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  • Es necesario romper con «el mito de la invencibilidad» – Por José Gregorio Contreras

    Es necesario romper con «el mito de la invencibilidad» – Por José Gregorio Contreras

    La situación política que experimenta Venezuela actualmente es atípica, son muchas las percepciones que se tienen ante la permanencia del régimen en el poder; se señala por un lado que estamos frente una dominación política por parte de una minoría, y por otro, que estamos frente a un régimen invencible, dando lugar esta afirmación a lo que denominan erróneamente el “mito de la invencibilidad”. A estas erróneas percepciones nos proponemos darle respuestas o por lo menos una interpretación que nos permita aclarar tales dudas, porque la verdad es que no es cierto que el régimen que se ha impuesto en Venezuela sea invencible, pues esto constituye un “mito” que debe ser desmitificado.

    En primer lugar, con respecto al tema de la dominación por parte de una minoría, damos respuesta utilizando el planteamiento de Gramsci, quien señala que esta requiere de una hegemonía intelectual y cultural de ciertas ideas y creencias ampliamente compartidas en una sociedad para ser efectiva, no es el caso actual venezolano, el régimen no cuenta con ninguno de estos elementos. También señala el mencionado autor, que una clase dirigente no podría mantener por mucho tiempo su dominación por la fuerza o aun por instigaciones directas como la corrupción. Nos preguntamos entonces, ¿Por qué tiene tanto tiempo este régimen dominando en Venezuela? Con la respuesta a este interrogante daremos explicación a la segunda percepción del “mito de la invencibilidad”.

    En esta parte, nos detendremos un poco más, pues es necesario aclarar tan falsa percepción y además denominación. Nos señala el maestro García Pelayo que como resultado de los estudios antropológicos e históricos se ha adquirido conciencia de la función histórico-social del mito, es decir, de su utilidad para mantener sistemas o para promover movimientos sociopolíticos. La eficacia de un mito no consiste en su adecuación a la verdad, ni a sus posibilidades de realización, sino en su capacidad hic et nunc para producir ciertos efectos quizás no queridos ni previstos, pero no por eso menos reales. Agrega el maestro: “Por supuesto, una creación racional y deliberadamente calculada para lograr un objetivo no es, propiamente hablando, un mito, pero si opera como tal a la masa a la que va dirigida”.

    Esto es lo que ha tratado de hacer el régimen, ha modelado las preferencias de los votantes y de ese modo controlado en forma indirecta los resultados de las “elecciones”, creando así lo que algunos han denominado erróneamente el “mito de la invencibilidad”. Con las falsas electorales han creado la ilusión de un control compartido con individuos y grupos a los que no se considera miembros del régimen.

    Esta actitud lo que busca es incapacitar al oponente para que no pueda crearse nada sólido como fuerza opositora, busca la aniquilación de la oposición. Estas condiciones nos hacen reparar en la importancia que tiene la astucia de los líderes, su sagacidad, su impulso y ambición, su perspicacia e inteligencia, y en ocasiones su carácter implacable para la no aceptación de estos “mitos”. Fue esta la actitud de Churchill ante el “mito” de la invencibilidad de Hitler y en nuestro caso, es la actitud que sostenemos y defendemos en Vente Venezuela.

    La historia no solo nos enseña que debemos aprender de los errores sino también del buen uso que hay que hacer de las lecciones recibidas. Por tal razón es fundamental analizar y tener claro la gran importancia histórica que tienen los mitos en tiempos de crisis y muy particularmente en el momento político que vive Venezuela. Por eso es necesario discernir el concepto de mito, para tener claro las cualidades que diferencian el elemento en cuestión.

    Al entender el concepto de Mito, la referencia a Churchill y a la importancia de la enseñanza de la historia la hacemos porque consideramos que son fundamentales para entender el momento político que se vive con relación al “mito de la invencibilidad” y además tener claro la forma como debe enfrentarse. Se piensa que el régimen se mueve conducido por fuerzas impersonales semiocultas, como su inconsciente colectivo o de sus raíces psicológicas o sociales “reales” de una determinada mitología de la invencibilidad. Esta dirección se puede modificar, y es nuestro papel, pero solo interfiriendo en la causa oculta de comportamiento, y aquellos que deseen interferir serán, de acuerdo con esta idea, hasta cierto punto libres para determinar su propia dirección y la de los demás, pero no a causa de una mayor racionalidad y de la discusión dirigida a ello, sino por tener una comprensión superior de la maquinaria del comportamiento social y una mayor habilidad para manipularla.

    Nuestro papel es convencer a los venezolanos de esta fuerza y desarrollar en ellos una fe inquebrantable en que este “mito” es derrotable y por ende el régimen, lo que asegurará el éxito político. Para ello es necesario tener claro como lo señala García Pelayo que “…un mito tiene que ser vivido, y solo se vive cuando se participa” en él. La “participación” incluye en un solo acto “conocimiento”, “adhesión” (o, más bien, “confesión”) y “actualización”, fenómenos que en el pensamiento racional son disyuntos”.

    Teniendo claro estos supuestos, y que además, por las razones ya aquí explicadas, que mas que estar en presencia de un “mito” de la invencibilidad, estamos en presencia de una tendencia fuertemente narrativa por parte del régimen, de hacer creer que son invencibles, el papel de nuestro liderazgo es romper con esa pretendida lógica del poder ilimitado con la que ha querido el régimen orientar la pugna política.

