Categoría: Opinión

  • Venezuela: ¿Sumergida en la esperanza? – Por Marisela Portillo

    Venezuela: ¿Sumergida en la esperanza? – Por Marisela Portillo

     

     “Esperanza: es un estado de ánimo optimista basado en la expectativa de resultados favorables relacionados a eventos o circunstancias de la propia vida o el mundo en su conjunto”.

    Millones de Venezolanos vivimos aferrados a una esperanza, si, la esperanza de cambio, de ya no mas hambre, de ya no mas inseguridad, no mas miseria, no mas controles, anhelamos la “Venezuela de antes”, esa que la mayoría conoció, donde no había escasez de ningún tipo, y donde, a veces, el único problema era definir el sitio a donde ir a vacacionar.

    Nuestra primera esperanza, fue la de un cambio el 6 de Diciembre 2015, y si, efectivamente, hubo cambio, los estafadores, los corruptos, los tarifados – en su mayoría- dejaron el curul, y ocuparon su lugar los que proponen una visión de una mejor Venezuela, una Venezuela de Todos Pa’ Arriba. Y esto gracias a la valentía, gallardía, y voluntad de un pueblo cansado que se desbordo en la calle el día 6D, y defendió cada voto para obtener la tan anhelada victoria.

    Sin embargo, se nos torna gris esa dosis de esperanza gracias a los abusos y arbitrariedades de la dictadura protagonizada por Nicolás Maduro y sus secuaces, pues un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) sobornado, despreciable, tarifado y partidista, encabezado por Gladys Gutiérrez, actúa como el peor verdugo de la legislación venezolana, descalificándola y quebrándola moralmente.

    Nuestra siguiente esperanza, después de 4 meses, fue la propuesta de llevar a cabo el referéndum revocatorio para derrocar al monigote –Nicolás-, cada tramite, cada paso, de la eterna burocracia venezolana, hecha al pie de la letra, y nuestro eterno refractario, el Consejo Nacional Electoral (CNE), igualmente tarifado, infame y partidista, encabezado por la aliada de la dictadura: Tibisay Lucena, actúa en contra de la democracia y la justicia venezolana, colocando las mil y un impedimentos al ejercicio democrático que deseamos millones de venezolanos llevar a cabo para empezar la etapa de la transición en Venezuela, y –nuevamente- se nos vuelve a tornar gris el panorama.

    Ahora, ya no damos cuenta de que a pesar que la esperanza, y la fe, sean más grandes que cualquier otra cosa, siempre están los enemigos haciendo muro, y como tienen el poder, conciben de las suyas –con referencia al régimen-.

    Pero, no hay que decaer, porque a nuestro ser se incorporó la esperanza más grande, la única opción que tenemos ante la dictadura, y la que debimos adoptar desde el día 1 de desdicha, “LA REBELIÓN Y REBELDÍA CÍVICA”, esa la del 1° de septiembre, y las de los días que le sigue hasta que caiga el mal, hasta derrotar al enemigo, es que como dice nuestro glorioso y acertado Himno Nacional: “Gritemos con brío. Muera la opresión. Compatriotas fieles, la fuerza es la unión (…)”. Nuestra voz se debe oír, debemos pelear nuestra libertad, nuestra dignidad, nuestra vida, y en la calle que se oiga claro y fuerte: “NICOLÁS RENUNCIA, O TE HAREMOS RENUNCIAR”.

    Es obligación defender nuestra independencia, nuestra República, esta que nos arrancan poco a poco, donde hoy estamos, y mañana no sabemos. Muera la opresión desmedida del régimen hacia los ciudadanos, que muera, y esto es con calle, y mas calle ¡Caray! La desobediencia y negación de vivir en miseria y mengua debe ser nuestro credo hasta la caída. Ahora, que esta marcha sea una mas de tantas, dependerá del poder y la valentía de cada uno de nosotros como ciudadanos, de que no necesariamente debe recaer el futuro de cada uno en manos de los políticos que hacen frente, nuestra libertad es individual, nuestro futuro es propio, e individualmente debemos defenderla.

     Luego de que la esperanza se deje de llamar esperanza y pase a ser realidad, definitivamente, el primer rescate que debe existir en el país, es el de la moral, la buena costumbre, los principios, desde los entes reguladores de la justicia y la paz del país necesitamos políticos que amen a su país, mas que a una bola de dinero en su bolsillo, hasta la labor de cada ciudadano en trabajar por la reconstrucción de la patria. La transición y la reconstrucción de esta tierra tan noble deben estar en manos de líderes por convicción y vocación, no políticos –politiqueros- falsos Mesías, que pregonan paz y trabajan por la guerra con tal de tener su cuenta repleta en dólares.

