Categoría: Opinión

  • La transición inminente – Por María Corina Machado

    La transición inminente – Por María Corina Machado

    Vivimos un momento decisivo. Fruto de 15 años de lucha ciudadana, el régimen se extingue. Se derrumba el socialismo del siglo XXI. La deserción deja solos a mafias y militarismo. Agónicos cambios no los salvarán. Somos el destino de Venezuela.

    Debemos entender cómo llegamos a esto: por qué nuestras instituciones fueron devoradas, cómo fue destruido el aparato productivo, vulnerado el derecho de propiedad, aniquilada la libertad de expresión, e infiltradas nuestras Fuerzas Armadas Nacionales (FAN) por mercenarios cubanos.

    La transición dará inicio a la reconstrucción nacional del país. No se trata solo de erradicar la impronta comunista y desteñir de rojo el Estado. Habrá que conformar un nuevo gobierno y reorientar las políticas nacionales; restablecer las normas democráticas. Afincar los valores humanos y repotenciar la conciencia ciudadana, aprendiendo de la experiencia para construir el futuro: una sociedad que sea responsable, libre y próspera.

    El fracaso del modelo centralista, en medio del auge económico, dará paso a la definitiva superación de arraigados males: el clientelismo, el rentismo, el estatismo, el populismo y el militarismo; y a una nueva relación Estado-ciudadano; con el individuo y la familia como centro.

    La transición deberá generar confianza; en los empleados públicos, en cuanto al respeto a su dignidad, basada en su trabajo honesto y responsable, en los actores económicos, la estabilidad y transparencia de las reglas del juego, en los partidarios del oficialismo, la garantía de no retaliación ni persecución política. Y en cuanto a todos, habremos de demostrar nuestra capacidad de convivencia democrática.

    La transición requerirá también eficacia; los venezolanos, en especial los más necesitados, deberán palpar urgentes mejoras en su calidad de vida, resultado de la eficiencia y probidad en la administración pública.

    La transición será, en esencia, el rebrote de la esperanza, la realización de un proyecto común para toda la nación, la vigencia de un pacto social que englobe a todos los venezolanos, presentes y exilados, dispuestos todos a aprovechar esta oportunidad histórica.

    @mariacorinaYA

  • La rebelión del olvido – Por Pedro Urruchurtu

    La rebelión del olvido – Por Pedro Urruchurtu

    Para nadie es un secreto que Venezuela vive la peor crisis de su historia republicana. Una crisis que ha penetrado todos los aspectos de la vida de un país que lo tuvo todo para ser grande y que necesita de eso, otra vez, para enrumbarse hacia su verdadero esplendor.

    Es difícil entender la naturaleza del modelo de quienes hoy gobiernan a Venezuela de manera irresponsable. El uso de todo el poder del Estado, secuestrado por un grupo, ha tenido la clara intención de controlar la vida de sus ciudadanos. La conducción de la sociedad como una simple masa de utilidad electoral, minimizada en su función crítica, comprada con una riqueza —que cada vez más es garantía de pobreza—, arrinconada por la inseguridad y la escasez como formas de control y la anulación del individuo como motor de desarrollo, han hecho del modelo socialista venezolano la perfecta evidencia de lo que la historia nos ha dicho, con duros golpes, sobre lo que no debe ser ni hacer un gobierno: dominarnos.

    El día a día transcurre entre colas cargadas de enorme desilusión convertida en costumbre. El silencio de la conformidad retumba en las paredes de las envejecidas calles de un país que se vende ante el mundo por sus riquezas, pero muestra ante nosotros la miseria como producto de su mal manejo. Miseria aceptada porque es como una condena, un “momento difícil” que “en algún momento pasará” y del que “otros deben ocuparse”. Por supuesto, es muy fácil culpar a quienes piensan así sin comprender que es eso precisamente lo que han querido lograr quienes macabramente conducen las riendas de Venezuela, alejándonos del ámbito de lo público para ser útiles sólo frente a una máquina de votación.

    Pero todo esto, sumergido en la anestesia electoral y en la resaca de promesas populistas, obedece a algo mucho más allá. Cuando se escucha al Ministro de Educación decir que no sacarán a la gente de la pobreza para que no se conviertan en escuálidos; cuando se escucha al Ministro de Alimentación decir que si la gente hace cola para ir al cine puede hacerla para comprar comida; cuando se escuchan a voceros oficiales decir que la gente hace colas no porque no haya comida sino porque tienen más dinero; en fin, cuando se lee una carta de confesión sobre cómo se tomó la decisión de destruir un país, vendiéndose como “responsable” en medio de lo que significa el mayor acto de irresponsabilidad política de nuestra historia contemporánea, difícilmente se puede hablar de buenas intenciones.

