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  • La dimisión es posible – Por Eduardo Díaz

    La dimisión es posible – Por Eduardo Díaz

    Teniendo en cuenta que enfrentamos un régimen totalitario, terrorista y oprobioso, dirigido por una banda de criminales que parecieran que hubiesen sido sacados de alguna de las obras más espeluznantes de Stephen King, que no han escatimado en las formas más horrorosas de opresión y represión hacia a los ciudadanos, hasta el punto tal de masacrar y torturar a quien ose a rebelarse como ha sido el caso de los 43 manifestantes asesinados durante las protestas del 2014 e igualmente los 157 asesinados en el 2017, así como también una interminable lista de privados de libertad y torturados en las cárceles venezolanas, también podemos agregar que han causado un gran daño y una intransigente degradación moral del individuo que pueden ser catalogados como crímenes psicológicos, ya que, han hecho un uso ilegal e indiscriminado de la coacción del Estado para modificar las conductas de ciudadanos con el propósito de hacer cumplir fines políticos.

    Ejemplos de esto: El carnet de la patria para el acceso al derecho a la alimentación, el derecho a la salud, el derecho a la educación y la obtención de servicios públicos haciendo que el ciudadano esté a su completa merced y sea dependiente de ellos.

    El día de hoy contamos con ciudadanos que ya no aguantan el hambre, que se debaten entre la vida y la muerte por falta de medicinas y lloran a diario por la separación de sus familias, pero lo más importante, también hay una Nación que perdió el miedo y que está en plena erosión con un solo deseo: acabar con esta desgracia y vivir su vida en el verdadero sentido de la palabra VIDA.

    La coyuntura del país está en su punto de inflexión y si no hacemos algo al respecto, la hecatombe eclosionará, por eso quizás hablar o proponer la dimisión del dictador Nicolás Maduro, resulte utópico o  hasta sacado de una novela de ciencia ficción, pero sin  embargo, si analizamos la historia y la salida de regímenes totalitarios anteriores, no está para nada alejado de la realidad y podemosgarantizar que esta medida es en lo sumo posible y constituye un gran acto de rebeldía ante tanta injusticia y ultraje a los derechos humanos.

    Nosotros como ciudadanos que sentimos un profundo amor por nuestra patria, somos libres para expresarnos, para denunciar y sobre todo para hacer respetar nuestra identidad nacional, tenemos la potestad y responsabilidad amparados bajo la Constitución de exigir la salida de una persona que ha menoscabado nuestros derechos y ha burlado y pisoteado nuestra libertad y nuestra dignidad.

    Aunque esos derechos hayan sido mancillados de la manera más cínica existente por esta narcotiranía castrocomunista que lleva 20 años parasitando a Venezuela, es hora de hacer valer nuestros principios republicanos y patriotas, plantarnos de cara y gritar ¡SE ACABÓ, YA BASTA!.

    Una sociedad firme y vertebrada puede ejercer presión hasta derrocar al tirano o exigir su renuncia, después de eso con el apoyo de las instituciones legales como el TSJ legítimo, la Fiscal General y la Asamblea Nacional serán garantes para restaurar la democracia y el Estado de derecho en Venezuela. Y a eso, sumado los mas de 50 países que diariamente trabajan por restablecer nuestra república.Por eso hago un llamado a la oposición a que asuma su rol como tal y empecemos a generar acciones, hasta propagar un gran tsunami informativo en todos los sectores del país, acerca de cómo es la estrategia para la salida del dictador.

    Hay una frase que se escucha en el día a día, de boca en boca y es que “dictadura no sale con votos”, y esto es un hecho, pues al acudir a las urnas electorales sólo seguimos el juego al régimen y el uso de una “pseudodemocracia” para destruir nuestra libertad, la democracia y al hombre en sus distintos niveles.

    No está demás recalcar que el régimen se ha caracterizado por usar “la democracia” como piedra angular para destruir nuestras libertades, sustentado bajo los poderes públicos que mantiene secuestrados; pero hay un arma que hace temblar al régimen cada vez que la pronuncian y es desobediencia cívica sostenida y generalizada como esa gran fuerza ciudadana que somos hasta lograr ese punto de quiebre que termine de fracturar por completo esta tiranía y cumplir ese objetivo que todos anhelamos: una Venezuela libre, próspera y rica de verdad.

    Un país que sea ejemplo de emprendimiento y progreso y no de mafias y narcotráfico como lo ha convertido este gobierno nefasto, ya es hora, es el momento de lograrlo. ¿Cómo lo lograremos? Unidos todos en desobediencia cívica… LA RUTA ES LA DIMISIÓN.

