Categoría: Opinión

  • Bipartidismo y aldea monotemática – Por Luis Barragán

    Bipartidismo y aldea monotemática – Por Luis Barragán

    Cuestionando que su naturaleza sea la de una mesa de diálogo como universalmente se le entiende, incumplidos los compromisos adquiridos por un régimen que la diseñó de acuerdo a sus más urgidos intereses, la venidera sesión del significativo 6-D, autoriza a hablar de una ya temida involución a una simple mesa de entendimiento sobre algunos temas de interés. Significaría la entronización de una suerte de bipartidismo que llevará a una curiosa cohabitación, la que es capaz de corresponsabilizar a la propia oposición de la terrible crisis que atravesamos.

    Lesionada la institucionalidad opositora, pues, no todas sus fuerzas y corrientes concursaron en la estrategia de las conversaciones y sus contenidos, desea criminalizarse la sola observación de los errores en los que incurrieron tres de sus actores, imposibilitada la participación – incluso – de los sectores organizados de la sociedad civil que no encuentran fórmulas eficaces para canalizar sus angustias. Fortalecido apenas un sector del gobierno que tambalea con la propia invocación del texto constitucional, los hay otros que, silenciados, buscan garantizar una literal supervivencia en el sorteo que impone Maduro Moros.

    Quizá no sea el momento para disertar sobre el genuino multipartidismo que, indefectiblemente, nos caracteriza y la probidad de un bipartidismo hacia el cual puede evolucionar, como ocurrió en los tiempos democráticos para bien y para mal. Lo cierto es que, de constatar la ya referida involución, la concreción tan forzada como artificiosa de dos grandes partidos que, por añadidura, el uno pagará los platos rotos por el otro, tendrá como inicial consecuencia de sobre-simplificar las exigencias ciudadanas.

    Rasgo inconfundible de este régimen que concibe a todo un país como una aldea propicia a toda suerte de maniqueísmos, la hábil saturación de noticias permite que un día se hable del precio petrolero y en los sucesivos de los presos políticos, del presupuesto, del período navideño, de la delincuencia común. El tratamiento de un tema elimina automáticamente la consideración de otro: por cierto, las sociedades democráticas estimulan una equilibrada simultaneidad y, puede constatarse en la vieja prensa, distintas materias y voceros ocupaban a la vez nuestra atención, en las décadas ya remotas.

    Entonces, con el nuevo y supuesto bipartidismo se pondría sobre la mesa un único tema que diga interesarle a la opinión pública, reservándose las otras áreas de nuestro infortunio. De la cotización del dólar no se debe hablar, como tampoco del hambre y, de hacerlo, nos ocuparán las soluciones posibles en el marco de un mismo régimen, hasta que le corresponda el turno a la inseguridad personal, a la política petrolera o a la represa de El Guri y así, sucesivamente: la hipótesis no es nada descabellada, tratándose ya de la sobrevivencia de los actores que, incómodos o no, llenan las sillas.

    @LuisBarraganJ

  • A​ ​propósito​ ​de​ ​Fidel​​ – Por Pedro Urruchurtu

    Ha muerto Fidel Castro. Lejos de aquellos que han decidido engalanar al difunto tirano haciéndolo ver como un héroe lleno de valentía y logros, lo cierto es que de lo único que hoy podemos alegrarnos es que los cubanos pueden ver renacer su esperanza, aunque por ahora sólo siga siendo un anhelo.

    La verdad es que aunque Fidel Castro haya muerto, sus ideas siguen más vivas que nunca –y eso no es motivo de alegría–. Sus ideas siguen vivas en todos aquellos que en el pasado y en el presente le rindieron honores, le dieron bienvenidas elocuentes, se rindieron ante su oratoria y persuasión malvada y admiraron su particular liderazgo que traía sobre sus hombros muerte y miseria. Esas ideas, tan peligrosas y perversas, tienen una evidente carga de sometimiento, de humillación y de ambición de poder, aunque discursivamente se refieran a la libertad, a la emancipación y a la democracia. Esas ideas que tanto fueron transmitidas “en nombre de la libertad” son la más vil muestra de opresión y muerte a la libertad, precisamente.

    Aunque hoy muchos celebran su partida, pareciera que no hay demasiados motivos para alegrarse. No sólo porque la muerte fue la única que pudo frenar a Fidel y se llevó sin que pagara, sino porque las reacciones ante su muerte, resaltando su liderazgo y mostrando pesar, parecieran olvidar las víctimas de más 60 años de “revolución” que trajo consigo miseria al pueblo cubano y fortuna a quienes dirigían tal miseria. A eso me refiero con que sus ideas sigan vivas. Muy peligroso.

    Ni hablar de Venezuela. Fidel siempre tuvo una obsesión con nuestro país y eso lo demuestran sus cobardes intentos de invasión que terminaron propinándole sendas derrotas gracias a la loable y firme actuación de nuestras Fuerzas Armadas, pero que nunca le hicieron desistir de su afán de hacerse con nuestros recursos y nuestra nación.

    En el camino a lograrlo, cientos de líderes lo aplaudieron y le dieron respaldo. Muchos se asombraban ante lo que significa y lo que transmitía. Así era Fidel, un encantador de serpientes que condujo a muchos al camino del silencio y de la complicidad, hoy demostrada en los mensajes de condolencias por su muerte, obviando la tragedia de los cubanos y la desgracia a la que los sometió. ¿Cómo olvidar la cálida bienvenida que le dieron en Venezuela en 1989, invitado por el entonces Presidente Electo Carlos Andrés Pérez a “la coronación”, como se le denominó a esa toma de posesión y rompiendo con la tradición, donde más 911 se postraron y rindieron pleitesía al dictador tropical?

