Etiqueta: opinión

  • De las de torero (a) – Por Luis Barragán

    De creativa y corajuda fue justamente calificada la actividad en las redes, pues, se trataba de denunciar en las puertas del propio Palacio de Miraflores al régimen, exigiendo que Nicolás Maduro se marche. Y es que, con pasmosa serenidad, arribaron al lugar los dirigentes y parlamentarios para escenificar la protesta, la necesaria protesta en la Venezuela económica y socialmente dislocada.

    La sede se ha convertido en uno de los más poderosos tabúes del régimen, el mismo en casi veinte años, ahora roto por la valerosa oposición democrática. En otras latitudes, a veces con dificultades que confirman la regla, transitar y manifestar ante un despacho semejante, forma parte de la vida rutinaria. Sin embargo, desde los tiempos del consabido antecesor, reafirmado patológicamente por su sucesor, entre nosotros el sitio adquiere una sacralidad absurda que, por cierto, hacia 1992, disparando a mansalva, no tuvieron reparo alguno en mancillar.

    Hoy, incluso, emplean sendos escudos humanos para la defensa imaginaria de un sanguinario ataque, por siempre presumido, aunque se trate de dejar una simple correspondencia, entreteniendo también a los más jóvenes en campamentos que garantizan algún plato de comida, anticipándoles un relato prefabricado del heroísmo que hace de toda gracia una morisqueta. Quizá un  buen campo de estudio para la psicología social, el histórico inmueble suscita y revela grandes traumas para y de sus ocupantes y,  necesario es reconocerlo, para y de algunos sectores de la oposición que le hacen el juego a los terribles especialistas oficiales en la materia: acaso, el país heredó esa particular visión, regocijo y angustia que tuvo Chávez Frías, quien – al parecer – pasó por la Casa Militar, imprimiéndole una perspectiva distinta a la que tuvo, por ejemplo, Pérez Jiménez, un celador que hizo construir y avecinar el Palacio Blanco de Luis Malaussena, demolido el modesto edificio que albergó al ministerio de Guerra y Marina.

    El video de Richard Blanco, ampliamente difundido, muestra la llegada y el retiro del grupo que también habló por el firme y decidido mensaje de María Corina Machado, seguida Franco Casella, Luis Somaza, Freddy Guevara, David Smolansky, Rafael Veloz y Ramón Flores, entre otros líderes de Vente Venezuela, Voluntad Popular y ABP. Lo hicieron en forma pacífica, absolutamente desarmados, asistidos únicamente por la verdad, con el temple y la determinación que impone una realidad cada vez más pavorosa, yendo directamente al centro de los miedos que explican a la casta privilegiada que dice gobernarnos, pretendiendo arrastrarnos a todos al precipicio.

    Por una circunstancia involuntaria, llegamos tarde a la cita que muy probablemente tendrá una importante significación histórica a la hora de concluir los postreros capítulos del régimen. Alguien dirá de las “bolas (u ovarios) de torero (a)” que se tuvo en un país devastado por los saqueos, bajo la mirada complaciente de un régimen que apuesta por la anarquía.

