Etiqueta: opinión

  • Eleven anclas: Conjugando el verbo “Validar” – Por Williams Caballero

    Eleven anclas: Conjugando el verbo “Validar” – Por Williams Caballero

    Miles de ciudadanos de todos los rincones de Venezuela, desde La Guajira hasta el Delta del Orinoco, han salido a validar sus firmas y activar el proceso del referendo revocatorio.

    La demostración de civismo y la exteriorización de responsabilidad ciudadana son inigualables. Ver cómo con entusiasmo y sin una gota de miedo, miles de hombres y mujeres emergen de sus hogares para hacer respetar su decisión es uno de los símbolos más importantes de la libertad y de la democracia.

    Desde el pasado 20 de junio, venezolanos de todas las clases sociales, de posiciones económicas, de distinta preparación académica, desde obreros hasta emprendedores, han salido con dignidad a decirle a Maduro y a las infaustas rectoras del Consejo Nacional Electoral que nuestras firmas se respetan.

    Observar cómo el joven con su dinamismo y rebeldía se mezcla con amas de casa, con trabajadores, con los abuelos que salen de sus casas en muchos casos hasta en sillas de ruedas, es la evidencia más hermosa y palpable que nuestra ciudadanía quiere y desea un cambio.

    Palpar el deseo masivo de transformación, conocer las expectativas individuales de cada venezolano, es sinónimo de libertad, de ese sentimiento que anhela la liberación de nuestra amada Venezuela.

    Somos testigos de cómo una sociedad en la calle, organizada cívicamente, es gestora de su propio destino, de sus propias esperanzas.

    Hoy somos miles los que conjugamos el verbo “validar”. Sí, porque hoy tú validas, yo valido, él valida, ellos validan y vosotros validáis el futuro, la prosperidad y la libertad para nuestra gran nación.

    Con energía, con valor, con fuerza, decimos que Venezuela va pa’ arriba, que los venezolanos somos hombres y mujeres libres y que haremos demostrar, con la fuerza de nuestros votos y el empuje de nuestra voluntad en la calle, de qué estamos hechos los hijos de esta tierra.

    Porque si Maduro no toma conciencia y no renuncia, entonces conjuraremos otro verbo y esta vez será el de “revocar”. Porque revocaremos la gestión del odio, del hambre, de la escasez; revocaremos la administración del caos, de la corrupción y del despilfarro; porque revocaremos de Venezuela la división y la parálisis financiera.

    ¡Sí, los ciudadanos en la calle, alzando nuestras banderas, ondeando nuestros votos, daremos una salida a la crisis que padecemos y logaremos alcanzar el fin de un modelo económico que ha agotado y, boqueando, ha destruido a los ciudadanos, su calidad de vida, y ha intentado minimizar sus esperanzas y libertades! Demostraremos que nada ni nadie puede con los ciudadanos de Venezuela.

    @wcaballerolopez

  • Verdad desnuda – Por Eduardo Díaz

    Verdad desnuda – Por Eduardo Díaz

    Estando mis hijos pequeños, fuimos al teatro a la presentación de la obra “El traje nuevo del Emperador”, basado en el cuento infantil de Hans Christian Andersen. Es la historia de un rey quien además de su gran incapacidad e ignorancia, su prioridad era su vestuario, relegando a un segundo plano a su pueblo. Aprovechándose de esa incapacidad, un par de hombres lo engañan y prometen confeccionarle trajes elegantes y suaves con la propiedad de ser invisibles. No solo el rey es convencido de ello. También sus colaboradores y la gente del pueblo, quienes a pesar de que cada uno se daba cuenta de la inexistencia del peculiar traje, dentro del colectivo eran arrastrados por una estupidez e ignorancia que los hacía ver que el traje realmente existía.

    Ello sucedió hasta que durante un desfile un niño con su particular inocencia y objetividad exclamó ante todo el mundo: “pero si está desnudo”, dejando en evidencia la verdad verdadera.

    Debo confesar que me impactó el profundo mensaje que de dicha obra emana y más por tratarse de un cuento infantil. Hay una impresionante semejanza entre lo que sucede en ese cuento y lo que sucede en nuestro país. El país se encuentra sumido en una gravísima crisis política, social y económica. Hay escasez de alimentos y medicinas estando ya en nivel de crisis humanitaria, el hampa desbordada, racionamiento eléctrico y de agua, empresas  cerrando cada día, ausencia de insumos para el agro y la industria, jornadas de oficinas públicas limitadas a dos días de trabajo, cada día más protestas a nivel nacional y la calle calentándose cada vez más.

