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  • Caracas en aparente rebeldía – Por Víctor Maldonado C.

    Caracas en aparente rebeldía – Por Víctor Maldonado C.

    En casa dividida lo seguro es la ruina.

    Fernando VII, el rey borbón de principios del siglo XIX nunca la tuvo fácil. Tal vez cosas de la época, de su propia personalidad y la de su padre Carlos IV. No hubo entre ellos una sucesión natural, esa que ocurre al morir el rey y le sucede su hijo, sino que ocurrieron conjuras, abdicaciones, rendiciones, perdones exigidos y obligados por las circunstancias, y de paso la circunstancia más turbulenta de ese siglo en toda Europa: la presencia invasora de las fuerzas de Napoleón Bonaparte, quien toma España, aprovechando la debilidad de una dinastía víctima de contradicciones endogámicas y de la debilidad de carácter de quienes querían reinar, pero no gobernar.

    No debe haber sido fácil para los súbditos españoles de aquel entonces ver como en una ciudad francesa, Bayona, ocurrieron en un solo día (el 7 de mayo de 1808) las abdicaciones seriales de Carlos IV y su hijo Fernando VII a favor del emperador de los franceses, que gobernó por intermedio de su hermano hasta marzo de 1814. Obviamente los hechos políticos no ocurren de súbito. Antecedentes, procesos, cálculos estratégicos, delaciones, traiciones y la mirada aterrada ante el prestigio del más importante general de la época, probablemente se confabularon para provocar este interregno que interrumpió la placidez del dominio imperial sobre las américas que había durado más de trescientos años. En política, los espacios de debilidad son tomados por la fuerza por quienes exhiben mayor capacidad de dominio.

    Los vacíos de poder se llenan.

    Los españoles nunca reconocieron al usurpador. Pepe Botella, así apodado, se vio rápidamente competido en términos de legitimación y legitimidad por una sucesión de cuerpos colectivos que se decían representantes de los derechos del rey Fernando VII, cautivo en Francia. Las más representativas fueron el Consejo de Regencia y las Cortes de Cádiz, que se instalan entre enero y septiembre de 1810, siempre con el asedio de las contradicciones internas y la persecución del ejército invasor.

    Para la época Caracas era una ciudad de unas cuarenta mil almas. Las noticias no llegaban tan rápido, pero poco a poco fue siendo evidente que algo estaba pasando en la metrópoli. Los mantuanos tenían años inquietos. La conspiración fallida de 1808 ya dejó entrever la confusa posición en la que se mantenían. Todos, por supuesto, juraban a viva voz, lealtad a su rey, de quienes querían ser los protectores de sus derechos dinásticos, pero todos tenían otras pretensiones. Francisco de Miranda se había convertido en un gran instigador, cuyas cartas caían en saco roto porque todavía en aquella época pesaban mucho las diferencias entre los grupos sociales, y los mantuanos no iban a endosar sus proyectos a alguien que no fuera uno de ellos. Había mucho ruido y a la vez mucha sordina, pero de alguna manera se intuía que los franceses seguían avanzando hasta cercar cualquier iniciativa que le significara competencia.

    La mentira nunca es secreta.

    Vicente de Emparan y Orbe, a la sazón gobernador y capitán general de la provincia de Venezuela trataba de morigerar la situación. Sabía de la inquietud conspirativa de los principales de la ciudad. El 2 de abril fue delatada la conspiración de la Casa de la Misericordia, pero el gobernador, por lo visto muy seguro de si mismo, mandó a confinar en sus haciendas a los involucrados, entre los que estaban los hermanos Bolívar. “No pasa nada en España. Aunque no he recibido noticia alguna en los últimos dos meses, no tenemos por qué asumir lo peor”. Y así lo mandó a reproducir en la Gaceta de Caracas del 13 de abril. Pero al día siguiente llegó a Puerto Cabello un buque español con noticias contrarias. Sevilla fue tomada por los franceses, la Junta Suprema de España fue disuelta y se ha creado un nuevo Consejo de Regencia.