    @eduardoadv19

  • Verde oliva de adorno – Por Eduardo Díaz

    Verde oliva de adorno – Por Eduardo Díaz

    El deber ser de nuestro comportamiento está enmarcado dentro del cumplimiento de nuestras obligaciones y responsabilidades y por supuesto, de las normas legales que regulan los límites de los derechos y deberes de cada uno para lograr una convivencia pacífica, en paz y libertad.

    Las leyes deben cumplirse so pena de ser sancionado. Si se pasa una luz roja en semáforo, se roba un artículo en mercado, se trafica con sustancias prohibidas, se deja de pagar un impuesto o arancel, se agrede físicamente a alguien, se maneja bajo influencia alcohólica, se violan derechos humanos, civiles o políticos, el infractor debe ser sometido a la justicia y luego del debido proceso soportar o cumplir la sanción o condena impuesta.

    Lo antes dicho se torna más grave si esa violación de normas, sobre todo constitucionales, viene de aquellas personas, instituciones y del propio gobierno, a quienes la propia Carta Magna les ha encargado el sagrado deber de además de cumplir, lo cual es lógico, hacer cumplir estrictamente las obligaciones en ella previstas y hacer que se respeten igualmente los derechos que como ciudadanos nos corresponden.

    ¿Violaciones? Aquí algunas de ellas: el fraude electoral cometido cuando Maduro supuestamente ganó las elecciones ante Capriles en 2013, la elección apurada en diciembre 2015 de magistrados del TSJ sin reunir los requisitos profesionales, morales y éticos para ocupar esos cargos, la grotesca y evidente burla cometida por el CNE y el gobierno contra los venezolanos durante el 2016 exigiendo un referendo revocatorio, las sentencias del ilegítimo TSJ en 2017 despojando de sus atribuciones a la AN legalmente elegida por el pueblo y asumiendo el TSJ esas atribuciones, lo cual configuró el rompimiento del hilo constitucional, la elección y conformación de la ridícula, ilegal y cantinflérica asamblea nacional constituyente en 2017.

    ¿Más? La constante violación de derechos humanos, civiles y políticos de los ciudadanos durante las incontables manifestaciones reprimidas brutalmente por la fuerza pública en forma por demás desproporcionada y con armas prohibidas, detención e inhabilitación política selectiva de líderes de oposición, eliminación selectiva de partidos políticos, miles de detenciones arbitrarias e incumplimiento de procesos judiciales, posteriores torturas hechas públicas, delincuentes y narcotraficantes gobernando, más de 30 mil sapos cubanos en nuestro país, ciudadanía sometida a delincuencia y hampa, corrupción, niños y adultos muriendo de hambre y por falta de medicinas, existencia de una crisis humanitaria descaradamente desconocida por el gobierno y rechazando este la ayuda de países que han ofrecido ayuda y pare usted de contar.

    Innumerables violaciones cometidas por funcionarios de un régimen forajido, por una narco-dictadura que se disfraza de visos democráticos ante la comunidad internacional y además se rodea y hace sus aliados y amigos a los países con la peor reputación en materia de violaciones de DDHH.

    Con un régimen que controla y manipula todas las instituciones a su antojo y conveniencia, se hace cuesta arriba para el ciudadano inconforme y partidos políticos de oposición salir de esta tragedia si no se cuenta con el apoyo de la FA.. Las cuatro fuerzas que la integran están al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna, tal como lo prevé el artículo 328 de la CN.

    Padrino, los jefes de la FAN, oficiales, suboficiales, tropas y sobre todo la GN, tienen una oportunidad histórica. Deben reflexionar y actuar de inmediato, sobre todo la GN la cual debe cumplir con su deber de restablecer el orden interno en el país, el cual es diariamente ultrajado por un narco-gobierno ante la mirada atontada, risitas y aplausos complacientes de militares que vistiendo sus uniformes pareciera que lo hicieran mas para una fiesta de Carnaval que para cumplir con el sagrado deber que la Constitución les exige.

    El país no soporta más tanta tragedia y muerte. El legítimo TSJ decidió que hay méritos para enjuiciar a Maduro y su detención preventiva y la AN aprobó con el voto de 105 diputados, continuar con el proceso judicial. No hagan que el verde oliva quede solo como el color del arbolito de Navidad en el que las esféricas de ustedes son simplemente el adorno.

