Categoría: Opinión

  • El Impuso de Informar – Daniel Sánchez

    El Impuso de Informar – Daniel Sánchez

    Para quienes ejercen el periodismo ya sea como carrera profesional o por estar “prestados” de alguna forma a este oficio, existen dos sonidos que podrían decir son casi mágicos, el primero de ellos es el incansable tecleo que se puede escuchar en una sala de redacción, al principio mas bulliciosas por las viejas y siempre fieles Remington, ahora un poco más discretas por esa nueva invención que es la computadora, pero hay algo que nunca cambia en estas salas a pesar del paso del tiempo y la modernización y es la sed por las noticias, así como al deber de informar.

    El otro sonido constante es el de una inmensa máquina que hace posible la producción en grandes cantidades del producto que sale de las largas horas en la sala de redacción, la rotativa,  esa gran máquina que nos permite hacer llegar a todos por igual la información emanada de las salas de prensa y garantizando de esta manera el derecho que tenemos todos los ciudadanos de informar y estar informados, tal como lo establecen los artículos 57 “Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura.” Y  58 “La comunicación es libre y plural y comporta los deberes y responsabilidades que indique la ley. Toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura, de acuerdo con los principios de esta Constitución…”de nuestra Carta Magna, así como también se encuentra reconocido como un Derecho Humano la libertad de expresión de cual goza el hombre.

    Actualmente en Venezuela estos sonidos, junto al deber de informar están siendo silenciados por una gran mordaza, esta mordaza se ha dejado colar en la sociedad a través de distintos mecanismos de censura, como lo son la censura previa, y la autocensura, pues se ha creado el miedo en las personas sobre las represalias que pueda tener el Gobierno si se informa sobre alguna situación que a éste simplemente no le interese, hasta ahora el método más efectivo contra la prensa libre que no se ha dejado amedrentar ha sido dificultar el acceso a divisas para la compra de papel, hasta el punto que actualmente se ha puesto en riesgo a más de un periódico, pues sin papel no hay periódico y estas salas de redacción y rotativas que antes no callaban o paraban están a punto de hacerlo, algunas casi cien años después de estar operando y no es solo el cierre de un periódico y de la fuente de información que  representan para la sociedad, es también la perdida de considerables puestos de trabajo entre periodistas y trabajadores de la prensa que laboran en estos medios.

    Ya hemos perdido canales televisión, emisoras de radio e incluso periódicos por no doblegarse y continuar informando, si seguimos por este camino la poca prensa libre del país dejará de existir y los grandes perdedores seremos todos los ciudadanos a quien se nos  dificultará cada vez más, el acceso a la información. Es el momento propicio para no perder la fuerza y apoyar en esta lucha a la prensa libre, como dijo Joseph Pulitzer “La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar las injusticias, ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos. No pertenecer a ningún partido. Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público. Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse devota al bien público” es momento que el público le retorne el compromiso con la misma fuerza.

    Daniel Sánchez

    Coordinador de Comunicaciones Vente Joven Caracas

  • Soy un twitterneitor – Por Alfredo Yánez Mondragón

    Soy un twitterneitor – Por Alfredo Yánez Mondragón

    La presión. Debe ser eso.

    No consigo otra explicación para entender el motivo de semejante despropósito. Calificar, castigar, regañar, carajear, a los venezolanos que expresan sus ideas a través de las redes sociales es, cuando menos desproporcionado, injusto e incluso cargado de una falta de solidaridad absoluta.

    Como ningún otro medio, las redes sociales se han convertido en el bastión de una sociedad hastiada de la polarización y con ella, de la desconexión absoluta entre la realidad y lo que acontece esferas arriba. En las redes se ventila desde el amor ciego, casi fanático, por los «líderes» políticos, hasta una inmisericorde queja por un partido de beisbol o fútbol que el equipo de casa no pudo ganar.

    Las redes son un pueblo anárquico en la calle, sin gritos ni tráfico. Son virtuales, pero no por ello, menos humanas, menos reales. Qué hay extremos, si. Que hay locuras, si. También los hay en las acciones políticas; porque así es la vida; con altas y bajas, con desencuentros y coincidencias.

    A veces parece que parte del liderazgo prefiere generar confianza, diálogo y acuerdos con quienes están negados de plano a ello, que con los personajes con quienes se tiene -al menos- objetivos comunes. Cosas de la política.

    Las redes, en medio de su anonimato (del que no soy partidario) son una muestra representativa, en la escala que corresponda, de un país, de un sentimiento, de una tendencia.

    El mundo actual se vive en las redes. Negarlo, es volver a esconderse en la supremacía de un liderazgo desenchufado del día. Negarlo es además apelar a las bondades de un medio solo cuando le son favorables a quien hoy los critica.

    ¿Cómo podrían catalogarse el «Vamos por ti» del 23N, o la campaña de intriga iniciada para que estuviésemos atentos a la difusión del primer (y único) audio que develaba la más nefasta seguidilla de corrupción del gobierno; o la otra; en la que se daba cuenta del prontuario de un nuevo inversionista de medios, a la luz de los señalamientos de hoy?

    Los twitterneitors existimos, como existen los que van a la calle a protestar en Sidor, o mañana frente a Cadivi. De hecho, muchos de esos que salen a protestar, multiplican su acción vía redes sociales. Porque esas redes no las alimentan robots.

    Demeritar a quienes consiguen en las redes una oportunidad de expresarse es tomar para sí las mismas prácticas que se critican abiertamente a los que pretenden silenciar a los medios establecidos, es apoderarse de un discurso de censura.

    No @hcapriles, no se trata de guerreros del teclado; como tampoco se trata de guerreros en las cientos de manifestaciones que se suceden en el país todos los días. Se trata de que existe una efervescencia creciente que requiere no solo de válvulas de escape; sino de liderazgo, de inspiración.

    Esos guerreros del teclado y twitterneitors como tú los llamas, te acompañaron durante tres campañas. Pusieron fotos de tropelías ventajistas que sirvieron para sustentar expedientes de fraude que hoy parecen olvidados, y también de tus extraordinarias concentraciones. Seguramente en esos días no los considerabas como ahora.

