Etiqueta: opinión

  • Después del 15… el 16 – Por Andrés Colina

    Después del 15… el 16 – Por Andrés Colina

    Pocos días han pasado desde el 15 de octubre, día en que la dictadura volvió a dar muestra de su carácter autoritario haciendo uso de su brazo ejecutor: el CNE, el de los días vencidos, el de las doñas tramposas. El régimen orquestó de nuevo un descarado fraude electoral, burlándose de la voluntad mayoritaria de los venezolanos que con esperanza acudieron bajo la promesa de un cambio político.

    Hoy debemos reflexionar sobre lo vivido, lo ganado y lo perdido. Ello nos permitirá avanzar hacia nuestro objetivo, la libertad. Por eso, es ineludible enfocarnos en el rol desempeñado por cada actor, el papel que jugaron ese día los ciudadanos, la dirigencia y la dictadura.

    Los ciudadanos, diversos en su criterio y en su acción, el héroe de esta fase, en su pluralidad y en su determinación, porque desde la participación o la abstención, él tendrá una razón. Un porqué: Para unos era previsible el fraude, acudir para tener un voto que defender era una opción. Otra, no acudir para no formar parte del robo, evitando legitimar con su asistencia al vencido CNE, y evocando la coherencia ante el proceso de rebelión ciudadana. Y otro grupo, confiado, con la certeza de que su voluntad sería reconocida y que su participación contribuiría a doblarle el brazo a la dictadura, como ofertaba la dirigencia opositora convocante. Al final de todo, todas estas posturas convergen en un mismo objetivo, enfrentar a la dictadura.

    El régimen, el fiscalizador de la elección, definió arbitrariamente las condiciones a la cual debía enfrentarse su contrincante, sometiendo este evento a incuantificables irregularidades. Más allá de una campaña sucia convertía el proceso en una aberración. Condicionando a los gobernadores electos al reconocimiento de estos a la fraudulenta ANC, entregando bolsas de comida por votos, y en otros casos durante el propio proceso hasta forjando actas, como ahora denuncia Andrés Velázquez, quien fuera electo como Gobernador del estado Bolívar.  El régimen, que convocaría estas elecciones para separar a la “Unidad” del mandato del 16J, aprovecharía la ocasión para darse un bañito de legitimidad, sin dejar de ser lo que es, una narco-dictadura asesina y empobrecedora.

    La dirigencia opositora convocante, la que al acudir a este proceso rompió con la ruta establecida el 16J, generando diatribas entre los ciudadanos. Avalando con su participación el fraude orquestado el 30 de Julio por el CNE vencido, y que durante el proceso aceptaría una tras otra todas las circunstancias e ilegalidades impuestas por el régimen. Aquella que veía con buenos ojos la proyección que hacían diversos estudios de opinión donde se estimaba el 60% de participación en los comicios y que con ello se vislumbraba en promedio la victoria en 16 gobernaciones.  La dirigencia, la que no dudo ni un segundo declarar el fraude, eso sí, unos minutos antes de que el brazo ejecutor del régimen saliera en rueda de prensa a exponer los resultados que representaban la estafa más descarada y grosera, claro, después de la orquestada el 30 de julio.  La dirigencia, que pasada unas horas dejo de hablar del fraude orquestado por las doñas tramposas, y empezó a hablar de abstencionismo, desviando la causalidad del fracaso hacia los ciudadanos.

    No quiero hacer leña del árbol caído, pero aquellos que se hacen llamar dirigentes deberían cuestionarse sus razones y sus decisiones. No se blindaron para enfrentar el fraude previsible, porque creyeron que la dictadura respetaría la voluntad de los venezolanos. Generando así un sentimiento de frustración y decepción en sus electores como lo hicieron también al apartarse de la ruta definida el 16J. En consecuencia, nos quedamos sin el chivo y sin el mecate. Cúpulas “políticas”, que decidieron opacar lo avanzado meses antes, por la posibilidad de tener algunos espacios de poder, pero que al día de hoy podemos asegurar se convirtieron solo en una forma de chantaje más del tirano.

    Otro chance para el 16

    De este proceso y sus resultados a pesar de lo adverso, debemos rescatar algunas consecuencias. Muchas caretas se han caído. Entre otras la del régimen, quienes se han puesto de nuevo la soga al cuello y con su acción nos demuestra que la única opción posible para enfrentarlos es acatando el mandato que dimos los ciudadanos en el plebiscito. Debemos retar a la tiranía con el poder de los ciudadanos: la participación, la organización, la determinación, la rebelión cívica, y el desconocimiento al régimen.

