Categoría: Opinión

  • Estruendoso silencio – Por Miguel Velarde

    Estruendoso silencio – Por Miguel Velarde

    Papa Francisco: “Si la prudencia se convierte en inacción, es cobardía”

    Hay silencios que hacen un ruido insoportable. Por ejemplo, el de la MUD y otros actores de la oposición en relación a la implacable persecución de la que son víctimas estudiantes, dirigentes políticos y líderes nacionales como Leopoldo López y María Corina Machado.

    Todos somos testigos de cómo se utiliza el poder de un Estado para crucificar a ciudadanos por ejercer su legítimo derecho a la protesta, mientras quienes deberían solidarizarse y apoyarlos prefieren mirar para otro lado.

    Lo más triste de esto son sus verdaderos motivos. Si esa indiferencia se basara en un conflicto de pensamiento, podría entenderse. Sin embargo, en este caso, lo que mueve los intereses de quienes prefieren no tomar posiciones firmes son sus mezquinos cálculos políticos que le pueden costar a Venezuela su libertad y su democracia; así, la política pierde sus valores.

    Quienes hace dos meses se sentaron en Miraflores en un “diálogo” que no era más que una farsa –ellos lo sabían- y hoy no dan la cara para asumir su fracaso, siguen apostando a un juego peligroso que los puede hacer cómplices de un proceso de destrucción sin precedentes en la historia del país.

    Entre ellos se encuentran incluso algunos infames personajes que hasta hace poco estaban en el oficialismo y que cuando se pasaron a filas opositoras no abandonaron sus oscuras prácticas, por el contrario, crearon un “chavismo de oposición” con los mismos antivalores a los que están acostumbrados.

    La actitud indolente de la MUD y de quienes en algún momento fueron líderes de la oposición no es solamente inaceptable, sino también miope. Esos mismos que hoy callan pueden fácilmente convertirse en las próximas víctimas de un régimen que hoy los usa y mañana podría deshecharlos.

    La Unidad era buena para algunos cuando les convenía y la comandaban. Ahora, cuando su apoyo y solidaridad son necesarios y podrían servir como incentivo para la consolidación de la oposición, prefieren optar por la inacción alegando “prudencia”.

    Su silencio retumba en nuestros oídos. Los venezolanos demandan un liderazgo solidario y coherente, con valor y valores.

    Eso es Unidad. Lo demás es cobardía. (www.guayoyoenletras.com)

    Miguel Velarde

  • Patriacidio – Por Miguel Velarde

    Patriacidio – Por Miguel Velarde

    El Teatro Nacional de Caracas fue escenario de un show el miércoles de la semana pasada, cuando los miembros del alto mando político de la revolución y la plana mayor del chavismo acompañaron al alcalde del municipio Libertador, Jorge Rodríguez, a denunciar a la diputada opositora destituida María Corina Machado por “tramar un plan de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro”.

    El acto estuvo rodeado de la parafernalia que una acusación tan grave amerita, con la presencia de muchos medios de comunicación y una “cadena voluntaria” de radio y televisión a la que se sumaron, durante hora y media, varios canales. Sin embargo, esta nueva denuncia por parte del oficialismo, tuvo como única prueba unos correos electrónicos entre María Corina Machado y algunos otros personajes de la vida política del país.

    Pocas horas más tarde, María Corina calificó las acusaciones de “infamia”, además de afirmar que “cada una de las palabras” escritas en esos correos era falsa y que este tipo de actos demostraba la “desesperación” de un gobierno que, ante los graves problemas reales, se ve obligado a inventar algunos imaginarios para desviar la atención de la gente. Un día después, la exprecandidata presidencial demandó a los funcionarios que la vincularon a este supuesto plan.

    Hay evidencia suficiente de que Machado podría tener razón. Al gobierno le sobran motivos reales para preocuparse. Entre ellos, que el mismo día que presentaban la denuncia de intento de magnicidio contra Maduro, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó un proyecto de Ley que prevé sanciones a funcionarios venezolanos involucrados en violaciones a derechos humanos desde febrero pasado.

    Pero los problemas más graves del oficialismo se encuentran dentro de nuestras fronteras. Hace pocos días, el Instituto Nacional de Estadística presentó las cifras más recientes sobre pobreza, que confirman que en el último año ésta creció de manera significativa. Desde que Maduro es presidente, existen 737.364 personas más que viven en pobreza extrema, incrementando el total a 2.791.292 venezolanos que hoy viven en esa condición.

    A esta cifra tan reveladora de lo que ocurre en el país en materia social, se le agregan problemas económicos como la inflación -60% en los últimos 12 meses- y la escasez -30% en el mismo periodo-. Así mismo, la inseguridad sigue siendo una de las tragedias más grandes de nuestra sociedad: como ejemplo, solo en mayo ingresaron 422 cadáveres a la morgue de Bello Monte. Además, las colas en los mercados son cada vez más largas y la gente encuentra cada día menos productos a precios más altos. Los servicios también sufren fallas mayores, haciendo padecer a los venezolanos racionamientos eléctricos y de agua.