    También llegaron a Caracas tres heraldos de ese consejo de regencia con copia de una alocución que ese cuerpo había dirigido a los españoles de américa en ocasión de la convocatoria de las Cortes de Cádiz: “Desde este momento os veis elevados a la dignidad de hombres libres… vuestros destinos están en vuestras manos”. Emparan seguía jugando al secretismo. Dijo que había recibido información muy importante de España, pero no soltó prenda. Sin embargo, fue inútil. A partir del 18 de abril todo fueron reuniones para planificar la constitución de una Junta en Caracas. Al día siguiente era jueves santo, día idóneo porque el Capitán General tenía que ir junto con el Cabildo Municipal a la Catedral. No había arzobispo en la ciudad desde la muerte de Francisco de Ibarra. Así es el destino, porque esa circunstancia permitía un mayor protagonismo a los cuadro intermedios, como el canónigo de la catedral caraqueña José Cortés de Madariaga. Otro sacerdote ganado para la causa era Francisco José Rivas, hermano de un agitador de calle llamado José Félix.

    Camarón que se duerme…

    Emparan nunca se lo creyó. Más bien parecía tranquilo. Y mira que le llegaban evidencias sobre la actitud revolucionaria de los mantuanos en coalición con los pardos. Pocos españoles seguían siendo leales a la instituciones tradicionales de la corona, mientras que la mayoría estaban maniobrando la situación para asumir el poder, y quien sabe, lograr la independencia. Para ello, lo primero era implantar otra referencia para la cual sobraban los gobernadores y capitanes generales. El 19 de abril todo estaba cocinado. La revolución había tomado un curso irreversible con el que obviamente no podía tener nada que ver quien había sido designado por el rey para gobernar en su nombre. No valieron argumentos. Emparan se retira al ver inútil mayores esfuerzos, pero en el camino aprecia a una ciudad amotinada, y lo que resultó peor, unas fuerzas militares en franca rebelión. Solo le quedaba su auctóritas y la apelación a la ciudad. ¿Quieren que siga mandando? El canónigo sirvió de guionista para un no rotundo que, sin embargo, tuvo su momento de vacilación. Todos sabían que estaban deponiendo al rey aun cuando decían que iban a proteger sus derechos. 

    En el acta que se redactó el mismo día consta la impronta revolucionaria: el gobernador y capitán general, el intendente del Ejército y Real Hacienda, el subinspector de artillería y el auditor de Guerra, así como la Real Audiencia, quedaban privados de mando que ejercían, a la vez que se suprimían todas esas instituciones. Como siempre, el pueblo inconsciente de sus propios haceres, ante la lectura pública del documento, gritaron “Viva nuestro Rey Fernando VII, nuevo Gobierno, Muy Ilustre Ayuntamiento y Diputados del pueblo que representan”.  Ese era el grito, sin embargo, poco a poco los revolucionarios comenzaron a cantar otras estrofas invitando a que todo el continente siguiera el ejemplo que Caracas dio. Obviamente este solo era la parte inicial de un principio que a la larga resultó borrascoso.

    Epílogo o moraleja.

    Hace doscientos diez años ocurrieron cosas importantes. Luego de trescientos años de dominación la metrópoli lucía exhausta, carente de hombres de estado y víctima de las propias contradicciones de una dinastía que sufría los efectos de su propia degradación. La virtud de aquellos venezolanos fue ver la oportunidad y tomarla a pesar de todos los riesgos que ello significaba, y que al final los arrasó también a ellos.

    Coincido con Mariano Picón Salas cuando señala que “hubo en ese momento del siglo XIX un potente núcleo de suramericanos que contra todo designio pusieron cerebro y corazón animoso para que empezásemos a ser dueños de nuestro propio destino nacional. Pero esa lucha no se cerró en Ayacucho; es proeza que revive contra peligros y armas distintas en cada generación”. 

    Doscientos diez años después los venezolanos vivimos un momento muy oscuro. Nuestros héroes han sido convertidos en fetiches del mal, invocaciones satánicas que se nos imponen para reducirnos a esta servidumbre tan brutal. Nuestros himnos son ahora un canto contrario a lo que alguna vez significaron. Nuestros panteones han sido profanados y nuestra historia tergiversada. Por eso vale la pena hacer homenaje a ese momento y a esa sensación de atrevimiento, ruptura, desafío y coraje que esa generación de venezolanos nos dejó como legado.