    Hoy los venezolanos tenemos otra oportunidad. El 16J, que lucía alejarse con los días, después del 15 de octubre recobra más fuerza y sentido, pero recae en nosotros la responsabilidad. Por ello deseo invitarte a formar parte de la Alianza “Soy Venezuela”. Gremios, sindicatos, estudiantes, trabajadores, amas de casa, y factores políticos, todos unidos en un verdadero bloque con el objeto de quebrar la tiranía para lograr salvar la República.

     

    Andrés Colina Avila (@AndresColina)

     

  • Del socialismo aeroportuario – Por Luis Barragán

    Del socialismo aeroportuario – Por Luis Barragán

    Años atrás, fue recurrente la pregunta sobre los cubanos que no podían viajar al exterior. Obviamente la dictadura negaba toda prohibición formal, aunque – ahora lo entendemos cabalmente los venezolanos – el elevadísimo costo económico por el solo trámite de la salida, más el moral que políticamente resultaba de una eficacia demoledora para el aspirante, cumplimentaba todo impedimento.

    La salida por el emblemático aeropuerto de Maiquetía, es toda una proeza, comenzando por el  pasaporte, el interrogatorio respecto a los motivos del viajero, el impuesto y otras de las incomodidades y hasta sospechas que suscita la intención de un itinerario. De tener alguna significación en las filas de la disidencia, el riesgo es mayor, aunque el régimen ha querido, pero no logrado, estigmatizar definitivamente como apátrida a quien tenga la osadía de pisar territorio extranjero, salvo tratemos de los más altos y también medianos funcionarios, dirigentes y contratistas que pueblan las redes con sus hazañas turísticas.

    Reapareciendo en nuestros archivos, una fotografía tomada en el aeropuerto de Barcelona por 2013, nos trae, junto a Maduro Moros, una curiosa consigna: “Construyendo el socialismo aeroportuario”. Sin dudas, se trató de la excentricidad de un publicista de limitada imaginación que aportó, sin saberlo, eso que llaman un constructo capaz de reventar las neuronas de algún teórico de ocasión.

    El socialismo en cuestión, significa la progresiva y decidida inutilización de los aeropuertos internacionales, nacionales y, por supuesto, privados. Las grandes transnacionales del aire se marchan inexorablemente de una plaza que ya no es rentable, por mucha puerta que sea al subcontinente, con grades acreencias en divisas; y las del patio, encarecidos descomunalmente los cupos, reducen los vuelos y las unidades mismas, reivindicando unas carreteras que lucen y son más peligrosas que la transportación aérea.

    Aeroportuariamente, ya no somos nada, porque el socialismo también nos está dejando en  ruinas,  siendo el país al que nadie apunta en el mapa, ni siquiera para los que acostumbran al turismo revolucionario que, en sus  etapas iniciales, suscitaba el entusiasmo de los extraños deseosos por recibir el bautismo en la consabida plaza de La Habana, creyéndose testigos de una transformación histórica no menos presunta.  No saldremos de Venezuela, de la región, de la localidad ni de la manzana, pues, la ciudad comunal será prisión de todos, salvo que ostentemos algún rango oficial, aunque – se dirá – “ya no hay cupo, vuelva mañana”.

  • Bochorno – Por Miguel Velarde

    Bochorno – Por Miguel Velarde

    Entre mucha confusión, hay algo que está claro: no podemos seguir como vamos

    No hay nada más antipático que el “te lo dije”. En eso, estamos de acuerdo. Sin embargo, viendo la reacción de la dirigencia de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) días después del catastrófico error de participar en las últimas elecciones regionales, podemos concluir que la antipatía con ellos no solo es aceptable, sino que hasta necesaria.

    Todos podemos equivocarnos; todos lo hemos hecho. Pero cuando insistimos una y otra vez en el mismo error, existen solo dos posibles explicaciones: o no tienen la capacidad de aprender y mejorar, o lo hacen a propósito.

    Los candidatos y los partidos políticos que decidieron participar en las regionales no lograron inspirar a millones de compatriotas que decidieron no votar, y además acudieron a una cita electoral en peores condiciones que en cualquier otro momento y sin tener la capacidad ni la organización para demostrar el fraude.  