    @luisbarraganj

  • No se justifica – Por Valeria Cazorla Flores

    No se justifica – Por Valeria Cazorla Flores

    Escuché a dos personas hablar sobre una situación: país. Escuché mucho, pero solo una cosa me sorprendió, que hasta el sueño me quitó. Citando lo que escuché: «Deberían salir a la calle todos los malandros de Venezuela para defender la nación y sacar a Maduro de Miraflores».
    Yo me pregunto: ¿La apatía de muchos Venezolanos tendrá límite? ¿La primera forma de salida que se les viene a la mente es que otro solucione el problema?  ¡Inexplicable!. Después de varios minutos tratando de darle sentido a esa idea y dicha reacción de persona, logré responder la pregunta: muchas personas a mi alrededor -incluyéndome- están desesperadas por la situación actual del país, pero NUNCA les he escuchado aportar una idea tan criminal como esa.
    Toda desgracia en Venezuela tiene su razón de ser, son inaceptables y no se les
    encuentra justificación por ningún lado, y más si tiene que ver con el régimen (o MUD traidora).
    _ Imponer prohibición de salida del país y quitar de manera automática la condición de diputada por ser la voz más enérgica del parlamento venezolano ha sido la muestra clara de una dictadura que se ha venido estructurando desde hace muchos años. ¡No se justifica el abuso de poder!
    _ Los venezolanos estamos acostumbrados a luchar por lo nuestro. Claro está que eso no lo sabe Henrique Capriles, quien en el 2013 aceptó una derrota que no era de él, sino de otros; con ello decepcionando a millones. ¡No se justifica la falta de valentía!
    _ Un 2014 donde perdimos a 43 hermanos venezolanos y miles que hoy siguen detenidos. Culparon directamente a Leopoldo López, quien no es más que otro privado de libertad por el régimen de Nicolás Maduro ¡No se justifica la represión!
    _ Un 2014 crucial para Venezuela donde una vez más traicionan la confianza de los venezolanos, iniciándose un diálogo de paz entre régimen y oposición (sin agenda, sin condiciones, sin respeto) ¿Entonces en el 2016 nos piden apoyar otro diálogo? ¡No se justifican los intereses propios sobre los de recuperar Venezuela!
    ¡No se justifica nada que ayude a dar oxígeno al régimen!
    Entonces nos piden esperar hasta enero, dejando que Nicolás Maduro siga «improvisando», humillando y hundiendo al venezolano. Con esto caigo al principio, con el pensamiento criminal: hoy Ciudad Bolívar está siendo sometida a una brutal anarquía, usando a su favor la falta de dinero, el hambre, la miseria; siendo realmente esto un vandalismo que ha destruido el presente y el futuro de comerciantes que se han esforzado trabajando. ¿Realmente creen que los malandros defenderán la nación? Es triste y criminal pensar así…
    «Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción». Simón Bolívar
    @CzrlValeria
  • Un déjà vu enfermizo – Por Luis Barragán

    Un déjà vu enfermizo – Por Luis Barragán

    Agradecemos al alcalde Carlos Ocariz la sinceridad, pues, aunque tardía,  por lo menos, reconoce el error de acudir a la llamada mesa de diálogo que el gobierno desea inflar y mantener artificialmente, añadidas las consecuencias nefastas que produjo, como la desmotivación y desmovilización ciudadana. Ahora nos sorprende otro de los partidos concurrentes, al solicitar la renuncia presidencial.

    Lucen obvias  las acertadas advertencias y propuestas de lucha que otros sectores de la oposición formularon, como el representado por María Corina Machado. Huelga comentar sobre la naturaleza del régimen, ya que – piando tarde – se habla de dictadura. Sin embargo, a pesar del acuerdo parlamentario que establece la responsabilidad  política de Maduro Moros y la postergación de su destitución por abandono de cargo, suelen “olvidarse” tres datos fundamentales.

    De un lado, el gobierno ya no tiene remedio respecto a las promesas que haga dentro o fuera de cualesquiera mesas, pues, su propia supervivencia tiene por fundamento el incumplimiento de toda palabra o balbuceo, directo e indirecto. El fraude político, la triquiñuela verbal, el histrionismo del poder está orientado no al país que bien lo conoce, sino a la reducida secta de los partidarios que intenta retener, movilizándolos o no, autobuseándolos o no,  para todo acto que se le ocurra, paradójicamente tan sufridos como el resto de los venezolanos.

    Lamentamos, por otro,  que se imponga un dilema absurdo entre la mesa y no mesa de diálogo, cuando ella conceptualmente nunca lo ha sido ni lo es, porque – sencillo – está en contradicción con lo que universalmente se entiende como tal en los procesos de paz. Y, luego, lo peor, es que en los sectores de la oposición democrática haya quien quiera diferir la discusión sobre una mesa de unidad que sea real y eficaz, relanzándose con una ampliación y conducción que sea convincente: no por casualidad, de nuevo, tratan de soslayar lo que ha planteado María Corina en la materia.

