Categoría: Opinión

  • Desde un país que no es el mío – Por Gabriela López

    Desde un país que no es el mío – Por Gabriela López

    Un año totalmente diferente a lo que realmente imaginé; recuerdo que después de varios días de cansancio en campaña junto con mi equipo de Vente Joven Vargas ¡llegó el gran día! Debíamos salir a cuidar los votos porque sabíamos que más de la mitad de Venezuela necesitaba un cambio urgente.

    Pasaban las horas, y escuchar tantos rumores de «vamos ganando en tal estado, en este vamos perdiendo, van tantos votos nulos» nos ponía un gran nudo en la garganta, ese deseo de conocer los resultados aumentaba con el pasar de las horas.

    Al cerrar las mesas en el colegio que estaba como parte del CNE, fui a una reunión con amigos a esperar que «La Tiby» saliera con los anuncios. Después de tantas horas apareció y ninguno podía creer lo que estábamos escuchando. Teníamos la mayoría de los diputados en la Asamblea Nacional, o sea ¡habíamos ganado!

    Yo no podía creer lo que estaba sucediendo, pensé que nunca iba a vivir esa emoción, solo abrazaba a mi papá y le decía que ahora todo iba a estar mejor, que lo habíamos logrado. Mi emoción era enorme, recuerdo que gritaba como loca e imaginaba a toda mi familia que se había ido del país regresando, ese era mi gran sueño, estar todos unidos en el país que amamos.

    Tristemente Venezuela no es eso que imaginé hace un año, es un país en dictadura, donde no importa la decisión de millones de venezolanos sino lo que Nicolás Maduro piense. Hace un año creí que estábamos muy mal y que no podíamos estar peor. Hoy un año después corrijo eso, porque Venezuela si está peor, con más hambre y menos comida, entre tantas cosas más.

    Hoy me toca escribir esto con lágrimas en los ojos, estando en otro país. Un país que no es el mío, un país al que debo tratar de acostumbrarme porque debo buscar nuevas oportunidades, siempre dije que me gustaría visitar otros países pero solo como viajes, no por obligación porque en el mío ya no podía estar.

    Mi Venezuela te amo, y sueño con poderte ver en libertad.

    @GabyLM23

  • La resignación contra la rebeldía – Por Jesús David Flores

    La resignación contra la rebeldía – Por Jesús David Flores

    Estamos hoy, en la Venezuela más obscura, en tiempos donde las sociedades han tenido que escoger un camino u otro: La resignación o plantar cara (La rebeldía).

    La Resignación es como la cocaína o la heroína; la resignación es producto de muchas causas; la resignación es hija de ese discurso totalizador cual  si fuese una religión; no hay más verdad que la competitividad, no hay más poderes que mercados y economía creciendo constantemente. Competitividad, libertad individual  y  crecimiento sostenido  es lo que produce bienestar.

    Resignación  además, porque el discurso  oficial baja desde los poderes públicos, desde las sentencias de los tribunales, y desde las clases donde algunos maestros van inyectando una determinada idea,  el discurso de que no hay otra salida (esto es lo único posible) y si no, peores estaban  en la “cuarta”, o cuando se habla del Muro de Berlín (ya cuando se acude a hablar del pasado es porque no se tiene razones; es la única justificación).

    Resignación porque los pueblos cuando tienen  problemas  no son  rebeldes, tiene que comer todos los días,  la rebeldía ha surgido de aquellos que comían todos los días, de aquí la gran culpabilidad de muchos  intelectuales que han comido todos los días viendo el desastre, viendo la agonía y  no han sido capaces de decir basta  a esta situación de degradación.

    Una resignación  que nace de la evidencia diaria que no dejan ver que estamos yendo hacia atrás, devolviéndonos al siglo XlX. Se trata aquí desde el dominio de la mente, ese odio que viene desde los tribunales,  desde los poderes públicos, desde la televisión, ese odio que cae desde los políticos y va empapando la mentalidad de la gente diciendo “CALLATE y si no callas te ira peor”;  esa resignación  se debe parar; resignación que surge de los medios de comunicación. Resignación hija de un sistema político confundido, degradado, la cultura del sí y no. ¡Esto se debe parar ya!

    Se busca al esclavo sin pensamiento, ya no se busca al ciudadano intelectual. Se busca desde  los parlamentos  debatir los problemas y no se busca que se cuenten chistes de la vida privada para olvidar la tremenda realidad; escapismo, droga, sedar el pensamiento y  aniquilar el espíritu crítico y por lo tanto fomentar la resignación.

    Por tanto, la política es entendida como compraventa de votos y entender  lo  que quiere el pueblo.  Se le va a decir lo que quiere mediante determinados medios;  yo represento un proyecto, yo quiero explicarle un proyecto como ciudadano que pertenece al pueblo; no solo se debe ganar votos, eso no está bien dicho, debes ser respetable, hablar políticamente correcto en buen tono.