    Fue en el momento en el que el CNE presentó un resultado imposible, que pudimos ver la peor de las facetas que la dirigencia de la MUD. Al verse derrotados y robados, ellos –con honrosas excepciones, como Andrés Velásquez- no encontraron mejor idea que culpar y atacar a la gente.

    Con esto, lógicamente, no solamente quedó en evidencia su incapacidad y falta de plan para enfrentar un evento tan desigual como el del 15 de octubre, sino también su enanez política. Ya es tarde para que la MUD haga lo que se le pidió en reiteradas oportunidades: renovarse, ampliarse y reinventarse. Hoy la MUD ya es historia.

    Para colmo, al momento de escribir estas líneas aún no se ha definido si los cinco gobernadores electos de oposición se someterán o no a la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente. Por muy difícil de creer que sea: lo están considerando. Mientras tanto, algunos partidos están pensando cómo justificar participar en un nuevo circo: las elecciones municipales.

    A pesar de todo esto, la realidad es que la dramática situación que atraviesan millones de venezolanos continúa y hay mucho por hacer. El camino a la solución de la crisis debe ser construido por todos juntos, pero con una ruta clara con pasos concretos: renovación de liderazgos, reorganización de la plataforma opositora y replanteamiento de la lucha.

    Esa será la única manera de volver a inspirar, congregar y movilizar a esos ciudadanos que hoy están cansados, decepcionados y desesperanzados.

    Entre tanta confusión, hay algo que está claro: no podemos seguir como vamos.

    Mucho tiempo se ha perdido. Es hora de terminar con este bochorno.

  • ¡Es una ocupación, idiota! – Por Jorge Galicia

    ¡Es una ocupación, idiota! – Por Jorge Galicia

    Quisiera empezar este escrito disculpándome por el carácter soez de su título, pero francamente es complicado mantener la compostura cuando se viene explicando lo mismo desde hace ya varios años, y a pesar de ello la clase política nacional sigue desarrollando estrategias fracasadas basadas en diagnósticos errados del problema venezolano.

    En esta oportunidad haré uso de una analogía bastante sencilla de comprender, para que quienes me leen se lleven consigo una visión clarificada del problema y puedan replicar el mensaje con mayor facilidad entre sus allegados, empecemos.

    Imagine usted que se encuentra en su hogar junto con su familia disfrutando de una tarde dominguera cuando de repente un grupo de malhechores irrumpe en su casa rompiendo las puertas, portando armas y forzando con estas a cada persona que se encuentre dentro de la residencia a abandonar la misma, es decir, una ocupación violenta de su propiedad.

    Ahora bien, una vez despojado violentamente de su domicilio usted se dispone a recuperar lo que por derecho le corresponde, pero para ello decide hacer uso de la siguiente estrategia: agarra el título de propiedad de la casa impreso que comprueba que usted posee el derecho de propiedad sobre el inmueble y se dirige a la puerta del lugar nuevamente, toca el timbre y espera pacientemente a que el líder de los invasores abra la puerta. Una vez que éste haya salido, usted comienza la plática exhibiendo orgullosamente su papelito y le ofrece a su interlocutor una clase de bienes y derechos reales para que comprenda que él no puede permanecer en el recinto, todo esto bajo la esperanza de que el sujeto entre en razón y decida marcharse de su morada.

    ¿Cuál cree usted que será el resultado de la aplicación de la estrategia explicada previamente? ¿Cree que bajo esta metodología logrará desalojar a los maleantes? Sería milagroso que lograse su objetivo siguiendo estos lineamientos; el resultado más probable sería que usted pase a convertirse en un blanco apetecible para los antisociales y vea venir sobre su cuerpo una lluvia de balas mucho antes de que la conversación alcance a tomar algo de forma.

    No hay que ser demasiado listos para saber que ante esta situación debemos acudir a los órganos de seguridad del Estado para que hagan uso de la fuerza pública y desalojen a los invasores, quienes evidentemente no van a ceder en sus pretensiones de hacerse con su residencia de una manera distinta.