    Hoy, al gobierno se le ven todas sus costuras. Lo que en la actualidad vivimos no es solamente consecuencia de la gestión del último año, es resultado de un modelo político, económico y social agotado, que en la última década ha convertido a un país petrolero con el precio del barril en 100 dólares en promedio en una nación prácticamente quebrada que cuenta con solo 1.600 millones de dólares en reservas líquidas, recursos que apenas alcanzan para financiar cerca de una semana de importaciones.

    Ninguna evidencia seria indica que exista un plan de magnicidio en marcha. Si algo está en desarrollo hoy en Venezuela es un plan de destrucción total de la república, sus instituciones y su economía, y la pulverización absoluta de cualquier posibilidad de progreso.

    En todo caso, y con un aura de alarmante impunidad, hoy unos pocos llevan a cabo algo que muy bien se podría definir como un “patriacidio”. (GuayoyoEnLetras.com)

     Miguel Velarde

  • Tiempo de Palabra – Por Carlos Blanco

    Tiempo de Palabra – Por Carlos Blanco

    Minicidio y otros cuentos
    «DearB.Oba»

    Casablanca, Marruecos

    Quería decirle que hemos avanzado en el plan de arrancar el fruto aquél, que ni es verde ni es podrido, sino que está en el mero medio. Hemos hablado con la gente del State, usted sabe, donde están Roberta, Rogelia y Rosita, para aquello de los maletines llenos de lechugas (lettuce-$-in English) que necesitamos para comprar lo de pum-pum-pum y si no, entonces lo de bang-bang-bang. Big Plantain* ha descubierto la trama. Sabe que aunque Putin no está metido, el hijo de Putin sí. Se sospecha que nuestro amigo de París, el Jorobado que pernocta en Notre Dame, nos ha traicionado, por eso agarraron los emails que habíamos enviado por Ipostel. Ya le escribí al inspector Clouseau quien ha dicho con claridad que «hay tiempos de reír y tiempos de no reír, y que este tiempo no es ninguno de los dos». Little Bean** ya estableció los contactos para que cuando GodgivenHair*** intente sustituir a Bullchicken****, sea trasladado al Comando exactamente opuesto al del Norte, en el DroneNumberOne, para que ustedes hagan lo de siempre, llevarlo a pasear a Disneyworld.

    Su permanente servidora de usted,

    María, la del Barrio.

    Traducciones del equipo de Inteligencia: *Platanote, **Frijolito, ***Diosdado Cabello, ****Toripollo»

    PERO ES TRÁGICO. La guasa alrededor de los correos magnicidas ha sido universal. Salvo individuos que han visto la oportunidad de pasarle factura a María C. Machado y a otros, las fuerzas democráticas en sus variadas formas de expresión, así como chavistas con cierto sentido del ridículo, han desestimado el quincuagésimo capítulo del «Magnicidio según San Nicolás».

    El tema es serio, sin embargo. El objetivo del régimen es desmontar la oposición. No es solo en contra de los «radicales» sino en contra de todos, porque sabe que las diferencias que ha habido y hay, poco a poco, bajo el estímulo de las luchas y de la presión unitaria, así como de la comprensión del momento, van en una dinámica de superación. Ya muchos han sido sacados del juego y están presos o exiliados, enjuiciados o perseguidos, pero en la etapa reciente la dinámica avanza de modo selectivo: Leopoldo López, luego María Corina, Antonio Ledezma ya amenazado, e intentos de ilegalización de Voluntad Popular. Pero la ruta represiva no se acabará allí si se la deja pasar; si logran el objetivo en contra de estos dirigentes, irán detrás de los demás, incluidos los más moderados. Dividir la oposición y comérsela a pedacitos es recomendación del libro primario del poder. El poder dictatorial apelará a cualquier instrumento legal o ilegal, pacífico o violento, para lograrlo. Por cierto, resulta deplorable por parte de algunos políticos pedir, asépticamente, «que se investigue» la olla de Maduro, lo que es admitir que pudiera ser verdad la obvia y fétida artimaña ¡contra toda la oposición!

    1ª RAZÓN: LAS ELECCIONES. Las victorias democráticas en San Cristóbal y San Diego podrían ser vistas desde una perspectiva polémica en la oposición: ¿calle o elecciones? No por azar la divergencia entre los caminos exclusivamente electoral o exclusivamente de protesta callejera ha estado presente en los años recientes, con argumentos que han ido y venido. Sin embargo, como en un pequeño pero extraordinario laboratorio social se ha visto que las luchas ciudadanas en la calle y las elecciones pueden potenciarse mutuamente, si se cuenta con una dirección decidida y una estrategia adecuada. Esas ciudades se han distinguido por el vigor de la protesta; sus alcaldes se negaron a formar parte de la comparsa represiva en contra de los jóvenes y como represalia el gobierno los encarceló; la protesta siguió y, en ese marco, tuvieron lugar elecciones para sustituirlos y las candidatas ganaron con más votos que los obtenidos por sus maridos en diciembre. Allí ambas formas de lucha se combinaron y han dado los excelentes resultados conocidos.

