Categoría: Opinión

  • Esequibo… es nuestro – Por Karen Rojas

    Esequibo… es nuestro – Por Karen Rojas

      El régimen venezolano después de 15 años de silencio con relación al justo reclamo nacional sobre el Esequibo emprendió una campaña de supuesto nacionalismo que sólo expresa la incapacidad del sistema actual para defender lo nuestro y es otra muestra más de las costuras de un modelo fracasado en todas las aristas.

    Ante el inicial empuje de Guyana para despojarnos de nuestro territorio, o de parte de éste, fue la líder de Vente Venezuela, María Corina Machado, quien salió a dar la cara y a exigirle a los guyaneses el cese a sus pretensiones expansionistas que está inspiradas en sus oscuras apetencias patrioteras.

    María Corina hasta le envió una misiva al presidente guyanés en la cual expresaba su rechazo categórico a la iniciativa de aquel gobierno de autorizar la exploración minera y petrolera en suelo del Esequibo venezolano.

    Mientras esto ocurría, el silencio de Miraflores era cómplice y hasta traidor. Los niveles de despojo de los guyaneses fueron tales que las Fuerzas Armadas Nacionales presionaron al despacho presidencial para una reacción.

    Es decir, la actitud de defensa del territorio no fue una iniciativa presidencial sino que fue motivada por la presión de los cuarteles.

    Fue la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), a través de sus diferentes voceros, y especialmente María Corina la que levantó la voz ante la expoliación que los guyaneses estaban adelantando en detrimento de la soberanía nacional.

    Ante el gesto realmente nacionalista de Vente Venezuela, y la actitud que asumieron las altas capas del estamento militar criollo, es que Nicolás Maduro decidió hablar, por cierto con varios meses de demora, para no decir años.

    El llamado socialismo del siglo XXI ha sido el responsable de la actual crisis, porque desde su establecimiento en el país en 1998, primero Hugo Chávez y posterior Nicolás Maduro, fueron echando un lado la posición de reclamo venezolano en torno al Esequibo lo cual fue aprovechado por las pretensiones realmente imperialista de Guyana.

    La campaña oficial del “Esequibo es Venezuela”, auspiciada por el régimen es un intento para tratar de minimizar la real campaña de “Esequibo es Nuestro” que desarrolló Vente Venezuela.

    Lo cierto es que el Estado encarnado por el régimen madurista no está defendiendo el Esequibo por nacionalismo, sino como un instrumento para desviar la atención pública.

    Si las acciones gubernamentales fuesen realmente sinceras hubiesen adelantado una política más acertada a los largo de 15 años de apatía y de traición por parte de esto que llaman “revolución”.

    Culmino estas líneas calificando al régimen de Nicolás Maduro como apátrida, porque ellos son los que han provocado por su ineptitud la actual campaña de expansión de los guyaneses.

    Este régimen tendrá que pedir perdón por todas sus acciones y omisiones que cada vez le cuestan más a nuestro país.

    Twitter: @KarensRojasm

  • ¡La cerveza!  – Por Pedro Urruchurtu

    ¡La cerveza! – Por Pedro Urruchurtu

    Un rumor de esos que nadie espera. Se escuchan murmullos y expresiones duras: “ahora sí, esto se acabó”. Lo anterior, se refiere a la noticia de que Venezuela, en pocas semanas, podría quedarse sin cerveza, debido a conflictos sindicales, a la falta de materia prima y a la agravada situación del país. Muchos consideran que eso significaría el final del gobierno y el punto final de la crisis. No sé qué creer…

    Resulta contradictorio, una vez más, que sigamos poniendo el ojo en la consecuencia y no en la causa. El asunto no es que se acabe la cerveza; el asunto es que la cerveza, como otros muchos productos que han ido desapareciendo, es la víctima de un modelo perverso de controles a la economía, que así como a la sociedad, busca no sólo la destrucción productiva sino también la sumisión.

    Algunos piensan que el final de la cerveza podría significar el final del gobierno. Hoy no estoy tan seguro. En un país donde a diario desaparecen cosas que nos hacían identificarnos, que nos unían, que nos hacían una nación normal, difícilmente que desaparezca un producto más, aunque emblemático, podrá causar algún tipo de crisis. Y es que la costumbre se ha ido apoderando tanto de nuestras vidas, que asumimos ya como normal lo extraordinario, y lo verdaderamente normal lo echamos de menos.

    Situémonos algunos meses atrás: El “No, vale. Yo no creo” era la norma. “¿Libreta de racionamiento en Venezuela? ¡Ni que fuéramos Cuba!” y de pronto, captahuellas por doquier que todos aceptaron sin chistar, porque daba orden y porque había mucha gente desconsiderada que compraba muchos productos a la vez (como si eso fuera malo). Cosas como esas, aceptadas porque se piensa que no hay más opción, son las que me hacen pensar que hasta la cerveza (eso que forma parte del día a día, de la vía a cualquier viaje entre amigos y familia, de la parrilla mientras se consiga carne, del juego de béisbol y toda la temporada, del calor del mediodía, de disfrutar una cervecita “vestida de novia”) nos la robarán, nos cambiarán hasta en eso, como lo han hecho con todo.

    Revisémonos como sociedad. Hemos dejado que nos cambien y cambien lo que nos unía, lo que nos hacía un solo país. La arepa se ha vuelto un hito a la supervivencia, y así, ha ocurrido lo mismo con miles de productos que eran venezolanos y que a duras penas consiguen sustitutos en los anaqueles, provenientes de otros países que seguro hoy se ríen de lo que somos y dejamos de ser.

    Pero no todo es culpa de la sociedad. No es menos cierto que una gran parte de la dirigencia opositora tiene cuota en todo esto. Decir que van a cambiar las cosas, dejando todo como está, además de populismo, es un vil engaño. Son pocos los que han plantado postura firme frente a la defensa de la propiedad, de la producción, de la empresa privada. El régimen ha sembrado la semilla del odio en todo aquello que sea productivo del país, y parte del país ha comprado el discurso de que los empresarios son malos, cuando son estos parte esencial del desarrollo de una nación. También hay empresas que, por sobrevivir, han preferido caer en la destrucción que les ha impuesto el régimen. En lugar de pedir que levanten los controles, piden que se revisen los controles para que sean más eficaces. No hay control que resulte eficaz cuando es precisamente el control lo que condena a la destrucción.

    Es fácil encontrar por allí declaraciones de algunos dirigentes que afirman que el problema no es el modelo político sino el económico, y que rectificando en materia económica, es posible que el país avance. Precisamente, como lo comentaba en un par de artículos pasados, la miopía política es la que nos condena al fracaso. No es posible entender el actual modelo económico sin comprender la naturaleza del modelo político, profundamente antidemocrático, que coarta las libertades y que condena a los ciudadanos a la sumisión y a la humillación, por medio de controles y políticas de Estado absolutamente crueles. No hay posibilidad de cambiar el modelo económico hasta tanto se cambie, de manera profunda, el modelo político. El problema es que el socialismo habita en el corazón de muchos, de lado y lado.