     

    @Eduardolawyer

  • ¿Y ahora qué? – Por Eduardo Díaz Ayala

    ¿Y ahora qué? – Por Eduardo Díaz Ayala

    Lo sucedido antes, durante y después del pasado 15 de octubre puso al descubierto una vez más las características de un régimen que se publicita y jacta de ser excesivamente democrático pero en su proceder y actuar no hay costura que aguante o disfrace su talante dictatorial y abusivo.

    Una vez más se pusieron al descubierto los desaciertos, incongruencias, inocentadas y estupideces de una oposición que a pesar de ser una mayoría abrumadora, deambula ante la ausencia de un liderazgo serio, responsable, coherente en sus principios, valores, discurso y su curso de acción.

    Creo en el voto como el mecanismo constitucional para elegir autoridades de elección popular. Creo en la separación, autonomía y sistema de contrapeso de los poderes públicos. Creo en un CNE, TSJ, Defensor del Pueblo, Fiscal General y Contralor General elegidos y renovados como lo prevé la ley. Sin embargo, si es el gobierno de turno el que a su conveniencia designa, controla y maneja esas autoridades y constantemente viola, pisotea y desprecia los derechos de los ciudadanos, es ilusorio actuar como corderitos para hacer valer nuestros derechos democráticos ante un régimen autoritario y dictatorial.

    El voto es nuestra arma democrática y eso no se discute. Pero también son nuestras armas democráticas y constitucionalmente previstas, la desobediencia civil, la protesta y manifestación pública, el desconocimiento de autoridades o régimen que actúe o funcione en violación de preceptos constitucionales, más aún si están involucrados derechos humanos. Ello debe ser bajo parámetros pacíficos y racionales tanto del lado del gobierno como del lado del ciudadano que ejerce y reclama sus derechos. Si del lado del gobierno se pretende acallar o impedir ese ejercicio, sobra el derecho de mostrar los dientes y protestar enérgicamente aún ante la desproporción por parte del gobierno que cuenta con la fuerza pública y las armas y de ello ha hecho un uso desmedido.

    El ciudadano harto de tanto abuso salió a la calle a protestar y hacer valer sus derechos y ello se prolongó por varios meses. Resultado: cientos de muertos, heridos y detenidos. Ello importa poco o nada a un régimen de este tipo ya que para ellos la prioridad es mantenerse en el poder sin importar el costo humano o material. Fallando los llamados a diálogo de parte del gobierno, lanzaron el anzuelo de elección de gobernadores, santo remedio. Los representantes de los partidos políticos decidieron contarse a sabiendas del politizado, sesgado, sumiso y parcializado CNE a “lo que usted diga mi comandante en jefe”. La dictadura una vez más logró su objetivo: terminar las protestas y enviar un mensaje a la comunidad internacional de que aquí sí hay democracia. El llamado a elecciones fue lo que el diálogo fue a finales del 2016.

    Primarias en la oposición para seleccionar mayoría de candidatos. Algunos diputados de la AN se postulan en lugar de luchar desde la trinchera en la que el pueblo los puso. Entre gritos de fraude, trampa y violencia seleccionaron a esos “valientes salvadores” que irían a la contienda. Ya contaban a futuro cómo se repartirán esas 15 o más gobernaciones entre adecos, justicieros, VP, AP, Causa R. Balde de agua fría cayó. Qué vergüenza. Escasamente 5 gobernaciones se lograron y deberán arrodillarse ante la ANC para poder encargarse, caso contrario harán nuevas elecciones en esas regiones. ¿Qué tal?.

    Se repitieron los gritos de fraude, trampa, manejos oscuros de actas y votos. Se culpan unos a otros del descalabro, a la abstención.  ¿Es que esperaban menos de parte del gobierno y del CNE? ¿Y del mensaje diario de Maduro repitiendo que oposición decidió ir a elecciones y con ello reconocían a la espuria ANC y a la “pujante” democracia venezolana? ¿Es que pensaban que el gobierno dejaría que nuevamente la oposición ganara? Ni pensarlo, sería el acabose de la revolución. Con esa ANC ellos pueden actuar como quieren, cuando quieren y contra cualquiera que se les interponga en su camino.

    ¿Y ahora qué? El país se ha teñido de rojo y ya no existe una oposición sólida, más sí debilitada y desanimada. Es el momento de una nueva alianza nacional en la que participemos todos los que queremos restituir la República, la libertad, la paz y la vigencia de la constitución, sin protagonismos, en el que prive el interés nacional sobre intereses personales y partidistas.