    Esas experiencias se han unido a la necesaria revisión y reflexión que dirigentes opositores y analistas políticos llevan a cabo, por lo cual, salvo los que se han comido el anzuelo del gobierno sobre la necesidad del «deslinde» dentro de la oposición, se puede decir que se marcha hacia un proceso de reunificación. El gobierno pretendió una especie de tente-allá con el diálogo. No pudo cumplir ni siquiera lo acordado con los que asistieron porque Maduro no tiene poder para decidir nada sustancial, que no sea reprimir.

    2ª: EL CONFLICTO INTERNO. Chavistas sigue habiendo como arroz, aunque ahora los más fervorosos sean bastante menos y los partidarios de Maduro bastante pocos. Si se habla con ellos, sean de la base militante, o dirigentes importantes, parlamentarios e, incluso, miembros del poder ejecutivo o judicial, puede advertirse el tono entre lastimero e indignado por el desempeño del heredero. Por supuesto, ningún chavista quiere perder el poder, pero hay un fuerte debate sobre el hecho de que algunos estiman que la continuidad de Maduro pone en riesgo la continuidad del chavismo en el poder. Este sector, mayoritariamente de izquierda y con una tradición histórica de aversión a la represión, considera que descansar sólo en los militares, policías y «colectivos» para resolver la crisis política no dará resultados; el sector militarista sí considera que hay que reprimir fuertemente; pero con la contrariedad de niveles importantes de los mandos militares porque «después los enjuiciados seremos nosotros». Los cubanos son los más entusiastas represores. Chávez logró unificar a los civiles y militares, la derecha y la izquierda, los honrados y los ladrones, ahora toda esa mezcla se dispersó y Maduro no tiene capacidad para meterlos en el redil.

    3ª: INCREMENTO DE LA POBREZA. Se ha añadido el terrible impacto de las cifras sobre pobreza que el régimen no ha podido ocultar. El incremento de pobreza muestra, como una cachetada, que buena porción de los que supuestamente habían emergido (parcialmente) de las penurias, han vuelto a ellas si es que alguna vez salieron; que no fueron las sabias políticas del difunto sino algo más concreto y banal: precios del petróleo y gasto público; ahora de efectos limitados por el despilfarro, la ineficiencia y la corrupción.Ese batiburrillo, en el marco del colosal desastre de las políticas económicas, ejerce una presión inmanejable para un débil dirigente como Maduro y ahora más debilitado por efecto de su propio desempeño. Vendrán nuevos inventos, meterán a más gente en magnicidios y conspiraciones, pero la verdad verdadera es que un gobierno que parecía estar de llegada ahora parece estar de salida. Solidaridad sin ambigüedad a mis amigos María Corina, Gustavo Tarre, Henrique Salas Römer, Diego Arria y Pedro Mario Burelli; a los otros acusados no los conozco, pero igual supongo su inocencia.

    @carlosblancog

  • Otra vez a por María Corina – Por Jose A. Vega

    Otra vez a por María Corina – Por Jose A. Vega

    Las acciones contra La Diputada María Corina Machado parecen formar parte de un capitulo especial del G2 cubano por silenciar a quienes no se adaptan al talante, que a su entender, debe tener la oposición en Venezuela. Y es que los cubanos, no conformándose con haber impuesto el modelo socio-económico que destruyó la República ahora también pretenden imponernos quien debe o no formar parte de las voces de la disidencia.

    Varias han sido las agresiones físicas y verbales recibidas por María Corina: botellazos en Los Próceres, disparos en el 23 de Enero, golpes en Turmero (Edo. Aragua) y quizás la mas salvaje y vil de todas como fue la golpiza que le propinara la diputada del PSUV Nancy Ascensio, bajo la mirada complaciente del Capitán Cabello, y que tuvo una reedición este año cuando la volviera a agredir en Puerto Ordaz.

    Son múltiples las características repugnantes de este régimen, pero en lo particular me resulta la más condenable, la práctica de humillar y agredir a la mujer venezolana.Porque, que podemos decir de las humillaciones y vejaciones sufridas por la Juez Afiuni ó el caso de las madres, esposas e hijas de nuestros presos políticos: Simonovis, Leopoldo López, Daniel Ceballos y Enzo Scarano, entre otros.  O es que no constituye una humillación y uno de los mayores golpes a una mujer separarla del ser querido y padre de sus hijos? Cuantas lágrimas han derramado las madres en las puertas de los recintos militares, en la espera de conocer el estado en que se encuentran sus hijos luego de haber caído en manos de la guardia pretoriana del régimen.

    Quien puede resarcir el daño y el dolor de las madres de Basil, de Geraldine y de tantos caídos por ejercer el derecho a la protesta. Que sentiráMarvinia,salvajemente golpeada por una GN al ver que su agresora esta en libertad mientras a ella  se le imputan cinco cargos y posee una medida cautelar pasando de ser víctima a victimaria.

    Pero en verdad, resulta ingenuo pensar que personeros de este régimen tengan alguna consideración para con la mujer, si el propio Ministro que dirige el aparato represor del Estado fue quien aquel 4F de 1992, ordenó disparar “plomo del bueno” durante casi cinco horas a la Casona atentando también contra la vida de indefensas mujeres, como la Primera Dama y sus hijas, muy a sabiendas de que el Presidente Pérez ya se encontraba en Miraflores.