    La cerveza, nuestro poder adquisitivo y hasta nosotros mismos estamos condenados a desaparecer, mientras no entendamos que ese es precisamente el propósito de quienes hoy usurpan el poder y han secuestrado al Estado. Mientras sigamos siendo pasivos ante tanto atropello, nos seguirán arrebatando todo lo que algún día nos hizo país, lo que algún día nos hizo Venezuela. Tenemos grandes oportunidades de cambiar esto, pero pasa por entenderlo así: que queremos cambiar.

    Mientras sigamos aceptando como normal que todo lo que nos hacía refugiarnos en un país distinto esté desapareciendo, hasta desapareceremos nosotros y no nos habremos dado cuenta. El asunto no es la cerveza, no es la harina PAN, no la mayonesa o la mostaza; el asunto es que el modelo está pensado así: cambiarlo todo, destruirlo todo a cambio de favorecer y mantener en el poder al grupito que, con todo y sus nexos, no le importa en lo absoluto que el país mejore, y no les importa entregar lo que sea para seguir en el poder.

    De seguir así, desaparecerá la cerveza y nos dirán que tomemos agua (mientras haya), nos dirán que la cerveza es mala, que el alcohol es malo, que las bebidas son malas, que el verdadero socialismo es aquel en que el pueblo pasa sed y hambre pero que lucha por la patria… ¿Lo más triste? Lo aceptaremos, y diremos que el gobierno caerá si se acaba el agua. Se acabará el agua, se acabará el país pero así, en esas condiciones, seguirá habiendo gobierno. Y seguirá habiendo gobierno por la pasividad de la sociedad, por la cobardía del liderazgo y por la resignación de los empresarios.

    Pensémoslo en serio… Venezuela es más que pasividad, cobardía y resignación; Venezuela es mucho más que una cerveza…

    Twitter: @Urruchurtu

  • Integridad territorial primero y amistad después. Parte II #ElEsequiboEsNuestro

    Integridad territorial primero y amistad después. Parte II #ElEsequiboEsNuestro

    El 22 de junio de 2011, publicaba en el portal www.runrun.es un artículo con el mismo nombre, http://runrun.es/nacional/inbox/20438/las-malvinas-integridad-territorial-primero-y-amistad-despues-por-maria-teresa-belandria.html por eso hemos decidido reproducir el título, pero actualizarlo habida cuenta de que las consideraciones que expresábamos en aquel momento han tomado un nuevo giro que vale la pena analizar. La controversia por el territorio Esequibo y las áreas marinas y submarinas de la zona en reclamación vuelve a la palestra pública con mucho verbo encendido y publicidad oficialmente dirigida a aglutinar voluntades, llamando a la Unidad Nacional. No nos oponemos a ello, todo lo contrario, nos parece adecuado que finalmente el Ejecutivo Nacional asuma una tarea que había postergado demasiado tiempo.

    Fueron múltiples los llamados de atención que desde el año 2000 formulamos ante la inacción, silencio y la complacencia oficial frente a los actos hostiles e inamistosos de la República Cooperativa de Guyana. Muy lamentablemente, “la integración latinoamericana y caribeña” sirvió a los intereses políticos coyunturales de nuestro país: fundar Petrocaribe, la CELAC y sumar votos en la OEA a través de CARICOM.  Pero pongamos los eventos en contexto para comprender el giro de la política exterior venezolana en la última semana.

    Guyana nos agrede ¿ahora?

    En su discurso, el 20 de febrero de 2004 durante su visita a Georgetown, el Presidente Chávez afirmó: «El asunto del Esequibo será eliminado del marco de las relaciones sociales, políticas y económicas de los dos países«.  Esta afirmación  fue inmediatamente aprovechada por Guyana y se tradujo como el abandono de la reclamación territorial. El embajador en Caracas Odeen Ishmael,  declaraba a un medio impreso en 2007 que «La confraternidad entre dos países socialistas implica abandonar el contencioso fronterizo, dado que los hermanos están llamados a vivir en paz«, la contención firme, decidida y diplomática de la controversia reconocida por el Acuerdo de Ginebra de 1966 y conducida a través del mecanismo de los buenos oficios había terminado en la práctica. Guyana obtuvo lo que quería, que Venezuela no se opusiera a sus máximas aspiraciones territoriales y marítimas.

    ¿Por qué Guyana actúa así?

    Conforme al nuevo status quo, en 2011 Guyana introdujo ante la Comisión de Límites de Plataforma Continental de la Organización de las Naciones Unidas, la petición para extender “su” plataforma continental de 200 a 350 millas náuticas. En sus alegatos, omiten deliberadamente mencionar que el territorio (que concede los derechos en el mar) está en reclamación y que las áreas marinas y submarinas se encuentran pendientes de delimitación. La solicitud cercenaba  completamente la fachada Atlántica de Venezuela, violaba el Tratado de límites suscrito entre Trinidad y Tobago y Venezuela (1990), desconocía y vulneraba los legítimos e indiscutibles derechos de nuestra nación en la proyección marítima del estado Sucre y Delta Amacuro, impidiéndonos  la libre navegación en el delta del Orinoco.  Venezuela fue notificada después que la solicitud estaba en la ONU.  Esa acción, no fue protestada oficialmente, fue respondida mediante una nota de prensa en la que luego de acusar a profesores, diplomáticos y diputados de guerreristas y promotores del odio contra Guyana por denunciar la violación del Acuerdo de Ginebra y los derechos de Venezuela en la zona en reclamación, terminó por reivindicarse la controversia.   Finalmente, ese año, la Cancillería envió una misión a la ONU y la Comisión  de Límites suspendió temporalmente la solicitud guyanesa.

    Pero es mandatorio recordar que, la República Cooperativa de Guyana, se encuentra en posesión del  territorio en reclamación, en consecuencia ha otorgado concesiones no solo en las áreas marinas y submarinas sino en toda la Guyana Esequiba.  A la fecha, más de 66 empresas (chinas, canadienses, estadounidenses, coreanas, trinitarias, entre otras) exploran, explotan y comercializan los recursos que encuentran, incluido el gobierno de la República Federativa de Brasil.

    ¿Quién es el responsable del aumento de las tensiones?

    El 31 de agosto de 2013, en visita oficial del Presidente Nicolás Maduro a Georgetown este  expresó con relación al Acuerdo de Ginebra de 1966, lo siguiente  «es un acuerdo entre el viejo imperio británico y un viejo gobierno de Acción Democrática en Venezuela» y que » fueron los años en que en Venezuela empezó una campaña dentro de la Fuerza Armada venezolana, dentro de los medios de comunicación hacia la población de odio, de acoso, de preparación psicológica, a través del desprecio, el racismo para invadir Guyana«.  Las empresas concesionarias tomaron nota y Donal Ramotar, Presidente de Guyana les garantizó que sus inversiones no serian perturbadas.