    Eduardo J. Díaz Ayala

  • ¡Qué vergüenza! – Por Eduardo Díaz

    ¡Qué vergüenza! – Por Eduardo Díaz

    Vergüenza ajena por las actuaciones que ha venido materializando la dictadura de Nicolás Maduro. Día a día, traspié tras traspié. Ha perdido el rumbo y, en lugar de rectificar y obrar como lo haría un estadista, sigue empeñado en mantener lo insostenible y defender lo indefendible. Bueno, no se le puede pedir peras al olmo.

    Maduro, además de haber demostrado una enorme incapacidad, se ha rodeado de un séquito con similares o tal vez peores carencias. Chávez al llegar a la presidencia se rodeó de un grupo de personas en las que confiaba plenamente, sin embargo no contaban con la experiencia, sapiencia, cordura, seriedad, honestidad y ética para ocupar cargos ministeriales, directivos y gerenciales que se requieren para seriamente gobernar un país. Peor aún, poco a poco promovió e instauró en todos los ámbitos de la vida nacional esa mentalidad “cuartelaría”, ocupando el tablero de juego gubernamental en su mayoría con integrantes de la FAN. Maduro ha seguido los pasos de su “padre inmortal” manteniendo esa obstinada e inconveniente obsesión de tener a militares en la política y en el poder. Es comprensible su conducta ya que sin ellos este fracasado socialismo estaría como un recuerdo de aquello que nunca jamás deberíamos permitir se instaure nuevamente en Venezuela.

    Importantísimos cargos públicos son ocupados por camaradas “patria o muerte” o por militares activos o en situación de retiro. El régimen no tiene otra opción. No confía en nadie más sino en su grupito de ideólogos y soñadores de un mundo socialista en este siglo XXI cuando ya dicha corriente está prácticamente condenada al fracaso. El mejor ejemplo de ello, nuestro país. Nos han llevado a lo más profundo de la crisis en lo político, social y económico. Pretenden crear un estado poderoso del cual dependan sus súbditos, si así nos ven ellos. Para ello es necesario acabar con la clase media, meritocracia, empresa privada, propiedad privada, economía de mercado, paz y libertad. La idea es hacer a los más pobres más pobres aún y los que algo tienen, empobrecerlos y colocarnos a todos en situación de dependencia del Estado.

    ¿Su método? Practicar el autoritarismo y llevar a cabo todo aquello que sea ridículo, obsoleto y que implique involución y retroceso: control de cambio y de precios, gallineros verticales, cultivos urbanos, CLAP, motores que no arrancan, carnet de la patria, ataque constante al “imperio” (pero paradójicamente es nuestro mejor cliente), Cuba como ejemplo (aun cuando está sumido en la miseria y dictadura), PDVSA destruida como empresa petrolera y convertida en una bodega, una diplomacia de guapetones de barrio, sus adversarios políticos son terroristas, miembros de la FAN convertidos en voceros y militantes políticos y público de primera fila en alocuciones presidenciales y programas de tv.

    Qué vergüenza verlos uniformados aplaudiendo y sonriendo a cualquier cantidad de banalidades, sarcasmos, descalificaciones, amenazas y todo aquello que atenta contra el respeto y la convivencia armónica, emanada de los que ahora se sienten poderosos pero que seguramente en su interior están peor que palo de gallinero. ¿Será que las charreteras son directamente proporcionales a los aplausos y risas e inversamente proporcionales a la vergüenza?

    El régimen ha perdido el rumbo y la vergüenza. Con la payasada de la constituyente, bombas, perdigones y brutal represión no podrán acallar la férrea decisión de un bravo pueblo que en la calle ejerce sus derechos por regreso a una Venezuela libre en la que el rojo no sea signo de tiranía, represión, violencia y violación de derechos humanos sino un color más de nuestra bandera tricolor que pronto esperamos dejar de ondear al revés y que así ondee en los cuarteles y conciencias de los integrantes de la FAN. El país así lo exige.

    Eduardo J. Díaz Ayala

     

  • Pintura humana – Por Eduardo Díaz

    Pintura humana – Por Eduardo Díaz

    Más de 50 días de protestas, decenas de muertos, centenares heridos y detenidos. Zoológico mecánico represivo formado por rinocerontes y ballenas, lluvia de balas y lacrimógenas cual proyectiles surcan nuestro cielo impactando pechos y cabezas. Fuerza pública y colectivos armados mezclándose y protegiéndose entre sí. Un pueblo decidido a patear la calle por algo que vale más que la vida y que sin ello no tendría sentido: libertad. Líneas blancas de señalización de calles y avenidas se han tornado rojas, al igual que los pañuelos y franelas usados para filtrar esos gases que obligan a la dispersión. Pintura humana regada a granel derramada de jóvenes, profesionales, mujeres, estudiantes, algunos no podrán disfrutar la libertad en la que creyeron cuando salieron a las calles de su país y consiguieron represión y muerte.

