Etiqueta: opinión

  • La puerta de entrada de la isla está resquebrajada – Eduardo Díaz

    La puerta de entrada de la isla está resquebrajada – Eduardo Díaz

    Punta de Piedras, capital del municipio Tubores y la puerta de entrada a la isla de Margarita, se ha convertido en un lugar deprimente no sólo a la vista pública, sino también en el sentir y el corazón de quien la habita. Es una comunidad que le aquejan todos los problemas que puedan existir dentro de una sociedad.

    A pesar de que este municipio ha contado con alcaldes afectos al régimen durante casi todo el periodo que éste lleva perpetrado en el poder, lejos de ayudar,  sólo lo han empeorado y destruido, quizás porque sus ambiciones están por encima del afecto hacia los puntapedrenses.

    El abandono total por parte del ejecutivo nacional es evidente, un claro ejemplo lo tenemos en los terminales de ferris que están en total descuido,  y  luego de ser  vilmente expropiada CONFERRY, la situación empeoró,  no sólo a nivel de infraestructura, sino también en cuanto a prestación de servicio,  convirtiéndose  en antro de corrupción en cuanto a la venta de boletos, aprovechándose de la  urgencia y necesidad  de las personas para vender los mismos con sobreprecio, ya sea en la taquilla,  a través de  personas que venden puestos en las colas, o de personas ajenas a la empresa,  vendiéndolos también a un precio exagerado.

    Esto, sin hacer hincapié sobre las condiciones de las embarcaciones, que no se escapa de la vista de nadie que no cumplen con los requerimientos mínimos de mantenimiento y salubridad.

    A parte de los malos servicios públicos, la inseguridad y el hampa deambulan con toda la libertad posible, no escatiman la hora del día para asaltar niños que salen de clases o     robar bolsas con la poca comida que la gente puede comprar o conseguir.

    Otro de los problemas que afectan a este municipio son los ambientales, donde la laguna y sus áreas adyacentes se han convertido en pozos de enfermedades.  La basura prolifera hasta en la calle principal, siendo una de las causas la cantidad de bachaqueros y vendedores ambulantes que no tienen ni un atisbo de conciencia para el cuidado de la comunidad.

    Los cordones de pobreza y miseria se han agudizado cada vez más debido a la crisis económica imperante en el país, los niños vagan por las calles pidiendo comida y a veces asaltan a turistas o hasta habitantes, lo más traumático de todo es la falta de respeto por el igual, parece un pueblo sin ley. La pérdida de valores es lo más triste de todo esto.,

    Sin duda alguna la culpa de todo esto lo tiene el régimen, porque por sus malas políticas sólo ha sumido a nuestra sociedad en una degradación moral alarmante, impidiendo desarrollarnos en libertad y progresar como individuos. Desde Vente Tubores nos comprometemos a recuperar ese sentir y calidez puntapedrense,  pero primero tenemos que transformarnos nosotros mismos  como comunidad  para volver a tener una nación próspera y libre.

    Eduardo Díaz

  • Aquí sí hay objetivo, ruta y proyecto de Transición – Por Emanuel Figueroa

    Aquí sí hay objetivo, ruta y proyecto de Transición – Por Emanuel Figueroa

    Venezuela reclama una verdadera unidad con el fin de aglutinar toda la fuerza y energía para lograr la salida definitiva del régimen; es el sentimiento que recorre cada rincón del país expresado en un 80% de la ciudadanía que quiere cambio.

    Lamentablemente, debemos reconocer que los ciudadanos luego de la histórica rebelión popular se desesperanzaron al ver como la dirigencia comete error tras error y no rindió cuenta de los mismos. Sin duda, esto fue el motivo para el entierro definitivo de la MUD, y a su vez, nació una nueva plataforma: Soy Venezuela, donde convergen partidos, sindicatos, ONG, adiciones ciudadanas y todo aquel que tenga como objetivo la restitución de la República y el cambio de sistema.