     

    Una propuesta política – Por José Gregorio Contreras

  • Antecedentes de la izquierda – Por Carlos Huerta 

    Antecedentes de la izquierda – Por Carlos Huerta 

    La derecha e izquierda son términos difíciles de explicar en la filosofía política; incluso, hay tantas definiciones que se pierde el sentido real. Algunos autores hablan que «La izquierda es solidaridad, ayuda al prójimo y a los pobres», mientras Ia derecha es «ayudar a los ricos, entregar la patria al extranjero, ayudarse a ellos y a sus familias», o referencias políticas como en Venezuela: «El PSUV es de izquierda y Voluntad Popular es de derecha», cuando los dos son de izquierda.

    El término surge en Francia durante la Asamblea Constituyente de 1789. Las sillas de la derecha las ocuparon los fieles a la monarquía y las de la izquierda los que pedían menos poder para el rey. En el siglo XX, esta división se centró en la economía, la derecha a favor de un libre mercado y la izquierda de uno regulado. Hoy en día la fundamental diferencia entre cada una de ellas se basa en que la derecha defiende un Estado mínimo en defensa de los derechos individuales, la igualdad ante la ley y el capitalismo. La izquierda busca una igualdad distinta a la legal, como la igualdad material (resultados-oportunidades), ya que hay persona que tienen más que otras, el Estado debe redistribuir la riqueza o el ingreso del país quitándole a los que más tienen para darles a los que menos tienen y así hacer «Justicia»; el problema es que hacer este proceso varias veces termina llevando a todos a la pobreza. Por ejemplo, Venezuela tiene un 90% de pobreza y un 79.3% de pobreza extrema en 20 años de socialismo. En este sentido, podemos decir que si existe una igualdad, pero en la pobreza.

    La izquierda tiene une larga historia de antecedentes importantes. Los Jacobinos, en Francia, que se sentaban a la izquierda en la Asamblea fueron los primeros en implantar un partido de gobierno único que, a través del Comité de Sanación Publica, asesinaron a miles de personas por no seguir o por oponerse al régimen revolucionario, a través de lo que se llamó el Terror. En el siglo XX, se vio llegar a la izquierda socialista al poder a través de los movimientos comunistas del tipo Marxista- Leninista- Maoístas. Se implantaron los delitos más horribles de la historia de la humanidad como campos de concentración para la represión ideológica masiva, hambruna, delitos de guerra, delitos de lesa humanidad y delitos de genocidio. Algunos ejemplos pueden ser: El Gran Salto Adelante de 1958 a 1961, cuya consecuencia más clara e importante fue la muerte de 30 a 55 millones de personas en lo que se conoció como «La Gran Hambruna China». En otro momento de la historia entre 1932-1933 y por obra de Joseph Stalin, se produjo el holodomor (que significa matar de hambre), o el genocidio ucraniano. Allí murieron más de 7 millones de personas. Otro ejemplo fue el genocidio camboyano bajo la dictadura de Pol Pot, donde murieron casi 2 millones de personas como consecuencia del régimen Maoísta. Los datos numéricos en El Libro Negro del Comunismo de Stephane Courtois (1998), indican que la cantidad de muertos total por regímenes de izquierdas se encuentra muy por encima de 100.000.000 personas.

    La izquierda del hoy quiere separarse de estos antecedentes y busca nuevas banderas con los títulos de «progresismo e inclusión», como el feminismo de género, la ideología de género, el ecologismo, el indigenismo, el racismo y otros donde se pueda encontrar un conflicto social. La derecha busca una armonía social y la izquierda un conflicte social. La izquierda depende de una noción tradicional o máxima desde Marx, pero que ampliaron en la modernidad, esta es: «Toda desigualdad engendra una jerarquía y toda jerarquía engendra una opresión. Por ejemplo, si alguien tiene mucho dinero, significa que está en una posición superior en una jerarquía y oprime, en una situación de padre e hijo existe una jerarquía, y hay opresión. Así de ridículo lo ve todo socialista buscando problemas donde no los hay, pero la derecha lo ve así: «La jerarquía entre padre-hijo está al servicio de su propio hijo para beneficio y crianza en esa etapa de su vida; Igualmente, con el capitalista y el obrero, también hay desigualdad y jerarquía, pero de empleo y crecimiento económico.

    Las decisiones libres generan desigualdad, pero no toda desigualdad genera una jerarquía, e incluso cuando la generan, no es sinónimo de opresión. La izquierda ve hombre-mujer, blanco-negro, heterosexual-homosexual, indígena-hombre blanco, gordo-flaco… Gramsci, Marcuse y Michel Foucault serían los grandes filósofos que han modificado el argumento economista de Marx y lo han llevado a un conflicto cultural.

    ¿De qué manera podemos enfrentarnos a esto? La idea es comprender que la izquierda es genocida y la derecha es lo correcto. Y dentro del espectro político de la derecha, recomiendo estudiar el «liberalismo».

    La socialdemocracia, el socialcristianismo y la cultura de izquierda – Por Julio Gutiérrez

  • En Venezuela, el régimen viola el derecho a la alimentación- Por Jhillkys Alcila

    En Venezuela, el régimen viola el derecho a la alimentación- Por Jhillkys Alcila

    (La Guaira. 21/03/2022) Este análisis realizado a propósito del informe presentado por la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y Provea, evidencia que en Venezuela, el régimen viola el derecho a la alimentación.