    Un país con la espalda destruida a latigazos de miseria, hambre, engaños, sin medicinas, con distorsiones sociales, políticas y económicas creadas por el propio gobierno para enfrentar entre sí a los propios venezolanos, hacerlos estado-dependientes y mantenerse en el poder. Ilusiones compradas con cebos disfrazados de misiones, becas, carnets inútiles y bolsas de comida signo del rotundo fracaso de políticas económicas y productivas. Una clase media venida a menos y los pobres, su pueblo, cada vez más pobre.

    Un Goliat presumido y envalentonado apoyado en la fuerza pública, perdigones, lacrimógenas, balas, tanquetas, ballenas, barricadas, colectivos y paramilitares armados. Un manejo sesgado de la información mostrándose como inocentes corderitos y predicando una paz y amor que ni practicando se les cree. Miles de David en las calles sin más armas que sus derechos previstos en un librito que recoge un gran pacto social, nuestra constitución.

    Un presidente desencajado, perdido en su propia tragedia, sin apoyo popular, desprestigiado y repudiado nacional e internacionalmente, con motores que no arrancan, con un discurso lleno de amenazas, lenguaradas ideológicas, vacías, repetitivas y agresivas, presionado por un séquito de incapaces y adulantes que lo rodean y que solo desean mantenerse en el poder acumulando riqueza.

    El aparato productivo del país destruido, miles de empresas cerradas, miles de hectáreas expropiadas e incultas, con un control de cambio y de precios que distorsiona el mercado y economía, con la inflación más alta del mundo, con una Pdvsa que de ser la segunda petrolera a nivel mundial, primera en Latinoamérica, la número 42 entre las empresas de cualquier tipo a nivel mundial y la décima en volumen de ingresos fue convertida en una empresita mediocre.

    Luego de 18 años gobernando hundidos en mediocridad, improvisación, ineficiencia, mala gerencia y abusos y con un pueblo harto y que los sacudió en la última elección en diciembre 2015, ahora la panacea es una constituyente con la que esperan logra la paz y obligar a un diálogo. Cree el presidente estar ungido o “bañado de soberanía y de poder originario” para no solo iniciar el llamado a una constituyente, sino también para convocarla, lo cual debe ser decisión del pueblo en referendo y peor aún conformarla en forma sesgada y parcializada.

    Ya basta. No sigan subestimando la paciencia del soberano. El país está encendido por decisiones ilegales e irracionales del régimen. Ya es tiempo de que hayan aprendido que la paz y prosperidad de una nación se construye con confianza, trabajo, seguridad jurídica, respeto a las leyes, solidaridad y sobre todo en libertad, generando ésta última el espacio y condiciones para que todo ello florezca. Un país no se gobierna y fortalece a punta de decretos y gritos histéricos.

    Ya han pasado a la historia como el régimen más corrupto e incapaz. Por favor, no sigan engrosando su historial de crímenes y no sigan pintando con pintura humana, roja rojita de sangre de su pueblo que allí los puso y de allí los sacará. Hemos decidido vivir en una Venezuela de ciudadanos libres y lo lograremos. Con la sangre de los caídos así lo hemos escrito.

    Eduardo J. Díaz Ayala

    [email protected]

    @eduardolawyer

     

  • ¿Quién responde? – Por Eduardo Díaz

    ¿Quién responde? – Por Eduardo Díaz

    La situación política en el país no está fácil. Más del 80% de la población clama por un cambio de régimen. En diciembre 2015, la oposición aplastó electoralmente al oficialismo, obteniendo clara mayoría de diputados. Para el oficialismo, es meramente algo circunstancial. Ante ello, la bancada oficialista inició el despliegue táctico para compensar y neutralizar las decisiones de la AN. Con el parcializado TSJ desincorporan a 3 diputados opositores y luego colocan a la AN en desacato para así poder invalidar cualquier decisión de ella. Antes del 6D para ellos todo era un paraíso y dormían en los laureles de la fracasada revolución hasta que el propio soberano los puso a temblar.

    Transcurrió el 2016 sin pena, ni gloria. Políticamente hablando, ningún logro significativo en cuanto al cambio de régimen salvo haber quedado constancia de las violaciones materializadas por éste. Maduro en el poder sin haber podido demostrar su nacionalidad y sobre sus espaldas la duda de su venezolanidad, la minoría oficialista protagonista en el show de la AN y nada vale lo que diga o proponga la bancada opositora.

