Etiqueta: mud

  • Esto es un quilombo – Por Miguel Velarde

    Esto es un quilombo – Por Miguel Velarde

    Si un aprendizaje nos ha dejado el chavismo es que por muy malas que estén las cosas, siempre pueden estar peor. Desde hace años, cada diciembre pensamos que no se puede estar en una situación más difícil. Sin embargo, un año más tarde, nos damos cuenta de que extrañamos lo que teníamos antes.

    El mismo sentimiento tenemos hoy, quizá incluso magnificado debido a que en estas fechas del año pasado, existía en el país una sensación de optimismo y esperanza gracias a que la oposición acababa de lograr un histórico triunfo en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

    Soñábamos con todo lo que iba a cambiar. Teníamos la mayoría calificada en la Asamblea Nacional, con ella se iban a acabar las colas, la inseguridad y el bolívar iba a dejar de perder su valor, como prometían incesantemente los candidatos a diputados de la MUD para obtener nuestros votos. Por fin comenzaríamos a transitar el camino del cambio, estábamos a punto de comenzar el año en el que, siendo una mayoría tan abrumadora, lograríamos lo que tanto habíamos esperado.

    Hoy, lo único que nos queda es decepción e indignación. Habiendo logrado acumular una fuerza sin precedente, no solo gracias al camino electoral, sino también a las históricas manifestaciones de calle el 1 de septiembre y el 26 de octubre de este año, la oposición estaba en su mejor momento en más de una década. La comunidad internacional no solo aprobaba, sino también estaba dispuesta a acompañar a las fuerzas democráticas del país a recuperar los derechos democráticos y la institucionalidad del país. Fue ahí que la MUD decidió sentarse en una farsa llamada diálogo traicionando a millones de venezolanos y acabó con su lucha.

    Estamos solo a días de terminar un nuevo año que fue peor que el anterior. Los venezolanos pasan sus días sin dinero, sin comida y sin esperanza. Han perdido toda su fe en un gobierno que los humilla y en una oposición que los engaña. Hoy son conscientes de que las cosas nunca han estado tan mal, pero también saben que pueden estar peor.

    La indolencia de quienes gobiernan y la complicidad o ineficiencia de la oposición se traducen en miseria y desesperación. La gente ha perdido la confianza en todos por un motivo muy simple: ha sido usada.

    Es difícil encontrar una palabra que defina todo lo que ocurre en Venezuela. Ninguna que conozcamos parece ser suficiente para describir la situación del país. Quizá debamos prestarnos alguna de nuestros vecinos del sur, que  cuando enfrentan una situación que va más allá de un lío, de un problema o de una crisis la definen de una manera diferente. Esto es algo que va más allá de lo que podemos considerar normal.

    Esto es un quilombo.

    @MiguelVelarde

  • Una nueva MUD – Por Miguel Velarde

    Una nueva MUD – Por Miguel Velarde

    Un sentimiento invade hoy a la mayoría de los venezolanos: la desesperanza. No es gratis: son responsables tanto el gobierno que con su modelo ha llevado al país al caos y la miseria, como la oposición, que ha decepcionado a millones de venezolanos.

    Mientras tanto, un país que vive su época más trágica, caracterizada por el miedo, la violencia y la pobreza, vive en la incertidumbre. A pesar de todo lo ocurrido en los últimos 17 años, luego de la victoria opositora en las últimas elecciones parlamentarias, los ciudadanos habían logrado recobrar la esperanza y volver a soñar con un mejor destino.

    Es por eso que desde principios de año, la gente no dudó en acompañar los llamados del liderazgo opositor, tanto en la protesta de calle como en el apoyo en la recolección de firmas para el referendo revocatorio. A eso, se sumó la posición de varios líderes opositores que se mostraban firmes y decididos a lograr el cambio político este año. Todo eso quedó solo en palabras.

    Cuando las fuerzas democráticas estaban en su mejor momento y el mundo acompañaba el sentimiento de cambio en Venezuela, sorpresivamente algunos factores opositores decidieron sentarse en una farsa con nombre de “diálogo”. Un engaño que era previsible desde su concepción: con mediadores poco confiables, representantes no legítimos y una agenda que no incluía los temas trascendentales para el momento que vive el país: una vía electoral para salir de la crisis, la liberación de presos políticos y un canal de ayuda humanitaria para la gente que muere de hambre y por falta de medicinas.