    Bastó entonces con que Fidel se fijara en el Teniente Coronel golpista Hugo Chávez para entender que hacerse con Venezuela podía ser más fácil de lo que parecía y de lo que sus fallidos intentos le habían demostrado. Lo demás es historia.

    Salvo claras excepciones que denunciaron desde el primer día lo que vendría, pasó mucho tiempo para que la dirigencia política opositora del país entendiera que no sólo nos habíamos convertido en una dictadura, sino que la injerencia y el tutelaje cubano habían logrado invadir a Venezuela, sin disparar un tiro en esta oportunidad, a través del voto y de un traidor a la patria que, por su afán de querer eternizarse en el poder como su mentor tropical, entregó el país a diestra y siniestra, replicando al calco el modelo de miseria, hambre y muerte que vive Cuba. Hoy se ha profundizado mientras intentan condenarnos. La receta sigue.

    Cuba asoma vestigios de apertura mientras Venezuela se encierra y se hunde en un modelo fracasado, pero que resulta efectivo para quienes quieren saquear un país y quedarse en el poder. Pero cuidado: los vestigios de apertura de Cuba no revelan flexibilidad o libertad política, sino oxígeno económico que, de tener éxito, sólo alargaría la permanencia de la cúpula revolucionaria que está dispuesta a seguir humillando a los ciudadanos cubanos y que trasciende a los hermanos Castro.

    Sí, Fidel murió, pero la dictadura que dejó sigue viva y buscando mantenerse. Raúl puede virar un poco, pero no pareciera se tanto como para sentir que giró hacia la libertad. Lo mismo pasa con Venezuela: que Fidel no esté (y no está desde hace mucho) no significa que Cuba suelte a nuestro país; por el contrario, podría anudarse más la relación de dependencia que, entre otras cosas, significa más asfixia para los venezolanos. Son tantos los secretos y tanto lo oscuro de esa invasión silenciosa, que perderla significaría el final de muchos.

    Pero también la muerte de Fidel envía un mensaje a la clase política venezolana que cree, por mucho o por poco, en sus ideas y políticas. Deberíamos terminar de entender que al final se trata de la libertad y que la libertad siempre es victoriosa; pero eso sí, cuando se le defiende día a día, cuando se lucha por ella en cada momento y en cada lugar. Fidel no tuvo nada que ver con la libertad; la detestaba porque significaba restarle poder. Aniquiló la libertad y la paz de su pueblo, buscando la suya. Difícilmente haya podido conseguirlas.

    Fidel ha muerto. La maldad encontró en él, durante casi un siglo, un respiro. Hoy, con la muerte del tirano cubano, respirarán otros.

    Fue creador y a la vez cómplice de muerte y desgracia con ideas de atraso y miseria. Más que absolverlo, la historia lo condenará. La muerte se lleva a Fidel sin pagar por sus crímenes. Será tarea de nosotros recordar, día tras día, ese legado de miseria, desgracia y muerte.

  • Un país que cambió de talla – Por Miguel Ángel Martínez

    Un país que cambió de talla – Por Miguel Ángel Martínez

    La alimentación del venezolano es preocupante, en todo sentido: la cantidad de dinero que necesitas para comprar “algo”, dónde conseguirlo y qué hacer para sobrevivir a la desnutrición. No pienso referirme en estas líneas al vestido o contextura de las personas, sino a lo que ha ocasionado el cambio: el hambre.

    Algunas veces he pensado que uno de los grandes retos de los regímenes totalitarios es mantener a la gente entre los límites de la miseria y el miedo, como respuesta de sus erradas políticas económicas y peor aún, como estrategia para cumplir sus objetivos, es decir, la permanencia en el poder a cualquier costo.

    Es común ahora en Venezuela la pregunta ¿Por qué estas más flaco/a? y las respuestas varían con más o menos la gracia típica de nuestra gente, pero tras cualquier comentario está el hambre, con el sufrimiento que consigo trae. Los días en Venezuela pasan dejando cifras alarmantes, en un estudio de la firma More Consulting para la Asamblea Nacional y publicado en el portal web El Estímulo se estima que aproximadamente 53,9% de los venezolanos se va a dormir sin comer, 57,8% de los padres dejan de comer para darle la comida a sus hijos y el 88,9% temen por no tener comida. Éstas son las cifras, pero el hambre ya está en todos lados.

    Algunas personas se esconden tras la sombra de la noche para buscar en la basura, otras ya no temen al qué dirán y en el día buscan entro lo poco que otros dejan, sin temor a nada. Denunciamos hace unos días a los niños comiendo basura en la calle, el llamado a las autoridades pertinentes se hizo, pero fue otro caso omiso.

    En la radio comentan “la fisionomía del venezolano ha cambiado” y es cierto, ha sido un cambio brusco y obligatorio ante la necesidad. Las personas están flacas, sus cuerpos escuálidos denotan una realidad que no se puede ocultar ni con toda la propaganda del mundo. La llaman “la dieta de Maduro”, “Nicolight” o “la crisis”, y en realidad es una desnutrición bárbara. Incluso cuando, por buena suerte, puedes comer las tres comidas, no llevas a la mesa todos los ingredientes de una dieta sana, sino apenas lo que se consiga o puedas pagar.

    El régimen venezolano ha propiciado, en su gran mayoría, la destrucción del aparato productivo nacional, desde las expropiaciones, expoliaciones, control de divisas y la persecución a los empresarios, su concepción de la economía es ésa, el control, pero la factura es a nombre al pueblo. Ninguna de las políticas públicas, enmarcadas y publicitadas como Misiones Sociales han solucionado la escasez en Venezuela. Por el contrario, cada plan empeora la situación y no resuelve el problema de fondo, la producción. La misión Mercal, mercados públicos con comida regulada; PDVAL, Distribución de alimentos por la Estatal Petrolera; las tarjetas de alimentación o los Comités Locales de Abastecimiento y Distribución (CLAP), donde repartían la comida por bolsas en las casas sin factura y a precios desiguales, han generado colas, violencia, humillación y corrupción desmedida, todo esto basado en el hambre y la necesidad de la gente.