    Lo curioso que las tesis voceadas por ella, reaparecen posteriormente como una gesta del eufemismo en la garganta de quienes, desde el instante inicial, la combatieron.  E, inevitable, recordamos aquella sentencia preliminar de Marx en su 18 de Brumario, por aquello de las cosas que suceden como si fuese dos veces, distinguiendo entre la tragedia y la farsa: un “déjà vu” enfermizo en la versión venezolana.

    @LuisBarraganJ

  • Esto es un quilombo – Por Miguel Velarde

    Esto es un quilombo – Por Miguel Velarde

    Si un aprendizaje nos ha dejado el chavismo es que por muy malas que estén las cosas, siempre pueden estar peor. Desde hace años, cada diciembre pensamos que no se puede estar en una situación más difícil. Sin embargo, un año más tarde, nos damos cuenta de que extrañamos lo que teníamos antes.

    El mismo sentimiento tenemos hoy, quizá incluso magnificado debido a que en estas fechas del año pasado, existía en el país una sensación de optimismo y esperanza gracias a que la oposición acababa de lograr un histórico triunfo en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

    Soñábamos con todo lo que iba a cambiar. Teníamos la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, con ella se iban a acabar las colas, la inseguridad y el bolívar iba a dejar de perder su valor, como prometían incesantemente los candidatos a diputados de la MUD para obtener nuestros votos. Por fin comenzaríamos a transitar el camino del cambio, estábamos a punto de comenzar el año en el que, siendo una mayoría tan abrumadora, lograríamos lo que tanto habíamos esperado.

    Hoy, lo único que nos queda es decepción e indignación. Habiendo logrado acumular una fuerza sin precedente, no solo gracias al camino electoral, sino también a las históricas manifestaciones de calle el 1 de septiembre y el 26 de octubre de este año, la oposición estaba en su mejor momento en más de una década. La comunidad internacional no solo aprobaba, sino también estaba dispuesta a acompañar a las fuerzas democráticas del país a recuperar los derechos democráticos y la institucionalidad del país. Fue ahí que la MUD decidió sentarse en una farsa llamada diálogo traicionando a millones de venezolanos y acabó con su lucha.

    Estamos solo a días de terminar un nuevo año que fue peor que el anterior. Los venezolanos pasan sus días sin dinero, sin comida y sin esperanza. Han perdido toda su fe en un gobierno que los humilla y en una oposición que los engaña. Hoy son conscientes de que las cosas nunca han estado tan mal, pero también saben que pueden estar peor.

    La indolencia de quienes gobiernan y la complicidad o ineficiencia de la oposición se traducen en miseria y desesperación. La gente ha perdido la confianza en todos por un motivo muy simple: ha sido usada.

    Es difícil encontrar una palabra que defina todo lo que ocurre en Venezuela. Ninguna que conozcamos parece ser suficiente para describir la situación del país. Quizá debamos prestarnos alguna de nuestros vecinos del sur, que  cuando enfrentan una situación que va más allá de un lío, de un problema o de una crisis la definen de una manera diferente. Esto es algo que va más allá de lo que podemos considerar normal.

    Esto es un quilombo.

    @MiguelVelarde

  • A ponerse los pantalones – Por Williams Caballero López

    A ponerse los pantalones – Por Williams Caballero López

    La Asamblea Nacional se está poniendo los pantalones, aunque algo tarde. Pero, por lo menos, ya lo está haciendo.

    El juicio político contra Nicolás Maduro donde se reconoce en él al responsable del caos económico, político, social y humanitario que se vive en la nación es una acción, se debió llevar adelante hace unos meses atrás.

    No obstante, no es la hora de reproches sino el momento de más acciones.

    El Tribunal Supremo de Justicia, nuevamente violando la Constitución, designó a Tania D’Amelio y a Socorro Hernández como rectoras del Consejo Nacional Electoral (CNE) siendo esta facultad del parlamento. ¿Y qué va hacer la legislatura?