    Nuestro país no comenzó con Chávez, ni la historia contada por el socialismo del siglo XXI tiene que ver con lo que ocurrió en realidad. Por eso, el 19 de abril deber servirnos a todos para abrir de nuevo un libro y con la curiosidad del caso volvernos a reencontrar con lo que realmente ocurrió, cuando la palabra libertad comenzó a balbucearse con totas las imperfecciones del primer aprendizaje hasta llegar a ser lo que es hoy, de nuevo una aspiración que inspira porque nos sabemos ajenos a ella, y porque tenemos claro que su reivindicación será el objetivo de nuestras próximas batallas. 

    Víctor Maldonado, director del Instituto Libre Desarrollo (@vjmc en Twitter).

    e-mail: [email protected]

  • Eso que llaman coraje – Por Víctor Maldonado

    Eso que llaman coraje – Por Víctor Maldonado

    Vivimos épocas de falsa cosecha porque antes no se ha sembrado.

    Vivimos tiempos en donde hasta tus mejores amigos te recomiendan docilidad y apaciguamiento. Otros insisten en que no es tanto lo qué se dice sino el cómo se dice, porque al final las formas importan, y por eso mismo alegan que no tiene sentido que el costo sea tanta gente ofendida por una argumentación que insiste en ir a contracorriente, llevando la contraria al humor y a la interpretación convencional, que suele ir de comparsa y en procesión en el mismo sentido errático de sus dirigentes. Lo mismo da que estemos hablando del combate al totalitarismo o si nos estamos refiriendo a las diversas expresiones del flanco democrático. Todos coinciden en el mismo exhorto: la verdad no es tan importante como la necesidad de mantener las ligazones entre nosotros. La recomendación más popular insiste en que es preferible el compadrazgo fundado en la mentira que la soledad que provoca algunas veces mantener el foco en la realidad.

    Por esa razón en Venezuela se la hacen olas a una unidad sin deliberación y sin condiciones. Una congregación donde todos deben sumar, aunque sean sus contradicciones y desvaríos. Una forma de avanzar retrocediendo donde lo importante es la falsa liturgia del estar juntos, a pesar de que en el transcurrir se rompa cualquier fundamento de la confianza y el compromiso. Una unidad planteada sin proyecto común, que por esa misma razón es un homenaje a la fuerza y al fraude. Una unidad que aspira a recomponerse luego de la traición y el desprecio, pero que obviamente nunca lo logra. Una ficción alucinante a la que lamentablemente los venezolanos le rinden pleitesía. Son, por lo tanto, épocas donde se le hacen demasiadas reverencias a la flaqueza de espíritu y muy mala propaganda al coraje.

    El coraje y el asumir riesgos insensatos no son la misma cosa.

    Por otra parte, hay una predisposición a confundir el coraje con la temeridad. No son la misma cosa.  El temerario afronta el peligro sin buen juicio. Arriesga todo, lo suyo y lo ajeno, en embestidas irreflexivas que a veces salen mal. El que es excesivamente imprudente termina tarde o temprano atropellado por su propia insensatez. Nada más peligroso que los que asumen la vida como una partida de dados donde en cada lanzamiento se lo juegan todo. Sin embargo, en el imaginario nacional, hay una especial predisposición a estimular en los otros esa conducta, con el pecado adicional de querer sacar provecho político del que se arriesgó y murió o fue cogido preso, para después terminar negociando la renovación de una capitulación que ya lleva veinte años. Lo verdaderamente repugnante es estimular la conducta temeraria en los otros, esperando que ese cálculo convenga a las propias maquinaciones.

    Tampoco es equivalente a la simulación de la lucha.

