Etiqueta: juventud

  • Los desafíos de la política en Venezuela – Por Carlos Benucci

    Los desafíos de la política en Venezuela – Por Carlos Benucci

    ¿Aún queda espacio para la política en Venezuela? Inicio haciéndome esta pregunta porque pareciera que la respuesta es no. El Covid-19, sorpresa para el mundo entero, desgracia para los países que no tenemos un buen sistema de salud, transformó las dinámicas sociales desde hace por lo menos 5 meses atrás de forma radical. Venezuela, un país de gente cercana, amable y calurosa, ahora con restricciones de movilidad, de acción e inclusive de socialización. Para el primer mundo fue difícil: El pago de los servicios, la renta del hogar, los despidos a gran escala, la sobrevivencia por medio de los ahorros, sin embargo, hubo alternativas tanto individuales como gubernamentales, tal y como las democracias suelen enfrentar sus retos.

    ¿Qué es Venezuela? Un país que ya no cabe en la definición del tercer mundo. A la par de África, Venezuela, con una estadística que entre su pobreza y pobreza extrema sobrepasa el 90% de sus habitantes, no tiene mayores alternativas para lidiar con la crisis pandémica que azota al mundo entero. A nivel de comparación, el venezolano no debe lidiar con el pago de los servicios porque sencillamente no los hay. Cada día que pasa se le exige más a nuestro precario sistema eléctrico en el que explotan subestaciones casi de forma interdiaria. El servicio de agua, algo elemental para brindar higiene en plena crisis pandémica no llega a la mayoría de los hogares. Estos elementos mantienen ocupado al venezolano, la pobreza, los servicios, la higiene, la salud. El Estado totalitario hoy cumple un sueño húmedo y es tener la justificación para ejercer control masivo pero, cuánto puede durar la fantasía de las restricciones si a empujones salen como sea las personas a buscar un dólar americano para poder comer mientras que en estados como Anzoátegui o el Zulia ya empiezan a colapsar los hospitales y en Caracas las cifras suben estrepitosamente. Desde esta visión, no hay lógica que acompañe el arroz con mango de “flexibilizar la cuarentena radical”, cosa que suena más a promesa vacía. Libre tránsito para el que tenga la acreditación de funcionario público brindada por el régimen, “salvoconducto, por favor”.

    Dibujada la situación del venezolano y la conducta control-represiva del régimen, vamos entonces al plano de la discusión central. ¿Qué hacer? Si la política nos congrega en el debate de los elementos comunes en una sociedad, ¿cómo vivimos mejor? ¿cómo somos más libres? ¿cúal es la mejor forma de alzar la voz frente al Estado Criminal más peligroso en todo el mundo? cada pregunta más difícil de responder que la anterior y la verdad es que yo ni tengo la verdad absoluta, ni una respuesta acertada, solo una idea de qué es lo que creo que hay que hacer en el terreno nacional.

    El régimen se ha encargado de bloquear las vías de comunicación, eso descarta la eficiencia de las comunicaciones 2.0, que pueden servir para ciertos elementos, pero no para centrar nuestras estrategias de difusión de información. En ese sentido, la comunicación es el elemento fundamental para la resistencia política, la organizaciones debemos idear formas de que los mensajes claves y de ruptura con la verdad oficial lleguen a cada rincón del país, para la gente esto es sumamente importante, cada día debe recorrer en todas las esquinas de las ciudades y los pueblos de Venezuela un mensaje con profundo contenido político de lo que sucede en el país y esos mensajes enmarcados en estrategias macros que brinden la legitimidad a los futuros procesos de conflicto que se avecinan: “Solos no podemos, hace falta apoyo de afuera”, “A estos tipos debemos tumbarlos por la fuerza”, “El régimen te quiere pobre y muerto de hambre”. La distribución de los mensajes claves debe ir acompañada de activismo a nivel de guerrilla urbana: Pintas en las calles, telas con mensajes, acciones de insurrección que generen en la gente la expectativa de que el mensaje que llega sí viene de forma articulada y que nos llama a la organización de lo político.