    ¿En qué se asemeja el caso de la casa invadida con la realidad venezolana? La casa en esta analogía representa al país, a Venezuela, los maleantes representan a la camarilla gobernante, ya que esta se mantiene en el poder a través del uso indiscriminado de la fuerza física, es decir, son una fuerza militar que mantiene una ocupación sobre nuestro territorio, la familia despojada somos nosotros, todos los venezolanos que sufrimos día a día el despojo de nuestras libertades políticas y civiles, el hecho de ir a la casa y mostrar el título de propiedad bajo la esperanza de que ello sea suficiente para hacer valer un derecho representa a todos los mecanismos regulares propios de una democracia que deberían ser suficientes para alcanzar el poder político, como por ejemplo un proceso electoral, algún procedimiento llevado a cabo desde la Asamblea Nacional, un recurso ante el Tribunal Supremo de Justicia, etc, mecanismos que sencillamente no funcionan porque, al igual que en el ejemplo planteado, en Venezuela estamos lidiando con antisociales dispuestos a lo que sea con tal de no entregar el poder.

    Es necesario entonces seguir una estrategia análoga a la de acudir a los órganos de seguridad del Estado para recuperar la libertad y la democracia, la cual no necesita si quiera ser diseñada (respondiendo a mis amigos detractores de mis ideas quienes seguramente desde que empezaron a leer el texto no aguantan las ganas de escribir en la caja de comentarios su pregunta célebre “¿y tú qué propones?”) puesto que el día 16 de julio del presente año la sociedad venezolana dictó un mandato para la Asamblea Nacional, en donde se le ordenó desconocer a la fraudulenta y liberticida Asamblea Nacional Constituyente, se le ordenó a las fuerzas armadas obedecer y defender a la Constitución vigente y por último se le ordenó al órgano legislativo nacional renovar los poderes públicos, designar un nuevo gobierno de unidad nacional y convocar a elecciones generales.

    Para derrotar a la tiranía es necesario comprender su verdadera naturaleza, se debe saber que estamos lidiando con narcotraficantes que poseen nexos con el terrorismo islámico, y que además cuentan con el soporte ofrecido por el dictador comunista Raúl Castro. Si entendemos esto podremos por fin dedicarnos a lo realmente necesario e importante y no perderemos más el tiempo con diálogos estériles ni con elecciones fraudulentas en donde se vota pero no se elige quién ostentará el poder. Vayamos pues todos a organizarnos para recuperar esa casa que nos pertenece llamada Venezuela.

    ¡Libertad, propiedad y vida en abundancia!

  • ¡Venezuela exige! – Por Jhankary Torres

    ¡Venezuela exige! – Por Jhankary Torres

    El 16 de octubre el país amaneció con un claro vacío de liderazgo. Luego de la ruptura del hilo constitucional realizado por el TSJ a finales del mes de marzo, Venezuela se levantó en desobediencia y, luego de 4 meses de lucha diaria, los ciudadanos demostramos nuestro compromiso con el país y con determinación, el 16 de julio se definió una ruta para la superación de la crisis política y que condujera a la salida del régimen.

    Frente a todo esto, la dirigencia política parecía unida en el objetivo y los ciudadanos confiamos en ella.

    Cuando el régimen estaba más acorralado y débil, inventa una convocatoria a la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y a partir de ahí, comenzó la desviación de la lucha. La dirigencia convoca ahora a impedir la realización de la fraudulenta ANC y no a continuar en la lucha por la salida del régimen y el restablecimiento del hilo constitucional, que fue la motivación de las protestas iniciadas el 31 de marzo.

    El primer fracaso se consuma el 30 de julio con la elección y posterior instalación de la ANC fraudulenta y gracias a la locura del régimen, se comete un mega fraude, que le permite a la dirigencia política “lograr” una aceleración en la deslegitimación internacional e interna del régimen.

    Luego, entre generar las condiciones para la aplicación del mandato del 16 de julio y la lucha contra la fraudulenta ANC, el régimen, desde su coordinación electoral, convoca a elecciones regionales para el 10 de diciembre. Estos comicios son adelantados para el 15 de octubre y modificados por la ilegal ANC, convirtiéndolos en “elecciones a gobernadores”, ya que no serían electos los Consejos Legislativos Estadales. Dichas acciones generan la suspensión total de la agenda de calle, la división en la “forma de lucha”. Convirtiéndose en el segundo fracaso de la dirigencia.