    Ahora, para el llamado “Alto Mando Político de la Revolución” la Diputada María Corina Machado vuelve a ser una amenaza. Pero la amenaza real no es la esbozada en tan bufa denuncia presentada por este “Alto Mando”. La verdad es que el régimen se siente amenazado por el discurso pacífico y completamente apegado a la Constitución y las leyes, de una líder que conociendo la naturaleza dictatorial del régimen lo ha enfrentado como tal y cuyo valor y valores la han blindado de todo ataque orientado a silenciarla.

    Sabemos que en Venezuela alzar la voz nos puede costar la vida, pero María Corina nos ha enseñado que  callar y acatar la paz sin libertad, que el régimen nos ofrece, se llama sumisión y la sumisión lleva a los ciudadanos a un estado de vida vegetativa, lo cual también representa una forma de morir.

    Como María Corina millones de venezolanos nos negamos a sobrevivir bajo una dictadura y por ello nuestra lucha será hasta vencer por VIVIR EN LIBERTAD.

    JOSE ANTONIO VEGA C.

    @JoseAVega

  • Escenas: Lo que ha dejado esta tempestad – Por Catalina Ramos

    Escenas: Lo que ha dejado esta tempestad – Por Catalina Ramos

    Aún recuerdo aquel tristemente célebre Aló Presidente de 2002, en el que el difunto, pito en mano, despidió en cadena nacional a la alta gerencia de PDVSA. Trabajaba yo en ese momento en el sector público, y recuerdo que pensé “¿cómo va a hablar de ese modo el Presidente? Es la persona que más gente está escuchando en este momento”. Recuerdo haber discutido intensamente ese día porque yo no entendía como, alguien con esa potencialidad mediática, no la utilizaba para modelar en positivo, sino todo lo contrario.

    Lo que yo no imaginaba en ese momento, era que esa puesta en escena formaba parte de un plan.

    Esos primeros programas comenzaron a marcar una línea de orientación de por dónde venía el proceso de destrucción moral y espiritual que nos ha traído hasta donde estamos hoy día. No ha sido casualidad. La idea de que nos percibamos a nosotros mismos como miserables, que no merecemos más nada que lo que nos arrojan desde el régimen, ha sido delicadamente diseñada en función de generar en nosotros ese sentimiento de miedo, sumisión y conformismo que nos mantiene por largas horas en colas para lo más básico, que nos convierte en una suerte de momias pasivas que permitimos que nos marquen en el brazo como al ganado, o peor, como a los judíos en los .campos de concentración.


    Honestidad versus cara’etablismo:

    En promedio semanal, suelo pasar más tiempo en el carro que en ningún otro lugar. Hace unas semanas, me tocó llevarlo en grúa al taller. La primera impresión, maravillosa. Espacio organizado y limpio, aparentemente profesionales y serios. Diligentes para el diagnóstico, incluso para obtener los repuestos –carísimos, vale destacar- hasta ahí todo iba bien.

    Los problemas comenzaron cuando, al instalar los repuestos nuevos y originales, el sistema no funcionó. Increíble. Todos sorprendidos. Pero bueno, algo debió pasar. Bajémoslo, revisemos y volvamos a subirlos. Igual resultado. Ya nos estábamos montando en el 6to día de taller, y ninguna respuesta. Lo insólito del caso, para hacer el cuento corto, fue la posición del dueño del taller, que no entendía mi prisa en que me diera una respuesta distinta a “no funcionó”, de cada día, o me llevaría el carro a otro lugar. Cuando finalmente logré hablar con otra persona distinta, 15 días más tarde, obtuve la respuesta que debió ser desde el día 6, “no sabíamos hacer eso”.


    Respeto versus desfachatez

    Llevamos meses intentando conseguir una cita con un médico especialista en rodillas para mi mamá. Finalmente, hace mes y medio, nos dan la cita para que vayamos el lunes de la semana pasada. Llegamos a la clínica con suficiente tiempo, y preguntamos por el consultorio del doctor.

    el doctor no vino, está de reposo, lo operaron la semana pasada”. ¿Cómo? ¿Y por qué no avisaron? ¿Cuándo regresa? ¿Dónde está a secretaria? “noooo, la secretaria no vendrá hasta que no regrese el doctor”.

    Lo peor del caso era la cara de sorpresa y desconcierto de la recepcionista ante mi insistencia en hablar con la secretaria, o con alguien que nos orientara acerca de cómo harían con las citas pendientes del doctor. De nada sirvió que hasta le dijera que era para preguntar por la salud del médico.


    ¿Qué tienen en común las anécdotas anteriores?

    Hay muchos más ejemplos. Y muchísimo más crudos. Escogí dos, personales para que no me digan que los inventé, y sencillitos, porque no hace falta ilustrar con mayor drama lo que en sí mismo es una realidad dramática: la ausencia generalizada de referentes en los valores.

    Nos sorprende que nos exijan el cumplimiento de nuestras obligaciones, y peor aún, agradecemos con creces cuando alguien simplemente cumple con su función. No digo que sobresalga en el desempeño, solo que lo haga ya es una excepción.