    Ese trabajo político que señalas, y que nadie cuestiona per se también se adelanta desde las redes; y de eso sabes mucho; pues si no cómo se explican tus casi cuatro millones de seguidores, tu multiplicidad de cuentas en twitter y otras formas de –hoy- evidente incoherencia entre lo que dices y lo que practicas.

    Pero lo dicho. Debe ser la presión.

    Un fuerte abrazo.

  • Las Nuevas Visiones y la Historia Contada Correctamente – Anderson Riverol

    Las Nuevas Visiones y la Historia Contada Correctamente – Anderson Riverol

    La situación que se viene dando en toda Latinoamérica desde hace mas de 15 años, la cual es recogida por organismos internacionales como lo es el PNUD y tipificado en el libro “Escenarios políticos en América Latina” en los cuadernos de gobernabilidad democrática, reflejan que por el auge entre fracciones que representan a sectores de la sociedad y una visión a través de la formación ideológica acomodada a las circunstancias de quienes son los responsables de definir y teorizar usando la tendencia que se considere más apropiada nos muestra que existen visiones político-ideológicas predominantes en América latina las cuales son: a) Modernización Conservadora, la cual toma una modernización de sistemas de partidos; retorno y reforzamiento de la autoridad; reforma institucional para vincular actores y sistemas; relegitimación sobre la base de los valores indiscutibles y compartidos y un orden moral asociado a la expansión del mercado entre otros. b) Reformismo Practico, el cual impulsa la renovación y recreación del sistema de partidos; un orden laico; búsqueda del estado en una gestión institucional que convine el crecimiento económico con políticas de inclusión entre otros. c) Nacionalismo Popular, quien busca una hegemonía política; centralización del estado en la organización del desarrollo y la democracia; liderazgo carismático, movilización de masas y antiimperialismo, entre otros. d) Indigenismo Neodesarrollista, que destaca la participación política ampliada y democracia deliberativa; movimientos sociales e indígenas fuertes; orden igualitario y antiimperialismo moderado.

    Lo relevante es que una visión más amplia que otra observándola por su cuota de poder en Latinoamérica ha dado como resultado que quienes en su mayoría se definen de izquierda y que se pueden identificar fácilmente con alguna de las 4 visiones antes expuestas den una versión y una justificación histórica en ataque a lo que definen como una “sociedad capitalista”, resaltado con más resentimiento que historia una serie de elementos que están  en pro de movilizar el capital social usando la creación de un enemigo que debe ser acabado y este mensaje es llevado por los dirigentes y académicos que no están de acuerdo con la democracia liberal, lo cierto es que para que las sociedades puedan evolucionar necesitan que se conozcan los acontecimientos pasados pero contados con la mayor franqueza posible.

    En esa línea de decir las  cosas como son encontramos “La Condición del trabajador”, en la edad del Progreso, por S.C. Burchell donde podemos destacar elementos muy interesantes de la sociedad en la revolución industrial algo diferente que lo contado con cuestionadas intenciones donde es sazonada con más odio que veracidad los hechos que acontecieron, pero que se desarrollaron de la siguiente manera:

    Hacia 1860, se observaba una gran contradicción; los muelles de London estaban llenos de barcos, pero también bajo los puentes habían campamentos de gitanos constituidos de despojos humanos, esta era la consecuencia de la revolución industrial, que a pesar de que trajo ventajas también trajo como problema una numerosa clase obrera que carecía de protecciones económicas. La mecanización destruyo los viejos sistemas agrícolas, por otra parte se abolió la esclavitud y el campesino tuvo que buscar trabajo en las fabricas, que ofrecían un modo de vivir precario pero seguro y dependían del capitalista que era el dueño de “Los Medios de Producción” y donde convivían en ciudades con condiciones catastróficas. El hecho es que al problema de las condiciones de los trabajadores lo atacaron con vigor los políticos, filántropos, etc, y había soluciones de todo tipo, pero en realidad quien vino a beneficiar a los trabajadores fueron los propios sindicatos, legales o no, y estos sindicatos crecieron en tamaño y poderío a través de todo el siglo. En esta época Carlos Marx y Federico Engels formularon sus revolucionarias teorías estudiando la vida industrial inglesa, aunque la evolución tocaría a otro país, esa nación seria el Reich Alemán, creado en 1871 por Otto Von Bismarck. Casi inmediatamente Alemania hizo avances importantes entre el comercio y la industria, y se pusieron en marcha una serie de reformas: De seguridad  contra la enfermedad (1883), accidentes (1884), y vejez (1889), y Alemania no tardo en convertirse en el principal competidor de Inglaterra. Es necesario destacar que mucho antes que Marx, otros socialistas habían propuesto soluciones para los problemas, a los que Marx nunca estuvo de acuerdo, ya que lo importante para el era destruir el sistema. Posteriormente a una serie de sucesos como la Primera Asociación Internacional de trabajadores las teorías de Marx fueron impugnadas.

    El marxismo tenia grandes opositores, uno de los mas distinguidos era el Papa león XIII  condenando al marxismo por hacer del estado algo mas importante que el hombre individual, este criticaba con igual energía al capitalismo. Las teorías fueron atacadas desde el mismo socialismo, el socialista Bernstein negó el análisis marxista de la evolución capitalista y del inevitable “empobrecimiento” de la sociedad ya que en 1900 los trabajadores podían comprar con su sueldo más que hace 50 años. La verdad es que al terminar el siglo XIX la mayoría de los graves males de la sociedad habían sido corregidos, una oleada de prosperidad llego a la clase obrera alzando los salarios a niveles nunca antes vistos comparados con los que poseían antes, las ciudades se modernizaban en todo aspecto y se creo la generalización del sufragio universal.

    Con estos elementos el trabajador se convirtió en una fuerza importante y respetada de la sociedad capitalista y todos trabajaron para conseguir una sociedad libre y justa, en pocas palabras una sociedad ideal.