    Hoy, esa dirigencia de la MUD pretende ante su profundo rechazo, lavarse la cara con un nuevo nombre: Frente Amplio, que solo representa más de lo mismo, aunque ahora se incorporan criminales y copartícipes de torturas y trato crueles a venezolanos durante 2014; entre ellos el señor Miguel Rodríguez Torres, ex ministro creador de La Tumba, donde Gabriel Valles un admirable joven portugueseño y Lorent Saleh, estuvieron siendo sometidos a tratos inhumanos por casi un año y donde hoy siguen siendo torturados otros presos políticos.

    En ese “frente” también está la ex defensora del pueblo Gabriela Ramírez, quien aseguró durante su «gestión» que la tortura es aceptada para recabar información.

    Esto nos llama a preguntarnos, ¿es un frente amplio o un frente de la impunidad? Los delitos de lesa humanidad no prescriben, y estos sectores que dicen llamarse opositores, ahora pretenden lavarles la cara a esos señores sentándose a conversar con personajes que fueron cómplices del régimen. Cabe destacar que se niegan a hablar con otro sector de la oposición a la dictadura que creen en una ruta diferente.

    Sí, es hora de una verdadera unidad; pero con objetivos y ruta clara. Ruta que no tienen los que solo piden mejorar las condiciones de cautiverio al solicitar algunas condiciones mínimas para participar en elecciones  tramposas. Es hora de una unidad decidida convocar a la ciudadanía a luchar por la Libertad como objetivo primordial.

    La gente está clara y sabe muy bien quien los representa. Por eso, cada día son más los que se suman a Soy Venezuela, porque aquí si hay objetivo, ruta y proyecto de transición claro. Juntos lograremos liberar al país el cual será muy pronto, porque este quiebre que ya se produjo en el sistema hoy ya no tienen vuelta atrás.

    Emanuel Figueroa                                                         

    Twitter: @EmaFigueroaC

  • Hacemos política con ética: #YoSoyCampusLibertad – Por Elías Tovar

    Hacemos política con ética: #YoSoyCampusLibertad – Por Elías Tovar

    Venezuela, en tiempos tan convulsos, tiempos llenos de dolor por las familias separadas, llenos de angustia por conseguir el pan de cada día, llenos de desesperanza por el porvenir, reclama un cambio. Un cambio de verdad.

    La realidad es que todos los pesares de nuestra nación y nuestra sociedad se deben a la política y al mal uso que de ella, muchos han dado. Cambiar de verdad pasa por cambiar el modelo político que hoy nos oprime y nos mantiene sometidos, pero no para volver a las viejas costumbres que abrieron el camino al quiebre de la democracia y la instauración del socialismo generador de miserias.

    Cambiar de verdad significa recuperar el verdadero significado de la política, es decir, ponerla al servicio de la gente reconciliando este antiguo arte con la ética. Y esto pasa por formar y preparar a los cuadros políticos que en el futuro inmediato y mediato ocuparán puestos de poder. Para eso nace la iniciativa Campus Libertad, como escuela de líderes de Vente Venezuela, a nivel nacional.

    En Vente Joven Carabobo hemos decidido dar un paso al frente y decir Yo Soy Campus Libertad, extendiendo nuestra escuela a cada vez más miembros de la organización, en especial a los jóvenes, que son quienes representan el futuro del liderazgo político nacional.

    Decimos Yo Soy Campus Libertad a partir de este sábado 03 de marzo, porque estamos convencidos que en Venezuela Cambiaremos de Verdad, y solo lo haremos si estamos preparados para ello.

    Twitter: @EliasTovarD

  • ¿Por qué quedarse en Venezuela? – Por June Herrera

    ¿Por qué quedarse en Venezuela? – Por June Herrera

    Es la pregunta que los venezolanos mayores de edad y de cualquier nivel económico nos planteamos continuamente ante las graves calamidades y carencias éticas, económicas, sociales, políticas y hasta ambientales,  padecidas  en nuestro día a día, para las cuales no vislumbramos solución a corto y mediano plazo y que además nos impulsa a buscar en otras tierras la certidumbre y la satisfacción de nuestras necesidades primarias.