    Nos hemos acostumbrado al maltrato, al abuso, y tememos reclamarlo. Callamos para no echarle más leña al fuego. Nos auto encerramos en la trampa de “evitar problemas”, en lugar de defender los derechos y cumplir los deberes.

    Este régimen comprende perfectamente esta debilidad humana. Es más cómodo, por bajo perfil, no enfrentar. No reclamar. Pero eso nos confina a una vida gris, miserable, en la que estamos amarrados a los designios y decisiones de otros, y que va en contra de nuestra naturaleza emprendedora y libertaria. Es por eso que estoy convencida de que esta lucha que hoy libramos en Venezuela es por los valores y los principios.

    Afortunadamente, cada vez somos más los venezolanos que hemos entendido esto, y a pesar de la permanente campaña desde el régimen por “borrarnos los registros de memoria” del pueblo luchador que somos, nos hemos mantenido con el espíritu libre, no han logrado encadenar nuestro corazón, nuestra convicción ni nuestro pensamiento.

    Tenemos, por ello, la obligación de ayudar a romper las cadenas de nuestros vecinos, de nuestros amigos, de nuestros contrarios, incluso. Tenemos que seguir mostrando que sí es posible mantenerse como ciudadano libre en esta puesta en escena de terror con la que nos quieren acallar y anular. Que sí es posible elevar la voz para rechazar el abuso, la invasión de nuestras vidas, el intento de imposición de una realidad importada, que no nos corresponde. Es una tarea urgente y cotidiana.

    Ya el difunto no está. Eliminar su herencia de destrucción, deformación y odio es uno de los más profundos retos que tenemos enfrente. Sus sucesores intentan emularlo y mantienen permanentemente ese discurso distorsionado, altisonante y vil en un ritmo de 24 x 7. Pero nuestro espíritu libre puede más, y no abandonamos ni por un segundo nuestra convicción de fondo, de organizarnos y articularnos para construir juntos una Venezuela distinta, en LIBERTAD; en un Estado democrático de Derecho, para que los venezolanos prosperemos, con confianza entre nosotros.

  • Ni guerra ni sumisión – María Corina Machado

    Ni guerra ni sumisión – María Corina Machado

    Todos los venezolanos anhelamos desesperadamente vivir en paz y en convivencia. Las cifras de la violencia nos ahogan y terminan opacando la tragedia individual. Ya sea por el hampa, la desidia o la represión, 13 bebés muertos en Guanare por falta de insumos médicos indignan y duelen tanto como cada uno de los heridos y caídos por protestar.

    Consciente del poder del pueblo pacífico y organizado en la calle, el régimen intenta apagar el ímpetu libertario de nuestros jóvenes y deslegitimar la protesta que cunde en toda Venezuela, transfiriendo la responsabilidad por los muertos y heridos al ejercicio de este derecho elemental. El chantaje consiste en propalar que la lucha por nuestros derechos y por la democracia traerá, inevitablemente, la guerra civil. Para el régimen, los venezolanos tendríamos sólo dos opciones: la dominación sin nuestro consentimiento, es decir, la guerra; o la dominación consentida, la sumisión. Por lo tanto, ya que la imposición del modelo totalitario que representa el Plan de la Patria pretendería ser inevitable, mejor aceptarlo sin chistar, mansamente, y evitar más violencia.

    Los venezolanos nos rebelamos ante este chantaje. Venezuela despertó y en estos meses ha quedado claro que no aceptamos guerra ni sumisión. Hemos abierto la única salida digna y responsable: la ruta hacia la libertad. Ello exige llamar al régimen por su nombre: dictadura; y luchar por su remoción constitucional lo antes posible, y no esperar una improbable salida en 2019.

    Cívico y pacífico

    La fortaleza y efectividad de esta rebelión ciudadana consisten tanto en su carácter cívico y pacífico, como en su espíritu tenaz y apasionado. El movimiento social brotado en estos meses ha desenmascarado la naturaleza represiva y cruel del régimen, estimulando su repudio internacional; y ha inspirado a miles de líderes al asumir su responsabilidad histórica en la conquista de la democracia. El mayor logro de estos meses es la conformación de miles de grupos organizados en todo el país, que se consolidarán en una fuerza unitaria decidida a luchar por conquistar una Venezuela libre y digna. Paz sin libertad, es sumisión. 

    [email protected]

    @mariacorinaYA

  • Brasil y el fruto del populismo – Por Miguel Velarde

    Brasil y el fruto del populismo – Por Miguel Velarde

    Cuando el 30 de octubre de 2007 el Comité Ejecutivo de la FIFA designó a Brasil sede del Mundial de Fútbol de este año, el mundo empezó a imaginar un evento sin precedentes, un carnaval que duraría muchos meses. Nadie anticipó que, a pocos días del inicio de una de las citas deportivas más importantes del planeta, el caos y la incertidumbre se iban a apoderar del país más grande de la región.