    Es doloroso el sufrimiento por no comer y también lo es por no poder hacer nada, hasta el proceso de siembra han estropeado. Hoy en día los campos que eran los más productivos de Venezuela, como El Valle de Aragua, se han llenado de maleza al lado de comunidades que sufren. En 2010, Hugo Chávez intervino a la fuerza la empresa Agroisaleña que surtía a gran parte del país de insumos agrícolas, hoy con el nombre de Agropatria y la administración del Estado, es una empresa quebrada y sin mercancía, sin mencionar que regiones como Falcón, con tierras productivas, no tienen agua ni para el consumo.

    Las consecuencias del hambre son a largo plazo. La doctora Mercedes, de Fundación Bengoa, alerta que “el que no se alimenta bien, no piensa”, además de la preocupación por los niños que sobreviven a la desnutrición, ya que quizás algún día recuperen la talla, pero no el desarrollo psiconeurológico. En definitiva, el legado durará mucho y el llamado a esperar es criminal, es la ética de la urgencia ante un país que cambia de talla y muere de hambre.

    @MartinezMiguell

  • Carta abierta a «Chúo» Torrealba: ¡Reconócelo! Fracasaste –de verdad- Por Pedro Urruchurtu

    Carta abierta a «Chúo» Torrealba: ¡Reconócelo! Fracasaste –de verdad- Por Pedro Urruchurtu

    Hola, «Chúo».

    La verdad es que decidí escribirte esta carta corriendo el riesgo de ser tildado de “guerrero del teclado” o de “iluminado”, y hasta incluso ser bloqueado por ti, como una muestra más de tu tolerancia a la crítica. Pero decido correrlo porque así como frente a mis redes sociales soy un guerrero del teclado, también lucho en las aulas de clases como profesor; así como también lo hago como militante de un partido político y como lo hago cuando utilizo el transporte público o padezco la calle del día a día. Eso no me hace menos ciudadano; al contrario, es la única forma que encuentro de ejercer mi ciudadanía, comprendiendo que participar de los asuntos políticos es un acto de legítima defensa en la Venezuela de hoy.

    Esta respuesta, que no sé si leas, obedece a tu más reciente artículo del pasado 20 de noviembre en el que hablabas de oxígeno y “verdades verdaderas” (http://unidadvenezuela.org/2016/11/44958/ ). Lo primero que llamó mi atención es que hablas de verdades reconociendo que le mentiste al país, mientras intentas dar una especie de respiro moral a los venezolanos que hoy tienen muchas más preguntas que esas que retóricamente planteaste al inicio de tu escrito y que no son precisamente producto de la manipulación, sino de la falta de respuestas y la abundancia de silencio que ha reinado en las últimas semanas. Me temo que generaste el efecto contrario, y si algo has logrado es desmotivar, desmoralizar y desmovilizar a un país que estaba expectante y que hoy sigue lleno de dudas, miedo y rabia.

    Insisto: no voy a caer en responder todo lo que dijiste, pero sí quisiera aclarar algunos puntos, que desde mi humilde visión, responden a tus intentos de querer vender verdades absolutas para ocultar el monumental fracaso que este año ha tenido la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

    No es cierto, Chuo, que no había ruta ascendente y que la gente no estaba motivada a avanzar a la transición. Tú sabes muy bien que la gente había entendido la importancia de ir a la calle y sabes muy bien que estaba dispuesta a continuar hasta hacer retroceder a Maduro. También sabes que la gente fue a la autopista el 26 de octubre obedeciendo una ruta que derivó en la convocatoria a una próxima marcha a Miraflores, que no era irracional como dices, sino que seguía lo que ustedes mismos plantearon. Tu primera “verdad verdadera” se ancló en una mentira.

    Tampoco es cierto, Chuo, que la Asamblea Nacional nunca planteó una ofensiva que condujera a la destitución de Maduro. Te recuerdo que el día 23 de octubre, en sesión extraordinaria, se aprobó la hoja de ruta que contemplaba, entre otras cosas, la marcha que mencioné anteriormente, una ofensiva internacional y un avance directo y preciso en la investigación de la nacionalidad de Nicolás Maduro y su responsabilidad política en la crisis y en la ruptura del orden constitucional, para así evaluar su destitución. Tú mismo deberías recordar que ese día se le dijo al mundo que en Venezuela existe una dictadura, término que tú nunca has querido utilizar para definir a este régimen. Otra de tus “verdades verdaderas” que evidencia que nos mientes.

    Mucho menos es cierto, Chuo, que la Comunidad Internacional nunca haya dicho que en Venezuela no ha habido golpe de Estado. Tú mismo sabes que en mayo de este año dos grandes ofensivas internacionales tuvieron lugar de cara a la crisis venezolana: por un lado, el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, invocó el artículo 20 de la Carta Democrática alegando ruptura del hilo constitucional en nuestro país (corroborado semanas después en un contundente informe cuya presentación daba por sentada la activación de la Carta y sus mecanismos); por el otro, Mercosur se oponía a traspasarle la presidencia pro-témpore del organismo a Venezuela por ser un Estado violador de los derechos humanos y profundamente autoritario, lo cual está por culminar en la suspensión de nuestro país de la organización.