    La formación andina que recibí en mi hogar, de lucha constante ante las adversidades, de abordar los problemas de manera frontal, con ética y con base en el logro del bien común, me hace pensar que la decisión de permanecer en Venezuela, es la más acertada, a pesar de lo difícil y desigual de la disputa ante un régimen que actúa sólo para garantizar  su permanencia en el poder.

    Una dictadura irrespetuosa de las leyes y las reglas de convivencia, caracterizada por castrar nuestras libertades y derechos fundamentales, como ciudadanos venezolanos, con el único objetivo de imponer la sumisión, el miedo y la  dependencia absoluta a la  población, impidiendo que esta pueda exigit  una gestión pública que le garantice la vida, la calidad de vida y el derecho al desarrollo personal y colectivo.

    Estoy totalmente convencida de que son los ciudadanos venezolanos, residentes en el país, quienes pueden lograr el cambio político, social, económico, cultural y ambiental, tan anhelado en un país dotado de grandes recursos naturales, los cual nos facilitaría la diversificación económica. Se trata de una población en edad productiva altamente preparada, con principios morales-éticos y con una única visión de país próspero, austero, moderno, responsablemente humano con nosotros mismos y con el resto del mundo .

    Es necesaria la exigencia de un gobierno nuevo, cuya base sea la modernización de la educación y el desarrollo sustentable, reorientado en su papel como facilitador y controlador de las políticas públicas, responsable de planificar estratégicamente, y de manera consensuada, el país que todos aspiramos.

    Debemos hacer la transición a un nuevo sistema, con una gestión pública transparente, cuyos controles eviten desviaciones en los resultados, estableciendo prioridades para la reducción sustancial de la pobreza, la recuperación inmediata de la infraestructura, la puesta en marcha del tejido productivo y del emprendimiento y  la recuperación de los  servicios públicos. Eliminemos la trágica renuncia al país y  desarrollemos una sana convivencia, feliz, solidaria, con oportunidades para todos.

  • ¿Elecciones presidenciales? – Por Ricardo Díaz Olavarría

    ¿Elecciones presidenciales? – Por Ricardo Díaz Olavarría

    Muchos se preguntarán, si no vamos a elecciones ¿cómo saldremos de esta situación? ¿Tendremos que esperar seis años más? La respuesta a este dilema es muy compleja, pero a la vez muy fácil de entender.

    Venezuela está viviendo el momento más difícil en toda su historia política, económica y social. Hemos sido testigos de cómo una narco-dictadura, encabezada por Nicolás Maduro, se encargó de llevar a la ruina a un país el cual estuvo a punto de convertirse en una potencia para Latinoamérica y para el resto del mundo.

    Muchos piensan: “si no votamos se perderán espacios que serán cooptados por el régimen y tendremos seis años más de chavismo”. He aquí mi primera respuesta: hemos llegado a un punto en el cual la dictadura tiene secuestrada, completamente, a nuestra nación, con un estrangulamiento atroz de institucionalidad. No serán precisamente los jerarcas del régimen quienes abandonen el poder por la vía comicial. Ya somos testigos de cómo el poder electoral se arrodilla ante el régimen.

    ¿Cómo hacer para que nuestro derecho a elegir tenga validez nuevamente?:

    Recordemos que el 16 de julio del 2017, más de 7 millones de venezolanos alzamos nuestras voces y dijimos, claramente, que no aceptábamos una ilegítima ANC, así como ningún otro pronunciamiento de esta, ya que es promovida por la dictadura y se encuentra al servicio de la misma.

    Este mandato por el cual millones votamos, es el único voto que debemos respetar, hasta recuperar el orden constitucional. No existe otro más. Entonces muchos dirán ¿Ir nuevamente a la calle, para ver como los órganos represivos asesinan a nuestros hermanos venezolanos? Es así como se llega a un punto en el cual vale la pena pensar: ¿Cómo los venezolanos, que quieren una salida, pueden apoyar la opción de manifestar en una vía pública?