    No se puede negar algunos logros del gobierno de Luiz Inácio “Lula” Da Silva entre 2003 y 2010, especialmente los relacionados a la economía, la pobreza y la inseguridad. Tras ocho años de gobierno, su país creció a un ritmo promedio de 4,1% anual, pagó toda la deuda que tenía con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y redujo la tasa de desempleo de 10,5% a 5,7%. Pero la lucha más importante fue la que su gobierno libró contra la pobreza y su gran conquista fue el haber sacado de esa condición a casi 30 millones de personas. Lula culminó su último mandato con un 87% de popularidad.

    Sin embargo, ni bien su sucesora, Dilma Rousseff, asumió el poder, empezaron a verse algunas costuras para muchos inimaginables del “modelo brasileño”. Los primeros escándalos de corrupción empezaron a aparecer e involucraron a los más cercanos colaboradores de Lula en el caso conocido como mensalao, que incluso incluyó una investigación de la Fiscalía de Brasilia al expresidente y a otros altos dirigentes de su partido, el Partido de los Trabajadores (PT). El exministro, José Dirceu, brazo derecho de Lula durante su primer gobierno, fue sentenciado a diez años de cárcel como creador del esquema de corrupción. Algunos miembros de la cúpula del PT también fueron condenados y otros juicios aún siguen abiertos.

    El “modelo brasileño”, ese que algunos llaman “un socialismo bueno” y que es admirado incluso por algunos líderes en Venezuela, atraviesa hoy una crisis existencial. Los últimos meses se han caracterizado por una convulsión social que se ha intensificado en los días más recientes. La semana pasada los conductores de buses, la Policía Civil, agentes de la Policía Federal, trabajadores de 30 museos públicos, profesores de redes municipales de educación y muchos otros sectores se sumaron a una huelga que agita ese país desde abril y se profundiza a días del Mundial. Todo esto, además de los escándalos de corrupción, evidencia que los logros obtenidos no son suficientes para satisfacer las aspiraciones de los brasileños.

    Aunque los principales motivos de esta revuelta social son dos: el excesivo gasto en la organización del Mundial y la corrupción que caracteriza a ese gobierno, si se analiza este fenómeno con mayor profundidad, Brasil cosecha hoy el fruto de años de discurso demagogo y populista. Ese que creó una sociedad cómoda que cree que su bienestar es responsabilidad del Estado, y que el rol del ciudadano es reclamar lo que “merece”.

    A días de lo que debería haber sido la celebración más importante de los últimos años, Brasil vive hoy días de mucha angustia. Lo que ocurra en las próximas semanas, incluso a nivel deportivo con su selección nacional de fútbol y en relación a la organización del evento, puede tener consecuencias muy importantes en las elecciones presidenciales del próximo 5 de octubre, cuando los brasileños deberán elegir si continúan con un modelo que luce agotado. (www.guayoyoenletras.com)

    Miguel Velarde

  • Tiempo de Palabra – Carlos Blanco G.

    Tiempo de Palabra – Carlos Blanco G.

    La muerte de una revolución
    Venezuela ve morir lo que fue un sueño para muchos. No lo hace en paz confortado por los sacramentos sino por fermentación y pudrición. Las explosiones de las estrellas se ven hermosas a millones de años luz, pero refieren quienes han estado cerca cuando estallan que aquello es un completo desastre de polvo cósmico, sillas volando, ángeles disueltos en plasma, diablos danzantes y unicornios sin luz.
    Las revoluciones tienen buen lejos cuando se prometen y comienzan, pero convertidas en pasado apestan como batracios destripados.

    El experimento que inauguró Chávez falleció junto con él. Tal vez no el mismo día; hasta es posible que un poco antes, pero como revolución sucumbió hace mucho tiempo, cuando gateaba. El nuevo Reich rojo de los Mil Años desapareció de la imaginación, de las esperanzas y los futuros posibles de sus seguidores. No hay un chavista hoy que más allá de querer conservar un cargo -si lo tiene- y alguna influencia -si la posee-, acaricie utopías. Le echan la culpa a Maduro por no ser como Chávez, aunque en realidad Maduro es la postrera obra de Chávez.

    También en los opositores hay desconcierto. Las certezas y esperanzas que ofrecían las campañas electorales, con sus candidatos, sus tiempos, de acuerdo al esquema de algo que remedaba una democracia -sin serlo- han desaparecido. La crisis de la dirección opositora es un leve indicio de cómo las certidumbres de la sociedad no sólo mueren en la acera de allá sino en todos los frentes. Nadie hará que las inciertas elecciones de los próximos años se constituyan en las convicciones de quienes han dejado de creer en lo que hoy ven con sus ojos. Mañana ha dejado de existir.

    En este marco ocurre la historia como si no fuera la historia: como si fuera la vida; la de cada cual, que comparte la desesperada búsqueda en los mercados con las cervecitas y amigos el sábado por la tarde. Por eso todo parece tan contradictorio, tan falto de sentido, cuando el sentido es precisamente su locura.

    Roberta y Baltasar. En esos enredos está el tema de las sanciones que el Estado norteamericano cocina en contra de los funcionarios que han violado los derechos humanos en Venezuela. Éste es uno de los episodios más reveladores del laberinto venezolano.