    La cultura de la hipocresía impregna nuestra  sociedad; este cáncer va avanzando, degradando corrompiendo y aniquilando las fuerzas para surgir. Pero ante toda esta resignación  nace la  rebeldía; La rebeldía no es un grito, no es un insulto, no es una mala contestación NI una pedrada; La rebeldía es un grito de la inteligencia de la voluntad; la rebeldía fundamental es esa actitud intelectual, un posicionamiento que nace de la mente y el corazón de poder querer cambiar.

    La rebeldía no es ni más ni menos que el posicionamiento contra otros valores y la decisión de hacerle frente a los problemas,  a las dictaduras, a los sistemas totalitarios que ahogan, que reprimen y que nos quieren ver hundidos en miseria; por eso nos rebelamos, para establecer los derechos para todos y respetar los Derechos humanos, la constitución, los poderes públicos, los ciudadanos, en general a todos;  donde todos seamos iguales ante la ley  y donde no haya marginado.

    Es hermoso luchar por ideales nobles y eso significa  esa rebeldía, defender y no callar, defender que hay valores que deben ser sostenidos, el  valor de la igualdad, no hay sangre azul, todas son rojas.  Igualdad que hace que los seres humanos nazcan de la misma manera, no igualitarismo. Es hermosos luchar junto a la igualdad, la libertad, pero hablar de libertad es algo muy grande y se debe asumir que se tiene la conciencia libre que no es lo mismo -libertad de conciencia-.

    Junto a la libertad en el sentido esplendido de la palabra, viene la justicia y no viene de los tribunales; luego nos dirigimos a la solidaridad que consiste en afirmar tranquila y serenamente que no se merece luchar por un partido político, sino por una bandera ¡VENEZUELA! y merece que luchemos por ella.

    Que la resignación  no sea nunca una bandera; que la rebeldía sea nuestra bandera de querer, poder y amar un verdadero cambio. Venezuela nos necesita a todos y no resignados, sino en rebeldía cívica popular.

    @JesusdaFlores

     

     

  • ¿Venerar o celebrar? – Por Eduardo Díaz

    ¿Venerar o celebrar? – Por Eduardo Díaz

    Hay variables o eventos que a pesar de ser inevitables o que su materialización escapa de nuestro control nos atormentan y preocupan. La muerte es uno de ellos, puede ocurrir o muy pronto o muy tarde, depende de cómo uno lo vea. Es pronta por ejemplo, si un padre o madre ven morir a su descendiente antes que alguno de ellos, situación ésta que los que tenemos la dicha de ser padres la vemos como algo horrible y contra natural; no es usual que la muerte de un hijo preceda a la de su padre o madre y el dolor por esa pérdida debe ser indescriptible, sin lugar a dudas. Es tardía cuando por ejemplo un cuerpo lucha desesperadamente contra un estado mórbido sin tener calidad de vida y menos aún esperanzas de sobrevivir.

    Nos resistimos a aceptar la muerte, seamos francos. Nadie desea morir aun cuando para muchas religiones o creencias, la muerte es solo alcanzar un estado superior de vida, la separación del alma del cuerpo y la continuación de la vida en forma espiritual.

    La muerte debería ocurrir por causas naturales incluyendo en ellas, las derivadas de enfermedades o padecimientos que el mismo cuerpo incuba y desarrolla por innumerables factores. Lo que es inaceptable, despreciable y condenable desde todo punto de vista es cuando la muerte es causada por órdenes o acción de otro ser humano y más grave aún si es por órdenes de quien ocupa la presidencia o jefatura de un país o lidera una tiranía o régimen totalitario. Más de 8190 muertos incluyendo fusilamientos, ajusticiamientos, muertes extrajudiciales, más directamente, asesinatos, no es un récord digno que un ser humano quiera tener. Son más de 8190 asesinatos que con total indiferencia y sin vergüenza ni pena alguna, llevó sobre sus espaldas un monstruo para algunos o un héroe para otros, quien apoyado en la tesis de una ideología trasnochada y fracasada torturó, vejó, fusiló, desapareció y asesinó a todo aquel que se atrevió a disentir, pensar diferente o ser un estorbo en el desarrollo de un proyecto político supuestamente beneficioso para el pueblo pero que luego de más de 55 años implementándolo solo le ha dejado una violación continuada de derechos humanos, desolación, hambre, opresión, aislamiento y miseria. Ni sus “entrañables amigos” del alma se salvaron de ser despachados; el Che, uno de ellos porque se atrevió a criticar al sistema soviético de la época –aliado del monstruo- y acercarse a China lo que ese monstruo consideró un peligro.

