Etiqueta: opinión

  • Bolívar y los británicos – Williams Caballero López

    El Libertador Simón Bolívar estuvo en 1810 en Londres donde acudió en una misión diplomática para ganar el favor de los ingleses a la causa de independencia y para negociar la intervención de los británicos ante los españoles en favor de los intereses de Venezuela.

    Bolívar, Don Andrés Bello y Luis López Méndez fueron los enviados venezolanos al Viejo Continente para gestionar el respaldo de la Corina Británica.

    En esa oportunidad, además de contactar al vetusto y experimentado General Francisco de Miranda, los venezolanos realizaron lo que podemos denominar hoy como un “lobby” haciéndole ver a los ingleses lo beneficiosos para ellos, y su comercio, que Venezuela se convirtiera en una nación libre.

    Justamente un 16 de julio de 1810, en Londres el Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, el marqués Richard Wellesley, se reunió con los nativos del Nuevo Continente para que éstos explicaran sus intenciones y su propuesta política.

    En el “The Times” se hablaba de los embajadores de América del Sur, y se conspiraba en los salones diplomáticos europeos para ver con agrado la posibilidad de nuevos territorios independientes de la Corona Española en la enorme tierra continental americana.

    Tanto Bolívar como Bello tuvieron que regresarse, no obstante Luis López Méndez se quedó como embajador permanente en Londres para “mover la opinión pública” en favor de la libertad en el sur de América.

    Más adelante, británicos, irlandeses e inclusive alemanas formarán parte del ejército libertador que consumará la independencia no solo de Venezuela, sino de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

    A partir de 1817 casi 6 mil soldados ingleses veteranos de las guerras napoleónicas se sumarán a las tropas comandadas por el Libertador.  Y durante los años 1819 y 1820, más de 2.100 soldados irlandeses llegan a Venezuela como miembros del regimiento irlandés.

    Desde Londres se enviaron pertrechos militares para socorrer a los ejércitos bolivarianos, mientras muchos actores diplomáticos de la Corona de Inglaterra expandían su “lobby” por las cortes antiguas de Europa en favor de la independencia de las tierras sudamericanas.

    Y, ustedes se preguntarán la razón de este repaso de nuestra historia nacional. Bueno, para nadie sería posible calificar a Simón Bolívar como “apátrida”, y es que no lo fue.

    Bolívar fue en misión diplomática a Londres y consiguió apoyo económico, militar y logístico para la Guerra de Independencia y no por ello puede ser considerado un “apátrida” o “traidor”.

    No obstante, según la sesgada y obtusa visión de aquellos que hoy nos gobiernan, el salir a espacios internacionales a pedir socorro en favor del país es ser un “traición a la Patria”.

    Para Nicolás Maduro y su combo, el acudir a la Organización de Estados Americanos (OEA) es darle la espalda al país, cuando por el contrario es emular lo realizado por Bolívar en 1810.

    Así como Bolívar pidió respaldo de los británicos para lograr el bien superior de la Independencia, de esa misma forma, los venezolanos hoy pedimos que el Mundo socorre a Venezuela en medio de la pérdida de la libertad a la cual estamos siendo sometidos.

    Es que, cada vez el régimen venezolano es menos bolivariano y más tiránico.

    @wcaballerolopez

  • ¡Nos paramos! – Williams Caballero López

    ¡Nos paramos! – Williams Caballero López

    Si tuviera que describir con una palabra el Paro Cívico Nacional utilizaría esta: ¡Éxito!

    Y si pudiera que emplear una segunda, entonces sin dudarlo, diría: ¡Rebeldía!

    El Paro Cívico Nacional fue un acto de rebeldía exitoso y abrumador. Las calles de toda Venezuela estaban vacías, la ciudadanía respondió con fiereza.

    Los comercios cerraron sus puertas, empresas estuvieron de brazos caídos y muchos empresarios, por temor a represalias del régimen, no fueron al paro aunque no hicieron nada para que sus trabajadores asistieran.

    Las calles estaban desoladas, el país parecía desierto. Una especie de segundo 1 ro de Enero.

    Se acató el Paro Cívico y eso debido a que Maduro es rechazado por la inmensa mayoría de los venezolanos; él y su gobierno solo despiertan entre los venezolanos reproches y repudio.

    Aquí en Anzoátegui, los trabajadores se quedaron en sus casas y los muchachos salieron, otra vez, a luchar por el país que ellos quieren para sí y para todos los venezolanos.

    Nuevamente la Guardia Nacional Bolivariana sirvió como brazo ejecutante de la tiranía y arremetió en contra de los jóvenes, pero al final fueron derrotados.