    Los diputados tienen que ponerse los pantalones y decirles a los magistrados chimbos del TSJ que la Carta Magna se respeta y nombrar a los nuevos directores del Poder Electoral.

    La ciudadanía espera que los diputados asuman un rol más combativo, que no se queden postrados en sus curules mientras el régimen se roba lo que resta de institucionalidad en la nación.

    Les aseguro que si los parlamentarios salen con acciones decididas a  la calle, la sociedad democrática venezolana los acompañarán enérgica y masivamente.

    Y es más, si los diputados se quedan apoltronados en sus butacas parlamentarias  los venezolanos no esperarán más por ellos y se lanzarán a las calles a reclamar lo que nos pertenece: Venezuela.

    Si en la Asamblea Nacional no se ponen los pantalones, así como se los ha puesto desde hace rato María Corina Machado y la bancada de Vente Venezuela, entonces la sociedad organizada sí se los colocará y emanará como una fuerza irreductible que impulsará de nuevo a la nación.

    Ese venezolano que está padeciendo por la carencia de comida y medicinas, que la inflación lo consume día a día, que vive en medio de la zozobra de los alti-bajos económicos, bancarios y monetarios decretados por Miraflores, están ganados a la idea de cambiar y hacerlo pacífica, democrática, constitucional y activamente en las calles.

    La gente de a pie, esos que padecen hambre, no permanecerán inertes frente a las pretensiones hegemónicas del régimen de Nicolás Maduro, no cesarán hasta que se alcance una solución que no es otra que un cambio en la conducción del gobierno.

    Hasta ahora sólo María Corina, Leopoldo López y Antonio Ledezma han tenido la corajuda actitud de enfrentarse con la dictadura de Maduro, sin embargo  es el momento para que todos los factores políticos partidistas se pongan los pantalones y salgan a medirse contra el sistema totalitario que sufre la república.

    Debemos unirnos en la acción. No podemos seguir quedándonos silentes y/o dialogantes mientras que los inquilinos del poder continúan su marcha hacia la destrucción total de nuestra patria.

    Los diputados le quedan dos opciones: o se ponen los pantalones largos o se quedan jugando con pantaloncitos cortos.

    O, para hacerlo más simple: brincan o se encaraman.

    @wcaballerolopez

     

  • De una perversa pedagogía – Por Luis Barragán

    De una perversa pedagogía – Por Luis Barragán

    Respecto a la mesa de diálogo y el proceso de paz que ha de contextualizarla, no puede equipararse el fracaso del caso colombiano con el venezolano, pues, en éste, ni siquiera alcanzó la mínima institucionalidad capaz de concederla la credibilidad, confianza y eficacia tan indispensable, mientras que, en aquél, la hubo lo suficiente para hacer las correcciones necesarias e intentar nuevamente la consulta referendaria. Por lo demás, resulta contrastante la conducta asumida por los actores.

    Demasiado abultado, el incumplimiento de los compromisos adquiridos por Miraflores encontró una respuesta tímida y confusa de sus inmediatos interlocutores de la oposición que raya en una generalizada e insondable sospecha, a juzgar por las declaraciones de Capriles Radonski, cuya promesa, por cierto, puede conocer el mismo destino que tuvo la muy celebérrima de Piñerúa Ordaz  sobre una lista de los más connotados corruptos de la década final del siglo pasado. Inevitable sospecha de considerar el costo político, social, económico y también cultural de un fracaso que no guarda correspondencia con las expectativas creadas, las advertencias que sobraron y la propia iniciativa revocatoria de incuestionable precisión y oportunidad constitucional que, faltando poco, quiso monopolizar un sector que se sintió dueño y expresión de la misma noción unitaria, ahora, deseosa de compartir el dramático revés.