  • Tiempo de palabra – Carlos Blanco

    Tiempo de palabra – Carlos Blanco

    Información es subversión
    La información por más escueta que sea se ha convertido en sedición. Tiene ribetes de amenaza por lo que tratan de ocultarla, distorsionarla, controlarla o moderarla. Obsérvese cómo las cifras de inflación, los índices de escasez, el manejo de las divisas obtenidas por la venta de hidrocarburos, la administración de Fonden y del Fondo Chino, se mueven en una oscurana impenetrable. Las cifras de homicidios o los datos de inflación sufren la misma suerte. Sin embargo, la opacidad va mucho más allá. Las morgues se han convertido en lugares de máximo secreto, las policías son herméticas, la judicatura permite que los jueces desaparezcan o aparezcan sin explicación y la enfermedad terminal del Eterno fue misterio insondable. En la época de vigencia de la democracia hubo secretos, especialmente en lo relativo a las compras militares y gastos de seguridad, pero poco a poco ese territorio se abrió en alguna medida; ahora, sin embargo, una espesa y pringosa nube recubre el espacio público.

    Hay razones para que el régimen se desviva por el secreto. En materia de recursos públicos es imprescindible ocultar su trasiego a las arcas privadas, a los movimientos políticos afines, y a otros gobiernos. Ante las perspectivas de unos años de penuria -si el bochinche bolivariano cesara- más de un prócer acumula con voracidad. Así también es indispensable alimentar con buen pienso el zoológico revolucionario que rodea el festín venezolano. Para que esta pulverización de recursos pueda ocurrir de manera impune se requiere el máximo de turbiedad, sostenida con la paralización de las instituciones del Estado: no hay tribunales, no hay Fiscalía, no hay Parlamento, no hay Contraloría que puedan investigar, analizar, esculcar o simplemente mirar el trapicheo que tiene lugar ante su deliberada ceguera. De forma masiva el Estado ha dejado de funcionar. Es una pulpería de gran escala en la que sus dueños gastan lo que ingresa y como no les alcanza se endeudan, y como no les alcanza, imprimen dinero hasta licuar el valor de la moneda.

    Hay otra dimensión del secreto y es la desinformación. Esta semana le metieron al país otra devaluación brutal y los amos se indignan cuando se les dice. Lo más risible es que han penalizado la mención al dólar paralelo del cual nadie deja de hablar. Es la manzana pecaminosa de este Paraíso venezolano, que cada ciudadano está dispuesto a morder aunque sea para tener el regusto de su agridulce sabor.

    El secretismo es la marca de fábrica del bochinche bolivariano el cual requiere la censura a los medios.

    LA PROTESTA. El secreto de los asuntos del Estado es sólo una parte del asunto. La otra dimensión es que un país inviable tiende a desatar protestas cotidianas, que no dependen del grado de adhesión o distancia respecto al régimen, sino que brotan de forma espontánea como virus salidos de madre. Esto lo quieren callar.

    La oposición protesta y recibe sus cargas de represión, pero a su lado también se manifiestan los trabajadores organizados sean o no chavistas, los gremios profesionales, los estudiantes, los trabajadores informales, los policías y los militares. Al comienzo fueron reclamos circunstanciales pero poco a poco las situaciones que los generaban adquirieron carácter estructural: los ciudadanos se enfurecen porque no hay leche o azúcar que ya no es un fenómeno pasajero sino permanente; los trabajadores reclaman con exasperación sus convenciones colectivas, no porque aquí o allá de modo esporádico han sido retrasadas sus discusiones, sino porque los jerarcas no quieren abordar el tema laboral de fondo; el dolor, el llanto y la furia por un asesinato ya no es por un hecho aislado aunque sea doloroso, sino la marca de este tiempo en el cual el crimen ha tomado el país como rehén bajo la mirada cómplice de quienes lo regentan.

    LA CENSURA. El Gobierno requiere el silencio porque si se conoce el funcionamiento del Estado se hará demasiado evidente la catajarria de delitos en los que incurren sus funcionarios; si se conocen las protestas también se sabrá la esmirriada base social sobre la que se columpia la ilegitimidad gobernante.

    Las exigencias de un régimen de escasa sustentabilidad es lo que hace imperiosa la censura. La información pura y simple se hace subversiva. Si se saben los tejemanejes de La Casona, hay riesgos; si se sabe cómo los cubanos interfieren en la Fuerza Armada, la policía y el círculo de hierro de Miraflores, aparecen dramáticos peligros; si se sabe dónde tienen sus cuentas los próceres más conspicuos, puede haber estallidos; pero sobre todo, si se sabe que el país es un polvorín que tiene una larga mecha encendida desde hace un buen rato, los tonos trágicos se acentúan.

    De allí el intento de controlar los medios por la vía de la confiscación (RCTV), la compra (Globovisión), la represión y el cerco (El Nacional y El Universal), y la auto censura en casi todo el resto. En esta dinámica en la que la censura se ha hecho necesidad del régimen, la información abierta se ha convertido en fuente directa de subversión. Detectar lo oculto es conspirar; denunciar lo que se esconde adrede es golpismo; desafiar el silencio es insurrección.

    Informar es también tomar la calle, es denunciar la desnudez del rey, es evidenciar la impudicia del procerato rojo. Los ciudadanos han aprendido mucho en este suplicio en el cual la historia los ha confinado y a pesar del control masivo que ejerce el Gobierno, el público de los medios sometidos es escaso, decreciente o inexistente. Los casos de RCTV y de Globovisión son simbólicos, el canal que se apropió de la señal del primero no lo ve nadie desde el comienzo; y Globovisión, en la medida en que su agonía ha sido más larga, ha visto la extinción de su audiencia como quien ve la irreversible partida de un amor. Lo único que mantiene alguna aceptación en los canales censurados es el entretenimiento. Aunque las telenovelas, convertidas en culpables, pueden transmutarse en un espeso e intragable atol para complacer a los censores.