    Vaciemos toda nuestra fe, certidumbre y esperanza, en lo que se avecina, y que desde nuestras más profundas acciones, mas pronto que tarde sea nuestra realidad. ¡Que viva la  libertad!

    @Marisela_DVPG

  • Venezuela en Mercosur: un vecino incómodo – Por María Teresa Belandria

    Venezuela en Mercosur: un vecino incómodo – Por María Teresa Belandria

    Venezuela solicitó el ingreso al Mercosur desde el año 2005, pero la férrea oposición del Senado de Brasil y Paraguay retrasaron la aceptación como miembro pleno del grupo hasta que, en 2012, aprovechando la suspensión temporal de Paraguay luego de la destitución constitucional del presidente Lugo, la “triple alianza” amiga del gobierno para ese momento -la Uruguay de Pepe Mujica, el Brasil de Dilma y la Argentina de los Kirchner-, violando el Tratado de Asunción, aprovecharon para meter a Venezuela sin consenso, es decir, por la ventana.

    Recordemos que la suspensión de Paraguay se realizó conforme al Protocolo de Ushuaia II de Mercosur y la promovió Venezuela a través del entonces canciller Nicolás Maduro al frente de la operación política, exigiendo además la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA. La comisión de cancilleres, designada de conformidad con el artículo 20 del instrumento hemisférico, realizó un detallado informe que, presentado al Consejo Permanente de la OEA, fue sometido a votación. 26 países votaron en contra de la aplicación de la Carta y 8 a favor: Venezuela, Brasil, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Argentina y Haití.

    Luego de las elecciones en Paraguay y juramentado el gobierno de Horacio Cartes,  lo procedente era levantarle la suspensión para que ese país ejerciera la Presidencia Pro-Tempore. La cuádruple alianza Brasil-Argentina-Uruguay-Venezuela se opuso, a pesar de que las razones que dieron lugar a la suspensión de Paraguay habían cesado y la presidencia se entregó a Venezuela.

    Hoy la permanencia de Venezuela en el acuerdo y el ejercicio de la Presidencia Pro-Tempore es objeto de debate. Las razones son de orden  jurídico y geopolítico. Venezuela no ha cumplido con los compromisos que adoptó en el Protocolo de Adhesión y, siendo el Mercosur un organismo intergubernamental, en el que las decisiones se adoptan por consenso, en este momento no lo hay. El gobierno venezolano, lejos de fomentar relaciones de respeto, tolerancia y cooperación con los nuevos gobiernos de la región, que no les son afines en lo político, se ha empeñado en destruir la confianza, incumplir los acuerdos y, además, comportarse con la arrogancia que otrora le permitía un barril de petróleo a 110 dólares; insultando cancilleres, empleando el lenguaje de los años 60 y 70, usando “al imperio” para descalificar a quienes jurídica y políticamente aducen razones de peso para no traspasarle la Presidencia, amén de que Venezuela impide el avance para que el bloque comercial suscriba los tratados de libre comercio con la Unión Europea e Israel y afiance sus lazos con la Alianza del Pacífico.

    En términos muy simples, Venezuela en el Mercosur es como ese vecino del edificio que tira la basura por la ventana, hace fiestas escandalosas hasta la madrugada, te tranca el carro en el estacionamiento, tiene un año sin pagar las cuotas y, además, quiere ser a juro y porque él solo lo decidió, el presidente de la junta de condominio. Tienes que tolerarlo porque es propietario e, incluso, saludarlo si te lo encuentras en el ascensor por cortesía, pero de ahí a que sea el Presidente, es demasiado.

    María Teresa Belandria Expósito

    Coordinadora Internacional de Vente Venezuela

    Profesora de la UCV

    @matebe

  • 8 millones de rebeldes – Por Williams Caballero López

    8 millones de rebeldes – Por Williams Caballero López

    En esta oportunidad quisiera hablarles del proyecto de los “8 millones” que desde Vente Venezuela estamos ejecutando en el marco del cambio político y económico que la nación necesita.

    Ya el coordinador electoral nacional de Vente Venezuela, Humberto Villalobos, lo ha explicado técnicamente, él ha disertado que se estructurarán equipos y mecanismos para procurar la captación de 8 millones de ciudadanos que sean “revocadores” de la gestión de Nicolás Maduro.