    Un referendo revocatorio cadáver desde su fecha de propuesta debido a intereses personales y partidistas. Como pendejos quedamos ante semejante farsa a sabiendas que un régimen dictatorial no se cuenta, ni negocia salvo cuando le conviene y con la sola intención de ganar terreno. Políticamente, ¿cómo queda Capriles, padre de esa criatura? ¿Y las elecciones de alcaldes y gobernadores? Bien, gracias. La Constitución las prevé y el CNE controlado por el régimen no tiene fecha para ellas y pisotea nuestros derechos. ¿Elecciones generales? Dios mío, ¿dónde quedó el olfato y malicia política de nuestros dirigentes? ¿Será que el pendejismo se apoderó de ellos?

    Un pueblo agobiado por la escasez de alimentos, medicinas, inseguridad y abusos del régimen muestra su descontento en las calles, logrando acorralarlo y hacerlo sentir débil. Llamaron a diálogo para desmontar la protesta popular y ganar tiempo y nuestros “experimentados” políticos y estrategas de la MUD cayeron en la trampa echando un balde de agua fría al movimiento opositor perdiendo ellos cada vez más la credibilidad de la población que sin otra salida había puesto su esperanza de cambio en la mal llamada MUD.

    Como si fuera poco, dos diputados de UNT y un diputado indígena no asistieron a la AN el día en que debían elegirse los rectores del CNE. No hubo quórum. Unos días después sale libre Manuel Rosales líder y fundador de UNT. ¿Casualidad? ¿Pactos tras bastidores? Cochina política.

    Una MUD que no supo capitalizar la energía opositora por el abuso continuado de un grupúsculo de tres o cuatro partidos políticos que se creyeron ungidos para violar la confianza depositada en ellos y tomaron decisiones sin importarles las otras fuerzas políticas, sociedad civil, estudiantes, gremios, sindicatos, colegios profesionales y universidades. Estamos recogiendo lo que sembraron: apatía y desconfianza.

    El ciudadano sufre las consecuencias, el régimen continúa en el poder, fortalecido y sin visos de salida hasta las próximas presidenciales. Dicen que la política es el arte de lo posible y es necesaria. Sin embargo, me resisto a aceptar que exista tanta podredumbre, miseria, ambiciones, políticos y líderes mediocres y que los electores sigan creyendo en ellos. Es la hora del cambio. La nueva forma de hacer política debe imponerse y marginar y execrar a todo ese estiércol político que tanto daño ha hecho al país.

    Eduardo J. Díaz Ayala

    @EduardoLawyer

    C.I. 4.972.210

  • ¿Qué más esperamos? – Por Eduardo Díaz

    ¿Qué más esperamos? – Por Eduardo Díaz

    Estoy  inmensamente preocupado por lo que pasa en nuestro país. El mes de diciembre y los días que han transcurrido de enero se han ido sin dejar huella. Es como si aquí no pasara nada. La tranquilidad, pasividad, inactividad, indiferencia y sobre todo la apatía que hemos venido demostrando los que nos consideramos de oposición debe llamarnos a la reflexión. Antes del anuncio del famoso diálogo, estrategia muy bien planificada y pensada por el régimen, gran parte de la población opositora estaba movilizada en todo el país protestando a diario en las calles y el gobierno antes de continuar perdiendo la calle y apoyo popular,  evidenció su debilidad y sacó el as que tenía bajo la manga para oxigenarse: el diálogo.

    El diálogo es necesario y es la forma ideal de solucionar las controversias. Sin embargo y así lo he dicho en artículos anteriores, no estaban dadas las condiciones para ello. Con un régimen que controla todos los poderes, que tiene el control militar y maneja a su antojo la conciencia de sus seguidores, no era viable ir a un diálogo sin antes haberlo obligado mediante la presión popular pacífica y sostenida a sentirse disminuido, sin apoyo popular y una vez llevado al mismo nivel de aquellos que justamente reclamamos un cambio para el país dar inicio al diálogo. Así las cosas, el escenario sería distinto.

    Más del 80% de la población clama por un cambio radical de las políticas de estado. Un país que no se merece estar en la situación en que se encuentra por tener todo: abundante petróleo, hierro, oro, diamantes, tierras fértiles, abundante pesca, largas costas sembradas de bellas playas, extensas llanuras, montañas y páramos con paisajes inigualables y pare usted de mencionar todo aquello que cualquier país quisiera tener para no depender en forma alguna del oro negro más si del turismo. Nuestro gran problema: la mala gerencia, la corrupción, la ceguera y miopía política de nuestros gobernantes y mayoría de dirigentes y sobre todo la clara intención del régimen en acabar con la empresa privada, con nuevas inversiones y emprendimiento, con la producción agrícola y pecuaria y con todo aquello que signifique progreso para así colocar al ciudadano en posición de mendigar y depender del todopoderoso Estado.