    Por lo pronto, ha quedado en pie una vil maniobra del engaño que actualiza, provocando una perversa pedagogía, la imposibilidad de una sana, pacífica y sostenible solución de cualesquiera  conflictos cotidianos que padecemos en Venezuela. No existe la más modesta cola para adquirir los insumos básicos, por ejemplo, en la que brille la ausencia de un conflicto, imponiéndose el hábito cambiante de organizarla según la destreza e intereses de los más atrevidos y fuertes en complicidad con los custodios que, para comenzar, revestidos o no de autoridad pública, la hacen miserablemente rentable; cualquier pleito hasta por motivos fútiles, se convierte en una aventura callejera con la indiferencia del cómodo Estado que ostentamos, ocultando sus incapacidades; los estrados judiciales, convierten las formalidades procesales en una ocasión prolongable para linchar a justos y pecadores que ni siquiera desearon asomarse; definitivamente anómicos, nos esmeramos en fingir las reglas que ayudan a rasgar las vestiduras para violentarlas burdamente.

    La llamada mesa de diálogo, expuso algunos de los elementos que lucen  tan familiares en la vida rutinaria: ante el derecho, se impone la fuerza; ante la verdad, el cinismo;  ante  la responsabilidad, el descaro de la palabra deshonrada; y ante la integridad, el oportunismo. Pesa más la aventajada arbitrariedad y el fraude, celebrada la viveza de una ganancia ocasional que dice legitimar cualquier triquiñuela.

    Subyace en el rechazo de los venezolanos a los resultados del tal diálogo, el que es propio de una cultura que la vinculamos al sempiterno rentismo de nuestros tormentos hasta nuevo aviso. Hay indicios, síntomas y tendencias favorables a otra realidad signada por el cumplimiento de la palabra empeñada, de las normas básicas para una pacífica convivencia, corresponsables de un destino irrenunciablemente común al que debemos concurrir con la autenticidad que demanda.

    @LuisBarraganJ

  • Tres medidas para acabar con la inflación inmediatamente – Por Daniel Di Martino

    Tres medidas para acabar con la inflación inmediatamente – Por Daniel Di Martino

    En Marzo de 2007, el Banco Central de Venezuela anunció la reconversión monetaria, una medida conocida popularmente como “quitarle tres ceros a la moneda”, la cual se hizo necesaria según el Banco Central, para “facilitar las transacciones”, es decir, la inflación se había acumulado tanto que había que hacer más fácil contar los billetes y monedas. La medida que anunció el BCV consistió exactamente en eso, cambiar todos los billetes y monedas por sus equivalentes divididos entre mil, y añadir un billete de 100 bolívares. Sin embargo, el BCV, en vez de revertir curso en cuanto a política monetaria para que otra costosa reconversión monetaria no fuera necesaria, este decidió profundizar en la fallida política de crear masa monetaria para cubrir los déficits de la creciente maquinaria estatal llamada PDVSA.

    Desde que se realizó la reconversión monetaria, la inflación acumulada ha sido de 24 mil por ciento; así es, 24000%. A partir del año 2007 hasta 2016, los precios se han multiplicado por doscientos cuarenta y uno, lo que equivale al porcentaje mencionado anteriormente. Estos datos son de la inflación general, pero si fuera solo contando los alimentos serían más espeluznantes de lo que ya son. Si no lo creen, recuerden cuanto costaba una empanada en 2007, ¿2 bolívares fuertes? ¿Y cuánto cuesta hoy? Alrededor de 1000 bolívares fuertes, más de 240 veces el precio, unas 500 veces.

    Que el BCV vuelva a hacer una reconversión monetaria solo muestra lo extremo de la inflación que ellos mismos han causado, pero no crean jamás que lo hacen para “facilitarnos las transacciones”, lo hacen porque imprimir un billete de 100 bolívares cuesta más de 100 bolívares; ¿la solución? Que diga 20 mil bolívares y solucionada la inflación. Desgraciadamente, mientras cada día se hacen más comunes las noticias de niños múrido de hambre en nuestro país, al régimen en vez de sentir compasión simplemente siguen adelante robando todo el dinero que puedan, y si no alcanza imprimiéndolo.