    El informe publicado el 15/03/2022 destaca las violaciones al derecho a la alimentación en nuestros país.

    Dicha investigación, expresa que la pobreza se ha incrementado a un 94,5% de la población, producto de la crisis humanitaria compleja.

    Esto ha traído como consecuencia que la mayoría de los hogares no tengan acceso a la canasta básica alimentaria y no puedan cubrir sus necesidades mínimas para poder subsistir.

    Además, los ciudadanos han denunciado lo que a través de Vente Venezuela hemos venido reiterando durante los últimos años, y es la utilización del programa CLAP cómo instrumento de control social, el cual se entrega de una forma discriminatoria e incluye alimentos de mala calidad.

    Esta situación que vive Venezuela en este momento, ha producido que los hogares venezolanos cada vez destinen menos recursos para comprar alimentos; muchas familias sacrifican la comida de algunos miembros del hogar para que otros puedan alimentarse, buscan apoyo en otros familiares o en organizaciones comunitarias y en algunos casos, no les queda otro remedio que buscar los alimentos de la basura.

    Asimismo, la situación de los más pequeños es algo dantesco. De acuerdo a una información ofrecida por Cáritas de Venezuela, más del 30% de los niños que han ingresados en su programa nutricional ya venían con retraso en el crecimiento, muchos de ellos menores de 6 meses, lo que refleja el déficit nutricional de sus madres durante el periodo de gestación, causando deterioros en el desarrollo mental y físico de los menores que resumen una violación masiva no solo a la alimentación sino también el derecho a la vida.

    Todas estas condiciones nos han llevado a donde estamos hoy; una crisis humanitaria compleja con elevadas cifras de pobreza, inseguridad alimentaria y desnutrición que han generado el éxodo masivo de nuestros connacionales, vulnerando sistemáticamente el derecho a la alimentación.

    En Venezuela se necesitan emprender las acciones políticas, sociales y económicas necesarias para mejorar estas graves circunstancias que aquejan a toda una población que trata de sobrevivir un día a la vez.

    Estas solo podrán implementarse al obtener la salida de Nicolás Maduro y sus mafias del poder. Luego de los datos aportados, nos obligan a acelerar aún más esa salida, al no tener interés alguno por el bienestar de las familias venezolanas. Tal como ha ocurrido en el pasado, esto no se solucionará con diálogos o negociaciones donde dejan a un lado el verdadero interés de la ciudadanía.

    Jhillkys Alcila

  • Dictadura Perfecta – por Juan Viale Rigo

    Dictadura Perfecta – por Juan Viale Rigo

    Venezuela se desmorona entre una luz tenue y la melodía nostálgica que va al compás del llanto de millones de venezolanos, mientras nos pintan en lo incierto, falsos escenarios democráticos.

    Viéndonos próximos a las elecciones municipales, los venezolanos caemos en un mar convulso, perdidos en la profunda disyuntiva de ¿votar o no votar? Un dilema que nos acompañará cual susurro, hasta el día del proceso electoral.

    Los escenarios que podrían desencadenarse son mucho más complejos y no ponen sencilla la decisión. Sin embargo, para muchos, asistir a este proceso sería legitimar a un régimen dictatorial a través del voto. Debemos tener en cuenta que sus poderes ilegítimos e inconstitucionales, cómo lo son el CNE y la ANC, son quienes han convocado y avalan este proceso; por ende el hecho de aceptar el proceso, nos convertiría en marionetas de lo que el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa denominó como una “dictadura perfecta», que no es otra cosa que una dictadura con semblante democrático.

    También debemos negarnos a premiar a políticos complacientes con votos o en el mejor de los casos un cargo público. Pareciera que se les olvida lo que exigimos la mayoría de los venezolanos el 16 de Julio. No podemos premiar a esos que no buscan la salida a la dictadura. A esos que por el contrario, buscan convivir y coexistir a través de estos «juegos electorales» que sólo le dan tiempo y oxígeno a un régimen moribundo. Y lo peor es que mientras nos montan el circo democrático, el ciudadano de a pie sufre las consecuencias día tras día.

    A quienes creen en este proceso, a quienes temen perder espacios, a ellos les digo que los espacios que estamos perdiendo hoy los podremos recuperar mañana, pero con la dignidad como estandarte. Nuestra dignidad humana debe prevalecer ante todo, porque es de las pocas cosas que no se negocian y lo que nos permitirá trabajar por lo que la mayoría de los venezolanos queremos, que no es otra cosa que la salida de la dictadura.

    Debemos recordar que los venezolanos nos unimos para dar un mensaje claro y contundente a quienes gobiernan y se creen dueños de nuestro país… «queremos elecciones libres, transparentes, con árbitros que jueguen a favor de los venezolanos», si este fue el mensaje ¿Por qué ir en contra de un clamor nacional?

    Y es que nuestra lucha, ya no es electoral; no se puede combatir por medios democráticos a un régimen que burla los principios más sagrados de un país. Tenemos que enfocar la abstención en una señal de protesta, en un grito que clame por la libertad. Debemos demostrar al mundo que la mayoría de los venezolanos dejamos de ser títeres de una «dictadura perfecta».

