Categoría: Opinión

  • Un déjà vu enfermizo – Por Luis Barragán

    Un déjà vu enfermizo – Por Luis Barragán

    Agradecemos al alcalde Carlos Ocariz la sinceridad, pues, aunque tardía,  por lo menos, reconoce el error de acudir a la llamada mesa de diálogo que el gobierno desea inflar y mantener artificialmente, añadidas las consecuencias nefastas que produjo, como la desmotivación y desmovilización ciudadana. Ahora nos sorprende otro de los partidos concurrentes, al solicitar la renuncia presidencial.

    Lucen obvias  las acertadas advertencias y propuestas de lucha que otros sectores de la oposición formularon, como el representado por María Corina Machado. Huelga comentar sobre la naturaleza del régimen, ya que – piando tarde – se habla de dictadura. Sin embargo, a pesar del acuerdo parlamentario que establece la responsabilidad  política de Maduro Moros y la postergación de su destitución por abandono de cargo, suelen “olvidarse” tres datos fundamentales.

    De un lado, el gobierno ya no tiene remedio respecto a las promesas que haga dentro o fuera de cualesquiera mesas, pues, su propia supervivencia tiene por fundamento el incumplimiento de toda palabra o balbuceo, directo e indirecto. El fraude político, la triquiñuela verbal, el histrionismo del poder está orientado no al país que bien lo conoce, sino a la reducida secta de los partidarios que intenta retener, movilizándolos o no, autobuseándolos o no,  para todo acto que se le ocurra, paradójicamente tan sufridos como el resto de los venezolanos.

    Lamentamos, por otro,  que se imponga un dilema absurdo entre la mesa y no mesa de diálogo, cuando ella conceptualmente nunca lo ha sido ni lo es, porque – sencillo – está en contradicción con lo que universalmente se entiende como tal en los procesos de paz. Y, luego, lo peor, es que en los sectores de la oposición democrática haya quien quiera diferir la discusión sobre una mesa de unidad que sea real y eficaz, relanzándose con una ampliación y conducción que sea convincente: no por casualidad, de nuevo, tratan de soslayar lo que ha planteado María Corina en la materia.

    Lo curioso que las tesis voceadas por ella, reaparecen posteriormente como una gesta del eufemismo en la garganta de quienes, desde el instante inicial, la combatieron.  E, inevitable, recordamos aquella sentencia preliminar de Marx en su 18 de Brumario, por aquello de las cosas que suceden como si fuese dos veces, distinguiendo entre la tragedia y la farsa: un “déjà vu” enfermizo en la versión venezolana.

    @LuisBarraganJ

  • Esto es un quilombo – Por Miguel Velarde

    Esto es un quilombo – Por Miguel Velarde

    Si un aprendizaje nos ha dejado el chavismo es que por muy malas que estén las cosas, siempre pueden estar peor. Desde hace años, cada diciembre pensamos que no se puede estar en una situación más difícil. Sin embargo, un año más tarde, nos damos cuenta de que extrañamos lo que teníamos antes.

    El mismo sentimiento tenemos hoy, quizá incluso magnificado debido a que en estas fechas del año pasado, existía en el país una sensación de optimismo y esperanza gracias a que la oposición acababa de lograr un histórico triunfo en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

    Soñábamos con todo lo que iba a cambiar. Teníamos la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, con ella se iban a acabar las colas, la inseguridad y el bolívar iba a dejar de perder su valor, como prometían incesantemente los candidatos a diputados de la MUD para obtener nuestros votos. Por fin comenzaríamos a transitar el camino del cambio, estábamos a punto de comenzar el año en el que, siendo una mayoría tan abrumadora, lograríamos lo que tanto habíamos esperado.

    Hoy, lo único que nos queda es decepción e indignación. Habiendo logrado acumular una fuerza sin precedente, no solo gracias al camino electoral, sino también a las históricas manifestaciones de calle el 1 de septiembre y el 26 de octubre de este año, la oposición estaba en su mejor momento en más de una década. La comunidad internacional no solo aprobaba, sino también estaba dispuesta a acompañar a las fuerzas democráticas del país a recuperar los derechos democráticos y la institucionalidad del país. Fue ahí que la MUD decidió sentarse en una farsa llamada diálogo traicionando a millones de venezolanos y acabó con su lucha.

    Estamos solo a días de terminar un nuevo año que fue peor que el anterior. Los venezolanos pasan sus días sin dinero, sin comida y sin esperanza. Han perdido toda su fe en un gobierno que los humilla y en una oposición que los engaña. Hoy son conscientes de que las cosas nunca han estado tan mal, pero también saben que pueden estar peor.