    Ahora bien, se nos presenta un gran dilema y es cómo penetrar las estructuras del chavismo, cómo deconstruir toda una lógica de espionaje con superestructuras cubanas al acecho. No tengo aún respuesta de cómo hacerlo pero sí por dónde empezar… El barrio. La comunidad popular, copada de actores claves del régimen: jefe de calle, jefe del Clap, representante del RAAS, son individuos que se han puesto al servicio de la revolución y que son la unidad más importante del espionaje del régimen, quizás unos más o menos conscientes que otros, pero con estas personas, el objetivo no es “abrirle los ojos”, sino infiltrar esas estructuras y boicotear los procesos cotidianos de espionaje comunitario. ¿Por qué esto es importante? porque si en efecto no existe información para el régimen de dónde se están generando los focos de resistencia entonces será posible una organización más efectiva,

    ¿Qué hacer con toda una sociedad consciente de los mensajes claves de resistencia y su rol como actor de ruptura frente al Estado Criminal? Estar listos para los momentos esenciales en los que haya que dar la batalla en el terreno cuerpo a cuerpo contra el régimen. En efecto, esto se plantea como una alternativa a mediano y largo plazo, no tiene que ver con la Asamblea Nacional, ni con el interinato, tiene que ver con la organización política y de base, tienen que ver con los partidos, sindicatos y movimientos estudiantiles, tiene que ver con aquellas organizaciones de profunda esencia política y libertaria, tiene que ver con todo aquél que quiera poner su vida al servicio de la libertad de Venezuela.

    Esta estrategia, desde luego, debe ir acompañada de un profundo cambio en la dirigencia que elabore los mensajes y asuma la responsabilidad de la calle. Estas formas del ejercicio de la política en totalitarismos no entienden de twitter, o de “cobros”, o de zoom, o tarimas, esto es calle, y la calle es dura, es breve, pero contundente en su accionar y es peligrosa cuando la tienen dominada quienes entregaron nuestra soberanía al régimen castrista. En este terreno, vamos tarde. Llevamos 20 años organizando a la sociedad para objetivos que no son, no es el de la mayor popularidad, ni el que los saquen más cuentas de twitter, es el de la mayor capacidad de movilización en el acto y generación de conciencia política. De aquí, la mayor victoria que podemos conseguir los venezolanos es repolitizar a nuestra sociedad, un pueblo conciente de lo que vive es un pueblo que no titubeará en ir contra quienes pretendan cercenar sus libertades, pero para ello primero hay que conseguirlas.

    A la política en Venezuela le queda la responsabilidad de sostener la moral de un pueblo en alto, de conseguir día a día victorias en el plano terrenal que le hagan ver a la gente que mientras más opresión, mayor disidencia. A la dirigencia política le hace falta madurar, comprender su rol histórico y avanzar en los verdaderos caminos que nos harán libres, a los partidos les hace falta dejar de pensar en la política como su trabajo, pues el fin de un trabajo es la obtención del dinero y pensar la política de esta forma fue una de las razones que nos trajeron hasta acá. A mis compañeros de partido: salgamos de la zona de confort y asumamos las banderas que verdaderamente nos corresponden y a la juventud de Venezuela: Si ya estamos aquí, hagamos todo lo posible para transformar nuestra realidad.

     

    LUCHA, CALLE Y LIBERTAD.

  • Juan Pablo García a jóvenes venezolanos: Quédense para que juntos construyamos el país que todos queremos

    Juan Pablo García a jóvenes venezolanos: Quédense para que juntos construyamos el país que todos queremos

    El diputado cierra el acto del Modelo de las Naciones Unidas del Colegio Yale en Caracas

    El asambleísta señala que si él tuviese la responsabilidad de defender a Venezuela en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), defendería la democracia bajo el mandato del 16 de Julio

    (Caracas. 20/11/17) “El mejor mensaje que les puedo dar a ustedes, jóvenes venezolanos, es que se queden para que juntos construyamos el país que todos queremos”, afirmó el diputado a la Asamblea Nacional (AN), Juan Pablo García, como parte del cierre del acto del Modelo de las Naciones Unidas del Colegio Yale, en Caracas, donde tuvo la oportunidad de dirigirse a los participantes y público asistente para cerrar el evento.

    García inició enalteciendo el proceso de formación y preparación que tienen los estudiantes para llevar a cabo la defensa del país que representan en el Modelo.

    “Muchas veces nos hemos preguntado qué hacer cuando alcancemos la libertad de Venezuela, y cuando buscamos la respuesta siempre encontramos que la formación es fundamental dentro del proceso de democratización”, dijo el diputado.

    Refirió que si él tuviese la responsabilidad de defender a Venezuela en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), defendería la democracia y la República y lo haría bajo el mandato del 16 de Julio firmado por 7,6 millones de venezolanos.