    No nos dejemos engañar hermanos venezolanos. No perdamos la fe, porque mientras más oscura es la noche, más resplandeciente será el amanecer.

    Venezuela se desmorona entre una luz tenue y la melodía nostálgica que va al compás del llanto de millones de venezolanos, mientras nos pintan en lo incierto, falsos escenarios democráticos.

    Viéndonos próximos a las elecciones municipales, los venezolanos caemos en un mar convulso, perdidos en la profunda disyuntiva de ¿votar o no votar? Un dilema que nos acompañará cual susurro, hasta el día del proceso electoral.

    Los escenarios que podrían desencadenarse son mucho más complejos y no ponen sencilla la decisión. Sin embargo, para muchos, asistir a este proceso sería legitimar a un régimen dictatorial a través del voto. Debemos tener en cuenta que sus poderes ilegítimos e inconstitucionales, cómo lo son el CNE y la ANC, son quienes han convocado y avalan este proceso; por ende el hecho de aceptar el proceso, nos convertiría en marionetas de lo que el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa denominó como una “dictadura perfecta», que no es otra cosa que una dictadura con semblante democrático.

    También debemos negarnos a premiar a políticos complacientes con votos o en el mejor de los casos un cargo público. Pareciera que se les olvida lo que exigimos la mayoría de los venezolanos el 16 de Julio. No podemos premiar a esos que no buscan la salida a la dictadura. A esos que por el contrario, buscan convivir y coexistir a través de estos «juegos electorales» que sólo le dan tiempo y oxígeno a un régimen moribundo. Y lo peor es que mientras nos montan el circo democrático, el ciudadano de a pie sufre las consecuencias día tras día.

    A quienes creen en este proceso, a quienes temen perder espacios, a ellos les digo que los espacios que estamos perdiendo hoy los podremos recuperar mañana, pero con la dignidad como estandarte. Nuestra dignidad humana debe prevalecer ante todo, porque es de las pocas cosas que no se negocian y lo que nos permitirá trabajar por lo que la mayoría de los venezolanos queremos, que no es otra cosa que la salida de la dictadura.

    Debemos recordar que los venezolanos nos unimos para dar un mensaje claro y contundente a quienes gobiernan y se creen dueños de nuestro país… «queremos elecciones libres, transparentes, con árbitros que jueguen a favor de los venezolanos», si este fue el mensaje ¿Por qué ir en contra de un clamor nacional?

    Y es que nuestra lucha, ya no es electoral; no se puede combatir por medios democráticos a un régimen que burla los principios más sagrados de un país. Tenemos que enfocar la abstención en una señal de protesta, en un grito que clame por la libertad. Debemos demostrar al mundo que la mayoría de los venezolanos dejamos de ser títeres de una «dictadura perfecta».

    No nos dejemos engañar hermanos venezolanos. No perdamos la fe, porque mientras más oscura es la noche, más resplandeciente será el amanecer.

  • De la tierra sin ley a la Venezuela segura – Por María Corina Machado

    De la tierra sin ley a la Venezuela segura – Por María Corina Machado

    Dormir en tu casa con las ventanas abiertas, salir a media noche a pasear por la plaza Bolívar, ver ciudades y pueblos iluminados, llenos de gente y música en las calles; sentirte seguro en tu casa, en tu país… Este sueño que parece inalcanzable lo podemos lograr, y rápido; si hacemos las cosas bien.

    Esta pesadilla es resultado de una política de Estado del régimen criminal para promover y usar la violencia como mecanismo de control político y social. Y vaya lo que ha logrado: 300 mil homicidios en 19 años y 4 de las 10 ciudades más inseguras del mundo son venezolanas.

    La principal causa de la maquinaria delictiva del país es la impunidad, junto a una política gubernamental sistemática de incentivos a la violencia y a la confrontación. Este año los cuerpos de seguridad serán causantes del 26% del total de los homicidios.

    Este “sistema criminal” comienza con nuestros niños; con sólo 10 años dejan sus libros por un arma de fuego y obtienen de inmediato dinero, celulares, motos, ropa de marca, comida. Y hasta “respeto” en su comunidad; los incentivos son perversos.

    En segundo lugar, toda la institucionalidad responsable de prevenir, contener, neutralizar y reeducar, ha colapsado: los cuerpos policiales están desmantelados; la policía de investigación y la fiscalía no instruyen expedientes de calidad; los tribunales de enjuiciamiento son una maraña de burocracia, corrupción y mafias, infranqueable para quien no tenga dinero para financiar su propia justicia. El ciclo se cierra con un sistema penitenciario con soberanía paralela, con sus propias leyes, códigos y autoridades, que transforma a delincuentes comunes en piezas de ingeniería del crimen organizado.

    Como tercer elemento del “sistema criminal” está el ciudadano, sus espacios y sus relaciones. Hemos apelado justificadamente al instinto primario de protección encerrándonos física y mentalmente en las paredes del miedo y la evasión. Mientras tanto, nuestras ciudades se abandonan, entregadas al hampa callejera y la indigencia, y los gobiernos son zombis de la complejidad, algunos porque no les importa, otros porque no saben qué hacer.

    ¿Cómo pasamos de esta tierra sin ley, a una Venezuela SEGURA, construida sobre un terreno de certezas y tranquilidad, libre de amenazas y con espacios públicos tomados por el diario ejercicio ciudadano? Este es uno de los mayores desafíos que enfrentaremos al salir de esta tiranía y emprender la Transición.