    La información ahora es más difícil de obtener y más peligrosa de transmitir. Sin embargo, es más preciada, buscada con más avidez, transmitida con mayor celeridad y cada vez más inmanejable por los mecanismos de censura oficial. Si los diarios y las televisoras se vieran obligados a irse sólo online los ciudadanos buscarían la información, como ocurre en las redes sociales.

    La censura es una vieja escopeta de las dictaduras. Claro que hace daño y los guáimaros hieren y matan, pero las sociedades se sobreponen a sus represores y desarrollan inéditas capacidades para obtener información y para comunicarse.

    Nicolás, aun con censura la gente sabe lo débil que está el régimen y lo que no quieres que se sepa, se sabe o se sabrá. Recuerda que la información es tóxica para los autoritarismos y los dictadores. Buen día.

    Twitter @carlosblancog

  • Vaivén petrolero – Por Eddie A. Ramírez S.

    Vaivén petrolero – Por Eddie A. Ramírez S.

    De segundo productor mundial y primer exportador,  pasamos a producir  solo el 3% de la oferta  mundial de petróleo. Sin duda nuestra política petrolera no ha sido acertada. En 1960 se creó la OPEP con participación de Arabia Saudita, Kuwait, Irán, Irak y Venezuela. En ese fecha esos cinco países producían 7.891.000 barriles por día, participando Venezuela con  2.846.000 barriles, es decir, un 36%. En el 2012, nuestra participación en la producción total OPEP fue de sólo un 9,3%.  Mientras los demás países aumentaron considerablemente sus producciones, nosotros estamos peor que hace 52 años.

    Sin duda este descenso puede atribuirse a los vaivenes de nuestra política petrolera.  Inicialmente, Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez cedieron concesiones de exploración y extracción a «parientes y paniaguados», quienes inmediatamente las negociaban con las compañías extranjeras. Nueve leyes de hidrocarburos se promulgaron entre 1920 y 1943. Medina Angarita otorgó más extensiones de tierra que Gómez y López Contreras. La ley de 1943 puso un poco de orden y a través de los años  fue aumentando la participación fiscal. Betancourt fue adalid de no más concesiones. En 1976 se estatizó la industria de los hidrocarburos y desde entonces  todos nuestros gobiernos apostaron a la reducción de la producción. Recientemente gobierno y oposición predican la necesidad de aumentarla, pero quizá sea tarde porque hay otros actores importantes.

    En 1982 se inició la política de internacionalización y de apertura a empresas privadas, criticadas por el régimen actual, pero  paradójicamente continuadas, aunque en lugar de Exxon y  Conoco prefiere algunas  empresas de menor categoría. La Pdvsa meritocrática negoció cuatro mejoradores  para poder refinar el crudo de la Faja. A la fecha no se ha construido ningún otro mejorador.  Actualmente hay doce empresas mixtas en la Faja, con socios de Cuba, Rusia, Vietnam, España, India, Malasia, Estados Unidos, Japón, China, Italia y Noruega. La cuantificación de las reservas se les asignó a empresas de los países citados y,  además, a Ecuador, Uruguay, Chile, Argentina, Portugal, Brasil e Irán.

    Menospreciamos nuestro mercado natural de Estados Unidos y nos hemos asociado con algunas empresas que no tienen tecnología ni músculo financiero.  Pdvsa es una empresa endeudada, politizada, corrupta e ineficiente, que importa gasolina y diesel.  En un nuevo gobierno la política petrolera debería  seguir los ejemplos de Brasil y Colombia.  Pdvsa  tendrá que reducirse, colocar un 20% de sus acciones en la bolsa y que el crecimiento de la producción sea vía empresas mixtas. Si se modifica la Constitución, podrían participar sin necesidad de asociarse con Pdvsa, empresas privadas venezolanas y extranjeras. No es asunto de ideologías, sino de necesidad, como le está sucediendo a México. Los mitos de soberanía y los vaivenes de las políticas nos han perjudicado.

    Como en botica: Se justifica que gobernadores y alcaldes acudan a Miraflores.  Que asistan algunos parlamentarios es sumisión. El diálogo no puede ser para estabilizar al régimen, sino para garantizar que cumpla la Constitución ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

    [email protected]

  • La solución militar – Por Ángel García Banchs

    La solución militar – Por Ángel García Banchs

    No importa el motivo (miedo, desmoralización u otro), si no salimos cuanto antes a manifestar nuestro descontento y a protestar pacífica y cívicamente en defensa de la República (y la forma de gobierno civil), los militares creerán tener razones para pensar que los venezolanos estamos de acuerdo con la solución militar a los problemas sociales y económicos del país (la militarización, las decisiones autoritarias, el racionamiento y el control militar para lidiar con la escasez, el caos, la delincuencia, los problemas del comercio, el desempleo y la inflación). Mientras que, si protestamos en los términos establecidos en la Constitución, les haremos saber que el país reclama un cambio, la recuperación de la República, el gobierno civil, el sistema de precios, los mercados y el Estado de Derecho, en fin.

    Ya bastan 15 años de engaños. El gobierno nacional vela por los intereses del gobierno de Cuba y su economía, no por Venezuela, ni tu economía familiar.

    Reacciona. El culpable de la escasez que vives es el gobierno nacional y el opresor de Cuba, no el empresario, que debe vender todos los meses para los salarios poder pagar.

    Ya basta que el gobierno nacional y el cubano te sigan metiendo la mano en el bolsillo.

    Detrás de la devaluación en camino está el gobierno de Cuba, cuya economía crece a costa de la de los hogares venezolanos.

    Reacciona: más para el gobierno de Cuba es menos para el pueblo de Venezuela.

    El gobierno de Cuba expolia 12 mil millones de dólares al año a nuestro país. Basta; basta ya.

    Detrás de la escasez, la devaluación, el racionamiento y las penurias que vive el país está el gobierno cubano, que nos quiere arrodillados.

    La protesta cívica y pacífica en defensa de la República (la forma de gobierno civil) es fundamental para el cambio político en Venezuela.