    Si algo aclaran estos ejemplos, así como muchos otros, es que la destrucción progresiva, sistemática e intencional del país obedece a la más dolorosa y espeluznante crisis de todas: una crisis moral. Llegar al espíritu de una nación, arrebatar sus principios y valores para transformarlos en el gobierno de la inmoralidad y la perversión, construir una sociedad pobre en alma y esencia y convertirnos en vasallos de una verdad despiadada y mentirosa, ha sido el más oscuro plan de quienes, alentados por la injerencia cubana, se creen dueños de un país que sólo los eligió como servidores públicos.

    Basta con ver cómo por el poder han sido capaces de vender nuestra soberanía, de permitir que mafias se adueñen de lo que con sangre y sudor costó recuperar y de borrar el espíritu libertario que nos condujo al desafío de ser independientes. Poder que reprime, que persigue, que asesina, que es capaz de aniquilar todo lo que tenga en frente  y que, en medio de su propia impunidad, busca mantenerse a sí mismo, sea como sea… ¿Necesitamos más pruebas de sus intenciones?

    Ya en Venezuela, desde hace mucho, no hace falta estar en una cárcel para dejar de sentirnos libres. Nuestra libertad ha sido secuestrada en todos sus aspectos y el miedo es la principal celda simbólica que nos hace prisioneros de un modelo en el que pensar distinto, vivir mejor y soñar un futuro coloca automáticamente en nuestras frentes la palabra “enemigo”.

    Pero también es cierto que este país, durante los últimos, meses ha emprendido una lucha que exige liderazgo moral para reconquistar su libertad y su grandeza. No se trata de mantener un sistema que sólo ha traído el imperio de la miseria y la arbitrariedad de la Ley; no se trata de esperar ni de darle al tiempo la tarea que, como herederos de la libertad que lograron nuestros próceres, el país nos demanda.

    Muchas conciencias han despertado. Han entendido que el tiempo sólo favorece a quienes gobiernan y que esperar sólo nos seguirá hundiendo en el abismo de un modelo fracasado que muchos aún se empeñan en defender por conveniencia o desespero. Pretender generar cambios desde las mismas instituciones que han cerrado todas las vías a sus ciudadanos y han permitido la perversión en el manejo de Venezuela, sólo garantiza la supervivencia de su dominación y la justificación de sus acciones. Hay que trascender a ellas de forma pacífica y constitucional. Tenemos todo para hacerlo y urge que como venezolanos nos organicemos, discutamos y nos encontremos en una sola ruta que derribe el muro del statu quo. Una ruta que nos libere.

    La convicción moral es el único terreno en el que quienes gobiernan a Venezuela no pueden competir porque sencillamente todas sus acciones carecen de eso. Que ellos acepten actuar apegados a principios sólo haría fracasar su modelo, razón por la cual sólo permiten aquello que, basándose en lo más oscuro y nefasto de la política, les hace permanecer en el poder. Es su naturaleza, es su arma junto a la violencia descontrolada y que eso cambie sólo depende de nosotros.

    La moral, los principios y los valores se cansaron de ser olvidados. Se han rebelado frente a la pretensión de avanzar en su exterminio. Hoy son el único escudo frente al poder de un Estado encarnado en la mayor de las traiciones a una nación que merece ser próspera, libre y soberana. Estamos frente a la rebelión del olvido.

    Twitter: @Urruchurtu | http://urruchurtu.wordpress.com

  • Tiempo de palabra – Por Carlos Blanco G.

    Tiempo de palabra – Por Carlos Blanco G.

    ¿Adiós a la Izquierda?
    Amigos chavistas, la carta de Jorge Giordani es una débil defensa, un poderoso ataque y un síntoma de la peste que corroe un cuerpo comatoso. En sí mismo es un evento catastrófico porque pueden ser los gramos necesarios para que el autobús que se balancea en el precipicio se despeñe. Giordani derrumbó el deslumbrante palacio de utilería que él junto a otros se había empeñado en mostrar y ahora, desde el desencanto y la derrota, muestra que detrás de la fachada hay un amasijo de hierros oxidados, edificios abandonados y descascarados, flacuchentos perros callejeros, y seres trashumantes de miradas perdidas y hambres acumuladas.LAS MENTIRAS DE GIORDANI. Habla el remitente de tres grandes objetivos y logros:»1. Sacar del estado de abandono a importantes grupos desprovistos de las herramientas para superar graves privaciones materiales, culturales, de participación que les aquejaban.» Falso. No se logró. Las recientes cifras de aumento de la pobreza muestran que lo que ocurrió ya ha ocurrido todas las veces que el precio del petróleo aumenta: se eleva el gasto social y se incrementa los programas para atender a la población más necesitada; pero la elevación del nivel de ingreso temporal para muchos fue de la mano con la destrucción del sistema educativo y de salud, factores de empobrecimiento masivo. Ahora no solo la educación y la salud están peor sino que los ingresos han sido devorados por la inflación más alta del planeta; mientras, la escasez roe estómagos y esperanzas.