    “Los defendería a ustedes, juventud venezolana que hoy se prepara para el día de mañana asumir la responsabilidad de la reconstrucción de Venezuela, y para que el día de mañana no abandonen el país sino que contemplen una Venezuela rica de verdad”, continuó.

    El Coordinador del partido Vente Venezuela en Monagas aseguró que el cambio del país empezará cuando los responsables de todo el desastre salgan del poder.

    Alentó al estudiantado ha continuar con su formación profesional y política, y dijo estar seguro de que inmerso en esa masa hay unos futuros empresarios, diputados, gobernadores e incluso un presidente de Venezuela.

     

    Aquí el discurso completo:

    Estimada directiva del Colegio Yale
    Estimada directiva del Modelo de Naciones Unidas, profesores asesores, faculties advisors, ciudadanos presentes.

    En primer lugar, quisiera agradecerles a ustedes la preciada labor que hacen en estos modelos de Naciones Unidas. Muchas veces nos hemos preguntado ¿Qué hacer cuando alcancemos la libertad de Venezuela? Y cuando buscamos la respuesta siempre encontramos que la formación es fundamental dentro del proceso de democratización. Hoy ustedes pasan por un proceso de formación que no sólo dura tres días, sino que dura varias semanas de preparación para defender una postura del país que representan. Entender eso es clave, puesto que defender la posición oficial de un país es un compromiso y una responsabilidad que uno asume.

    Yo los veía debatir y me hacía la pregunta ¿Si yo tuviera que defender la posición hoy de Venezuela, cuál sería? Y la respuesta es sencilla. Necesariamente defendería el mandato del 16 de Julio por el que más de 7 millones de Venezolanos firmaron, defendería la democracia y la República por la que hemos luchado durante tantos años, los defendería a ustedes, juventud venezolana que hoy se prepara para el día de mañana asumir la responsabilidad de la reconstrucción de Venezuela, y para que el día de mañana no abandonen el país sino que contemplen una Venezuela rica de verdad. Con oportunidades para los jóvenes, con un mercado abierto que genere competencia y productividad, con colegios y universidades produciendo conocimiento y realizando investigaciones, eso será Venezuela y ustedes van a ser también responsables de eso. Espero no equivocarme, pero aquí seguramente puedo estar visualizando al próximo presidente de Fedecamaras, a un futuro gobernador, diputado e incluso a un futuro presidente del país, a un líder estudiantil que ponga a las universidades venezolanas a valer, porque eso es Venezuela, diversidad, y gente valiente que lucha por sus principios.

    Yo soy diputado de la Asamblea Nacional, un espacio que ganamos de forma democrática y que todo el pueblo de Venezuela debe defender. Yo mismo he estado al frente de la defensa de la democracia y de nuestro país. Hoy nuestra fracción parlamentaria ha seguido plenamente el mandato del pueblo y ha llevado ante la Asamblea la propuesta del cambio del Consejo Nacional Electoral, porque entendemos que el cambio de nuestro país empieza por cambiar a los responsables del desastre en el que hoy vivimos, pero más temprano que tarde, desde la Asamblea y desde todos los espacios en el que estemos los liberales recuperaremos el país que tanto nos pertenece a todos los Venezolanos, no solo a una cúpula corrupta.

    Hoy ustedes jóvenes venezolanos tienen una oportunidad de oro, ver llegar el cambio en Venezuela; el cambio que desde hace 18 años hemos estado esperando y ustedes van a tener la oportunidad de verlo en vivo. El mejor mensaje que les puedo dar a ustedes jóvenes venezolanos es que se queden a luchar por el país y que juntos construyamos el país que todos queremos.

    Ustedes son Venezuela
    Yo soy Venezuela
    Todos somos Venezuela

    ¡Viva la libertad!

     

     

  • Jóvenes de Vente Venezuela en Anzoátegui estiman que 70% de juventud oriental firmará por revocatorio

    Jóvenes de Vente Venezuela en Anzoátegui estiman que 70% de juventud oriental firmará por revocatorio

    Amira Salazar: Nos rebelaremos en las calles con firmas y votos

    La dirigente juvenil del partido azul en la entidad oriental precisa que “si el régimen no descansa en su afán de saboteo, nosotros no descansaremos hasta que estén fuera de Miraflores”

    (Puerto La Cruz. 03/08/2016) La coordinadora juvenil de Vente Venezuela en Anzoátegui, Amira Salazar, estimó este miércoles que el 70% de la juventud en la entidad oriental firmará por el revocatorio.