    La pregunta es: ¿cómo unos pocos actores –tres partidos en concreto: PJ, AD y UNT- pueden haber desperdiciado la más grande oportunidad que tuvo la oposición para lograr el cambio en la última década? La respuesta es simple: gracias a que esos actores tenían el control de la MUD, representación legítima de la oposición tanto local como internacionalmente, lo que les permitió usar a su conveniencia el chantaje de la Unidad. Cualquier voz que se atrevía a advertir sobre los errores que se estaban cometiendo era acusada de “divisionista”.

    Sin embargo, la realidad hoy nos muestra que mientras unos pocos mantengan el control de la MUD –que originalmente se creó con fines electorales, no para coyunturas políticas tan complejas como la actual- las posibilidades de salir de la desgracia en la que vivimos son mínimas.

    Luego de un fracaso tan estrepitoso para la oposición como lo fue el diálogo, en un país normal toda la dirigencia de la MUD hubiera puesto sus cargos a la orden para permitir la renovación y relegitimación de sus autoridades. Pero Venezuela no es normal, y ahí siguen ellos pensando ahora en cómo aprovechar su poder y su control para negociar las próximas candidaturas a las gobernaciones y alcaldías.

    Si algo positivo puede salir de la tragedia de haber perdido un año tan crucial como lo era el 2016, es la depuración del liderazgo opositor. Es inconcebible que a estas alturas unos pocos dirigentes tengan en sus manos el destino de millones de venezolanos.

    Es hora de exigir la renuncia de quienes hoy dirigen la MUD y buscar mecanismos de mayor participación no solamente para elegir a sus nuevas autoridades, sino también para incluir en una nueva y más amplia coalición a actores fundamentales que hasta hoy han sido excluidos, como los estudiantes, trabajadores, empresarios, médicos, maestros, y otros sectores de la sociedad civil.

    Es hora de un nuevo liderazgo político que tenga, con todas sus diferencias, un único objetivo: lograr el cambio político a la mayor brevedad posible. Es hora de líderes con valor y valores en los que podamos confiar.

    Es hora de una nueva MUD.

    @MiguelVelarde

  • Vente Venezuela en Mérida: “Urge crear la gran Unidad nacional”

    Vente Venezuela en Mérida: “Urge crear la gran Unidad nacional”

    En el marco de la segunda junta estadal, el equipo merideño del partido de la libertad asegura que la MUD debe dar paso a una gran unión que incorpore a todos los sectores sociales

    (Mérida. 12∕12∕2016) El equipo de Vente Venezuela aseguró que urge crear la gran Unidad nacional. “La Mesa de la Unidad Democrática debe dejar de ser una alianza opositora para garantizar sólo la unidad electoral”, aseguraron los miembros del partido de la libertad durante la celebración de la segunda junta estadal en Mérida.

    Martha Hernández, Coordinadora estatal de la organización, indicó que para salir de este régimen y avanzar en la ruta hacia la Transición a la democracia es indispensable la unión de todos los venezolanos.

    “Urge refundar la coalición opositora y construir una Unidad amplia y fuerte, que no solo incluya a los partidos políticos sino que incorpore a los estudiantes, a los gremios y a la sociedad civil organizada, para evitar que sólo 3 organizaciones políticas tomen decisiones tan trascendentales para el futuro libertario del país”, señaló Hernández.

    La Junta estadal estuvo contemplada bajo los estatutos de Vente Venezuela y tiene como facultad fijar la  posición del partido en torno a los diferentes temas de interés en el país, así como establecer las líneas estratégicas de la organización en el estado andino.

    Al encuentro asistieron los coordinadores estadales, municipales y de organización: el Prof. Lenin Guerra Coord. de Gestión Pública, Prof. Douglas Gil Coord. de Promoción de Valores, Anacelmira Urbina Coord. de Organización, Lic. Yurian Mujica Coord. de Comunicaciones y el Br. Luis Villarreal quien recientemente asumió la coordinación de Vente Joven, presentaron  la planificación estratégica para el año 2017 con el fin de avanzar en la salida del régimen y en la consolidación de Vente Venezuela como el partido de la libertad.