    La empresa Anadarko, autorizada por Guyana, envío el Buque S/V Ternik Perdana a realizar exploración sísmica en la parte norte del Bloque Stabroek, cuyos límites se corresponden con las máximas aspiraciones marítimas expresadas por Guyana en su petición a la ONU en 2011.  El 10 de octubre de 2013, la patrullera oceánica de nuestra Armada Nacional “Yekuana”, avistó el buque y encontrándose éste  dentro de las 200 millas de la zona económica exclusiva, vale decir, en aguas territoriales venezolanas, fue enganchado y llevado a la Capitanía de puerto de la Isla de Margarita donde permaneció detenido por varios días. Una acción legítima y legal y valiente de nuestros marinos, que en uso de las atribuciones que le confiere el artículo 328 de la CN preservaron la soberanía e integridad de nuestro territorio.  Guyana hizo caso omiso de las  Notas de Prensa, en definitiva estas carecen de valor jurídico en el Derecho Internacional Público, no son oponibles ante las instancias judiciales y no configuran derechos.  Por ello en septiembre de 2014 Guyana nuevamente autorizan al buque S/V Prospector  el ingreso a “su” plataforma continental. En esta ocasión, el buque entró, exploró y en Venezuela no se protestó oficialmente.

    ¿Con quién es la controversia?

    En marzo de 2015, la Deep Water Champion, es autorizada por Guyana y fondea en las aguas territoriales del Campo Liza, Bloque Stabroek  esta plataforma petrolera de última generación es propiedad de Exxon Mobil (de capital estadounidense asociada en esta exploración con CNOOC (compañía estatal de petróleos china), empresa que también explora y explota la faja petrolífera del Orinoco,  dos meses después de su arribo, se anuncia el hallazgo de petróleo. Esa concesión se encuentra en lo que Guyana afirma es “su plataforma continental”,  es la misma que no ha sido autorizada por la ONU, que se ubica en la zona en reclamación sujeta al Acuerdo de Ginebra de 1966 y cuya exploración viola el artículo V del citado documento. La cancillería venezolana optó por protestar oficialmente, pero enviando una comunicación a la empresa concesionaria del bloque Stabroek, un error inexcusable.

     La controversia territorial está circunscrita a los estados: la República Cooperativa de Guyana, quien la reconoció en la firma del Acuerdo de Ginebra y la República Bolivariana de Venezuela. Los estados deben adecuar su actuación a las previsiones de dicho tratado y manejarse de conformidad al mecanismo de los buenos oficios.  Consecuentemente la protesta debe dirigirse al gobierno de Guyana y debe formularse integralmente, vale decir, reafirmar que las concesiones otorgadas tanto en la tierra como en el mar son nulas y violatorias del Acuerdo entre los estados.

    ¿Qué origina el escándalo reciente?

    La publicación en la Gaceta Oficial el 27-05-2015 del Decreto N° 1787, reformado el 08-06-15, que crea y activa las ZODIMAIN, originó la protesta de Surinam, la Guyana Francesa y Colombia y consecuentemente la unión a favor de Guyana del CARICOM y la Commonwealth, es decir, de la OTAN. La errónea interpretación que de sus alcances realizaron, encendió las alarmas de los vecinos alegando que las coordenadas de patrullaje eran una delimitación unilateral de las áreas marinas y submarinas. Luego de la consulta al TSJ, el controvertido Decreto fue derogado y en su lugar se publicó el nuevo Decreto N° 1859, con fecha 06-07-15, sin coordenadas. Sin embargo, se hace mención expresa y quedan a salvo los legítimos derechos de Venezuela en todas las  ZODIMAIN de conformidad con el Derecho Internacional Público.  Las declaraciones del excelentísimo señor Presidente de la República Cooperativa de Guyana, David Granger, calificándonos de “mono en la espalda”, deben ser rechazadas por ofensivas. Y para ello, existen los canales diplomáticos. Sin embargo su actitud desafiante se inscribe en el memorial de agravios a nuestro país que no fueron oportuna y enérgicamente contestados.  Llamar a la embajadora al menos nos lava la cara frente al insulto. Pero la verdad es que el gobierno concedió durante demasiado tiempo.

    Escribíamos en 2011 “El silencio oficial en torno al status de estas reclamaciones legítimas de Venezuela preocupa ya que por desconocimiento, inacción, alianzas extra regionales, amistad, ideología, o sencillamente ignorancia puede darse al traste con uno de los elementos esenciales a nuestra Nación: El Territorio”.

    Por eso nos complace que se emprendan acciones y tal efecto nos permitimos respetuosamente formular algunas recomendaciones: a) es indispensable mantener la controversia en el ámbito bilateral, la internacionalización favorece las máximas aspiraciones de Guyana en detrimento de nuestros legítimos derechos; b) es urgente designar un nuevo representante permanente y a tiempo completo ante el mecanismo de los buenos oficios; c) en la reunión con el Secretario General  de  la ONU para impulsar la designación de un Buen Oficiante, es pertinente sugerir que no sea un caribeño, la postura adoptada por CARICOM  (reconociendo como límite válido el Laudo Arbitral de Paris de 1899) es muestra de su parcialidad a favor de Guyana; d) no involucrar a UNASUR, uno de los 3 países que propiciaron el dialogo-Colombia- mantiene un diferendo con nuestro país, vale decir, carece de imparcialidad frente a las controversias; e) mantener a la CELAC informada pero que no sea ni garante ni obtenga un papel destacado, los caribeños son un bloque socio-político con una posición firme a favor de Guyana; f) impulsar en el Ejecutivo Nacional la fijación por Decreto de la Plataforma Continental de los estados Sucre y Delta Amacuro, conforme a la Convención de Derecho del Mar de 1982 y la Ley Orgánica de los Espacios Acuáticos-Guyana no puede oponerse a este Decreto, que no solo es válido para el derecho interno sino inobjetable en el Derecho Internacional Público;  g) utilizar las Notas de Protesta y reclamar íntegramente a Guyana; por último, mantener las controversias y los diferendos en distintas instancias, para ello, es indispensable reactivar la CONEG (paralizada desde 2009) en el caso de Colombia, usar el mecanismo de los buenos oficios u otro que se acuerde con Guyana;  y proceder a la negociación con los países del Caribe Oriental con prudencia, paciencia, racionalidad tal como se realizó entre 1970 y 1990 por el ilustre Isidro Morales Paúl, artífice de nuestros tratados de límites con Francia, República Dominicana, Estados Unidos de Norteamérica (Puerto Rico), Trinidad y Tobago.