    “¿Por qué firmaremos? Porque somos los jóvenes los más afectados por la crisis política, económica y humanitaria que padece el país. Somos los jóvenes quienes vemos nuestro presente y futuro truncados. Somos los jóvenes los que no conseguimos empleos, son los liceístas los que se están desmayándose en los liceos por falta de comida”, sostuvo.

    La vocera de los jóvenes del partido azul expresó que existe un sentimiento de cambio que se extiende por toda la sociedad venezolana y sobre todo “entre los jóvenes”.

    La estudiante de la Universidad de Oriente (UDO) aseguró que “nos rebelaremos en las calles con nuestras firmas y con nuestros votos”.

    Además, indicó que los jóvenes trabajadores, los universitarios y emprendedores desean una Venezuela de libertad y oportunidades y esta aspiración los motiva para salir a expresar abiertamente su inconformidad con un modelo político y económico que ha hundido a la República en la miseria.

    Y expresó: “Si el régimen no descansa en su afán de saboteo, nosotros no descansaremos hasta que estén fuera de Miraflores”.

    Frenan expresión democrática

    Amira Salazar señaló que desde el directorio del Consejo Nacional Electoral (CNE) están planificando y orquestando nuevas medidas para frenar la expresión democrática de la ciudadanía venezolana y advirtió que en los salones del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se “cocina un Plan B” para evitar que los venezolanos revoquen al régimen.

    “Frente a los riesgos que tenemos al frente, la juventud  de Anzoátegui, como del resto de Venezuela, está lista para hacer valer sus derechos. Jamás se ha visto que los tiranos se salgan con la suya mucho tiempo”, agregó.

    Precisó que así como serán miles los jóvenes de Anzoátegui que saldrán a firmar por el revocatorio, serán muchos más los que votarán en cualquier elección para revocar y sacar a quienes ostentan el poder.

    Finalmente, invitó a los jóvenes que “sueñan con la libertad” a unirse a Vente Venezuela y “luchar juntos por una Venezuela de ciudadanos libres”.

     

  • La juventud en épocas de dictadura – Por Marisela Portillo

    La juventud en épocas de dictadura – Por Marisela Portillo

    La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu” Mateo Alemán. 

    Inicio con esta frase célebre, porque quiero hablar de la Juventud, del importante y trascendental papel que ha jugado en esta época de crisis y dictadura, pero no solo de la juventud a la que llamamos “chamos”, sino también, de la juventud de espíritu, la juventud de corazón, esa que siempre ha sido luchadora y defensora de la democracia, a ellos también me refiero.

    Es difícil, muy difícil, para nosotros, los jóvenes, vivir esta etapa de amargura, frustración y humillación, por las que nos está haciendo pasar el régimen de Nicolás Maduro, y por lo que hemos padecido por mas de 16 años.

    Es difícil llamar a un amigo, y en vez de preguntarle “Epa, Cuéntame, ¿A dónde fuiste este fin de semana? ¿Disfrutaste?”, llamamos para preguntar “¿Conseguiste el medicamento que estabas buscando? ¿Te puedo ayudar en algo? ¿Tienes harina pan? Te la cambio por una leche, o incluso para advertir y que nos adviertan “No estés saliendo por ahí que la cosa esta muy peligrosa”.

    Es triste saber que no hay futuro para nosotros los jóvenes que solemos ser tan ambiciosos; que en lo que salimos del liceo deseamos un carro, y a futuro un apartamento. No hay futuro para ningún ciudadano.

    Hoy, en Venezuela, no se sale de abajo “dignamente”, con un sueldo mínimo vivimos para un día, porque 2 bolsitas de carne, y 1 cartón de huevo lo equivalen. Todo lo que un joven por convicción aspira, por vocación, este régimen corrupto, nos los arrebata, nos los hecha para atrás, el derecho a una educación de calidad, a ser profesionales de calidad, a servicios de salud de primera, a seguridad, empleo, una vida digna, inclusive el derecho a una familia, porque ¿como se viene a traer un ser humano indefenso al mundo, a pasar trabajo?, es una crisis por donde la cabeza asomes.