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  • Decirle la verdad al ciudadano – Por Julio Melo

    Decirle la verdad al ciudadano – Por Julio Melo

    El 6 de diciembre se supone que se reúnen nuevamente 3 partidos de la Mesa de la Unidad Democrática junto al régimen en la llamada “mesa de diálogo” que se instaló el 30 de octubre en el Museo Alejandro Otero de Caracas. Las movilizaciones de calle incluyendo la ida a Miraflores y la evaluación política de la gestión de Maduro, además de la enorme presión internacional encabezada por el Secretario General de la OEA, fueron metidas en un congelador a cambio del reconocimiento de derechos exigidos por la alternativa democrática incluyendo una salida electoral a la crisis que bien podía pasar por un referendo revocatorio este año 2016 o elecciones generales muy adelantadas.

    Quienes reconocemos la naturaleza dictatorial de este régimen sabíamos que las posibilidades de éxito de semejante iniciativa de diálogo eran prácticamente  nulas porque, entre otras cosas, la tiranía “chavo-madurista” siempre ha utilizado el diálogo como bombona de oxígeno para atornillarse en el poder y procurarse algo de legitimidad internacional.  El  precio de la sentada fue elevado en términos objetivos (se paralizó la presión de calle y las facultades de la Asamblea Nacional a las que paradójicamente se les exigía respeto desde la lamentable mesa de conversación) y muy especialmente desde el punto de vista de las consecuencias que se generaron en el ánimo de la inmensa mayoría de venezolanos sedientos de cambio urgente ante la tragedia humanitaria que padecemos.

    Ha transcurrido más de un mes en el que el régimen obtuvo exactamente lo que quiso y la alternativa democrática no ha obtenido nada.  Maduro se medio lavó la cara y las posibilidades de cambio político antes del 10 de enero de 2017 lucen prácticamente liquidadas.

    El panorama es desolador y, partiendo de la premisa de que no se deben vender falsas ilusiones al ciudadano (siempre he creído eso), todo parece indicar que diciembre se terminará de ir y la dictadura y su modelo de destrucción del país continuará hasta el 2018, quizás con un par de eventos electorales de por medio.  Luego del 10 de enero del año que viene, cualquiera de los supuestos de falta absoluta contemplados en la constitución nacional conlleva a la asunción del poder por parte del vicepresidente de la República, puesto allí por Maduro.

    Sin abundar en detalles del cómo y por qué llegamos a este lamentable punto, creo que vale la pena reflexionar si es que acaso un sector de la MUD desde un principio “jugaba” a que la resolución de esto llegue si acaso en el año 2018.  ¿Serán gratuitas aquellas declaraciones de altos voceros de la Unidad cuando, en diciembre de 2015 decían que “la prioridad no es salir del régimen sino la solución de la crisis”? ¿acaso esos voceros estimaban que el modelo económico y medidas se definían desde la Asamblea Nacional y no desde el Poder Ejecutivo como contempla nuestra constitución? ¿O será más bien que, en efecto, la intención no ha sido jamás buscar la salida pronta del chavismo del poder, sino esperar a que las ruinas del país los desaparezcan? ¿O que “el régimen rectifique”?

    Los días venideros serán cruciales no sólo por lo que se haga y diga, sino sobre todo por lo que no se diga y se deje de hacer.

    (@juliomelovente)

  • No hay más tiempo, hay que actuar – Por Carlos Lazcano

    No hay más tiempo, hay que actuar – Por Carlos Lazcano

    Se nos va para no volver. Sí, el tiempo. Valioso y desperdiciado por dirigentes que aprietan el estómago de los venezolanos, de aquellos a los que llaman «guerreros del teclado» y les exigen por la misma red social «calma y cordura», al reclamar legítimos derechos, tildándolos de radicales y divisionistas por no aceptar la espera hasta el 2018.

    Esos dirigentes no son capaces de medir el tiempo de los ciudadanos, pretendiendo exigir calma a la madre que no mandará a su muchacho a clases porque no tiene para su desayuno y es mejor que duerma hasta las 11 para que sólo haga dos de tres comidas; ya que la escasez y la crisis económica no les permite darle siquiera el desayuno a un joven en plena formación.