    Otros afirman que en el camino han “dejado el pellejo”. Eso ni es coraje ni es temeridad. Es simulación de la lucha. Los que lo dicen por lo general gozan de buena salud e inmejorable posición. Pero ellos insisten en hacer valer como bueno el esfuerzo sin resultados, y la ineficacia que aun así exige reconocimiento social, sin importarles en qué medida terminan pervirtiendo el sistema de méritos cuando se insiste en que es más importante la lástima que los efectos esperados de una política. Teniendo presente el creciente número de políticos que reclaman “el haber dejado el pellejo en la lucha”, nuestra época parece, en muchos sentidos, una telenovela donde la protagonista es la lástima, porque el fracasado pide el homenaje debido a su sufrimiento, esperando además que todos acaten su reciente sabiduría política y social “que solo produce el pasar por condiciones extremas”. No está demás decir que es una conocida falacia el hacer pasar una cosa por la otra. 

    ¿Y entonces, qué es el coraje?

    El coraje es otra cosa. Juan Pablo II decía que el coraje caracteriza a todos los que tienen el valor de decir “no” o “sí” cuando ello resulta costoso. Es una característica propia de los hombres que dan testimonio singular de dignidad humana y humanidad profunda. Justamente por el hecho de que son ignorados, o incluso perseguidos por su compromiso con la verdad y los valores trascendentales como la vida, la libertad, la propiedad, la verdad y la justicia. El coraje es hacer lo correcto, vivir una moral de interrogaciones que se resiste al endoso automático, y tener claro por qué y por quienes vale la pena asumir el riesgo.

    El hombre que tiene coraje cívico sabe que la vida correcta tiene sus peligros. Sabe que debe afrontarlos. Sabe que muchas veces, por defender una causa justa, va a tener que experimentar dificultades y soportar la adversidad. Sabe que tiene que encarar el miedo cotidiano. Y que debe superar la tentación que está allí susurrando que nada vale la pena, que mejor es inclinar la cerviz y dejar pasar, o peor aún, que solo tiene sentido “jugar a ganador” así sea por los mendrugos que recibe de la mesa de sus amos. El que tiene coraje no se da por vencido tan fácilmente, no abandona el esfuerzo sin intentar al menos enfrentar el desafío cuando está en juego lo valioso de la vida. Pero no lo hace irreflexivamente. El coraje es el talante de aquellos que son capaces de diseñar una estrategia y mantenerse en su curso con disciplina.

    En el Evangelio según Mateo, capítulo 10, Jesús enseña a sus discípulos la magnitud del compromiso de predicar en su nombre: “Mirad, yo os envío como corderos en medio de lobos. Sed cautos como serpientes y cándidos como palomas”, mantengan la sencillez, prediquen con la verdad, no pierdan la fe ni la confianza en Dios, reúnanse con gente honorable, sean firmes en la adversidad, no teman a la contradicción ni al conflicto, asuman su responsabilidad y sean generosos tanto en el dar como en el recibir. Váyanse de donde no los quieran, y resistan hasta el final. ¿No es ese el coraje que hemos estado buscando como signo de la política buena y sustanciosa?

    La ruta del coraje la emprenden los que tienen coraje.

    Si tuviéramos que hacer un inventario sobre las condiciones del coraje, el primero de ellos sería un indeclinable compromiso con la verdad. Tarea nada fácil porque estamos presionados constantemente para apartar la mirada y dirigirla hacia la mentira por la vía de la ofuscación, el debilitamiento de la voluntad, el relativismo y el escepticismo. Es más fácil vivir aferrados a una mentira condescendiente que asumir la verdad con todos sus requisitos.  Recordemos a Max Weber. Es racional quien hace buenos cálculos entre medios y fines, teniendo como condición que hay un estado de derecho que nos permite predecir la conducta de los otros. Deja de ser racional quien se deja llevar por las emociones o por la tradición, y es más difícil todo cuando se vive bajo el signo de la arbitrariedad totalitaria y la impunidad narco-criminal. Pero nada nos obliga a la evasión. Y mucho menos al silencio cómplice. Este ecosistema se nutre de nuestra complacencia y de la tibieza con la que asumimos la lucha. Nuestro silencio y el constante beneficio de la duda son sus nutrientes, y lo que le ha permitido mantenerse tantos años. La verdad exige el compromiso de proclamarla con claridad y vigor.