    Asombroso ver como el presidente Maduro repite e insiste en que en el país reina la normalidad pero perturbada por una trillada guerra económica diseñada para desestabilizar al gobierno. Todo marcha bien. Más asombroso es ver a sus seguidores repitiendo el mismo discurso ante una realidad evidente pero que se niegan a aceptar cegados por la ideología y fanatismo.

    Estamos en presencia de un presidente con una realidad invisible, con parte de un pueblo que ve y acepta esa invisibilidad aun cuando sufre igual que el resto de la población, soportando largas colas para lograr comprar uno o dos productos, sometido a condiciones denigrantes y que trastocan la misma esencia del ser humano. Hospitales en la ruina y compatriotas muriendo por ello. Hampones y asesinos obrando libremente. La corrupción haciendo de muchos socialistas del siglo XXI multimillonarios. Los poderes públicos secuestrados y a merced del gobierno. Sin embargo, aquí no pasa nada.

    Esa realidad que no quieren ver ha erosionado la paciencia y aguante del venezolano de una forma tal que ya Venezuela es una olla de presión a la que el gobierno descaradamente tapa las vías de salida democráticas y constitucionales. La mayoría del pueblo vio la desnudez de esa realidad y reclama sus derechos constitucionales en una forma cada vez más frontal y aguerrida. El asunto se complica al pretender salir por vía democrática de un régimen que no tiene comportamiento democrático y ello no será posible. La salida será entonces el ejercicio del derecho constitucional de la protesta cívica y pacífica en la calle y la desobediencia civil, emulando al gran líder Mahatma Ghandi y su marcha de la sal con la cual desafío al gobierno británico al cual doblegó sin aplicar violencia. Amanecerá y veremos.

    [email protected]

  • Genéricamente, suyo – Por Luis Barragán

    Genéricamente, suyo – Por Luis Barragán

    Un término cómodo y de usos múltiples, el “capitalismo” se erige como otro de los  espantapájaros que ventila el gobierno para satanizar a la oposición. Dándole cierto toque de vanidosa universalidad a sus inexplicadas e inexplicables propuestas, intenta desarrollar el temor “ideológico” entre los sectores más desinformados de la población, aunque sus propios partidarios no saben responder ante  una sencilla pregunta: ¿simpaticemos o no con la “formación social”, es que provenimos de un desarrollo propiamente capitalista de ya muy agotadas posibilidades en Venezuela?

    Igualmente ocurre con el otro vocablo, “obrero”, útil para adjetivar a Nicolás Maduro, como si fuese suficiente para hallarle alguna prestancia a un gobierno que, en nada, lo es. Valga la paradoja, contrariadas las consabidas tesis para la construcción del socialismo, el actual régimen no sólo ostenta el prolongado y firme rechazo de los trabajadores, cuyas organizaciones más legítimas ha combatido con saña y ferocidad, añadida su proverbial derrota en los ya remotos comicios de la CTV, sino que logró el contramilagro de la desproletarización: convirtió a los obreros calificados en desempleados sumergidos en la marginalidad, con todas las consecuencias del caso.

    La “patria” es otra de las expresiones genéricas que les sirve para atemorizar con el empleo alevoso de la maquinaria propagandística y publicitaria, trastocada toda oposición o disidencia en apátrida, además de capitalista y anti-obrera. Por ironía, censura y bloqueo informativo mediante, este mismo gobierno de más de década y media, ha subastado los más altos intereses del país y será suficiente ejemplificarlo con la injerencia de la dictadura cubana, las concesiones petroleras y mineras que ha tratado de disfrazar, el llamado Fondo Chino, la conducta asumida con Guyana, la fuga delictiva de capitales.

    Recientemente, en un debate parlamentario relacionado con el caso de nuestros presos políticos, escenificado en Iberia, un testigo presencial, el joven opositor venezolano Wilmer Baute, interrumpió al diputado Pablo Bustinduy de PODEMOS, con el grito de “¡Libertad para Venezuela!”. Reflejan las redes sociales que Pablo Iglesias inmediatamente hizo un giro y, con los dedos acentuando sus ojos, respondió: “¡Ya os tenemos fichados!”.

