Autor: Claudia Macero

  • Venezuela en la encrucijada de una crisis humanitaria en salud

    Venezuela en la encrucijada de una crisis humanitaria en salud

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    Sociedad Venezolana de Salud Pública

    Red Defendamos la Epidemiología Nacional

    Venezuela en la encrucijada de una crisis humanitaria en salud

    La tragedia que vive Venezuela como país y como sociedad, se ha venido acentuando en el último año. La descomposición que sufre la estructura institucional del Estado y simultáneamente, la puesta en marcha de un conjunto de decisiones que violan la constitución y buscan ¨la ruta hacia el socialismo¨, a pesar de que esta propuesta fue derrotado en el referéndum constitucional de 2007, nos conduce directamente a la anomia, a la ausencia de Estado de Derecho, a la conflictividad permanente, a la polarización, a la destrucción de la democracia, a la pérdida de la condición de ciudadanos libres. Los gobernantes han dejado de cumplir con sus obligaciones y han abandonado las garantías que deben ofrecer para el ejercicio de los derechos políticos y sociales de todos los ciudadanos. Las personas vivimos en permanente zozobra, incertidumbre y miedo, impuesto, en buena parte, instrumentalmente desde el Gobierno Nacional.

    El Gobierno ha colapsado institucionalmente, no ha respetado la independencia de los otros poderes del Estado y ha dilapidado las inmensas riquezas nacionales provenientes del petróleo y otras fuentes de recursos; ha auspiciado y permitido la corrupción y el delito que permanecen impunes; solo procura preservar el poder por la fuerza, imponiendo su hegemonía a cualquier precio. Se empeña en buscar y señalar culpables de sus propios desatinos e incompetencias, en quienes disentimos o no compartimos sus orientaciones.
    Poco parece importarle el malestar de las personas, la pérdida de vidas humanas, el sufrimiento de muchos, de manera más acentuada en los más pobres. Poco importa que no hayan alimentos, ni medicinas esenciales, ni otros bienes básicos, ¨lo importante es la Revolución¨. La ilusión de recibir más dinero, no compensa la realidad de que con éste, cada vez se adquieren menos bienes básicos para la subsistencia.

    Las múltiples dimensiones del colapso del Estado, producto del liderazgo irresponsable, carente de escrúpulos, de racionalidad y razonabilidad en lo político, económico, social y ético, impactan todos los sectores de la vida nacional, con sus indeseables consecuencias: empobrecimiento colectivo, retroceso en el desarrollo, conflictividad, ruptura de la paz y la convivencia, injusticia e impunidad crecientes, que son obstáculos para la construcción compartida de bienes sociales.

    Dudas sobre la legitimidad de las autoridades del Estado, abren nuevas brechas insalvables para alcanzar los consensos necesarios del buen gobierno. Por el contrario, las respuestas que recibe la sociedad de sus gobernantes están cada vez más cargadas de populismo, demagogia, engaño, promesas incumplidas, odio, intolerancia, exclusión, indiferencia, insensibilidad, improvisación y disparates. También de un silencio que pone en evidencia: miedo, complicidades, falsedades y una creciente deriva autoritaria.

    Los ciudadanos carecemos cada vez más de los servicios esenciales: seguridad de las propiedades y de nuestras vidas -amenazadas por el hampa incontrolable-, salarios y empleos estables y productivos, educación de calidad, servicios básicos de saneamiento ambiental, agua potable, electricidad, transporte, educación, cultura y salud.
    No escapa este último sector a fallas, ineficiencia, corrupción y errores inaceptables.

    Así, el fracaso de las políticas de salud y del modelo desarrollado en los últimos 14 años, no puede ser maquillado por la propaganda oficial y es evidenciado claramente por el retroceso de los indicadores de salud, como la mortalidad materna y la mortalidad infantil, especialmente dado por la mortalidad neonatal, producto de cuidados insuficientes a la madre y de atención al recién nacido. También, en la falta de prevención y control que ha permitido la reaparición de enfermedades infectocontagiosas y otras como la malaria y el dengue, transmitidas por vectores. En el colapso total de los servicios asistenciales que prestan la red pública de ambulatorios y de hospitales, incapaces de satisfacer las necesidades y demandas de la población. La provisión de medicamentos esenciales para atender los problemas de salud más importantes está limitada a menos de la mitad y hoy no hay acceso suficiente a los mismos ni cobertura a toda la población. La capacidad del Gobierno para realizar la adecuada vigilancia epidemiológica y dar las respuestas oportunas de prevención y control, ante nuevas amenazas de salud colectiva han sido insuficientes. Los anteriores indicadores muestran brechas muy importantes con respecto a las metas que Venezuela se comprometió a cumplir para el año 2015, en los Objetivos del Milenio. Hemos visto como los pacientes con cáncer que acuden a los centros públicos se han quedado sin la oportunidad de recibir tratamientos, mediante cirugía, radioterapia y muchos de ellos fallecen sin recibirlo, a lo que se agrega la inexistencia creciente de medicamentos de quimioterapia, por lo que los enfermos se encuentran literalmente condenados a morir sin tratamiento. Lo mismo está ocurriendo con los pacientes afectados por el VIH-SIDA, o aquellos que deben recibir atención por enfermedades hematológicas en los bancos de sangre nacionales. Ellos han sido abandonados a su suerte y no se le asignan recursos financieros suficientes. La disponibilidad de sangre para atender las necesidades básicas de la población por lo tanto está comprometida y mucho más, en el momento actual, no podríamos responder ante una situación de emergencia o desastre.

    Los hospitales generales se encuentran sin los recursos financieros para garantizar su funcionamiento, situación que había sido advertida antes de la aprobación del presupuesto ordinario en noviembre de 2012 y de 2013. Ahora la insuficiencia de recursos ha sido reconocida, al aprobar recientemente créditos adicionales para su operatividad por un monto 4 veces superior a lo que originalmente se asignó. La nueva ley de Presupuesto Ordinario, aprobada hace pocos días, reincide en los errores e insuficiencias de años anteriores. A las carencias financieras se suman las precarias condiciones de infraestructura y planta física, de dotación, el incumplimiento de las obras de remodelación de los hospitales públicos, a que fueron sometidos en los últimos 7 años sin planificación alguna. Es crítico el déficit de recurso humano, altamente capacitado, necesario para prestar servicios de calidad a la población. Los indicadores de gestión, eficiencia y calidad hospitalarios muestran un grave deterioro cuantitativo y cualitativo inaceptable, si se compara con estándares nacionales e internacionales. La deuda de intervenciones quirúrgicas en los hospitales públicos supera la cifra de 300.000, entre 2007 y 2012. Para subsanarlas el gobierno propuso en 2013, ¨micromisiones¨ que solo producen ¨microresultados¨ y solo alcanzan a solventar el 3% del déficit.