    La indolencia de quienes gobiernan y la complicidad o ineficiencia de la oposición se traducen en miseria y desesperación. La gente ha perdido la confianza en todos por un motivo muy simple: ha sido usada.

    Es difícil encontrar una palabra que defina todo lo que ocurre en Venezuela. Ninguna que conozcamos parece ser suficiente para describir la situación del país. Quizá debamos prestarnos alguna de nuestros vecinos del sur, que  cuando enfrentan una situación que va más allá de un lío, de un problema o de una crisis la definen de una manera diferente. Esto es algo que va más allá de lo que podemos considerar normal.

    Esto es un quilombo.

    @MiguelVelarde

  • Cinco venezolanos ilustres que todo ciudadano debe conocer

    Cinco venezolanos ilustres que todo ciudadano debe conocer

    Este 17 de diciembre se conmemoran 186 años de la muerte del Libertador Simón Bolívar. Su representación simbólica ha sido utilizada a diestra y siniestra por muchos políticos, académicos e ideólogos de Latinoamérica, y ciertamente su país natal no escapa de ello. En los últimos 18 años, el régimen, autodenominado “bolivariano”, ha exacerbado el culto a esta figura, haciendo énfasis en los discursos belicistas de la Carta de Jamaica, el Decreto de Guerra a Muerte y el Discurso de Angostura. A pesar de los logros y el heroísmo que implica Simón Bolívar, desde la Coordinación Nacional de Formación de Cuadros de Vente Venezuela, coincidimos en la necesidad de proponer a la ciudadanía otras figuras ilustres de nuestro país, que han promovido incluso la civilidad, la libertad y el libre comercio.

    José Antonio Páez  

    José Antonio Páez Herrera, nació en Curpa, estado Portuguesa, el 13 de junio de 1790. Viene de una familia de origen canario, muy humilde y numerosa. Entre los años de 1810 y 1813 pertenece al escuadrón de caballería dirigido por Manuel Antonio Pulido, para pelear contra el gobierno español. El 20 de enero de 1819, es ascendido a General de División en San Juan de Payara y ganó una de las batallas más legendarias: ‘Las Queseras del Medio”, del 2 de abril 1819, venciendo al teniente coronel Narciso López utilizando una de las más famosas táctica conocida históricamente como fue “Volver caras”. Comandó la Primera División en la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821. El 11 de agosto de 1822, derrota a las fuerzas españolas a las órdenes de Francisco Tomás Morales en la Batalla de Naguanagua. Páez estrecha el sitio de la plaza en 1823 y el 7 de noviembre toma por asalto las últimas posiciones realistas en la ciudad.

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    Se le conoce por liderar el movimiento “La Cosiata”, que surge de las irreconciliables diferencias entre centralistas y federalistas durante la época y que condujo a la inminente separación de Venezuela de la entonces República de Colombia. Páez fue reconocido como Jefe Superior Civil y Militar de Venezuela en 1830, lo que se tradujo en su nombramiento como Presidente Provisional y marcó el inicio de una nueva etapa para el país, a partir de la Constitución aprobada en septiembre de ese año.

    Páez trató de mejorar la economía del país mediante la liberalización del mercado, la incentivación del comercio y la reforma de las aduanas para así obtener mayores ingresos. El 13 de julio de 1867, el gobierno de Venezuela le expidió el diploma que lo acreditaba como Ilustre Prócer de la Independencia Suramericana y muere el 6 de mayo de 1873 en la ciudad de Nueva York. Sus restos fueron repatriados y se encuentran sepultados en el Panteón Nacional, desde el 19 de abril de 1888.

    Laureano Vallenilla Lanz

    Laureano Vallenilla Lanz (1870-1936) escritor, periodista, sociólogo e historiador, fue uno de los principales representantes del pensamiento positivista venezolano. De adolescente comienza a dedicarse de lleno a la escritura y el periodismo. En 1889 escribe en las páginas del periódico La Nueva Era. Para la década de 1890 comienza a ejercer cargos de la administración pública. Sin embargo no desatiende la escritura; textos de historia y de política, siendo Venezuela el escenario, aparecen entre 1898 y 1899 en periódicos caraqueños como El Ciudadano, El Monitor Liberal, El Tiempo, La Linterna Mágica, El Pregonero y, especialmente, en la revista El Cojo Ilustrado.

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    El mes de octubre de 1911 marca un hito especial en su carrera. Publica entonces, dos ensayos que se cuentan entre los textos más importantes de su obra y que suscitan una verdadera revolución en las ideas históricas y políticas del momento: El gendarme necesario y La guerra de independencia fue una guerra civil.