    Ningún dirigente político ha solicitado al Gobierno de EE.UU. que aplique sanciones al país, por tanto, desmentir esto no agrega más que sospechas. Lo que los demócratas venezolanos han exigido a todos los gobiernos democráticos del mundo es que se sancione a los funcionarios autores materiales e intelectuales de las violaciones de los derechos humanos que han ocurrido, especialmente en estos tres meses de represión inmisericorde.

    Ahora, cuando el Senado de EE.UU. se apresta a discutir y aprobar el asunto salen voces despavoridas del Gobierno y de la oposición a decir que nada de eso conviene o está planteado. La cosa es simple: el doctor o el general, el ministro o el comandante que han ordenado la represión y son responsables de la muerte de estudiantes, deben ser sancionados no sólo por EE.UU. sino por la comunidad democrática mundial; el que primero lo haga ese país no debería ser motivo para hacerse los locos o para revestirse, por un rato, de un manto antiimperialista al modo de Maduro. Así como Baltasar Garzón agarró a Pinochet en Londres, así conviene a la democracia que ocurra con los responsables de tantas muertes, persecuciones y torturas en Venezuela. Si lo hace Baltasar Garzón, bien; si lo hace Roberta Jacobson, también.

    La torta económica. Otro de los ejemplos de la confusión es el desastre económico y las visiones que hay en relación con las medidas del Gobierno. Se sabe de sobra que el Gobierno no va a virar a pesar de que hay voces en su seno que saben que con esta trayectoria no hay manera de enderezar la economía. Sin embargo, la economía política de las fuerzas imperantes muestra que no habrá innovación para que la economía florezca.

    Al observar el panorama descrito hay empresarios cuya confianza está depositada en que Rafael Ramírez logre pasar la venta de dólares de PDVSA al Sicad II para obtener más bolívares y subsanar parcialmente el desastre al que el propio Ramírez ha conducido a la empresa. Así habría más dólares para ofrecer. Visión chiquita, básica, miope; como si el suministro político de dólares a las empresas con cupos cicateros permitiera resolver el problema cambiario. O lo otro: algunos expropiados empresarios del campo que reciben de nuevo sus propiedades, pero «prestadas», a cambio de su silencio, para ver si hacen algo con ellas. O los incrementos de precios autorizados, sin Gaceta de por medio, para que la responsabilidad quede diluida entre burócratas y comerciantes; aumentos de precios que no son más que victorias fugaces de unos a costa de la miseria de otros.
    Ha llegado el momento en que una parte del empresariado se ha convertido en administrador precario de (sus) empresas que han pasado a ser posesión del régimen. Algunos lo hacen con cierta felicidad porque peor es nada. No faltan los que también apuestan a la salida electoral de 2019 no porque crean en su factibilidad sino porque prefieren la «estabilidad» de Maduro a la incertidumbre de su reemplazo, aunque sea constitucional. Tal como Jimmy Carter.

    La Salida. Un episodio del enredo es la visión que un sector de la oposición tiene de La Salida propuesta por Leopoldo López, María Corina Machado, Antonio Ledezma, partidos y diputados de la Movida Parlamentaria. Cuando estallaron las protestas apostaron a que su trágico saldo les fuera endosado a los promotores de La Salida, obviando la circunstancia de que éstos habían propuesto discutir en asambleas los mecanismos constitucionales para el reemplazo de Maduro, en el acto en el cual también participó el dirigente estudiantil Juan Requesens; nunca llamaron a la violencia. Una vez que la protesta cogió la calle y que el país rodeó de simpatías a los jóvenes, entonces reconocieron -no quedaba más remedio-  la protesta de los estudiantes, pero diciendo que los de La Salida no tenían nada que ver con esa protesta, por tanto no tenían mérito alguno. La realidad es que La Salida, los estudiantes, las ansias de libertad y bienestar del país y la represión, todo combinado, lo que hicieron fue destapar un proceso del cual nadie es dueño, incubado por 15 años en las injusticias y miserias del régimen.

    Protestas que incluyen a militantes de los partidos cuyos dirigentes se han opuesto a ellas. El no haber entendido lo que se movía en el país fue lo que no le permitió a ese grupo opositor asumir la protesta ni entender que el amago de diálogo sólo fue posible por ésta. La confusión, para bien y para mal, es el camino a través del cual se abren los caminos. No hay otra opción.

    www.tiempodepalabra.com
    Twitter carlosblancog

  • Gasolina: falsos dogmas – Eddie A. Ramírez S.

    Gasolina: falsos dogmas – Eddie A. Ramírez S.

    Existen falsos dogmas tales como  que la gasolina es muy barata y que el aumento de la misma ocasionó el caracazo. En otros países este combustible tiene un precio muy superior,  no solo porque algunos tienen que importar el petróleo, sino porque los impuestos fluctúan entre un 31 y casi un 50%.   En Venezuela hay un elevado costo que pasa desapercibido al momento de comparar precios.  Por ejemplo, cuando un vehículo cae en un hueco y hay que reparar el tren delantero o cambiar amortiguadores y, además, no se consiguen los repuestos, lo  lógico sería sumar   esos costos al precio de la gasolina, lo cual ya no la haría barata.  Evidentemente no debemos pagar un precio similar al internacional porque aquí nuestras calles  parecen un queso de Gruyere. Es más, como diría Cantinflas, aquí nos tocaron solo los huecos del queso.