    La aquiescencia por inacción diplomática ha sido constante en los últimos 16 años. Estamos a tiempo de revertir el daño y esperamos que se pase de la retórica a la práctica con el concurso de todos.  La defensa de la integridad territorial y la soberanía de nuestra nación es competencia de todos  los venezolanos, cada cual desde su ámbito de acción, en nuestro caso, desde la Universidad hace 21 años, sin estridencias, estudiando los documentos, revisando los tratados e inculcando en las nuevas generaciones el amor por nuestro país, incluso cuando ni siquiera era popular afirmar lo que hoy todos afortunadamente saben #ElEsequiboesnuestro.

    Twitter: @matebe

  • Izquierda y derecha – Por Miguel Velarde

    Izquierda y derecha – Por Miguel Velarde

    Estamos atrapados entre el populismo oficialista y el populismo opositor. Urge un nuevo discurso, una propuesta diferente

    El problema existencial del país no es nuevo. Hoy sufrimos sus peores consecuencias porque, los últimos 16 años, los traumas sociales que históricamente se tradujeron en centralismo, estatismo, demagogia y populismo, se han visto exacerbados. Sin embargo, si nuestro objetivo es construir una nueva y mejor Venezuela después de tan dura experiencia, debemos hacerlo todo diferente.

    A corto plazo, el país deberá enfrentar la compleja realidad con lo que tenga a mano. El petróleo seguirá siendo la palanca para reactivar la economía del país y poner en marcha el desarrollo de otros sectores productivos para, de esa manera, construir una economía diversificada y sólida, cuyo mayor valor sea el trabajo de las personas.

    La reconstrucción de Venezuela debe tener una estrategia clara: desarrollar una nueva relación Estado – ciudadano, que permita hacer de éste último el pilar más importante de nuestra sociedad; uno independiente, capacitado, libre, que no deba vivir de rodillas y con la mano extendida hacia el Estado para recibir migajas.

    El primer gran reto para los que tenemos absoluta confianza en el venezolano es cambiar la forma en la que cada uno se ve a sí mismo. Debemos comprender que somos capaces de generar riqueza con nuestro talento, ser dueños del fruto de nuestro esfuerzo y así, guiados por nuestros valores, construir una sociedad solidaria y exitosa.

    No es un reto fácil y debemos trabajar todos para alcanzarlo. Es por eso que es patético ver a líderes opositores sumándose al lenguaje demagogo y populista del gobierno. ¿Qué ganan usando la misma neo lengua del oficialismo y sus términos cuyo objetivo es dividirnos? ¿Qué tienen que ver las mejores políticas públicas a favor de los más necesitados con que un político se disfrace de la bandera del país? ¿No es más de lo mismo?

    Uno de los obstáculos más grandes para salir del chavismo es el chavismo de la oposición, son su mejor escudo. Estamos atrapados entre el populismo oficialista y el populismo opositor.

    Urge un nuevo discurso, una propuesta diferente. Que vaya más allá de la izquierda o la derecha. Que sea la alternativa al totalitarismo populista que hoy vivimos.

    Uno que nos guíe hacia la libertad.

    Twitter: @MiguelVelarde

  • La lucha sigue – Por Karen Rojas

    La lucha sigue – Por Karen Rojas

    Desde hace unos meses me uní a la justa lucha por la libertad de los presos políticos, haciendo hincapié  en aquellos que son los privados de libertad más vulnerables, como son los estudiantes encarcelados por combatir por un sueño de libertad.

    La tarea ha sido larga, tormentosa y sacrificada, sobre todo para los familiares de aquellos muchachos que salieron a las calles de Venezuela a luchar democrática y pacíficamente por la libertad y la justicia.

    A pesar que el grueso de las actividades políticas y partidistas han estado enmarcadas en favor de los grandes dirigentes políticos presos, como lo son Leopoldo López, Daniel Ceballos y Antonio Ledezma, un grupo de personas agrupados en la Red por la Libertad de los Estudiantes Presos, nos hemos centrado en los jóvenes que son víctimas recurrentes de las violaciones de los Derechos Humanos llevadas adelante por el madurismo.

    Hace unos días se alcanzó, gracias a Dios, la libertad de Gerardo Resplandor, nativo de Monagas y estudiante anzoatiguenses, con él se dio un paso fundamental no obstante la lucha sigue para lograr la meta de la liberación de todos los muchachos.

    En las mazmorras de la policía política aún se encuentran enterrados vivos un grupo de estudiantes que salieron a expresarse democráticamente en las calles de Venezuela, ellos necesitan de nuestro apoyo constante.

    Los estudiantes privados de libertad por razones políticas están urgidos de acciones concretas por parte de todos los ciudadanos, con una presión política y ciudadana que permita que el régimen suelte a estos héroes de la reconstrucción nacional.

    Gerardo Resplandor y Douglas Morillo fueron liberados, y este hecho es una demostración  que nos empuja a continuar nuestras acciones en favor del resto de las víctimas de la represión oficial roja.

    Mi compromiso es seguir y seguir hasta que cada uno de los muchachos estudiantes y demócratas persistan en las actividades para la construcción de la nueva Venezuela que tenemos que construir y eso pasa por la liberación de aquellos que se encuentran secuestrados por el sistema represivo madurista.

    Mi llamado enfático es que ninguno de los que estamos libres nos olvidemos de estos jóvenes.

    La lucha sigue por Venezuela, por los venezolanos. La tarea de la democratización nacional es una responsabilidad de todos y que todos tenemos que ejecutarla para evitar que nuestra amada república caiga en el colapso total que es la meta de los sistemas socialistas.

    Cuando estén todos los estudiantes presos políticos en las calles, al lado de sus familias continuando sus estudios, en ese preciso momento descansaré de mi contribución a la labor loable que la Red por los Estudiantes Presos está llevando adelante con dedicación plena y sostenida que empieza a arrojar resultados favorables.

    ¡Sí, podemos ser diferentes! ¡Sí, lograremos vencer el miedo y el terror que ha desatado el régimen socialista en nuestra amada Venezuela!

    Twitter: @KarenRojasm

  • Venezuela país potencia de casas muertas – Por María Teresa

    Venezuela país potencia de casas muertas – Por María Teresa

    Tenía tiempo sin viajar por tierra. Afortunadamente recorrí mi país muchas veces cuando transitar las autopistas construidas en democracia, los caminos y los pueblos no significaba sobrevivir a un asalto si se espichaba un caucho, ni esquivar balas. Se disfrutaba el paisaje. Vivíamos en un país que con sus dificultades prosperaba y ofrecía posadas, panelistas de San Joaquín y mangos, restaurantes de carretera de todo tenor, desde mosqueros para gandoleros a estaciones de servicio con las principales cadenas de comida rápida del mundo.