    Ir o no ir a votar consumió dos meses de vida de los venezolanos, mientras la coordinación electoral tomaba todas las medidas para hacer un proceso a la talla del régimen; logran dividir a la “unidad”, generan condiciones intolerables de participación y por último, cambian a los electores de los centros de votación a 48 horas de la “Elección”. Sin embargo,  montados en el argumento de la defensa de los espacios y para evitar que surgiera la llamada abstención, no se le hizo mucho ruido a estos eventos.

    Entre optimismo infundado y optimismo real, se realiza el proceso y con el resultado, se consuma el tercer fracaso, que de la noche a la mañana pasó de fraude a irregularidades.

    En todos estos escenarios el ciudadano respondió, cumplió y aún en las más grandes adversidades participó. Al momento de escribir este artículo, no hay respuesta, ni responsable de este último fracaso.

    El silencio ensordecedor de los venezolanos lleva consigo un gran grito de exigencias: un liderazgo que con coherencia encamine la organización, estructura y ruta que nos lleve a la libertad. No es reacomodar lo que existe, es asumir la construcción de lo que no existe, lo que no hemos hecho en 18 años. Es la presentación de una visión de país que valore al ciudadano, que sea incluyente, sin chantajes y sin cálculos de proporcionalidades.

    Venezuela está sin conducción, pero tiene mucho futuro.

  • Los gritos de la calle – Daniel Montoya

    Los gritos de la calle – Daniel Montoya

    El activismo de calle se convirtió en pilar fundamental de lucha contra la dictadura en Venezuela, ya que rompía el cerco comunicacional que pretende callar las voces que exigen sus derechos y un mejor manejo del Estado.

    En los últimos 3 años, numerosas concentraciones de personas con pancartas, banderas y consignas fueron llamando la atención de periodistas internacionales, un mensaje de que Venezuela no es el país descrito por el régimen de Maduro. Ya no solo son las redes sociales que expresan su descontento por sus políticas socialistas y criminales que atentan contra la vida del venezolano. La calle enviaba constantes mensajes al mundo, no se trata de un sector político enfrentando a otro, se trata del pueblo luchando por su futuro.

    Todos juntos, jóvenes, adultos, ancianos, incluso niños, manifiestan con firmeza su descontento, y esto se convirtió en un acto de rebeldía heroica sumamente difícil de ocultar, puesto que las calles son tomadas por ciudadanos que exigen libertad con un profundo amor por su país. El régimen implementó la represión para callar a cientos (pero miles se sumaban). La presión de calle obtuvo una gran victoria cuando Luis Almagro, secretario general de la OEA presentó informes contundentes sobre la crisis en Venezuela. Ya no es el dimes y diretes entre régimen y oposición,

    ya no son comentarios por redes sociales, se convirtió en una parte importante de la información al darle el uso correcto, la calle desnuda por completo al régimen de Maduro que pretendía vestirse de demócrata.

    La calle fue una voz clamando justicia en los pasillos de la OEA y en todas las reuniones del Mercosur, la calle demostró que se lucha para recuperar un país que ya no produce, un país rico en petróleo que importa gasolina, un país donde familias son separadas debido a la hambruna, falta de medicinas y por la inseguridad desbordada, en Venezuela lamentamos que muchos tengan por dicho al salir de sus casas, sabemos cuándo salimos, pero no sabemos si regresamos, la calle acorraló al dictador a tal punto que la comunidad internacional hoy por hoy tiene los ojos puestos en Venezuela.

    Hace pocas semanas, ocurrió lo inesperado, se realizaron elecciones donde solo se beneficia la dictadura y no al ciudadano, esto generó molestia entre los ciudadanos que luchan con un objetivo firme y es la salida de la dictadura del poder, no para cohabitar con ella, hoy las calles están solas y esto da un respiro a la dictadura, y esto nos permite preguntar, ¿por qué la calle se ha apagado cuando el dictador estaba contra las cuerdas? Se ganó un terreno el cual no se capitalizó, se debía seguir presionando y no ceder, en abril nos declaramos en 350 pero hoy se baila al ritmo del régimen que colocan canciones de democracia.

    Debemos retomar la calle, con un único objetivo, libertad para Venezuela, no por partes, no por acuerdos para convivir con criminales, se debe retomar la calle para iniciar la reconstrucción de Venezuela, la que está llena de paz, oportunidades, calidad, una Venezuela donde cada día sea mejor y más productiva.