    Esta enorme iniciativa técnica y humana está centrada en la obtención de un medio idóneo de movilización de la ciudadanía en procura de la activación del Referendo Revocatorio a través de la recolección del 20% de las firmas.

    Y también es un medio para mantener contacto con los ciudadanos para otras actividades de rebeldía política frente al régimen si desde  el Ministerio de Asuntos Electorales, es decir, el Consejo Nacional Electoral, persiguen en su afán de obstruir los mecanismos administrativos para la celebración de elecciones.

    Pero, el objetivo de este artículo no es el de detallar procedimientos político-electorales, para ello están los hombres y mujeres capacitados para ello, sino que la meta que me propongo a lograr en las próximas líneas es esbozar un perfil político y ciudadano de este plan.

    Los “8 millones”, que demás está decir que se puede convertir en 10 millones, es una acción política enfocada en consolidar a nuestra organización como una herramienta efectiva, confiable y consolidada para la ciudadanía venezolana.

    La organización partidista debe ser un trampolín para que el ciudadano de a pie, para el vecino de cualquier sector popular o de clase media, participe en la consecución de los objetivos nacionales, como: progreso, desarrollo, libertad y la paz.

    La ejecución de este proyecto le otorga a Vente Venezuela el carácter de organización política, seria, responsable y organizada.

    Para nadie es un secreto que contamos con una líder que ha demostrado la fiereza de sus convicciones y la firmeza de sus acciones, y ahora con este tipo de medidas afianzamos la presencia del partido en el plano organizativo.

    Porque, toda agrupación de carácter político tienen que poseer una clara visión de servir.

    Tenemos, como partido político, que ser plataforma para que cada ciudadano puede ser un factor determinante en la construcción de ese estado liberal y libertario que se propone desde el seno de nuestra agrupación.

    Y es que no basta con denunciar los problemas que nos azotan, no basta con ser eco de las angustias de los ciudadanos, como organización tenemos que ir más allá. Debemos presentar herramientas de organización, tenemos que ser guías en la orientación y ejemplo en la acción.

    Vente Venezuela es y debe ser un instrumento de cada venezolano, de cada individuo que luche y desee ser libre.

    Tenemos que rehusarnos a ser un simple ente ajeno a las necesidades del entorno, por el contrario debemos ser el escenario principal de la lucha de cada venezolano.

    Poseemos en María Corina Machado una líder firme y fuerte; y ahora estamos edificando un partido de iguales proporciones políticas.

    Con rebeldía, con pasión y con fuerza, desde nuestra organización estamos construyendo la Venezuela de libertad.

    @wcaballerolopez

  • Septiembre 1 – Por Luis Barragán

    Septiembre 1 – Por Luis Barragán

    Legítimamente convocada la protesta pacífica en todo el país para el venidero 1° de septiembre, el régimen no encuentra una explicación razonable y suficiente que dar a sus más firmes partidarios, entendiendo por tales a los cuadros medios y altos de una burocracia que todavía – algo no tan obvio – tiene motivos para defenderlo. En modo alguno, pretendemos desconocerle un soporte social mínimo,  pero lo cierto es que, en el mejor de los casos, reina el escepticismo entre los viejos y persistentes devotos de Chávez Frías ante la calamitosa actuación de un sucesor agresivo y arrogante que los ha arrinconado en una miseria – antes – inimaginable.

    En la más reciente sesión plenaria del parlamento, los voceros del oficialismo ensayaron esa explicación, deseándola – más que diagnosticándola – como una protesta violenta y conspirativa. Huérfanos de la necesaria imaginación política, además, evidenciaron que muy poco o nada saben de una interpretación presidencial de los hechos, susceptible de tejer una estrategia discursiva entre los suyos, porque – inconsultos – ellos mismos deben esperar y, a ciegas, respaldar alguna reacción sobrevenida de los centros de poder.

    Hicieron gala de la acostumbrada simplicidad, despreciando  lo que realmente acaece hoy en el país, batiendo los fantasmas del consabido 11-A que los atormentan, supuestamente enterradas las culpas en un distraído subconsciente. No hay el más elemental reconocimiento de la situación que nos oprime, pues, desde el olimpo de sus privilegios, el miedo es a perderlos.

    Por muchísimo menos de lo que ahora ocurre,  ellos agitaron hasta delictivamente las calles, propiciando y avalando la doble intentona golpista de 1992.  Empero, la oposición responsable y democrática, insiste hoy en las luchas cívicas que desemboquen en la consulta popular, sin renunciar por un instante a sus más decididas, corajudas y limpias banderas.