    Quizá Iglesias, por cierto, acusado por el ex – gobernador aragüeño Rafael Isea de la recepción de casi siete millones de euros, por  cortesía de Chávez Frías, ya está hartándose de las protestas que suscita su relación con el régimen venezolano, entre propios y extraños, pero lo cierto es que el “fichaje” constituye una peligrosa abstracción, porque tiene – además del gesto circunstancial en la cámara –  ciertas connotaciones revanchistas y hasta policiales. No quisiéramos pensar que, ayudando al seguimiento y las pesquisas de nuestra embajada en Madrid, es un soplón o informante de las individualidades y organizaciones que, bajo una forzada emigración, no olvidan ni olvidarán jamás a la Venezuela que les duele en lo más profundo del alma.

    @LuisBarraganJ

  • Desde Alta Mar. Llanto… – Por José Dionisio Solórzano

    Desde Alta Mar. Llanto… – Por José Dionisio Solórzano

    (Puerto La Cruz)-. Salió como todos los días, la tarea laboral de esa jornada parecía la habitual, sin ningún contratiempo, sin ninguna alteración al ritual cotidiano.

    Hizo lo que tenía que hacer, habló, sonrió, conversó y hasta discutió. Todo lo que es enmarcado en un día como cualquier otro.

    Cumplió sus obligaciones, se atascó en el tránsito, se quejó del calor, tuvo que dedicar un par de horas para buscar unos medicamentos que como de costumbre jamás encontró.

    Ya la tarde caía sobre el día. Aquel martes estaba languideciendo, su reloj marcaba las 5:36 minutos de la tarde.

    Fue a visitar a su madre y llevarle unos paquetes de pasta había comprado “bachaqueado” por un 200% su valor real, conversó con ella y la acompañó un rato… Como vemos todo continuaba como era normal.

    Como un asaltante de camino la noche cayó sobre todos. Él decidió que era hora de retirarse de la morada de su progenitora y, como si aún tuviera 10 años y llevase pantaloncillo corto, el hombre de unos 50 años de edad se despide de su “vejecita” con su típico “bendición mamá”.

    Se monta en su camioneta corroída por los años y desgastada por la carencia de repuestos y capital para repararla y enfila batería hacia su hogar.

    El retorno a la casa, siempre placentero, siempre necesario… Pero esta vez las cosas no serían como era usual.

    Llevaba la radio encendida, escuchaba una melodía que abocaba a sus años de mozalbete enamorado, con las ventanas abiertas porque el aire acondicionado desde hace 2 años dejó de funcionar, y su brazo izquierdo extendido hacia el exterior del automóvil.

    Dobló a la esquina, fue disminuyendo la velocidad. Las luces de su vehículo iluminaron la fachada de su casa y apuntaban amenazadoras al garaje.

    ¡Oh! ¡Sorpresa! El portón estaba abierto… ¡Súbito! Una pregunta ¿quién abrió esto? Y rápidamente la repuesta “me están robando”.

    Todo esto transcurrió en un abrir y cerrar de ojos.

    Entre temeroso e indignado el hombre se bajó de su carro. Entró al garaje y vio las secuelas de una vorágine desesperada y enloquecida.

    Trató de llamar a sus hermanos o a los vecinos, pero no podía recordar nombres ni números de teléfono.

    Guardándose su celular en un bolsillo, que parecía que se ocultaba, siguió caminando hacia las profundidades de su hogar hundido en la oscuridad de luces apagadas y bombillos reventados.

    Y lo más sorprendente es que no veía nada, pero absolutamente nada.

    Sus muebles desaparecieron, su cama, sus aires acondicionados, su mesa del comedor, los televisores, lo habían mudado sin previa notificación.

    No podría crear lo que no estaba viendo. Salió raudo a pedir auxilio, pero nadie salió a socorrerlo.

    Dicen los que se asomaron por las ventanas de las casas colindantes que el hombre en su desesperación se arrodillo y lloró como si fuera un niño.

    Sus lágrimas de furia, decepción y dolor humedecieron el suelo. Se prostró completamente, y algunos llegaron a comentaron que lo escuchaban cuando clamaba a Dios por su ayuda.

    Esta es la historia de cualquiera venezolano, en cualquier rincón del país. Este es un relato de nadie y de todos, este es una narración ficticia, pero a la vez sumamente real.