    Sigue «el profesor» con su misiva: «2. Desmontar la máquina de poder que tenían instalados los grupos externos e internos y que les habían permitido manejar a su favor el Estado y entre otros logros usufructuar en alta medida del excedente petrolero. Es posible ilustrarlo con la recuperación de Pdvsa, de las concesiones petroleras, del Banco Central, del control del Comercio Exterior, de la tierra en poder del latifundio y de las comunicaciones públicas. Alinear a las FANB con los intereses populares y dotarlas de capacidad efectiva para defender los intereses del país frente a los intereses externos.» Falso. El principal producto de la «giordanomics» fue la creación de una burguesía parasitaria roja, que convirtió a hermanos, parejas, hijos, amantes o simples testaferros, en millonarios, gracias -fundamentalmente- al control de cambios, y su espejo fue la creación de un Estado mafioso, controlado por carteles en competencia. Esa estrategia no creó un poder popular sino un poder mafioso. Tampoco alineó a la FAN con intereses populares sino que pervirtió con la corrupción muchos de sus mandos, llevó a oficiales a la administración pública y allí no pocos se han enriquecido, e hizo dependiente de Cuba a una institución cuyo cometido institucional debía ser preservar la soberanía.

    Sigue el ideólogo: «3. Crear un aparato público que en lo productivo dominara sectores claves de la estructura productiva, tales como insumos básicos, exportaciones de minerales, puntos clave del abastecimiento popular. Fortalecer paulatinamente las capacidades del sector público en su función de planificación y ejecución de la inversión productiva, en el manejo de empresas públicas y la formulación y puesta en ejecución de programas y políticas públicas diseñadas para construir una nueva organización social.» Falso. El aparato público se hinchó con millones de empleados, empresas expropiadas y confiscadas controladas por las mafias mencionadas, y cuyo principal producto ha sido una administración arruinada, ineficiente, corrupta e incapaz de hacer cualquier cosa parecida a desarrollar políticas públicas.

    El resumen de la obra de Giordani es un país arruinado, endeudado hasta las medias, con un control de cambios cada vez más disparatado, ahora sin recursos cuando el precio del barril ha estado por años alrededor de $100. Pero no es solo obra de este personaje: los méritos en la ruina los comparte con Hugo Chávez, de quien era mentor e instrumento, y con los que ahora quieren aparecer exculpados de la torta puesta y promotores de medidas «sensatas» (y más empobrecedoras): Maduro, Ramírez y Merentes.

    LAS VERDADES DE GIORDANI. Sin embargo, el escribano acierta en varios elementos. Afirma que Maduro se negó a una dirección colectiva pues intentó imitar al difunto y asumir un liderazgo del cual carece. Cierto. Son patéticos los esfuerzos que relata en los momentos finales de la enfermedad que se tragó al líder bolivariano para llevarle documentos, esperar y promover instrucciones, para que las cosas quedaran atadas y bien atadas. Dice Giordani: «La preservación y desarrollo del legado de Chávez se presenta como un patrimonio del proceso de cambio y construcción de una sociedad socialista para Venezuela, dicho legado no puede ser confiscado a nombre del propio Chávez ni pretender ser el actual Presidente su único destinatario y delegado.»

    Testimonia el caído cómo la corrupción ha imperado a través del control cambiario y de su instrumento, Cadivi; cómo Maduro incrementó el festin del gasto público, y cómo «resulta doloroso y alarmante ver una Presidencia que no transmite liderazgo, y que parece querer afirmarlo en la repetición, sin la debida coherencia, de los planteamientos como los formulaba el Comandante Chávez». Según Giordani: «A la luz de estos hechos surge una clara sensación de vacío de poder en la Presidencia de la República».

    ¿Y ENTONCES?. Sin embargo, Giordani no asume que la corrupción ha sido la forma de construir el poder en estos 15 años a través del control de cambios como instrumento privilegiado, lo que ha demandado la floración de mafias que lo controlan y de una corte de beneficiarios sistémicos; así se han agotado las divisas, endeudado el país, los precios vuelan, la industria nacional agoniza, y no hay papel tualé ni leche.

    Ante el desastre, Maduro ni puede seguir con la política actual porque no hay dólares, ni puede cambiarla a fondo porque carece de fuerza política. Ahora apuntan a ejecutar una mamarrachada salvaje, promovida por los antiguos socios de Giordani en el desastre, Ramírez y Merentes, «neoliberales» fugaces, que de hacerse significaría un shock de precios y más miseria en corto plazo.

    No faltará quien le quiera lavar la cara al régimen con el argumento de la racionalidad económica para que ciudadanos aplaudan los incrementos de precios, mientras la boliburguesía se sigue llenando y se continúa en sostener el bacalao cubano a expensas de los venezolanos.

    Amigos chavistas, la descomposición revelada por «el profesor» y de la cual es coautor revela lo que comienza a ser evidente: este régimen se agotó; el sueño se convirtió en pesadilla. Se hace urgente un cambio constitucional de régimen, impulsado por ustedes conjuntamente con quienes están en la acera opuesta.