    Sí, derrotados. Los defensores del régimen están siendo derrotados porque ellos pueden reprimir, encarcelar y atacar a todos los muchachos, y no tan muchachos, pero jamás doblegarán el espíritu de libertad que late en su ser.

    El gobierno está derrotado, porque no tiene el apoyo de la sociedad, porque sus razones son las equivocadas y porque jamás la barbarie se impondrá para siempre sobre la razón.

    La fuerza bruta puede sostenerse durante un tiempo en el usufructo del poder, pero nunca eternizarse, porque no posee las condiciones para ello.

    Maduro basa su presencia en Miraflores apoyado únicamente en los brazos paramilitares que controla, y en el uso inmoral de las Fuerzas Armadas Nacionales.

    Pero, ¿cuánto tiempo puede durar en el poder un gobierno que no tiene pueblo atrás y que de paso se le acabó el dinero desde hace mucho tiempo?

    La ciudadanía está en la calle con la decisión de cambio y libertad tomada; Maduro lo sabe y se esconde detrás de las tanquetas y de los grupos armados. ¿Podrá mantenerse así por siempre?

    Si existiera sentido común y lógica en el seno del oficialismo, luego del Plebiscito del 16 de julio y el Paro Cívico del 20 de julio entonces renunciaría de forma inmediata.

    Lo cierto es que Maduro está paralizado de miedo, de esto no podemos tener duda alguna.

    Y el país con el régimen actual se ha paralizado completamente, desde la óptima política, económica y en el ámbito social hemos retrocedido una barbaridad.

    Por eso, como hombres y mujeres que luchamos por la libertad nos paramos y dijimos: ¡Hasta aquí, Maduro!

    @wcaballerolopez

  • Días cruciales – Por Miguel Velarde

    Días cruciales – Por Miguel Velarde

    No es la primera vez en estos últimos años que sentimos que los días que tenemos por delante son definitivos. Sin embargo, esta vez no es una percepción, es una realidad. Esta semana puede definir el destino de nuestra generación. Si la Asamblea Nacional Constituyente, a través de la elección de sus 545 constituyentes este próximo domingo, logra instalarse en el país, el escenario político se transformará de manera radical.

    La lucha ciudadana para que esto no ocurra lleva ya casi cuatro meses y ha cobrado más de 100 vidas. En sí misma, esta lucha está haciendo historia, porque pocas veces en el mundo se ha visto alguna otra con características como la venezolana. Las marchas multitudinarias, las trancas y las huelgas que paralizan un país, el acto de desobediencia civil más grande de la humanidad como la consulta popular del 16 de julio y, sobre todo, tantos héroes que visten de gloria las páginas de este periodo de la historia.

    Sin embargo, este proceso también tiene su lado oscuro. Referirse a éste en medio de la batalla es una obligación. Como ocurre desde hace varios años, un sector de la dirigencia opositora solamente vela por sus intereses y busca mantener sus beneficios a costa del futuro de millones.

    En este momento tan crucial para Venezuela, existen versiones de que el mismo sector que negoció varias luchas en el pasado mediante “diálogos” poco transparentes, trabaja arduamente para hacerlo una vez más. Habrá que ver si en esta ocasión el peso de la realidad y la consciencia de la gente no son más fuertes que su mezquindad.

    Mientras tanto, y a pesar de todas estas dificultades, la agenda de lucha de la oposición sigue activa. El viernes la Asamblea Nacional nombró a los 33 nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, cumpliendo así el mandato recibido de más de siete millones y medio de ciudadanos el 16 de julio. Casi inmediatamente, el TSJ ordenó un juicio militar contra los designados y los diputados.

    Nadie parece tener la intención de ceder en estos próximos días. Los venezolanos han comprendido que se juegan todo en esta lucha y el gobierno, a pesar de las advertencias de casi todo el mundo, también parece haber decidido apostarlo todo a su Constituyente.

    Estamos ante el inevitable choque entre la fuerza indetenible y el objeto inamovible. Lo que pueda resultar de eso es incierto.

    La única certeza que tenemos hoy es que estamos viviendo días cruciales.

  • De la nimiedad y la tragedia – Por Luis Barragán

    De la nimiedad y la tragedia – Por Luis Barragán

    Sobrando los testimonios personales ante las atroces faenas de la dictadura, atravesamos un amargo proceso de aprendizaje colectivo. Quedarán profundas heridas y, además del cortejo fúnebre que la represión ha impuesto, sentencias como las de la ex canciller y ahora aspirante a la tal constituyente, importándole un bledo el hambre que padece toda la población. E, incluso, escuchamos a un ministro en funciones, suponemos que de ministro, desestimar el asalto a las bolsas de basura, porque ocurre también en los países desarrollados, mientras Telesur confisca las  imágenes del exitoso plebiscito opositor para estafar a sus cándidos usuarios a propósito del monumental fracaso del simulacro que el CNE montó para competirle.

