Etiqueta: opinión

  • Juguetes inoportunos – Por Eduardo Díaz

    Juguetes inoportunos – Por Eduardo Díaz

    Días atrás Maduro anunció como una gran noticia, el tubazo del día, “llegaron los juguetes” y mostró montones de ellos. Es lastimoso ver como un jefe de estado, el de mayor jerarquía en cuanto a gobierno se refiere, no tenga sentido de las prioridades y necesidades que vive el ciudadano y que nos afectan a todos; sin distingo de simpatías políticas. Así como mostró muchísimos juguetes, ¿porque no se acerca a cualquier supermercado para que constate y muestre ante el país en cadena nacional, los miles de venezolanos que día a día tienen que madrugar, soportar las inclemencias del tiempo, la inseguridad, las peleas – algunas de ellas fatales- para poder mendigar la compra de uno o dos productos de primera necesidad?

    ¿En qué país o paraíso vive Maduro cuando piensa que la mayoría de los ciudadanos podrá comprar alguno de esos juguetes importados que con toda seguridad su precio estará cercano o tal vez sea superior al salario mínimo? ¿No es una burla y falta de consideración hacia el ciudadano mostrar pilas de juguetes en lugar de mostrar montones de alimentos y medicinas? ¿No está al tanto que el ciudadano está viviendo momentos en los que ni siquiera le alcanza su ingreso salarial para poder alimentar y cubrir las necesidades básicas de su familia y que con suerte pueden ir a la cama con dos comidas al día? ¿Se ha enterado que en ocasiones el “beneficiado” con las famosas y denigrantes bolsas CLAP no puede cubrir el costo de la miseria que ellos reparten a diario?

    ¿Por qué en lugar de visitar un sitio lleno de juguetes no visita sin previo aviso cualquier hospital público, maternidad o pediátrico? para que vea y muestre a la nación la tragedia que viven cientos de niños desnutridos por falta de alimentos, muchos de ellos fallecidos por la precaria alimentación aunado a la falta de medicinas. ¿O es que no se ha enterado -lo cual no es creíble- de que en la Maternidad Concepción Palacios solo en el año 2016 se ha reportado la muerte de más de 160 niños quienes no podrán jugar con los jugueticos mostrados por Maduro?

    ¿Por qué no apareció en cadena nacional inspeccionando y mostrando a los responsables de la realidad del hospital en Anzoátegui en el que este alicaído socialismo del siglo XXI, en lugar de tener incubadoras y espacios adecuados para los recién nacidos, los ponen en cajas de cartón como juguetes?

    ¿Tiene ello alguna justificación en el país con las reservas certificadas de petróleo más grandes del mundo; cercanas a los 300 millones de barriles, un país multimillonario pero en extrema pobreza en calidad humana, racionalidad, lógica, mediocridad, gerencia efectiva y sentido común de sus gobernantes?

    ¿Por qué Maduro no explica al país los motivos por los que no acepta la ayuda humanitaria ofrecida por otros países y organizaciones y que permitiría aliviar la crisis humanitaria en que se encuentra sumida nuestra Venezuela, pero si acepta la llegada de jugueticos?

    ¿Por qué en lugar de dispensar esos bolívares malgastados en programas mediocres y ridículos como “Salsa con Maduro” no los destinan a la mejora de hospitales, a la compra de alimentos y reactivación del aparato productivo?

    Lo que sí es una realidad es que han agotado la paciencia del ciudadano y pronto no podrán continuar con ese juguete con el que tanto tiempo han jugado, que es la presidencia y gobierno de este noble país.

    @Eduardolawyer

  • El diálogo como rendición – Por Miguel Velarde

    El diálogo como rendición – Por Miguel Velarde

    El diálogo fracasó. Por lo menos para los demócratas venezolanos. No debemos ser tibios al decirlo. La situación del país no permite ambigüedades ni medias tintas y la gente no aguanta más.

    Para quienes se sientan en una mesa de “diálogo” en la que, evidentemente, se renunció a las principales demandas de la oposición –referendo revocatorio o elecciones este año- los tiempos son muy diferentes a los del ciudadano de a pie. Para la gran mayoría de los venezolanos, los días pasan en colas de hambre, violencia e incertidumbre, no rodeado de lujos en un salón del Hotel Meliá.