    Sólo una decidida voluntad gubernamental, instaurará políticas públicas eficientes que recompensen el cumplimiento de la ley y sancionen oportuna e implacablemente a los infractores. Hay que erradicar la impunidad en Venezuela. Para tener resultados en muy corto plazo, se activarán planes concretos:

    1. Planificación y coordinación. Urge crear la Agencia Nacional de Seguridad, que coordinará la planificación y acción policial, integrando funciones e información en un modelo dinámico de prevención y protección al ciudadano y al territorio.
    2. Cuerpos de seguridad. Necesitamos incorporar al menos 80 mil efectivos policiales en 2 años. Para ello debemos estimular la participación voluntaria de efectivos jubilados dispuestos a colaborar en cargos de supervisión y dirección; con especial énfasis en el fortalecimiento de policías municipales en labores de prevención.
    3. Dotación. Requerimos al menos 10.000 patrullas y 20.000 motos; asi como equipamiento especial para combatir amenazas sofisticadas.
    4. Mérito. Es prioritario instaurar la meritocracia en la institución policial, mejorar las condiciones socioeconómicas del funcionario, revalorizar al policía frente a la sociedad y capacitarlos permanentemente.
    5. Tecnología. Requerimos de tecnología de punta para la seguridad y la actualización de los sistemas de telecomunicaciones; también, dotar a las 15 ciudades más violentas del país con 30 mil cámaras para la televigilancia. Crear un equipo especializado contra ciber ataques orientado a reducir el anonimato en las redes.
    6. Prisiones. Programa integral para infraestructura crítica, y la descentralización y construcción de al menos 15 cárceles, los cuales podrán ser administrados por empresas privadas, tal como lo establece la Constitución. Las cárceles actuales pasarán por un proceso de reingeniería y adecuación a estándares alineados con la protección de derechos humanos y la reeducación del reo.
    7. Sistema Nacional de Identificación y Registro. Con la más avanzada tecnología, crearemos un nuevo y confiable sistema de identificación, cedulación y emisión de pasaportes para los venezolanos.  

    Aunque estos programas están enmarcados en planes de corto, mediano y largo plazo; es posible lograr cambios significativos en la percepción e indicadores duros de seguridad al cabo de sólo 18 meses, y con un costo estimado de 3.000 millones de dólares.

    En paralelo tendremos un Estado imparcial que medie en los conflictos sin inclinar la balanza con el sesgo ideológico; con un discurso que invite al diálogo integrador, que estimule la reconstrucción de nuestro tejido social. Queremos despejar las calles de amenazas. Queremos salir sin temor a ser robados, secuestrados o asesinados. Disfrutar de lo que nos hemos ganado sin esconderlo. La consolidación final de la seguridad en Venezuela será palpable cuando tomemos definitivamente el espacio público y lo transformemos en espacio ciudadano.

    Voluntad, educación, oportunidades para la juventud, políticas, policías, jueces y ciudadanos operando con visión estratégica es la clave. Los problemas complejos son multifactoriales, igualmente son sus soluciones. En Venezuela estamos bajo el dintel de la puerta entre la luz de las certezas o la oscuridad de la violencia, y daremos el paso a la luz y la seguridad.

  • ¿Qué es la inversión revolucionaria? – Por María Fernanda Cabal

    ¿Qué es la inversión revolucionaria? – Por María Fernanda Cabal

    La inversión revolucionaria es una fábrica de estrategias utilizada por la izquierda, para convertir mágicamente lo malo en bueno y lo bueno en malo, mediante propaganda y perseverancia en la sistemática mentira, que las Farc en Colombia mantienen aún cuando las evidencias lógicas demuestran todo lo contrario.

    Parece imposible que a una sociedad la convenzan de algo cuyas pruebas son contrarias al discurso, pero en Colombia pasa todos los días.

    Cito unos cuantos ejemplos, que seguramente usted, amigo colombiano, ha tenido la oportunidad de notar en estos largos 7 años de proceso con la guerrilla comunista:

    – Asegurar que el terrorismo que padece el país es responsabilidad de todos y, en consecuencia, todos debemos ser juzgados, aunque no hayamos perpetrado ningún crimen.

    – Arrogarse el derecho a participar del espectro político en condiciones superiores a las de cualquier colombiano, porque bajo la premisa anterior, ellos accionaron su aparato terrorista a causa de nuestra culpabilidad y eso los hace víctimas del Estado.

    – Investirse de la calidad de víctimas, por lo cual hay obviamente unos victimarios, que somos todos quienes nos hemos opuesto a sus intereses, que debemos ser castigados.

    – Señalar jurídicamente a quienes consideran victimarios, que son por supuesto, todos los actores políticos opuestos y las fuerzas de seguridad que los combatieron.

    – Repetir una y otra vez que no son narcotraficantes, porque el tráfico de drogas es solo un instrumento para validar su “legítima rebelión”.

    – Cambiar el vocabulario para revictimizar a sus víctimas y lograr sus objetivos de dominación y poder. Así entonces llaman “retención” al secuestro, “protección infantil” al reclutamiento de menores, “impuestos” a la extorsión y “lucha armada” al terrorismo. Es la manera de adoctrinar a la masa para que no le suene a delito nada de lo que hicieron por décadas.