    Otra respuesta más: Internacionalmente hablando, el mundo nos observa, y ya no es un tabú la situación de nuestro país. La calle genera un gran impacto, ya que al demostrar la  cantidad de personas que rechazan la dictadura y piden a gritos un cambio, queda en evidencia el escaso apoyo de la población hacia el régimen, lo cual sería otra razón de peso para la actuación de la comunidad internacional.

    Mi mensaje es el siguiente:

    Volver a las calles con una estrategia que organice y lleve a cabo una resistencia pacífica, con un mensaje claro, contundente y efectivo:

    Pedirle al mundo no ser cómplice de la dictadura y que actúe de inmediato, apoyando una ayuda humanitaria, y de esta forma salvar la vida de millones de venezolanos, víctimas de la escasez de medicinas y alimentos.

    Transmitirle a todos los venezolanos, radicados tanto en su territorio nacional como en el exilio, la opción de una injerencia humanitaria, dado que una de las condiciones para invocar este principio – la más evidente de todas – es hoy una lamentable realidad: una gran hambruna en el país.

     

    Nuestra labor como políticos es inculcar a los ciudadanos el significado de todo esto, paso por paso; qué necesitamos para invocar esa ayuda humanitaria, cómo podemos solicitarla y ante cual organismo o actor supranacional hacerlo, y cuáles serán sus resultados.

    También, debemos aclarar que participar en un proceso electoral significaría ser cómplices y colaboradores de la dictadura, y al apoyar esto, le estaríamos dando más oxígeno.

    Es importante nunca descartar la vía del sufragio, pero en momentos como estos, cuando vivimos en tiranía, es imposible ir a un proceso comicial en las cuales no existen condiciones, no existe imparcialidad y el resultado nuevamente será aquel establecido por el régimen.

    Concluyo diciendo, que para lograr este objetivo debemos centrarnos en la organización masiva de los venezolanos en el exterior, así como en el país, para de este modo demostrar al mundo lo que queremos.  No abandonar la lucha por la petición de sanciones a funcionarios directos de la dictadura,  a toda la cadena de mando de la oficialidad y cualquier individuo que guarde relación directa con estos.

    Recordemos que los derechos humanos atienden a un principio de progresividad en su reconocimiento y denuncia, por lo cual, se reconoce como violación de estos principios, la acción directa y la omisión, por parte de individuos, entes privados y públicos, contrario a lo que anteriormente se pensaba como responsabilidad sólo atribuible a los Estados

    ¡En la unión está la fuerza!

    Twitter: @Ricardodiazolav Twitter

    Instagram: @ricardodiazolavarria

     

  • ¿Qué navidad? II – Por Williams Caballero López

    ¿Qué navidad? II – Por Williams Caballero López

    14 de diciembre y no hay ambiente navideño por ningún lado; aquella alegría con la cual crecimos los venezolanos se esfumó por completo.

    Las familias están entristecidas; no hay esperanza de una feliz Navidad en medio de un ambiente caótico y desesperanzado como el que estamos viviendo en este momento.

    Para estos días, en aquellos tiempos que éramos felices y no lo sabíamos, los venezolanos estaban pintando sus casas, adquiriendo los diferentes productos de las hallacas y gastando los aguinaldos que sí rendían.

    Hoy la cosa es distinta, el alto costo de la vida ha generado que muy pocas personas sigan llevando adelante las tradiciones decembrinas. Por ejemplo, la inmensa mayoría no pinta sus casas y ya las urbanizaciones populares y de clase media parecen como una copia al carbón de las zonas residenciales cubanas.

    ¿Quién puede comer pernil? ¿Quién puede hacer hallacas y brindar? ¿Quién puede comprar pan de jamón o jamón ahumado? Si apenas, al común de los venezolanos le alcanza para sobrevivir.

    Esta situación empeora cada día y lleva al desespero a los venezolanos; la tristeza se ve reflejada en los rostros de padres que no pueden comprar ni un regalo a sus hijos y menos adquirir ropa para el estreno del 24 y del 31 de diciembre.

    No veremos a niños estrenando bicicleta nueva, ni tampoco a niñas luciendo vestidos de estreno; no, estos «lujos» fueron eliminados gracias a eso que mientan el socialismo del siglo XXI.