    Hay algo que está claro: la única manera de que la trágica realidad cambie es con un cambio político por vías constitucionales. No hay forma de que las cosas mejoren en lo económico, en lo social ni en lo moral con este gobierno. Por una razón muy simple: esto que hoy vivimos no solamente es fiel reflejo de lo que hacen, sino también de lo que son.

    Por eso, un proceso de diálogo, como el que está planteado, lo más probable es que solo favorezca al gobierno, como lo ha hecho hasta ahora. No sorprende que ocurra, así pasó en 2003 y 2014, momentos en los que también estaban contra las cuerdas. Lo que indigna es que la MUD se preste a ese juego.

    ¿Qué incentivos puede tener el gobierno si es que cuando sufre la mayor presión internacional, de la Asamblea Nacional y de la gente en la calle, se suspende toda acción? ¿Cuál es hoy el interés –o la necesidad- del gobierno en aceptar un referendo revocatorio o unas elecciones adelantadas?

    Nos cuesta creer que la MUD y sus representantes hayan creído que lograrían hacer retroceder al régimen haciendo justamente lo que ellos buscaban con el diálogo: cediendo.

    Hoy, todos nos preguntamos: ¿Qué pasó con el referendo revocatorio, el respeto a la Constitución y la liberación de los presos políticos? ¿En qué momento lo “no negociable” se volvió negociable?

    La realidad es que, quienes están sentados en esa mesa por la oposición, han decidido usar el diálogo como rendición.

    @MiguelVelarde 

  • La locura como medicina a la cordura – Por Antonio Flores Lugo

    La locura como medicina a la cordura – Por Antonio Flores Lugo

    A pesar del dolor que ocasiona ver a Venezuela por el suelo, siempre es válido sacar el lado gracioso de la historia. No es otro, por supuesto, que la constante tergiversación de la realidad por parte del aparato de propaganda del régimen. Sus ocurrencias son tan originales como vergonzosas, pues claro, si viven en una utopía no cabe duda que su discernir quede totalmente afectado.

    Los inventos más recientes van desde la prohibición de drones en las marchas, para que no quede evidencia de la represión, pasando por el golpe de Estado por parte de la Asamblea, como si enjuiciar a Maduro fuera un delito, como si él fuera un emperador o un ser supremo venido del universo de marvel; también están las iguanas de la CIA que comen cables de alta tensión, el imperio que cambia el clima y hace que el Guri se seque, mientras los militares y el gobernador Rangel Gómez extrae una cantidad extraordinaria de diamantes y oro que yacen en el fondo de esa laguna, y no pagan ni un poquito de impuesto por eso. ¿Un robo a la Nación? Sí. ¿Es descarado? Sí, pero a ellos se olvidó lo que esa palabra significa.

    Están también las incontables ocasiones de magnicidio, tanto de Chávez como de Maduro, por supuesto que a Maduro como lo odian en todas las zonas populares tiene mayor número de los mismos, y sin embargo ni uno solo ha podido ser acertada. No es por ineficiencia de los asesinos ¡nooo!, es que porque simplemente existen sólo en su mente retorcida; así como cuando una persona esta ebria y cree que su sombra es un delincuente que lo viene a atacar. De locos está lleno el mundo, pero que en su misma locura y trastorno se lleven por delante a 30 millones de habitantes es por demás criminal, y esas cosas no se olvidan, quedan enmarcadas en la historia para no volver a repetirlas y siempre terminan pagando condena, sea en vida o en la muerte.

    Recuerdo también que el gran ladrón, dijo en un oportunidad que en marte había llegado el capitalismo y acabado con la vida en ese planeta, mayor tremendura de ese muchacho, aunque la creatividad para las mentiras siempre fue su fuerte.

    También se encuentra la genialidad de que a través de los decodificadores de una empresa de televisión satelital, el imperio nos estaba espiando. Menuda ocurrencia de Pedro Carreño, de ser así no quiero imaginar la terabytes de información que tienen resguardados sobre sus conversaciones hamponiles e inhumanas en contra de los venezolanos, Edward Snowden se quedó chiquito delante de semejante competencia.

    De tantas ridiculeces que han dicho, se llega a la conclusión de que su inteligencia radica en hacer el mal, leyendo a Marx, Mao y Fidel. Aprendieron muy bien ese oficio: la locura, como medicina a la cordura.