    El mundo puso como línea roja la realización del referéndum revocatorio este año y después del 20 de octubre esa línea se cruzó al suspenderse el proceso de recolección del 20% de las firmas. No nos mientas, Chuo. Tú sabes que hoy el mundo cambió su ofensiva hacia Venezuela gracias a “verdades verdaderas” como las tuyas que obligaron a entubar al país a un diálogo absurdo e inconsulto.

    Como tampoco es verdad, Chuo, que porque el “juicio político” no esté en la Constitución, no se pueda avanzar en esa ruta.  Tú sabes que aquí las decisiones no son jurídicas, sino que dependen de la voluntad política para hallar los mecanismos que hagan viables ciertas salidas y, entre otras cosas, tenemos una Asamblea Nacional a la cual le dimos mayoría no para marchar y decirle cómo tiene que actuar frente al régimen, sino para representarnos y cumplir el mandato para la cual fue electa. Las diferentes enmiendas o reformas a la Constitución para hacer tangible el cambio político dependen más de la voluntad de hacerlas, que de otra cosa y, en términos reales, esa propia Constitución nació así. Nos vuelves a mentir, Chuo, en tu afán de hacernos creer que sólo ahora hay una ruta posible: el fracasado diálogo.

    Partes de otra mentira para victimizarte diciendo que han pretendido dividir a la MUD con radicales que la critican, cuando sabes muy bien que quienes la dividieron fueron los tres partidos que unilateralmente decidieron sentarse en un diálogo que, aún cuando el domingo seguías defendiendo a capa y espada, ya hoy está muerto. Fueron esos tres partidos los que en verdad dividieron a la oposición, al excluir al resto de los partidos y a los ciudadanos.

    Sí, Chuo. Gracias a ese diálogo se desarticuló la calle, la ofensiva internacional se detuvo argumentando que no harían lo que nosotros no estemos dispuestos a hacer y, además, la Asamblea Nacional quedó subordinada al Poder Ejecutivo que prácticamente le dice lo que tiene que hacer para así poder ser respetada. Tampoco dices, Chuo, que además de convalidar el lenguaje del régimen, ¡reconocieron un falso fraude en Amazonas! ¿Cómo puedes decir que obligaron al régimen a sentarse con quien no quería, si lo que precisamente necesitaba es que ustedes, a espaldas del país, capitularan y entregaran el capital político que ya estaba decepcionado por sus actuaciones, que esperaba más y que terminó recibiendo nada?

    Pero, ¿sabes que es más inaceptable aún, Chuo? Que en tu artículo digas que esta lucha durará lo que tenga que durar y que no hay salida electoral en el corto plazo. Es indignante por las miles de familias que demandan respuestas prontas y que luego de un nefasto acuerdo, lo único que consiguen es más hambre, más miseria y más muerte. ¿Acaso le diremos a los venezolanos que los daños de aquí a que la lucha termine, dure lo que dure, serán efectos colaterales y sacrificios inevitables? ¿De verdad diremos que esto no se podía evitar? ¿Hay mayor efecto traumático que ese? Peor todavía, reconoces que le mintieron al país desde el primer día cuando afirmaban que habría elecciones este año. Que no aparezca el revocatorio  en el 2016 en el documento aprobado en la mesa de diálogo es lo único trágico e inaceptable, utilizando tus términos. Nos vendieron.

    Te pregunto, Chuo, ¿qué logramos? ¿En qué cedió el régimen? ¿Un solo preso político, el cual nos alegra mucho, pero que al final fue un canje por nada más? La dictadura avanzó, ganó tiempo, los hizo sentarse utilizando al Vaticano y hoy deciden levantarse, cuando ya es tarde para cualquier ofensiva y cuando ya tienen el control para chantajear con volver a sentarse cuando les venga en gana o cuando ustedes no sean “tan provocadores”. El silencio de la MUD es vergonzoso, no sólo por el diálogo sino por escándalos tan trascendentales como el de los “narco-sobrinos”, que en cualquier otro país sacudirían la realidad política. ¿A ese nivel llega el chantaje del régimen hacia ustedes y así dicen ustedes querer cambiarlo?

    Ya el régimen obtuvo lo que quería de ustedes en el diálogo y por eso se levanta. Si regresa a la mesa es para volver a humillarlos, que vuelvan a claudicar y que le den más vida. La gente intuye y concluye que lo hicieron mal; que nadie entrega su capital político ni desmoviliza la calle antes de negociar, sino que lo utiliza para presionar -esa es la única forma en que se ayudan recíprocamente-; y que no hubo negociación efectiva para la transición, sino concesiones para la estabilidad, malgastando toda la energía de los ciudadanos que clamaban por un cambio urgente. Entregaron al Poder con mayor legitimidad y hoy están entrampados, mientras Maduro avanza –aun cuando te atreves a compararlo con Caldera, que era parte un sistema democrático– .

    Ese diálogo nunca debió ocurrir. Chuo, termina de reconocer que fracasaron. Termina de entender que el mundo se decepcionó de una oposición que le pide que haga lo que nosotros no estamos dispuestos a hacer. Reconoce que no hubo estrategia victoriosa, que todo es una farsa y que ya nada de lo que prometieron ustedes se cumplirá. Nos mintieron, y es la hora de decir públicamente nuestras diferencias. No es momento de caer en chantajes “divisionistas” cuando tú, con tu pretendida idea de vender una sola visión para “calmar ánimos”, sin ser esa tu función, atacas otras tesis de lucha y a la vez te colocas del lado de tres partidos que decidieron por el resto y dividieron al país.