    Si no protestamos, nuestros militares creerán que los venezolanos estamos de acuerdo con la solución militar a nuestros problemas económicos y sociales.

    La militarización, las decisiones autoritarias, el racionamiento y el control militar para lidiar con la escasez, el caos, la delincuencia, los problemas del comercio, el desempleo y la inflación no es la vía. Así lo demuestra la experiencia mundial. Si no protestamos nuestros militares creerán que estamos contentos con el actual rumbo.

    Si protestamos en los términos establecidos en la Constitución, les haremos saber que el país reclama un cambio, la recuperación de la República, el gobierno civil, una economía de mercado y el Estado de Derecho, con verdadera inclusión e igualdad de oportunidades para todos.

    (@garciabanchs)

  • Lo que calló – Por Miguel Velarde

    Lo que calló – Por Miguel Velarde

    Constitucionalmente, a Nicolás Maduro le correspondía presentar su Memoria y Cuenta de la gestión 2013. Sin embargo, no era ese el motivo por el que todo el país se encontraba atento el miércoles de la semana pasada al discurso que iba a pronunciar en su visita a la Asamblea Nacional. Pocos días antes, había informado que iba a aprovechar esa ocasión para hacer “importantes anuncios en materia económica”, algo que todos los venezolanos esperaban con denotada angustia.

    Sin embargo, aparte de algunos enroques de ciertas autoridades que llevan en el gobierno muchos años y la creación de una nueva entidad que tiene como objetivo “poner orden” en el área económica, no se pudo apreciar ninguna medida de trascendencia. La incertidumbre se mantuvo después de los anuncios.

    Aunque la mayoría de los medios nacionales e internacionales hayan resaltado en sus primeras páginas la noticia que “el gobierno mantiene la tasa oficial a Bs. 6,30 /$” –dándole continuidad a una de las más importantes causas de la crisis económica que vivimos: la sobrevaluación cambiaria- la realidad es que Maduro comunicó, sin decirlo, una nueva devaluación del bolívar. Esto es algo que no sorprende, ya que el gobierno necesita cubrir de manera urgente el déficit fiscal y sobre todo la inmensa demanda de divisas para importación. El “fortalecimiento” de mercados alternativos a tasas más elevadas –de los cuales por ahora solo anunció el SICAD- es la medida que tendrá el mayor impacto real en la economía y sobre la cual habrá que prestar la mayor atención.

    No encontramos mejor incentivo para que el gobierno cambie sus políticas y aplique medidas pragmáticas en materia económica que la realidad: el índice de inflación de 2013 cerró en 56,2%, aumentando 36,1% con respecto al año anterior cuando se ubicó en 20,1%. Así mismo, el índice de escasez alcanzó también su nivel más alto en muchos años, sobrepasando el 24%. Nada de esto fue suficiente para que las autoridades reflexionen y, por el contrario, podemos concluir que la decisión es profundizar aún más el modelo que se ha venido implantando y que ha sido el causante de lo que hoy vivimos.

    El pronóstico en materia económica para este año no era bueno. Hoy, no ha mejorado. Lo que más preocupa es que ya vivimos una crisis que se siente en los bolsillos de la mayoría de los venezolanos y que sabemos que fácilmente se puede convertir en una crisis social y política. Cuando esto ocurre, se puede saber cómo comienza la historia, pero nunca como termina. Estamos conscientes de que la situación es crítica y de que ella amerita duras medidas que tendrán que adoptarse inevitablemente más temprano que tarde y que, mientras más tarden, serán peor.

    Por eso, lo que más preocupa no es lo que Maduro dijo, sino lo que calló. (Guayoyoenletras.net)

    @MiguelVelarde

  • Tiempo de palabra – Por Carlos Blanco

    Tiempo de palabra – Por Carlos Blanco

    Hierve el país

    Desde que Maduro abrió comillas en diciembre de 2012 como Vicepresidente, se cargó la sucesión a la brava, se tornó candidato ilegal y se convirtió en ilegítimo Presidente, el rumbo de desastre ha sido consistente y las comillas, por más esfuerzo que hacen, no logran cerrarse.

    Ha habido cambios, sin duda. Los hay en los cuadros dirigentes, en las políticas y en la postura del régimen hacia los adversarios. Ninguno de ellos promisor hacia una salida democrática.

    «MADURONOMICS». Su perorata, si se le eliminan las citas y se le reduce a la media hora de improvisación propia y personal, tiene aspectos relevantes. En medio del fárrago oratorio de alguien que no ensayó la lectura de la sintaxis ajena hay algunas confesiones. No tiene «cuadros»; no hay profesionales o políticos con los cuales contar. Detrás de las permutaciones en los cargos casi siempre están los mismos al mando. Cuando Nicolás mencionaba a Jorge Giordani y este procedía a inflarse como una medusa vanidosa, sobre todo cuando le decía «profesor», ya se sabía que no habría cambios reales en la política dirigida al socialismo soviético, es decir al suicidio económico. Hay buenas almas apostando al pragmatismo de Maduro porque acepta devaluar 80%, obviando el hecho de que el sistema tal como está mantendrá el fantasma, el inexistente, innombrable, ilegal y huidizo tipo de cambio paralelo, a más de 60 o 70. Habrá alivios temporales al obtenerse más dólares a través del Sicad (otro Cadivi con diferente cachimbo), al despenalizar las transacciones en divisas, pero el asunto básico es que no hay dólares para las necesidades de la economía y no hay confianza en que se producirá un cambio más amigable hacia la inversión privada. Pregúntese usted si la «maduronomics», variante de la economía académica en su versión chimba, lo estimula a traerse ese poquito, ese más o menos, o ese pocotón de dólares que tiene en el imperio. No hay cambios estructurales. Lo que hay es que el mecate que amarraba las manos en la espalda, parece que va a ser sustituido por un grillete en el tobillo.