    ​@jdsolorzano

  • #MaduroRenunciaYa – Por Jose A. Vega

    #MaduroRenunciaYa – Por Jose A. Vega

    En el marco de la denominada HOJA DE RUTA DEL CAMBIO 2016, planteada por la mesa de la unidad democrática, y que contempla la aplicación de los diversos dispositivos constitucionales que permitan, de forma pacífica, poner fin este año a este régimen, se ha llamado a una gran movilización nacional de cara a solicitar la renuncia de Nicolás Maduro.

    Ante la solicitud de la renuncia a Nicolás Maduro algunos personeros del régimen han manifestado que la renuncia es un acto voluntario y que si es bajo presión se convierte en un acto hostil, un hecho desafiante al Estado y de violación de la Constitución.

    También  hay voces que sostienen que es de ingenuos solicitar y esperar que Maduro renuncie.

    Pues bien, en mi condición de ciudadano considero que la solicitud de renuncia a un gobernante no puede considerarse un acto hostil ni mucho menos anti-constitucional, sino que por el contrario constituye un ejercicio directo de la soberanía.

    El art. 5 de la CRBV dice:”La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. Los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos”.

    Es decir, que al elegir  a un gobernante se le delega la responsabilidad de gobernar pero no se le transfiere la soberanía y es el gobernante como representante de un órgano del Estado quien está sometido a la soberanía popular y no al revés.

    Y es también como ciudadano, que interpreto como el ejercicio directo de la soberanía el desconocimiento a   la “autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos” tal como lo establece el art. 350 de la Constitución.

    En razón de ello la renuncia no depende solo de un acto voluntario de un gobernante, se trata también de someter al máximo mandatario a la soberanía popular tal como lo establece la constitución.

    Pedir la renuncia a Maduro, no esuna cuestión de ingenuidad, es cuestión de asumir el compromiso histórico de decir ya basta  a un régimen que evidentemente menoscaba los derechos humanos al reprimir, encarcelar sin delito y torturar a quien lo adversa, un régimen que  no ha sido capaz de garantizar la seguridad de sus ciudadanos y con ello enlutado a más de 200.000 hogares en los últimos 17 años, que ha condenado a un pueblo a morir de mengua por falta de medicamentos y adecuados centros de salud, que como toda dictadura comunista se sirve de la escasez como instrumento de sumisión y control ciudadano, que ha forzado a más 1.400.000 venezolanos a buscarse la vida en otras latitudes porque ha destruido, como parte de su proyecto político, la generación de empleo. Un régimen que dilapidó la mayor renta petrolera que ha tenido gobierno alguno en la historia, que destruyó PDVSA y dejado como parte del legado una inflación de más del 3.000 % y vacías las arcas de la nación. Un régimen que en su afán de expansión de su trasnochado y fracasado proyecto político, hipoteco a la Nación en beneficio de sus aliados ideológicos y en perjuicio de quienes nacimos, crecimos y construimos este hermoso país.

    Cabe entonces preguntarse si es de ingenuos ante tan sombrío escenario solicitar la renuncia de la cabeza de todo este entramado de corrupción, ineficiencia y perversión. Ingenuos seremos si enmarcamos nuestra lucha por el rescate de la República, exclusivamente en el ámbito y bajo las condiciones que al régimen le conviene y nos inhibimos del legítimo derecho a ejercer la protesta.

    Si en una democracia es un legítimo derecho exigir la renuncia a un Presidente, en una dictadura tal derecho se convierte en un deber ciudadano, en un acto de dignidad y de responsabilidad.

    En la historia abundan casos de dictadores, que aún el día anterior a su renuncia o huida negaban tal posibilidad.

    Aquí no sólo se trata de lo quiera Nicolás Maduro. Los ciudadanos no podemos condicionarnos a exigir lo que por derecho nosestá consagrado, en función de si seremos o no atendidos en nuestra exigencia, porque quien clama por la libertad no condiciona su grito a ser escuchado.

    Twitter: @JoseAVega

     

     

  • Sangre en el Capitolio – Por Luis Barragán

    Sangre en el Capitolio – Por Luis Barragán

    Cada semana, grupetes oficialistas, evidentemente tarifados, intentan infructuosamente ocupar todo el perímetro del Palacio Legislativo o Capitolio Federal, en Caracas. No lucen suficientes o el dinero se queda a medio camino, pero  logran colocarse en sitios claves para atropellar a los parlamentarios de la oposición en tránsito, o a quienes suponen tales, hasta por la vestimenta o cualesquiera otros indicios que el ciego sectarismo autorice.

