En estás navidades Venezuela se ha convertido por primera vez en su historia, en uno de los países con la devaluación monetaria más grande del mundo; hemos venido percibiendo como el Bolívar Fuerte nacional está cada día más débil y al borde de desaparecer por completo, una economía colapsada con un sueldo mínimo por debajo de los 10$ (Dólares) mensuales, con una mega inflación fulminante que no se detiene y que amenaza con empobrecer más y más a toda nuestra sociedad.
Es penoso seguir viendo nuestras navidades devaluadas, muchos hogares sin estrenos, sin poder viajar, muchos niños sin sus regalos, muchas mesas vacías sin hallacas, sin pernil, sin el pan de jamón, vehículos sin combustibles, entre otras, ver como todos los días se continúan perdiendo las tradiciones, ver como ciudadanos luchan por sobrevivir al altísimo costo de vida hora tras horas y días tras día para llevar el sustento a sus hogares con mucho esfuerzo y entrega. Vemos también como nuestros valientes gremios sociales salen a la calle pacíficamente a protestar por mejoras salariales y aguinaldos dignos que puedan sobrellevar la carga básica familiar pero nunca obtienen ese resultado. Como dejar de mencionar el gran sacrificio que hacen todos los días nuestros abuelos de la tercera edad y los pensionados para poder alimentarse y costear gastos de medicinas vitales para mantenerse estables, con vida, pero al final, en Venezuela es inútil e inalcanzable cubrir en su totalidad el 100% de las necesidades básicas de una persona, tanto así, que hasta enfermarse hoy en día tristemente es un lujo, esto por lo incomprable que están los medicamentos e insumos de atención prioritaria, ya que ni los mismos centros de salud pública cuentan con ninguno de estos materiales, esto tiene que parar ya, el daño ha sido inminente y los culpables tienen que pagar tarde o temprano.
Lamentablemente cuando por una parte se lucha por mejoras salariales para cada venezolano, por otra parte llega de repente una nueva sorpresa devaluando la moneda, a tal punto de empeorar más la crisis en el país y sobre todo en los salarios. Pero los únicos sueldos que nunca se devalúan y al contrario se fortalecen, son los de los mejor conocidos como “Enchufados Gubernamentales”, cómplices y sus familiares, ellos si han podido vivir dignamente a costillas de las penurias de un pueblo soberano que ya no aguanta más tanto engaño y sufrimiento.
Es triste despedir otro año más distantes de nuestros seres queridos, conformarnos solo con el recuerdo y un beso electrónico por video llamadas, si es que corremos con la suerte de tener luz, señal o internet en esos momentos. Se ha llegado a un punto de adaptación pero también nos negamos firmemente a aceptar esta triste adversidad, no renunciamos nunca a nuestra libertad, nuestra dignidad, nuestra cultura, nuestras raíces, nuestros valores y principios. Aun nos mantenemos fuertes y con la frente muy en alto a pesar de las dificultades, porque nosotros los venezolanos somos gente buena, trabajadora y de a pa’lante, no nos detenemos ante nada, ni por nadie.
En estas nuevas navidades damos gracias a Dios, y pedimos mediante su gran poder, podamos ver más temprano que tarde la luz de un nuevo amanecer distinto para nuestra tierra. Y todos aquellos que se han marchado de su país en busca de una vida mejor, merecen un gran reconocimiento por su lucha, pero también es importante reconocer, que todos los que nos hemos quedado luchando y soportando este cataclismo de 24 años consecutivos, de igual forma somos grandes luchadores que no desmayaremos nunca por reencontrarnos nuevamente en una Venezuela distinta y llena de oportunidades para todos.
“Feliz Navidad Y Prospero Año Nuevo”
Abg. David Gómez
Coordinador Estadal De Comunicaciones Barinas
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