    Hablas de “infantilismo demagógico” cuando tu populismo barato nos condujo a este callejón sin salida. Reconoce que fracasaron y reconoce que te equivocaste. Reconoce que no hubo batalla final, porque ni siquiera dejaste que peleáramos. Si la sensatez privara en ti, tanto tú como quienes se sentaron en esa mesa fallida no sólo se levantarían inmediatamente de ella, sino que pondrían sus cargos a la orden. Hoy el régimen tiene a la oposición que necesita, mientras tú y el combo negociador señalan de radicales a otros.

    Nadie entenderá nunca cómo la oposición, en su mejor momento, permitió al régimen sobrevivir en su peor situación. Ojalá comprendan a tiempo que, gracias a ustedes, Venezuela se asfixia mientras el régimen respira; mientras se oxigena.

    Ojalá.

    @Urruchurtu

  • Y los sentenciaron – Por Williams Caballero López

    Y los sentenciaron – Por Williams Caballero López

    Y a pesar de la multimillonaria defensa costeada por ese empresario “noble” de Wilmer Ruperti, los sobrinos de Cilia Flores, la primera dama de Venezuela, fueron encontrados culpables de tráfico de estupefacientes.

    ¡Mayor escándalo! ¡Mayor raya!

    Sí, los llamamientos desesperados de Nicolás Maduro ni la inversión  millonaria en su defensa, nada salvó a los Flores de pagar por el delito de “conspirar”  para introducir drogas dentro del territorio norteamericano.

    Los sobrinos de la pareja presidencial no sólo han evidenciado el tráfico de influencias y la corrupción dentro del Estado venezolano, sino que describieron a lo largo del juicio, que en realidad lo existente en el país es una narco-Estado.

    Los nexos entre los jerarcas del régimen con mafias del “oro blanco” lucen son profundas y extensas. La caída de los “sobrinos” Flores es sólo la punta de iceberg de una red, que presuntamente, se ha creado internamente en el seno del poder para facilitar el traslado de sustancias ilegales.

    Vínculos con la narco-guerrilla colombiana, la supuesta participación de efectivos militares de alto rango, y además de detalles como la participación de funcionarios del Estado en el proceso están haciendo temblar al régimen y descubriendo la faceta más atroz del régimen venezolano.

    Como hombres conscientes no podemos afirmar nada de lo ventilado en los tribunales estadounidenses, sólo que los sobrinos Flores son culpables porque así lo determinó el sistema judicial de los EEUU, no obstante, sí es obligación de los venezolanos abrir lo más rápido posible una investigación desde la Asamblea Nacional para determinar si en Venezuela se instauró un narco-Estado.

    Los parlamentarios demócratas tenemos que agregarle a los puntos que motivan el juicio político al presidente Nicolás Maduro, estas nueva informaciones y hechos que en alguna forma son tan o más alarmantes que los ya planteados para argumentar el enjuiciamiento político.

    El hecho que los sobrinos Flores fuesen portadores de pasaportes diplomáticos, y que éstos fueran utilizados para un eventual traslado de drogas, lo ventilado en los tribunales donde se afirmase que instalaciones aeroportuarias venezolanas y hangares destinados a la Presidencia de la República fuesen utilizados para  enviar drogas a otros países, deben llamar poderosamente la atención e incitar a una averiguación exhaustiva.

    Como hombre y mujeres decentes, tenemos que levantar nuestras voces desde la Asamblea Nacional para investigar la verdad de estos hechos; quedarnos con los brazos cruzados sería traicionar a nuestra propia consciencia, a nuestro deber y sobre todo a los millones de venezolanos que repudian la actuación de unos gobernantes inmorales.

    Esta sentencia también explica la tozudez del régimen en llegar a una solución a la crisis venezolana; ellos le temen a las elecciones, porque saben que las van a perder, ellos le atemoriza perder el gobierno porque saben que se tendrán que enfrentarse a las leyes venezolanas e internacionales.

    Parecieran que son muchos los delitos que poseen: violación de los Derechos Humanos, corrupción y ahora pudiera sumársele el de narcotráfico.

    Menuda joyitas las que nos gobiernan.

    @wcaballerolopez

  • Fabio Valentini: Al régimen no le interesa formar al ciudadano porque es una amenaza para el dictador

    Fabio Valentini: Al régimen no le interesa formar al ciudadano porque es una amenaza para el dictador

    Marcos Pino asegura que desde 2012 más de 35 mil estudiantes han abandonado las aulas de la ULA

    El Coordinador de Universidades de Vente Venezuela denuncia que en la UCV hay un promedio de siete profesores por cada 1500 estudiantes, cuando el estándar internacional es que por cada mil debe haber diez

    (Caracas. 21/11/2016) “Debemos entender que hay un régimen al que no le interesa la universidad, ni tener al ciudadano formado porque es una amenaza para el dictador”. Así lo afirmó Fabio Valentini, coordinador de Universidades de Vente Venezuela, con motivo de la conmemoración del quincuagésimo noveno aniversario del Día del Estudiante Universitario en Venezuela.

    Invitó a los estudiantes a exigir reivindicaciones estudiantiles más allá de las mejoras en los comedores y aumentos de las becas. A su juicio, el norte debe ser la salida del régimen porque no garantiza el futuro, sino “un final agonizante y la crisis que estamos viviendo”.

    “Hoy, nuevamente las condiciones están dadas para que el rol del estudiante sea protagónico y con mucha determinación tome la palabra y la decisión de ser crítico a lo que se haga mal de un lado y del otro”, dijo.

    Valentini resaltó que son los estudiantes quienes marcan la pauta, así como lo hicieron los jóvenes de la Generación del 28 y la del 23 de enero de 1958, que con convicción se atrevieron a hablar en nombre de todos los venezolanos, sin importar cuáles eran las consecuencias.