    Ya ni gaitas se escuchan, los normales amaneceres gaiteros se los llevó el tiempo consumido. Ya la felicidad navideña se ha convertido en la preocupación de fin de año.

    Definitivamente, aquéllos que han dirigido los destinos de Venezuela por los últimos 19 años han aniquilado todo rasgo feliz de la idiosincrasia de los venezolanos. Ya sólo quedan despojos de aquel venezolano alegre y batallador.

    Y el régimen sigue afianzando la creación de un modelo social basado en un ciudadano que pierda su ciudadanía; la visión estatal es que cada venezolano carezca de aspiraciones y sueños, conformándose con lo poco que obtenga del gobierno.

    En Venezuela de hecho expropiaron las Navidades, expropiaron la felicidad y nos condenaron a ser una sociedad hundida en la desesperanza y en la angustia.

    Tan sólo somos un recuerdo lejano de aquella nación de abundancia, jolgorio y prosperidad. Pasamos de ser la envidia de América Latina a convertirnos en el ejemplo de aquello que no se debe hacer.

    No obstante, tengo la fe inquebrantable que la ciudadanía encontrará una salida en este 2018; un pueblo en la calle, organizado y consciente logrará la solución a la crisis generada por un pésimo gobierno.

    Espero que tengan todos un Año Nuevo con libertad para cada uno de aquellos que soñamos con una nación realmente de oportunidad para cada hombre y mujer de esta tierra.

  • Dictadura Perfecta – por Juan Viale Rigo

    Dictadura Perfecta – por Juan Viale Rigo

    Venezuela se desmorona entre una luz tenue y la melodía nostálgica que va al compás del llanto de millones de venezolanos, mientras nos pintan en lo incierto, falsos escenarios democráticos.

    Viéndonos próximos a las elecciones municipales, los venezolanos caemos en un mar convulso, perdidos en la profunda disyuntiva de ¿votar o no votar? Un dilema que nos acompañará cual susurro, hasta el día del proceso electoral.

    Los escenarios que podrían desencadenarse son mucho más complejos y no ponen sencilla la decisión. Sin embargo, para muchos, asistir a este proceso sería legitimar a un régimen dictatorial a través del voto. Debemos tener en cuenta que sus poderes ilegítimos e inconstitucionales, cómo lo son el CNE y la ANC, son quienes han convocado y avalan este proceso; por ende el hecho de aceptar el proceso, nos convertiría en marionetas de lo que el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa denominó como una “dictadura perfecta», que no es otra cosa que una dictadura con semblante democrático.

    También debemos negarnos a premiar a políticos complacientes con votos o en el mejor de los casos un cargo público. Pareciera que se les olvida lo que exigimos la mayoría de los venezolanos el 16 de Julio. No podemos premiar a esos que no buscan la salida a la dictadura. A esos que por el contrario, buscan convivir y coexistir a través de estos «juegos electorales» que sólo le dan tiempo y oxígeno a un régimen moribundo. Y lo peor es que mientras nos montan el circo democrático, el ciudadano de a pie sufre las consecuencias día tras día.

    A quienes creen en este proceso, a quienes temen perder espacios, a ellos les digo que los espacios que estamos perdiendo hoy los podremos recuperar mañana, pero con la dignidad como estandarte. Nuestra dignidad humana debe prevalecer ante todo, porque es de las pocas cosas que no se negocian y lo que nos permitirá trabajar por lo que la mayoría de los venezolanos queremos, que no es otra cosa que la salida de la dictadura.

    Debemos recordar que los venezolanos nos unimos para dar un mensaje claro y contundente a quienes gobiernan y se creen dueños de nuestro país… «queremos elecciones libres, transparentes, con árbitros que jueguen a favor de los venezolanos», si este fue el mensaje ¿Por qué ir en contra de un clamor nacional?

    Y es que nuestra lucha, ya no es electoral; no se puede combatir por medios democráticos a un régimen que burla los principios más sagrados de un país. Tenemos que enfocar la abstención en una señal de protesta, en un grito que clame por la libertad. Debemos demostrar al mundo que la mayoría de los venezolanos dejamos de ser títeres de una «dictadura perfecta».