     

    Daniel Montoya (@danielbns84)

    Coordinador Activismo de Vente Venezuela en Barinas

     

  • Seamos serios – Por Miguel Velarde

    Seamos serios – Por Miguel Velarde

    El país necesita una nueva coalición que vaya más allá de los intereses de los partidos políticos

    El país amanece, una vez más, atropellado. El resultado de las elecciones regionales a las que la dirigencia de la MUD había apostado la lucha de estos últimos meses no podía ser peor.

    El mismo Consejo Nacional Electoral que desde hace años viene jugando con la voluntad popular de los venezolanos, anunció que con una alta participación de votantes, 61%, el oficialismo arrasó conquistando 17 gobernaciones, mientras la oposición habría logrado solo cinco.

    En un país que pasa tantas necesidades y donde hace mucho tiempo una evidente mayoría se opone al gobierno, este resultado es simplemente increíble. Sin embargo, el mismo evidencia algo que era previsible y fue advertido por un sector de la oposición que exigió no participar de un proceso a todas luces fraudulento: las condiciones no están dadas para ningún proceso electoral que sea confiable.

    No olvidemos que uno de los mandatos del plebiscito realizado el 16 de julio pasado era justamente nombrar nuevos rectores del CNE. La Asamblea Nacional no cumplió y los partidos prefirieron salir corriendo a inscribir candidatos para las gobernaciones. Hoy, todos pagamos caro ese grave error.

    Pero mientras damos el debate político, el drama social es sin duda la variable más importante en esta ecuación llamada Venezuela. El hambre, entre muchos otros, es uno de los síntomas más perversos de esta crisis.

    En un informe conjunto publicado recientemente, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtieron que la cantidad de latinoamericanos y caribeños que padecen hambre aumentó 6% en 2016 respecto del año anterior para ubicarse en 42,5 millones de persona. Entre todos los países del continente, Venezuela destaca con los índices más altos.

    Tenemos el penoso privilegio de ser el país que experimentó la mayor alza en malnutrición, al aportar 1,3 millón de los 1,5 millón de nuevas personas con hambre en Sudamérica entre 2014 y 2016 respecto del bienio previo.

    En materia de salud no estamos mejor. El repunte de al menos tres enfermedades infecciosas y víricas en Venezuela ha dejado ver el debilitamiento del sistema sanitario, y especialistas aseguran que la fuerte presencia de difteria, malaria y sarampión, se debe, entre otras cosas, a la poca vigilancia y a la falta de medidas preventivas.

    Estos son solo algunos ejemplos del drama humano que atraviesa Venezuela. Uno que ya es conocido por el mundo entero, pero eso no es suficiente. El reto que tenemos por delante no solo es gigante, sino también urgente.

    El país necesita una nueva coalición que vaya más allá de los intereses de los partidos políticos y que represente a la gente. Una que le hable con la verdad a los venezolanos, que no se sirva de ellos y más bien se ponga a su servicio.

    Se necesita un nuevo liderazgo político, con ética y con valores, para salir de este callejón tan oscuro al que lo han traído. Basta de la política barata; basta de engaños y mentiras por beneficios individuales mientras el país muere de hambre y mengua.

    Ya basta. Seamos serios.

     

  • No más chantajes – Por Pedro Urruchurtu

    No más chantajes – Por Pedro Urruchurtu

    La atención nacional parece, inevitablemente, enfocarse en el proceso electoral de este domingo 15 de octubre. También la internacional que, sin más opción, ha optado por esperar lo que ocurra ese día. En un país en crisis, ni los procesos electorales escapan de las polémicas y los debates, sobre todo cuando un importante sector de la sociedad aún duda en participar o no.

    Las dudas son legítimas y son consecuencia de errores que, mientras no se reconozcan, seguirán mermando la confianza de la gente y seguirán sembrando frustración en la ciudadanía. Quien duda de la efectividad de esos comicios, sencillamente recurre a los procesos anteriores y su efectividad política, así como también analiza el contexto actual y al entendimiento de que estamos en dictadura. Por otra parte, los paladines del voto han optado por satanizar, y hasta ofender, a quienes han manifestado públicamente sus dudas, logrando un efecto contrario al que buscan; sí, en lugar de convencer sobre por qué votar sería importante, terminan generando más rechazo y más molestia, lo que trae consigo que la gente reafirme su posición de no participar.

