Etiqueta: Socialismo

  • María Corina: Cifras de Encovi le ponen números al grito desesperado de los venezolanos

    María Corina: Cifras de Encovi le ponen números al grito desesperado de los venezolanos

    Socialismo es hambre, socialismo es muerte; socialismo nunca más”

    (Caracas. 07/07/2020) Este martes se publicaron los resultados de la Encuesta Nacional Sobre Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi) 2020, donde se refleja que el 96% de los venezolanos vive en pobreza.

    En este sentido, María Corina Machado reaccionó a través de su cuenta en la red social Twitter: “Las cifras de Encovi le ponen números al grito desesperado de nuestro país, que muere de hambre”.

    La Coordinadora Nacional de Vente Venezuela aseveró que “nunca antes en nuestra historia” se había vivido una situación como la que padece hoy el país. “¿Qué más tiene que pasar para que el mundo escuche? ¿Cuántos muertos más hacen falta?”, cuestionó.

    La líder del único partido liberal de Venezuela sentenció que “socialismo es hambre, socialismo es muerte; socialismo, NUNCA MÁS”.

    María Corina Machado propuso recientemente una Operación para la Paz y Estabilización de Venezuela (OPE) como una vía para avanzar en el desalojo del régimen criminal del poder.

  • Un mensaje incómodo para la juventud socialista – Por Juan Viale Rigo

    Un mensaje incómodo para la juventud socialista – Por Juan Viale Rigo

    Como joven venezolano y emigrante del utópico régimen socialista en el que crecí, me parece sorprendente cómo el socialismo nuevamente está agarrando fuerza en la juventud. Cada vez que entro a Twitter me llevo la gran sorpresa de que cada vez son más los jóvenes que desean vivir en carne propia la decadencia que conlleva intentar aplicar este sistema a sus países.

    Quienes apoyan este sistema caen nuevamente en las mentiras de la izquierda, quienes aplican el mismo libreto repetido de eternas víctimas y victimarios. En el pasado, el comunismo tuvo buena respuesta de los trabajadores, quienes se alistaron para luchar contra el “capitalismo salvaje” y buscar la igualdad social. Sin embargo, en la actualidad, la clase trabajadora ya no les responde de la misma forma. Desde la llegada del libre mercado, los trabajadores, en mejores condiciones laborales que en el pasado, comenzaron a preocuparse más por cambiar de auto, casa y generar riqueza que de luchar por un utópico mundo de igualdad social, abrazándose a la igualdad de oportunidades que ofrecía el sistema capitalista, y es que en la libertad de mercado (que no es perfecta), la posibilidad de invertir, elegir y desarrollar tus proyectos ambiciosos son una consecuencia.

    El socialismo sólo ha alcanzado la igualdad empobreciendo a la población. Todos los seres humanos tenemos distintas capacidades y buscar que todos tengamos exactamente lo mismo es como si en un partido de fútbol penalicemos al jugador que corre más o se esfuerza mucho más para que juegue igual a un jugador de bajo rendimiento. Es limitante.

    Para la juventud, la experiencia de Venezuela y Cuba parece no ser suficiente evidencia para que se den cuenta que el socialismo es una máquina de generar pobreza y arrebatar libertades. El éxito del modelo es poner al desfavorecido como bandera, hablan de eliminar la pobreza y comienzan prometiendo viviendas, becas e incluso comida… miles de regalos que son financiados por los impuestos, todo sin generar riqueza alguna, y es que sus regalos son tan caros que deben ir aumentando los impuestos para poder pagarlos, hostigando a la empresa privada hasta llevarla a la quiebra, haciendo del país un lugar muy desfavorable para invertir; aumentando el desempleo y monopolizando los bienes y servicios a los que el estado brinda.

    Por cierto, esos bienes y servicios se terminan financiando con el dinero de todos, haciendo que cada día ganes menos. Es un poco inocente pensar que quienes lucran y viven de la pobreza quieran realmente acabar con ella. Por algo les regalan panes, más no los empoderan para conseguirlos por sí mismos. Por algo en la campaña electoral te ofrecen regalos y no trabajo.