    No nos dejemos engañar hermanos venezolanos. No perdamos la fe, porque mientras más oscura es la noche, más resplandeciente será el amanecer.

    Venezuela se desmorona entre una luz tenue y la melodía nostálgica que va al compás del llanto de millones de venezolanos, mientras nos pintan en lo incierto, falsos escenarios democráticos.

    Viéndonos próximos a las elecciones municipales, los venezolanos caemos en un mar convulso, perdidos en la profunda disyuntiva de ¿votar o no votar? Un dilema que nos acompañará cual susurro, hasta el día del proceso electoral.

    Los escenarios que podrían desencadenarse son mucho más complejos y no ponen sencilla la decisión. Sin embargo, para muchos, asistir a este proceso sería legitimar a un régimen dictatorial a través del voto. Debemos tener en cuenta que sus poderes ilegítimos e inconstitucionales, cómo lo son el CNE y la ANC, son quienes han convocado y avalan este proceso; por ende el hecho de aceptar el proceso, nos convertiría en marionetas de lo que el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa denominó como una “dictadura perfecta», que no es otra cosa que una dictadura con semblante democrático.

    También debemos negarnos a premiar a políticos complacientes con votos o en el mejor de los casos un cargo público. Pareciera que se les olvida lo que exigimos la mayoría de los venezolanos el 16 de Julio. No podemos premiar a esos que no buscan la salida a la dictadura. A esos que por el contrario, buscan convivir y coexistir a través de estos «juegos electorales» que sólo le dan tiempo y oxígeno a un régimen moribundo. Y lo peor es que mientras nos montan el circo democrático, el ciudadano de a pie sufre las consecuencias día tras día.

    A quienes creen en este proceso, a quienes temen perder espacios, a ellos les digo que los espacios que estamos perdiendo hoy los podremos recuperar mañana, pero con la dignidad como estandarte. Nuestra dignidad humana debe prevalecer ante todo, porque es de las pocas cosas que no se negocian y lo que nos permitirá trabajar por lo que la mayoría de los venezolanos queremos, que no es otra cosa que la salida de la dictadura.

    Debemos recordar que los venezolanos nos unimos para dar un mensaje claro y contundente a quienes gobiernan y se creen dueños de nuestro país… «queremos elecciones libres, transparentes, con árbitros que jueguen a favor de los venezolanos», si este fue el mensaje ¿Por qué ir en contra de un clamor nacional?

    Y es que nuestra lucha, ya no es electoral; no se puede combatir por medios democráticos a un régimen que burla los principios más sagrados de un país. Tenemos que enfocar la abstención en una señal de protesta, en un grito que clame por la libertad. Debemos demostrar al mundo que la mayoría de los venezolanos dejamos de ser títeres de una «dictadura perfecta».

    No nos dejemos engañar hermanos venezolanos. No perdamos la fe, porque mientras más oscura es la noche, más resplandeciente será el amanecer.

  • De la tierra sin ley a la Venezuela segura – Por María Corina Machado

    De la tierra sin ley a la Venezuela segura – Por María Corina Machado

    Dormir en tu casa con las ventanas abiertas, salir a media noche a pasear por la plaza Bolívar, ver ciudades y pueblos iluminados, llenos de gente y música en las calles; sentirte seguro en tu casa, en tu país… Este sueño que parece inalcanzable lo podemos lograr, y rápido; si hacemos las cosas bien.

    Esta pesadilla es resultado de una política de Estado del régimen criminal para promover y usar la violencia como mecanismo de control político y social. Y vaya lo que ha logrado: 300 mil homicidios en 19 años y 4 de las 10 ciudades más inseguras del mundo son venezolanas.

    La principal causa de la maquinaria delictiva del país es la impunidad, junto a una política gubernamental sistemática de incentivos a la violencia y a la confrontación. Este año los cuerpos de seguridad serán causantes del 26% del total de los homicidios.