    Consideró que lo mismo sucedió con el Movimiento Estudiantil que en 2007 y posteriormente en 2014 tomó la tarea de ser la voz de los ciudadanos, ganándose la confianza y la credibilidad de la sociedad civil.

    Según el dirigente, el respeto a la autonomía universitaria debe ser uno de los principales reclamos para poner fin a la intervención del régimen en las casas de estudio.

    “Hoy es un día que representa a ese enorme estudiantado y vemos cómo en las aulas de la Universidad Bolivariana de Venezuela [UBV] y de la Universidad Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas [Unefa] se está levantando ese espíritu de lucha. Y a pesar de las múltiples amenazas por parte de los profesores y del cuerpo rectoral, en esas universidades exigen con mucha determinación un país de libertad y de futuro”, enfatizó.

    Presos por protestar

    El Coordinador de Universidades del partido de la libertad dijo que actualmente existen estudiantes presos por razones políticas como consecuencia de una estrategia represora que no permite que los jóvenes se expresen libremente y ejerzan la protesta pacífica, que es un derecho constitucional.

    “El mensaje que hoy le doy a esos jóvenes es que se mantengan muy fuertes porque inspiran mucha confianza dentro del Movimiento Estudiantil. Sepan que los estudiantes se acuerdan del motivo por el que están presos, y esa es la bandera que debemos asumir hoy: la libertad”, expresó Valentini.

    Crisis Universitaria

    Fabio Valentini denunció que en la Universidad Central de Venezuela (UCV) hay un promedio de siete profesores por cada 1500 estudiantes, cuando el estándar internacional es que por cada mil estudiantes debe haber diez profesores.

    Agregó que según el Informe Periódico Internacional de las Naciones Unidas de este año, el régimen venezolano está catalogado como violador de la libre expresión estudiantil organizada.

    “Dicen que han hecho no sé cuántas universidades e institutos y al final están completamente abandonados o adoctrinados. No es una política nacional que las universidades se desarrollen, que hayan profesores bien pagados, más bien la política es que los profesores se vayan”, sentenció.

    Por su parte, Marcos Pino, director de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Los Andes (ULA) y dirigente de Vente Venezuela en el estado Mérida, consideró lamentable la situación de la casa de estudios y señaló que desde el año 2012 hasta el 2016, más de 35 mil estudiantes han abandonado las aulas de clase.

    Aseguró que sólo ven un futuro alentador a partir de un cambio político en la nación. ”El futuro es promisor, hay esperanza y luchamos con nuestros estudiantes alcanzar ese objetivo”.

  • Gasolina, agua y dictadura – Por Williams Caballero

    Gasolina, agua y dictadura – Por Williams Caballero

    Venezuela está sumergida en una confesa dictadura, el único problema es que persisten algunos incautos que se niegan a aceptar la realidad.

    Tal vez sea por negación voluntaria, como medio de auto-protección.

    Lo cierto es, que cada vez más, y desde hace mucho tiempo, en Miraflores actúan como si el Estado fueran ellos, y como si las leyes fuesen unas letras plasmadas que sólo sirven si les interesa y cuando no, son desechadas.

    La Venezuela actual está llena de presos políticos, perseguidos políticos, y vacía de exiliados que han tenido que salir del país por el acoso del régimen.

    Los venezolanos padecemos los sinsabores de un modelo socioeconómico que nos está condenando a la desaparición, no sólo como nación ni como ciudadanos, sino en nuestra eliminación como seres humanos, porque cuando se crean las condiciones para que una familia haga mercado en los basureros, cuando la crisis llega  a niveles de hambre y desolación, perdemos cualquier condición o rasgo humano.

    Todo esto como consecuencia de una visión errónea de la política y sobre todo de la economía nacional.

    Y el caos es de tan alta magnitud que en un país petrolero empieza a escasearse la gasolina.

    La crisis de abastecimiento de combustible inició en el occidente y en seguida los justificadores de lo injustificable achacaron la responsabilidad del hecho a los llamados “bachaqueros de gasolina” de la frontera colombo-venezolana.

    Pero, es que la crisis de abastecimiento de gasolina llegó al centro y al oriente del país. El desabastecimiento es mayor, y las carencias son totales.

    Si fuéramos conformistas podríamos decir que se puede vivir sin gasolina, pero la escasez que nos está afectando como parte de los resultados del régimen no abarca simplemente este rubro, sino que carecemos de comida, seguridad y ahora hasta de agua.

    La ausencia de agua es en los sectores populares y medios de muchos municipios del país, aunque quiero hacer hincapié en Puerto La Cruz, Lechería y Guanta, esta es otra de las demostraciones de las carencias funcionales y racionales del régimen.

    Esta es una dictadura tan patética que nos arruinó como país, que nos está matando de hambre y condenándonos a vivir como camellos.

    En el seno del régimen cohabitan lo peores males que cualquier sociedad del mundo pueda padecer, de allí la emergencia social y humanitaria que vivimos, de allí la necesidad de luchar por Venezuela.

    @wcaballerolopez

  • Diálogo o rendición – Por Eusebio Costa

    Diálogo o rendición – Por Eusebio Costa

    El venezolano está bastante curado en ingenuidad, deben quedar pocos que realmente confíen en la MUD como portadores de una solución y capaces de conducirnos hacia  la libertad. Caciques sin indios, capitanes sin marineros, cogollos con intereses propios –y tan oscuros- que distan tanto del sentimiento popular que más que confusión, generan rabia.  Sobreviven gracias a la resignación, a la falta de liderazgo, a los “intelectualoides” y sus artículos de “análisis y opinión” sobre las vías democráticas correctas para cerrar este capítulo oscuro que nos ha tocado vivir.