    Twitter @carlosblancog
    www.tiempodepalabra.com

  • El miedo – Por María Corina Machado

    El miedo – Por María Corina Machado

    El régimen no puede ocultar su terror. Tiene miedo a la gente en la calle exigiendo sus derechos, a periodistas y a humoristas que osan desafiar la censura, a cualquiera que diga la verdad, en la radio o en un tribunal. Tienen miedo hasta de ellos mismos.

    Hicieron del miedo una política de Estado que ahora se ha devuelto y los ha atrapado. Saben que la imposición del modelo de sumisión en Venezuela fracasó y que la más monstruosa corrupción e incompetencia hace inminente la adopción de medidas económicas que impactarán muy duro los bolsillos venezolanos.

    La confesión de Giordani -descarada apología de la amoralidad- confirma lo que todos sabemos: la terminal descomposición del régimen, la derrota del socialismo del siglo XXI y el avance de sus pugnas internas por el poder. Es inútil querer engañar al pueblo con gastos obscenos en propaganda y compra de medios; la realidad demoledora se vive en el mercado, cuando no puedes comprar esta semana lo que te alcanzó la pasada. Y las madres van a los hospitales y a las morgues…

    Frente a este colapso, la dictadura dispuesta a todo para prolongar su agonía recurre a la brutal represión y persecución política; respuestas ineludibles de un régimen acabado.

    Todo el poder del Estado no puede frente a la conciencia de un ciudadano libre. Nuestra fuerza es moral; nuestra lucha es de principios. Por eso, cada derrota moral que le atestamos al régimen, representa un paso firme hacia su derrota política.

    Nuestra fortaleza ética se transformará en efectivo avance político al concentrar toda nuestra energía en un gran movimiento social con un objetivo claro: el cambio del régimen por vía constitucional lo antes posible. Por ello, líderes de todos los sectores y regiones del país hemos convocado al gran congreso ciudadano para la reconstrucción nacional; un movimiento de movimientos en el cual todos podamos expresarnos, escucharnos, debatir y acordar los consensos fundamentales para la transición democrática y para la Venezuela que nos merecemos, y para asumir las responsabilidades de cada uno en la ruta por la liberación nacional. Esto es sin duda, a lo que más le teme el régimen.

    [email protected]

    @mariacorinaYA

  • La izquierda contra María – Por Anderson Riverol

    La izquierda contra María – Por Anderson Riverol

    Desde que tenemos memoria la dirigente María Corina Machado ha sido perseguida, insultada y ofendida con gran insistencia por los representantes del modelo colectivista que hoy rige en Venezuela, desde golpes físicos hasta infamias ha tenido que afrontar esta digna ciudadana, situación que es sumamente abominable y que hace muchos años Friedrich Hayeknos advirtió cuando hablaba del socialismo y como su estado planificado iba en contra de la disidencia y a favor de los que de forma voluntaria o no tan voluntaria decidan ponerse de rodillas.

    La izquierda simboliza la inversión de valores ciudadanos y sociales, con su arrogancia creyendo saberlo todo se ve dueño y señor de la vida de las personas sugiriéndoles que su vida no les pertenece sino que les pertenece a sus vecinos, haciéndolos dependientes del estado para tenerlos controlados en fin es un sistema para gobernarlos a todos, un sistema para encontrarlos, un sistema para atraerlos a todos y atarlos en la dependencia. Pero quien iba a decir que sería una mujer quien a este sistema le diría detente invocando a la Venezuela decente, de libertades y unión.

    Por eso mismo la izquierda no tolera a María Corina, porque ella sabe de diversidad pero en lugar de insistir en la diferencias trata de concertar con una mirada democrática, nos habla de tolerancia como una decisión personal dejando a un lado los prejuicios, nos dice que en situaciones de injustica no podemos hacer silencio porque nos convertiríamos en cómplices de la injusticia, está en contra de las manifestaciones de odio y sabe que la persuasión sujeta a valores es necesaria para encontrarnos como venezolanos, apoya a las víctimas del odio y por sobre todo habla claro.

    El mensaje de las ideas liberales es determinante en este momento y María con su mensaje de libertad nos dice a todos que por sobre todas las diferencias podemos coexistir en paz, el modelo que hay que seguir se llama libertad y la mejor forma de vivir es la tolerancia solo de esta manera vamos a tener la Venezuela Libre.

    Para culminas estas palabras es preciso recordar a una niña víctima del colectivismo Nazi cuando dijo:

    “Lo que me asombra es no haber abandonado por completo mis esperanzas que parecen absurdas e irrealizables. Y sin embargo, me aferro a ellas a pesar de todo y sigo creyendo en la innata bondad del hombre”-Anna Frank”

    Twitter: @Riverols

  • ¿Es la lucha por la libertad una utopía en Venezuela? – Por Catalina Ramos

    ¿Es la lucha por la libertad una utopía en Venezuela? – Por Catalina Ramos

    Durante mi vida universitaria, milité, o mejor dicho viví, en el Movimiento Fórmate y Lucha. Nuestro lema: Fórmate para Luchar y Lucha para Transformar.