    La creación por parte del Ejecutivo, de un sistema paralelo de salud (Barrio Adentro), ha llevado a una mayor fragmentación y segmentación del sistema, que se encuentra hoy en día casi totalmente centralizado, bajo la dirección de la Misión Médica Cubana. Hay evidencias del franco deterioro del sistema Barrio Adentro, en cuanto a cobertura, operatividad de los centros y calidad de los servicios, a pesar de ser privilegiado con fuentes inagotables de recursos financieros.

    De esta forma, al menos unos 17 millones de personas, sin capacidad de pago son atendidos actualmente en el sistema asistencial público y se encuentran desasistidos. Los numerosos testimonios de las personas reflejan la insatisfacción por la calidad de los servicios. Otros 12 millones de personas, son actualmente atendidos, supletoriamente, por el sistema de clínicas y hospitales privados, al menos 9 millones de ellos, que son empleados públicos y sus familiares; son financiados mediante la compra de servicios por parte de la administración pública centralizada y descentralizada, utilizan los HCM previstos en sus contratos colectivos y los aplican mediante Fondos Autoadministrados y Pólizas de Seguros, en la imposibilidad de hacer uso de los servicios públicos que se encuentran inhabilitados para prestar estos servicios. El resto corresponde a pólizas adquiridas privadamente por personas o instituciones privadas, o por pago bolsillo de personas no amparadas por sistemas de seguros.

    Estos 12 millones de personas con cobertura por los servicios privados de salud, se sumarán a una situación de desatención global inminente, producto de las decisiones no consultadas del Gobierno Nacional, carentes de racionalidad, que impone unilateralmente una cuota creciente de regulaciones, medidas laborales, criterios de pago, fijación y ajuste de costos, que no cubren los costos operativos de los servicios privados, a lo que hay que agregar: restricciones en el otorgamiento de divisas para la adquisición de insumos, equipos y medicamentos, en su mayoría importados, necesarios para cubrir la demanda de servicios para los próximos 5 meses y la aplicación de obstáculos o barreras como las guías de certificados de no producción nacional. A los que se suma una deuda acumulada y no pagada cercana a los 6.000 millones de bolívares por servicios médicos prestados a las instituciones públicas agrupadas, que pone el peligro la viabilidad y el equilibrio financiero de las instituciones privadas.

    Como resultado de esta situación, a un corto plazo de 7 semanas, los servicios prestados en clínicas y hospitales se verán restringidos, solo a situaciones de emergencia, servicios vitales de alta tecnología no podrán seguir funcionando, tales como las unidades de diálisis, de quimioterapia y radioterapia, las unidades de exploración hemodinámica, las unidades de imágenes, los servicios de anatomía patológica, los cuidados especiales, los servicios de administración de fármacos, unidosis de medicamentos indispensables, al igual de lo que ya ocurre en los hospitales públicos.

    En suma, todo el sistema de salud estará colapsado, independientemente de su capacidad de pago, no podrá prestarse atención médica sino a casos de estricta emergencia y por un tiempo y en cantidad limitada, producto de la carencia de insumos, medicamentos y equipos. Esto configura, sin lugar a dudas, el escenario de una CRISIS HUMANITARIA DE SALUD cuya gravedad afectará a la nación, en toda su geografía y a todos sus habitantes, en pocas semanas, con impredecibles consecuencias.

    En vano han sido las advertencias y recomendaciones de la Academia Nacional de Medicina, la Red de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela, Gremios de la Salud, la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales Privados, la Comisión Permanente de Servicios Públicos de la Asamblea Nacional, La Asociación Venezolana de Importadores de Insumos Médicos, de las Organizaciones de Derechos Humanos y Representantes de los pacientes y de otras instituciones y personalidades, que han exhortado al Ministerio del Poder Popular de la Salud y a otros Organismos del Ejecutivo a quienes compete este asunto, a reanudar las conversaciones destinadas a lograr un acuerdo que permita una solución global al problema.

    El tiempo se acaba, y así mismo, se acorta el margen para que las decisiones a tomar impidan mayor sufrimiento de la población y evitemos que muchas personas fallezcan por negación del derecho fundamental a la atención médica y la exclusión que ocurrirá debido a causas de fuerza mayor, provocadas por la terquedad y los errores gubernamentales. Numerosos conflictos éticos se derivarían de esta crisis humanitaria de salud, en la que el Gobierno Nacional llevará la mayor responsabilidad, por falta de sensibilidad y disposición al diálogo, empeñado en conducir irreflexivamente, a todo el sistema de salud nacional, al colapso total; sin duda, un delito de lesa humanidad. Parafraseando al Dr. Rafael Muci Mendoza, Presidente de la Academia Nacional de Medicina: ¨a ese tedio de vida en que han devenido nuestros hospitales (públicos), aquellos, antaño orgullo del país¨.

    Exhortamos a las autoridades del Gobierno Nacional a reanudar inmediatamente, el diálogo y las mesas de trabajo con los actores de la salud, para dar una solución oportuna a los graves problemas que afectan la asistencia sanitaria en Venezuela.

    Caracas 6 de enero de 2014.

    José Félix Oletta L.       Carlos Walter V.        Ángel Rafael        Orihuela Rafael Muci Mendoza

    Ana C. Carvajal      Oswaldo Godoy       Saúl O. Peña

     

  • Yo dialogo, tu no dialogas; soy demócrata, tu no lo eres – Por German Carrera Damas

    Yo dialogo, tu no dialogas; soy demócrata, tu no lo eres – Por German Carrera Damas

    La frecuencia con que se menciona el término diálogo. Las virtudes que se le atribuyen. Las esperanzas que se cree representa y que ciertamente despierta. Los discursos pro diálogo, tan diversos en sus términos como crudamente contrarios entre sí, y en cuyo favor se invoca la realización del diálogo. Todo pareciera indicar que se trata de un concepto diáfanamente percibido, a la par que de una panacea política recién descubierta. No obstante lo fundado que puedan resultar estos motivos y sentimientos, quizás vengan al caso algunas precisiones, tanto conceptuales como históricas.

    Advierto, de inmediato, que como producto intelectual que soy  de la hoy asediada democracia venezolana, sólo alguna vez me he sustraído,-más que negado-, a dialogar. Un elemental respeto por mi oficio de historiador, y un absoluto acatamiento del sentido histórico y del ejercicio del espíritu crítico aplicado al estudio y comprensión de la Historia, me han prevenido, por ejemplo, de dialogar con alguno de los monosabios de la oficina del Ministerio del Poder popular para la policía interior, denominada Centro Nacional de Historia, -encargada de minar la conciencia histórica de los venezolanos-, acerca de los méritos del cacique “Guaicaipuró” como defensor de la nacionalidad venezolana. Respecto de ellos, he defendido y defiendo su derecho a decir torpezas; pero igualmente defiendo mi derecho a calificar de tales sus desatinos ideológicos.

    No es nueva para mí la preocupación sobre el significado del concepto de diálogo, puesto que el ejercicio de la docencia activa, la investigación sobre temas y cuestiones sensibles, y la expresión escrita de mi pensamiento, no han sido tibios en propiciar el diálogo  ni en suscitar  polémica.