    Un camión de estridentes, repetidas y absurdas consignas, pretendiendo como territorio propio el área de acceso hacia el este de la histórica edificación, orienta el tumulto, dejando para una fatal adivinanza la existencia de armas de fuego. A los ataques generalizados ya se suman otros individuales, además, en el interior del país, apuntando a los diputados, concejales o – sencillamente – dirigentes populares que disientan del régimen.

    Las autoridades públicas exponen una cómplice pasividad y existen testimonios de la contribución que hacen para la agresión física, la que va más allá de la verbal que inicia con una mentada de madre, carente de inspiración, aliento e imaginación.  De distintos matices, del ataque sistemático sabemos y muy bien, por desgracia, los que también ocupamos las curules como minoría en el hemiciclo, sabiéndonos mayoría en el país, durante el quinquenio legislativo pasado.

    El oficialismo desea lavar en sangre la osadía del pueblo venezolano que lo rechazó inequívocamente en los últimos comicios y, en lugar de atajar la locura capaz de meternos en una espiral de violencia que puede dar a traste con el propio gobierno, la estimulan, aplauden y festejan con las ganas de un temerario apostador  y  el morbo de la radical pobreza moral e ideológica que ostentan. La reciente golpiza del diputado Carlos Paparoni, apenas ejemplifica una situación vergonzosa.

    Le corresponde a la Guardia Nacional la custodia del inmueble y la seguridad de quienes – representándolos – sintetizan la voluntad de millones de compatriotas, pero – he acá el problema –  dependen de un Comandante en Jefe, el de la Fuerza Armada, en última instancia responsable de lo que pueda ocurrir. Poco o nada hacen ante la muchedumbre agresiva, aunque – no lo olvidamos – amurallaron el palacio y los entornos mediatos e inmediatos, cuando una sola persona trató de acceder a su natural lugar de trabajo: María Corina Machado.

    Twitter: @LuisBarraganJ

     

  • ¿Los corruptos son más que los correctos? – Daniel Merchán

    ¿Los corruptos son más que los correctos? – Daniel Merchán

    Hace poco en una de esas tantas conversaciones diarias e inevitables sobre la situación crítica del país, me encontré con un viejo amigo quien me refirió una anécdota sucedida hace unos cuantos años en una elección presidencial, en efecto, mi amigo fue abordado por un férreo seguidor de uno de los candidatos, y refiriéndose al contendor de su simpatía, señaló, mi candidato va a perder las elecciones contra este rival; aseveración que a mi amigo le sorprendió, y le pregunto a aquel señor en un pueblo olvidado por la memoria venezolana, por que opinaba eso, si ambos compartían sus esperanzas de mejora en la victoria del candidato en cuestión, a lo cual el señor ya entrado en años respondió soltando una frase lapidaria y fulminante, muy sencillo, los corruptos son más que los correctos.

    Muchas veces en la practica política nos encontramos con ese constante dilema, valores y anti valores conviviendo en una sociedad, en un gobierno, en un partido político, en una empresa, en las escuelas y universidades, en los hogares, planteando una lucha ético – moral que no parece terminar nunca, si nos detuviéramos a revisar los índices de percepción de la corrupción emitidos por la ONG transparencia internacional, inmediatamente brincaríamos del susto frente a un mapamundi tomado casi en su totalidad por las conductas que corrompen la ley, básicamente comenzando con casos macro como la penetración de instituciones en México involucradas con la desaparición de los 43 estudiantes de Iguala, el saqueo de Petrobras en Brasil, o de las 49 obras fantasma del fondo indígena en Bolivia, hasta cosas más comunes pero igualmente preocupantes en la evasión de impuestos por parte de empresas, el financiamiento y perdida de dinero en campañas electorales, los sobornos en la FIFA, la proliferación de la piratería y la falsificación frente a las violaciones de los derechos de autor de múltiples obras del intelecto humano, o el de los persistentes hechos de copiar o plagiar meritos académicos, y  no obedecer las normas y señales de transito sabiéndose impunes ante la posibilidad de un arreglo rápido con la autoridad de turno.