    – Conseguir que los despojadores de tierras a sangre y fuego, se conviertan en los legítimos dueños y éstos sean perseguidos mediante artimañas judiciales.

    – Invertir los valores éticos, morales, judiciales y constitucionales de todo un país enarbolando la bandera de la paz, cuyo fin no tiene nada que ver con el verdadero sentido de la palabra, sino con el propósito del poder territorial y político y la dominación judicial absoluta sobre quienes nos opongamos.

    Y así con sus mentiras y sus delegados en todos los poderes, estamentos y medios de comunicación, y por supuesto con los eficaces oficios de un presidente que ha gobernado solo para ellos, se están enquistando en el poder como víctimas, sin pagar por sus crímenes.

    El mejor ejemplo es la condena a pilotos inocentes en la denominada “Bomba de Santo Domingo”, que jamás existió como artefacto aéreo lanzado sobre la población civil, tal y como las pruebas forenses lo demuestran. Pero la justicia retorcida y empeñada en invertir la realidad, desconoce la verdadera Bomba que los mismos guerrilleros han confesado que instalaron en un camión y se les detonó, antes de tiempo. Pero nada vale ante la terquedad revolucionaria enquistada en la justicia.

    Como decimos los colombianos: ¡Tras de ladrón, bufón. Les salimos a deber!

     

  • La vida empieza por las carreteras – Por Pedro Antonio De Mendonca

    La vida empieza por las carreteras – Por Pedro Antonio De Mendonca

    La inmensidad de la llanura había desaparecido y frente a nosotros todo era denso, invisible. José, el conductor del carrito por puesto en el que íbamos, se afanaba en desempañar su parabrisas con un trapito que había sido una franela. Era una lluvia salvaje, típica de la temporada de lluvias en los llanos centrales venezolanos. El joropito que salía del reproductor del vehículo era nuestra manzanilla.

    Pero una batucada en la rueda posterior derecha nos sacó de la ilusión. Rodamos hasta donde pudimos y José confirmó, ya emparamado de esa lluvia bestial, que con ese caucho no se podía seguir rodando. Habíamos caído en un hueco, esa rara especie que, en pleno siglo XXI, habita y evoluciona en las carreteras de nuestro estado Guárico. No había caucho de repuesto ni gato. Habíamos dejado atrás la ciudad de Valle de La Pascua y estábamos varados en medio del monte puro, sin poder ver ni poder ser vistos, debajo de aquella lluvia borrascosa.

    Nuestra vida corría peligro, como siempre corre cuando uno agarra una carretera por estos lados de la #VenezuelaProfunda. Esa es una realidad que alarma: la vida de la gente aquí es subvalorada, a juzgar por el estado de esas carreteras dieciochescas. Porque un sistema de carreteras es eso: un sensor de cuánto un Estado valora la vida de los ciudadanos. Y, en el caso de Venezuela, esa valoración es muy baja o inexistente.

    Un hueco en una vía es un machete filoso en la garganta de los viajeros. Por intentar esquivarlo, un carro puede volcar o colisionar con otro. Un bache, lo mismo: son incontables (por falta de estadísticas) los accidentes ocasionados porque los choferes pierden el control del volante en los bultos en el asfalto. Igual la falta de rayado y de alumbrado: como en la lluvia, los choferes de las carreteras guariqueñas manejan de noche prácticamente en el aire, sin saber ni siquiera si se aproxima una curva. Y no solo son los choferes los que corren peligro, son sus pasajeros, son las familias las que se ven directamente afectadas.

    Y hay escasez de quien asuma la responsabilidad. Un sistema vial es expresión del valor de la vida de la gente, puesto que carreteras en mal estado representan también un atentado a la propiedad, lo más sagrado que tiene un individuo, puesto que en ella se resume un tiempo, una parte de vida, invertido. Y si no que lo diga José: ahora debía gastar casi 2 millones de bolívares en la compra de un caucho nuevo. El ingreso mínimo mensual no llega a los 500 mil. El pasaje Valle de La Pascua – Calabozo, en 30 mil. Ni para mantener el carro, ni para sacar de él la plata para mantener a la familia. Los números no dan. Carro dañado, negocio parado, deudas astronómicas, vidas atribuladas.

    Dado todo este desastroso panorama, ¿cómo exigirle a José y a los demás choferes que recurrentemente circulan por estas carreteras, por la razón que sea, que tengan sus carros en buenas condiciones, que es por donde comienza un plan genuino de seguridad vial? Porque no es solo la colisión, los posibles muertos y los heridos. Es el peligro de ser robado, despojado, en carreteras absolutamente solitarias y sin ningún plan de vigilancia efectivo.

    Es por esto por lo que uno decide ir a esa zona de Guárico en carrito por puesto y no en carro propio. Aquella vez venía con Henry Montanari, coordinador de Organización de Vente Venezuela en Guárico, de regreso de unas reuniones impresionantes con los equipos del partido en los municipios Leonardo Infante, Pedro Zaraza y El Socorro y llegamos a conversar, precisamente, de la respuesta política y de gestión que nuestra organización debe darle a todo un estado que lo amerita.

    Aunque en aquella ocasión solo me quedó consolar al desdichado José y asegurarle la verdad: que ese futuro de grandeza para nuestro estado, que comienza por las condiciones de las vías de transporte, está bien cerca. Pero -le aclaré- para eso tenemos que sacar a la dictadura y al dictador, que son los únicos que salen ganando con las vías en esas condiciones: son santuarios del narcotráfico, los secuestros, los atracos y la extorsión, delitos que soportan al Estado mafioso.