    Lo que hay es centralización, mayor poder al gobierno, concentración de atribuciones, y sobre todo una visión totalmente equivocada de los procesos productivos del capital. Cualquier empresario -excepción hecha de los boliburgueses y bolichicos- podría estar gozando una bolivariana con eso de que 30% es una ganancia admisible (si es en términos reales, 30% adicional a la inflación). El problema no es ése, sino que se va a seguir con el ensamblaje de una enrevesada estructura institucional para ver cuánto se gana cada cual, lo que no va a ser otra cosa que el engranaje de la corrupción potenciado al máximo. Los que controlan los libros, los auditores, los contadores, los que van a imputar ganancias que no se hicieron, los que van a cobrar para que estas cuentas vayan aquí y no allá, y lo demás.Con su «nueva economía» Nicolás ha fortalecido la inmensa máquina de corrupción existente.

    Esa ausencia de nuevas políticas está encubierta en el paraguas socialista que en el régimen no es sino el Estado controlado por las mafias ahora en pugna entre sí por la disminución del tamaño del pastel. Ese matorral conceptual de Maduro revivió la idea del poder comunal que ha sido, es y será mientras permanezca el régimen, una manera de controlar a los ciudadanos antes que un modo de buscar que se expresen y participen, como bien lo sufren los rojos. Razón tienen los militantes críticos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), ahora apartados por Nicolás como «la ultraizquierda», al recelar del militarismo comunal.

    EL CAMBIO QUE SÍ HUBO. Algún cambio hay, de todos modos. Es el proceso de destrucción de la fuerza del principal competidor de Nicolás, el capitán Diosdado Cabello. Mucho abrazo, mucha invitación, mucha labia, pero la destitución del general Hugo Carvajal es un hecho político de significación que acompaña el progresivo crepúsculo del poder militar de un personaje que tuvo y tiene poder pero no supo administrarlo. Tal vez pensó que el radicalismo y su obsesión furiosa en contra de la oposición lo llevarían a manejar, condicionar, y de algún modo dirigir a Nicolás, pero este le resultó respondón y, en el juego interno, más sagaz. Ahora Nicolás ha permitido el despliegue de una nueva figura, Miguel Rodríguez Torres, ministro del Interior, quien parece argumentar que cómo un mayor general va a subordinarse a los designios de un teniente, ascendido ilegalmente a capitán. El despliegue en medios de la estrella en ascenso es indicador de los cambios en el poder, así como de sus debilidades internas.

    Mientras todo lo referido ocurre, el sector civil languidece con los caramelitos de cianuro del poder popular, espejismo que se reduce a anunciar comunas subordinadas a Miraflores y a organizar arrebatones en contra «especuladores».

    ATAQUE A LOS MEDIOS. Ni las fantasías económicas ni las fábulas de poder popular son viables en un régimen como el actual. Por eso en medio del diálogo ficticio avanza la represión: si te sometes, dialogo; si te resistes, te j… Tal es la consigna.

    Vuelven con el tema de los medios. Parece mentira: mientras más someten a los medios de comunicación; mientras más los asfixian, más les temen. Y no alcanzan a entender por qué a los que someten nadie los ve ni los lee. Exactamente como las empresas de bienes y servicios a las que le ponen la mano; una vez controladas, ya no sirven. Así acontece con estaciones de radio, prensa y estaciones de TV. La explicación es simple: imagine que este diario dejara de informar y que desde su primera página hasta la última todo fuese publicidad y propaganda; obviamente no sobreviviría dos días. Esto es lo que hacen los medios oficiales: no informan. Cuando algunos vinculados al régimen comunican algo relevante, son regañados sin pudor. Por eso los medios controlados, apropiados, confiscados o autocensurados tienen plata pero no vida, mientras que los estrangulados, que medio viven, son los que gozan de credibilidad. Ahora se ve con nitidez cómo la información, la mera información, se convierte en enemiga y no puede ser admitida por el régimen, porque toda información en una sociedad en crisis es un reclamo, una demanda, una protesta o una denuncia.

    El colmo ha llegado con la situación de la criminalidad desbordada, absolutamente funcional al régimen de las mafias sin ley. Ahora no quieren que se informe lo más mínimo sobre el crimen desbordado pero, además, buscan un culpable en ¡las telenovelas! Si serán miserables que no ven la fuente de la criminalidad en la ausencia de futuro de los jóvenes, en el culto a la ilegalidad, en la amistad con los pranes, en el lenguaje de violencia del poder, y piensan que los culpables son los escritores de telenovelas y los artistas. ¡Es que ni siquiera se sonrojan!

    Twitter @carlosblancog

  • Crónica de Leonardo Padrón «Una razón llamada Mónica»

    Crónica de Leonardo Padrón «Una razón llamada Mónica»

    No es difícil imaginar el terror que vivieron Mónica y Henry. La sorpresa ante la aparición de los delincuentes. La impulsiva reacción de encerrarse en el carro y agazaparse. El espanto ante la suerte que pudiera correr Maya, su hija de 5 años. Los gritos siniestros de los hampones. Los balazos salvajes. La muerte entrando con furia en el vehículo. Y Maya sola, solísima, en ese desamparo inexplicable, con sus padres durmiendo para siempre, sin beso de buenas noches, como era antes, como eran todas las noches. Antes.

    La indignación no cabe en el idioma.

    Mi breve estancia en Miami estuvo signada por la terrible muerte de Mónica. No pude soslayar las peticiones de entrevistas de medios como CNN en español, NTN24, o “Al Punto”, el celebrado programa de Jorge Ramos en Univisión. No era nada agradable hablar de Venezuela en términos tan desoladores. Así le pasó a muchos de los artistas y creadores que hoy viven un exilio forzoso en el estado de Florida. Fue un reencuentro de mucho afecto y duelo. En todos los abrazos estaba Mónica. Y en todos los diálogos: la inseguridad como la causa primera de tantas migraciones. Me cansé de oír anécdotas de sangre y miedo. Y esa asfixia, en la punta de las palabras, que se llama desarraigo.