    Nada ocioso reiterarlo, no siempre fue Venezuela la del siglo XXI. Y es que, con todos los problemas, fallas y equívocos que hubo, jamás llegamos a semejantes niveles de injusticias.

    Banalizando el asunto, Maduro Moros y su flamante equipo creen una nimiedad, una vulgar nimiedad, toda la tragedia que ha generado, hasta burlarse de las víctimas. Por ello, es que este sufrimiento que el socialismo en curso, no menos real que los históricamente conocidos, ha provocado, haciendo del sufrimiento algo completamente innegociable: no debemos ni siquiera pensar en una puñalada a escondidas, procurando sobrevivir una parcela, frente a la ciudadanía que se resiste heroicamente. Debemos mantenernos en pie de lucha renunciando a la vanidad de una promesa electoral para las regionales, porque se trata de superar al régimen más allá de tal constituyente.

    Ayer nos asaltó la reflexión en medio de la sesión plenaria de la Asamblea Nacional, después de probar la otra modalidad de la filtración que hizo la portentosa unidad militar que dice custodiarla. Solamente, permitieron el acceso por la puerta este y, junto a la barrera de los efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana, colocaron sillas con personas menores y de muy avanzada edad que, aleatoriamente, atacaron a los parlamentarios: intuimos que la tardanza en la revisión de la credencial y de la cédula de identidad laminada obedecía a una triquiñuela y, arrancándolas de la mano del uniformado, proseguimos nuestro camino respondiendo a sus insultos; después, en el hemiciclo, nos enteramos que al diputado Juan Pablo Guanipa le dieron con un palo por la espalda, mientras cumplía con semejante trámite.

    Otro ejemplo, a los diputados Juan Pablo García y Omar González de Vente Venezuela, les negaron la noche anterior el alojamiento en el hotel ya acostumbrado en los últimos meses, por las diligencias que una comisión del SEBIN hizo ante la gerencia también de otros hoteles cercanos. A altas horas de la noche, provenientes del oriente del país, luego de recorrer las carreteras, pues, no hay línea aérea que les venda un boleto, hallaron un sitio para dormir sorteando los peligros de la calle.

    Aceptemos, es una tontería o nimiedad lo que nos ocurre a los parlamentarios al compararlo con el resto de la ciudadanía, por más que no haya salario y la exposición sea total. Lo que no es tontería o nimiedad, como pretenden los burócratas de esta hora, es la tragedia de un pueblo que, acuñando una épica cívica, responsable, limpia y ordenadamente plebiscitó a la dictadura.

    Falta camino por recorrer, pero superaremos todo esto con el favor de Dios. Y, de nuevo, quedará una inmensa lección de alcance universal: nunca más tropezar con la misma piedra.

  • No se equivoquen – Por Miguel Velarde

    Lo que ocurrió el domingo es tan importante, que aún no podemos digerirlo

    Millones de venezolanos expresaron el domingo de manera contundente su mandato: esto tiene que cambiar. Lo hicieron a lo largo y ancho del país pero también alrededor del mundo, incluso en lugares inimaginables, como Tanzania, Omán o Bahréin.

    ¿Cuál es el significado de este evento? Uno tan grande que aún ni siquiera podemos digerirlo en su totalidad. Los ciudadanos participaron en el acto de desobediencia civil más grande la historia y cambiaron el rumbo de nuestro destino. Ratificaron su profunda convicción democrática y a su vez la plena conciencia sobre lo que hoy enfrentan, y respondieron una vez más al llamado de su dirigencia en paz y masivamente.

    No faltaron quienes crearon en las horas previas falsas expectativas sobre la participación en un evento de este tipo. Algún dirigente opositor y uno que otro encuestador confundido dijeron que la participación podía ser hasta de 11 millones de personas. Algo imposible de lograr si uno analiza las condiciones más básicas de un evento como éste: i) se convocó con solo 14 días de anticipación, ii) se enfrentó la más absoluta censura de los medios de comunicación, iii) se tuvo que enfrentar los obstáculos de los órganos oficiales; iv) casi no se disponía de recursos; y v) el número de mesas habilitadas para votar era solo 15.000, el 30% de las 45.000 con las que se cuentan en una votación tradicional.