    Fue el primero en señalar el carácter de guerra civil implícito en la contienda contra la Corona Española por la independencia la teoría del caudillismo; el carácter local del proceso independentista venezolano confrontado con el de otros países de América Latina y el papel que jugaron los partidos históricos en el siglo XIX republicano. Indudablemente que las ideas sociales del positivismo y el pensamiento político de Laureano Vallenilla Lanz han perdido su vigencia en el contexto del pensamiento venezolano. Sin embargo, dejaron una huella profunda en los principales espacios académicos del país, su pensar configuró un nuevo paradigma que cambió las nociones de la historia venezolana.

    José María Vargas

    Médico, científico, escritor y político. El doctor Vargas fue un ejemplo de civilidad frente a una época que aún se mantenía sumergida en la violencia que dejaba la guerra de Independencia. Destacó como primer presidente civil que gobernó bajo la Constitución de 1830 –el segundo presidente del llamado Gobierno de los notables-.

    Esta presidencia se recuerda como aquélla que intentó dar un respiro de civilidad e institucionalidad en el país, procurando la existencia de civiles dentro del Ejecutivo y dejando de lado el papel protagónico que habían tenido los militares hasta entonces. A pesar de haber sido elegido como candidato en contra de su voluntad, el nueve de febrero de 1835, el doctor Vargas es electo presidente, por lo que los ciudadanos de aquélla recién fundada república independiente veían a Vargas como la persona indicada para acarrear estos primeros intentos de republicanos.

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    A pesar de haber sido un intento de civilidad fallido, puesto que la llamada Revolución de las Reformas comandada por militares conllevó a que Vargas abandonara su cargo, no evade el mérito que tuvo Vargas de haber sido el civil que ejerció como presidente en tiempos de augurios militaristas. Se le acredita haberle dado corporeidad institucional al aparataje de su gobierno, bajo un esquema de legalidad enmarcado en los preceptos del Estado de Derecho.

    Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez

    ¿Por qué rescatar la figura del prócer, conocido comúnmente como Francisco de Miranda? Porque más allá de haber sido un político, militar, diplomático, escritor, humanista e ideólogo venezolano, y además considerado “El Precursor de la Emancipación Americana”“El Primer Venezolano Universal” y “El Americano más Universal”; Miranda también fue partícipe de la Independencia de los Estados Unidos, de la Revolución Francesa y posteriormente de la Independencia de Venezuela, siendo líder del «Bando Patriota» y gobernante de la Primera República de Venezuela.

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    Francisco de Miranda es rescatable como figura ilustre a estudiar por sus ideas republicanas y de liberación, recordemos que siempre colaboró contra la caída del absolutismo y la erradicación de la opresión ya que su ideal fundamental era el de independencia. Sus aspiraciones más genuinas apuntaban a sociedades libres en el sentido más estricto de la expresión, batalló en el terreno de las ideas y en el militar, en ambos casos con una suerte heterogénea y por supuesto con oposiciones, intrigas y difamaciones que normalmente envuelven a personajes de su talla y distinción.

    “Entre las diversas maneras de matar la libertad, no hay ninguna más homicida para la república que la impunidad del crimen o la proscripción de la virtud”

    Enrique Pérez Dupuy

    Don Enrique Pérez Dupuy nace en Caracas, en 1888. Hijo de un gran comerciante caraqueño, pudo estudiar en el extranjero donde adquirió experiencia académica y profesional. Al volver a su país, trabajó en el Banco de Venezuela y a raíz de las intervenciones que el gobierno de la época imponía en esa institución decidió fundar el Banco Venezolano de Crédito, tratando de desvincular el negocio bancario de los asuntos del Estado. Siempre fue crítico a las medidas de dirigismo económico promovidas en Venezuela antes y durante el período democrático.

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    Se destacó por sus diversos artículos enfocados al problema de la inflación y la manipulación de la moneda, así como la participación del Estado en la economía a través de empresas. En sus escritos recuerda que la Libertad de comercio, contrato y Asociación en un sistema republicano es lo único que puede otorgar bienestar a sus integrantes.

  • A ponerse los pantalones – Por Williams Caballero López

    A ponerse los pantalones – Por Williams Caballero López

    La Asamblea Nacional se está poniendo los pantalones, aunque algo tarde. Pero, por lo menos, ya lo está haciendo.

    El juicio político contra Nicolás Maduro donde se reconoce en él al responsable del caos económico, político, social y humanitario que se vive en la nación es una acción, se debió llevar adelante hace unos meses atrás.

    No obstante, no es la hora de reproches sino el momento de más acciones.

    El Tribunal Supremo de Justicia, nuevamente violando la Constitución, designó a Tania D’Amelio y a Socorro Hernández como rectoras del Consejo Nacional Electoral (CNE) siendo esta facultad del parlamento. ¿Y qué va hacer la legislatura?