    A pesar de todo lo negativo, hay una forma de parar esta espiral inflacionaria inmediatamente, y dar una vuelta en U antes de llegar al abismo del hambre generalizada. Este cambio de curso implica que no hay espacio para vacilar, hacerlo a medias es condenar a Venezuela a décadas de pobreza y estancamiento, pero completarlo impulsaría a los venezolanos a cumplir sus sueños sin nadie que los detenga, levantándolos de la pobreza masivamente en un corto período de tiempo.

    Primera medida: Eliminar los controles de precios y de cambio. Sin esta medida no hay plan que funcione para detener la cercana hiperinflación y escasez. Todos los economistas acuerdan que los controles de precio generan escasez al restringir la oferta e impulsar la demanda. Eliminar los controles de precio no va a disparar los precios porque ya nadie vende al precio controlado sino al de mercado negro, por el contrario, los disminuirá, porque permitirá a las empresas producir legalmente y competir entre ellas, acabando con escasez e inflación.

    Segunda medida: Privatizar PDVSA. Petróleos De Venezuela es la empresa petrolera más ineficiente del mundo, es además la fuente más grande de corrupción del país, y le da el control al gobierno de toda la entrada de dólares al país. Dividir y vender PDVSA permitiría a nuevas empresas explotar eficientemente los recursos petrolíferos y gasíferos del país, aumentando la mermada producción de nuestro país; además, le permitiría incrementar la oferta de moneda extranjera, fortaleciendo así el Bolívar. Por último, estas medida acabaría con la mayor fuente de corrupción porque el gobierno no estaría involucrado en la producción o comercialización, eliminando cualquier espacio para que algún funcionario corrupto actúe.

    Tercera medida: Devolver las empresas expropiadas. Las empresas estatales son muy ineficientes o simplemente no producen nada. Devolver estas empresas a sus dueños incrementaría la producción de todo tipo de alimentos y productos, disminuyendo sus precios y acabando con la escasez. Además que generarían decenas de miles de nuevos empleos y fuentes de riqueza para todos los venezolanos, y no para funcionarios corruptos puestos por el gobierno.

    Venezuela ya está en una crisis humanitaria, cada día que se espera para tomar estas medidas es un día en el que personas mueren de hambre, es un día en el que niños no van a la escuela porque tienen hambre, y es desgraciadamente un día en el que otro enchufado se muda a Miami con el dinero de los venezolanos.

  • ¿Qué vamos celebrar? – Williams Caballero López

    ¿Qué vamos celebrar? – Williams Caballero López

    Es duro decirlo, pero qué podemos celebrar en estas Navidades.

    Nicolás Maduro ha devaluado la Navidad y expropiado la alegría de millones de hogares venezolanos.

    El hambre es el obsequio que desde Miraflores le están dando a millones de ciudadanos, que en esta misma hora no saben qué hacer para pasar estas fechas.

    El trabajador  y el profesional venezolano no encuentran como resolver la cena de Navidad y de Año Nuevo, no saben que regalarle de “Niño Jesús” a sus hijos, y menos solventar el estreno de estos días.

    Y este es el legado que nos dejó Chávez y que Nicolás Maduro defiende y profundiza. La necesidad entre los venezolanos es cada vez peor; el hambre se agudiza y en el régimen se vanaglorian de “estos logros”.

    En otros tiempos, los venezolanos salían con entusiasmo en estas Navidades a construir un mejor mañana; justamente en estos días las familias se reencontraban compartían una hallaca e intercambiaban gestos, abrazos, regalos y besos.

    Pero, todo esto quedó en un pasado que fue aniquilado por la revolución.

    Sin duda, estás serán las navidades más triste para millones de venezolanos que no encuentran qué hacer en medio de la escasez más pavorosa y la inflación más atroz de la cual se tenga memoria en el país.

    Desde los tiempos de la Guerra de Independencia la nación no vivía un estado paupérrimo como el actual; la vorágine de los inquilinos de Miraflores sólo puede compararse con la sangrienta historia de José Tomás Boves y sus bestiales acciones que enrojecieron de sangre a todo el país.