    Los chantajes son muy peligrosos en política –y en general–, sobre todo si se parte de falsas premisas. La participación no puede verse como un dogma en el que si decides no hacerlo, terminas execrado y apartado; tampoco no participar puede ir en contra de aquellos que decidan hacerlo. El mutuo respeto es fundamental.

    Pero sí es bueno preguntarse por qué alguien decide no ir a votar en unas elecciones. ¿El liderazgo que le representa le decepcionó? ¿Siente que sólo es importante para votar, y de resto es inútil? ¿Le prometieron villas y castillos, y lo único cierto es que el infierno empeoró? ¿Lo insultan o agreden cuando decide criticar o dudar de una gestión? Todas son razones para las cuales el liderazgo debe responder y actuar. De lo contrario, si el liderazgo sólo quiero votantes y no ciudadanos, tendremos borregos autómatas del voto, que incluso votarán entre dos formas de morir, pero con la seguridad de que morirán.

    No diga que perder una elección es culpa de quien no vote. Pregúntese que se hizo o se dejó de hacer para que alguien decidiera no votar. Cuando alguien decide no apoyarle, quien en realidad perdió es usted, pues no supo responder a quien le dio su confianza; le defraudó.

    La gente está harta de que le recriminen los errores de un liderazgo que, siendo hasta cobarde, prefiere culpar a los ciudadanos de su fracaso y no de sus propias acciones. La gente está cansada de que la reduzcan a un voto, a una culpa o a un reproche. La gente, esa que vive el día a día guapeando, quiere soluciones a sus problemas y no saber cuál partido “ganó más espacios”.

    Necesitamos una política coherente que sea capaz de  ver más allá de la tradicional partidocracia de este país y del reparto de cargos y votos. Necesitamos un liderazgo capaz de usar un dron y ver, por encima, ese país que realmente deseamos construir y que nos motiva a luchar –y que atiende la emergencia en la que estamos, por supuesto–. Mientras algunos siguen sumidos en la Venezuela tramposa de Maduro, que sólo le da tiempo y oxígeno, otros debemos avanzar hacia la Venezuela libre y diferente que acabará con los grandes males históricos que nos han aquejado y que trasciende a cuántas gobernaciones ganó tal o cual partido.

    El drama social se incrementa. El hambre y la miseria amenazan con seguir golpeando estómagos, conciencias y vidas, mientras unos se pelean un botín vacío que nos sigue condenando a vivir mal y a acostumbrarnos a que la espera es buena, a pesar de sus consecuencias. Nuevamente la ética de la urgencia se impone frente a la ética del reparto. Seguir apostando a lo segundo nos seguirá trayendo enorme frustraciones. De eso deberíamos haber aprendido.

    Respetemos a quienes dudan y a quienes se sienten defraudados. Si usted quiere convencerlos, no los juzgue por su decisión; entienda su posición, pónganse en su lugar y acepte que hay otros que se equivocaron y provocaron tal situación. Cada quien tiene su razón de peso, íntima, para participar o no. La gente siente que se le va todo, hasta la vida, y tiene razón de desconfiar.

    La culpa no es de la gente, entendámoslo de una vez y por todas. No más chantajes.

  • Del peculiar tal-constituyentismo – Por Luis Barragán

    Del peculiar tal-constituyentismo – Por Luis Barragán

    Siendo varias las circunstancias, no ha sesionado la Asamblea Nacional (AN), cuya sede la ha tomado crecientemente la tal constituyente (TC) con el apoyo de la unidad militar enquistada en palacio, presta a facilitarle todas las comodidades que sólo el acto de fuerza dice justificar. Incluye, el aparataje televisivo de rigor y la sempiterna tarima ubicada hacia la puerta oeste que conjuga todas las soledades por la indiferencia militante de los transeúntes a los que entorpece.

    Que sepamos, no existe constancia alguna de los procedimientos tales-constituyentistas, controles de asistencia y tampoco de un objeto concreto de sus reuniones, u otras de las formalidades que la única presencia de sus dirigentes no logra allanar.  Huelga comentar que  la discusión, los matices y las contradicciones que les son naturales, están vedadas en esta versión desmejorada y parapeteada, improvisada y huera del parlamentarismo que desean imitar.