    A pesar de eso, se logró la participación de más de siete millones y medio de venezolanos, con el apoyo de más de 100.000 voluntarios en 2600 puntos, en 88 países alrededor del mundo y en los barrios más populares de Venezuela, alguna vez trinchera indiscutible del chavismo. La palabra la tiene ahora la dirigencia opositora y, sobre todo, la Asamblea Nacional, que nuevamente recibe un mandato inequívoco y urgente, que esta vez no puede ignorar.

    La AN debe, a la mayor brevedad posible, nombrar nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral, nuevos magistrados para el Tribunal Supremo de Justicia y encabezar un proceso de cambio y reconstrucción que el país demanda a gritos. Solo así, responderá adecuadamente a millones de venezolanos que una vez más demostraron que están a la altura de las graves dificultades que el destino puso en su camino.

    Mientras tanto, esos mismos ciudadanos siguen jugando hoy el rol más importante de todos: seguir ahí. Exigiendo, con firmeza, que sus representantes cumplan con lo prometido.

    Repitiendo, como una orden y no como una súplica: “no se equivoquen”.

     

  • ¡Qué vergüenza! – Por Eduardo Díaz

    ¡Qué vergüenza! – Por Eduardo Díaz

    Vergüenza ajena por las actuaciones que ha venido materializando la dictadura de Nicolás Maduro. Día a día, traspié tras traspié. Ha perdido el rumbo y, en lugar de rectificar y obrar como lo haría un estadista, sigue empeñado en mantener lo insostenible y defender lo indefendible. Bueno, no se le puede pedir peras al olmo.

    Maduro, además de haber demostrado una enorme incapacidad, se ha rodeado de un séquito con similares o tal vez peores carencias. Chávez al llegar a la presidencia se rodeó de un grupo de personas en las que confiaba plenamente, sin embargo no contaban con la experiencia, sapiencia, cordura, seriedad, honestidad y ética para ocupar cargos ministeriales, directivos y gerenciales que se requieren para seriamente gobernar un país. Peor aún, poco a poco promovió e instauró en todos los ámbitos de la vida nacional esa mentalidad “cuartelaría”, ocupando el tablero de juego gubernamental en su mayoría con integrantes de la FAN. Maduro ha seguido los pasos de su “padre inmortal” manteniendo esa obstinada e inconveniente obsesión de tener a militares en la política y en el poder. Es comprensible su conducta ya que sin ellos este fracasado socialismo estaría como un recuerdo de aquello que nunca jamás deberíamos permitir se instaure nuevamente en Venezuela.

    Importantísimos cargos públicos son ocupados por camaradas “patria o muerte” o por militares activos o en situación de retiro. El régimen no tiene otra opción. No confía en nadie más sino en su grupito de ideólogos y soñadores de un mundo socialista en este siglo XXI cuando ya dicha corriente está prácticamente condenada al fracaso. El mejor ejemplo de ello, nuestro país. Nos han llevado a lo más profundo de la crisis en lo político, social y económico. Pretenden crear un estado poderoso del cual dependan sus súbditos, si así nos ven ellos. Para ello es necesario acabar con la clase media, meritocracia, empresa privada, propiedad privada, economía de mercado, paz y libertad. La idea es hacer a los más pobres más pobres aún y los que algo tienen, empobrecerlos y colocarnos a todos en situación de dependencia del Estado.

    ¿Su método? Practicar el autoritarismo y llevar a cabo todo aquello que sea ridículo, obsoleto y que implique involución y retroceso: control de cambio y de precios, gallineros verticales, cultivos urbanos, CLAP, motores que no arrancan, carnet de la patria, ataque constante al “imperio” (pero paradójicamente es nuestro mejor cliente), Cuba como ejemplo (aun cuando está sumido en la miseria y dictadura), PDVSA destruida como empresa petrolera y convertida en una bodega, una diplomacia de guapetones de barrio, sus adversarios políticos son terroristas, miembros de la FAN convertidos en voceros y militantes políticos y público de primera fila en alocuciones presidenciales y programas de tv.

    Qué vergüenza verlos uniformados aplaudiendo y sonriendo a cualquier cantidad de banalidades, sarcasmos, descalificaciones, amenazas y todo aquello que atenta contra el respeto y la convivencia armónica, emanada de los que ahora se sienten poderosos pero que seguramente en su interior están peor que palo de gallinero. ¿Será que las charreteras son directamente proporcionales a los aplausos y risas e inversamente proporcionales a la vergüenza?

    El régimen ha perdido el rumbo y la vergüenza. Con la payasada de la constituyente, bombas, perdigones y brutal represión no podrán acallar la férrea decisión de un bravo pueblo que en la calle ejerce sus derechos por regreso a una Venezuela libre en la que el rojo no sea signo de tiranía, represión, violencia y violación de derechos humanos sino un color más de nuestra bandera tricolor que pronto esperamos dejar de ondear al revés y que así ondee en los cuarteles y conciencias de los integrantes de la FAN. El país así lo exige.