    Desde el punto de vista de estrategia política, todo ha fallado. La nueva AN salió reprobada durante su primer año. El régimen amparado en su único escudo con visos tímidos y débiles de legalidad, el TSJ, se ha encargado de colocar en situación de desacato a la AN y por ende todo aquello que emane de ella es revertido o declarado nulo o ilegal. ¿Qué se puede esperar? Nada. Pareciera que hasta los políticos más experimentados de nuestra oposición llevaran a cabo sus acciones con la firme intención de seguir hundiendo a sus propios seguidores sin importarles el país. En ese sentido, el colega, amigo, avezado y “zorro viejo” de la política, Don Luis Valdivieso comentó algo que me hizo reflexionar. Indicaba que era incomprensible que Ramos Allup hubiera consentido en entregar la presidencia de la AN a Borges, por el solo hecho de pactos políticos. Si es harto conocido que para el régimen la AN está en desacato, ¿porque no se mantuvo Ramos Allup en la presidencia de la AN, ya que él sí fue juramentado antes de la fatídica decisión de desacato del TSJ y por ende no hubiera podido ser desconocido por la propia AN y el régimen? ¿Es algo premeditado e intencional de parte de Ramos Allup para “envainar” a PJ, a Borges y hacer ver que él y AD eran la panacea a toda esta tragedia? Ahora Borges es desconocido y atacado por el régimen y todo marcha igual o peor. Don Luis, me resisto a aceptar lo que comentaste, pero al final del día creo tienes razón. O despertamos o nos terminamos de hundir. La decisión está en nuestras manos. ¿Qué más esperamos?

    Eduardo J. Díaz Ayala

    C.I. 4972210

     

  • ¿Venerar o celebrar? – Por Eduardo Díaz

    ¿Venerar o celebrar? – Por Eduardo Díaz

    Hay variables o eventos que a pesar de ser inevitables o que su materialización escapa de nuestro control nos atormentan y preocupan. La muerte es uno de ellos, puede ocurrir o muy pronto o muy tarde, depende de cómo uno lo vea. Es pronta por ejemplo, si un padre o madre ven morir a su descendiente antes que alguno de ellos, situación ésta que los que tenemos la dicha de ser padres la vemos como algo horrible y contra natural; no es usual que la muerte de un hijo preceda a la de su padre o madre y el dolor por esa pérdida debe ser indescriptible, sin lugar a dudas. Es tardía cuando por ejemplo un cuerpo lucha desesperadamente contra un estado mórbido sin tener calidad de vida y menos aún esperanzas de sobrevivir.

    Nos resistimos a aceptar la muerte, seamos francos. Nadie desea morir aun cuando para muchas religiones o creencias, la muerte es solo alcanzar un estado superior de vida, la separación del alma del cuerpo y la continuación de la vida en forma espiritual.

    La muerte debería ocurrir por causas naturales incluyendo en ellas, las derivadas de enfermedades o padecimientos que el mismo cuerpo incuba y desarrolla por innumerables factores. Lo que es inaceptable, despreciable y condenable desde todo punto de vista es cuando la muerte es causada por órdenes o acción de otro ser humano y más grave aún si es por órdenes de quien ocupa la presidencia o jefatura de un país o lidera una tiranía o régimen totalitario. Más de 8190 muertos incluyendo fusilamientos, ajusticiamientos, muertes extrajudiciales, más directamente, asesinatos, no es un récord digno que un ser humano quiera tener. Son más de 8190 asesinatos que con total indiferencia y sin vergüenza ni pena alguna, llevó sobre sus espaldas un monstruo para algunos o un héroe para otros, quien apoyado en la tesis de una ideología trasnochada y fracasada torturó, vejó, fusiló, desapareció y asesinó a todo aquel que se atrevió a disentir, pensar diferente o ser un estorbo en el desarrollo de un proyecto político supuestamente beneficioso para el pueblo pero que luego de más de 55 años implementándolo solo le ha dejado una violación continuada de derechos humanos, desolación, hambre, opresión, aislamiento y miseria. Ni sus “entrañables amigos” del alma se salvaron de ser despachados; el Che, uno de ellos porque se atrevió a criticar al sistema soviético de la época –aliado del monstruo- y acercarse a China lo que ese monstruo consideró un peligro.