    Valgan estas advertencias para ayudar a situar críticamente lo que sigue, sobre mi concepto de diálogo y sobre su papel en la historia contemporánea de Venezuela.

                                                                                                 *     *     *     *     *

    El diálogo ha sido definido como una discusión o trato en busca de una avenencia. De no ser así, en lugar de diálogo se trataría de una conversación, de una confrontación de puntos de vista o de pareceres; o, pura y simplemente, de una controversia sin trascendencia razonable admisible por las partes que la escenifican.

    Por esto los demócratas vivimos el diálogo. Por esto mismo los no demócratas, sean seudo socialistas, sean pura y simplemente militaristas, no practican el diálogo, ni pueden practicarlo sin dejar de ser lo que son.

    Así, mientras el demócrata se realiza en el diálogo, porque éste es consubstancial con la práctica de la democracia, tanto el régimen seudo socialista como el militarista  se escudan tras su adoctrinamiento totalitario para apartar de sí todo contagio de diálogo, por considerarlo propicio al fomento de la disidencia.

    El régimen seudo socialista teme al diálogo porque tiene razones históricas para temer toda fisura del totalitarismo, por la cual pueda colarse la disidencia. Del totalitarismo socialista del siglo pasado han sobrevivido los regímenes que se han resistido a toda modalidad de diálogo con sus respectivas sociedades, como lo han hecho las antediluviana dinastías fidelista y norcoreana.

    El régimen militar-militarista teme al diálogo porque sus jefes  han sido amaestrados en le relación mando-obediencia; y por lo mismo temen, tanto o más,  que los del régimen  seudo socialista, la disidencia delatora del para ellos detestable prejuicio denominado autonomía de pensamiento.

     Como a esas mentalidades abstrusas no les cabría concebir un diálogo sin que éste fuese portador de la justamente temida disidencia,  ahogan la sola posibilidad de ésta última en el pantano de servidumbre del que nutren su prepotencia.

    En consecuencia, visto el diálogo, en Democracia, como un despliegue de razón regido por el propósito de avenencia, ello supone el ejercicio, en primer lugar, de una voluntad de convenio o de transacción; y en segundo lugar de conformidad  y hasta de grados de unión. Por consiguiente, el que sea viable un genuino diálogo depende de que sean satisfechos los siguientes supuestos básicos:

    La identificación de los dialogantes: tanto en su condición de individuos, de grupos o de partidos, como en su representación, individual o colectiva.

    La igualdad de los dialogantes: fundada en un respeto básico, que pone a un lado las respectivamente reconocidas jerarquía y ubicación institucionales.

    La identificación de las cuestiones sobre las cuales dialogar: lo que requiere una agenda establecida; salvo que se convenga en una fase de agenda abierta, generalmente una vez terminado el diálogo, propiamente dicho, y le siga una conversación, eventualmente propiciatoria de un nuevo diálogo.

    La formulación de objetivos: por considerarse que el sólo enunciado de áreas o cuestiones no felicitará la eventual realización del propósito de avenimiento. Los objetivos deben ser reconocidos por los dialogantes como amplios, evidentes y comunes, aun cuando difieran los procedimientos para lograrlos.

    El acuerdo sobre  la necesidad o la urgencia de tomar medidas: democráticamente concebidas y acordadas de manera transparente, y formuladas en términos precisos y accesibles al entendimiento común.

    Es obvio que el cumplimiento de estos requisitos para el diálogo compromete no sólo la  buena disposición  de las partes, sino también la legitimidad de su respectiva actuación, tanto en la concertación del diálogo como en su realización y producto final; y tal legitimidad sólo puede provenir, en la República, del pleno respeto de la soberanía popular.

                                                                                                *     *     *     *     *

    En Venezuela contemporánea la experiencia del diálogo, así concebido, ha sido parte necesaria y fructífera de la transición desde la República liberal autocrática, en su fase degenerativa: la Dictadura liberal regionalista, hacia la República liberal democrática. Ello es prueba de que la noción de diálogo, -así concebida, lo subrayo-, es consubstancial con la vigencia de la Democracia.

    En un Mensaje histórico sólo es posible mencionar, muy sucintamente, tres ejemplos de diálogo particularmente significativos: uno de diálogo político circunstancial, otro de diálogo político institucional  y otro de diálogo político global.

    Fue un significativo diálogo político circunstancial el realizado entre el último representante de la Dictadura liberal regionalista, el Presidente General Isaías Medina Angarita, y la surgente oposición democrática, representada por el Partido Acción Democrática y su fundador Rómulo Betancourt. El temor compartido de que pudiese retornar al Poder el ex Presidente General Eleazar López Contreras,-apreciado por ambos como retorno al gomecismo, y por la opinión democrática como una acto del denominado continuismo alternativo-,  propició  un diálogo en el cual los enunciados supuestos esenciales fueron resumidos en la procurada instauración de un gobierno civil comprometido a rescatar la soberanía popular, reconociéndola como el único criterio de legitimidad  en la formación, el ejercicio y la finalidad del Poder público. Este diálogo condujo a la candidatura concertada del Dr. Diógenes Escalante a la Presidencia de la República.

    El más trascendental ejemplo de diálogo político institucional retomó los objetivos del  diálogo político circunstancial frustrado. Corrió en el lapso 1946-1948, y consistió en la participación amplia y diversa, en el proceso de formación del Poder público correspondiente a la instauración de la República liberal democrática. Tanto la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, bajo la conducción de un organismo electoral ampliamente representativo y autónomo, como la ampliación insuperable del universo electoral y el desenvolvimiento mismo de la Asamblea, dieron testimonio de una voluntad de diálogo demostrada por todas las fuerzas civiles.

    El tercer ejemplo, el de diálogo político global, partió de la designación de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE), durante la Presidencia de Jaime Lusinchi, por Decreto de 17 de diciembre de 1984. Integrada con la más diversa pluralidad, sin predominio de corriente alguna, política o ideológica, sus treinta y cinco miembros dimos una altísima demostración de capacidad de diálogo al formular el Proyecto de reforma integral del Estado, orientado hacia la modernización del Estado y la profundización de la Democracia; cuyos primeros logros en el fortalecimiento de la soberanía popular padecen hoy vanos intentos de destrucción de parte de un régimen militar-militarista que reúne lo atávico con lo arcaico y que, por lo mismo, subestima el arraigo de lo históricamente adquirido por las sociedades.

                                                                                                     *     *     *     *

    El reclamo de diálogo, actualmente presente y en forma creciente, se corresponde con nuestra experiencia histórica en el rescate de la soberanía popular, y en la garantía de su plena vigencia. Esta legitimidad histórica le da al reclamo de diálogo el respaldo obligante requerido para que sean respetados los requisitos del diálogo, consubstancial con el ejercicio de la Democracia.

     Caracas, 1º de junio de 2009.