    Los diputados tienen que ponerse los pantalones y decirles a los magistrados chimbos del TSJ que la Carta Magna se respeta y nombrar a los nuevos directores del Poder Electoral.

    La ciudadanía espera que los diputados asuman un rol más combativo, que no se queden postrados en sus curules mientras el régimen se roba lo que resta de institucionalidad en la nación.

    Les aseguro que si los parlamentarios salen con acciones decididas a  la calle, la sociedad democrática venezolana los acompañarán enérgica y masivamente.

    Y es más, si los diputados se quedan apoltronados en sus butacas parlamentarias  los venezolanos no esperarán más por ellos y se lanzarán a las calles a reclamar lo que nos pertenece: Venezuela.

    Si en la Asamblea Nacional no se ponen los pantalones, así como se los ha puesto desde hace rato María Corina Machado y la bancada de Vente Venezuela, entonces la sociedad organizada sí se los colocará y emanará como una fuerza irreductible que impulsará de nuevo a la nación.

    Ese venezolano que está padeciendo por la carencia de comida y medicinas, que la inflación lo consume día a día, que vive en medio de la zozobra de los alti-bajos económicos, bancarios y monetarios decretados por Miraflores, están ganados a la idea de cambiar y hacerlo pacífica, democrática, constitucional y activamente en las calles.

    La gente de a pie, esos que padecen hambre, no permanecerán inertes frente a las pretensiones hegemónicas del régimen de Nicolás Maduro, no cesarán hasta que se alcance una solución que no es otra que un cambio en la conducción del gobierno.

    Hasta ahora sólo María Corina, Leopoldo López y Antonio Ledezma han tenido la corajuda actitud de enfrentarse con la dictadura de Maduro, sin embargo  es el momento para que todos los factores políticos partidistas se pongan los pantalones y salgan a medirse contra el sistema totalitario que sufre la república.

    Debemos unirnos en la acción. No podemos seguir quedándonos silentes y/o dialogantes mientras que los inquilinos del poder continúan su marcha hacia la destrucción total de nuestra patria.

    Los diputados le quedan dos opciones: o se ponen los pantalones largos o se quedan jugando con pantaloncitos cortos.

    O, para hacerlo más simple: brincan o se encaraman.

    @wcaballerolopez

     

  • Una nueva MUD – Por Miguel Velarde

    Una nueva MUD – Por Miguel Velarde

    Un sentimiento invade hoy a la mayoría de los venezolanos: la desesperanza. No es gratis: son responsables tanto el gobierno que con su modelo ha llevado al país al caos y la miseria, como la oposición, que ha decepcionado a millones de venezolanos.

    Mientras tanto, un país que vive su época más trágica, caracterizada por el miedo, la violencia y la pobreza, vive en la incertidumbre. A pesar de todo lo ocurrido en los últimos 17 años, luego de la victoria opositora en las últimas elecciones parlamentarias, los ciudadanos habían logrado recobrar la esperanza y volver a soñar con un mejor destino.

    Es por eso que desde principios de año, la gente no dudó en acompañar los llamados del liderazgo opositor, tanto en la protesta de calle como en el apoyo en la recolección de firmas para el referendo revocatorio. A eso, se sumó la posición de varios líderes opositores que se mostraban firmes y decididos a lograr el cambio político este año. Todo eso quedó solo en palabras.

    Cuando las fuerzas democráticas estaban en su mejor momento y el mundo acompañaba el sentimiento de cambio en Venezuela, sorpresivamente algunos factores opositores decidieron sentarse en una farsa con nombre de “diálogo”. Un engaño que era previsible desde su concepción: con mediadores poco confiables, representantes no legítimos y una agenda que no incluía los temas trascendentales para el momento que vive el país: una vía electoral para salir de la crisis, la liberación de presos políticos y un canal de ayuda humanitaria para la gente que muere de hambre y por falta de medicinas.

    La pregunta es: ¿cómo unos pocos actores –tres partidos en concreto: PJ, AD y UNT- pueden haber desperdiciado la más grande oportunidad que tuvo la oposición para lograr el cambio en la última década? La respuesta es simple: gracias a que esos actores tenían el control de la MUD, representación legítima de la oposición tanto local como internacionalmente, lo que les permitió usar a su conveniencia el chantaje de la Unidad. Cualquier voz que se atrevía a advertir sobre los errores que se estaban cometiendo era acusada de “divisionista”.

    Sin embargo, la realidad hoy nos muestra que mientras unos pocos mantengan el control de la MUD –que originalmente se creó con fines electorales, no para coyunturas políticas tan complejas como la actual- las posibilidades de salir de la desgracia en la que vivimos son mínimas.