    Guárico es el cuarto estado más grande del país, es el corazón de Venezuela. Ha sido siempre conocido por ser el de las peores carreteras. Deberá pasar a ser ahora reconocido por ser el primero en el país que entró al siglo XXI por tener las mejores carreteras. Esto, haciendo transparentes los procesos de licitación de compañías para el diseño y mantenimiento de las vías; descentralizando la gestión de carreteras; construyendo autopistas, que son necesarias en esta entidad del país; implementando planes de transportes de carga pesada, que, por la economía regional, es imperativo; llevando a cabo planes de vigilancia policial en las carreteras y futuras autopistas; eliminando las alcabalas como un mecanismo de control ordinario y también -aunque esto es colateral- desarrollando los transportes fluvial, aéreo y ferroviario, para que conecte, nutra y se nutra del transporte terrestre.

    Con un sistema de carreteras desarrollado, una entidad incentiva el turismo, promueve la producción regional y atrae a inversores nacionales y extranjeros para el desenvolvimiento de actividades centrales para nuestra economía. Pero todo eso se logrará cuando haya un régimen al que le convenga un ciudadano seguro, productivo, próspero. Eso será cuando nos abramos al mundo. Lo demás irá viniendo en consecuencia.

    Ese día José tendrá todos los incentivos para tener su carro al día, competirá para ser el mejor en el mercado de transporte y podrá invertir su ganancia en su negocio y en el bienestar de su familia. Por eso la vida empieza por las carreteras.

    @PedroDeMendonca
    Coordinador regional Vente Venezuela en Guárico

  • De lo desconocido – Por Alexis Goitia

    De lo desconocido – Por Alexis Goitia

    El país ha despertado, luego de un letargo, se alza y levanta su voz ante una tiranía que violenta los derechos humanos y no da garantía de futuro. Más de 70 días de protestas en todo el país han cambiado el rumbo de la nación, se han cambiado los paradigmas de cada venezolano y hoy hay un norte para los ciudadanos: la libertad y rescate de este país.

    Posterior a las sentencias 155 y 156 de la sala constitucional del Tribunal Superior Justicia (TSJ), el venezolano cayó en cuenta que le han desconocido su voluntad, le han desconocido su representación al atribuirse las competencias legislativas por parte del poder judicial, ha sido un golpe de estado. Sin duda alguna el descontento acumulado de la falta de calidad de vida empezó a manifestarse ahí, surge las diversas protestas que poco a poco se irían convirtiendo en inmensas concentraciones que demuestran un sentimiento nacional, la salida del poder de Nicolás Maduro y su comitiva.

    Pero también se ha visto el carácter inhumano y destructor de este régimen, que por medio de la represión ha asesinado a más de 70 venezolanos, jóvenes en su mayoría. Lamentable es tener que despertar cada día con la noticia de una nueva muerte de un joven que ha sido asesinado, por una bomba lacrimógena, por un perdigón o una metra, que fue asesinado por luchar por una Venezuela distinta a la que se vive, por luchar por algo desconocido, donde los muchos jóvenes asesinados el promedio de edad es 17 a 25 años, muestra clara que no conocían otra forma de gobierno, de hacer las cosas, de vivir, y ellos luchaban por algo mejor… Mas que destrozar las ganas de seguir en la lucha de calle, institucional, estudiantil y en el campo de las  ideas, se ha reforzado la convicción de rescatar la república en memoria y en honor a esos chamos que fueron asesinados pues, no sabemos si ellos hubiesen logrado grandes cosas en su vida, si hubiesen sido los grandes líderes que requiere la próxima Venezuela, pero por nacer en revolución, esta los asesinos, que por oponerse a las acciones del tirano, este ordenó la represión.

    La protesta no ha sido fácil, pese a los atropellos y a los múltiples detenidos se sigue en la organización y lucha de calle, pues, claro que vamos a lograr salir de esta pesadilla. Hoy seguimos escribiendo el final de la última dictadura de Venezuela y los jóvenes jugamos un rol importante en la reconstrucción del país, no debemos decaer, pues, más que nunca, necesitamos líderes, no solo en la política, si no, en las universidades, en la medicina, en el arte, en el comercio, en cada área de desarrollo que hará grande y libre a Venezuela. Sigamos firmes y sin miedo.

     

     

    Alexis Goitia

    Diputado Estudiantil por Falcón

    Miembro de Vente Joven Carirubana – Edo Falcón

    @alexisgoitia09

  • Así, no – Por Miguel Velarde

    Así, no – Por Miguel Velarde

    No es necesario repetir que salir de un gobierno que ha saqueado al país y lo ha dejado en ruinas no es solamente un deseo, sino una necesidad. Por eso,  preocupa que en un momento tan crítico de nuestra historia, un sector de la dirigencia opositora actúe de la manera en la que lo hace.

    Incomprensiblemente la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) decidió prestarse al juego del gobierno a espaldas de los venezolanos. Pero, como si no fuera suficiente, luego de que esto se filtrara al público por segunda vez –todavía recordamos el otro encuentro secreto en La Romana, República Dominicana, en mayo, del cual nos enteramos por las redes- la arrogancia con la que manejaron el tema los embarró aún más.