    Los planes sociales y los regalos que brindan estos regímenes son financiados por nuestros impuestos y muy especialmente los que pagan los empresarios, quienes al sentirse coaccionados por la presión fiscal, abandonan nuestros países para irse a otros más propicios para invertir, lo mismo que hace el trabajador al ver que su dinero no le alcanza. Cuando el dinero que recibían de esos trabajadores y empresarios se acaba, comienzan a surgir los nuevos enemigos del “pueblo”, ese pueblo que representa el populista de turno: el imperio, la derecha radical y los empresarios. Son enemigos creados para justificar la falta de dinero y seguir dando regalos. La finalidad de todo régimen socialista es crear un sistema paternalista del que todos los ciudadanos dependan, por eso vemos ese odio desmedido contra la empresa privada. Un día aceptas una bolsa de comida, y al otro, debes vivir de esa bolsa todo un mes (caso Venezuela).

    En Venezuela, mi país, a medida que aumentaban los regalos también lo hacía la pobreza y la censura, creando un sistema de igualdad bajo términos distintos a los que sus militantes manejaron desde un principio, un sistema donde todos viven en las mismas condiciones desfavorables y piensan igual, porque el que no apoya, no come, por “traidor”. De un momento a otro, todos dependen del populista de turno que te amenaza con dejarte sin tu bolsa de comida por pensar que el país tomó un rumbo equivocado. Hasta eres tildado de traidor cuando comienzas a pensar en votar por un cambio de modelo.

    Ahora, mi pregunta para los jóvenes socialistas de iPhone y Starbucks: ¿Están dispuestos a renunciar la libertad de elegir qué comer, dónde estudiar y tener los mismos bienes que todo el mundo? ¿Están dispuestos a renunciar a su capacidad de manifestarse y expresarse libremente? ¿Están dispuestos a dejar de soñar para vivir una vida promedio al igual que el resto? Si es así, los invito a irse a Venezuela, país del que tuve que emigrar cuando vi mis metas frustradas y me convertí en un apátrida por querer más de lo que podía obtener.

  • Agricultura en socialismo: ¿odisea o delito? –  Por Carolina Márquez

    Agricultura en socialismo: ¿odisea o delito? – Por Carolina Márquez

    Lamentablemente, la agricultura no escapa de la mano depredadora de la narcodictadura, la cual ha ido asfixiando poco a poco todos los sectores productivos del país. Me dediqué al campo luego de haber perdido a mi esposo, ingeniero agrónomo, agricultor y ganadero de esta noble tierra.

    Sin saber nada de este oficio productivo, asumí el reto de tomar las riendas de los cultivos y día a día, me he ido apasionando por lo que significa producir alimentos trabajando el campo. La tierra me ha enseñado mucho, así como la gente buena que la trabaja, quienes con el sol a sus espaldas siembran, cuidan y recogen las cosechas, haciendo del campo un lugar maravilloso que envuelve y enamora al quien se dedica a cultivarlo.

    Es gratificante ver el  esfuerzo de jóvenes, ancianos y hasta niños dedicando su tiempo con habilidad y ese conocimiento empírico que sólo se alcanza a través de los años dedicados a una labor, para obtener los frutos de los suelos fértiles de nuestra Patria. Sin embargo, no todo es tan maravilloso como se quisiera.

    Hoy, gracias al deliberado intervencionismo del gobierno nacional,  para poder poner a producir un pedazo de tierra debemos hacer esfuerzos sobrehumanos; no hay dinero que alcance para poder cubrir los costos; no hay semillas, no hay fertilizantes, no hay abonos ni fungicidas y cuando se consiguen, estos tienen precios inalcanzables; por si fuera poco, cada día los organismos encargados de “controlar” la producción, se dan a la tarea de dificultar aún más la ardua labor de encontrar dichos insumos.

    La flamante AGROPATRIA, donde llegan, esporádicamente, insumos indispensables para producir, cada día incrementa el papeleo y genera más y más trámites  engorrosos para acceder a esos productos. ¿Será que existe algún idioma que puedan entender las semillas y los cultivos para comprender que deben esperar un nuevo trámite sin dañarse? ¿Acaso los productores debemos entender, de manera obligada, que luego de sacar certificados, inscribirnos en “N” organismos para demostrar que somos productores, hacer colas para más trámites y papeleos, esto aún no es suficiente?

    Lo último que nos han dicho, es que ahora se requiere de otro tipo censo, pues debemos demostrar que no somos delincuentes ni “bachaqueros”. Sólo somos productores sobreviviendo con lo que nos da la tierra, las cual por cierto, es de las pocas cosas que ayudan a cubrir las necesidades de alimentación requeridas por la población venezolana.