    Un humorista y músico que vive en Coconut Grove desde hace un año huyó del país por la sobredosis de violencia: “Lo menos que quería es que una noticia como la de Mónica me diera la razón”. Me habló de dos amigos suyos en terapia intensiva por atracos armados. Esos nunca aparecen en las estadísticas: los sobrevivientes. Me contó del día que se tomaba un café en un centro comercial caraqueño y se le acercó un viejo compañero de farra: “¿Y tú de verdad no te piensas ir del país?”. El alzó la mirada, sin comprender, y el amigo descolgó una frase inesperada: “Estoy en mitad de un secuestro”. Y siguió caminando, vigilado por un hombre y una mujer que lo conducían a un cajero electrónico, y luego, quién sabe adónde.

    Las protagonistas no deben morir. Ese es un axioma de hierro que los escritores de historias de amor suelen respetar. Se trasgrede mínimas veces. Mónica Spear, en un perturbador guiño a su destino, murió en tres ocasiones en la ficción. La primera vez en una telenovela de RCTV, ese canal de televisión que también asesinaron. Las reinas tampoco mueren. Pero de nada sirven las palabras. Miss Venezuela 2004 volvió a su país para visitar su lado más luminoso. Y la oscuridad del país la exterminó. La violencia es hoy el sustantivo que nos define. Una palabra que escupe sangre. Una palabra que nos rompe el ánimo. La violencia es el verdadero paisaje del país. El fallecido presidente Chávez viajó a la ONU para descubrir el olor del azufre. Nosotros sólo tenemos que bajar el vidrio de nuestros carros. O accidentarnos en un tramo del camino. Ese es el asfalto de nuestras autopistas: el infierno.

    Somos el país de la desmemoria. Solo reaccionamos ante el titular del día. Toda noticia es desplazada por otra. Estamos condenados -diría Hector Lavoe- a ser un periódico de ayer. Recuerdo el impacto nacional ante el asesinato de Yanis Chimaras el 24 de abril del 2007, el día que iba a grabar el último capítulo de Ciudad Bendita. A Pedro Lander pidiendo un minuto de aplausos en la Asamblea Nacional. Las palabras dichas. Los golpes de pecho. Recuerdo la conmoción por el secuestro y asesinato de Libero Laizzo, el manager de la banda musical Caramelos de Cianuro, en el 2012. Los músicos y artistas reunidos en distintas plazas clamando por el derecho a la vida de los venezolanos. Y cien artículos más sobre el problema de la inseguridad. Recuerdo, ese mismo año, el disparo en la cabeza que recibió el cantante OneChot y su milagrosa supervivencia. Más artículos. Más indignación. Más peticiones de políticas de seguridad al gobierno nacional. Todo se fue diluyendo con otras noticias, nuevas elecciones, más escándalos. ¿Quién dice que esta vez no va a pasar lo mismo?

    Me niego a este Alzheimer que nos designa. Pido que el asesinato de Mónica no se convierta en olvido. Escribo tercamente sobre ella este domingo porque no quiero que la noticia comience a ser pasado. Que ninguna de las muertes violentas que ocurren en nuestra tenebrosa cotidianidad sea olvidada. Ni la del bartender del Auyama Café, Luis Ánderson Jaimes, asesinado por 3 policías molestos por una cuenta excesiva; ni la de Daniela Sierralta, de 24 años, asesinada y quemada en un tiroteo entre dos bandas delictivas; ni la de Yris Margarita, asesinada en una camioneta de pasajeros en la Avenida San Martín; ni la de Orlando José Páez, mecánico asesinado con 5 balas en la Avenida Sucre; ni la del escolta de la Vicepresidencia, ni la del efectivo de Polisucre, ni una inacabable, vergonzosa, lista de venezolanos caídos bajo el mordisco letal de la violencia.

    El hilo de sangre de Mónica Spear recorrió el mundo. El lunes 13 de enero, en el Nuevo País, la periodista Jurate Rosales hizo un recuento minucioso de la onda expansiva: “Lo mundial de la noticia llena siete páginas de nombres de medios que la publicaron. Llama la atención que países muy lejanos le dieron espacio: Kuwait Timesen Kuwait: The Press en Nueva Zelanda; el Daily News en Filipinas; The Herald en Suráfrica; el VietNam News; Gulf News en los Emiratos Árabes Unidos; The Post en Zambia; The China Post en Taiwán; The Daily Telegraph (Sydney) en Australia; The Borneo Post en Malasia y los únicos medios donde no encontré la noticia fueron los dos principales periódicos rusos: Izvestia y Pravda”.

    Tamaña consecuencia pulverizó en segundos el fatuo intento del ministro de cinismo, perdón, de turismo, en posicionar a Venezuela como un país “Chévere” ante el planeta. El impacto mundial le debe haber quitado el sueño a Nicolás Maduro. Porque eso es lo que les importa: su incierta reputación. Solo así se entiende que tantas declaraciones de voceros oficialistas pidan que no se politicen las muertes de Mónica Spear y su esposo. Esta revolución ignora la incompetencia de sus políticas, el fracaso de sus planes de seguridad, la corrupción de sus policías. Sólo habla de responsabilidades ubicadas en el remoto pasado. Y entonces, gacetilla aprendida, salen algunos figurantes de reciente data en el elenco revolucionario a decir que la violencia en el país es culpa de los gobiernos de la 4ta. República. Uno de ellos, actor de telenovelas, llegó incluso a decir, en un programa de televisión, que el epicentro de este desastre se llama Rómulo Betancourt. Vaya, vaya. Si seguimos desenhebrando el hilo llegaremos a Isabel La Católica y el tozudo genovés que le pidió un dinerito para venir con sus tres barcos llenos de truhanes a descubrirnos en la pionera de todas las misiones: la Misión Nuevo Mundo.