    Luego de un fracaso tan estrepitoso para la oposición como lo fue el diálogo, en un país normal toda la dirigencia de la MUD hubiera puesto sus cargos a la orden para permitir la renovación y relegitimación de sus autoridades. Pero Venezuela no es normal, y ahí siguen ellos pensando ahora en cómo aprovechar su poder y su control para negociar las próximas candidaturas a las gobernaciones y alcaldías.

    Si algo positivo puede salir de la tragedia de haber perdido un año tan crucial como lo era el 2016, es la depuración del liderazgo opositor. Es inconcebible que a estas alturas unos pocos dirigentes tengan en sus manos el destino de millones de venezolanos.

    Es hora de exigir la renuncia de quienes hoy dirigen la MUD y buscar mecanismos de mayor participación no solamente para elegir a sus nuevas autoridades, sino también para incluir en una nueva y más amplia coalición a actores fundamentales que hasta hoy han sido excluidos, como los estudiantes, trabajadores, empresarios, médicos, maestros, y otros sectores de la sociedad civil.

    Es hora de un nuevo liderazgo político que tenga, con todas sus diferencias, un único objetivo: lograr el cambio político a la mayor brevedad posible. Es hora de líderes con valor y valores en los que podamos confiar.

    Es hora de una nueva MUD.

    @MiguelVelarde

  • De una perversa pedagogía – Por Luis Barragán

    De una perversa pedagogía – Por Luis Barragán

    Respecto a la mesa de diálogo y el proceso de paz que ha de contextualizarla, no puede equipararse el fracaso del caso colombiano con el venezolano, pues, en éste, ni siquiera alcanzó la mínima institucionalidad capaz de concederla la credibilidad, confianza y eficacia tan indispensable, mientras que, en aquél, la hubo lo suficiente para hacer las correcciones necesarias e intentar nuevamente la consulta referendaria. Por lo demás, resulta contrastante la conducta asumida por los actores.

    Demasiado abultado, el incumplimiento de los compromisos adquiridos por Miraflores encontró una respuesta tímida y confusa de sus inmediatos interlocutores de la oposición que raya en una generalizada e insondable sospecha, a juzgar por las declaraciones de Capriles Radonski, cuya promesa, por cierto, puede conocer el mismo destino que tuvo la muy celebérrima de Piñerúa Ordaz  sobre una lista de los más connotados corruptos de la década final del siglo pasado. Inevitable sospecha de considerar el costo político, social, económico y también cultural de un fracaso que no guarda correspondencia con las expectativas creadas, las advertencias que sobraron y la propia iniciativa revocatoria de incuestionable precisión y oportunidad constitucional que, faltando poco, quiso monopolizar un sector que se sintió dueño y expresión de la misma noción unitaria, ahora, deseosa de compartir el dramático revés.

    Por lo pronto, ha quedado en pie una vil maniobra del engaño que actualiza, provocando una perversa pedagogía, la imposibilidad de una sana, pacífica y sostenible solución de cualesquiera  conflictos cotidianos que padecemos en Venezuela. No existe la más modesta cola para adquirir los insumos básicos, por ejemplo, en la que brille la ausencia de un conflicto, imponiéndose el hábito cambiante de organizarla según la destreza e intereses de los más atrevidos y fuertes en complicidad con los custodios que, para comenzar, revestidos o no de autoridad pública, la hacen miserablemente rentable; cualquier pleito hasta por motivos fútiles, se convierte en una aventura callejera con la indiferencia del cómodo Estado que ostentamos, ocultando sus incapacidades; los estrados judiciales, convierten las formalidades procesales en una ocasión prolongable para linchar a justos y pecadores que ni siquiera desearon asomarse; definitivamente anómicos, nos esmeramos en fingir las reglas que ayudan a rasgar las vestiduras para violentarlas burdamente.

    La llamada mesa de diálogo, expuso algunos de los elementos que lucen  tan familiares en la vida rutinaria: ante el derecho, se impone la fuerza; ante la verdad, el cinismo;  ante  la responsabilidad, el descaro de la palabra deshonrada; y ante la integridad, el oportunismo. Pesa más la aventajada arbitrariedad y el fraude, celebrada la viveza de una ganancia ocasional que dice legitimar cualquier triquiñuela.

    Subyace en el rechazo de los venezolanos a los resultados del tal diálogo, el que es propio de una cultura que la vinculamos al sempiterno rentismo de nuestros tormentos hasta nuevo aviso. Hay indicios, síntomas y tendencias favorables a otra realidad signada por el cumplimiento de la palabra empeñada, de las normas básicas para una pacífica convivencia, corresponsables de un destino irrenunciablemente común al que debemos concurrir con la autenticidad que demanda.