    Cuecen los más oscuros escenarios en la intimidad de un gobierno que no se molesta en indagar la opinión de sus defensores en la Asamblea Nacional y que, al prolongarse, multiplica diariamente los muertos en Venezuela. Sabemos de las difíciles e indispensables jornadas como la del próximo primero de septiembre, orientadas a una transición democrática que, por cierto, literalmente, también salvará la vida de las minorías que aún simpatizan con el extinto presidente.

    @LuisBarraganJ

  • ¡Rebeldía ante la dictadura del socialismo! – Por Pepe Martínez

    ¡Rebeldía ante la dictadura del socialismo! – Por Pepe Martínez

    Última semana de julio, a golpe de seis de la tarde recibo una llamada de un amigo que me dice que unos delincuentes asesinaron al hijo de un compañero de partido en Caucagua, tenía solo 15 años y unos desalmados lo esperaron al salir de una fiesta para cometer el hecho. No pude evitar sentir una gran tristeza ante lo sucedido e indignación por lo que parecía para algunos un evento de cotidianidad delictivo más en Venezuela.

    Días después, estuve en Santa Lucía y en poco más de una hora pasaron 5 funerales frente la casa en la que estaba, todos menores de 30, según cuentan los vecinos. Cada vez más cercanas historias de amigos y conocidos que no tienen qué comer, cientos de cadenas buscando medicinas y el más reciente caso de la detención de Jesús González, parte del equipo de Vente Venezuela en Nueva Esparta, quien defendió a un grupo de mujeres que protestaban por agua y eran reprimidas por la Guardia Nacional. ¿De qué estamos hablando?

    Vivimos en una Venezuela convulsionada, la crisis humanitaria avanza a ritmo galopante y cada día que pasa se cobra la vida de miles de ciudadanos, y es que relatos como este los tienen los venezolanos todos los días. ¡La crisis hace tiempo que dejó de ser algo ajeno y lejano, ya la crisis toca a todos por igual!

    Vemos cómo hoy día el socialismo muestra sus peores consecuencias, más de 1500 asesinados en el último trimestre (sólo en Caracas), la inflación por las nubes golpeando cada día mas fuerte el bolsillo (274% y se estima que cierre el año en 700%), los mercados y las farmacias vacías con colas kilométricas de gente ávida de comida y un régimen negado a salir del poder torpedeando desesperadamente la realización de referéndum revocatorio.

    Venezuela no puede esperar más, estamos en la obligación de actuar con fuerza y contundencia, es evidente que el régimen no está dispuesto a reconocer la soberanía popular, ni mucho menos a someterse a un proceso electoral que no puedan manipular. Por eso, ante esta reacción del régimen, la respuesta que nos queda a los venezolanos es la de desobedecer y rebelarnos contra la dictadura para reconquistar la paz y la libertad.

    El derecho a la rebeldía y a la desobediencia pertenece a los que tenemos el coraje de ejercerlo, la salida de Maduro y compañía es impostergable, pues ellos son el principal obstáculo entre los venezolanos y esa Venezuela libre que tanto soñamos, así que armémonos de coraje y recuperemos lo que es nuestro por derecho, nuestra vida, nuestra libertad y nuestra paz.

     @PepeJMartinez

  • Mérida está lista – Por María Corina Machado

    Mérida está lista – Por María Corina Machado

    Los Andes es una región de Venezuela de la que tenemos mucho por aprender. Se trata de una zona golpeada y humillada por el régimen, y al mismo tiempo es de allí de donde muchas veces surgen las respuestas más vigorosas ante los atropellos oficiales.

    La semana pasada estuve de vuelta allí, y pude sentir de nuevo la misma dualidad que me conmueve, pero a la vez me da esperanzas. La tristeza en los testimonios como el de Irene, una madre campesina que me decía: “Es triste cuando usted tiene a su hijo acostumbrado a un estilo de vida, no de millonario, sino normal, moderado, y mi hija a las ocho de la noche se pone a llorar porque tiene hambre”, sin poder ocultar sus lágrimas. No sin antes agregar que el gobierno, a través de locutores en sus radios de propaganda, dice que la leche de vaca no es necesaria para “los humanos”…

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    Es una burla que indigna y duele.