    Este fin de semana, viaje al estado Lara con motivo de las jornadas de Vente Venezuela y el paisaje solo era hermoso en el verdor de la naturaleza que gracias a la lluvia embellece, lo demás, es doloroso y difícil de describir.
    Pasando por la refinería del Palito, esa, que antes brillaba, plateada y reluciente desde la parada obligada en las empanadas, hoy luce naranja, pero no porque haya sido pintada, sino porque esta oxidada y la falta de mantenimiento es evidente, muestra del abandono en que el régimen ha sumido a PDVSA.

    Pasar por el pueblo de Morón un viernes a las 3:00 p.m y mirar con horror cientos de negocios cerrados, la gente solo en las colas de los pocos negocios de venta de comida o de expendio de aceites y lubricantes es la imagen de una ciudad muerta, un basurero al aire libre, por el que circulan perros esqueléticos vagando y rancherios con techos de bolsas plásticas tratando de vender algo, cualquier cosa, a lo largo de un camino maltrecho.
    De regreso, entre Guama y Nirgua, ranchos de bahareque, de pisos de tierra, sin agua, con letrinas, de niños desnudos, la Venezuela rural gomecista, con la única diferencia en 100 años que antes no había luz, ni prosperidad hoy una antena de Directv.

    La tristeza me invadió al observar cientos de hectáreas otrora productivas, hoy abandonadas, solo quedan los vestigios de viveros, potreros e invernaderos en ruinas, eso si, con un letrero que reza «fundo recuperado al latifundio». Los campesinos, esos a los que ilusionaron entregándoles con bombos y platillos las tierras, «rescatadas» hoy son esqueletos vivientes, haciendo cola frente a una bodega, sobre una moto con dos bolsitas, otros colocando un tarantín tan pobre y derruido como el mismo, intentando vender algo, cualquier cosa.

    Eso si, es un paisaje lleno de vallas anunciando grandes obras que no se ejecutaron, cargadas de millones que fueron a parar al bolsillo de alguien. Sueños de grandeza sin construirse y mucha corrupción. Desde hospitales a escuelas, desde aldeas a complejos industriales que quedaron en el cabillas y propaganda.
    Murales que se despintan con la lluvia con la cara de los responsables de esta tragedia, para recordarnos permanentemente que mintieron, que se aprovecharon y que con los mayores ingresos de la historia el país se cae a pedazos.

    En uno de sus promocionados planes, denominados motores de desarrollo prometen salvar el planeta, cuando no fueron ni son capaces de darle solución a las mínimas necesidades de los ciudadanos.
    Vociferan en los foros internacionales que somos una potencia, independiente, soberana y antiimperialista y tienen razón. Somos una potencia, en producción acelerada de casas muertas.

    Twitter: @matebe

  • El sinsentido – Por Miguel Velarde

    El sinsentido – Por Miguel Velarde

    En estos últimos años se ha impuesto en Venezuela lo vulgar

    Después de tantos años de insensatez, es difícil recordar el último día “normal” que ha vivido Venezuela. Cada jornada nos trae algo más irracional que lo anterior. Nada de esto es casual, es consecuencia de un modelo que necesita de lo absurdo para justificar su fracaso e inventarle una explicación a lo que no la tiene. Estamos atrapados en una maraña de mediocridad y barbarie.

    Uno de los ejemplos más recientes fue la vergonzosa agresión de la que fueron víctimas los senadores brasileños que eran parte de una Comitiva Oficial de visita en el país para constatar la situación de los derechos humanos. Entre ellos se encontraba Aecio Neves, excandidato presidencial y líder opositor de ese país, acompañado por otros cinco senadores en lo que ellos calificaron como una misión “política y humanitaria”.

    Los parlamentarios tuvieron que abortar dos veces la misión porque se encontraron con una carretera bloqueada que les impidió llegar a Caracas. En el camino sufrieron el acoso de manifestantes chavistas que los insultaron y arrojaron piedras al bus en el que se trasladaban. Horas después de tal humillación, los políticos no tuvieron otra opción que regresar al aeropuerto para tomar el avión que los llevó de vuelta a Brasil.

    Antes de partir, el senador Neves dijo: «Estamos haciendo lo que el Gobierno brasileño debería haber hecho hace mucho tiempo: defender las libertades, la democracia, la liberación de los presos políticos y la celebración de elecciones libres en Venezuela”. Al llegar a Brasilia, Neves también aseguró que fueron recibidos “por la intolerancia de un régimen que no admite posiciones contrarias. Si había alguna duda de que hay una escalada autoritaria en ese país, esa duda ya no existe”.

    En estos últimos años se ha impuesto en Venezuela lo irracional, lo ilógico y lo vulgar. Si bien es cierto que los promotores de esto son los mismos que buscan mantenerse en el poder a través del caos que generan, también es verdad que muchos ciudadanos se han vuelto cómplices de un Estado casi anárquico porque sacan algún provecho de él, sin darse cuenta que si perdemos la República, lo perdemos todo.

    El gran reto que tenemos como país es recuperar la normalidad y la decencia.

    No podemos resignarnos al sinsentido.

    Twitter: @MiguelVelarde 

  • Samba en dictadura – Por Pedro Urruchurtu

    Samba en dictadura – Por Pedro Urruchurtu

    Jueves 18 de junio. Días antes, un grupo de Senadores de Brasil confirma su visita a Venezuela como parte de una misión oficial del Senado de ese país, aprobada meses antes. Su objetivo: Constatar situación de derechos humanos en nuestro país, hacer énfasis en las elecciones parlamentarias y acompañar, humanitariamente, al pueblo venezolano. La visita sería de horas.

    Aécio Neves, Aloysio Nunes, Ricardo Ferraço, Sergio Petecão, Ronaldo Caiado, José Agripino, Cassio Cunha y José Medeiros, conformarían la lista definitiva y oficial de los ocho senadores que asumieron el compromiso de visitar Venezuela. Desde el más reciente candidato presidencial opositor a Dilma Rousseff, hasta un senador miembro de un partido aliado al gobierno de la actual presidenta, hacían de esta comitiva una variada representación política del vecino país.

    Son las once y media de la mañana. Se espera que en minutos aterrice en la Rampa 4 del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, que sirve a Caracas, el avión oficial de la Fuerza Aérea de Brasil, el cual en días antes no había recibido autorización por parte del gobierno venezolano para aterrizar pero que, finalmente tras la presión desde Brasil, obtuvo el permiso. Horas antes, cientos de periodistas nacionales e internacionales (en su mayoría brasileños) estaban volcados en el Aeropuerto para cubrir la visita. A la par de la llegada de los periodistas, en la misma rampa, la cual es utilizada para llegadas importantes y es utilizada para los viajes presidenciales, llegaba al país procedente de Colombia, tras su captura, Yonny Bolívar, presunto asesino de la joven intérprete de señas Adriana Urquiola, ultimada el año pasado estando embarazada, en medio de las protestas.