    Le llegó su hora. Lamentablemente falleció otro dictador, tirano y genocida sin ser juzgado y condenado. Que fue un personaje notable y que marcó pauta durante parte del siglo XX no se puede negar. En nuestro país patas arriba altos personeros del  gobierno le rinden pleitesía, varios días de luto nacional, lo lloran, lo enaltecen, lo veneran, ha muerto su héroe, un padre para algunos. En otras partes celebran o destacan su muerte no por ella en sí misma pero si porque hay un dictador y un violador menos de derechos humanos. Y uno se pregunta, ¿cómo reprochar que los familiares de esos 8190 asesinados y todos aquellos que fueron despojados de sus propiedades, o que se vieron obligados a irse de su país celebren la partida de ese personaje?

    Querido por muchos y odiado por otros tantos se fue Fidel, un monstruo, para mí un monstruo macabro que oprimió a su pueblo. Queda su obra que espero sea recordada como el ejemplo de todo aquello que no debe hacer un ser humano, una persona para mantenerse en el poder y menos aún que cientos de miles lo permitan.

    @Eduardolawyer

  • De la reglamentación parlamentaria – Por Luis Barragán

    De la reglamentación parlamentaria – Por Luis Barragán

    Hay situaciones que pasan inadvertidas, ocupados todos en sobrevivirle a Maduro Moros y asociados. Una de ellas, el fallido intento de su gobierno por conmover al país con la reciente muerte de Fidel Castro, urgido de una campaña de distracción frente a las más rudas exigencias de la crisis que generó e, irresponsablemente, agrava;  u otra, más distante de la común cotidianidad, como es la pretensión de reformar el Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea Nación (RIDAN), acaso, como un gesto de buena voluntad hacia un oficialismo que nunca lo ha tenido, ni siquiera con el país.

    Partiendo de 1830, la tradición reglamentaria en la materia garantizó la libre participación en los debates del Congreso y de sus cámaras, con los bemoles naturales de cada etapa histórica. Por minoritaria que fuese una corriente, la sola membresía garantizaba la posibilidad de intervenir en toda la vida parlamentaria, por más que las fuerzas predominantes pactaran la escena.

    Además, antes del presente siglo, independientemente de toda adscripción política e ideológica, hubo senadores y diputados solitarios y hasta rebeldes en relación a sus bancadas de origen, que gozaron de todo el respeto y la consideración que la investidura imponía. Excepto las estratagemas más burdas para prolongar y complicar una discusión, recibiendo una eficaz sanción moral, alguna vicisitud dispar llevaba a la negociación y a moderación, por ejemplo, tratándose de una solicitud y extensión del derecho reconocido de palabra, como libérrimamente se podía hacer aún fuera de las directrices del grupo  de pertenencia: siendo el parlamento, por definición, un proceso constante de composición política, hubo una mayor capacidad de manejar y asimilar sus disrupciones.

    El siglo XXI nos ofrece una versión muy contraria a la tradición republicana que logramos construir, con todos sus yerros y contradicciones, pues, abultados los tropiezos en el primer período legislativo (2000-2006), controlada hegemónicamente la cámara por el gobierno (2005-2011), el RIDAN hoy vigente fue ordenado, revisado e impuesto por Chávez Frías en el intento de sojuzgar a la oposición que reingresó a la instancia (2011-2015), procurando impedir toda polémica institucional; y, acotemos, acentuando las prerrogativas de una junta directiva que tienen por origen la propia Constituyente de 1999, bajo la presidencia de Luis Miquilena, para despecho y resignación de quienes la integraron.

    Recordemos, así fuese una minoría demasiado relevante en la Asamblea Nacional, era extremadamente reducido el cupo para los oradores de la oposición y generoso para los del gobierno que, faltando poco, aplaudían cualesquiera espectáculos o saraos que abultara las sesiones plenarias, o en nada debían interesarse por la recta administración de la institución, por convicción e ignorancia, subestimada.

    El nuevo período legislativo (2016-2021), por cierto, susceptible de una curiosa transacción política que inconstitucionalmente lo acorte, mediante unas elecciones generales, o, definitivamente, lo cancele para perfeccionar el golpe de Estado, se ha iniciado con el RIDAN de Chávez Frías. Obviamente, el oficialismo ha recibido una buena dosis de su  propia medicina y, aunque públicamente callan, nos hemos enterados de las conversaciones privadas que tienden hacia una efectiva modificación normativa, cuando no se ha tratado de algunas y muy concretas diligencias realizadas en el marco de la llamada mesa de diálogo.

    En principio, estaríamos de acuerdo – por llamarlo de alguna manera – con la democratización del REDIN, sobre todo porque ocupamos una curul minoritaria en la bancada mayoritaria de la oposición, sujetos a una disciplina que favorece a los partidos que la dominan, deseando contar con mecanismos o recursos que, por lo menos, fuercen a una necesaria consulta o hagan constar nuestras posturas disidentes, como ocurrió con la negación del diferimiento de la discusión y decisión sobre la responsabilidad política presidencial en el quebrantamiento del orden constitucional. No obstante, valga la paradoja que apunta al interior de la oposición misma, urgida de democratizar, la actualización del RIDAN que modestamente lo acerque a las normas que caracterizaron al otrora parlamento bicameral, profundizaría los esfuerzos de sabotaje de la bancada oficialista ya emprendidos.