    Pero al mismo tiempo, caminar por Mérida es sentir la fuerza de los venezolanos que han despertado ante los atropellos y se han rebelado con toda la fuerza surgida de la desesperanza, el dolor y de las más profundas aspiraciones. En El Vigía, Santa Elena de Arenales, Chiguará y Santa Cruz de Mora, donde enormes manifestaciones dejaban claro que el tiempo se le acabó al régimen, y frente a la 22 Brigada de Infantería, junto a las mujeres merideñas, donde hicimos sonar nuestros platos vacíos y levantamos nuestra voz con una consigna firme que nació en la gente: “A juro, a juro, sacamos a Maduro”.

    Machado-en-Merida

    Aproveché para desde allá reiterar un mensaje firme a los compañeros de la MUD. Mi llamado es a que le pongamos fecha tope al CNE para la realización del Referéndum Revocatorio este año, y a que convoquemos a la desobediencia civil nacional si para ese día aún no se ha establecido esa fecha. Desde Mérida hice y sigo haciendo un llamado a una profunda reflexión y autocrítica, a que evaluemos si le estamos ofreciendo al país la unidad lo suficientemente amplia que dé respuestas a la crisis, incorporando a todos los sectores del país. Los merideños están clarísimos. La gente en las calles está consciente de la trampa del CNE y saben que la respuesta es una sola: desobediencia cívica nacional.

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    Las tiranías se sostienen cuando el pueblo obedece. Las dictaduras caen cuando los ciudadanos dejan de obedecer. La desobediencia es un acto de conciencia, no de violencia. Llegó la hora de rebelarnos y liberarnos. Mérida está lista. Venezuela también.

    @MariaCorinaYA

    #RutasDeLibertad

    En: Caraota Digital.

  • Frontera cerrada, ¿a qué costo? – Por María Teresa Belandria

    Frontera cerrada, ¿a qué costo? – Por María Teresa Belandria

    Este 19 de agosto se cumple un año en el que, por decisión unilateral de Venezuela, se “cerró” la frontera con Colombia, un evento inédito por las consecuencias que se advertían y justificado por un Estado de Excepción sobrevenido que aún sigue sin explicarse adecuadamente.

    Recordando el pasado para comprender nuestro presente, en la relación con Colombia, en 1901, el general venezolano Rangel Garbiras se hizo de 4 mil hombres para marchar a Caracas y derrocar el gobierno de Cipriano Castro. Partiendo del Norte de Santander fue detenido en San Cristóbal por el general colombiano Rafael Uribe Uribe. Allí se produjo la primera ruptura de relaciones diplomáticas entre las dos naciones. Sin embargo, la vecindad obligada por la geografía compartida en 2.219 kilómetros de frontera, la fraternidad histórica entre nuestros líderes y ciudadanos, como aquel pacto entre Miguel Otero Silva y Gabriel García Márquez, si es que había guerra entre los dos países y la hermandad forjada en la batalla de los próceres venezolanos Anzoátegui y Rondón que triunfaron en Colombia, o de los valientes colombianos Girardot y Ricaurte que murieron en Venezuela, no son hitos que se cierren con un decreto de excepción.

    El límite entre los dos países se traduce en un control migratorio eventual, pero lo trasciende la vida, el comercio, la amistad y la vecindad. Esa terriblemente perturbada el 19 de agosto de 2015.

    Un año después, se anuncia desde Puerto Ordaz (bastante lejos de la frontera binacional), la “creación” de varias comisiones para construir una frontera abierta, segura y en paz. Volvamos la mirada al pasado. Estas comisiones existían, porque los gobiernos democráticos entendieron que una relación tan dinámica no podía depender de los vaivenes políticos de uno y otro lado del límite. El Acta de San Pedro Alejandrino, no solo desgolfizó la relación, sino que permitió agendar los temas técnicos en mesas de trabajo permanentes, cuya finalidad era precisamente sortear las dificultades de una relación signada por los problemas.

    Esa institucionalidad que costó años en construirse y que le dio a ambos países un marco normativo para dirimir las controversias derivadas de la cotidianidad fue destruido como todo lo demás por el régimen de Hugo Chávez. Esa erosión de la confianza mutua comenzó en 2008, cuando las fuerzas militares de Colombia dieron de baja a Raúl Reyes en Ecuador y Venezuela ordenó la movilización de 10 batallones a la frontera. En 2009, la valiente denuncia del entonces Comisionado Presidencial Francisco Javier Nieves-Croes Aguirre, sobre la existencia de un pre-acuerdo secreto (Gómez-Rondón), acordado en Hato Grande, sobre la delimitación de las áreas marinas y submarinas en el Golfo de Venezuela le puso candado al trabajo profesional de los comisionados en Venezuela, no en Colombia.