    La hegemonía comunicacional del régimen está en pañales, comparado con el daño que nos hacen estos “letrados” de oposición, canalizando y enfriando vilmente el fuego que arde dentro de todo aquel que tiene que hacer colas interminables para comprar comida y medicinas. Ese fuego visceral, ese fuego que nos hace humanos, ese fuego que tantos imperios ha derrocado. Ese fuego que tratan de extinguirnos, ahora desde nuestro propio seno. La resignación los mantiene a flote.

    La resignación es lo que nos impide aceptar aquello que tenemos frente a nuestros ojos: Lo que se ha estado haciendo no es suficiente. Es la verdad que arde, que duele; hemos fallado. El miedo es lo que nos impide a tomar una decisión: se necesita depurar el manantial del que hemos estado bebiendo, hay que sacar la manzana podrida de la cesta; es necesario replantearnos. Y la costumbre es lo que nos impide proponer algo diferente.

    Para romper este paradigma comienzo conmigo. Esto no es sólo una crítica (una más de cientos de miles de venezolanos inconformes que, mentando madres, brotan en verborreas a través de redes sociales).

    Hoy trato de quebrar la costumbre de sólo criticar y hoy trato de proponer. La pregunta del millón de lochas: ¿Cómo logramos un cambio REAL? En mi opinión, la solución está en la definición de la palabra PODER. ¿Quiénes posicionamos a la –mal llamada- Unidad? ¿Quiénes los llevamos a dónde están? ¿Qué les dimos… que tanto quieren mantener? Votos y apoyo (léase, asistencia a actividades o confianza en sus decisiones), en pocas palabras, fuimos nosotros, tú que lees esto y yo lo que lo escribo, quienes los empoderamos. Y así como dimos, así podemos quitar. ¿Debemos mantener un apoyo ciego a una gente que vendió el país? ¿Seguir aplaudiendo a aquellos que se estrecharon la mano, sonriendo, con el tirano que nos azota? No, ¡NO!

    ¿No estás cansado de despertarte y revisar las noticias a ver si ocurrió un milagro?  Sospecho que ya saldrán algunos fanáticos de Capriles o miembros de los partidos pro-diálogo a tacharnos con la palabra divisionistas o radicales, y si usted piensa igual o tiene una opinión parecida, prepárese porque ahí vienen los ataques de los sabios y estudiosos de oposición.

    Hermanos, se los digo en criollo: ¡no les paremos bolas! Ya esa excusa y esa acusación no tienen efecto. ¿Acaso soy un radical porque digo algo que todos piensan? Ya no hay un camino ni un objetivo, todo se derrumbó y se vendió al régimen. No quiero ni imaginar el ratón que aún cargan Maduro, Jaua y su combo después de la celebración post-diálogo. Si a alguien se le está concediendo un milagro es a esta dictadura. Es un milagro que no estén presos todos, todavía.

    A los que desde el 2014 venimos objetando, sin miedo, las decisiones de la MUD (y proponiendo otro camino) no nos importa cómo nos llamen, la gente ya sabe quién es quién. Los que se sentaron a dialogar en Miraflores hace tres años, enfriando las protestas de los estudiantes y de la sociedad civil, son los mismos que hoy se vuelven a sentar en las mismas sillas, pero con otros cargos, en algunos casos, muchos más altos. ¡Qué coincidencia!

    Es el momento de ponerles un parado, con inteligencia y criterio. Los vendidos: ¡pa’ fuera!, basta de sus shows y cortinas. Se caen a insultos y a discursitos de amenazas unos contra otros y luego se dan la mano, besos, comparten unos traguitos o una llamada amigable para felicitarse mutuamente.

    Muchos dirán “que bonito es criticar desde afuera”, me da igual. Yo no me fui porque quise, y cualquiera de los que está en Venezuela debe tener algún familiar en el exterior que le dirá que la vida de emigrante no es una panza, es una roncha. Todos quisiéramos estar en nuestra tierra ayudando a reconstruirla y sacarla adelante y tenemos familiares allá que se las están viendo feas y que tenemos que ayudar como podemos desde donde estamos.

    Para lograr una verdadera transición hacia la democracia debemos estar claros de que no será con esta Unidad, sino a través de una dirección política de líderes dispuestos a darlo todo por Venezuela, de líderes que estén claros en que no se puede perder más tiempo ni dar más plazos, porque el tiempo es lo más valioso, y cada venezolano lo pierde sufriendo o muriendo.

    Para concretar, la MUD cree que tiene a Dios agarrado por la chiva y esto debe cambiar. Es momento de canalizar nuestras esperanzas de otra manera y no a través de los que hoy son portavoces de la Unidad. Los ciudadanos deben hablar y ser escuchados, no ser ignorados bajo argumentos ridículos. Por eso, lo que propongo se logra en 3 pasos:

    1) Depurar la actual unidad. Dícese de “chao pescao” a los traidores con su diálogo.
    2) Empoderar una unidad nacional seria, de gente no reaccionaria, sino activista.
    3) ¡PA LA CALLE! Proponer un camino para salir del régimen lo antes posible. Las opciones están, solo que fueron vendidas, la gente saldrá de nuevo a la calle y tendrá ganas de luchar cuando realmente exista un camino con plazos, serio y tangible.

    Debemos dejar el miedo de lado y no tener en la mente ese mensaje que han sabido vender bien de “necesitamos la Unidad», «no podemos dividir», es verdad, necesitamos unidad, pero una unidad nacional donde el ciudadano sea el que mande y que los políticos con bolas y ovarios nos guíen.
    De aquí al 6 de diciembre podemos pensar en esto. No importa si estás en Venezuela o en el exterior, de alguna u otra manera nos apoyaremos. Viva Venezuela.