    Por consiguiente, aunque luce indispensable evaluar y corregir el curso de la bancada democrática para que real y palpablemente se gane el adjetivo, resulta inconveniente y contraproducente una reforma legal, pues, por su naturaleza, el RIDAN ostenta tan particular jerarquía, facilitándole al gobierno el trabajo de complotar a la Asamblea Nacional. Y, en todo caso, la iniciativa nunca puede entenderse como un derecho adquirido del denominado G-3 o G-4, rara nomenclatura para el ciudadano común que, exactamente, un año atrás nos dio un claro mandato a los diputados: la transición democrática.

    @LuisBarraganJ

  • Cuánto peor, ¿mejor? – Por Miguel Velarde

    En Venezuela se acabó la política, la verdadera política. No se escuchan discusiones de nivel, ni siquiera en los círculos intelectuales o académicos. Hoy, los temas que rigen el análisis son los más básicos de una sociedad: el hambre, la escasez, la violencia y el miedo.

    La gente, por su parte, decide cada vez más desconectarse de la política. Por una razón muy simple: cree que la desgracia que vive no tiene solución. Esto es trágico, porque en realidad la respuesta a cualquier crisis social, económica o hasta cultural de un país, pasa necesariamente por una solución de este tipo.

    En la historia tenemos interminables ejemplos en los que la política es la que guió el destino de las sociedades. En Venezuela, hoy pasa algo extraordinario: pareciera que la sociedad ha rebasado a su clase política en sus necesidades y en sus aspiraciones. Son cada vez más los que no se sienten representados por ningún dirigente o líder y, por el contrario, sienten que los han engañado.

    Esto no debe extrañarnos en un momento en el que tenemos a un gobierno que no gobierna y que ha llevado al país al desastre en el que estamos. Lo que sí entristece es que la oposición también haya decepcionado tanto a los venezolanos en un momento histórico en el que tuvo la oportunidad de unirlos.

    El diálogo que hoy agoniza tuvo un solo resultado: hacer que los millones que habían puesto su confianza en la dirigencia de la MUD, que votaron abrumadoramente por la oposición en las últimas elecciones parlamentarias y que acudieron sin pensarlo dos veces a todo llamado a la calle, hoy ya no confían más en ella. Se sienten estafados y razones les sobran. Saben que con la MUD, no hay ni habrá salida a la desgracia que hoy viven.

    Queda claro que la caída de un país no tiene fondo. Que quienes desde hace tiempo creían que lo mejor era que el gobierno “se desgaste” con el paso del tiempo y el avance de la crisis, lo único que lograron fue desgastar a la gente y darle oxígeno al gobierno.

    La gente está cansada, decepcionada y buscando la manera de sobrevivir, en medio de un caos económico sin precedente. La pérdida de valor de la moneda y la incesante inflación en una época que debería caracterizarse por la tranquilidad y la celebración, auguran fiestas muy infelices.

    Seguir apostando a que la situación empeore para que los cálculos políticos de algunos mejoren es irresponsable e indolente.

     

    @MiguelVelarde

  • Decirle la verdad al ciudadano – Por Julio Melo

    Decirle la verdad al ciudadano – Por Julio Melo

    El 6 de diciembre se supone que se reúnen nuevamente 3 partidos de la Mesa de la Unidad Democrática junto al régimen en la llamada “mesa de diálogo” que se instaló el 30 de octubre en el Museo Alejandro Otero de Caracas. Las movilizaciones de calle incluyendo la ida a Miraflores y la evaluación política de la gestión de Maduro, además de la enorme presión internacional encabezada por el Secretario General de la OEA, fueron metidas en un congelador a cambio del reconocimiento de derechos exigidos por la alternativa democrática incluyendo una salida electoral a la crisis que bien podía pasar por un referendo revocatorio este año 2016 o elecciones generales muy adelantadas.

    Quienes reconocemos la naturaleza dictatorial de este régimen sabíamos que las posibilidades de éxito de semejante iniciativa de diálogo eran prácticamente  nulas porque, entre otras cosas, la tiranía “chavo-madurista” siempre ha utilizado el diálogo como bombona de oxígeno para atornillarse en el poder y procurarse algo de legitimidad internacional.  El  precio de la sentada fue elevado en términos objetivos (se paralizó la presión de calle y las facultades de la Asamblea Nacional a las que paradójicamente se les exigía respeto desde la lamentable mesa de conversación) y muy especialmente desde el punto de vista de las consecuencias que se generaron en el ánimo de la inmensa mayoría de venezolanos sedientos de cambio urgente ante la tragedia humanitaria que padecemos.