    @antoniofloresjl

  • ¿Qué hacemos? – Por Williams Caballero

    ¿Qué hacemos? – Por Williams Caballero

    Tic, tac. Tic, tac… El reloj sigue su camino y ¿qué pasó con el diálogo?

    Quienes enfriaron la calle, otra vez, y quienes suspendieron la agenda parlamentaria que entablaba un juicio político contra Nicolás Maduro, renovaba el Directorio del Consejo Nacional Electoral (CNE) y designaba nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), ahora tienen que dar varias explicaciones.

    Se sentaron en una mesa de diálogo, creyeron en las mentiras del régimen y ahora nosotros, los demócratas, perdimos un tiempo valioso y el impulso del ánimo social de aquellos días.

    La Unidad tiene que ser consciente de los tiempos que vivimos y a quien nos enfrentamos.

    Los venezolanos vivimos en una dictadura, de esto no puede existir ninguna duda. Y ante este régimen los factores políticos tienen que asumir su rol con responsabilidad.

    El diálogo, desde un principio, era una farsa. Se le plantearon exigencias al régimen y se le dio tiempo, supuestamente para pensar y ejecutar, y ¿qué hicieron los oficialistas?

    Diosdado salió a hacer campaña, a intimidar a la ciudadanía y echarle tierra al diálogo; Maduro por su parte se puso a bailar salsa y a agredir a los representantes de la oposición y puntualmente a integrantes de la bancada de la Unidad en la Asamblea Nacional.

    En Miraflores se rieron de las acciones de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y se mofaron de los enviados del Papa Francisco, esto fue lo que ha pasado en estos días.

    Pero, el plazo dado por la Unidad vence o venció (depende de cuando usted apreciado elector tenga este artículo frente suyo) y entra la pregunta ¿qué hacemos ahora?

    Desde Vente Venezuela, el partido que dirige María Corina Machado, apostamos a las acciones y decisiones.

    Rechazamos las opciones de quedarnos en nuestras casas con los brazos cruzados. Repudiamos las alternativas que rondan la inercia y la inactividad, por el contrario defendemos la idea de un accionar fuerte y en la calle que exprese la decepción e indignación de millones de venezolanos hacia todo lo que representa este régimen.

    ¿Qué hacer? Salir a la calle, expresarnos y manifestarnos.

    Los factores que controla la MUD tienen la obligación de ceder en sus “apaciguamientos” de la sociedad. El ciudadano de a pie tiene las ganas de salir y de vociferar su desacuerdo con toda la crisis política, económica, social y humanitaria que ha producido este sistema hambreador y despilfarrador.

    Los que realmente queremos un cambio total y profundo en el país, quienes no vendemos ideales ni principios tenemos que actuar aún con más fuerza ante las agresiones del oficialismo y la pasividad de algunos dentro del sector opositor.

    Tenemos que organizarnos, salir, luchar y defender nuestra libertad. Lo que nunca podemos hacer es quedarnos resignados y dejarnos ganar por la apatía o el temor.

    Así de simple.

     

    @wcaballerolopez

  • La indiferencia no tiene cabida – Por Gabriela Sotelo

    La indiferencia no tiene cabida – Por Gabriela Sotelo

    Si bien la humanidad ha sido incapaz de alcanzar el bien, es porque ha sido demasiado indiferente para lograr entender ese bien o ha sido demasiado perversa como para perseguirlo. Quiero pensar que nuestro problema recae en la indiferencia y no en la perversión.

    La indiferencia como ciudadanos pertenecientes a una sociedad y a una vida política es lo que ha traído devenires negativos que se han podido evitar con una mayor participación y con una mejor traducción de las demandas ciudadanas en acciones por parte de los actores en donde solemos depositar nuestra representatividad.

    En el caso venezolano, la Constitución estipula en su artículo 5 que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo (ciudadano) y el ejercicio de la misma, así como sus espacios de participación, en el artículo 70. Siendo sujetos activos de la misma, la indiferencia no tiene cabida y menos en un país que cada día requiere más de personas que estén dispuestas a luchar por él, un país que con pena digo: se encuentra fuera de servicio.

    Aun así, la participación ciudadana no funciona por decreto, por más que sea un derecho constitucional. Las instituciones deben darle el valor y el respeto que amerita y el ciudadano debe asumirla y practicarla cotidianamente.

    A través de la misma, no solo se profundiza la democracia como sistema político, sino que también funciona como elemento de inclusión y cohesión social y ayuda al involucramiento del ciudadano, empoderándolo en asuntos de su competencia, donde puede influir y generar cambios a la conveniencia de la comunidad en donde se desenvuelve.