    La herida se profundizó en 2010 pues la diplomacia de micrófono entre Chávez y Uribe fracturó definitivamente los acuerdos, con la ruptura de relaciones diplomáticas luego de la denuncia colombiana en la OEA sobre la existencia de campamentos de las FARC en territorio venezolano. Pero un nuevo Presidente había llegado a Colombia con un objetivo: firmar la paz. Para ello, Venezuela, ese vecino incomodo y altanero resultaba no solo necesario, sino indispensable. El otrora Ministro de la Defensa, el mismo que armó el expediente para la denuncia de los campamentos, engavetó las pruebas, expresó que tenía un “nuevo mejor amigo” y que se crearían nuevas comisiones.  Entre la ruptura y la reconciliación, Venezuela en 2011, se desligó de la Comunidad Andina y se fue a Mercosur, vale decir, ya no solo la institucionalidad binacional se había desbaratado por la improvisación venezolana y la complacencia de colombiana, además, desaparecía el marco normativo comercial, aduanero, transporte, sanitario y de servicios emanado de las normas supranacionales de la Comunidad. Había que empezar de cero. Teníamos 5 años cambiándoles el nombre a las comisiones, pero en la práctica, el intercambio de 8.000 millones de dólares por año de la frontera más viva de América Latina se pulverizó.

    Un año  después otra vez se cambian los nombres, se aumenta la burocracia y se pretende reinventar la rueda a ver si esta vez, funciona veamos: a) Activación del Centro Binacional contra el Crimen Organizado, se les ruega revisar los manuales de la Combifron; b) Esquema Aduanero Especial para la Frontera, favor revisar las 5 comisiones o acuerdos firmados en abril de 2011; c) Repatriación de Bienes Decomisados, tránsito de mercancías e intercambio de información entre la administración aduanera, se les invita a releer el Acuerdo de Coordinación, seguimiento y control para la recuperación de vehículos de 1990, y los memoranda de 2011 cuando se desaplicó la normativa andina: d) Implementación de la Cédula fronteriza, se sugiere leer el Estatuto Fronterizo de 1942, suscrito en Caracas y que establecía: 1) Permiso Fronterizo para permanecer temporalmente por 90 días en los dos países sin necesidad de pasaporte para cruzar la frontera y permanecer en ella por 8 días continuos; 2) Licencia Fronteriza con valídez de 8 días; 3) Permiso de Turismo hasta por 30 días; 4) Permiso Fronterizo Industrial para propietarios, arrendatarios y comerciantes; 5) Cédula Pecuaria, para pastores, campesinos, productores y 6) Permiso para estudiantes.

    Para Santos el objetivo siempre estuvo claro. Pagó el costo político del cierre de la frontera, atendiendo a los desplazados y “denunciando” a Venezuela en la OEA, pero los guerrilleros tanto de la FARC como del ELN se mantuvieron sentados en la mesa de negociación con el apoyo logístico de Venezuela. Para Maduro el objetivo no se cumplió, el contrabando no se detuvo, las trochas se multiplicaron, pagó el precio político con el deterioro de su imagen al mismo ritmo del descenso de la calidad de vida de los venezolanos habitantes de la frontera.

    Este divorcio con hijos, escribe un nuevo capítulo. La apertura es inminente y con ella la normalidad se recobrará lentamente. Los daños apenas comienzan a cuantificarse, mientras los “pacificados” edifican su vida de este lado del límite. Un año de frontera cerrada, ¿de verdad ya pagamos el costo?

    María Teresa Belandria Expósito

    Coordinadora Internacional de Vente Venezuela y profesora de la UCV

    @matebe

  • María Corina y yo – Por Williams Caballero López

    María Corina y yo – Por Williams Caballero López

    ¿Por qué sigo a María Corina? Esta pregunta es necesaria responderla.

    Soy y seré una persona de trabajo; desde muy joven trabajé para lograr los objetivos que, como hombre, padre y ciudadano me tracé en el devenir de los días.

    Lo que he podido alcanzar es producto de horas de sacrificio, de capacidad de acción y de la mano de muchos otros que igualmente se han esforzado para conseguir lo que hoy poseen.

    Me formé valorando el trabajo, la inventiva, la honradez y el respeto; luego de la vorágine seudo-revolucionaria que arrasó  con el principio de la justicia, del valor moral del trabajo y, sobre todo, que vulneró la integridad de lo logrado, decidí que era el momento de dar un paso al frente.

    Cuando veo alrededor y encuentro a hombres y mujeres padeciendo por la carencia de alimentos, cuando observo a familias enteras rebuscando en los basureros, no puedo quedarme con los brazos cruzados.