    Pareciera que trabajar la tierra, es un delito. Cada día las vías de acceso al campo son más intransitables, los repuestos de las maquinarias y las herramientas se han vuelto impensables de adquirir. Muchos trabajadores de la tierra, al igual que en otros sectores de la economía venezolana, han abandonado el país buscando un mejor futuro. El campo también se está quedando solo y los alimentos cada día son menos.

    A pesar de esto, los productores nos mantenemos firmes, la nobleza de la labor del campo no se entrega, conocemos nuestra responsabilidad ante el país y sabemos que esta pesadilla va a terminar, entonces… veremos reverdecer nuestros cultivos.

    No nos vas a vencer…

    Twitter: @VenteMerida

  • Pedagogía de la militarización – Por Luis Barragán

    Pedagogía de la militarización – Por Luis Barragán

    Aficionados a la disciplina, sacamos tiempo del tiempo, y nos acercamos recientemente a la III Jornadas de Reflexión sobre la Enseñanza de la Historia, realizada en el auditórium Hermano Lanz de la UCAB.

    Huelga comentar, fue una jornada de extraordinarias ponencias las cuales concluyeron en una convicción y propósito: el urgente cambio curricular, en el ámbito de la educación básica y diversificada, prisionera de los intereses ideológico-partidistas de un régimen caracterizado por improvisar, groseramente, las herramientas empleadas. No obstante, nos llamó la atención la disertación de José Alberto Olivar en torno a la llamada educación pre-militar de antaño y hogaño.

    Cierto que en el empeño de la militarización de la sociedad, propio de un Estado Cuartel, hay facetas o matices dándole una significación más allá de la rudimentariamente marcial que todos presuponemos.    El docente intenta ganarse el pan de cada día atendiendo las orientaciones de las autoridades educativas, con los lineamientos y recursos disponibles, aunque exista disidencia y resistencia.

    Olivar contrasta la rutina del antiguo aprendizaje basado en el orden cerrado, las voces de mando y el conocimiento básico del armamento, con la de una internalización de (anti) valores los cuales poco o nada tienen que ver, además, con el principio de corresponsabilidad de la sociedad civil y del Estado en materia de seguridad y defensa.  El esfuerzo lo sintetiza en la actual búsqueda y promoción de los cuadros juveniles de relevo para alinearse a la guerra popular de resistencia, privilegiando como objetivo al enemigo interno.

    Luego, fácilmente deducimos la sola búsqueda y motivación de los cuadros, objeto de una posterior alineación y entrenamiento para el combate de soporte del régimen. Hipótesis ésta, por cierto,  que apunta no sólo a la ultrapartidización del Estado, sino a un proceso – acaso – aleatorio de selección de los futuros combatientes, aunque – una vez superado el régimen – será mucho de lo que sabrá sobre ideas, iniciativas y realizaciones las cuales hoy lo comprometen, incluso, con intereses foráneos.

    Por consiguiente, por mucha epopeya guerrera explicando la escolaridad actual, en una versión histórica sesgada, absurda y maniquea, esta vez hay una suerte de pedagogía de la militarización que, en lugar del adiestramiento del educando, directo y práctico, apuesta por una estrategia de selección e inducción destinada a convertirla en su mejor demandante, sobre todo en un país que, sumergido en la consabida emergencia humanitaria, lo haga acreedor de alguna bonificación graciosa u otras concesiones personalmente ventajosas.

    Apartando la posibilidad de un conflicto efectivo, o inminente, que le concede otro carácter al esfuerzo, después, sorprendidos por numerosos contingentes de civiles bien armados y entrenados, la instrucción pre-militar no constituye un fenómeno visible de masificación y de eficacia, pues, al fin y al cabo, a la carencia de recursos se suma la incapacidad de quienes deben concretar la tarea.

    Twitter: @LuisBarraganJ

  • Solidaridad ciudadana: una alternativa al socialismo destructor – por María Oropeza

    Solidaridad ciudadana: una alternativa al socialismo destructor – por María Oropeza

    Amigos; el régimen socialista destruyó el aparato productivo del país. Lo hizo quebrando a los que producían, desde las bodegas hasta las grandes empresas, inutilizando cantidades de hectáreas. Lo hizo a través de leyes (precio justos), instituciones como el SUNDDE (la “Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos”), expoliaciones (empresas y tierras privadas pasaron a manos del régimen) y un montón de medidas que HOY traen como consecuencias las colas, el hambre, la miseria, el desempleo y la pobreza.

    ¿Por qué lo hizo?

    Es una de las tantas estrategias para mantener a la ciudadanía con las manos tendidas; al principio era el intercambio por votos y así mantenerse en el poder, posteriormente se convirtió en chantaje y ahora es control social.