    Mensajes precedentes: Primer Mensaje histórico: “En defensa de las bases históricas de la conciencia nacional”. 2º Mensaje histórico: “La Larga marcha de la sociedad venezolana hacia la democracia”. 3º  Mensaje  histórico: “Recordar la democracia”. 4º  Mensaje histórico: “¿Zonas de tolerancia de la libertad y guetos de la democracia?”. 5º  Mensaje histórico: “El  ‘punto de quiebre’ ”. 6º  Mensaje histórico: “Entre la independencia y la libertad”. 7º  Mensaje histórico: “El discurso de la Revolución”. 8º  Mensaje histórico: ¿Reanudación de su curso histórico por las sociedades aborígenes?  O ¿hacia dónde llevan a Bolivia? 9º Mensaje histórico: Cuando Hugo se bajó del futuro. 10º Mensaje histórico: ¿La historia ha caído en manos de gente limitada e imaginativa? 11º Mensaje histórico: Las falsas salidas del temor. 12º Mensaje histórico: ¿Hacia dónde quiere ir Venezuela? 13º Mensaje histórico: Defender y rescatar la democracia. 14º Mensaje histórico: Sigue la marcha de la sociedad venezolana hacia la democracia. 15º Mensaje histórico: En el inicio del 2007: un buen momento para intentar comprender. 16º Mensaje histórico: Las historias de Germán Carrera Damas. 17º Mensaje histórico: República liberal democrática vs República liberal autocrática. 18º Mensaje histórico: Sobre los orígenes y los supuestos históricos y doctrinarios del militarismo venezolano. 19º Mensaje histórico: El vano intento de enterrar el Proyecto nacional venezolano. 20º Mensaje histórico: Demoler la República. 21º Mensaje histórico: La reducción civilizadora socialista de las tribus indígenas. 22º Mensaje histórico: Lo que no se puede dar ni quitar. 23º Mensaje histórico, extraordinario: Mis razones para decir No. 24º Mensaje histórico: La nueva política como intento de burlar la historia. 25º Mensaje histórico: Sobre el 23 de Enero de 1958, en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. 26º Mensaje histórico: La presencia activa de Rómulo Betancourt. 27º Mensaje histórico: Librarnos del Siglo XIX. 28º Mensaje histórico: Repetición del 8º Mensaje histórico. 29º Mensaje histórico: “Lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos”. 30º Mensaje histórico: “Los ciudadanos pasivos están en vías de extinción”. 31º Mensaje histórico: “La revancha de Fernando VII”. 32º Mensaje histórico: «Las migraciones no controlables». 33º Mensaje histórico: “El 23-N el régimen militar chocará con el legado de Betancourt”. 34º Mensaje histórico: La Democracia: un asunto de los pueblos. 35º Mensaje histórico: “Mi voz de alerta: !La República está amenazada! 36º Mensaje histórico: …”nada pudre más a una nación“… 37º Mensaje histórico: “El conflictive porvenir de la República”. 38º Mensaje histórico: “El peligro de no saber leer la Historia”. 39º Mensaje histórico: Sin título. 40º Mensaje histórico: “En desagravio de la mujer venezolana”.Nota: Estos mensajes, hasta el número 13, fueron recogidos en un pequeño volumen intitulado Recordar la democracia (Mensajes históricos y otros textos). Caracas, Editorial Ala  de Cuervo, 2006.

     

    Germán Carrera Damas

    Escuela de Historia

    Universidad Central de Venezuela

  • Movimiento «Vente Venezuela» organizan en el estado Trujillo

    Movimiento «Vente Venezuela» organizan en el estado Trujillo

    Con una serie de reuniones y conversaciones políticas, preparatorias de una Asamblea eleccionaria, será organizado en la región el Movimiento «Vente Venezuela», agrupación que a nivel nacional, promueve la diputada y luchadora social María Corina Machado.

           El anuncio lo hizo el Politólogo Edgar Rodríguez, quien es el encargado de adelantar una serie de encuentros y reuniones en la entidad con importantes dirigentes políticos, económicos, sociales, culturales, vecinales y comunitarios, con el fin de incorporarlos en esta iniciativa política, liderada por María Corina Machado, que en fecha próxima, expondrá su proyecto de país.

           Apunta el declarante que «este es el proceso previo, para que esta organización política, sea aprobada por el Consejo Nacional Electoral; organismo ante el cual se tramitará su personalidad jurídica».

           Consulta necesaria

           Indicó que la escogencia del coordinador regional y el equipo directivo se hará de forma consultiva y democrática, una vez se complete el ciclo de conversaciones y reuniones. Al completar un número suficiente de participantes, se convocará la asamblea en cuestión y en ella el grupo escogerá por la vía electoral su propio coordinador; y se designará cada uno de los responsables sectoriales.

           Destacó Rodríguez que María Corina Machado es una gran mujer: de carácter valiente, preparada académica y políticamente, propulsora de valores como la familia y la dignidad humana, defensora de la soberanía de nuestro País, de la iniciativa económica privada, la libertad, pluralidad y justicia social.

           Ha mostrado su apoyo al tejido organizativo de la Sociedad Civil Intermedia trabajando en ella y desde ella. Su propia condición de mujer la hace una líder pacifista que genera confianza social y política; y a través de su trayectoria pública se presenta hoy como una excelente gerente honesta y transparente.

           Ideas para avanzar

           Manifestó Edgar Rodríguez que ha presentado una serie de ideas a la propia María Corina y al equipo nacional de Vente Venezuela, entre las que se encuentra la propuesta al País de un nuevo modelo de Estado de corte Social-comunitario, que trasciende tanto el modelo estatista socialista como el modelo de Estado liberal de élites de poder que segrega de lo público a la sociedad civil intermedia y excluye a las mayorías populares de los beneficios del desarrollo.

           El nuevo diseño político de Estado, propuesto por el politólogo Edgar Rodríguez, permite la participación directa de los sectores intermedios de la sociedad; así como también la de los sectores comunitarios; asegurando a cada uno su propia representación en los escenarios de poder, con el fin de promover su acceso a los recursos que genera la Nación y el goce de sus derechos civiles, políticos y económicos, establecidos en la Constitución Nacional. (Diario El Tiempo)

  • La mirada del cameraman – Por Milagros Socorro

    La mirada del cameraman – Por Milagros Socorro

    Como no mirarlos con lástima

    Se detiene en unos pobres muchachos, que emplean un domingo de sus vidas en acudir a la Asamblea Nacional para gritar mientras hablen los diputados de oposición, esto es, para caracterizar la canalla.

    En la primera sesión de 2014, la diputada María Corina Machado hace una intervención muy concisa, muy pertinente y de una valentía verdaderamente asombrosa, dado que allí, muy cerca, en los palcos y galerías se encuentra en gran número lo que el diputado Luis Barragán ha denominado “el relleno parlamentario”: una pobre gente “exclusivamente administrados y manipulados por el oficialismo”, como dice Barragán, que están allí para “gritar, amenazar y vituperar al diputado opositor con la venia y el regocijo de la dirección de debates”.