    Juan Pablo II en su Encíclica “El esplendor de la verdad” nos recuerda el deber ineludible de diferenciar lo que es bueno de lo que es malo, y la búsqueda de la verdad “como acto de la inteligencia de la persona, que debe aplicar el conocimiento universal del bien en una determinada situación y expresar así un juicio sobre la conducta recta que hay que elegir aquí y ahora”. Esta recta razón es la que nos posibilita y exige la disolución de cualquier forma de connivencia con el mal, cualquier arreglo con los que lo provocan, cualquier posibilidad de dejarlo sobrevivir en las estructuras sociales que han medrado hasta aniquilarlas. La ruta del coraje exige ruptura radical con el patrocinio del mal.

    Por eso me gustaría decir que la ruta del coraje exige un ineludible sentido de la realidad, ese esfuerzo siempre inacabado de comprender y reconciliarnos con lo que está ocurriendo, sin que necesariamente esto signifique que sea posible la componenda, el perdón o el sometimiento a lo que nos daña y nos reduce al ser animal desprovisto de humanidad. Arendt nos acompaña en este difícil proceso cuando nos propone que entender esto que nos está pasando es reconocer que vivimos en un mundo donde estas cosas que nos ocurren son posibles. Son posibles la crueldad, la traición, la deslealtad, el saqueo, el crimen, el asesinato, la violación de derechos, el desvarío y el alejamiento radical de lo humano. También son realizables sus contrarios, y en eso precisamente consiste el llamado a comprender para luchar por un mundo mejor, en el que la verdad, discernida apropiadamente, puede ser un instrumento de liberación.

    El sentido de realidad da paso a otra condición de la ruta del coraje: No se pueden usar medios inútiles, así como tampoco se pueden proponer fines retóricos. La verdad y su concomitante sentido de la realidad, nos exige que evitemos las cláusulas condicionales.

    (1)   No es verdad que un ecosistema narco-criminal y terrorista pueda ser derrotado de una forma tan simple como sacar del cargo ejecutivo a uno de ellos. Por lo tanto, proponer esas elecciones donde el retador exige “que ambos se despojen del cargo para ir parejos a unas elecciones” es inútil por incompleto e inconsistente con un diagnóstico apropiado de la situación.

    (2)   No es verdad que un ecosistema narco-criminal y terrorista tenga incentivos para dejar el poder mediante procesos de diálogos o negociaciones pactadas. No sólo por su condición de sistema difuso, ambiguo y líquido, sino porque sus condiciones para la cohesión interna exigen el uso impune de la fuerza pura y dura, y que ninguno de ellos caiga en desgracia o sea entregado.

    (3)   No es verdad que un ecosistema narco-criminal y terrorista acceda a ceder el poder mediante su sometimiento a elecciones libres, porque es incapaz de garantizarlo y porque el régimen de ventajas, extorsiones, chantajes e impunidad forman parte de la esencia del ecosistema.

    (4)   No es verdad que un ecosistema narco-criminal y terrorista se pueda despojar de su propia naturaleza arbitraria, ventajista y mafiosa para abrir espacios al reconocimiento y respeto por otras opciones.

    (5)   No es verdad que un ecosistema narco-criminal y terrorista se pueda afrontar eficazmente mediante una rebelión popular que sume testimonialmente más presos y mártires políticos. Porque no hay condiciones de marco institucional que velen por derechos y garantías ciudadanas.

    (6)   No es verdad que un ecosistema narco-criminal y terrorista practique la decencia pública y la honestidad en el manejo de los recursos. Todo lo contrario, se enriquece porque practica la corrupción, el saqueo y el cohecho para afianzar su poder y para debilitar moralmente a los que se les oponen. El ecosistema tiene en sus garras a una oposición corrompida, sin principios, incapaz de discernir y diferenciar lo bueno de lo malo, y que se ha visto reducida a ser el contorno del régimen que dicen combatir.

    (7)   No es verdad que un ecosistema narco-criminal y terrorista sea derrotado por la vía de una unidad entre corruptos, amorales y honestos. Por eso la unidad ha sido el fetiche explotado e implorado por todos los bandos para simular la lucha e imponer vía trampa y fraude un cómodo modus vivendi entre unos y otros que ahora tiene componentes y escenarios internacionales.