    Esa concepto, esos principios y valores, esa experiencia, desarrollada en diferentes ámbitos de la actividad universitaria, marcó mi vida, mi forma de ver el futuro, mi modo de aproximarme a la lucha -en aquel entonces- por «La Universidad que Queremos».

    La lucha estudiantil de aquella época era diferente a la actual, pero ese no es el tema de este artículo. Nos planteábamos objetivos grandes, retadores, y nos enfocábamos para alcanzarlos. Trabajábamos sin

    descanso, día a día. No siempre lo conseguíamos, pero eso nunca hizo mella en nuestro ánimo y decisión con la que seguíamos adelante, siempre soñando que estábamos abonando a una mejor universidad, un mejor egresado, y por ende un mejor país.

    ¿Cómo afrontar las luchas de cada día, las pequeñitas, las cotidianas, sin insertarlas en el sueño de ¨La Universidad que queremos¨?

    ¿Cómo llenarnos de energía cada jornada para luchar por una mejor biblioteca, por la creación de la proveeduría estudiantil, por las salas de lectura en cada carrera sin imaginarnos que esos logros aunarían a nuestra visión del país y de la propia universidad?

    En estos días frenéticos, por donde quiera que vayas, se escuchan diversas opiniones acerca de «lo que hay que hacer». A raíz de #LaSalida, la gente se encontró en la calle, y nótese que no digo que «se activó», porque ya desde mucho tiempo atrás el nivel de descontento y de protestas era alto, solo que en igual intensidad, aislado.

    #LaSalida le dió rumbo, nos mostró que no éramos los únicos, nos recordó que somos mayoría los que entendemos que Venezuela no resiste más este grado de destrucción al que nos tienen sometidos.

    Hoy, cuando nos planteamos los pasos siguientes, también se escuchan voces que critican que hablemos de #CalleSinRetorno o de #LucharHastaVencer. Nos dicen que no es políticamente correcto plantear alternativas que no «sean factibles» porque se «generarán frustraciones».

    Y yo me pregunto: ¿es que acaso la realidad actual de los familiares de las víctimas y de los fallecidos por la brutal represión del régimen tiene retorno?

    ¿Es que las colas, la humillación, el control de todo, la violación de la privacidad, la escasez…no son razones suficientes para seguir luchando hasta vencer?

    ¿Es que alguien con un mínimo de sentido común y una comprensión real de lo que estamos viviendo puede pensar que cualquier alternativa democrática que se oponga a este régimen tiene de entrada «factibilidad real»?

    Yo estoy convencida de que vamos a lograr nuestro objetivo de fondo, que es recuperar la libertad para nuestro país. No será fácil, nadie dijo que lo fuera, pero así como en el pasado, nunca he estado del lado

    de los asumen solamente las luchas cuyos resultados ya están garantizados de antemano. Siempre he obedecido a mi conciencia, sin importar el qué dirán, o quién ganará.

    Mis luchas siempre han sido por principios y valores, por la libertad, por un sueño de futuro mejor que el presente, aunque suene a utopía «poco factible» y, ojo, no siempre he ganado. Pero eso no ha disminuido mi convicción, por ello, hoy, como ayer, las seguiré dando, hasta vencer.

     

  • El resentimiento en el poder – Por Anderson Riverol

    El resentimiento en el poder – Por Anderson Riverol

    El socialismo que nuestra nación padece desde hace tiempo no sólo tiene una justificación arrogante encaminada a la sed de poder, también tiene un conjunto de emociones y sentimientos, de todos el más destacable y peligroso es el resentimiento, este inmerso en un discurso populista y expresado a través de un líder carismático puede despertar en sus seguidores los más bajos instintos, alimentando así el odio colectivo responsable de tantas desgracias.

    En Venezuela esta receta de odio, resentimiento y carisma viene gobernando por mucho tiempo, en todas partes se puede observar la intención del gobierno de izquierda de utilizar todos sus medios para despertar la desastrosa teoría de la lucha de clases. Lo más lamentable es que sectores que dicen ser adversos al sistema de resentimiento en lugar de combatirlo se hacen cómplices fingiendo que todo está normal y desconociendo el carácter comunistoide de la situación. Una explicación para eso es porque en el espectro estos mismos “opositores” dicen a viva voz que son socialistas y que el socialismo es otra cosa, típico argumento de los socialistas que al ver al socialismo comprometido se apresuran a comunicar que eso no es el “paraíso Socialista”.