    La grabación en video de este domingo 5 de enero lo muestra en todo detalle. La diputada Machado afirma: “Estamos constatando cómo se pretende aniquilar la democracia y demoler la república. Hemos visto cómo se está designando esta directiva y esta secretaría, que nos han negado el derecho de palabra, apagando la voz de un pueblo al que quieren callar”.

    El lente capta los palcos y galerías. Los asistentes están tranquilos. Algunos lucen, incluso, absortos en la exposición de la parlamentaria, que exhibe una notable capacidad expresiva y pulcra dicción.

    Machado testifica con voz firme y sin excesos histriónicos los atropellos de la secretaría de la Asamblea contra el derecho de expresión de los diputados democráticos y el derecho a la información de la sociedad, vulnerado por la prohibición de entrada de los medios al hemiciclo, así como el uso del canal de televisión de la AN “para atacar la dignidad humana de los diputados” de oposición.

    La visita sigue callada, expectante. La cámara los recoge con lentitud para mostrarnos su humildad.

    “Esta directiva completamente cómplice del gobierno más corrupto de la historia de Venezuela”, dice Machado. Y entonces empiezan los gritos. Es como si esa gente de tan precaria condición no soportara escuchar la más mínima mención al latrocinio que se produce ante sus ojos y con su venia.

    “Cientos de planteamientos, cientos de denuncias hemos formulado”, sigue la diputada Machado sin alterarse, con el tono de quien está cumpliendo con su deber y no habrá morralla que le impida hacerlo. “Y ni uno solo ha sido investigado ni sancionado”.

    La bulla aumenta. “La indolencia que hemos visto…”.

    El cameraman se demora en unos muchachos de estampa proletaria que sobreactúan su diversión.

    “…ante denuncias como la de la Refinería de Amuay. El horror de las fronteras, donde la guerrilla está asesinando a niños venezolanos y que aquí se han negado a investigar. El año pasado, cada 20 minutos asesinaron a un compatriota venezolano y aquí se han negado a atender los planteamientos que hemos hecho para discutir y corregir esta situación. Lo mismo con la humillación de la escasez y la inflación. Es una Asamblea absolutamente sumisa al poder, que ha entregado una Ley Habilitante…”.

    En este punto, los militantes del alboroto se exacerban. Empiezan a gritar: “Chávez vive…” como si reconocieran que el muerto se prolonga en los crímenes que Machado señala. El cameraman se concentra en ellos, a quienes vemos mientras la diputada persiste en sus graves acusaciones. Los gritones son la ilustración viva de aquella frase de Bolívar: instrumento ciego de su propia destrucción.

    Diosdado Cabello se suma a los chillidos y aplausos. El camarógrafo parece tener presente lo que dijera Hermann Escarrá en 2009: “… las acciones tumultuarias que permanentemente observamos y los atentados contra la libertad de expresión”.

    O lo que pronosticara el mismo Escarrá en 2007, sobre la Reserva: “…al final su movilización será frente a la resistencia, frente a la disidencia ciudadana en Venezuela, frente a la oposición en Venezuela”.

    La intervención de María Corina Machado, lección de responsabilidad y coraje, tuvo lugar menos de 48 horas antes del asesinato de Mónica Spear, que ha conmocionado al país. Y cuando aludió a las muertes por violencia, el relleno parlamentario, con Diosdado Cabello a la cabeza, intentó acallarla.

    Cómo no mirarlos con lástima. Cómo no observarlos con la desolada dilación que les dedicó el anónimo cameraman.

    Por: Milagros Socorro*
    @MilagrosSocorro
    [email protected]

  • María Corina Machado: El único responsable del asesinato de Mónica Spear es el régimen chavista

    María Corina Machado: El único responsable del asesinato de Mónica Spear es el régimen chavista

     La diputada a la Asamblea Nacional María Corina Machado expresó su contundente rechazo a la violencia desatada que azota a Venezuela, durante una movilización que se realizó este miércoles en Caracas y que culminó en las puertas de la Asamblea Nacional como protesta por el asesinato de la actriz Mónica Spear el pasado lunes.
    María Corina aseguró que “el único responsable de la muerte de Mónica Spear y de los muchos venezolanos asesinados es el régimen chavista que no ha tenido la voluntad política y durante 15 años ha fomentado la división y odio”.
    Machado indicó que como representantes de los ciudadanos en la Asamblea Nacional “venimos verdaderamente indignados y adoloridos tal y como está Venezuela por lo que se ha convertido en política de Estado. No ha existido voluntad política para enfrentar y para acabar con la violencia porque cuando hay más de 10 millones de armas ilegales en la calles, cuando la impunidad en los asesinatos está por encima del 97%, el mensaje que se le envía a la sociedad es que el crimen en Venezuela no paga”.
    La parlamentaria dijo que “cuando el discurso que proviene del propio régimen es de exclusión, de odio y de confrontación, estas son las consecuencias que tenemos. Por eso hoy Mónica se ha convertido en la lucha de toda una sociedad que el año pasado perdió a 24 mil hijos en manos de un hampa desatada de forma intencional por parte de un régimen  que utiliza la violencia para controlar a la población”.
    “Tengamos claro que el régimen del señor Maduro no es que no pueda corregir la violencia, es que no quiere corregirla. Por eso es que luchamos por un cambio de modelo del régimen en Venezuela y eso es precisamente lo que vamos a conquistar”, finalizó María Corina.
    Los diputados María Corina Machado e Iván Colmenares recibieron en las puertas del parlamento a la movilización que se trasladó desde la plaza Alfredo Sadel con el objetivo de entregar un documento ante el Poder Legislativo donde rechazan los niveles de violencia que se viven en el país y piden al ejecutivo nacional buscar con urgencias soluciones a este grave problema.
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  • El país del sálvese quien pueda. Sobre el asesinato de Mónica Spear y Henry Berry – Por Boris Muñoz

    El país del sálvese quien pueda. Sobre el asesinato de Mónica Spear y Henry Berry – Por Boris Muñoz

    El asesinato a mansalva de la actriz y Miss Venezuela Mónica Spear y su esposo Henry Berry, quienes junto a su hija hacían turismo en su propio país, es un motivo de duelo profundo para sus familias y para todos los venezolanos que, dentro y fuera del territorio nacional, no han perdido la sensibilidad ante la indefensión y los horrores que padecen quienes hoy viven en Venezuela. Estas muertes, gratuitas y desgarradoras, ponen el acento en el fracaso de las políticas de seguridad del gobierno chavista y de su cruzada —cacareada a todo dar por los medios gubernamentales— para relanzar el turismo nacional. Pero son también un síntoma alarmante del fracaso de Venezuela como proyecto nacional.