    @LuisBarraganJ

  • Tres medidas para acabar con la inflación inmediatamente – Por Daniel Di Martino

    Tres medidas para acabar con la inflación inmediatamente – Por Daniel Di Martino

    En Marzo de 2007, el Banco Central de Venezuela anunció la reconversión monetaria, una medida conocida popularmente como “quitarle tres ceros a la moneda”, la cual se hizo necesaria según el Banco Central, para “facilitar las transacciones”, es decir, la inflación se había acumulado tanto que había que hacer más fácil contar los billetes y monedas. La medida que anunció el BCV consistió exactamente en eso, cambiar todos los billetes y monedas por sus equivalentes divididos entre mil, y añadir un billete de 100 bolívares. Sin embargo, el BCV, en vez de revertir curso en cuanto a política monetaria para que otra costosa reconversión monetaria no fuera necesaria, este decidió profundizar en la fallida política de crear masa monetaria para cubrir los déficits de la creciente maquinaria estatal llamada PDVSA.

    Desde que se realizó la reconversión monetaria, la inflación acumulada ha sido de 24 mil por ciento; así es, 24000%. A partir del año 2007 hasta 2016, los precios se han multiplicado por doscientos cuarenta y uno, lo que equivale al porcentaje mencionado anteriormente. Estos datos son de la inflación general, pero si fuera solo contando los alimentos serían más espeluznantes de lo que ya son. Si no lo creen, recuerden cuanto costaba una empanada en 2007, ¿2 bolívares fuertes? ¿Y cuánto cuesta hoy? Alrededor de 1000 bolívares fuertes, más de 240 veces el precio, unas 500 veces.

    Que el BCV vuelva a hacer una reconversión monetaria solo muestra lo extremo de la inflación que ellos mismos han causado, pero no crean jamás que lo hacen para “facilitarnos las transacciones”, lo hacen porque imprimir un billete de 100 bolívares cuesta más de 100 bolívares; ¿la solución? Que diga 20 mil bolívares y solucionada la inflación. Desgraciadamente, mientras cada día se hacen más comunes las noticias de niños múrido de hambre en nuestro país, al régimen en vez de sentir compasión simplemente siguen adelante robando todo el dinero que puedan, y si no alcanza imprimiéndolo.

    A pesar de todo lo negativo, hay una forma de parar esta espiral inflacionaria inmediatamente, y dar una vuelta en U antes de llegar al abismo del hambre generalizada. Este cambio de curso implica que no hay espacio para vacilar, hacerlo a medias es condenar a Venezuela a décadas de pobreza y estancamiento, pero completarlo impulsaría a los venezolanos a cumplir sus sueños sin nadie que los detenga, levantándolos de la pobreza masivamente en un corto período de tiempo.

    Primera medida: Eliminar los controles de precios y de cambio. Sin esta medida no hay plan que funcione para detener la cercana hiperinflación y escasez. Todos los economistas acuerdan que los controles de precio generan escasez al restringir la oferta e impulsar la demanda. Eliminar los controles de precio no va a disparar los precios porque ya nadie vende al precio controlado sino al de mercado negro, por el contrario, los disminuirá, porque permitirá a las empresas producir legalmente y competir entre ellas, acabando con escasez e inflación.

    Segunda medida: Privatizar PDVSA. Petróleos De Venezuela es la empresa petrolera más ineficiente del mundo, es además la fuente más grande de corrupción del país, y le da el control al gobierno de toda la entrada de dólares al país. Dividir y vender PDVSA permitiría a nuevas empresas explotar eficientemente los recursos petrolíferos y gasíferos del país, aumentando la mermada producción de nuestro país; además, le permitiría incrementar la oferta de moneda extranjera, fortaleciendo así el Bolívar. Por último, estas medida acabaría con la mayor fuente de corrupción porque el gobierno no estaría involucrado en la producción o comercialización, eliminando cualquier espacio para que algún funcionario corrupto actúe.

    Tercera medida: Devolver las empresas expropiadas. Las empresas estatales son muy ineficientes o simplemente no producen nada. Devolver estas empresas a sus dueños incrementaría la producción de todo tipo de alimentos y productos, disminuyendo sus precios y acabando con la escasez. Además que generarían decenas de miles de nuevos empleos y fuentes de riqueza para todos los venezolanos, y no para funcionarios corruptos puestos por el gobierno.

    Venezuela ya está en una crisis humanitaria, cada día que se espera para tomar estas medidas es un día en el que personas mueren de hambre, es un día en el que niños no van a la escuela porque tienen hambre, y es desgraciadamente un día en el que otro enchufado se muda a Miami con el dinero de los venezolanos.

  • ¿Qué vamos celebrar? – Williams Caballero López

    ¿Qué vamos celebrar? – Williams Caballero López

    Es duro decirlo, pero qué podemos celebrar en estas Navidades.