    Ha transcurrido más de un mes en el que el régimen obtuvo exactamente lo que quiso y la alternativa democrática no ha obtenido nada.  Maduro se medio lavó la cara y las posibilidades de cambio político antes del 10 de enero de 2017 lucen prácticamente liquidadas.

    El panorama es desolador y, partiendo de la premisa de que no se deben vender falsas ilusiones al ciudadano (siempre he creído eso), todo parece indicar que diciembre se terminará de ir y la dictadura y su modelo de destrucción del país continuará hasta el 2018, quizás con un par de eventos electorales de por medio.  Luego del 10 de enero del año que viene, cualquiera de los supuestos de falta absoluta contemplados en la constitución nacional conlleva a la asunción del poder por parte del vicepresidente de la República, puesto allí por Maduro.

    Sin abundar en detalles del cómo y por qué llegamos a este lamentable punto, creo que vale la pena reflexionar si es que acaso un sector de la MUD desde un principio “jugaba” a que la resolución de esto llegue si acaso en el año 2018.  ¿Serán gratuitas aquellas declaraciones de altos voceros de la Unidad cuando, en diciembre de 2015 decían que “la prioridad no es salir del régimen sino la solución de la crisis”? ¿acaso esos voceros estimaban que el modelo económico y medidas se definían desde la Asamblea Nacional y no desde el Poder Ejecutivo como contempla nuestra constitución? ¿O será más bien que, en efecto, la intención no ha sido jamás buscar la salida pronta del chavismo del poder, sino esperar a que las ruinas del país los desaparezcan? ¿O que “el régimen rectifique”?

    Los días venideros serán cruciales no sólo por lo que se haga y diga, sino sobre todo por lo que no se diga y se deje de hacer.

    (@juliomelovente)

  • Los acuerdos incumplidos – Por José Antonio Vega

    Los acuerdos incumplidos – Por José Antonio Vega

    El día 25 de Octubre, la Asamblea Nacional como parte del acuerdo para iniciar el procedimiento de declaratoria de responsabilidad política del presidente de la república, en su segundo punto estableció lo siguiente:

    «Declararse en Sesión Permanente de consulta popular, por medio de la plenaria de la Asamblea Nacional y de sus Comisiones Permanentes, en la sede del Parlamento y en las comunidades, para determinar junto al pueblo, en asambleas de ciudadanos y ciudadanas, movilizaciones y diversas formas de deliberación y manifestación pública, las decisiones posteriores que deban adoptarse ante la ruptura constitucional impulsada por el Presidente de la República, de acuerdo con los artículos 187, numeral 4, de la Constitución y 127 y 128 del Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea Nacional”.

    En el mismo acuerdo se resuelve citar a Nicolás Maduro para que “compadezca al Hemiciclo de Sesiones el día 1 de noviembre a las 3:00 pm, a fin de que exponga sobre su posible responsabilidad por las graves violaciones a la Constitución, los derechos humanos y la democracia…”

    Pero, para asombro de quienes padecemos el rigor de esta dictadura, ese mismo 1º de noviembre y en razón de haberse iniciado el día anterior un diálogo con los victimarios de la libertad de los venezolanos, la Asamblea Nacional decidió suspender el debate, sobre el juicio político a Nicolás Maduro, decisión a la que por cierto, solo se opusieron los diputados de Vente Venezuela.

    La pregunta que como ciudadano me hago, es  ¿junto a qué pueblo?, ¿en qué asamblea de ciudadanos y bajo qué forma de deliberación pública, tal como lo expresa el acuerdo antes citado, se decidió ir al cuestionado diálogo y suspender la comparecencia de Nicolás Maduro?, ¿a quién se le consultó respecto a la decisión de frenar en seco los compromisos asumidos en el primer  acuerdo aprobado en el parlamento el día 23 de Octameritaubre de designar los nuevos cinco rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) y los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), así como denunciar ante la Corte Penal Internacional a jueces y rectores responsables de haber suspendido el proceso del referendo revocatorio?, ¿por qué no se debatió con la profundidad y responsabilidad que  el caso de la nacionalidad de Maduro?.  En pocas palabras, los venezolanos nos preguntamos, ¿qué pasó para que lo innegociable en pocos días se hiciera negociable?

    Que los partidos Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y el gobernador Henri Falcón, sin consultar de una manera amplia y desmereciendo así, la opinión de los demás factores políticos que hacen vida en la Mesa de la Unidad Democrática, hayan decidido ir a un diálogo y que al día de hoy solo ha beneficiado a la dictadura, ya es de por sí condenable. Pero, que desde la Asamblea Nacional se incumpla un compromiso adquirido a través de la formalidad de un acuerdo, dado, firmado y sellado en el Palacio Federal Legislativo, resulta una falta de respeto y un desconocimiento al poder soberano del cual emana tal institución y al que de acuerdo a la Constitución está sometida.