    Le llegó su hora. Lamentablemente falleció otro dictador, tirano y genocida sin ser juzgado y condenado. Que fue un personaje notable y que marcó pauta durante parte del siglo XX no se puede negar. En nuestro país patas arriba altos personeros del  gobierno le rinden pleitesía, varios días de luto nacional, lo lloran, lo enaltecen, lo veneran, ha muerto su héroe, un padre para algunos. En otras partes celebran o destacan su muerte no por ella en sí misma pero si porque hay un dictador y un violador menos de derechos humanos. Y uno se pregunta, ¿cómo reprochar que los familiares de esos 8190 asesinados y todos aquellos que fueron despojados de sus propiedades, o que se vieron obligados a irse de su país celebren la partida de ese personaje?

    Querido por muchos y odiado por otros tantos se fue Fidel, un monstruo, para mí un monstruo macabro que oprimió a su pueblo. Queda su obra que espero sea recordada como el ejemplo de todo aquello que no debe hacer un ser humano, una persona para mantenerse en el poder y menos aún que cientos de miles lo permitan.

    @Eduardolawyer

  • Juguetes inoportunos – Por Eduardo Díaz

    Juguetes inoportunos – Por Eduardo Díaz

    Días atrás Maduro anunció como una gran noticia, el tubazo del día, “llegaron los juguetes” y mostró montones de ellos. Es lastimoso ver como un jefe de estado, el de mayor jerarquía en cuanto a gobierno se refiere, no tenga sentido de las prioridades y necesidades que vive el ciudadano y que nos afectan a todos; sin distingo de simpatías políticas. Así como mostró muchísimos juguetes, ¿porque no se acerca a cualquier supermercado para que constate y muestre ante el país en cadena nacional, los miles de venezolanos que día a día tienen que madrugar, soportar las inclemencias del tiempo, la inseguridad, las peleas – algunas de ellas fatales- para poder mendigar la compra de uno o dos productos de primera necesidad?

    ¿En qué país o paraíso vive Maduro cuando piensa que la mayoría de los ciudadanos podrá comprar alguno de esos juguetes importados que con toda seguridad su precio estará cercano o tal vez sea superior al salario mínimo? ¿No es una burla y falta de consideración hacia el ciudadano mostrar pilas de juguetes en lugar de mostrar montones de alimentos y medicinas? ¿No está al tanto que el ciudadano está viviendo momentos en los que ni siquiera le alcanza su ingreso salarial para poder alimentar y cubrir las necesidades básicas de su familia y que con suerte pueden ir a la cama con dos comidas al día? ¿Se ha enterado que en ocasiones el “beneficiado” con las famosas y denigrantes bolsas CLAP no puede cubrir el costo de la miseria que ellos reparten a diario?

    ¿Por qué en lugar de visitar un sitio lleno de juguetes no visita sin previo aviso cualquier hospital público, maternidad o pediátrico? para que vea y muestre a la nación la tragedia que viven cientos de niños desnutridos por falta de alimentos, muchos de ellos fallecidos por la precaria alimentación aunado a la falta de medicinas. ¿O es que no se ha enterado -lo cual no es creíble- de que en la Maternidad Concepción Palacios solo en el año 2016 se ha reportado la muerte de más de 160 niños quienes no podrán jugar con los jugueticos mostrados por Maduro?

    ¿Por qué no apareció en cadena nacional inspeccionando y mostrando a los responsables de la realidad del hospital en Anzoátegui en el que este alicaído socialismo del siglo XXI, en lugar de tener incubadoras y espacios adecuados para los recién nacidos, los ponen en cajas de cartón como juguetes?

    ¿Tiene ello alguna justificación en el país con las reservas certificadas de petróleo más grandes del mundo; cercanas a los 300 millones de barriles, un país multimillonario pero en extrema pobreza en calidad humana, racionalidad, lógica, mediocridad, gerencia efectiva y sentido común de sus gobernantes?

    ¿Por qué Maduro no explica al país los motivos por los que no acepta la ayuda humanitaria ofrecida por otros países y organizaciones y que permitiría aliviar la crisis humanitaria en que se encuentra sumida nuestra Venezuela, pero si acepta la llegada de jugueticos?

    ¿Por qué en lugar de dispensar esos bolívares malgastados en programas mediocres y ridículos como “Salsa con Maduro” no los destinan a la mejora de hospitales, a la compra de alimentos y reactivación del aparato productivo?

    Lo que sí es una realidad es que han agotado la paciencia del ciudadano y pronto no podrán continuar con ese juguete con el que tanto tiempo han jugado, que es la presidencia y gobierno de este noble país.

    @Eduardolawyer