    Le piden calma al padre que ha pasado toda la semana buscando la insulina para su niño que sufre de diabetes, -es la 5ta farmacia recorrida pero hay que tener «calma y cordura»-. A su vez, le piden calma a ese hombre de familia que no consigue la batería para su carro; único medio de trabajo, que le garantiza la entrada de dinero en su núcleo familiar, ese hombre que tiene una esposa que fue despedida. La mujer era funcionaria de impecable trayectoria en la administración pública y por pensar distinto, por plasmar su firma valientemente, la despojaron de su trabajo, pero ella también debe «esperar».

    Le piden calma al  anciano que cobró su pensión, y al salir del banco lo robaron. Con ese dinero lo poco que podía hacer debe simplemente quedar descartado. En Venezuela, la inseguridad es dueña de las calles. Quien lo despojó de su dinero fue el joven que no pudo seguir asistiendo a clases, ya no hay nada que comer en su hogar y ha decidido obtener «dinero fácil». Las oportunidades para los jóvenes venezolanos en el país se han cerrado por completo.

    Todos ellos pusieron su confianza en el 6D, confiaron a ciegas, y aunque determinado grupo de ciudadanos cuestionaron a los dirigentes en algunos estados, no les quedó de otra que silenciar su voz y direccionar el esfuerzo a una plataforma que tiene como único fin el cambio del régimen cuanto antes, pero una vez más ellos deben esperar y tener «calma y cordura».

    Como cualquier paciente que padece de cáncer, lo que se desea es erradicar la enfermedad. En éste caso, el cáncer socialista que ha descompensado por 18 años la vida de nuestro país. Frente a esa situación, los venezolanos el pasado 6d nos armamos de fuerza y descubrimos la cura contra la terrible enfermedad que destruye nuestro país y avanzamos en su eliminación, pero parece que éste 2016, cuando finalmente estábamos por erradicarlo, logró estabilizarse, pues el médico pasó por alto algunas características de este tipo de cáncer. Él siempre busca la estabilidad, engaña con facilidad, el arte de la mentira es su don, necesita bombonas de oxígeno para poder superar momentos de mayor debilidad, jamás rectifica, no se frena ante sus decisiones y el mínimo error de nuestra parte le ha dado la oportunidad de ganar terreno.

    Ese error ha sido de algunos dirigentes que se han sentado a espaldas del país, violando sin medir consecuencias la confianza que el venezolano ha puesto en su poder. Quiero dejar claro que el resultado de ese diálogo que traerá consigo retroceder en conquistas ciudadanas y un alto costo político, ésta vez no será compartido. Si bien es cierto que hemos sido muchos los que trabajamos por mantener la Unidad, no seremos quienes paguen el error de unos pocos que tienen la ambición de no ceder sus parcelas políticas y negociar algunas gobernaciones, dejando atrás el referendo revocatorio 2016; un derecho innegociable.

    Quiero que quede claro, la responsabilidad es únicamente de 3 partidos que están allí sentados hablando sobre «su realidad» e ignorando la de millones.

    Nuestro país necesita de nosotros, por supuesto que es necesaria una Unidad, pero una real, capaz de aceptar autocríticas, capaz de rectificar ante los errores y por sobre todas las cosas, una que no tenga la capacidad de engañarnos.

    Nuestro carácter crítico es innegociable, no cederemos, ni negociaremos lo que obviamente los ciudadanos están negados a entregar, sus derechos. No jugaremos con ustedes, no crearemos falsas expectativas, así como tampoco engañaremos descaradamente mostrando «resultados» que no resuelven nada. ¿Referendo revocatorio en 2017? No, no sacaremos al dictador para dejar a la dictadura. ¿2018, dos mil nunca? Hemos sido claros, no vamos a descansar hasta sacarlos del poder para lograr reconstruir nuestro país, pero con política seria. Y Sí, a veces hay que hablar con el corazón, porque aquellos que se sientan y dicen pensar con el «cerebro» han entregado el país. Claro y raspa’o, no vamos a jugar con los ciudadanos. ¡Basta YA!