    Esta realidad no podía ser ajena. Esta triste situación no podía dejar de impactarme. La censura, la opresión y la indignidad del silencio obligado eran más que una ofensa a mis convicciones; eran, prácticamente, la negación de lo que valoro y aprecio.

    La búsqueda de libertad me llevó a escuchar, entender, compartir y después a seguir a una mujer que hablaba con fuerza y con ideas claras, con la propuesta de cambio y de superación que siempre he defendido.

    María Corina se presentó como la opción verdadera para quienes amamos la libertad como principio y final del desarrollo de la humanidad.

    Ella, con valentía y dedicación, se enfrentó a un sistema que sumergía a todos en una “masa” amorfa y sin rostro; ella eleva la bandera de la individualización de la política, dándole un rostro real y humano a nuestra sociedad.

    María Corina nos hacía y nos hace hoy más que ayer, una invitación para ir todos pá’ arriba.

    Ella enarbola las banderas de respeto a la propiedad, de la superación personal a través de los méritos propios. Ella es paladín de la libertad de hacer y dejar hacer a cada quien en la medida de sus facultades, sueños y expectativas.

    María Corina es una defensora del trabajo como motor individual y grupal para alcanzar los objetivos nacionales. Y en este punto coincido al 100%, porque nunca un país sin trabajo podrá crecer y consolidarse.

    Los planteamientos liberales de María Corina no solo han sido una respuesta a mi inclinación a servir, sino que fue una guía para potenciar mi deseo de ser parte activa en la construcción de esa Venezuela que podemos ser y que debemos ser.

    Siempre he creído que los ciudadanos no podemos dejarle todo el trabajo  a los políticos. Los ciudadanos organizados y en sus posiciones de trabajo podemos ser almíbar que endulce el camino hacia la felicidad nacional.

    Cada uno de nosotros es motor, verdadero y activo motor, que impulsa el crecimiento, desarrollo y prosperidad de una nación.

    Por estas razones y muchas más, es que he apoyado y apoyo a María Corina.

    @wcaballerolopez

  • Venezuela, ¿se revela o se rebela? – Por Álvaro Díaz Barón

    Venezuela, ¿se revela o se rebela? – Por Álvaro Díaz Barón

    Divagando un domingo por la tarde sobre Venezuela, sobre la situación actual del país, sobre los pronunciamientos de bando y bando, sobre las declaraciones de unos y otros, sobre el cansancio de los ciudadanos en esas interminables colas para conseguir alimentos me pregunté: Venezuela, ¿se revela o se rebela?

    Y permítanme aclarar, no es por desconocimiento de la ortografía, pues pese a que nuestro idioma castellano es tan amplio, con tan solo cambiar una letra cambiamos el significado de la palabra, pero la oración no pierde vigencia.

    Revelar, en una de las acepciones del diccionario de la Real Academia Española, se define como “Descubrir o manifestar lo ignorado o secreto”. Definiéndolo así, es inevitable pensar en esas millones personas que confiaron en este proyecto y descubrieron el fraude del llamado “Socialismo del Siglo XXI” y el fracaso que trajo consigo. Nos hace pensar en las familias que ya no caen en más engaños, como los CLAP o la Gran Misión Vivienda Venezuela, que descubrieron y vivieron en carne propia la persecución de este régimen contra los empleados públicos que piensan diferente.

    Nos recuerda que este régimen día a día muestra más las costuras, como se dice en criollo, sobre sus intenciones de acabar por completo el poder adquisitivo del venezolano y su afán desenfrenado en arreciar la crisis que hoy por hoy nos azota a todos. Bien lo declaró Héctor Rodríguez, en su  momento ministro de Educación: “No es que vamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarlas a la clase media y que pretendan ser escuálidos”, evidenciando que este régimen no le apuesta a la superación de sus ciudadanos, sino a la inmersión en la ignorancia y al estancamiento social.

    Por su parte, este mismo diccionario define rebelar, como “sublevar, levantar a alguien haciendo que falte a la obediencia debida” y “oponer resistencia”, definiciones que, sin duda, describen perfectamente los últimos meses en Venezuela. Las mujeres que hace unas semanas cruzaron la frontera colombo-venezolana rompiendo el cordón de guardias, lo que obligó a una conversación entre ambos países para reabrir la frontera; las múltiples manifestaciones que ocurren a largo de todo el país por falta de alimentos, de medicinas, de electricidad, de agua, de seguridad. Incluso nos hace pensar en eventos de los propios empleados públicos, como el paro activo en el que están los empleados de Corpoelec, presionando para una renovación de su contrato colectivo.