    Por último, sirve de presión constante a los gobiernos para que puedan abordar los conflictos, atender necesidades, generar cambios y aplicar políticas públicas en función de las demandas, creando así un sistema menos burocrático de cúpulas de poder y más un servicio a los ciudadanos, quienes en primera instancia tuvieron la capacidad de elegir a sus gobernantes y por ende también poseen la misma capacidad de prescindir de ellos si no cumplen las funciones por las cuales fueron escogidos.

    Es por ello que finalmente debemos entender que somos parte de un sistema que exige nuestra participación para el correcto funcionamiento, que requiere de nuestra presión como método para alcanzar objetivos y que requiere de nuestro interés para generar los cambios que estamos dispuestos a afrontar para conseguir el bien.

    Venezuela no tiene más tiempo. El costo de haber esperado por un despertar ciudadano ha sido de millones de hogares que se han separado por la ida hacia un nuevo futuro o en otros casos más trágicos, la muerte. El costo es haber llegado a perder la esencia que nos destacaba como venezolanos. El costo fue perdernos en el camino.

    No es justo regalarle tan maravillosa obra a quienes, teniendo por único motivo la maldad, la han destruido hasta dejarla sin color.

    Bien decía Bonaparte que lo imposible es el refugio de los cobardes. ¡Seamos valientes! Venezuela no tiene más tiempo. Y nosotros tampoco.

    @gabriela_s92

  • Dialoguemos con calle y votos – Por Williams Caballero

    Dialoguemos con calle y votos – Por Williams Caballero

    Soy partidario de una sola forma de diálogo. Confío en el diálogo de los votos.

    Que hable la ciudadanía en las urnas electorales, que sean los millones de venezolanos que se expresen abierta y libremente sobre el destino que prefieren.

    El diálogo de votos es el más democrático, porque es una conversación que no se da entre cuatro paredes, no se lleva adelante con representantes o enviados especiales, sino que en él participan todos los venezolanos.

    El diálogo electoral es la mejor forma y la más democrática de todas para que los venezolanos podamos resolver nuestras diferencias.

    Y, si el régimen sigue empeñado en cercenarnos este camino, entonces tendremos que optar por el diálogo en las calles.

    Sí,  el diálogo en las calles de toda Venezuela. Ese que se da con las suela de los zapatos, con  las consignas y con las manifestaciones pacíficas, pero contundentes en favor a un cambio en el sistema político y económico de la nación.

    En las calles los venezolanos, quienes amamos la libertad,  dictamos el diálogo de la ciudadanía rebelde, activa y decidida.

    Estas son las formas más precisas para alcanzar los objetivos nacionales.

    En Miraflores le tienen pánico a las elecciones, y por este motivo aniquilaron el referendo revocatorio, en  el régimen le tienen pavor a la ciudadanía movilizada en las calles de la república.

    Los venezolanos tenemos que estar conscientes de que nos estamos enfrentando a un régimen que, a pesar de sus bravuconadas, es una dictadura dominada por cobardes, que le temen a un enfrentamiento en condiciones normales y equilibradas.

    Para la cúpula del régimen la opción de unos comicios aterroriza, porque están claros de que perderán cualquier tipo de medición ciudadana, esta es la razón de su fanatismo por el “diálogo”, este es el motivo por la cual se disfrazan de corderitos ante el enviado del Papa Francisco.

    Frente a esto, los demócratas no podemos caer en el chantaje del diálogo, porque éste, mal entendido, sólo beneficiará a un régimen que se encuentra en el piso, golpeado y malherido.

    Los demócratas tenemos que seguir presionando en la calle; quienes deseamos un cambio de verdad para nuestra nación tenemos que echar el resto en la construcción de una nueva nación con plena libertad para todos los ciudadanos.

    Consciente de esto, siempre optaré por las opciones de la voz de la sociedad en elecciones y por la voz de los venezolanos en las calles.

    Debido a esto, sigo el ejemplo que hoy están dando María Corina Machado y Lilian  Tintori, dos mujeres que parecen tener más pantalones que algunos dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

  • Radicales y divisionistas – Por Edmaly Maucó

    Radicales y divisionistas – Por Edmaly Maucó

    Al pasar de los años, en Venezuela se han satanizado muchas cosas, una de ellas han sido las posturas políticas de partidos y liderazgos específicos, la ciudadanía se ha expresado de alguna u otra forma; pero entre la misma clase política se han dado señalamientos o críticas a lo que se ha dicho, hecho o se ha dejado, de hacer.