    Sin embrago, más allá de la desmoralización y desmovilización lograda a raíz del inicio del diálogo y el consecuente enfriamiento de la calle, lo más grave es la falta de confianza que buena parte de la dirigencia opositora ha generado en los ciudadanos. Los venezolanos necesitamos de un liderazgo en el que podamos confiar el futuro de nuestros hijos, ya que en un país, en donde literalmente todos nos jugamos la vida, el hilo conductor de la lucha que se proponga llevarnos a la libertad, requiere de la debida coherencia, firmeza, lealtad, honestidad y transparencia que tal propósito demanda.

    (@JoseaVega)

  • Inflación, hambre y muerte – Williams Caballero López

    Inflación, hambre y muerte – Williams Caballero López

    ¿De qué más podemos escribir? Si el día a día en Venezuela se centra en la inflación, el hambre desatada y la muerte que parece reinar a sus anchas en nuestra amada tierra.

    Los niveles de inflación dentro del país son insostenibles; la crisis  económica y monetaria no tiene comparación en nuestra nación.

    Cuando un trabajador tiene que ganar más de 21 salarios mínimos para satisfacer tan sólo sus necesidades de alimentación, podemos comprender la razón por la cual  la inflación es un tema recurrente.

    Podemos asimilar y analizar las causas por la cuales en este preciso momento, en algún basurero del país, se encuentran familias enteras buscando algo que poder rescatar para comer.

    Es gracias a esta triste realidad que los venezolanos están llegando a niveles  de iracundia social y de molestia ciudadana que se expresa en los altos índices de violencia en la calle.

    Y es que, el venezolano tiene hambre.

    ¿Cómo puede mantener una familia un trabajador que gane entre 27 mil y 50 mil bolívares?, cuando esto apenas puede alcanzar para  cubrir entre el 4,6% y el 8,7% de la canasta de alimentación.

    Por este motivo es que vemos cada vez más venezolanos enflaqueciéndose mientras que en Miraflores los jerarcas del régimen engordan en la misma magnitud que en las calles el ciudadano de a pie pierde peso vertiginosamente.

    Y esta inflación conlleva a que en la sociedad actual se esté pasando el hambre hereje. Cada vez más son los venezolanos que comen una vez al día o que tienen que pasar el día sin probar bocado para así poder medio alimentar a sus hijos.

    Y esta tragedia se une a la carencia de medicamentos.

    La falta de sustento adecuado y la ausencia de tratamientos médicos están llevando a que cotidianamente sepamos las noticias de la muerte de un número alarmante de venezolanos por hambre o por la agudización de una enfermedad que no fue tratada.

    ¿Esto es lo que defienden Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello, y Elías Jaua? ¿Esto es lo que ellos llaman revolución? El legado, la obra que han sembrado en la república es de hambre, devaluación y muerte.

    Porque además de sortear el hambre y la carencia de tratamientos médicos, los venezolanos tienen que tratar de sobrevivir en medio del hampa desatada y hasta de la llamada Operación de Liberación del Pueblo (OLP) que en ocasiones abate delincuentes, pero que últimamente han sido más los inocentes ultimados que los hampones eliminados por esta iniciativa gubernamental que lo único que ha hecho es agregarle más páginas al expediente de violación de derechos humanos que los organismos internacionales le llevan a este régimen.

    Frente a este panorama, la salida se abre exclusivamente en la movilización ciudadana de calle, seguir pensando en mesas de diálogos o milagros sería pecar de ingenuos.

    La sociedad no aguanta más, la crisis inflacionaria, económica, social y humanitaria no espera por panaceas milagrosas o virajes del destino, los venezolanos tenemos que salir al encuentro de nuestra propia salvación.

    Así de claro, así de simple.

    @wcaballerolopez

  • No hay más tiempo, hay que actuar – Por Carlos Lazcano

    No hay más tiempo, hay que actuar – Por Carlos Lazcano

    Se nos va para no volver. Sí, el tiempo. Valioso y desperdiciado por dirigentes que aprietan el estómago de los venezolanos, de aquellos a los que llaman «guerreros del teclado» y les exigen por la misma red social «calma y cordura», al reclamar legítimos derechos, tildándolos de radicales y divisionistas por no aceptar la espera hasta el 2018.

    Esos dirigentes no son capaces de medir el tiempo de los ciudadanos, pretendiendo exigir calma a la madre que no mandará a su muchacho a clases porque no tiene para su desayuno y es mejor que duerma hasta las 11 para que sólo haga dos de tres comidas; ya que la escasez y la crisis económica no les permite darle siquiera el desayuno a un joven en plena formación.

    Le piden calma al padre que ha pasado toda la semana buscando la insulina para su niño que sufre de diabetes, -es la 5ta farmacia recorrida pero hay que tener «calma y cordura»-. A su vez, le piden calma a ese hombre de familia que no consigue la batería para su carro; único medio de trabajo, que le garantiza la entrada de dinero en su núcleo familiar, ese hombre que tiene una esposa que fue despedida. La mujer era funcionaria de impecable trayectoria en la administración pública y por pensar distinto, por plasmar su firma valientemente, la despojaron de su trabajo, pero ella también debe «esperar».