    Pensar todo esto solo me trajo como reflexión que los ciudadanos en Venezuela se rebelan como resultado de un régimen que se revela con sus intenciones más claras de obligar a los ciudadanos a mantenerse en sumisión bajo la bota militar cubana. Venezuela está en el ojo del mundo, viendo quiénes se revelan y quienes se rebelan, siempre con la Constitución en la mano ejerciendo el pleno derecho de la desobediencia civil y el reclamo y reconquista de la libertad.

    Entonces: Venezuela, ¿se revela o se rebela?

    @AlvaroDiazB

  • ¿Cuántos huecos has hecho en tu correa? – Por Cristian Silva

    ¿Cuántos huecos has hecho en tu correa? – Por Cristian Silva

    Un amigo que gastó una fortuna en consultas  y tratamientos  relata: “De trescientos cincuenta kilos rebajé doscientos y sin tomar medicinas, solo bastó la dieta de Nicolás”.

    Mientras su hermano me dice: «Cristian, ¿tú ves estos seis huecos nuevos en mi correa? Los hice uno por mes de enero para acá; y como van las cosas, de aquí a diciembre habré hecho otros seis».

    -¡No será necesario, mi amigo! -le contesto- Nicolás, si no sale por referendo, mi padrino le pedirá la renuncia o él mismo lo hará voluntariamente.

    ¿Hasta cuándo viviremos en la miseria, comiendo una o dos veces diarias, con una delincuencia sangrienta, pobreza generalizada y sin artículos de limpieza personal, detergente para lavar ropas ni medicinas? Y todo por mantenerse un grupito en el poder.

    Si lo estuviesen haciendo bien, perfecto, continúen, pero no sigan atormentando a todo un conglomerado nacional.

    Somos el pueblo libertario de Simón Bolívar y jamás nos doblegaremos ante tiranos, colas y racionamientos producidos con la intención de esclavizarnos… ¡Resiste, Venezuela!

    Escuché una alocución del ciudadano Ministro de la Defensa donde incorporan a cinco mil nuevos militares, especialmente guardias nacionales, para reforzar la nueva misión alimentaria.

    Con toda consideración, señor ministro, eso no resultará por representar cinco mil nuevos matraqueros. Son cinco mil nuevos empleos para la excesiva burocracia Venezolana. Procure mejor el nombramiento en cargos fijos para los  diez mil maestros, profesores, jueces, interinos, obreros y contratados quienes llevan años prestando servicios en el estado Sucre sin estabilidad laboral.  Pero, ¿más guardias nacionales? ¡Por favor!

    Y no es que tenga algo contra la institución castrense, mucho menos contra esos jóvenes militares, quienes también son mis hermanos merecedores de aprecio, confianza y respeto.

    En todo caso, sería más beneficioso enviarlos a sembrar arroz en el valle de Cariaco-Casanay, los valles de San Bonifacio y la sabana de Venturini; a sembrar ocumo chino en las tierras de la parte sur del Pilar,  municipio Benítez; a sembrar café, cambur y apio en el Turimiquire; y a otro contingente a sembrar cacao, ocumo blanco y plátano en la Península de Paria.

    Finalizo contándole una vivencia, señor ministro: “En el punto de control del peaje de Cariaco a las tres de la madrugada un Guardia Nacional sin camisa y descalzo robó a mi hermana los escasos  víveres que traía de la ciudad de Caracas para alimentar a su familia, (no para bachaquear). Además, le arrebató su cartera, apoderándose del poquito efectivo y cínicamente  preguntó:  «¿No llevas toallas? A mi mujer se le acabó ayer”.

    Esta es la Venezuela inmoral, miserable y degradante, la cual estamos interesados en revocar; No el honor ni el prestigio de nuestras dignas Fuerzas Armadas.

    De ser la voluntad de Dios y del pueblo que llegue a la Gobernación del estado Sucre, toda mi fuerza la pongo al servicio de una población oprimida, desesperanzada y hambrienta. Propulsaré la construcción de un nuevo aeropuerto para Carúpano y en el terreno del actual construiremos urbanizaciones, hoteles y centros comerciales para evitar la fabricación de ranchos y barrios sin planificación ni servicios, como ocurrió en el viejo aeropuerto cumanés, con el consentimiento de una revolución irresponsable cuyas mentiras ya no las cree ni un niño de cinco años. ¡Esto no lo aguanta nadie, necesitamos el referendo!

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