    La Rampa 4 tenía todo un despliegue que incluía al Ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL) y un sinfín de funcionarios, rodeados de medios, nacionales en su mayoría, que estaban allí para cubrir esa noticia y no la de los senadores. Del otro lado, la prensa que esperaba a los brasileños veía atónita lo que ocurría, a la espera del avión proveniente de Brasilia. De pronto, al mismo tiempo, a la izquierda se ve que llega un avión militar tipo Hércules, con el cual todos daban por sentado que la misión había arribado. Falsa alarma: se trataba de un avión venezolano que traía a ciudadanos cubanos, los cuales aterrizan en esa rampa especial y no en la parte comercial del aeropuerto, por razones que no conocemos. La espera continuaba en medio del surrealismo.

    Entre lluvia y Sol, los periodistas iban de un lado a otro, con el irrespeto que caracteriza a quienes nos gobiernan cuando se trata de socializar con las personas de los medios. De pronto, los movilizan al terminal auxiliar, al lado de la Rampa 4. Desde temprano, se encontraba Mitzy de Ledezma y su equipo, esperando la llegada de los parlamentarios. A los minutos, se suman la diputada María Corina Machado, Lilian Tintori, Patricia de Ceballos y Antonieta Mendoza de López. Ellas cinco serían las encargadas de dar la bienvenida a los senadores, junto al diputado Richard Blanco.

    Finalmente, cerca de las doce y un poco más del mediodía, se avista el avión procedente de Brasil. Un avión pequeño perteneciente a la Fuerza Aérea de Brasil, pilotado por un Coronel de la misma. Mientras comienza todo el proceso de inmigración, se informa que el avión tuvo que dar dos vueltas en el aire antes de recibir la autorización para aterrizar. La llegada de Bolívar retrasó todo, incluso la agenda prevista. De nuevo la prensa se movía. Algunos funcionarios oficiales afirmaban que saldrían directo a la autopista rumbo a Caracas, otros que saldrían por otra puerta. En fin, pasó una hora (quizá un poco más), mientras los periodistas y los opositores iban de lado a lado, en lo que parecía una operación de confusión para perder de vista a los senadores. Ese mismo período de tiempo pasó y los parlamentarios continuaban en el avión, mientras la Embajada de Brasil en Venezuela afinaba los detalles logísticos, sin hacer demasiado esfuerzo.

    Finalmente, bajan de la aeronave. Entre la incertidumbre, se disponen a abordar un vehículo tipo van, de la Embajada brasileña en Caracas, en el cual se desplazarían. Afuera, esperaba otra van para la prensa y para fines logísticos, más una caravana de vehículos que serían escoltados por el Servicio Diplomático de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). En medio de la confusión, hacen que todos los que estaban esperando en la terminal lo hagan afuera, a la intemperie. Posteriormente, tras caminar y no saber si en efecto se tendría algún tipo de declaración de los senadores, se ve a los lejos la van que los transportaba, la cual se dirigía a la parte exterior de la terminal aérea. Los medios salen corriendo, los senadores se bajan del vehículo y, entre la euforia de los periodistas y las ansias de los parlamentarios, es Aécio Neves quien da sus primeras impresiones. Afirma que es una misión humanitaria y que tienen como propósito visitar a los presos políticos, entre otros encuentros. Su objetivo era democrático, en medio de la evidencia del desorden y el irrespeto que, sin importar que se tratara de una visita oficial, reinó durante la estadía.

    Minutos después se da el abrazo múltiple y fraternal entre los opositores venezolanos presentes y los senadores, todos rodeados de medios, quienes habían soportado mucho y a la vez nada para lo que venía. Proceden a abordar nuevamente el vehículo que los condujo hasta allí. En él iban todos los políticos con el objetivo de intercambiar comentarios, conversar y viajar juntos a Caracas, donde les esperaba una agenda que incluía la visita a Leopoldo López a la cárcel de Ramo Verde, a Antonio Ledezma a su residencia, una gran reunión con familiares y víctimas de la represión y la violación a los DD.HH., y con la dirigencia de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

    Comienza la odisea. Empiezan a llegar los reportes: la autopista Caracas – La Guaira (Vargas) desde temprano estaba colapsada por una gandola volteada. Además, comenzaron a hacer una jornada de mantenimiento de la vía que incluía el lavado de los dos túneles (Boquerón I y II) que forman parte de la misma, lo cual trancó el paso por completo; la carretera Panamericana (Miranda) que lleva a la cárcel de Ramo Verde, estaba sumida en protestas de toda índole a varias altura, incluyendo una contra el gobernador de ese estado. El paso a Caracas estaba cerrado y los senadores se enteran del panorama, sospechando que se trataba de una operación para impedir su viaje. Mientras tanto, miles de ciudadanos fueron víctimas de esta acción por más de seis horas, varados sin opción.

    Deciden comenzar el viaje. La van con los senadores, escoltada por la PNB, intenta llegar a Caracas. A la altura de un reconocido hotel son acechados por grupos violentos quienes les gritan que se larguen. Piedras, palos y cualquier tipo de objeto son lanzados a la camioneta, mientras se intenta avanzar. Lo consideran inaceptable y dicen que con más razón debe continuarse con la visita.

    Al intentar llegar a la salida de la autopista, hacia Caracas, la tranca es descomunal. La misma PNB impide el paso, en lugar de abrirlo, como debería corresponder cuando se trata de una visita importante a la que hay que facilitarle el tránsito. Había dos opciones: retornar al aeropuerto o tomar la carretera vieja de la zona. La policía que los escoltaba se sentía indefensa y no preparada para llevarlos por esa vía peligrosa (siendo ellos la autoridad). Así trancaron el paso durante casi una hora, mientras María Corina Machado y los senadores intentaban mediar con las autoridades, todos estacionados en una curva. En la van que llevaba a los medios se podía escuchar entre los periodistas brasileños frases como “esto es una dictadura”, “Maduro es un dictador”. Comenzaron a reportar los incidentes mientras afirmaban que el gobierno venezolano les puso una trampa para no cumplir la visita. La primera vuelta se consumó.

    Luego de esperar, los senadores deciden retornar al aeropuerto. Toda la caravana regresa y busca dónde estacionarse. No había lugar en la terminal auxiliar. Al fondo, se ve una de las más grandes terminales. Machado y otros se acercan. Se encuentran que es una terminal amplia, con comodidades  y decorado a lo largo y ancho con imágenes del Che Guevara y Hugo Chávez. Pertenece a Cubana de Aviación. Tras la sorpresa, informan a quienes estaban allí que un grupo de senadores de Brasil esperaba afuera, que necesitaban un baño y un sitio donde conectarse con tranquilidad. Los funcionarios dicen que deben pedir autorización. Deciden salir y esperar, tras informar a los parlamentarios. Cuando toda la comitiva se moviliza al lugar e intentan entrar de nuevo, les habían cerrado la puerta sin ninguna explicación, pero con el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) filmando adentro.