    Le piden calma al  anciano que cobró su pensión, y al salir del banco lo robaron. Con ese dinero lo poco que podía hacer debe simplemente quedar descartado. En Venezuela, la inseguridad es dueña de las calles. Quien lo despojó de su dinero fue el joven que no pudo seguir asistiendo a clases, ya no hay nada que comer en su hogar y ha decidido obtener «dinero fácil». Las oportunidades para los jóvenes venezolanos en el país se han cerrado por completo.

    Todos ellos pusieron su confianza en el 6D, confiaron a ciegas, y aunque determinado grupo de ciudadanos cuestionaron a los dirigentes en algunos estados, no les quedó de otra que silenciar su voz y direccionar el esfuerzo a una plataforma que tiene como único fin el cambio del régimen cuanto antes, pero una vez más ellos deben esperar y tener «calma y cordura».

    Como cualquier paciente que padece de cáncer, lo que se desea es erradicar la enfermedad. En éste caso, el cáncer socialista que ha descompensado por 18 años la vida de nuestro país. Frente a esa situación, los venezolanos el pasado 6d nos armamos de fuerza y descubrimos la cura contra la terrible enfermedad que destruye nuestro país y avanzamos en su eliminación, pero parece que éste 2016, cuando finalmente estábamos por erradicarlo, logró estabilizarse, pues el médico pasó por alto algunas características de este tipo de cáncer. Él siempre busca la estabilidad, engaña con facilidad, el arte de la mentira es su don, necesita bombonas de oxígeno para poder superar momentos de mayor debilidad, jamás rectifica, no se frena ante sus decisiones y el mínimo error de nuestra parte le ha dado la oportunidad de ganar terreno.

    Ese error ha sido de algunos dirigentes que se han sentado a espaldas del país, violando sin medir consecuencias la confianza que el venezolano ha puesto en su poder. Quiero dejar claro que el resultado de ese diálogo que traerá consigo retroceder en conquistas ciudadanas y un alto costo político, ésta vez no será compartido. Si bien es cierto que hemos sido muchos los que trabajamos por mantener la Unidad, no seremos quienes paguen el error de unos pocos que tienen la ambición de no ceder sus parcelas políticas y negociar algunas gobernaciones, dejando atrás el referendo revocatorio 2016; un derecho innegociable.

    Quiero que quede claro, la responsabilidad es únicamente de 3 partidos que están allí sentados hablando sobre «su realidad» e ignorando la de millones.

    Nuestro país necesita de nosotros, por supuesto que es necesaria una Unidad, pero una real, capaz de aceptar autocríticas, capaz de rectificar ante los errores y por sobre todas las cosas, una que no tenga la capacidad de engañarnos.

    Nuestro carácter crítico es innegociable, no cederemos, ni negociaremos lo que obviamente los ciudadanos están negados a entregar, sus derechos. No jugaremos con ustedes, no crearemos falsas expectativas, así como tampoco engañaremos descaradamente mostrando «resultados» que no resuelven nada. ¿Referendo revocatorio en 2017? No, no sacaremos al dictador para dejar a la dictadura. ¿2018, dos mil nunca? Hemos sido claros, no vamos a descansar hasta sacarlos del poder para lograr reconstruir nuestro país, pero con política seria. Y Sí, a veces hay que hablar con el corazón, porque aquellos que se sientan y dicen pensar con el «cerebro» han entregado el país. Claro y raspa’o, no vamos a jugar con los ciudadanos. ¡Basta YA!

    @carloslazcano97

  • Braulio Jatar Alonso – Por Jose A. Graterol Jatar

    Braulio Jatar Alonso – Por Jose A. Graterol Jatar

    La foto de Braulio Jatar Alonso, tras más de 80 días de prisión y tortura blanca, revela un deterioro físico brutal, la tortura blanca no deja evidencia como las chapucerías de la Seguridad Nacional y del gomecismo, es sofisticada, como en la tumba,  el prisionero no ve la luz del día, no se le permite leer y no  tiene contacto con el mundo exterior, la comida se la  arrojan. El cautivo pasa a ser objeto y no ser humano, por obra y gracia de los más retorcidos métodos de martirio, a Braulio le aplican esa técnica dirigida a vulnerarlo como persona humana.

    Viene a mi memoria la imagen de su padre, Braulio Jatar Dotti, luchador desde niño por la democracia en Venezuela y quien fue amigo personal de líderes sociales cono Salvador Allende (Chile) Juan Bosch (República Dominicana) y Juan José Arévalo (Guatemala), tres ex presidentes jamás acusados de torturadores o violadores de derechos humanos. Mientras estos revolucionarios que invocan a Cristo y dicen seguir a Francisco, no respetan al prójimo, ni como persona humana, obcecados impúdicamente en castigarlo por haber difundido Braulio el video de un cacerolazo al mandón de turno en Venezuela.