    Pero ya no hay comida, y lo que hay cuesta muy caro, porque aunque aumenten el salario, siguen los mismos controles, regulaciones y planificación central de la economía. Por lo tanto, nuestro poder adquisitivo cada vez se devalúa más y si tenemos dinero, no tenemos que comprar, y si hay para comprar, no tenemos con qué.

    HAY HAMBRE.

    Aunque hubo elecciones (vacías y simbólicas) hace poco, y se utilizó la misma estrategia de comida por voto, ya no hay alimentos ni siquiera para entretener a la ciudadanía descontenta con las  colas.

    ¿Qué hacer  entonces?

    Los pocos negocios que subsisten, fueron obligados a través de la SUNDDE a bajar los precios, lo cual ya sabemos significan pérdidas y destrucción de la propiedad privada. Pero lo más grave es lo que eso significa: una clara promoción del SAQUEO ¿institucionalizado? promovido por el régimen.

    La nueva política de Estado.

    El sistema socialista se caracteriza por ser saqueador por naturaleza, ese es su fuerte y encima busca, por supuesto, que la ciudadanía se comporte igual. Así, quienes imponen este modelo de sociedad, no se sentirán culpables, sino que nos chantajean diciendo «tú saqueaste por hambre, y eso está bien, porque los panaderos, bodegueros, empresarios, etc, son los que tienen la comida, por lo tanto, ellos son quienes te hacen pasar penurias”. De esa manera lo han justificado todo.

    Advertimos la existencia de una crisis humanitaria intencionalmente provocada por ellos mismos y por eso denunciamos la ética de la urgencia, la importancia de actuar lo antes posible, pues «el hambre» ha sido usado para justificar todo: desde el golpe de Estado en 1992 y después al gobierno de Hugo Chávez, llegando a promover incluso el robo y las invasiones. ¿Recuerdan su famosa frase «el que tenga hambre que robe»?

    ¿Qué propongo yo?

    Yo no estoy aislada del hambre que estamos pasando, esto es un hecho que nos está afectando a TODOS, o al menos a la mayoría; algunos comen a veces sí y a veces no, otros no comen, otros comen lo que pueden, y otros buscan en la basura. Esa es una realidad que vivo y veo día a día; pero podemos hacer algo, en supervivencia, sin caer en los chantajes del régimen y sin convertirnos en lo que ellos son.

    Hagamos Asambleas de Ciudadanos para motivar y reorganizar a la ciudadanía, hablémosle de las causa, de los culpables que hoy nos tienen pasando hambre, denunciemos, protestemos, busquemos las dos caras de la moneda y unámoslas en busca de una solución; con esas caras me refiero al dueño del negocio quebrado y al ciudadano con hambre ¡vamos a escucharnos!

    Hablemos con los amigos que están en el exterior, con el sector privado, a los que aún manejan un “poquito” de recursos y pueden colaborar, organicemos comidas en los sectores donde todos colaboremos como podamos, seamos solidarios, porque sí, eso nos caracteriza como nación, y hoy debemos usar la solidaridad como bandera, sin negar nunca nuestros derechos individuales.

    La política del régimen es el SAQUEO, la de los ciudadanos venezolanos es la SOLIDARIDAD.

    Sé que aún en los peores momentos, podemos demostrar que los buenos y los ciudadanos con principios somos mayoría. Es difícil, pero de eso se trata la resistencia, la resistencia a que nos hagan ser algo que no somos.

    Sé que podemos. Yo creo en la Venezuela decente y en su gente.

    Viva Venezuela Libre.

    Coordinadora Vente Joven Portuguesa – Twitter: @mariiaoropeza

  • La revolución de las migajas – por Fernando Marcano

    La revolución de las migajas – por Fernando Marcano

    Llegaba nuevamente María a su casa con las manos vacías, rindiendo lo poco que le quedaba de masa con un poquito de queso, freído en el poco aceite aguado, que ya llevaba varios días resolviendo. Las cosas andaban muy mal, y no sólo en su casa. Ya en toda la calle no existían “carajitos” jugando, tampoco las parrandas acostumbradas en la cuadra, cosas que sólo el hambre puede causar. Ella había salido temprano a una cola, como era su rutina desde que tuvo que escoger entre seguir trabajando o alimentar a su familia, pero no llegó a comprar nada de lo que quedaba de productos nacionales, porque para importados no le daba.