    (8)   No es verdad que solos podemos derrotar este ecosistema que se nos ha impuesto por la vía de la fuerza. La oposición honesta, no corrompida y que apuesta al coraje necesita toda la ayuda internacional posible.

    Entonces la ruta del coraje exige que, reconociendo la realidad tal y como es, se pida ayuda internacional y se nos reconozca como víctimas cuyas estadísticas de éxodo, enfermedad, violencia política y muerte hablan por nosotros. Esta ruta exige denunciar la impostura de medios que no son tales, de cursos estratégicos que simulan la lucha, tanto como la profesionalización de la política como farsa y espectáculo que pide a cambio recursos sobre los que no rinden cuentas, ni permiten observaciones sobre eficacia y efectividad. El coraje exige de nosotros denuncia y propuesta, sin caer en la tentación de la promesa vana. Es una ruta que se esfuerza por tener resultados, usando el tiempo apropiadamente, teniendo presente todas las consecuencias que el mal inflige a la gente, y que insiste en lo que es obvio: que un régimen de hecho solo sale por la fuerza.

    Por eso la ruta del coraje necesita de líderes con coraje: Para atenerse a la verdad, analizar los hechos con sentido de realidad, denunciar el mal y comprometerse con el bien, y solamente usar medios eficaces para intentar lograr los resultados que se buscan. Finalmente alinear y organizar el esfuerzo para lograr la fuerza que necesitamos: Alineación internacional, con un solo diagnóstico, un único significado y una sola modalidad de lucha; Alineación institucional, con un solo discurso de denuncia y necesidad de cambio, sin que sean colonizadas por partidos y programas de partidos; Alineación ciudadana, para que sean partícipes cotidianos de la ruta del coraje. Y todos asociados a la misma fuerza moral, capaces de discriminar lo bueno de lo malo, la paja del trigo, la verdad de la mentira, y lo eficaz de lo inútil.

    Quisiera terminan citando a José Antonio Marina: “La valentía (el coraje) es la virtud del despegue, porque nos permite pasar del orbe de la naturaleza, sometido al régimen de la fuerza, al orbe de la dignidad, que está por hacer, y que debe regirse por el régimen de la dignidad. Es también la virtud de la fidelidad al proyecto (de la libertad), porque nos permite perseverar en él a pesar de los pesares, al permitirnos esa transfiguración que transforma nuestra fiereza en valor y el egoísmo en razón compartida”. Dicho de otra forma, debemos convertirnos en adalides de nuestra propia liberación sin ceder, sin dudar, sin caer en el conformismo, sin corrompernos ni prostituirnos. Esa es la ruta del coraje.   

    @vjmc

  • Martha Hernández: Al país le urge retomar la ruta de la fuerza

    Martha Hernández: Al país le urge retomar la ruta de la fuerza

    Vente Mérida realiza reunión junto a Víctor Maldonado para evaluar situación política y retos a superar

    (Mérida 23/07/2019)  «Al país le urge que la ruta del 233 sea retomada, que es la ruta de la fuerza junto a la comunidad internacional y así avanzar hacia el cese de la usurpación y la liberación de Venezuela» fueron las palabras de Martha Hernández este martes, en una reunión de alto nivel para evaluar la situación política nacional. Fue enfática en que el Presidente Juan Guaidó y los diputados de la Asamblea Nacional deben acatar el mandato nacional y cumplir con la palabra empeñada.

    Los coordinadores de Vente Venezuela en el estado Mérida analizaron los retos que se le plantean por delante a la organización en atención con la urgencia de los ciudadanos. La reunión contó con la dirección de Víctor Maldonado, asesor político de Vente Venezuela, a través de videoconferencia.

    Víctor Maldonado, por su parte, expresó preocupación sobre la desviación de la ruta originalmente planteada a los venezolanos: «Cese de la usurpación, gobierno de transición y sólo posteriormente a esas dos condiciones, elecciones verdaderamente libres». Asimismo, enfatizó que unas elecciones son totalmente inviables en las condiciones actuales. «Hay aproximadamente más de 10 millones de votantes con sospechosa validez, centros electorales ubicados en lugares favorables al régimen, maquinaria de votación electrónica fácilmente manipulable, entre otras condiciones adversas y visiblemente parcializada, y con un sistema criminal instaurado en el poder» expresó.