    Por esto nos preguntamos: ¿qué vamos a celebrar?

    ¿Celebrar con presos políticos abarrotando las mazmorras del régimen? ¿Celebrar cuando nuestros hijos y familiares se van del país? ¿Celebrar cuando en este año se nos han ido a manos del hampa o de la escasez de medicamentos seres queridos? ¿Celebrar cuando existen miles de venezolanos comiendo en los basureros? ¿Celebrar cuando la delincuencia va en aumento?

    Los venezolanos no tenemos nada que celebrar; más bien, esta es la hora de la protesta pacífica, de la rebelión silente, de la acción voluntaria.

    Tenemos que demostrarle a Maduro que no queremos nada de él, ni de su gobierno. Tenemos que exteriorizar todo nuestro repudio a lo que este régimen significa y ha representado para millones de ciudadanos que están muriéndose de hambre o pasando cada vez más necesidad.

    ¿Cómo revertir esta acción? Todos los venezolanos en nuestros propósitos de Año Nuevo tenemos que prometernos a nosotros mismos dar lo mejor de nosotros para que las navidades del 2017 sean sin Nicolás Maduro en la presidencia, y sin socialismo de ninguna especie.

    Este 2017 tenemos que dar más, no quedarnos en la queja de panadería o de la buseta, no limitarnos a expresar nuestro malestar por las Redes Sociales, sino que tenemos que dar un paso al frente y luchar por lo que es nuestro: Venezuela.

    Nuestra nación nos necesita, no le demos la espalda. No le demos el gusto a aquellos que se han enriquecido y enquistado a costa de nuestra amada tierra.

    @wcaballerolopez

  • Importación como política de Estado comunista – Por Eleazar Betancourt

    Importación como política de Estado comunista – Por Eleazar Betancourt

    Aun cuando se sabe que la producción nacional estimula a que nuestra moneda se valore, quienes ostentan el poder en Venezuela insisten en importar cada vez más productos básicos, pero más allá de criticar las políticas económicas y comerciales que maneja el régimen, lo importante es entender las razones por las que el régimen actúa con dicha estrategia.

    Seguramente todos se habrán preguntado por qué el régimen no estimula significativamente la producción nacional en vez de importar tanto, y el motivo es porque al incentivar la producción por parte de los particulares, los ciudadanos se hacen cada vez más independientes del Estado, pero mientras haya escasez en el país al régimen le conviene distribuir los productos básicos para que de ese modo se tenga controlada a la población.

    El mejor ejemplo lo podemos apreciar con los comités locales de abastecimiento y producción mejor conocidos como los CLAP, que aunque muy puntualmente ofrecen bienes de consumo de producción nacional, dichos productos están igualmente en manos del Estado, y la política de control social, muy típico de quienes simpatizan con el comunismo, se sigue llevando a cabo.

    Tenemos derecho a pensar que la escasez es política de Estado, porque el mismo Chávez declaró ante los medios de comunicación e inclusive por cadena nacional, que el socialismo del siglo XXI se iba a construir acorde a las ideas originales de Marx, Engels, y Lenin, en donde cabe destacar que el propio Marx argumentó que la única forma de instaurar el socialismo era mediante un Estado totalitario,  es decir, un gobierno que tenga el mayor control posible del Estado (territorio, población, y gobierno)

    Para Marx, el socialismo es una etapa transitoria vía al comunismo, y dicha transición debía ser totalitaria necesariamente, y aunque en Venezuela ya los contextos no son los mismos a los que había en la época de Marx, el ideal comunista sigue vigente y la intención es implementarlo en la actualidad independientemente de las variaciones históricas y culturales.

    Recientemente Maduro acaba de lanzar “una ofensiva económica para el 2017 y 2018” para rescatar la economía de la supuesta guerra económica que atraviesa el país, y una de las acciones que se iban a realizar, era precisamente importar desde Rusia trigo para solventar el presunto sabotaje por parte de la Federación de Panaderos, a quienes los hizo responsable por la escasez de harina y pan que atraviesa la nación; vale resaltar que el trigo que arribe al país iba a ser distribuido justamente por los CLAP según señaló el mismo Maduro.