    Nicolás Maduro ha devaluado la Navidad y expropiado la alegría de millones de hogares venezolanos.

    El hambre es el obsequio que desde Miraflores le están dando a millones de ciudadanos, que en esta misma hora no saben qué hacer para pasar estas fechas.

    El trabajador  y el profesional venezolano no encuentran como resolver la cena de Navidad y de Año Nuevo, no saben que regalarle de “Niño Jesús” a sus hijos, y menos solventar el estreno de estos días.

    Y este es el legado que nos dejó Chávez y que Nicolás Maduro defiende y profundiza. La necesidad entre los venezolanos es cada vez peor; el hambre se agudiza y en el régimen se vanaglorian de “estos logros”.

    En otros tiempos, los venezolanos salían con entusiasmo en estas Navidades a construir un mejor mañana; justamente en estos días las familias se reencontraban compartían una hallaca e intercambiaban gestos, abrazos, regalos y besos.

    Pero, todo esto quedó en un pasado que fue aniquilado por la revolución.

    Sin duda, estás serán las navidades más triste para millones de venezolanos que no encuentran qué hacer en medio de la escasez más pavorosa y la inflación más atroz de la cual se tenga memoria en el país.

    Desde los tiempos de la Guerra de Independencia la nación no vivía un estado paupérrimo como el actual; la vorágine de los inquilinos de Miraflores sólo puede compararse con la sangrienta historia de José Tomás Boves y sus bestiales acciones que enrojecieron de sangre a todo el país.

    Por esto nos preguntamos: ¿qué vamos a celebrar?

    ¿Celebrar con presos políticos abarrotando las mazmorras del régimen? ¿Celebrar cuando nuestros hijos y familiares se van del país? ¿Celebrar cuando en este año se nos han ido a manos del hampa o de la escasez de medicamentos seres queridos? ¿Celebrar cuando existen miles de venezolanos comiendo en los basureros? ¿Celebrar cuando la delincuencia va en aumento?

    Los venezolanos no tenemos nada que celebrar; más bien, esta es la hora de la protesta pacífica, de la rebelión silente, de la acción voluntaria.

    Tenemos que demostrarle a Maduro que no queremos nada de él, ni de su gobierno. Tenemos que exteriorizar todo nuestro repudio a lo que este régimen significa y ha representado para millones de ciudadanos que están muriéndose de hambre o pasando cada vez más necesidad.

    ¿Cómo revertir esta acción? Todos los venezolanos en nuestros propósitos de Año Nuevo tenemos que prometernos a nosotros mismos dar lo mejor de nosotros para que las navidades del 2017 sean sin Nicolás Maduro en la presidencia, y sin socialismo de ninguna especie.

    Este 2017 tenemos que dar más, no quedarnos en la queja de panadería o de la buseta, no limitarnos a expresar nuestro malestar por las Redes Sociales, sino que tenemos que dar un paso al frente y luchar por lo que es nuestro: Venezuela.

    Nuestra nación nos necesita, no le demos la espalda. No le demos el gusto a aquellos que se han enriquecido y enquistado a costa de nuestra amada tierra.

    @wcaballerolopez

  • Importación como política de Estado comunista – Por Eleazar Betancourt

    Importación como política de Estado comunista – Por Eleazar Betancourt

    Aun cuando se sabe que la producción nacional estimula a que nuestra moneda se valore, quienes ostentan el poder en Venezuela insisten en importar cada vez más productos básicos, pero más allá de criticar las políticas económicas y comerciales que maneja el régimen, lo importante es entender las razones por las que el régimen actúa con dicha estrategia.

    Seguramente todos se habrán preguntado por qué el régimen no estimula significativamente la producción nacional en vez de importar tanto, y el motivo es porque al incentivar la producción por parte de los particulares, los ciudadanos se hacen cada vez más independientes del Estado, pero mientras haya escasez en el país al régimen le conviene distribuir los productos básicos para que de ese modo se tenga controlada a la población.

    El mejor ejemplo lo podemos apreciar con los comités locales de abastecimiento y producción mejor conocidos como los CLAP, que aunque muy puntualmente ofrecen bienes de consumo de producción nacional, dichos productos están igualmente en manos del Estado, y la política de control social, muy típico de quienes simpatizan con el comunismo, se sigue llevando a cabo.

    Tenemos derecho a pensar que la escasez es política de Estado, porque el mismo Chávez declaró ante los medios de comunicación e inclusive por cadena nacional, que el socialismo del siglo XXI se iba a construir acorde a las ideas originales de Marx, Engels, y Lenin, en donde cabe destacar que el propio Marx argumentó que la única forma de instaurar el socialismo era mediante un Estado totalitario,  es decir, un gobierno que tenga el mayor control posible del Estado (territorio, población, y gobierno)

    Para Marx, el socialismo es una etapa transitoria vía al comunismo, y dicha transición debía ser totalitaria necesariamente, y aunque en Venezuela ya los contextos no son los mismos a los que había en la época de Marx, el ideal comunista sigue vigente y la intención es implementarlo en la actualidad independientemente de las variaciones históricas y culturales.