    @carloslazcano97

  • Henrry Henríquez exige salida de Chúo Torrealba de la MUD por no tener “confianza de venezolanos”

    Henrry Henríquez exige salida de Chúo Torrealba de la MUD por no tener “confianza de venezolanos”

    Coordinador de Vente Venezuela en Carabobo, Henrry Henríquez Machado, plantea iniciar juicio popular a Nicolás Maduro

     El dirigente del partido azul señala que «no podemos seguir esperando a que avance un diálogo en 2017 y 2018, lo único que exigimos es una fecha para elecciones este mismo año, no en 2019»

    (Valencia. 29/11/2016) Henrry Henríquez Machado, coordinador de Vente Venezuela en el estado Carabobo, afirmó que Jesús «Chúo» Torrealba, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, «no tiene nuestra confianza ni la de los venezolanos» por lo que exigió su salida de la coalición opositora.

    El dirigente aseguró que es necesario mantener una fuerza cohesionada con objetivos claros y principios mínimos innegociables ante el fracaso del diálogo que, a su juicio, debe ser suspendido de inmediato. Destacó que los ciudadanos «no podemos seguir esperando a que avance un diálogo en 2017 y 2018, lo único que exigimos es una fecha para elecciones este mismo año, no en 2019».

    Henríquez se preguntó a cambio de qué,  en la mesa de diálogo se entregó el referendo revocatorio y la Constitución. Al mismo tiempo recordó que se requiere de una lucha existencial, ética y épica «que debe ocuparnos todos los días desde todas las instancias, y que actualmente no se está dando”.

    Insistió en que ahora la ruta a seguir debe ser el juicio popular a Nicolás Maduro, asambleas, protestas y movilizaciones permanentes, tal y como había sido planteado antes del diálogo, todo ello sumado a una ofensiva desde la Asamblea Nacional (AN) y con el respaldo de la Organización de Estados Americanos (OEA) a través de la Carta Interamericana Democrática.

    Por último, aclaró que unidad no es unanimidad, pero precisó que todos los días, así como desde todas las instancias, debe darse esa lucha contra un régimen totalitario, y sostuvo que para ello, es necesaria la reestructuración y renovación de las autoridades de la alianza opositora.

  • Diálogo o rendición – Por Eusebio Costa

    Diálogo o rendición – Por Eusebio Costa

    El venezolano está bastante curado en ingenuidad, deben quedar pocos que realmente confíen en la MUD como portadores de una solución y capaces de conducirnos hacia  la libertad. Caciques sin indios, capitanes sin marineros, cogollos con intereses propios –y tan oscuros- que distan tanto del sentimiento popular que más que confusión, generan rabia.  Sobreviven gracias a la resignación, a la falta de liderazgo, a los “intelectualoides” y sus artículos de “análisis y opinión” sobre las vías democráticas correctas para cerrar este capítulo oscuro que nos ha tocado vivir.

    La hegemonía comunicacional del régimen está en pañales, comparado con el daño que nos hacen estos “letrados” de oposición, canalizando y enfriando vilmente el fuego que arde dentro de todo aquel que tiene que hacer colas interminables para comprar comida y medicinas. Ese fuego visceral, ese fuego que nos hace humanos, ese fuego que tantos imperios ha derrocado. Ese fuego que tratan de extinguirnos, ahora desde nuestro propio seno. La resignación los mantiene a flote.

    La resignación es lo que nos impide aceptar aquello que tenemos frente a nuestros ojos: Lo que se ha estado haciendo no es suficiente. Es la verdad que arde, que duele; hemos fallado. El miedo es lo que nos impide a tomar una decisión: se necesita depurar el manantial del que hemos estado bebiendo, hay que sacar la manzana podrida de la cesta; es necesario replantearnos. Y la costumbre es lo que nos impide proponer algo diferente.

    Para romper este paradigma comienzo conmigo. Esto no es sólo una crítica (una más de cientos de miles de venezolanos inconformes que, mentando madres, brotan en verborreas a través de redes sociales).

    Hoy trato de quebrar la costumbre de sólo criticar y hoy trato de proponer. La pregunta del millón de lochas: ¿Cómo logramos un cambio REAL? En mi opinión, la solución está en la definición de la palabra PODER. ¿Quiénes posicionamos a la –mal llamada- Unidad? ¿Quiénes los llevamos a dónde están? ¿Qué les dimos… que tanto quieren mantener? Votos y apoyo (léase, asistencia a actividades o confianza en sus decisiones), en pocas palabras, fuimos nosotros, tú que lees esto y yo lo que lo escribo, quienes los empoderamos. Y así como dimos, así podemos quitar. ¿Debemos mantener un apoyo ciego a una gente que vendió el país? ¿Seguir aplaudiendo a aquellos que se estrecharon la mano, sonriendo, con el tirano que nos azota? No, ¡NO!