    Sin lugar a dudas, mientras la oposición no entienda la naturaleza del régimen se hará más difícil lograr un cambio del país, y todo a sabiendas de que el hambre y la enfermedad no esperan y que también muchos están saliendo del país ya desesperanzados; en ese sentido, el único partido que maneja como tesis que la crisis humanitaria es causada intencionalmente por quienes gobiernan es Vente Venezuela,  y por eso entendemos que el cambio político debe ser cuanto antes porque precisamente comprendemos lo que está sufriendo la población, y porque mientras más pasa el tiempo más costará solventar los daños.

     

    @eleazarbeta

  • ¿Hasta el 2019? – Por Ramón Espinoza

    ¿Hasta el 2019? – Por Ramón Espinoza

    Mientras nuestro país atraviesa la peor crisis de su historia, una parte de la oposición sigue empeñada en sentarse a dialogar con distintos factores del régimen responsable de dicha crisis, sin darse cuenta de que su avidez por solucionar los muchos problemas de la nación sentándose en la mesa de diálogo, lo que ha traído es mayor descontento, rechazo y desconfianza por parte de los ciudadanos.

    El principal argumento para continuar con el diálogo es que algunos piensan que se tienen que agotar todas las vías posibles para evitar una tragedia en Venezuela, lo que hace surgir las siguientes interrogantes: ¿Acaso lo que vivimos los venezolanos en nuestro día a día no es una inmensa tragedia? o ¿Hay una tragedia peor que darle continuidad a este régimen indolente?

    Lo cierto es que el precio de este diálogo cada día aumenta más, y no son precisamente los interlocutores quienes lo pagan, el tiempo pasa y el número de ciudadanos que tienen que hurgar en la basura para poder comer algo, aumenta. La cantidad de familias en duelo por la pérdida de uno de sus miembros crece a diario, bien sea en manos del hampa o debido a la enorme escasez de medicamentos; hay que destacar que la apertura del canal humanitario fue uno de los acuerdos a los que se llegó en las sesiones de diálogo sostenidas los días 11 y 12 de noviembre y que a ya casi un mes de esto aún no se cumple, lo cual ha generado que la parte opositora decidiera no acudir a la reunión planteada para el día 06 del presente mes.

    Es más que obvio que el régimen no se encuentra en la mesa de diálogo para negociar su salida, toda acción que ejecutan es en función de enquistarse en el poder a como dé lugar, y la MUD cometió el error garrafal convocar a los ciudadanos a la calle para luego desconvocarlos, con esto solo logro perder su poder de convocatoria y credibilidad.

    Para el régimen de Maduro el diálogo ya logró su objetivo, puesto que Monseñor Claudio María Celli, enviado del vaticano, ha declarado que el proceso de diálogo se retomara el 13 de enero e instó a los poderes públicos a no aprobar o dictar medidas que dificulten la relación entre ellos o el diálogo hasta dicha fecha. Esto no es más que una solicitud de no retomar el juicio político planteado contra el dictador por parte de la Asamblea Nacional, lo que haría que Maduro llegara al 10 de enero de 2017 y le garantizaría el poder al chavismo al menos hasta 2019.

    A más de un año de haberse obtenido la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, por una victoria contundente en las elecciones del 06 de diciembre, parece que quienes hoy dialogan no comprendieron el claro mensaje que los casi 8 millones de ciudadanos, le dieron a la MUD la victoria, enviaron al momento de sufragar. Los venezolanos queremos cambio, queremos futuro, pero sobre todo queremos libertad y esto solo lo conseguiremos cambiando este sistema corrupto, fracasado y nefasto que hoy gobierna nuestro país, pero en «revolución» solo se hacen elecciones cuando se están seguros de que las van a ganar y después de los resultados obtenidos en 2015 es un hecho que no ganaran ninguna más.

     

    @rrespinozar