    Recientemente Maduro acaba de lanzar “una ofensiva económica para el 2017 y 2018” para rescatar la economía de la supuesta guerra económica que atraviesa el país, y una de las acciones que se iban a realizar, era precisamente importar desde Rusia trigo para solventar el presunto sabotaje por parte de la Federación de Panaderos, a quienes los hizo responsable por la escasez de harina y pan que atraviesa la nación; vale resaltar que el trigo que arribe al país iba a ser distribuido justamente por los CLAP según señaló el mismo Maduro.

    Sin lugar a dudas, mientras la oposición no entienda la naturaleza del régimen se hará más difícil lograr un cambio del país, y todo a sabiendas de que el hambre y la enfermedad no esperan y que también muchos están saliendo del país ya desesperanzados; en ese sentido, el único partido que maneja como tesis que la crisis humanitaria es causada intencionalmente por quienes gobiernan es Vente Venezuela,  y por eso entendemos que el cambio político debe ser cuanto antes porque precisamente comprendemos lo que está sufriendo la población, y porque mientras más pasa el tiempo más costará solventar los daños.

     

    @eleazarbeta

  • ¿Hasta el 2019? – Por Ramón Espinoza

    ¿Hasta el 2019? – Por Ramón Espinoza

    Mientras nuestro país atraviesa la peor crisis de su historia, una parte de la oposición sigue empeñada en sentarse a dialogar con distintos factores del régimen responsable de dicha crisis, sin darse cuenta de que su avidez por solucionar los muchos problemas de la nación sentándose en la mesa de diálogo, lo que ha traído es mayor descontento, rechazo y desconfianza por parte de los ciudadanos.

    El principal argumento para continuar con el diálogo es que algunos piensan que se tienen que agotar todas las vías posibles para evitar una tragedia en Venezuela, lo que hace surgir las siguientes interrogantes: ¿Acaso lo que vivimos los venezolanos en nuestro día a día no es una inmensa tragedia? o ¿Hay una tragedia peor que darle continuidad a este régimen indolente?

    Lo cierto es que el precio de este diálogo cada día aumenta más, y no son precisamente los interlocutores quienes lo pagan, el tiempo pasa y el número de ciudadanos que tienen que hurgar en la basura para poder comer algo, aumenta. La cantidad de familias en duelo por la pérdida de uno de sus miembros crece a diario, bien sea en manos del hampa o debido a la enorme escasez de medicamentos; hay que destacar que la apertura del canal humanitario fue uno de los acuerdos a los que se llegó en las sesiones de diálogo sostenidas los días 11 y 12 de noviembre y que a ya casi un mes de esto aún no se cumple, lo cual ha generado que la parte opositora decidiera no acudir a la reunión planteada para el día 06 del presente mes.

    Es más que obvio que el régimen no se encuentra en la mesa de diálogo para negociar su salida, toda acción que ejecutan es en función de enquistarse en el poder a como dé lugar, y la MUD cometió el error garrafal convocar a los ciudadanos a la calle para luego desconvocarlos, con esto solo logro perder su poder de convocatoria y credibilidad.

    Para el régimen de Maduro el diálogo ya logró su objetivo, puesto que Monseñor Claudio María Celli, enviado del vaticano, ha declarado que el proceso de diálogo se retomara el 13 de enero e instó a los poderes públicos a no aprobar o dictar medidas que dificulten la relación entre ellos o el diálogo hasta dicha fecha. Esto no es más que una solicitud de no retomar el juicio político planteado contra el dictador por parte de la Asamblea Nacional, lo que haría que Maduro llegara al 10 de enero de 2017 y le garantizaría el poder al chavismo al menos hasta 2019.

    A más de un año de haberse obtenido la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, por una victoria contundente en las elecciones del 06 de diciembre, parece que quienes hoy dialogan no comprendieron el claro mensaje que los casi 8 millones de ciudadanos, le dieron a la MUD la victoria, enviaron al momento de sufragar. Los venezolanos queremos cambio, queremos futuro, pero sobre todo queremos libertad y esto solo lo conseguiremos cambiando este sistema corrupto, fracasado y nefasto que hoy gobierna nuestro país, pero en «revolución» solo se hacen elecciones cuando se están seguros de que las van a ganar y después de los resultados obtenidos en 2015 es un hecho que no ganaran ninguna más.

     

    @rrespinozar

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