    A finales de 2013, el ministro del Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, sostuvo que el índice de homicidios se había reducido en 17.3% con 39 asesinatos por cada 100 mil habitantes, en contraposición con el índice los 79 por 100 mil ofrecido por el Observatorio Venezolano de la Violencia. Las cifras del ministro, contrastadas con una instancia independiente cuyos números, sin embargo, tampoco son los más confiables, suenan fantasiosas, sobre todo porque él tampoco reveló el número de homicidios. ¿A quién creerle? ¿Al OVV o al ministro? O más bien, ¿cuán relevante puede resultar este dato, cuando lo innegable es el estado de indefensión en que se encuentran los venezolanos y lo incompetente que ha sido el gobierno durante los últimos tres lustros para ejercer el monopolio de la fuerza, contener la epidemia de violencia social y garantizar el derecho a la vida?

    El primer enemigo de este problema es el cinismo oficial a la hora de abordarlo. No hay que ser un memorioso para recordar las patéticas carcajadas de burla de Andrés Izarra, a la sazón ministro de Comunicación e Información, durante un debate televisivo en CNN con Roberto Briceño León. En aquella ocasión Izarra dijo que se moría de la risa con las cifras ofrecidas por Briceño León. Ayer, en televisión, el hoy ministro de Turismo, seguía restándole importancia a la epidemia criminal diciendo que la violencia venezolana era más fácil de resolver que la colombiana. No es extraño que esta misma mañana, después del bofetón de realidad que significa el vil asesinato de esta joven pareja, varios voceros oficiales hayan salido a vociferar vacías condenas a la violencia y prometer castigar “con todo el peso de la ley” —¿cuál ley?, cabe preguntarse— y “mano dura” a los culpables. Este onanismo mediático, sino fatal del fracaso de cualquier aspiración revolucionaria, se expande como un cáncer de arriba abajo del sistema policial y de justicia.

    Hace seis años le hice una larga entrevista a Soraya El-Achkhar, en aquel entonces secretaria de la Comisión Presidencial para la Reforma Policial (Conarepol), luego promotora de la Policía Nacional Bolivariana y hoy rectora de la Universidad de Estudios Policiales. El-Achkhar confesaba con consternación la ausencia de voluntad política dentro del gobierno de Chávez para resolver los enormes déficits en materia policial. En un tono íntimo, casi confesional, pero siempre hablando on the record, me dijo que en materia de seguridad los venezolanos “estábamos en las manos de Dios”. Si esto era así hace cinco años, en el presente, cuando solo Honduras y Jamaica, dos de los países más pobres del continente, nos disputan el primer lugar en homicidios en la región, estamos claramente varios pasos más allá de la muerte de Dios. De hecho, Venezuela es hoy un país del sálvese quien pueda.

    Al menos así lo han constatado los investigadores más serios de la violencia, como la socióloga Verónica Zubillaga, quien en un interesante artículo de hace un año en la revista Nueva Sociedad, abordaba una de las paradojas más inquietantes de nuestra violencia urbana: a pesar de la disminución de la desigualdad, el mejoramiento de los índices de pobreza y la inclusión social en el gobierno chavista, la tasa de homicidios seguía creciendo de modo imparable. Al referirse a Caracas específicamente, Zubillaga era lapidaria: la ciudad había pasado de la “ciudadanía del miedo”, tal como la designara Susana Rotker en 2000, a la “anti-ciudadanía del duelo”. Y concluía que sin una institucionalidad fuerte, políticas policiales efectivas y amplios acuerdos básicos, que abarcan lo social y lo político, la violencia seguiría su curso.

    Pero ninguna de estas apreciaciones técnicas, por sensibles que sean, dan cuenta del miedo, dolor y el desgarro en que viven cientos de miles de familias venezolanas, como las familias de Mónica Spears y Henry Berry.

    Conozco desde hace muchos años a Thomas y Carol Berry, padres de Henry. Su caso es profundamente desolador. Ambos abandonaron su Inglaterra natal hace más de cuarenta años, cuando Venezuela era un país que lo prometía todo a propios y foráneos. Tom, que es un matemático brillante, pasó literalmente toda su vida enseñando a jóvenes venezolanos en la Universidad Simón Bolívar. Carol fue maestra de escuela y, al retirarse de la docencia y siguiendo un fuerte deseo por mejorar la situación del país, se dedicó a la organización vecinal. Ambos son, por hecho y por derecho, tan venezolanos como cualquiera nacido en Apure o en Catia. Tanto así que, a pesar del deterioro inenarrable que en las últimas tres décadas ha sufrido la calidad de vida de muchos venezolanos de clase media como ellos, decidieron permanecer en el país donde habían echado raíces y criado a sus hijos. Ese amor lo transmitieron a sus hijos. No en balde, durante muchos años Henry Berry, un joven muy apuesto, sensible y carismático, se dedicó a promover el turismo de aventuras en Venezuela, cuyo territorio conoció en sus esquinas más remotas. Fue ese amor por el país que se lleva adentro, sin importar donde uno esté, lo que lo hizo a volver desde Miami para, junto a su joven esposa y su hija de cinco años, aventurarse una vez más en esta Venezuela sórdida e indómita, que le pagó a él quitándole la vida y, a sus padres, arrebatándoles lo que más amaban.

    No conocí a Mónica Spear, pero todas las noticias que supe de ella la pintaban no como una diva de telenovela promedio, sino como una mujer sencilla y jovial, dotada con una potente belleza telúrica y con los pies en la tierra. Y eso es precisamente lo poco que se puede ver en sus videos recientes divulgados en las redes sociales, que expresan el apego hacia el terruño y el orgullo del paisaje venezolano.

    Pese a que sus protagonistas tienen un rango excepcional de personajes casi arquetípicos como formas del “sueño venezolano”, el problema de estas muertes es su carácter no excepcional. Fueron Mónica Spears, una Miss Venezuela, es decir, alguien que, en teoría, debe encarnar lo mejor de nuestra idiosincrasia y lo más bello del país, y Henry Berry, quien encarnaba la legendaria hospitalidad que alguna vez hizo a Venezuela una tierra de gracia. Pero su historia es una historia tristemente común: la de una familia —cualquier familia— que toma unas vacaciones en el país que ama porque lo lleva adentro y es vilmente asesinada a sangre fría. Ésta es la historia de las casi 25 mil familias que perdieron algún ser amado en 2013, de las más de 150 mil familias que han perdido a los suyos en los últimos tres lustros. Hoy su hija queda huérfana de padres y sus padres quedan huérfanos de hijos. Y ésa es una desgarradura con la que ningún país puede aspirar seriamente a construir a un futuro mejor.

    Por eso, Mónica y Henry son el emblema de todo lo que anda mal y debe cambiar en Venezuela. Sus muertes representan el fracaso de Venezuela como sociedad. ¿Pero cuántas de ellos hacen falta para producir ese cambio? Que el luto se transforme en indignación, la indignación en organización, la organización en acción, la acción en rebeldía, la rebeldía en fuerza y esa fuerza en cambio. (Prodavinci)

  • COMUNICADO: EL RÉGIMEN ES EL RESPONSABLE DEL ASESINATO DE MÓNICA SPEAR

    COMUNICADO: EL RÉGIMEN ES EL RESPONSABLE DEL ASESINATO DE MÓNICA SPEAR

    Integrantes del Alto Gobierno quisieron ayer evadir la responsabilidad en el horrendo crimen cometido contra Mónica Spear, su esposo y su hija. Además, pidieron al país no “politizar” el caso; es decir, no atribuirles la culpa de lo ocurrido. Sin embargo, eso es imposible.