    En Venezuela frente a esas mismas valoraciones nos ubicamos en el puesto 160 de países con mayor corrupción, entre 177 países evaluados, esto seria positivo de no ser porque la cuenta se lleva de atrás hacia adelante, es decir estamos en el grupo de los rezagados, y en el caso de América solo somos superados por Haití, lo que claramente nos hace pensar que poseemos como cultura una gran tolerancia a la corrupción, o peor aun, el sentimiento de impunidad es tan alto, que muy poca gente se siente cohibida al cometer un acto de corrupción penado por el ordenamiento jurídico, escándalo tras escándalo, de modo que vivimos en medio de culturas audaces para la trampa, el engaño, la estafa, o como nos gusta llamarle “viveza criolla”, un artilugio eufemístico que nos sirve como consuelo para no generar culpabilidades, sino para aupar aquello de lograr el fin sin importar los medios.

    Me gusta pensar que hay más correctos que corruptos, pero no han encontrado la vitrina para mostrar otro modelo de convivencia, uno ejemplarizante, coherente y respetuoso de los derechos y deberes de todos, simplemente no han tenido la oportunidad, tal vez porque los corruptos siempre consiguen el modo de convencer con los caminos más cortos, con la manipulación de la opinión publica, y porque son capaces de cosas que otros jamás harían, esa es una realidad, avasallante por cierto en nuestro continente, donde una buena parte de los políticos de oficio aunque cabe mejor el apelativo de politiqueros, se dedican a la compra y venta de conciencias, a los fraudes de las promesas, el pensamiento y la acción, al compadrazgo y el nepotismo como método de repartición de beneficios, o a la extorsión y uso de influencias para cometer en nombre de otro la obtención de favores consistentes o no, con la institución o persona que afirma representar.

    El reto es más grande hoy frente a esa abrumadora realidad, no hay manera de decirle a cada uno cuantos grados de corrupto o de correcto tiene, esa determinación pertenece a cada quien, es producto de su educación, su crianza, y sus circunstancias, aunque la condición humana también posee una antigua vocación por la búsqueda de justicia, como decía Confucio “ver una injusticia y no hacer nada es no tener valor”, pues  nunca debe cesar la aspiración de los correctos a cambiar el modelo falso y de artimañas que tanto han defendido los corruptos, que los vuelve la manzana aparentemente sana y reluciente, pero por completo podrida en su interior descompuesto, ante lo cual solo existe un antídoto posible para un veneno que recorre las venas de nuestro entramado social, la transparencia, la claridad y luminosidad del hacer a prueba de cuestionamientos e interpelaciones, la senda del obrar en base a la prudencia, la pertinencia y la congruencia,  pues solo así se gesta la realización del sueño permanente e infinito que tienen las nuevas generaciones creyentes y demandantes de un mundo mejor.

    Twitter@Daniel_Merchán 

     

  • Lo ético de lo urgente – Por Miguel Velarde

    Lo ético de lo urgente – Por Miguel Velarde

    Vivimos días históricos, no precisamente por buenas razones. Jamás el país había atravesado una crisis como la actual. Tenemos la inflación más alta del mundo –pronosticada en 720% para este año-, niveles de escasez de países en guerra –alrededor de 80% en medicinas y alimentos-, pérdida acelerada del poder adquisitivo –el salario mínimo en término reales es de 10 dólares al mes- y, según el más reciente informe del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, un nivel de pobreza de 76%.

    Pero la crisis no es solo económica. Por donde se mire hay destrucción, como en el tema de la seguridad: Venezuela tiene un índice de 90 homicidios por cada 100.000 habitantes, con niveles de impunidad de 92%. Los servicios básicos están al borde del colapso, los racionamientos de agua y luz son cada vez mayores y no existen planes serios para solucionar las fallas.

    ¿Habremos tocado fondo? Pues no. El problema es que las crisis no tienen límite. Siempre podemos estar peor. Por eso, ahora que estamos en plena transición, es imperante hacer algunas reflexiones.

    Quienes creen que el acelerado proceso de cambio que hoy vivimos es consecuencia del resultado de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, se equivocan. Comenzó antes y, en realidad, el resultado de esa contienda electoral solamente fue un reflejo de ello.

    Es por eso que la Asamblea Nacional, hoy con mayoría opositora, está en una encrucijada. Son conscientes de que no hay mucho en materia económica que desde ahí puedan hacer. Sin embargo, parece que no se dan cuenta que en lo político pueden ser el eje principal de transformación.

    No habrá un cambio económico sin que antes exista un cambio político. Quienes, motivados por sus intereses individuales, son de la idea de que “hay que dejar que el gobierno se desgaste”, seguramente no se han enterado que hay niños muriendo por falta de medicamentos ni tampoco han escuchado a las madres que, entre llantos, cuentan que en su casa deben sortearse la comida, porque no alcanza para todos. El desgaste del gobierno se traduce en el sufrimiento de la gente. Posponer la solución política es alargar el sufrimiento de los venezolanos.