    ¿No estás cansado de despertarte y revisar las noticias a ver si ocurrió un milagro?  Sospecho que ya saldrán algunos fanáticos de Capriles o miembros de los partidos pro-diálogo a tacharnos con la palabra divisionistas o radicales, y si usted piensa igual o tiene una opinión parecida, prepárese porque ahí vienen los ataques de los sabios y estudiosos de oposición.

    Hermanos, se los digo en criollo: ¡no les paremos bolas! Ya esa excusa y esa acusación no tienen efecto. ¿Acaso soy un radical porque digo algo que todos piensan? Ya no hay un camino ni un objetivo, todo se derrumbó y se vendió al régimen. No quiero ni imaginar el ratón que aún cargan Maduro, Jaua y su combo después de la celebración post-diálogo. Si a alguien se le está concediendo un milagro es a esta dictadura. Es un milagro que no estén presos todos, todavía.

    A los que desde el 2014 venimos objetando, sin miedo, las decisiones de la MUD (y proponiendo otro camino) no nos importa cómo nos llamen, la gente ya sabe quién es quién. Los que se sentaron a dialogar en Miraflores hace tres años, enfriando las protestas de los estudiantes y de la sociedad civil, son los mismos que hoy se vuelven a sentar en las mismas sillas, pero con otros cargos, en algunos casos, muchos más altos. ¡Qué coincidencia!

    Es el momento de ponerles un parado, con inteligencia y criterio. Los vendidos: ¡pa’ fuera!, basta de sus shows y cortinas. Se caen a insultos y a discursitos de amenazas unos contra otros y luego se dan la mano, besos, comparten unos traguitos o una llamada amigable para felicitarse mutuamente.

    Muchos dirán “que bonito es criticar desde afuera”, me da igual. Yo no me fui porque quise, y cualquiera de los que está en Venezuela debe tener algún familiar en el exterior que le dirá que la vida de emigrante no es una panza, es una roncha. Todos quisiéramos estar en nuestra tierra ayudando a reconstruirla y sacarla adelante y tenemos familiares allá que se las están viendo feas y que tenemos que ayudar como podemos desde donde estamos.

    Para lograr una verdadera transición hacia la democracia debemos estar claros de que no será con esta Unidad, sino a través de una dirección política de líderes dispuestos a darlo todo por Venezuela, de líderes que estén claros en que no se puede perder más tiempo ni dar más plazos, porque el tiempo es lo más valioso, y cada venezolano lo pierde sufriendo o muriendo.

    Para concretar, la MUD cree que tiene a Dios agarrado por la chiva y esto debe cambiar. Es momento de canalizar nuestras esperanzas de otra manera y no a través de los que hoy son portavoces de la Unidad. Los ciudadanos deben hablar y ser escuchados, no ser ignorados bajo argumentos ridículos. Por eso, lo que propongo se logra en 3 pasos:

    1) Depurar la actual unidad. Dícese de “chao pescao” a los traidores con su diálogo.
    2) Empoderar una unidad nacional seria, de gente no reaccionaria, sino activista.
    3) ¡PA LA CALLE! Proponer un camino para salir del régimen lo antes posible. Las opciones están, solo que fueron vendidas, la gente saldrá de nuevo a la calle y tendrá ganas de luchar cuando realmente exista un camino con plazos, serio y tangible.

    Debemos dejar el miedo de lado y no tener en la mente ese mensaje que han sabido vender bien de “necesitamos la Unidad», «no podemos dividir», es verdad, necesitamos unidad, pero una unidad nacional donde el ciudadano sea el que mande y que los políticos con bolas y ovarios nos guíen.
    De aquí al 6 de diciembre podemos pensar en esto. No importa si estás en Venezuela o en el exterior, de alguna u otra manera nos apoyaremos. Viva Venezuela.

    @EusebioCosta