    La verdad es que socialismo sin resentimiento no es socialismo y que la izquierda sin resentimiento no es izquierda. Ahora bien para identificar mejor que es el resentimiento y como actúa es preciso recordar a Ruth Capriles cuando expresa que el resentimiento es una emoción que consiste en una experiencia repetida de sentimientos básicos negativos, como odio y envidia, que han sido reprimido por sentirse en situación de impotencia. Es un revivir de una respuesta emocional reprimida, negativa y reactiva contra otros o contra sí mismo. Negativaimplica siguiendo a Scheler que la calidad de la emoción es negativa, que contiene un movimiento de hostilidad. Dicha hostilidad es a todos o a ninguno; al destino, al ser humano, al cosmos o a los dioses, al sí mismo. Aunque últimamente esa misma hostilidad es dirigida a los que piensan diferente, sean estudiantes como Marco Coello o políticos insignes como María Corina Machado.

    El resentimiento debe ser contrarrestado y no podemos olvidar que existen un conjunto de ideas de libertad que pueden vencerlo, y lo han hecho en distintas ocasiones, basta recordar ejemplos de ese colectivismo resentido como la Unión Soviética, la Alemania Nazi o la Italia Fascista para ver cómo fueron derrotados por la fuerza de los ideales liberales.Tenemos la oportunidad de salir adelante como individuos y con nuestras capacidades individuales para ayudar a nuestra civilización y eso lo haremoscon respeto a la propiedad privada, el estado de derecho y por sobretodo la libertad. Esa la manera de despertar de la pesadilla colectivista e ir a una Venezuela libre y soberana.

    Para culminar es necesario citar al filósofo y economista ucraniano cuando expresa:

    “No hay esperanzas para una civilización, cuando las masas están a favor de políticas nocivas”-Ludwig Von Mises”

    Twitter: @Riverols

  • ¿El legado de Chirinos? – Por Eddie A. Ramírez S.

    ¿El legado de Chirinos? – Por Eddie A. Ramírez S.

    Muchos  revolucionarios fueron atendidos por el siquiatra perverso.  Edmundo Chirinos fue un manipulador de la mente que al parecer  llegó a tener influencia sobre la cúpula roja. Su principal cliente del diván fue el comandante eterno, a quien le potenció sus ínfulas de grandeza  y la manía persecutoria. Es de presumir  que otros jerarcas del régimen   asistieron a su consultorio o al menos se contagiaron de sus prédicas. Como hoy en día no es aceptable el argumento de que obedecían órdenes,   a la hora de ser juzgados  quizá algunos intentarán  alegar que  no eran responsables de sus actos.

    Los siguientes ejemplos  ilustran   algunos casos de aparente  insania mental.  ¿Está en sus cabales  quien afirma que al supremo le inocularon el cáncer o está doblemente trastornado ya que esa inventada inoculación solo la podrían aplicar los médicos panas de Fidel que lo atendieron en Cuba?  Otro caso de aparente  locura, para hablar en criollo, es sostener que el asesinato de Eliécer Otayza fue por motivos políticos. Es decir que los chamos malandros  de un barrio recibieron dinero del imperio y de la ultra derecha   para segar la vida de un personaje de  cuarta  quinta fila.

    ¿Está tocado del techo quien asevera que los gringos  quieren  invadirnos para apoderarse de nuestro petróleo, cuando Estados Unidos tiene muchas fuentes de abastecimiento de crudo de buena calidad y de suministro seguro? Quizá esta hipótesis la formuló alguien que piensa estamos en la época de la II Guerra Mundial.

    ¿Quién  fue  el aparente trastornado que invitó  a Miraflores, trasladado en avión fletado por una gobernación,   a  un sindicalista con un gran prontuario delictual, que al salir del palacio fue asesinado por unos sicarios?   ¿Tienen una teja rodada  los jueces que  dictaron  sentencias aberrantes en contra de  Simonovis, Erasmo Bolívar, Marco Hurtado, Héctor  Robain, Luis Molina,  los Guevara y otros cientos más?  ¿Es perversidad o locura sentenciar  que discursos  llamando  a manifestar pacíficamente  son mensajes subliminales para incitar a la violencia, como es el caso contra Leopoldo López, y también dejar detenidos a estudiantes? ¿Y qué decir de quienes inventan magnicidios a tres por locha y señalan como asesina a la diputada María Corina Machado? ¿O de los guardias nacionales  que reprimen violentamente a los estudiantes y declaran que actúan respetando los derechos humanos?

    Corresponderá a juristas honestos  y a competentes siquiatras demostrar que los responsables  de los atropellos a la Constitución y a las leyes  sí son imputables, ya que aunque tomaron decisiones locas,  sus autores estaban conscientes del daño  ocasionado a personas inocentes. En un país en donde muchos pretenden hacerse los locos, la    justicia  debe imponerse sobre la impunidad.