    Ver al Secretario Ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba, tratando de explicar durante interminables minutos en CNN en Español la diferencia entre un “pre-diálogo” y un “diálogo” o entre lo “secreto” y lo “privado”, fue desconcertante.

    La oposición, que gozaba de un momentum político envidiable después de la marcha del 1S en la que más de un millón de personas tomaron las calles de Caracas, hizo lo que jamás debió haber hecho: desperdiciarlo. El resultado fue terrible: las marchas convocadas a nivel nacional el último viernes fueron un desastre.

    Para colmo, el coordinador de asuntos internacionales de la MUD, Timoteo Zambrano, declaró a El Universal que era “inaceptable la amenaza contra Venezuela en el Mercosur”, luego de que sus cuatro países miembros exigieran que nuestro país cumpla algunas normas básicas hasta diciembre para poder ejercer la Presidencia.

    Después de tantos años de indiferencia de la comunidad internacional y cuando finalmente algunos países y organismos internacionales empiezan a alzar su voz por Venezuela, es imperdonable que un dirigente opositor haga declaraciones como las de Zambrano.

    No hay que ser muy intuitivo para darse cuenta de que el oficialismo solo quiere el “diálogo” para ganar tiempo y retrasar el referendo revocatorio para el 2017. Un “diálogo” con Rodríguez Zapatero de mediador y Timoteo Zambrano de representante opositor, solamente puede tener un resultado que haga muy feliz al chavismo y muy infeliz al país.

    En una situación tan compleja como la que atraviesa Venezuela, es difícil saber con exactitud cuál es el camino correcto para salir de ella.  Sin embargo, algo está claro, y es que la forma en la que los cuatro partidos que controlan la MUD están haciendo las cosas es equivocada. Si la MUD no se refunda, se refunde.

    Entre tanta incertidumbre, tenemos una certeza: así no encontraremos una salida a tanta desgracia.

    Así, no.

    @MiguelVelarde

  • Verdad desnuda – Por Eduardo Díaz

    Verdad desnuda – Por Eduardo Díaz

    Estando mis hijos pequeños, fuimos al teatro a la presentación de la obra “El traje nuevo del Emperador”, basado en el cuento infantil de Hans Christian Andersen. Es la historia de un rey quien además de su gran incapacidad e ignorancia, su prioridad era su vestuario, relegando a un segundo plano a su pueblo. Aprovechándose de esa incapacidad, un par de hombres lo engañan y prometen confeccionarle trajes elegantes y suaves con la propiedad de ser invisibles. No solo el rey es convencido de ello. También sus colaboradores y la gente del pueblo, quienes a pesar de que cada uno se daba cuenta de la inexistencia del peculiar traje, dentro del colectivo eran arrastrados por una estupidez e ignorancia que los hacía ver que el traje realmente existía.

    Ello sucedió hasta que durante un desfile un niño con su particular inocencia y objetividad exclamó ante todo el mundo: “pero si está desnudo”, dejando en evidencia la verdad verdadera.

    Debo confesar que me impactó el profundo mensaje que de dicha obra emana y más por tratarse de un cuento infantil. Hay una impresionante semejanza entre lo que sucede en ese cuento y lo que sucede en nuestro país. El país se encuentra sumido en una gravísima crisis política, social y económica. Hay escasez de alimentos y medicinas estando ya en nivel de crisis humanitaria, el hampa desbordada, racionamiento eléctrico y de agua, empresas  cerrando cada día, ausencia de insumos para el agro y la industria, jornadas de oficinas públicas limitadas a dos días de trabajo, cada día más protestas a nivel nacional y la calle calentándose cada vez más.

    Asombroso ver como el presidente Maduro repite e insiste en que en el país reina la normalidad pero perturbada por una trillada guerra económica diseñada para desestabilizar al gobierno. Todo marcha bien. Más asombroso es ver a sus seguidores repitiendo el mismo discurso ante una realidad evidente pero que se niegan a aceptar cegados por la ideología y fanatismo.

    Estamos en presencia de un presidente con una realidad invisible, con parte de un pueblo que ve y acepta esa invisibilidad aun cuando sufre igual que el resto de la población, soportando largas colas para lograr comprar uno o dos productos, sometido a condiciones denigrantes y que trastocan la misma esencia del ser humano. Hospitales en la ruina y compatriotas muriendo por ello. Hampones y asesinos obrando libremente. La corrupción haciendo de muchos socialistas del siglo XXI multimillonarios. Los poderes públicos secuestrados y a merced del gobierno. Sin embargo, aquí no pasa nada.

    Esa realidad que no quieren ver ha erosionado la paciencia y aguante del venezolano de una forma tal que ya Venezuela es una olla de presión a la que el gobierno descaradamente tapa las vías de salida democráticas y constitucionales. La mayoría del pueblo vio la desnudez de esa realidad y reclama sus derechos constitucionales en una forma cada vez más frontal y aguerrida. El asunto se complica al pretender salir por vía democrática de un régimen que no tiene comportamiento democrático y ello no será posible. La salida será entonces el ejercicio del derecho constitucional de la protesta cívica y pacífica en la calle y la desobediencia civil, emulando al gran líder Mahatma Ghandi y su marcha de la sal con la cual desafío al gobierno británico al cual doblegó sin aplicar violencia. Amanecerá y veremos.

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