    Maldonado aseguró que la única forma de cesar la usurpación y derrotar al sistema criminal imperante en el poder es con la aplicación de la ruta del coraje y con la demostración de una fuerza real.

    Finalmente, el secretario político estadal, Marcos Pino, señaló que «Por el bien de los ciudadanos venezolanos, de nuestra nación, de toda la región y del Hemisferio Occidental, hoy más que nunca es urgente la salida de las mafias del poder y la restitución de la libertad y la república, y para lograrlo Venezuela hoy demanda hombres y mujeres valientes y honestos».

     

  • María Corina Machado: El 16J marcó la Ruta del Coraje que nos llevará a la libertad

    María Corina Machado: El 16J marcó la Ruta del Coraje que nos llevará a la libertad

    La Coordinadora Nacional de Vente Venezuela asegura que “si ellos no están apurados, pues que se apuren, porque para los venezolanos no hay más tiempo. No vamos a aceptar migajas de falsas elecciones”

    (Caracas. 15/07/2019) “El 16 de julio marcó la Ruta del Coraje que nos llevará a la libertad”, expresó María Corina Machado, este lunes en el foro “A dos años del 16J”, que se llevó acabo en el auditorio del diario El Nacional. Donde participaron “distinguidos ponentes como el jefe de la Fracción Parlamentaria 16 de Julio, Biagio Pilieri, la doctora Teresa Albanes, el ex-magistrado Perkins Rocha, entre otros.

    La Coordinadora Nacional del partido de la libertad aseguró en referencia a las falsas iniciativas de diálogo que “si ellos no están apurados, pues que se apuren, porque para los venezolanos no hay más tiempo. No vamos a aceptar migajas de falsas elecciones”.

    Machado sentenció de manera contundente que hoy, a dos años de la Consulta Popular «el espíritu del 16 de julio sigue estando vigente porque estamos aquí. No habría habido 23 de enero sin el 16J».

    El jefe de la Fracción Parlamentaria 16J, el diputado Biagio Pilieri, aseguró que el régimen ‘‘ha intentado que el parlamento sea sumiso, pero es el único poder legítimo dentro del territorio’’. El asambleísta añadió que el régimen de Maduro más que someter al parlamento,  somete al ciudadano, porque las decisiones del parlamento son bombardeados.

    Pilieri también hizo referencia a que deben parar las proclamas dentro de la Asamblea Nacional (AN), al igual que los debates y diagnósticos estériles. Finalizó diciendo que no todas las opciones están sobre la mesa y que el único tablero que se debe jugar es el de la fuerza con una coalición internacional.

    Por su parte el parlamentario Edwin Luzardo aseguró que “con el 16J logramos que el mundo viera lo que estábamos pidiendo, porque esto es un asunto mundial”, además agregó, en referencia a la posposición de la activación del art. 187, numeral 11 de la Constitución y la reintegración de Venezuela al TIAR “no puede ser que por cuidar unos conucos políticos estén corriendo la agonía de los venezolanos”.

    El ex-magistrado Perkins Rocha aseguró que en su momento “la AN tomó la decisión de incluir en el debate la restitución del Poder Judicial por la presión de la ciudadanía”. “No hay razones constitucionales para no aprobar el artículo 187, numeral 11 de la Constitución venezolana’’, expresó Rocha, quien concluyó aseverando que la consulta del 16J abrió la puerta al entendimiento ciudadano de conceptos como el de justicia y legitimidad.

    Teresa Albanes sentenció que la ciudadanía participó en el 16J porque lo que afecta las violaciones de los Derechos Humanos es asunto del Estado y no un asunto privado.

    Añadió a esto que hay una frustración después de del 16 de julio del 2017, quizás por los intereses de grupos distintos que comprometieron lo que la población decidió. “Se traicionó la fe de los ciudadanos”, culminó Albanes, en referencia a las acciones de ciertos factores políticos que buscaron la cohabitación.