    Los costos varían de acuerdo a la disponibilidad del hidrocarburo, a la eficiencia de las refinerías y del sistema de transporte. Tenemos  petróleo, pero el costo de producción es elevado.  En el 2001 cada trabajador producía 47 barriles por día, mientras que hoy solo produce entre 16 y 19. Además,  regalamos en parte  271.000 barriles diarios a Petrocaribe, Cuba, Argentina, Bolivia y Uruguay.  Las refinerías operan a un 70% de su capacidad por falta de mantenimiento e ineptitud operacional, por lo cual en el 2013 Pdvsa tuvo que importar 6.500.000 barriles de gasolina y 6.497.000  de diesel.  El transporte es deficiente por escasez de repuestos y accidentes.

    El otro falso dogma es el del «caracazo». Está documentado que los saqueos se iniciaron por un aumento no anunciado  y aplicado inoportunamente del  precio del transporte entre Guarenas y Caracas. Se propagaron por  ineptitud del gobierno al no controlar a tiempo a los malhechores. También influyó que la policía  se cruzó de brazos. Posteriormente se sumaron los agitadores de extrema izquierda.   Ahora los rojos predican que ese fue el inicio de la gesta revolucionaria, pero realmente esos saqueadores son los mismos que desvalijan  la mercancía de camiones accidentados y que roban a particulares que fallecen en accidentes.

    La conclusión es que elevar el precio de la gasolina no tiene que causar un nuevo caracazo, pero este aumento  sería inmoral  mientras estemos regalando parte de nuestro petróleo a otros países, exista una gran ineficiencia en su producción  por parte de la inepta gerencia de Pdvsa y, además, que nuestros vehículos se deterioren por el mal estado de las vías.

    Como en botica: Otros falsos dogmas que intentan imponer algunos como Carlos R. Hernández es que, al sumarse al paro cívico, los trabajadores de la Pdvsa meritocrática la entregaron a los rojos. ¿Acaso el que permanecieran en sus puestos evitó las  tomas del BCV, Cantv, Metro, empresas de Guayana, Agroisleña, Globovisión, Circuito Belfort y fincas en producción? Quedarnos en Pdvsa era ser cómplices de  irregularidades.  Otro falso dogma es que la abstención del 2005 permitió que los rojos se apropiaran de todos los Poderes del Estado. ¿Acaso no recuerdan que los dirigentes políticos estimaban que en esa oportunidad no obtendríamos más de 15 diputados? ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

    [email protected]

  • La última ganancia cambiaria – Por Ángel García Banchs

    La última ganancia cambiaria – Por Ángel García Banchs

    2014 será el año de la última ganancia cambiaria y, así, el último de este gobierno. Quiero decir, puede que el control de cambio sobreviva más allá del fin del régimen, pero, ello será tan solo por unos pocos meses más.

    De la misma forma que una lagartija deja su cola moviendo después de cortada, para distraer durante su huida y poder escapar con vida, los factores de poder político del actual régimen (gobierno-MUD) dejarán los residuos del control mientras se dé su fuga. Aún así, el control cambiario no durará mucho más allá del primer trimestre de 2015. Tendrá que ser eliminado como condición necesaria para abatir la escasez.

    A diferencia de otros países petroleros, en Venezuela, la fuente de rentabilidad de las empresas no se limita solo a su competitividad, eficiencia, poder de mercado o tecnología (i.e. a la ganancia comercial normal), ni a la extracción de la renta externa petrolera (i.e. la captación vía precios de la renta externa, específica a toda economía petrolera, inyectada por un fisco, que no solo no ahorra en las bonanzas, sino además se endeuda). En nuestro país, o al menos en la Venezuela de los últimos años con control cambiario, la mayor rentabilidad de las empresas también ha dependido fundamentalmente de la ganancia cambiaria (i.e. el acceso o no a dólares oficiales baratos para venderlos, hoy día, a 10 veces o más su valor, bajo la forma de bienes y servicios).

    Precisamente, es a esta última forma de ganancia no normal, irregular e insostenible, asociada al control de cambio, que me refiero. Creo no equivocarme al sostener que, 2014 será el año de la última ganancia cambiaria, entendida tal y como arriba la defino. La razón es muy sencilla: se acabó la fiesta. El modelo político-económico implosionó. Definitivamente, el régimen ya no podrá establecer la libreta de racionamiento para el control total político, económico y social. Y, no habrá forma alguna de poder abatir la escasez y volver a la civilidad, sin restaurar el sistema de mercado (el sistema de precios), lo que necesariamente exige entre otras cosas levantar el control.

    La revolución chavista (i.e. el régimen de control de cambio en plena bonanza petrolera) sirvió para enriquecer a pocos, no pudiendo reproducirse para la sociedad como un todo. Así, a diferencia de los seres vivos, que nacen, crecen, se reproducen y mueren, la revolución chavista, desde el punto de vista social, al no servir y haber hecho gran daño, tan solo nació y murió.

    @garciabanchs