    Mónica Spear fue la protagonista de una novela que escribí llamada “La Mujer Perfecta”. La historia ironizaba sobre la obsesión de la mujer venezolana por la búsqueda de la eterna juventud. Decidí, entre varias tramas alegóricas, depositar la responsabilidad mayor en una protagonista cuyo rasgo principal era tener Síndrome de Asperger. Caracterizar a un personaje con esa condición implicaba una gran exigencia actoral. Era un personaje en la cuerda floja. Si no lo hacía bien, la novela naufragaría, sin duda. Micaela Gómez debía apreciarse “distinta” al resto del elenco y a la vez generar fuerte empatía con el televidente. Hablarles a los otros personajes sin verlos a los ojos. Esquivar el tacto del hombre que la enamoró. Manejar la comedia y el drama desde una levedad perenne. Descubrir el sentido figurado del idioma. Transmitir fragilidad y franqueza a manos llenas. Ser Micaela Gómez podía hundirla o terminar de consagrar su carrera.

    Nunca olvidaré el día en que Mónica Spear y yo nos reunimos a hablar del personaje. Más allá de su abrumadora belleza y su dulzura sin pausa, había en ella un nivel de compromiso total. Leyó hasta la última letra los libros que le sugerí, vio varias veces las películas indicadas y aceptó con entusiasmo reunirse con la gente de Sovenia (Sociedad Venezolana para Niños y Adultos Autistas) y compartir largamente con personas con Síndrome de Asperger. Mónica Spear lo hizo todo y más. Lo que ocurrió en pantalla fue rotundo. Conquistó al público milimétricamente. Hizo que muchos espectadores descubrieran la condición de Asperger en ellos, o en sus hijos y parientes. Logró que los comenzaran a respetar en sus sitios de trabajo o estudio. La sinceridad sin filtros de Micaela convocó a una legión de admiradores. En las elecciones parlamentarias de septiembre del 2010 la gente en las redes sociales pedía a gritos que Tibisay Lucena fuera sustituida por Micaela en el CNE. Terminó siendo Trending Topic varias veces. Incluso, la noche de su primer beso con el protagonista. Lo había logrado. Durante 120 capítulos dibujó una obra maestra. Mónica Spear se había convertido en La Mujer Perfecta.

    Ahora es un cadáver. Una muerte absurda. Una estadística subrayada. Una razón para la indignación definitiva. Una causa para luchar por el derecho a la vida de los 28 millones de venezolanos que aún se atreven a transitar por el mapa de sus pesares. Ahora es un dolor. Un dolor que exige un país distinto. Un país donde quepa la vida. Eso merecemos. En nombre de todas las Mónicas que matan diariamente en este corral de balas llamado Venezuela. Es totalmente inaceptable que la verdadera protagonista en este país sea la muerte.

  • Gasolina: mentiras e ineficiencias – Por Eddie A. Ramírez S.

    Gasolina: mentiras e ineficiencias – Por Eddie A. Ramírez S.

    De acuerdo a promesas gubernamentales a la fecha no debería existir contrabando  de combustibles, el consumo debería haberse reducido en 100.000 barriles por día, tendríamos miles de vehículos a gas y Pdvsa continuaría exportando gasolina.  Nada de esto ha ocurrido.

    Para justificar la estatización de la comercialización, en agosto del 2008 Hugo Chávez declaró   que el contrabando  era culpa de distribuidores y transportistas. A su vez, el  diputado oficialista Ángel Rodríguez  la justificó «porque es la manera de evitar que 27.000 barriles por día continúen saliendo de manera ilegal». Hoy Pdvsa controla esas operaciones y sin embargo el contrabando sigue campante.

    En febrero del 2011 Rafael Ramírez, presidente de Pdvsa, declaró que «para el 2011 tenemos la meta de bajar el consumo interno en 100.000 barriles por día», pero más bien el consumo ha aumentado.  Con respecto al plan de gas para vehículos, ofreció que en el 2009 estarían acondicionados 500.000 vehículos, pero en su informe del 2012 consignó que habían logrado  solo 194.363. Tradicionalmente Venezuela fue exportadora de gasolina, pero en el 2012 tuvo que importar 12.584.000 barriles de gasolina terminada  y entre enero y  octubre  del 2013,  importó  6.180.000  barriles  de gasolina y  5.707.000 de diesel.

    Con respecto a cuánto monta el subsidio a la gasolina y cuál debería ser el precio para cubrir costos de producción y comercialización, se han asomado varias cifras. Como siempre, el problema es la nula confiabilidad de los costos de Pdvsa, razón por la cual la prestigiosa empresa Platts decidió no evaluarla. En el 2011 Chávez y Ramírez declararon que el costo anual  para producir gasolina era de 1.500 millones de dólares. Por su parte Asdrúbal Batista estimó en el 2011 que el precio debería ser de 0,34 Bs. por litro. Recientemente Nelson Hernández estimó que el precio para cubrir todos los costos debía ser Bs. 1,5 por litro. Diego González estima un costo de producción de 0,47 Bs.  por litro, a lo cual hay que sumar los costos de transporte y ganancia de los distribuidores. Luís Oliveros y  Domingo Sifontes estimaron que en el 2011  el subsidio para cubrir costo de producción fue de 750 millones de dólares y que el precio para cubrir los costos debería ser de  Bs. 0,257 por litro o  de Bs.2,75 si se quería  equipararlo con precios mundiales.

    ¿Cómo estima Rafael Ramírez los costos de producción, de dónde saca la cifra de 12.500 millones de subsidio y que el precio para cubrir costos debe ser de Bs. 2,70 por litro? ¿Le carga la hipertrofiada nómina de Pdvsa que monta a 145.439 trabajadores, el costo de los accidentes, la ineficiencia de tener 30% de capacidad de refinación no operativa, el costo de importar combustibles, los regalos de petróleo y productos a Cuba y a otros países?  El gobierno tiene un hueco fiscal y Pdvsa un flujo de caja negativo, pero los venezolanos no podemos pagar las ineficiencias, ni las dádivas.

    Como en botica: Felicitamos al distinguido compatriota Alberto Quirós Corradi, quien a sus 82 años obtuvo en la UCV una Maestría en Bioética. Los asesinos de Mónica, de su esposo y de casi 200.000 ciudadanos son los «hombres nuevos» de la revolución. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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