    Esa noche no le alcanzó para comer, aunque no dijo nada, sus dos muchachos iban a cenar y con eso le bastaba. Su marido llegó tarde, bajaba muy feliz de una reunión del consejo comunal, hablaba de perniles, “tiqueras” y bonos, con los cuales sus problemas quedarían resueltos en pocos días. María ya no defendía la revolución, no podía defender algo que sentía que la había abandonado a su suerte hace mucho. Ella tenía hambre, y sus hijos también, era lo único que sabía todas las mañanas cuando se levantaba y todas las noches cuando se acostaba. Carlos sufría de cambios de actitudes. Cada vez que salía a sus reuniones, regresaba completamente convencido de que faltaba poco para vencer la “Guerra Económica”, pero luego,  la dura realidad de haberse quedado desempleado en el último trimestre del año, lo devolvía al desconsuelo de la pobreza, al menos hasta su próxima reunión.

    “Miserables, tienen al pueblo pasando hambre”, decía al ver el nuevo precio marcado de la Harina Pan en la parte inferior del paquete amarillo. María callaba, ella sabía muy bien que desde hace mucho tiempo lo único que había en los mercados eran productos de empresas privadas, las pocas que quedaban, y que las marcas expropiadas solo aparecían de vez en cuando en los intermitentes CLAP, que no llegaban mensualmente. Se levantó de la mesa sin decir ninguna palabra, Carlos entendió que tampoco hoy le tocaba cenar. Se acostó junto a su mujer y le dio un beso en la frente, le dijo que la cosa mejoraría, ella sólo se durmió.

    Se paró bien temprano como siempre, e hizo un guarapo con la borra del café de hace unos días, era su desayuno. Manuel, el menor de 3 años, estaba despierto y tenía hambre, sus huesos ya se pegaban de la ropa, ella lo abrazó y le dio un poco de su guarapo. Lo mandó a dormir para quese le pasara el día rápido”, aunque sabía muy bien que era para que olvidara el hambre por un rato. Carlos se levantó, no pudo bañarse pues no salía agua. Su último trabajo fue de panadero, pero desde que fiscalizaron a las panaderías se había quedado desempleado, aunque aseguraba que fueron las protestas de mediados de año, como lo decía el presidente, las que habían ocasionado la crisis que generó su salida. Se despidió de su mujer, con su currículum en mano, a probar suerte en un difícil enero.

    María tenía la convicción de que esta vez si podía llevar algo a la casa, era el día que llegaba el camión de la pasta y la harina, sabía que siempre alcanzaba, por lo menos para “dos por persona”. La cola era kilométrica, estaba resguardada en exceso por soldados de la Guardia Nacional, que estaban igual de flacos e igual de insípidos que los demás. Carlos abría algunas bolsas de basura en el camino, de las que estaban afuera de las luncherías, ya no era cuestión de indigentes comer de ellas. No siempre encontraba algo, no siempre comía algo, era más un impulso por el hambre. Aun le daba algo de vergüenza y se cercioraba siempre de que nadie le viera.

    La SUNDDE se acercaba al automercado donde María se encontraba, sintió una gran emoción por dentro, hoy podría comprar más comida para sus muchachos. El capitán de la Guardia Nacional, que no estaba flaco como sus soldados, entró con la comitiva de fiscales vestidos de rojo, la gente aplaudía y apoyaba. Desde adentro del establecimiento, “el chino” y sus empleados, que sabían que de esta no se iban reponer, se preocupaban por sus trabajos e ingresos. Míralos, se alegran de ver a sus verdugosdecía una cajera, madre de dos niñas, que temía por su empleo. Entró el capitán y ordenó, fusil en mano, que una cantidad de productos “se guardaran para atrás,  dijo que eran «para los CLAP, que unos soldados lo pasarían a buscar luego». El fiscal gritaba a todo pulmón que bajaría cincuenta por ciento los “precios especulativos, mientras una cámara grababa sus palabras y la reacción de la gente. “Esto va para el ministro”, dijo sonriente.

    La gente eufórica, se amontonaba en la puerta del local. Ya no existía una fila, y los ánimos empezaban a caldearse. El capitán aseguró por la parte de atrás su botín de guerra, montado por sus soldados en uno de los vehículos. Ya la situación se había salido de control, la gente había entrado al automercado a la fuerza, los que habían logrado pagar salían corriendo cuidando sus productos, los demás saltaban, golpeaban y tomaban a su antojo todo lo que vieran. Se dio un grito de “orden, seguido de disparos de fusiles, la gente corría por todos lados. “¡Un herido!”, fue lo último que escuchó María cuando empezó a correr lejos de la situación, sin ningún producto y sin su cartera, en la que guardaba el poco dinero para comprar.