    Este “sistema criminal” comienza con nuestros niños; con sólo 10 años dejan sus libros por un arma de fuego y obtienen de inmediato dinero, celulares, motos, ropa de marca, comida. Y hasta “respeto” en su comunidad; los incentivos son perversos.

    En segundo lugar, toda la institucionalidad responsable de prevenir, contener, neutralizar y reeducar, ha colapsado: los cuerpos policiales están desmantelados; la policía de investigación y la fiscalía no instruyen expedientes de calidad; los tribunales de enjuiciamiento son una maraña de burocracia, corrupción y mafias, infranqueable para quien no tenga dinero para financiar su propia justicia. El ciclo se cierra con un sistema penitenciario con soberanía paralela, con sus propias leyes, códigos y autoridades, que transforma a delincuentes comunes en piezas de ingeniería del crimen organizado.

    Como tercer elemento del “sistema criminal” está el ciudadano, sus espacios y sus relaciones. Hemos apelado justificadamente al instinto primario de protección encerrándonos física y mentalmente en las paredes del miedo y la evasión. Mientras tanto, nuestras ciudades se abandonan, entregadas al hampa callejera y la indigencia, y los gobiernos son zombis de la complejidad, algunos porque no les importa, otros porque no saben qué hacer.

    ¿Cómo pasamos de esta tierra sin ley, a una Venezuela SEGURA, construida sobre un terreno de certezas y tranquilidad, libre de amenazas y con espacios públicos tomados por el diario ejercicio ciudadano? Este es uno de los mayores desafíos que enfrentaremos al salir de esta tiranía y emprender la Transición.

    Sólo una decidida voluntad gubernamental, instaurará políticas públicas eficientes que recompensen el cumplimiento de la ley y sancionen oportuna e implacablemente a los infractores. Hay que erradicar la impunidad en Venezuela. Para tener resultados en muy corto plazo, se activarán planes concretos:

    1. Planificación y coordinación. Urge crear la Agencia Nacional de Seguridad, que coordinará la planificación y acción policial, integrando funciones e información en un modelo dinámico de prevención y protección al ciudadano y al territorio.
    2. Cuerpos de seguridad. Necesitamos incorporar al menos 80 mil efectivos policiales en 2 años. Para ello debemos estimular la participación voluntaria de efectivos jubilados dispuestos a colaborar en cargos de supervisión y dirección; con especial énfasis en el fortalecimiento de policías municipales en labores de prevención.
    3. Dotación. Requerimos al menos 10.000 patrullas y 20.000 motos; asi como equipamiento especial para combatir amenazas sofisticadas.
    4. Mérito. Es prioritario instaurar la meritocracia en la institución policial, mejorar las condiciones socioeconómicas del funcionario, revalorizar al policía frente a la sociedad y capacitarlos permanentemente.
    5. Tecnología. Requerimos de tecnología de punta para la seguridad y la actualización de los sistemas de telecomunicaciones; también, dotar a las 15 ciudades más violentas del país con 30 mil cámaras para la televigilancia. Crear un equipo especializado contra ciber ataques orientado a reducir el anonimato en las redes.
    6. Prisiones. Programa integral para infraestructura crítica, y la descentralización y construcción de al menos 15 cárceles, los cuales podrán ser administrados por empresas privadas, tal como lo establece la Constitución. Las cárceles actuales pasarán por un proceso de reingeniería y adecuación a estándares alineados con la protección de derechos humanos y la reeducación del reo.
    7. Sistema Nacional de Identificación y Registro. Con la más avanzada tecnología, crearemos un nuevo y confiable sistema de identificación, cedulación y emisión de pasaportes para los venezolanos.  

    Aunque estos programas están enmarcados en planes de corto, mediano y largo plazo; es posible lograr cambios significativos en la percepción e indicadores duros de seguridad al cabo de sólo 18 meses, y con un costo estimado de 3.000 millones de dólares.