    El Gobierno es directamente responsable de la muerte de Mónica Spear, porque durante 15 años ha venido destruyendo al sistema judicial y a los cuerpos policiales. En lugar de luchar contra el hampa, el Gobierno ha ordenado a jueces, fiscales y policías; perseguir opositores; fabricar casos; sembrar pruebas; inventar falsos testigos y mantener presa a gente inocente.

    Todo el sistema de seguridad se ha venido abajo, porque para el Gobierno la prioridad no es acabar con la criminalidad, sino espiar y desprestigiar a los dirigentes de oposición, destituir diputados y neutralizar las supuestas maniobras del imperio. Los funcionarios oficiales han sido crueles e inmisericordes con Franklin Brito, María Afiuni e Iván Simonovis, pero blandos y permisivos con las bandas de delincuentes, con los pranes y con los presos comunes, a quienes liberan sin cumplir con los mínimos requisitos y a quienes, además, han cedido el control del sistema penitenciario. Las 10 millones de armas ilegales, que circulan con su halo de muerte por las calles de nuestras ciudades y pueblos; los colectivos armados y la percepción, emanada desde el corazón del alto gobierno, de que en Venezuela el crimen sí paga, son responsabilidad de un régimen malandro, que desde hace más de una década se reparte el país como si fuera un botín. Porque llevan años intentando someternos y hacernos creer que en Venezuela lo malo no es ser delincuente, sino oponerse al modelo cubano.

    Desde el Alto Gobierno se incentiva la impunidad, porque los malandros, junto con el resto del país, ven televisión y observan cómo los matones del PSUV golpean en pleno hemiciclo a diputados opositores y luego son premiados con cargos públicos. También observan cómo los chavistas y sus hijos se hacen ricos, sin recibir castigo alguno, a menos que se aparten de la línea del partido. Y han aprendido, a través de años de modelaje, el lenguaje del odio, la agresión, la violencia y el resentimiento. Los delincuentes concluyen que pueden matar y robar impunemente, siempre y cuando griten “Uh, Ah” y “¡No volverán!”.

    Como resultado de esta visión monstruosa, el año pasado murieron 25 mil venezolanos a manos del hampa y más de 200 mil durante estos 15 años de gobierno chavista. Mónica Spear y su familia no son un hecho aislado. Son consecuencia directa e ineludible de una política de Estado que está acabando con nuestro país.

    Ayer presenciamos cómo altos dirigentes del régimen pretendieron disolver su responsabilidad directa ante la tragedia que vive a diario el venezolano común y que ellos se han encargado expresamente de ocultar, entorpeciendo la labor informativa de los medios de comunicación privados a través de todo tipo de censuras y sometiendo al sistema de medios públicos a una servidumbre comunicacional sin precedentes en nuestra historia democrática. La verdad que son incapaces de asumir es que el caso Spear, por su resonancia internacional, se les fue de las manos. No han podido, como hacen a diario con los cientos de crímenes de ciudadanos “anónimos”, mantenerse indiferentes; no han podido silenciarlo, obviarlo, minimizarlo. La crueldad, la violencia absurda de este caso con resonancia pública ha traspasado nuestras fronteras y le ha quitado la careta a un régimen que está muy conscientede esta realidad y que, sin embargo, se ha rehusado de manera sistemática a ejercer su rol de gobierno y a cumplir con su obligación de proteger la vida de los ciudadanos.

    Por eso, no nos engañemos: no es que Maduro no pueda acabar con la violencia. La realidad es que no quiere hacerlo, porque la violencia ha sido y es para este régimen una política de Estado, que persigue el control físico, social y espiritual de la sociedad.

    EL REGIMEN ES EL RESPONSABLE DEL ASESINATO DE MONICA SPEAR
    Si en verdad los voceros del Gobierno estuviesen interesados en combatir el hampa, como ofrecieron ayer en rueda de prensa, entonces darían muestras de voluntad de cambio, haciendo un viraje drástico en su fallido Plan Patria Segura. En ese caso, se comprometerían a despolitizar el sistema judicial y las policías, removiendo de sus cargos a la actual directiva e incorporando figuras de prestigio nacional; se suspendería el uso de las fuerzas policiales y los organismos de seguridad para perseguir opositores y para nutrir sus numerosísimas unidades de escoltas y avocarlos a un objetivo superior: combatir la criminalidad.

    Y como señal de buena voluntad, liberarían esta misma semana a Iván Simonovis, al promulgar una ley de amnistía que garantice la liberación de los presos políticos, el regreso de los exiliados y el cese de la persecución a la disidencia.

    firma mcm
    María Corina Machado
  • La «Movida parlamentaria» quiere llevar la AN a la calle

    La «Movida parlamentaria» quiere llevar la AN a la calle

    Un grupo de diputados de oposición resolvió darle una sacudida a la bancada de la Mesa de la Unidad Democrática.

    Constituida por más de 20 legisladores entre principales y suplentes que militan en distintos partidos o son independientes, la «movida parlamentaria» nació como una iniciativa para acompañar los reclamos de los ciudadanos y denunciar los hechos que atentan contra los intereses de la República.

    «La Asamblea Nacional se eligió en 2010 en medio de grandes expectativas. Sin embargo, en el camino la gente ha sentido una especie de agotamiento y nuestra intención es unir la labor parlamentaria a los problemas de la gente», explicó Ángel Medina (AD-Miranda).

    Medina recordó que durante 2013 la «movida parlamentaria» se trasladó al estado Monagas, donde exigió a Petróleos de Venezuela una respuesta frente a la contaminación del río Guarapiche, visitó Paraguaná para demandar justicia a un año de la tragedia en el Complejo Refinador de Amuay, y también realizó un acto de soberanía en el territorio Esequibo.

    La diputada María Corina Machado (Ind-Miranda) subrayó que «nuestra responsabilidad no es solamente dentro de la AN, tenemos que llevar la AN a la gente».

    Machado enfatizó que «en un país donde los ciudadanos sufren restricciones para protestar y la censura afecta a los medios de comunicación, la presencia de los diputados eleva al conocimiento de la opinión pública los problemas sociales».

    La asambleísta consideró que «frente a un sistema institucional vulnerado y sumiso ante el Ejecutivo y La Habana, tenemos que emprender con más fortaleza la defensa de los derechos de los ciudadanos».

    José Gregorio Contreras llegó a la AN como suplente por el estado Sucre por Copei. Hoy se identifica como independiente y destaca la pluralidad de la «movida parlamentaria». «Allí coincidimos hombres y mujeres que pensamos que debe haber mayor acción junto a la gente, que no se vea a la clase política como divorciada de los problemas», indicó.