    Como en botica: Somos defensores de la MUD ante ataques desconsiderados de algunos opositores, pero perderá influencia si la misma no amplía su composición y entiende que en estos momentos la contienda no es electoral.   Solidaridad con nuestra diputada María Corina Machado, Pedro Mario Burelli y Diego Arria, citados sin ninguna base por una Fiscal  que nunca se ocupó de investigar el asesinato de José Manuel Vilas que hemos denunciado reiteradamente ante su despacho. Otra ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

    [email protected]

  • Sin capo, ni competencia – Por Ángel García Banchs

    Sin capo, ni competencia – Por Ángel García Banchs

    Si Chávez estuviese vivo, esto igual se habría acabado porque el modelo es insostenible. Pero, probablemente habría durado un par de años más, pues él había establecido límites, que después de su muerte el propio chavismo eliminó.

    Posiblemente, la avaricia no sea natural a todo ser humano, pero con certeza lo es para el capitalismo mafioso del chavismo. Ya lo dijo clarividentemente uno de sus voceros: «el muro de contención ya no está».

    En el capitalismo inclusivo o institucional, el sistema que un día se implantará en el país, el límite a la avaricia es la competencia y la institucionalidad (por ejemplo, la libertad, la inclusión de todos en los mercados, las leyes antimonopolio y procompetencia, etc.). Pero, en el capitalismo excluyente del chavismo, en el que predominan los controles, el límite era el capo, Hugo Chávez, quien ya no está.

    Por ello es que todo se ha desbordado (la escasez, el tipo de cambio negro, la inflación) y se seguirá desbordando hasta el final. Chávez toleró siempre un diferencial cambiario, medio de enriquecimiento de la nueva oligarquía conocida hoy como la boliburguesía, pero, jamás uno como el observado en la actualidad.

    El control de cambio, lo he dicho múltiples veces, existe para que un grupo improductivo, que he llamado capitalismo mafioso (o capitalismo que no compite, trabaja o produce) termine haciéndose rico a expensas de 30 millones de personas. El control de cambio, simplemente, busca incluir a unos pocos en el acceso al tipo de cambio oficial de 6,3Bs/$, mientras excluye a la mayoría condenada a acudir a mercados negros en los cuales los privilegiados venden las divisas (bajo la forma de mercancías o moneda extranjera) a precios 10 veces superiores.

    Como el capitalismo chavista no es institucional, sino que se basa en la exclusión, el límite a la avaricia jamás fue la competencia, sino la presencia del capo, Hugo Chávez. Su ausencia, por tanto, solo podría conducir a donde todos sabemos que vamos hoy: a una mayor escasez, depreciación del bolívar e inflación y, por tanto, al fin del chavismo.

    Lo contrario sería pensar que la minoritaria élite cívico-militar chavista privilegiada, podría pasar de la bala de goma a la de plomo. Y eso no es posible por la siguiente razón: el propio capo, Hugo Chávez, ratificó en 2002 el Estatuto de Roma que les somete hoy a la Corte Penal Internacional.

    @garciabanchs

  • Tiempo de palabra – Por Carlos Blanco G.

    Tiempo de palabra – Por Carlos Blanco G.

    «Asesina»
    Así como si expulsara un silencioso flato, como si le dijese al ujier que le arrimase los bermudas para el paseo matinal, Nicolás Maduro, el pretendiente al trono venezolano, lanza toda la metralla del Estado en contra de una mujer, María Corina Machado. La llama «asesina». En un solo y único acto de prestidigitación la acusa, enjuicia y condena, al lado de varios venezolanos vinculados a la política y a la academia. La quiere anular. Le quiere cobrar agravios. Quiere vengarse en ella porque lo que pensaba que iba a ser un robusto gobierno se ha convertido en esmirriada, aunque sangrienta, regencia de segundones.

    Los emails son chimbos. Cualquiera que se acerque al estilo de hablar y escribir de María Corina sabe que esa redacción, estilo «el espía Salazar», no es la suya. Sabe que ha proclamado una y otra vez la necesidad de que el reemplazo de Maduro sea constitucional y pacífico. Sabe que un liderazgo como el que ella ha forjado no se juega a los dados. Sabe de su consistencia intelectual e ideológica y de su coraje, para respaldar con su propia humanidad aquello en lo cual cree y por lo cual lucha.

    Un gobierno ineficiente, errático y servil a La Habana, no podía sino añadir a la torpeza central, otras adicionales. Tomemos el caso de Gustavo Tarre, académico, político de alto vuelo, veterano de la democracia venezolana. Solo a algún cretino de nulo conocimiento histórico y que no tuvo ni siquiera capacidad de buscar en Internet la trayectoria de Tarre, puede haber escogido entre todos los candidatos para la tramoya a alguien tan sideralmente alejado del tejemaneje forjado por el Alto Mando Político. De igual modo puede afirmarse de los demás acusados.