    Volvió a su casa esa tarde, abrió su nevera y solo encontró agua, pues ni la luz del foco, la cuál ya no encendía. Se sentó en la mesa a llorar desconsoladamente, ante la mirada de sus hijos desnutridos, en su casa ya deteriorada, donde hace días no llegaba el agua, donde hace días no llegaban las migajas de comida para sobrevivir. Unas horas más tarde llegaba Carlos muy sonriente, hablando de un mensaje de texto que le había mandado Nicolás Maduro anunciando un nuevo bono. Sin ver la cara de María, preguntó que había para comer hoy. Ella, que nunca había leído a García Márquez, en una expresión entre tristeza y “arrechera indescriptible, que solo diecinueve años de revolución puede ocasionarle a un venezolano, le dijo:

    ¡MIERDA!

    Coordinador Nacional Juvenil Vente Venezuela – @FSMarcano

  • ¿Manteniendo el sistema? – Por Alexis Goitia

    ¿Manteniendo el sistema? – Por Alexis Goitia

    El presente artículo busca dar un punto de vista (contracorriente) con un tema que ha estado calando y ha dado impacto en la opinión pública de Venezuela, el cual no es más que la presunta aspiración de personajes fuera del ámbito político venezolano, a la presidencia de la República. Antes se ha de aclarar, que no se va contra la imagen de quienes presuntamente aspiran, sino al fondo del asunto.

    ¿Qué se pretende, con hacer calar en la opinión pública, la presunta aspiración de personas que anteriormente no han tenido anhelos presidenciales, pero que tienen la aceptación de la población? Sin duda alguna, en estos momentos políticos, en este status quo, es cuestionable la presencia de esa presunta aspiración , pues, por mero análisis de nuestra situación política, puede ser una táctica para encaminar a la ciudadanía de manera ciega a una legitimación del sistema totalitario.

    Pareciera que la intención es llevar a un proceso “electoral” (manteniendo el sistema de conteo, los rectores parcializados, las formas de dificultar el voto y una lista de etc.) dando falsas esperanzas de cambio a los ciudadanos, para que en última instancia, ésta se destruya y se imponga el régimen como el legitimo ganador y no pueda ser desconocido como tal.

    Curiosamente, surgen esas presuntas aspiraciones posteriores a los procesos de adjudicación de la ANC, las regionales, y hace poco las municipales, y es por ello que vuelvo y retomo el punto planteado: es una táctica para encaminar a la ciudadanía a la legitimización del sistema totalitario.

    Por ello fue necesario redactar este artículo. Cada persona debe analizar el fondo de nuestros males actuales, conseguir la causa del mismo, y darse cuenta de lo evidente: el origen está en el sistema socialista que impera.
    Antes de pensar en un proceso electoral, sólo porque se va a votar, pero no a elegir, debemos cada uno de nosotros estar claros que deben existir condiciones claras que fundamenten, y garanticen, la protección de la voluntad individual de quien acude al proceso electoral. Mientras no existan condiciones verdaderas, estaremos en un juego del régimen para ganar legitimidad del cual este carece.

    Twitter: @Alexisgoitia09

  • Socialismo es violencia contra la mujer – Por Zulay Aro

    Socialismo es violencia contra la mujer – Por Zulay Aro

    Es realmente lamentable que en el transcurrir del siglo XXI, cuando se suponía sería una “era” para las oportunidades, las mujeres venezolanas estemos siendo irrespetadas y violentadas, que violen nuestros derechos fundamentales.

    La violencia contra la mujer se ha agudizado de manera alarmante y no solo hablo de violencia “física”, sino de violencia psicológica y verbal,  y si alguien lo pone en duda, váyanse a una cola para adquirir alimentos, en las cuales el 80% de las personas que están allí son damas (con un bebé en el cuadril y otro tomado de la mano), en pleno sol por más de 8 horas, discutiendo con sus compatriotas por quién hace o no la cola para comprar y todo esto solo para llevar a su casa uno o dos productos de la cesta alimentaria.

    La otra realidad son las madres de jóvenes secuestrados por el régimen, quienes están frente a una policía o destacamento de la Guardia Nacional durante todo un día para llevar alimentos a sus hijos, además de que son humilladas de manera sádica por estos “funcionarios”. Ahora bien, las vergonzosas y más recientes imágenes de mujeres pariendo en la sala de espera de un hospital de Lara y cosas como estas ya no son extrañas para los venezolanos que frecuentan los hospitales.