    Contreras adelantó que este año mantendrán «la acción parlamentaria en la calle», con la finalidad de que la población sienta el respaldo de los diputados en sus luchas diarias. (El Universal)

  • La personalización de la institución pública –  Por José Antonio Vega C.

    La personalización de la institución pública – Por José Antonio Vega C.

    Si algo ha caracterizado al régimen que ocupa el poder en Venezuela en estos últimos 15 años, es la personalización de las instituciones por parte del gobernante de turno.

    Si bien esto tuvo su máxima expresión en el ejercicio de la Presidencia por el finado autócrata, y lo cual obedecía al típico culto a la personalidad, propio de caudillos como Hitler, Trujillo, Fidel, Stalin y otros dictadores, este comportamiento fue permeando a otras instancias del poder como gobernaciones y alcaldías.

    La obsesión por la omnipresencia, a través de su imagen y mensajes, de gobernadores, alcaldes y otros funcionarios menores, los ha llevado a costear con dineros públicos e impuestos de los ciudadanos, costosas campañas publicitarias a esta especie de liderazgos narcisistas, que van desde colocar sus rostros en papeleras, camiones de basura, vallas, pantallas electrónicas, autobuses del transporte público, hasta el extremo de promocionarse en las ambulancias de nuestro tan golpeado sistema de salud. Ni que decir del costo de mantener semanalmente programas de radio, TV y cuñas publicitarias para contarnos lo que hacen o dicen que van a hacer.

    El afán de algunos gobernantes de marcar territorio o dejar huella, pintando cada obra o edificación pública con los colores del partido de su militancia, cambiar el escudo de un municipio o añadir frases a este, así como a través de una valla dar la bienvenida a una ciudad colocando al lado del nombre de esta la ideología de quien la gobierna, ralla en lo inmoral y además resulta contradictorio, toda vez que en sus campañas electorales ofrecieron gobernar para todos. En este sentido, las ciudades no son ni socialistas, ni progresistas, ni socialcristianas, ni socialdemócratas. No. Nuestras ciudades agrupan a individuos de todas las corrientes de pensamiento y la mayoría de votos que lleve a alguien al poder no le da el derecho a etiquetar ideológicamente a sus ciudadanos.

    Los gobernantes deben entender que son pasajeros y que han sido elegidos provisionalmente para cumplir una tarea, pero que la institución llámese Presidencia, Gobernación, Alcaldía u otra, son de carácter permanente y que no pueden estar reacomodándose en lo que a símbolos, colores e imagen en general se refiere, a los caprichos e intereses de quienes las ocupan. Hacer esto es desconocer la historia e identidad de nuestras instituciones.

    Pareciera que su carrera por la reelección del cargo que ostentan comenzara desde el mismísimo día de la toma de posesión, sometiéndonos a una constante promoción de su figura y olvidando que la mejor forma de venderse es a través de una eficiente gestión en la administración de la institución que le fue confiada por los electores.

    Lo anterior lamentablemente no es exclusivo de una determinada corriente de pensamiento de quienes administran el poder, y en este sentido la vigilancia y condena por parte de los ciudadanos a las conductas que tienden a esta personalización de la institución publica por el gobernante, debe ser enérgica y contundente. De no ser así corremos el riesgo de convertirnos en una masa que abala ciegamente dichos comportamientos, dejando de ser ciudadanos críticos y con el derecho a exigir a quienes les confiamos nuestro voto, romper con las perversas prácticas utilizadas por aquellos a quienes hoy relevan en sus cargos.

    JOSE ANTONIO VEGA C.
    @JoseAVega

  • 2014: ¿Calle o mensaje? – Por Eddie A. Ramírez S.

    2014: ¿Calle o mensaje? – Por Eddie A. Ramírez S.

    La presencia masiva en la calle es eficaz para detener los abusos de un régimen e incluso para obligarlo a renunciar, pero siempre y cuando la oposición represente una mayoría abrumadora de la población. Cabe preguntarse sobre su efectividad  en un país  dividido en partes más o menos iguales y si más bien lo que se requiere es elaborar un mensaje sencillo y contundente que convenza  a quienes  todavía  simpatizan con el oficialismo.

    Hasta el presente, la alternativa democrática  ha ofrecido respetar la pluralidad de pensamiento, constituir poderes públicos autónomos, no tener presos políticos ni exiliados, una Fuerza Armada no politizada, profundizar la descentralización y combatir la corrupción,  la delincuencia, la  inflación y el  desempleo, así como mejorar los servicios. Todo esto es vital para contar con una verdadera democracia y son evidentes fallas en nuestro medio, pero los rojos han tenido éxito en vender que no hay tales carencias y cuando no les queda otra opción que aceptar algunas  atribuyen la culpa a sabotajes y a guerra económica de la oposición.

    Quizá nuestra oferta debe contemplar un giro de 180 grados. En primer lugar reconocer que en el pasado, especialmente a partir de 1974, cometimos muchos errores y permitimos el crecimiento de la pobreza. Que algunos de nuestros presidentes del período democrático marginaron al Congreso,  establecieron controles de precios, control cambiario, subsidios ineficientes,  endeudaron al  país, no controlaron la inflación,  no devaluaron nuestra moneda cuando  era necesario y basaron  su estrategia en los precios del petróleo. Al respecto invitamos  a leer el libro de Víctor Salmerón  Petróleo y desmadre, en el cual su autor presenta cifras contundentes, testimonios  y análisis que no dejan margen de duda sobre los errores cometidos.

    Los revolucionarios siguieron el mismo patrón, con el agravante de que están hundiendo  al sector privado y violan los derechos humanos. ¿Acaso no es el momento de predicar que el Estado no puede seguir manejando actividades que corresponden al sector privado? ¿Acaso nuestro pueblo no entendería que  para  disponer de una buena educación, de servicios excelentes de salud, de una infraestructura de primera y que la delincuencia esté controlada, el Estado debe dedicar mayores recursos a estas áreas en lugar del barril sin fondo que son las empresas estatizadas del hierro, del aluminio, del cemento, Cantv, Corpoelec, Conviasa, carros,  hoteles e  innumerables compañías del sector agrícola? ¿Acaso es sensato que sea principal inversionista  en empresas mixtas petroleras cuando puede ejercer su control mediante  estatutos apropiados? Ahora pretende ser importador y fabricante de electrodomésticos. La calle es necesaria, pero el mensaje es fundamental.

    Como en botica: Miente Maduro: A los tres Comisarios y efectivos de la Metropolitana no les comprobaron haber disparado. En cambio Chávez amnistió a los pistoleros oficialistas que asesinaron a nueve asistentes a la marcha del  11 de abril.    Bravo por Lumay Barreto, valiente   alcaldesa de Guasdalito. Nuestra solidaridad con El Universal por las injustas sanciones que pretenden imponerle ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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