    Allí, sin baño, sin bebidas, a plena luz del Sol y con el característico calor de la costa venezolana, los senadores estaban presenciando lo que nunca imaginaron: la más grande humillación a la que un gobierno puede someter a sus ciudadanos día a día, encarnada en ellos. Allí pasaron al menos dos horas, entre entrevistas, decisiones y consideraciones de seguridad. La puerta de la van se abría y se cerraba, estaban negociando. Ya se sabía que habría una conferencia de prensa antes de partir, sólo faltaba decidir si la partida era inmediata o había que seguir esperando. Se impuso lo segundo, mientras los brasileños se comunicaban con el Senado de su país, que estaba en sesión, y con la Cancillería. De la primera obtuvieron apoyo y hasta la suspensión de las sesiones en solidaridad. De la segunda, silencio. Lo único que se sabía es que la Presidenta de Brasil había llamado a su Canciller para exigir respuestas. La esperaba continuaba.

    A lo largo de la espera, un pequeño quiosco improvisado, aprovechando la gran cantidad de gente, con bebidas y chucherías servía de proveedor de alimentos hasta que todo se vendió. Al rato, un señor en una bicicleta llegó con pastelitos y arepas, además de papelón con limón, en un espacio en el que un desierto parecía ser lo más cercano. Le compraron todo. Entre sed y hambre transcurría la visita que no había logrado salir de Maiquetía. El calor aumentaba, los senadores intentaban refrescarse y evaluar qué hacer. La informalidad se sobrepuso a la formalidad de la misión. Al final, la decisión fue tomada.

    “Vamos de nuevo a Ramo Verde”, se escuchó. Mientras esto se decide, a las afueras de la cárcel en Los Teques había un grupo de medios y activistas de la causa opositora. Además, las víctimas esperaban en Caracas para reunirse con los senadores. Ellos insistían en cumplir la agenda; su compromiso era genuino.

    La información de entonces era que la vía estaba parcialmente abierta. Todos consideraban que la vía podía ir abriéndose pues Venezuela jugaba en la Copa América contra Perú y eso alivianaba el tráfico. Con un aire de optimismo, la caravana salía nuevamente a las cuatro de la tarde. La autorización otorgada por el gobierno venezolano hacía que el avión tuviera que partir a las ocho de la noche. Eso no importaba.

    La caravana se encuentra con el mismo panorama del primer intento: la redoma dejaba ver la tranca hacia Caracas. La sensatez reinó en el momento: no tenía sentido continuar. Ya los senadores habían visto lo suficiente sin haber visto nada. Ya habían entendido algo que no necesitaba explicación: el gobierno había impedido a su visita, ellos estaban viviendo la prueba real de una dictadura y Brasil debía saberlo cuanto antes. El retorno estaba listo.

    Miles de fotos habían retratado el día que no salió del estado Vargas. Miles de testimonios, de videos, de preguntas. Indignación, humillación pero tranquilidad eran la nota de ese jueves. Los periodistas no se movieron, estuvieron allí en todo momento. Sabían que esto implicaba algo más que una simple negativa de entrada al país. Era la noticia del día.

    De regreso a Maiquetía todo era muy claro. Entre una cosa y otra, se alistaron los senadores para partir, no sin antes declarar a los medios de comunicación. Aécio Neves, así como dio un mensaje de bienvenida, se preparaba para despedirse: “Vinimos en una misión humanitaria y nos encontramos con una dictadura”. Esa frase resumió el sentimiento de los parlamentarios que, pese a todo, se iban con la frente en alto y con una gran conmoción que Brasil estaba ansiosa por conocer. Ya los medios brasileños habían hecho de este episodio un escándalo, el mismo escándalo que vivimos todos los días los venezolanos. Sólo faltaba que la política se encargara de hacer su trabajo: el gobierno venezolano cometió un grave error y Brasil no lo dejaría pasar.

    Así, casi a los empujones, obligaron a los senadores a caminar hacia el pasillo de migración. Con sus pasaportes, debieron salir apurados hacia el avión de la Fuerza Aérea de Brasil que estaba allí, en el mismo lugar donde los dejó, con la espera de tener éxito en su visita. Así abandonaron Maiquetía, sin salir de ella. Conocieron Venezuela sin necesidad de recorrerla, sin necesidad de conocerla. Esta Venezuela quedó en ellos sólo con la misión de que otra Venezuela los reciba pronto. Ese fue su testimonio final, entre los abrazos de quienes al mediodía les habían dado la más efusiva bienvenida. Eran casi las seis de la tarde de un día que nunca comenzó para ellos, con víctimas esperándoles y ellos con la promesa de volver. María Corina Machado, en su nombre, llamó a las víctimas. Entre el pesar y el entendimiento quedó claro que el único culpable había sido el gobierno. El mismo que había violado sus derechos humanos sin que la justicia aún toque sus puertas. Ellos saben que volverán a una Venezuela libre y próspera. Eso anhelan y eso verán.

    Por su parte, los representantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) nunca se acercaron a Maiquetía, aun cuando algunos estaban en Caracas esperando la reunión con los senadores. Ni una llamada de los representantes de la coalición opositora tuvo lugar, al menos no de manera notoria. Cinco mujeres aguerridas tomaron la batuta de una visita que estaba demostrando la naturaleza de nuestro régimen y la fuerza de su lucha. Ellas, entre la visión política, el testimonio de la cárcel y la crudeza de la represión, dijeron todo sin tener que decir mucho.

    El gobierno venezolano no tiene ni idea de lo que significa este error. Hoy Brasil es el centro de atención. MERCOSUR será el centro del debate y el gobierno de Dilma Rousseff, cada vez más distante, deberá tomar en cuenta qué hacer, en un país en el que aunque ella gobierna, necesita de los que vinieron a visitarnos para poder gobernar. Ellos saben que esto no es democracia y que deben tomarse acciones. Ellos saben que este trato indigno debe traer consecuencias. Hasta quienes son aliados de Rousseff entendieron la magnitud de esta tragedia y manifestaron su respeto a los opositores venezolanos. No hay dudas de lo que ocurrió: Maduro no quiso que ellos subieran; Maduro es un dictador.

    Es así como durante ese jueves histórico, los senadores de Brasil se convirtieron en venezolanos por medio día y, como venezolanos, entendieron lo que todos los días padecemos. Así fue como bailaron samba en dictadura.