    La acusación del Alto Mando Político estuvo signada por la mentira. Se dijo que María Corina había llegado el día anterior de EEUU. Falso. Tenía, para la fecha, más de dos meses de haber visitado ese país. Se dijo que el día de la acusación estaba en Panamá. Falso. Estaba en Venezuela. Se dijo que las direcciones de correo las usaba. Falso. Una de ellas no era utilizada desde el año pasado. Lo más exótico es que el Sebin, órgano del Estado, le da la información a un partido político -el PSUV- y a partir de allí se desencadena la novela, en uno de cuyos episodios la Fiscal General admite la ilegalidad y se hace cómplice de su ocurrencia.

    LA TRAMA. Ya se sabe que las dictaduras del siglo XXI, las posmodernas, no hacen como Pérez Jiménez o Trujillo: plan y pa’l cuartel. Son selectivas en la represión de los dirigentes, aunque brutales en la represión de la calle. Su empeño en dar una apariencia democrática en el mundo globalizado, las lleva a dar un rostro judicial al antiguo garrote: no bastan Pedro Estrada y Miguel Silvio Sanz, como en la Seguridad Nacional de Pérez Jiménez, son indispensables la señora Ortega Díaz y jueces sin escrúpulos para darle aquellos graciosos retoques de juicios, tribunales, fiscales y defensores.

    Así se explica la saña en contra de Leopoldo López y los dirigentes estudiantiles. El propósito es destruirlos moralmente, convertirlos en cucarachas, como lección para el resto. No era el estilo venezolano del enfrentamiento político, pero bajo el mando cubano, absolutamente desprovisto de cualquier tono de humanidad, se ha convertido en la norma.

    Cuando se trata de la calle la estrategia es la de tierra arrasada. Cualquier amago de protesta social tiene que ser aniquilado en embrión para evitar su reproducción viral. Por eso el uso de fuerza desproporcionada e inmisericorde en contra de jóvenes que encarnan la lucha.

    A pesar de los esfuerzos sangrientos, represivos y brutales, la sociedad aprendió a resistir. Se ha creado un estilo que adoptan no solo los estudiantes, sino que ha permeado a barrios y fábricas en sus protestas específicas. Y, de pronto, la protesta tiene nuevos tonos; es más organizada, maneja mejor sus tiempos, no se hace blanco fácil de la munición represora, y convierte a «la calle» en espacio de encuentro, en el cual algún atisbo de futuro parece insinuarse.

    CAÍDA Y MESA LIMPIA. El régimen se lanza a esta aventura por debilidad. Está en proceso de desintegración interna en el campo civil y en el militar. Ante una situación que Nicolás Maduro no se muestra capaz de controlar, la sargentería ha asumido el control político de la situación. Las «iniciativas» de los colegas de Maduro no son sometidas ni a su escrutinio ni a su aprobación. Como confesó Cabello, ya no está el que detenía las locuras de los subalternos; «el loquero mayor» -siempre necesario- había muerto en las expertas manos funerarias de los cubanos.

    El cuento del magnicidio y del golpe de estado tiene el propósito de aglutinar un apoyo del chavismo cuando este movimiento ha perdido la fe. Maduro convoca en contra del «enemigo externo del chavismo» para ver si lograr recuperar la fuerza que despilfarrara a ciencia y paciencia en pocos y sangrientos meses. Esta necesidad es la que explica los complots en los que nadie cree pero que le dan movimiento digestivo al régimen porque sin ese alimento de carne enemiga, termina comiéndose a sí mismo, envuelto en las miasmas de sus contradicciones. Un enigma es el que representa la familia de Chávez, ¿se aventurarán sus miembros a una Operación Rescate?¿Pedirán también la renuncia de Maduro?

    LO QUE VIENE. El porvenir inmediato luce brumoso. Lo que en Chávez fue durante la mayor parte de su tiempo en el poder una combinación de estrategias y tácticas, ahora es pura mandarria; y su ruido atemoriza porque ha probado su vocación homicida. Pero los recientes inventos sobre complots y minicidios, represión brutal, alzamiento de los sargentos rojos, el acuerdo generalizado sobre la incompetencia de Maduro y la necesidad compartida de buscarle una salida a la bárbara crisis política y económico-social actuales, han generado -de forma paradójica- un espacio para los acuerdos que deberían materializarse en la próxima fase de la transición.

    El instrumento para salir de este atolladero será el de unas elecciones presidenciales limpias (con CNE imparcial) para reconstituir un acuerdo nacional. Elecciones en las que compitan de manera transparente los candidatos, que arrojen resultados que por su pulcritud sean reconocidos por todos, serán inicio para los entendimientos necesarios. Si de allí se llega a amplias coaliciones políticas capaces de gestionar la catástrofe actual, el país podría enrumbarse en el corto plazo hacia una solución pacífica y democrática.

    Imaginemos que cesa la persecución de empleados públicos y dirigentes políticos, que la protesta no es reprimida, que los tribunales no son el martillo vengativo del gobierno, que los militares vuelven a sus cuarteles, que regrese la prensa libre y que el parlamento vuelve a ser asiento de la pluralidad. Imaginemos nada más… 

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    Twitter @carlosblancog