    La primera reunión de la TC de la semana pasada, no distante la segunda, incurrió en la habitual sucesión mitinesca de oradores  que tienen por único mérito un apoyo o respaldo específico del poderdante. Quinientos y tantos miembros de un cuerpo que, simplemente, no cabe en el hemiciclo protocolar, cuyo aforo es de 430 personas, se nos ha dicho, generan las naturales corrientes de opinión que, censuradas, hacen a unos más iguales que a otros, e – inconsulto el libreto – deben lidiar por unos minutos de fama a lo Warhol, gracias a las emisoras oficiales y oficiosas.

    Por supuesto, ayuda a la faena la invitación de un alto funcionario del Estado que concurre a esta suerte de congreso permanente del PSUV para elevar el tono de la propaganda. Y así como Pedro Carreño aportó la expresión “coño e´madrada” en una de las pocas sesiones de la AN a la que concurrió, Iris Varela elevó una mentada de madre en la TC (*), ilustrándonos sobre la importancia que le conceden a la descomposición del lenguaje en un proceso político – redundemos – de descomposición deliberada, plena y eficaz que hace añicos el siglo XXI, muy antes prometedor.

    Lo más relevante de las reuniones de la TC, pasada la semana,  además de dejar constancia de una cohabitación práctica, desigual y no declarada con la AN, por ahora, ha sido el de un esfuerzo supremo por hacerse notar ante el país que sabe muy bien de su naturaleza e intenciones, por no abundar en relación al origen espurio que la marca: por ello, la movilización autobusera en los alrededores de la usurpada sede legislativa y la tarima que no suscita el genuino entusiasmo siquiera de sus promotores, como el anuncio – esta vez sí – de algunos capítulos constitucionales que avisan de una particular elaboración.  De intentar alguna comparación, por una parte, nos remite al multitudinario soviet supremo que motivó la reseña y reflexión de tratadistas que mueven a la nostalgia, como Duverger y García-Pelayo, francamente inoperante como expresión parlamentaria del régimen; y, por otra, a la Asamblea Nacional Constituyente de La India que duró doce largos años, quizá justificada por la absoluta, irrepetible y, a veces, incomprensible  complejidad   de sus realidades sociales.

    (*) https://www.lapatilla.com/site/2017/10/03/pobre-palacio-la-mentada-de-madre-de-iris-a-quienes-critican-su-gestion-penitenciaria-video/

     

  • Vente, una oportunidad para Venezuela – Por Vicente Albornoz

    Vente, una oportunidad para Venezuela – Por Vicente Albornoz

    Existe un vitral situado en el techo del salón elíptico de nuestro Palacio Federal Legislativo en el cual sesiona nuestra Asamblea Nacional. En él se encuentra marcado nuestro escudo nacional, lo rodean las palabras “Simón Bolívar” y “libertador”, pero justo debajo de ellas, concentrando toda la atención, está un listón con la palabra Libertad.

    Es precisamente ese el objetivo rector de la fundación de nuestra República, y no es casualidad que se encuentre sobre aquellos que legislan. Es ella el valor que viene a ser la medida con la que debieran de sopesar las decisiones de aquel Poder público que más nos representa como ciudadanos.

    Es la Libertad única e indivisible y no la justicia social, ni la reivindicación de alguna clase social sobre otra lo que nos hace venezolanos. Hoy, quienes dirigen esta dictadura y otros que esperan gobernar, no la reconocen ni la respetan, pero aun así la usan en sus discursos.

    Transitamos por un doloroso camino al que nos ha llevado el socialismo, un camino de servidumbre del que los venezolanos queremos salir. Los ciudadanos queremos prosperidad, seguridad, queremos un país dónde podamos cumplir nuestros sueños y es por eso que Vente es una oportunidad para Venezuela; somos la oportunidad de hacer la política con las ideas que fundaron nuestra república, la oportunidad de cambiar los destinos de la nación, la oportunidad de que seamos un país rico de verdad porque Vente es el partido de la libertad.

    Con cada día que pasa hay un nuevo venezolano que está dispuesto a recuperar nuestra dignidad, y que está convencido de que es necesario el cambio de este sistema de miseria a uno de propietarios, de emprendedores, de institucionalidad. Esa es la oportunidad que tenemos en Vente, la de sumar en pro de la construcción de una Venezuela nueva, está en nosotros quienes representamos una verdaderamente nueva forma de hacer política el brindar una alternativa. Así que ¡A redoblar la Esperanza!

    @Vie_Albornoz