    Son muchos los obstáculos que este régimen nos ha colocado en frente, las humillaciones, y deshonras, por las que nos ha hecho pasar, sin embargo, hay una generación de líderes, una generación de cambio, con un poder de lucha por la democracia de este país tan elogioso, que desde el día 1 de dictadura, se ha encargado de ser la piedra de tranca del régimen. Es esa generación de jóvenes que no desea, ni permitirá, que sus sueños se frustren por una pésima gestión gubernamental, y que como bien dicen: “Nos han quitado tanto, que también nos quitaron el miedo”, hay una generación decidida a luchar por su país, a quedarse y cumplir sus sueños aquí, porque somos el futuro de esta tierra; solo espero que tomemos de lo malo, lo mejor, y no repitamos moldes viciados, corruptos y malintencionados, a los que decidamos emprender en el mundo de la política y servicio público, recuerden que hay quienes apuestan y confían en nosotros.

    Nuestra historia, joven luchador, siempre debe basarse en la democracia, en la pasión por la libertad, el trabajo como origen de dignidad, la propiedad sin adjetivos como requisito para la libertad, la igualdad ante la justicia como rectora de nuestro  proceder, la solidaridad como valor humano, el respeto al derecho de disentir, y la familia como espacio en el que viven los valores y se fraguan los ciudadanos responsables, por lo que mi invitación es a que no dejemos la lucha por la mitad, que luchemos hasta vencer, este país lo tiene todo, y ¿porque dejarlo todo por una etapa transitoria, y que se encuentra en etapa Terminal? ¡NO!, hay que seguir, hay que seguir ejerciendo liderazgo, hay que ser portavoces de la paz, de la libertad, de la democracia.

    Yo me quedo aquí, yo me quedo luchando por este país, mi bandera la seguiré levantando con orgullo y pasión, y es que ¿Hay algún país que se parezca a este?, lo dudo. Lo malo pasará, los malos también, y lo bueno ya viene, se acerca la libertad, y nuestros sueños podrán hacerse realidad, no descansar hasta cruzar la línea de la meta, ¡Por Favor!

    @Marisela_DVPG

     

  • Dibujando Ideas: Ser joven y ser venezolano – Por Amira Salazar

    Dibujando Ideas: Ser joven y ser venezolano – Por Amira Salazar

    ¿Cuántos jóvenes  han tenido que dejar sus universidades, sus estudios, para trabajar y ayudar a mantener su hogar? ¿Cuantos jóvenes tienen que decidirse entre ir a clases o hacer una cola para llevar alimento a sus casas? ¿Cuántos jóvenes tienen que decidir entre desayunar o sacar las copias de estudio?

    Hoy nos toca vivir tiempos difíciles; momentos en los que nuestros sueños y aspiraciones se ven truncados por la falta de libertades, por la opresión que desde Miraflores se emprende contra todos los venezolanos, sin distinciones, porque todos, sin importar nuestro pensamiento político o por quién hayamos votado, padecemos la misma realidad.

    Si comemos hoy no sabemos si comeremos mañana, cada vez son menos los alimentos que se consiguen y día a día el poder adquisitivo decae más. Ante esto la respuesta del régimen es acentuar los controles, haciéndonos cada vez más dependientes de sus dádivas, manipulándonos, jugando con el hambre de toda una nación.

    Ser venezolano se ha convertido en un oficio peligroso. Si hoy llegamos sanos y salvos a nuestras casas no estamos seguros de correr con la misma suerte el día siguiente.

    Ser venezolano es una lucha constante. Desde el nacimiento, nuestros bebés luchan por sobrevivir a las carencias en insumos y medicinas y a las condiciones de contaminación que reinan en nuestros hospitales.

    A esta generación de jóvenes no nos ha tocado vivir a plenitud; los altos índices de inseguridad  y la precaria situación económica nos mantienen presos en nuestras casas y hacen cada vez más difícil salir de paseo, planificar un viaje y compartir con nuestros familiares y amigos.

    A esta generación de jóvenes nos ha tocado ser fuertes y asumir responsabilidades. Nos ha tocado demostrar que la juventud no representa inmadurez, sino que simboliza fuerza, entusiasmo y constancia.

    Los jóvenes representamos la esperanza para Venezuela y en la medida en que lo asumamos y aceptemos los compromisos históricos que se nos plantean e impulsemos los cambios que necesita el país, haremos realidad esa Venezuela próspera y de oportunidades que todos anhelamos.

    Ser joven y ser venezolanos puede ser difícil, puede ser una tarea titánica. No obstante, también es una evidencia de que cuando nos proponemos algo somos imbatibles y de que somos hijos de  los obstáculos y campeones en la dificultad.