    Twitter: @Urruchurtu 

  • Diosdado Si, Maria Corina No – Por Thelma Fernández

    Diosdado Si, Maria Corina No – Por Thelma Fernández

    Si nos remitimos a los argumentos utilizados por el oficialismo y específicamente por el diputado Diosdado Cabello, en su condición de presidente de la Asamblea Nacional, para despojar a la diputada María Corina Machado de su curul por la supuesta aceptación de un cargo diplomático, Cabello debería correr la misma suerte.

    Más allá de que fueron argumentos que no tienen fundamento jurídico alguno, sino más bien obedecen a una artimaña política para sacar del juego a quien sí era capaz de hacerle frente desde su curul a un gobierno forajido y violador de los DDHH de los venezolanos en todos los aspectos posibles; si aplicamos el principio constitucional de que todos somos iguales ante la ley, el actual presidente del Parlamento ya dejaría de ser diputado sin necesidad de un allanamiento de su inmunidad (como ocurrió con María Corina Machado), por haber ejercido de manera voluntaria una designación que “no es compatible con sus funciones como diputado”, utilizando palabras textuales del propio Cabello cuando se refirió otrora a Machado.

    En este sentido tenemos que, Nicolás Maduro, quien funge como Presidente de la República, afirmó públicamente que: “hace más de un año designé a Diosdado Cabello como jefe de una misión especial para atender las relaciones con Estados Unidos y regularizar las relaciones”. Lo anterior nos hace concluir que el diputado Cabello, al aceptar la designación de un cargo diplomático y ejercerlo en su reciente viaje a Haití en donde conjuntamente con  la canciller Delcy Rodríguez se reunió con el consejero del Departamento de Estado, Thomas Shannon, para supuestamente restablecer  relaciones diplomáticas;  incurrió en una actuación que en principio pudiéramos equiparar a la que tuvo la diputada María Corina Machado, cuando hace más de un año (marzo de 2014) fue acreditada por el embajador de Panamá en la OEA como representante alterna para que pudiera hablar ante este organismo sobre el caso Venezuela; actuación que errónea y perversamente consideraron como violatoria del artículo 191 Constitucional, según el cual los diputados a la Asamblea Nacional no podrán aceptar o ejercer cargos públicos sin perder su investidura, salvo en actividades docentes, académicas, accidentales o asistenciales que no impliquen dedicación exclusiva.

    No obstante, la acreditación de la diputada Machado para que solo hiciera uso de un derecho de palabra, fue algo evidentemente accidental, en tanto que, en lo que respecta al diputado Cabello, se trata de una designación que se ha mantenido en el tiempo ya que la ostenta desde hace más de un año y hasta la presente fecha, según señaló Nicolás Maduro.

    Por si fuera poco lo anterior y algo que no se puede decir con relación a la citada parlamentaria, la designación hecha sobre el presidente de la Asamblea Nacional, es un contundente reconocimiento de la connivencia que existe entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo Nacional, siendo que, en  teoría, se tratan de poderes independientes. Este ciudadano no puede actuar en nombre del Ejecutivo, sino en asuntos que son propios de su función como diputado y en este caso, además, presidente del Legislativo.

    En consecuencia, si aplicamos el citado principio de igualdad ante la Ley, y esta vez con  razón, el diputado Cabello debería correr igual suerte que la diputada María Corina Machado. Llama la atención que diputados de la oposición venezolana no estén haciendo referencia al caso y pidiendo el mismo trato para este parlamentario que, a diferencia de la diputada Machado, sí ejerció funciones incompatibles con su cargo, sobre todo cuando cualquiera se puede realizar estas preguntas: ¿Quién sufragó los gastos de ese viaje? ¿Autorizó ese viaje la Asamblea Nacional? ¿Fue la Asamblea Nacional quien pagó un viaje que no fue autorizado por ella? ¿Fue el Poder Ejecutivo quien costeó los gastos de un funcionario adscrito a un poder distinto? ¿Estamos en presencia de una malversación de fondos? Preguntas que solo en un país como Venezuela se quedan sin respuesta.

     Abogado Penalista

    Fuente: (http://confirmado.com.ve/opinan/diosdado-si-maria-corina-no/ )

  • Las voces y el silencio – Por Miguel Velarde

    Las voces y el silencio – Por Miguel Velarde

    “Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor»

    Recién comenzada la década de 1930, fruto de la unión de un humilde maestro y de una empleada doméstica, nacía Desmond Tutu. A lo largo de los años, y luego de batallas muy duras, este hombre -quien alguna vez había visto truncado su sueño de ser médico por falta de recursos- se convertiría en un referente mundial en la defensa de los derechos humanos y la lucha por las libertades.

    Tutu, un clérigo y pacifista, adquirió fama internacional a causa de su lucha contra el Apartheid en Sudáfrica. Fue el primer negro en ser elegido y ordenado como Arzobispo Anglicano de Ciudad del Cabo y luego Primado de la entonces Iglesia de la Provincia de África Meridional. En 1984, fue laureado con el Premio Nobel de la Paz, un honor que está acompañado de muchos otros.

    La semana pasada, Tutu fijó su mirada en Venezuela con un artículo lleno de verdades publicado en el diario El País de España. En éste, califica la situación de los derechos humanos como “sombría”, considera “atroz” la actuación del gobierno, describe el silencio de los países vecinos como “ensordecedor” y pide que “se libere a los presos políticos”. Como era fácil predecir, sus afirmaciones conmocionaron a la opinión pública mundial.

    Las palabras de Desmond Tutu no son solo suyas, son el reflejo de lo que millones de personas alrededor del mundo piensan sobre Venezuela. El sacrificio de los jóvenes y de los líderes que están dispuestos a arriesgar hasta sus vidas por recuperar la libertad en el país está dando sus frutos. No es una lucha fácil ni corta y seguro encontrará en su camino muchos obstáculos. Pero, como tantas otras veces, su final hará justicia al coraje de quienes hoy no callan.

    Ya hay evidencia de esto. El mismo día que el artículo de Tutu se publicó, el Ayuntamiento de Cádiz en España informaba que decidió otorgarles el Premio Libertad Cortes de Cádiz a Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma por “el empeño y sacrificio demostrados en defensa de las libertades en su país”. Este honor se concedió antes a personalidades como  el expresidente de Colombia, Álvaro Uribe (2009), el expresidente de Brasil Luiz Inácio “Lula” da Silva (2011), el entonces presidente de Uruguay José “Pepe” Mujica (2013) y el escritor peruano Mario Vargas Llosa (2014). Un reconocimiento del que debe también sentirse orgulloso, como si fuera propio, cada venezolano que no deja de luchar por su país.

    El mismo Desmond Tutu dijo alguna vez, “si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor». Tiene razón y, por eso, el futuro de Venezuela será de prosperidad y su historia contará la heroica lucha los que eligieron el lado de la libertad.

    Aquellos que, como Desmond Tutu, con sus voces derrotaron al ensordecedor silencio.

    Twitter: @MiguelVelarde