    En Barinas, la historia es igual de penosa, las mujeres con preeclampsia no son atendidas en el Hospital Razzetti, tienen que llevar una lista de medicamentos que pasan de Bs. 1.000.000 para realizar la cesárea, los niños se mueren de mengua, algunos comidos por las hormigas; no hay incubadora para los infantes que nacen con alguna patología, entre otros.

    De igual forma, se percibe cómo dilapidan los recursos en campañas, realizando donativos a otros países para comprar conciencias o simplemente actuando de manera sádica, impiden que llegue a nuestra patria ayuda internacional. Y al evaluar todos estos escenarios, nos queda preguntarnos: ¿por qué este régimen goza con el dolor de los venezolanos? ¿Cómo bailan mientras niños, mujeres y ancianos mueren de mengua?

    Esta es la realidad a la que estamos siendo sometidas las mujeres venezolanas mientras que del otro lado de la moneda demuestran la incompetencia de este sistema socialista para dar respuesta y solución a la grave crisis humanitaria en que nos han sumergido durante 18 años; es urgente atender aspectos fundamentales como el alimentario y nutricional, hospitalario, medicamentos, educativo, seguridad, social.

    Definitivamente, esta es una lucha ética y existencial contra mafias que se atornillan al poder y están dispuestos a todo para no perder su vida de “reyes”, mientras el pueblo muere de hambre y no consigue la salud necesaria. Urge un gobierno democrático serio, que ponga en prioridad al individuo, que se abra al mercado internacional y nacional, que promueva la producción para dejar de ser una economía de puerto, nuestros campos tienen que florecer, una economía en donde se valore el emprendimiento, la creatividad y la innovación.

    Por tanto, las mujeres venezolanas nos mantenemos firmes y nos organizamos en una alianza ciudadana con un solo objetivo sacar del poder a este régimen genocida. Entendemos, que todo pasa por la salida de la dictadura. No podrán con la gallardía, determinación y valentía de la mujer venezolana.

    Zulay Aro

    Coordinadora Regional Vente Venezuela

    @ZulayAro

     

  • Harvey, Irma y Nicolás – Por Williams Caballero

    Harvey, Irma y Nicolás – Por Williams Caballero

    Primero fue el huracán Harvey que azotó el estado de Texas en los Estados Unidos de Norteamérica, su rastro fue desolador y catastrófico. Poblaciones bajo las aguas, familias enteras que los perdieron todo. Angustia, dolor y desesperación. Este es un breve resumen de lo que pasó en aquellas tierras.

    El régimen venezolano, con el propósito de ganar pleitesía con los gringos, fue solícito a enviar dinero para la reconstrucción de aquella entidad federal de los americanos del norte.

    Harvey fue un mal momento para los habitantes del sur de los EEUU, pero no conforme con eso, semanas después llegó Irma a las costas de la Florida. Este segundo huracán fue aún más devastador, desde muchos días antes de su arribo tuvo en vilo a toda la población de aquel estado.

    Harvey e Irma llegaron con furia a golpear a los norteamericanos, pero ninguno de los dos, y tampoco juntos, hubiesen sido tan poderosos como el huracán “Nicolás” que flagela a los venezolanos.

    Nicolás Maduro es un ciclón que aniquiló con la comida de los venezolanos, destruyó la economía, arrasó con la tranquilidad de las familias de nuestro país. El huracán “Nicolás” aumentó los efectos de 18 años de desastre político, social y económico ocasionado por la mentada revolución.

    Cualquiera en su sano juicio preferiría dos horas de huracán normal, se llame Harvey, Irma, José o cualquier otra denominación, a dos décadas de un socialismo que convirtió al país más rico de Latinoamérica en un país de mendigos, raquíticos y exiliados.

    Los venezolanos hemos sufrido por un modelo socio-económico que pulverizó el aparato productivo del país, generando la escasez de alimentos y de otros rubros; esta tesis política aniquiló el campo como ente generador de riquezas, el turismo, y demás industrias privadas.

    Nicolás Maduro es el nivel más feroz de un fenómeno político que ha hundido a Venezuela en un lodo de problemas, en mortalidad infantil, en desnutrición, en desempleo, en todo tipo de dolencias económicas.

    Los venezolanos tienen hambre mientras en Miraflores envían aviones cargados de alimentos a las islas del Caribe como San Martín, Antigua y Barbuda, Las Bermudas, y sobre todo la isla de Cuba.