    Braulio nació en Chile, durante el exilio de su padre, aventado por la cruel dictadura  de Pérez Jiménez y recibido en ese país democrático, es hijo de una cubana habanera, Belkis Alonso de Jatar, hija de Cruz Alonso, dueño del Hotel San Luis y quien ayudo hasta su victoria inicial al movimiento  26 de julio y tuvo que huir cuando el castrismo le expropio todos sus bienes. Después de haber generosamente recibido a costa de su tranquilidad, a los perseguidos políticos de los años 40 y 50, de toda América. Le toco emigrar a Venezuela y no poder regresar nunca a Cuba. Vivió la triste historia de millones de cubanos perseguidos, por no pensar igual que el castrismo.

    Braulio Jatar Dotti fue amigo y compañero de luchas de los principales dirigentes democráticos de Venezuela y muy especialmente de Rómulo Gallegos ,de quien se convirtió en su mecanógrafo en la novela la “Brizna de paja en el viento” escrita en Cuba y de Andrés Eloy Blanco el insigne cumanés poeta de Venezuela..

    Braulio Jatar Alonso es un excelente abogado, magnifico periodista, educador y por encima de todo un buen padre de familia en el más amplio sentido  de la expresión.

     Me indigna sobre manera que hayan escogido Cumaná para depositar a Braulio en una ergástula para practicar en él, la conocida tortura blanca, elaborada por psiquiatras tan aberrados como los médicos nazis que hacían experimentos con los judíos en la segunda guerra mundial. Lo  grave de esta perversidad es que apenas en más de 80 días, lo han reprimido a sus anchas, después  que hace un poco más de ochenta años, la historia recuerda el 1° de febrero de 1936 como el día en que fueron arrojados al mar los grillos del castillo de Puerro Cabello, símbolo de tortura del gobierno  de Juan Vicente Gómez, fieros fierros que mordían los tobillos de los hombres que se rebelaban contra Gómez. Mientras el agua se tragaba aquellas herramientas de tortura, brilló la voz cantarina del cumanés  Andrés Eloy Blanco: “Hemos echado al mar los grillos de los pies. Ahora vayamos a las escuelas a quitarle a nuestro pueblo los grillos de la cabeza,  porque la ignorancia es el camino de la tiranía. Hemos echado al mar los grillos. Y maldito el  hombre que intente fabricarlos de nuevo y poner una argolla en la carne de un hijo de Venezuela”.

    Con el paso de los tiempos han surgido nuevos métodos de represión, algunos traídos del pasado esclavista de Roma,  como la  ergástula que no provienen de la ignorancia sino que se adecuan a la frase bolivariana de “El talento sin probidad es un azote” No utilizan sus conocimientos para traer felicidad al pueblo sino para reprimir.

    Quiero recordar hoy una estrofa de Andrés Eloy que bien le viene a los martirizados y muertos en esta hora fatídica de Venezuela

    Madre, si me matan,

    Ábreme la herida, ciérrame los ojos

    y tráeme un pobre hombre de algún pobre pueblo,

    y esa pobre mano por la que me matan

    pónmela en la herida por la que me muero

    Me lacera el corazón también que hayan escogido a Cumaná,  ¡Ay Cumaná quien te viera! Tierra  natal del Gran Mariscal de Ayacucho, el más generoso de los soldados de América y más noble, que ante el enemigo rendido le ofreció de inmediato en Ayacucho,  una capitulación digna, Antonio José de Sucre, fue grande como militar, estadista y persona y eso lo encumbra más en nuestra historia. Mancillar su memoria con una mazmorra cruel en Cumaná es la peor ofensa al genial y noble guerrero, en su tierra. ¿Qué diría Bolívar de esa afrenta al Abel de América?

    No sé por qué se sienten ufanos, los personeros del régimen  de ser del pueblo cuando en Venezuela, los niños no comen, las madres sufren al no poderlos curar, los padres entierran a sus hijos muertos  a manos del hampa  y el rebusque en la basura es en “revolución” una forma de vida. Sin embargo, la tortura blanca se hace a la perfección. ¡Que nadie disienta, es la orden! es antipatriótico disentir, aunque los hijos de la patria se estén muriendo de hambre en la miseria.

    Quiero recordarle a Braulio con la fuerza que da la inteligencia emocional que tanto le atrae, el poema de Jorge Luis Borges sobre la ergástula

    No te arredres. La ergástula es oscura,

    La firme trama es de incesante hierro

    Pero en algún recodo de tu encierro

    Puede haber una luz, una hendidura

    El camino es fatal como la flecha

    Pero en las grietas está Dios, que acecha

     

    @Paraguanamalio