    @EusebioCosta 

  • Nuestra generación – Por Miguel Velarde

    Nuestra generación – Por Miguel Velarde

    Lo que vivimos hoy no llegó por sorpresa. Fueron muchas las voces que desde muy temprano en el proceso chavista empezaron a advertir sobre el rumbo que éste iba a tomar.

    Muchos no creyeron y otros se negaron a creer. Los primeros, porque estaban casi hipnotizados por un caudillo como lo fue Hugo Chávez, al que hay que reconocerle su habilidad para convertir la mentira en sueño y esperanza para los más necesitados. Los otros, los intelectuales e incluso una clase media que en teoría debería haberse percatado de lo que ocurría antes, prefirieron negarse a ver la realidad porque, quizás, era muy dura como para enfrentarla. “No vale, yo no creo”.

    Pero el problema con las desdichas es que aunque uno no quiera verlas, tarde o temprano tocan a nuestra puerta. Y eso fue lo que ocurrió en Venezuela. Incluso para los mayores fanáticos de la “revolución” o para los escépticos de la tiranía, hoy es imposible desconocer que la desgracia que se vive en el país es real y que pudo haberse evitado.

    No nos alcanzarían las palabra para describir el desastre en el que este modelo y un gobierno que no gobierna han convertido al país. La vida de las personas se mide en su nivel de miseria. Mientras la cara de Venezuela en el mundo es la crisis, la violencia, la corrupción y la mentira.

    Del lado opositor, los tres partidos que han secuestrado a la MUD también han hecho evidente que, por incapacidad o inmoralidad, no merecen la confianza de la gente. Desde las elecciones parlamentarias del año pasado, en menos de un año, han logrado lo que parecía imposible: desperdiciar un capital político y un apoyo popular sin precedente.

    Esos dos grupos son los que hoy están sentados en una mesa de diálogo con el futuro de Venezuela en sus manos. Ellos, que ya no representan a la gran mayoría de los ciudadanos, pasan sus días contándonos lo bien que vamos mientras nosotros sabemos que peor no podemos estar. O quizá sí, mientras nuestro destino siga en sus manos.

    En todo caso, llegamos a donde llegamos por culpa de otros y complicidad nuestra. Porque como ciudadanos preferimos mirar a otro lado antes que enfrentar la cruda realidad; porque muchas veces es más fácil ignorarla verdad que tener que decirla.

    Sin embargo, a pesar del miedo y los riesgos, cada venezolano debe comprender que si no se involucra en el rescate de su país, lo perderá por mucho tiempo. Ya no se trata de un proceso o un periodo de gobierno, estamos hablando de que el tiempo de Venezuela se mide hoy en una generación perdida.

    Nuestra generación.

    @MiguelVelarde

  • Festividad del dolor  ajeno – Por Luis Barragán

    Festividad del dolor  ajeno – Por Luis Barragán

    Monopolio de la dirección política y militar de la revolución, el moldeable partido de facto, las divisas petroleras están únicamente destinadas a su terco sostenimiento. Las hay graneadas para el departamento de asuntos clientelares y afines, no otro que el conformado por el PSUV y sus entidades subsidiarias, pues, el grueso de la inversión tiene por puerto seguro aquélla instancia decisiva para la supervivencia de quienes, al fin y al cabo, cuentan con  la fortuna de integrarla.

    Regla fundamental del juego, los más urgidos partidarios del régimen deben también resignarse a pasar hambre, arriesgar la vida en las calles y recurrir a las también escasas yerbas naturales para intentar remediar sus dolencias, como el resto de una mayoritaria población que ha tenido y tiene el coraje de denunciar y protestar al régimen. No hay recursos para aliviar siquiera la inédita – francamente, inédita – emergencia alimentaria, médica y farmacéutica del país, sumergidos en una pavorosa inseguridad personal, pero sobra el dinero para decretar una parranda que es burla descarada por el dolor  ajeno.

    Forzando la época decembrina, el alcalde menor de la Caracas que suena por las balas, la miseria, el hambre, bajo el imperio del hampa, le ha metido un asombroso dineral a una sucesión de espectáculos musicales que incluye, por supuesto, la debida importación de las grandes estrellas del canto que le ha sido posible, y, con toda seguridad, el negocio – porque lo es – será hábilmente imitado por sus pares oficialistas de todo el país hasta donde les alcance la cobija. El escándalo llegará y perforará las paredes de morgues y funerarias, repletadas por el mismo gobierno de casi dos décadas como nunca antes lo hizo otro: a Jorge Rodríguez no le importa, mientras que la desgracia sea completamente extraña, ajena, distante, revelando una concepción mórbida del poder.

    Más de dos millones de dólares tragará el festival de la burla y, en medio de las diferentes materias que trata la amenazada Asamblea Nacional, procuramos darle un cupo en nuestras diligencias,  asombrados por el silencio o, por lo menos, la débil reacción de todos los concejales de la pequeña o gran Caracas. Salvo muy circunscritas excepciones, sentimos que la oposición metropolitana hace poco o nada al respecto, cuales espectadores de un derrumbe moral que puede tapiarlos.

    Los antiguos dictadores y sus asociados, no llegaron tan lejos así tuviesen una natural y desenfadada vocación rumbera, como ocurrió – por ejemplo – con Cipriano Castro y, más comedido, Antonio Guzmán Blanco. Hoy, ni las formas se cuidan o, es más, convertidas en el fondo  descarado del asunto, la dirección política y militar de la revolución hace de los medios un fin para sobrevivir a cualquier precio: el dólar que falta para tener pan de trigo, de maíz o de yuca, por no hablar del fármaco por el que desesperamos, les sobra para el guaguancó de sus más indignos desprecios por la vida humana.

    @LuisBarraganJ