    Mientras se escasean, aquí en Puerto La Cruz, Lechería y Barcelona, la gasolina de 95 octanos, Maduro dona combustibles a otros países. La indolencia del régimen venezolano no tiene límites de desfachatez. Rompe sus propios records.

    Venezuela se encuentra asolada por la política que, primero Hugo Chávez, y ahora Nicolás Maduro han desarrollado.

    Frente a esto, todos tenemos que mantenernos en estado de alerta y luchando por el rescate de la nación. ¡Calle, organización y más calle! Este es el reto y la estrategia.

  • Socialismo pretoriano: el fácil adjetivo – Por Luis Barragán

    Socialismo pretoriano: el fácil adjetivo – Por Luis Barragán

    Nos ha sorprendido un reciente y breve texto de Tomás Straka, respecto a lo que denomina socialismo pretoriano (http://nuso.org/articulo/el-socialismo-pretoriano).  Denominación que constituye a su juicio la “mejor manera de definir el fenómeno”, explicando su proceso, sobrevuela las otras versiones socialistas conocidas, advertida inevitable, como contradictoriamente, la existencia de un ejército que “ejerce influencia y controles de envergadura sobre el Estado”, sobrepasando las estipulaciones legales.

    La imposición por la fuerza bruta del “modelo político” referido, ilustrada por la inmensa y feroz represión de 2014, fundamentalmente sobre la juventud que intentó reivindicar el legítimo y pacífico derecho a la protesta, por no citar el trabajo forzoso que una resolución ministerial establece ahora en el ramo agro-alimentario, es un dato universal e inherente a la propuesta socialista asoleada – cercana o lejanamente – por los remotos bolcheviques ya en el poder.  Luego, luce innecesaria, como tímida, una adjetivación que muy poco o en nada abona al particular desarrollo del proyecto en Venezuela, por cierto, jamás explicado y, lo peor, nunca debatido en medio de una proliferación de consignas de un marchito vuelo.

    La influencia militar va más allá del recurrente y anecdótico atuendo empleado por Chávez Frías, una mera provocación que tanto le divertía, entendiéndola como una escalada que partió de una extralimitación abusiva, constante en nuestra historia contemporánea, incluyendo la efectiva resistencia del sector civil,  y que ha transitado por una militarización de la sociedad y del lenguaje, hasta llegar a la amarga realidad de un Estado Cuartel. ¿En qué planeta vive Straka al negarlo, concibiéndolo de un exclusivo cuño prusiano para concluir que la sociedad funciona con normalidad bajo la tutela militar? Además, faltando poco, ya existen trabajos de carácter académico, como el libro presentado este año sobre la materia en la Asamblea Nacional, suscrito por Luis Buttó, José Olivar, Jo-ann Peña, Rosaura Guerra y Franz von Bergen, que – en todo caso – amerita de una refutación que no se contente con tildar de socialdemócrata al insigne Domingo Irwin, fundador de toda una escuela que versa sobre las relaciones civiles y militares: la crítica al soldado desprofesionalizado también merece la de una academia profesionalmente reivindicada por todo el exigente instrumental teórico del que dispone.

    Citando un par de ejemplos, entre muchos otros, ¿los espacios públicos no están algo más que militarizados en nuestro país, so pretexto de combatir a una delincuencia que ha crecido hasta batir el propio récord de muertes violentas, con cifras propias de un conflicto bélico formalmente declarado? ¿La Fuerza Armada es simple espectadora en el desempeño de la Misión Abastecimiento, como en sus incursiones en el mundo del petróleo y gas, la banca, las telecomunicaciones, la construcción o el turismo?  Agreguemos, ¿la subasta ecológica del Arco Minero no estuvo precedida por una matanza de mineros?

    Asistimos a una versión edulcorada – más no, corregida – de un confeso socialismo rentístico, cuyas peores consecuencias dice justificar la sola disminución de los precios del petróleo, generando una crisis humanitaria – advertida dos años atrás – que la pólvora asimétrica desespera por naturalizar. Socialismo que ha permitido la realización del Estado Cuartel, en nuestras propias y distraídas narices, creyéndolo – apenas – un perfomance marcial de ocasión que no altera en modo alguno la normalidad de cada día: la Fuerza Armada está trillando el camino definitivo de su descomposición institucional y, revocatoria mediante, sólo la transición democrática puede aportar a su recuperación.

    @LuisBarraganJ