    @Amira_salazarb

  • Dilemas del país de las frustraciones – Por Daniel Merchan

    Dilemas del país de las frustraciones – Por Daniel Merchan

    Si algo resume a la Venezuela de hoy es la palabra frustración, contradictorio considerando que es el mismo país que por años batió varios records guinness de felicidad, pero que ahora tiene casi 2 millones de venezolanos en el exterior, el mayor éxodo de su historia, pues la calidad de vida es un concepto que hace tiempo no se hace presente en las calles de la pequeña Venecia bautizada por Vespucio.

    Se podría decir que en los últimos años varios países latinoamericanos encontraron formulas atractivas para la comunidad internacional. Chile y Perú se transformaron en modelos de crecimiento económico, México centralizo la puerta de entrada para las grandes multinacionales a latinoamerica, Colombia genero una nueva política de seguridad y educación que transformo a varias de sus ciudades en iconos de cambio, Brasil pese a su crisis institucional se mantuvo cono un mercado efervescente junto a otros estados en la iniciativa BRICS. Sin embargo, hay otro tanto de países que se alejaron del desarrollo y se sumieron en la oscuridad de la corrupción y modelos envejecidos, que ya tuvieron su paso fallido por la historia contemporánea.

    Venezuela es el mayor ejemplo del alejamiento de las oportunidades. Un país donde ser emprendedor es toda una odisea, en el cual se requiere la burocrática cifra de 17 trámites para abrir una empresa, que luego deberá someterse a una ley de control de precios, a la inexistencia de divisas para las importaciones y a la amenaza mas que segura de una expropiación si no le sigue el ritmo a los cambios repentinos gubernamentales. Pero esto no es todo, adicionalmente los venezolanos estamos en medio de un gigante desfase económico que alimenta la mayor burbuja inflacionaria de su existencia, montada en olas de 500% en 2016 y proyectada a ser un Tsunami en 2017 superando la barrera de 1300%, 4 dígitos devastadores para cualquier sociedad según los cálculos del FMI.

    Como si esto no bastara, la nación sudamericana y caribeña, depende en un 96 % de sus ingresos de la actividad petrolera, venida a menos en la comercialización del barril OPEP y sin poder ajustar su aparato productivo nacional a corto plazo. Aun así, le faltan ingredientes a la receta de la catástrofe, es el país americano con mayor rezago en materia de combate a la corrupción en los mapas de transparencia internacional. Es por una gran distancia el territorio más violento en el ámbito de la inseguridad personal en todas las mediciones de la región. También está al margen de las evaluaciones en materia de derechos humanos, esta vinculado a la persecución a la prensa libre, y los desastres naturales han llegado como último signo de la anarquía, períodos extensos de sequía que han ocasionado la mayor crisis eléctrica conocida por sus habitantes, donde como si se tratara de una choza internada en la selva, los grandes urbanismos del país sufren cortes diarios de luz por 4 horas y a veces más. Esto detiene la ya mermada capacidad operativa de comercios, centros educativos, telecomunicaciones y otros rubros estancados en la crisis.

    Todas las naciones llevan una marca, la Venezuela actual tiene la del país de las frustraciones, emblema duro para llevar sobre sus hombros, y que rompe el paradigma de aquel oasis de esperanza y nuevo comienzo que alentó a una buena parte de la migración europea y propiamente sudamericana, para tomar rumbo a la tierra de Bolívar durante el siglo XX, como manera de encontrar la felicidad anhelada. No era el sueño americano, era el sueño venezolano que recorrió el planeta entero. Ahora bien, si los jóvenes han optado por dejar atrás sus frustraciones para conseguir donde alcanzar sus sueños, la realidad tampoco debe ser tan desilusionante, ya que si bien el panorama no pinta en positivo, también puede variar, pues más del 75% de las personas que migran de Venezuela han afirmado que  regresarían a su país de mejorar las condiciones. Esto es un dato esperanzador, y que impulsa no la tesis de la fuga de cerebros, sino la de la circulación de cerebro, que están a la espera de volver a su origen para aportar ahora todo el talento y la experiencia recabada en el camino. Sin embargo para que eso suceda, la frustración debe dejar de ser la señal emitida desde la República al norte del sur, y los venezolanos tienen que propiciar su transición definitiva, cualquiera sea la ruta a tomar, para empezar a dar señales de progreso y desarrollo, disminuir los riesgos y representar nuevamente su marcado talante de hospitalidad, confianza y optimismo para avanzar.

    Daniel Merchán M

    @Daniel_Merchan