    Para Felipe Pérez Martí la consulta del 16 de julio “fue un evento constituyente  originario, dónde se manifestó la ciudadanía ante un régimen perverso”. A su vez expresó la existencia de dos estrategias, la cohabitación y la del coraje. “La del 16 de julio es la del coraje, y las elecciones y el diálogo es la cohabitación”, sentenció.

    Por último, Eric Izaguirre, miembro del movimiento estudiantil en el año 2017, concluyó que ese día “la sociedad  civil que participó  le dijo a la dirigencia política que se tenía que hacer claramente”, teniendo como saldo de esa jornada que “se ganó  mucho, pero se perdió  la confianza en una dirección política que no ha sabido designar la ruta”.

  • Campus Libertad llega a Mérida para formar a sus afiliados

    Campus Libertad llega a Mérida para formar a sus afiliados

    La Coordinación Estadal de Formación de Cuadros de Vente Venezuela en Mérida brinda herramientas a 20 de sus cuadros más destacados, con miras a fortalecer e impulsar sus estructuras en la entidad

    (Mérida. 20/11/2018) Desde el jueves 15 hasta el sábado 17 de noviembre se replicó en la ciudad de Mérida el proyecto bandera de la Coordinación Nacional de Formación de Cuadros de Vente Venezuela, Campus Libertad-Capítulo Mérida, donde 20 de los cuadros más destacados del partido de la libertad en la entidad participaron en 3 días intensivos de formación.

    Campus Mérida inició con las palabras de apertura del Dr. Alberto Newman, quien aseguró que “un verdadero líder debe actuar y decir la verdad siempre de forma oportuna”. Posteriormente, Henry Alviárez, coordinador nacional de Organización del partido de la libertad, dictó la conferencia “¿Qué es ser político? Errores y aciertos de los políticos venezolanos”, donde el dirigente nacional realizó un análisis sobre la política y sus dirigentes hoy en Venezuela.

    Martha Hernández, coordinadora estadal de Vente Mérida, aseguró en la charla “Valores Vente” que “los ciudadanos que conformamos Vente Venezuela debemos entender que los que exigen y demandan a los políticos son los miembros de la sociedad, a quienes debemos nuestro trabajo”.

    Por otro lado, la coordinadora estadal de Formación, Carolina Márquez, aseguró que “definitivamente, Vente Venezuela es un partido que toma muy en serio lo que es la formación de todos sus afiliados, porque estamos seguros que nos corresponde la gran responsabilidad de gobernar en libertad”.

    El resto de las ponencias fueron realizadas con la participación de diversos ponentes como Víctor Maldonado, Carlos Leañez, Anderson Riverol, Edmaly Maucó, Douglas Gil, Gabriel Bracho y Andrés Hocevar; quienes dictaron charlas orientadas en los temas “Política y Ética”, “Políticas Públicas”, “Valores en la Política”, “Comunicación Política”, Ordoloberalismo y Liberalismo Clásico, el Objetivismo, entre otros temas.

    Carolina Márquez, coordinadora estadal de Formación de Vente Mérida, concluyó sobre la actividad que “fue un maravilloso encuentro donde hubo una intensa actividad de formación, con la participación de excelentes ponentes de nuestro estado y en conjunto con la Coordinación Nacional de Formación de Cuadros”.

    Campus Libertad es la escuela de formación de líderes de Vente Venezuela, en la cual actualmente se han formado dos cohortes con los liderazgos más destacados del partido de la libertad en todo el país.

  • #Contigo María Corina N° 128

    #Contigo María Corina N° 128

    (Caracas. 27/04/2017) Este martes la coordinadora nacional de Vente Venezuela, María Corina Machado, en su programa #Contigo número 128, aseguró que se mantendrá en la calle, con los ciudadanos pese a las amenazas y la represión.

    En el programa estuvo invitado Víctor Maldonado, quien aseguró que nunca se debió dejar la calle y que «la gente no se va a cansar porque está harta. La alternativa de no movilizarse es morir».

    Erik del Búfalo también participó del programa, desde donde afirmó que «el régimen no necesita orden de captura para encarcelar a alguien». A su juicio,  en Latinoamérica no se había visto la mezcla de un régimen totalitario con un Estado fallido.