    En Venezuela hemos tomado muchas veces los caminos equivocados. Posiblemente porque no nos damos cuenta de que el diagnóstico es más importante que el tratamiento. Y no fuimos buenos reconociendo al monstruo al que nos enfrentamos.

    Hemos llegado a un punto al que jamás debimos haber llegado. Pero aquí estamos y no podemos seguir esperando. La dirigencia política tiene la responsabilidad de definir la ruta por la que ese cambio político se va a dar a la mayor brevedad posible; y la ciudadanía tiene la obligación moral de acompañarla. Son vidas humanas las que están en juego. No es poco.

    Estamos en uno de esos momentos en la vida en los que lo único ético es lo urgente.

    Twitter: @MiguelVelarde 

  • Fuerza Armada, acto administrativo y acto de comercio – Por Luis Barragán

    Fuerza Armada, acto administrativo y acto de comercio – Por Luis Barragán

    En distintas ocasiones, a propósito de sendas solicitudes de crédito adicional en el pasado período, ventilamos nuestra discrepancia en la Asamblea Nacional. Marcando una distancia entre el acto administrativo y el acto de comercio, intentamos la contra-argumentación de la bancada oficialista que nunca se produjo, por lo menos, de manera convincente, sobria y coherente, como lo ameritaba la materia, respecto a las numerosas firmas mercantiles adscritas a la Fuerza Armada.

    Ahora, de conformidad con el decreto nr. 2231, publicado en Gaceta Oficial nr. 40845 del 10/02/2016, ha sido creada la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (Camimpeg), adscrita al ministerio de la Defensa. De acuerdo con su motivación, la empresa del Estado se ajusta al nuevo (sic) modelo de gestión inspirado en las directrices y políticas esenciales de la Revolución Bolivariana (sic); bajo las premisas de un modelo económico productivo ecosocialista (sic) que, al generalizar sus orientaciones, tiene por finalidad asegurar la defensa y soberanía de la Nación; decretándose la empresa con un amplísimo objeto social que, en principio, la hace competidora de PDVSA, otras empresas del sector público y del privado, dando pie a las más legítimas suspicacias.

    Evidentemente, la iniciativa afecta la naturaleza y fines específicos de la entidad castrense, inequívocamente establecidos en la vigente Constitución de la República, y – además – la circunscribe a una parcialidad política que ya es, en sí misma, un dramático problema para el país. Desde 2013, incorporadas a la llamada Zona Económica Militar Socialista,  con personalidad jurídica y patrimonio propio, sabemos de numerosas firmas que, por supuesto, tienen su asiento en el Código de Comercio, capaces de incursionar en los más variados ámbitos, incluyendo el radio-televisivo y bancario, interrogándonos respecto a los particulares objetivos de seguridad y defensa o, mejor, de defensa que atienden.

    En más de una década y media, el gigantismo estatal se ha afianzado en la duplicidad de funciones y, proliferando las instancias, añadida la calculada exclusión del derecho administrativo que ha de explicarlas, existen entidades que hacen de todo y terminan por no hacer nada.  Fenómeno anunciado por las empresas antecedentes,   parece hoy consagrarse con una de superiores, inusuales y múltiples dimensiones que, a la postre, militarizando la vital actividad petrolera, relegará a PDVSA como una curiosidad más legada por el constituyente, reconociendo su fracaso en el contexto de un socialismo demoledor.

    Gigantismo pernicioso que constituye una apuesta del socialismo saliente, el sector militar sabrá de una mayor tergiversación de sus fines y misiones esenciales. A la transición democrática le tocará lidiar con la irresponsable herencia que deja Nicolás Maduro, reivindicando la finalidad constitucional y el desempeño profesional del soldado venezolano que está al servicio de toda la nación.

    Twitter: @LuisBarraganJ

  • Las facturas que caminan por América Latina – Por Daniel Merchán

    Las facturas que caminan por América Latina – Por Daniel Merchán

    Después de casi dos décadas de predominio de la izquierda trasnochada en América latina, promotora del calamitoso socialismo del siglo XXI, los vientos de cambio soplan a favor de una nueva era democrática y de oportunidades para el desarrollo económico y social, cada nación de nuestro cono sur, de Centroamérica y el Caribe comienza a vivir tiempos de reflexión de cara al futuro, especialmente en un mundo con tantas complejidades de orden tecnológico, financiero, innovador, de libertades y emprendimiento que requiere preparación con visiones modernas para la época actual.