    Ahora bien, este preámbulo para decir que dentro de la misma oposición venezolana se han generado distanciamientos, tal vez ideológicos, tal vez de opiniones, tal vez de decisiones, tal vez de acciones; pero la verdad es que cuando no quieres escuchar las críticas, sencillamente te satanizan, o te echan a un lado si lo que sostienes, caes en eso de «opinar distinto», cuando descubres agendas ocultas y te distancias te ven como el niño rebelde del salón que no se quiere «comportar».

    ¿Y esto lo digo por qué? Sencillo, quiero hablarles de una opción diferente y fresca, quiero hablarles de una opción que promueve los valores de la propiedad, honradez, responsabilidad, valentía, coherencia, respeto, solidaridad y esfuerzo. Quiero hablarles de Vente Venezuela, que inicia como un movimiento de ciudadanos libres creyendo en la política de ética, de principios y con ideas promotoras de libertad para lograr prosperidad, y sobre todo enfocados y comprometidos con un proyecto de reconstrucción nacional.

    Somos una gran organización política creyente en el valor humano, poder ciudadano, liderazgo sólido y de compromiso,  en la formación intelectual, en la fuerza juvenil; pero que ha venido aglutinando cada vez más personas voluntariamente y con responsabilidad de los tiempos duros y trascendentales que estamos viviendo, lo que nos ha permitido diferenciarnos de muchos y de trabajar con una sola cara y un solo corazón por nuestra nación, cada uno desde diferentes espacios, pero apostando por el crecimiento, el avance y la transformación que comienza por cada uno de nosotros como individuos para luego poder ser una sociedad ejemplar.

    Y es que por marcar la diferencia, por llamar las cosas por su nombre, por hablar de frente y con claridad, por decir nombres y apellidos de los responsables de una catástrofe multifactorial en nuestro país, por decir que expropiar es robar, por siempre defender los valores éticos y las exigencias ciudadanas, por hablarle de libertad a un país que vive en una dictadura autoritaria, por no aceptar negociar derechos para transacciones, por no callarnos cuando nuestro deber y compromiso es hablar con claridad, honestidad y responsabilidad, por advertir una crisis sin precedentes antes que se exacerbara, por declararnos en rebeldía y desobediencia ante una tiranía canalla y mafiosa, por dar a conocer con cifras y detalles al mundo las consecuencias de la terrible gerencia de un régimen peligroso, militarista y totalitario, por expresar diferencias con factores políticos de la oposición, por esto y mucho más, hemos sido catalogados como radicales y divisionistas.

    Radicales porque hemos hablado con contundencia y firmeza, con la verdad, con la cual no ofendemos ni tememos. Divisionistas porque nos hemos distanciado de políticas, discursos y prácticas populistas, de vender nuestra moral, divisionistas porque cuando pensamos distinto lo expresamos sin titubear ni claudicar.

    ¿Esto es ser radical y divisionista? Entonces sí, lo somos. Recordemos que el principio básico y fundamental de una democracia es el respeto a las minorías, pero sorpresa, ¡SOMOS MAYORÍA!, y no desde ayer, ni desde hoy, somos mayoría desde hace mucho, una inmensa mayoría que confía y quiere recuperar los valores democráticos nacionales pero por sobre todo: la libertad.

    Ha llegado la hora de seguir sumando más personas a esta gran barca, donde cada uno rema para calmar la marea, juntos y con nuestros esfuerzos lograremos llegar a tierra firme, podremos navegar con tranquilidad en aguas profundas pero con vientos a nuestro favor.

    Nos toca una gran labor cívica, nos toca a todos desde distintos espacios observar, idear, planificar, guiar y direccionar un bote que lleva 18 años recibiendo duros golpes, al cual le han quitado el motor de arranque, que no lo han dejado avanzar, entonces, ¿Qué esperas? ¿Remas o te quedas? ¿Radicales y divisionistas? Los que hacemos vida en Vente Venezuela tenemos un propósito muy claro, confiamos en nuestras capacidades y talento, ¡y lo vamos a lograr!

    No te quedes esperando, ¡VENTE a luchar!