoy son portavoces de la Unidad. Los ciudadanos deben hablar y ser escuchados, no ser ignorados bajo argumentos ridículos. Por eso, lo que propongo se logra en 3 pasos:

    1) Depurar la actual unidad. Dícese de “chao pescao” a los traidores con su diálogo.
    2) Empoderar una unidad nacional seria, de gente no reaccionaria, sino activista.
    3) ¡PA LA CALLE! Proponer un camino para salir del régimen lo antes posible. Las opciones están, solo que fueron vendidas, la gente saldrá de nuevo a la calle y tendrá ganas de luchar cuando realmente exista un camino con plazos, serio y tangible.

    Debemos dejar el miedo de lado y no tener en la mente ese mensaje que han sabido vender bien de “necesitamos la Unidad», «no podemos dividir», es verdad, necesitamos unidad, pero una unidad nacional donde el ciudadano sea el que mande y que los políticos con bolas y ovarios nos guíen.
    De aquí al 6 de diciembre podemos pensar en esto. No importa si estás en Venezuela o en el exterior, de alguna u otra manera nos apoyaremos. Viva Venezuela.

    @EusebioCosta 

  • Nuestra generación – Por Miguel Velarde

    Nuestra generación – Por Miguel Velarde

    Lo que vivimos hoy no llegó por sorpresa. Fueron muchas las voces que desde muy temprano en el proceso chavista empezaron a advertir sobre el rumbo que éste iba a tomar.

    Muchos no creyeron y otros se negaron a creer. Los primeros, porque estaban casi hipnotizados por un caudillo como lo fue Hugo Chávez, al que hay que reconocerle su habilidad para convertir la mentira en sueño y esperanza para los más necesitados. Los otros, los intelectuales e incluso una clase media que en teoría debería haberse percatado de lo que ocurría antes, prefirieron negarse a ver la realidad porque, quizás, era muy dura como para enfrentarla. “No vale, yo no creo”.

    Pero el problema con las desdichas es que aunque uno no quiera verlas, tarde o temprano tocan a nuestra puerta. Y eso fue lo que ocurrió en Venezuela. Incluso para los mayores fanáticos de la “revolución” o para los escépticos de la tiranía, hoy es imposible desconocer que la desgracia que se vive en el país es real y que pudo haberse evitado.

    No nos alcanzarían las palabra para describir el desastre en el que este modelo y un gobierno que no gobierna han convertido al país. La vida de las personas se mide en su nivel de miseria. Mientras la cara de Venezuela en el mundo es la crisis, la violencia, la corrupción y la mentira.

    Del lado opositor, los tres partidos que han secuestrado a la MUD también han hecho evidente que, por incapacidad o inmoralidad, no merecen la confianza de la gente. Desde las elecciones parlamentarias del año pasado, en menos de un año, han logrado lo que parecía imposible: desperdiciar un capital político y un apoyo popular sin precedente.

    Esos dos grupos son los que hoy están sentados en una mesa de diálogo con el futuro de Venezuela en sus manos. Ellos, que ya no representan a la gran mayoría de los ciudadanos, pasan sus días contándonos lo bien que vamos mientras nosotros sabemos que peor no podemos estar. O quizá sí, mientras nuestro destino siga en sus manos.

    En todo caso, llegamos a donde llegamos por culpa de otros y complicidad nuestra. Porque como ciudadanos preferimos mirar a otro lado antes que enfrentar la cruda realidad; porque muchas veces es más fácil ignorarla verdad que tener que decirla.

    Sin embargo, a pesar del miedo y los riesgos, cada venezolano debe comprender que si no se involucra en el rescate de su país, lo perderá por mucho tiempo. Ya no se trata de un proceso o un periodo de gobierno, estamos hablando de que el tiempo de Venezuela se mide hoy en una generación perdida.

    Nuestra generación.

    @MiguelVelarde