    Es por ello, que los pueblos empiezan a pasar facturas a los modelos inviables, fracasados y anacrónicos que no pertenecen al nuevo ciclo del pensamiento para el desarrollo, en sus múltiples facetas, de allí que la otrora emblemática y “revolucionaria” Cuba, tenga que verse a obligada a mirar hacia el norte a la espera de la visita del presidente de EEUU, conjugando sus oxidados ideales en miras al logro de lo más parecido al sueño americano,  en Argentina, los Kirchner abandonaron el poder en medio de una serie de escándalos de corrupción, persecución a los medios de comunicación, un proceso inflacionario creciente, y una incesante polarización política que llevó al modelo K a una guerra sin cuartel con los sectores productivos del país, abriendo la necesidad de un cambio de timón que logro colocar a Mauricio Macri como nuevo presidente de los argentinos, claramente posicionado como el gerente que requerían para el manejo de la crisis.

    En Colombia, la perdida de la alcaldía de Bogotá, que en varios periodos estuvo en manos de las alianzas izquierdistas más radicales de ese estado, y cuyo cargo es el segundo de mayor relevancia en el tablero de influencia política colombiana, demostró que las facturas tarde o temprano llegan, cuando existen deudas pendientes con la ciudadanía, pues las pasadas gestiones tuvieron fuertes retrocesos en frentes como la seguridad y la infraestructura, perdieron el control sobre la corrupción en el periodo de Samuel Moreno, y en definitiva trabajaron con una mediocridad administrativa asociada al clientelismo político durante la convulsionada etapa de Petro, que finalmente produjo el regreso de Enrique Peñalosa como burgomaestre de la ciudad capital, gracias a su pasada experiencia exitosa como referente para los bogotanos.

    Bolivia en reciente referendo acaba de poner freno a la intenciones de Evo Morales de reelegirse para un cuarto mandato, colocando fecha y caducidad a su mandato, para no permitir lo que suele ser una condición megalómana comúnmente presente en estos caudillos, con la fijación absolutista de eternizarse en el poder, Brasil y Ecuador no están lejos de esta realidad, por su parte, Dilma Rousseff está contra la cuerdas en medio de protestas que solicitan su juicio político y una popularidad en picada que salpica a todo el partido de los trabajadores y al ex mandatario Lula Da Silva, con los sacudones de los casos Odebrecht y Petrobras, en Ecuador, pese a que Rafael Correa logró surfear varios enfrentamientos en estos años de gestión, aun subsisten dificultades económicas en base a la revalorización de la renta petrolera y la moneda de cambio luego de la dolarización, pero especialmente la tarea de superar el trance político que le a restado institucionalidad al país con maniobras meramente electorales.

    Al llegar a Venezuela, nos conseguimos con el cumulo de todos los males antes mencionados, la mayor de las oportunidades perdidas y la factura que más acreedores tiene en su propio territorio y en la comunidad internacional, la más grande tasa de inflación del mundo, records de violencia callejera, reservas internacionales extraviadas, escasez de productos básicos, salarios insuficientes, corrupción desbordada, ilimitada deserción escolar y fallas sistemáticas de los servicios públicos, aunado a la llamada fuga de cerebros mediante la migración de talento humano, presentan el corolario de una receta que solo conduce a la quiebra moral, económica y existencial de toda una sociedad, el socialismo del siglo XXI encontró un conejillo de indias en el cual aplicar todo el recetario del desastre, sin embargo, hoy, afortunadamente apunta al cambio, a la transición y a la salida del régimen chavista-madurista que tanto daño ocasionó, Venezuela inició su cambio, dibujó un nuevo parlamento y pronto comenzara a reformar los años perdidos de involución para transformarlos en su reconstrucción, en emprendimiento, en meritocracia, en libertad para los presos de conciencia, en inversión y propiedad, en educación de primer mundo, pero sobretodo en alternancia plural y democrática, pues los integrantes del foro de Sao Paulo no volverán a debilitar las bases institucionales de todo un continente que se abre camino hacia la globalización participativa y dinamizadora del desarrollo responsable, donde América latina abre sus ojos y será protagonista de impacto mundial.

    Twitter: @Daniel_Merchan