    En paralelo tendremos un Estado imparcial que medie en los conflictos sin inclinar la balanza con el sesgo ideológico; con un discurso que invite al diálogo integrador, que estimule la reconstrucción de nuestro tejido social. Queremos despejar las calles de amenazas. Queremos salir sin temor a ser robados, secuestrados o asesinados. Disfrutar de lo que nos hemos ganado sin esconderlo. La consolidación final de la seguridad en Venezuela será palpable cuando tomemos definitivamente el espacio público y lo transformemos en espacio ciudadano.

    Voluntad, educación, oportunidades para la juventud, políticas, policías, jueces y ciudadanos operando con visión estratégica es la clave. Los problemas complejos son multifactoriales, igualmente son sus soluciones. En Venezuela estamos bajo el dintel de la puerta entre la luz de las certezas o la oscuridad de la violencia, y daremos el paso a la luz y la seguridad.

  • ¿Qué es la inversión revolucionaria? – Por María Fernanda Cabal

    ¿Qué es la inversión revolucionaria? – Por María Fernanda Cabal

    La inversión revolucionaria es una fábrica de estrategias utilizada por la izquierda, para convertir mágicamente lo malo en bueno y lo bueno en malo, mediante propaganda y perseverancia en la sistemática mentira, que las Farc en Colombia mantienen aún cuando las evidencias lógicas demuestran todo lo contrario.

    Parece imposible que a una sociedad la convenzan de algo cuyas pruebas son contrarias al discurso, pero en Colombia pasa todos los días.

    Cito unos cuantos ejemplos, que seguramente usted, amigo colombiano, ha tenido la oportunidad de notar en estos largos 7 años de proceso con la guerrilla comunista:

    – Asegurar que el terrorismo que padece el país es responsabilidad de todos y, en consecuencia, todos debemos ser juzgados, aunque no hayamos perpetrado ningún crimen.

    – Arrogarse el derecho a participar del espectro político en condiciones superiores a las de cualquier colombiano, porque bajo la premisa anterior, ellos accionaron su aparato terrorista a causa de nuestra culpabilidad y eso los hace víctimas del Estado.

    – Investirse de la calidad de víctimas, por lo cual hay obviamente unos victimarios, que somos todos quienes nos hemos opuesto a sus intereses, que debemos ser castigados.

    – Señalar jurídicamente a quienes consideran victimarios, que son por supuesto, todos los actores políticos opuestos y las fuerzas de seguridad que los combatieron.

    – Repetir una y otra vez que no son narcotraficantes, porque el tráfico de drogas es solo un instrumento para validar su “legítima rebelión”.

    – Cambiar el vocabulario para revictimizar a sus víctimas y lograr sus objetivos de dominación y poder. Así entonces llaman “retención” al secuestro, “protección infantil” al reclutamiento de menores, “impuestos” a la extorsión y “lucha armada” al terrorismo. Es la manera de adoctrinar a la masa para que no le suene a delito nada de lo que hicieron por décadas.

    – Conseguir que los despojadores de tierras a sangre y fuego, se conviertan en los legítimos dueños y éstos sean perseguidos mediante artimañas judiciales.

    – Invertir los valores éticos, morales, judiciales y constitucionales de todo un país enarbolando la bandera de la paz, cuyo fin no tiene nada que ver con el verdadero sentido de la palabra, sino con el propósito del poder territorial y político y la dominación judicial absoluta sobre quienes nos opongamos.

    Y así con sus mentiras y sus delegados en todos los poderes, estamentos y medios de comunicación, y por supuesto con los eficaces oficios de un presidente que ha gobernado solo para ellos, se están enquistando en el poder como víctimas, sin pagar por sus crímenes.

    El mejor ejemplo es la condena a pilotos inocentes en la denominada “Bomba de Santo Domingo”, que jamás existió como artefacto aéreo lanzado sobre la población civil, tal y como las pruebas forenses lo demuestran. Pero la justicia retorcida y empeñada en invertir la realidad, desconoce la verdadera Bomba que los mismos guerrilleros han confesado que instalaron en un camión y se les detonó, antes de tiempo. Pero nada vale ante la terquedad revolucionaria enquistada en la justicia.

    Como decimos los colombianos: ¡Tras de ladrón, bufón. Les salimos a deber!