    Eduardo J. Díaz Ayala

     

  • El rumbo – Por Miguel Velarde

    El rumbo – Por Miguel Velarde

    Hoy nuevamente tenemos más preguntas que respuestas

    La única constante en la realidad venezolana es la incertidumbre. Por eso, nos hemos acostumbrado a pasar más tiempo especulando que analizando.

    Cuando recién estamos comenzando a digerir un hecho, sucede otro de mayor envergadura. En un mes que se torna definitorio para el futuro del país, cuando la oposición prepara un plebiscito de gran magnitud para este domingo y el gobierno se empeña en realizar unas polémicas elecciones para la elección de una Asamblea Nacional Constituyente el 30 de julio, el fin de semana el país despertó sorprendido con la noticia que Leopoldo López se encontraba en su casa gracias a una medida que lo beneficiaba con casa por cárcel.

    En lo humano, esta noticia nos causa gran alegría, porque hoy Leopoldo está con toda su familia, de quien jamás debió haber sido separado. En lo político, el análisis es mucho más complejo, porque agrega nuevas variables a una ecuación que desde hace tiempo es compleja.

    López se convierte hoy en la voz de mayor relevancia de la oposición, y sus próximas acciones definirán su posición dentro del gran movimiento de lucha que ayer cumplió 100 días en las calles del país. Por lo poco que se pudo conocer públicamente, todo parece indicar que será tan firme como lo fue desde el primer día. Así también lo es la posición de la gente, que ayer demostró una vez más que está dispuesta a seguir en la calle el tiempo que sea necesario.

    Sin embargo, aún quedan muchas dudas dando vueltas en el aire. ¿Por qué una medida cómo ésta cuando algunos de los voceros más importantes del chavismo habían asegurado en reiteradas oportunidades que López no saldría de Ramo Verde? ¿Quiénes fueron los encargados de llevar a cabo esta negociación? ¿Qué busca el gobierno con esta decisión? ¿Cómo será este nuevo capítulo político en el país con Leopoldo López más activo después de tres años y medio de prisión?

    Hoy nuevamente tenemos más preguntas que respuestas. Ya no debería sorprendernos, porque nos hemos vuelto expertos en vivir en el limbo. La confusión solo juega a favor de quienes quieren evitar que el país supere esta grave crisis en la que se encuentra sumido.

    Por eso, lo más importante a estas alturas, y después de tanto sacrificio, es no perder el foco y mantener el rumbo.

     

  • Venezuela, la gallina de Stalin – Por Francisco Finol Balzán

    Venezuela, la gallina de Stalin – Por Francisco Finol Balzán

    “Stalin les recibió y sin mediar palabra los llevó al patio de su casa en una fría y ventosa mañana de invierno; agarró una de las gallinas que deambulaban por allí y procedió cruelmente a arrancarle todas las plumas. Luego puso al animal en el suelo y exclamó: “ya eres libre”; todos sus colaboradores pensaron que la gallina saldría huyendo espantada después del brutal acto, pero el ave, con la piel amoratada debido al frío siberiano,  al dolor causado por el suplicio y hambrienta, no hizo otra cosa que pegarse a los zapatos de su torturador,  restregarse  con la tela de sus pantalones, y picotear el trigo que caía de la mano de aquel hombre”

    Stalin les explicó que el ejemplo representaba la base para controlar al pueblo: “Igual que la gallina, el pueblo humillado y hambriento se postraría ante él suplicando sobrevivir cuanto más lamentables fueran sus condiciones de vida en un escenario de terror”.

    No sabemos a ciencia cierta si dicha anécdota es verídica ni conocemos su origen. Sabemos muy bien que alrededor de figuras tan prominentes se tejen cualquier cantidad de historias, leyendas y mitos que caricaturizan los rasgos principales de su personalidad. Otra cosa que sabemos a ciencia cierta es la aplastante lógica política contenida en este relato. Cómo un individuo (en este caso la gallina) puede ser maltratado, llevado al extremo de la agonía, pero al verse desprovisto de alternativa para cobijarse, protegerse y alimentarse, recurre al malvado perpetrador, al victimario, pues es quien únicamente tiene la posibilidad de proporcionar.

    He ahí el detalle: es cuestión de alternativas. Lo mismo aplica para las sociedades como bien decía Stalin. Consiste en sofocar todas las alternativas posibles: alimento, resguardo, protección. Esto va aun más allá: consiste en inocular en el individuo la incapacidad de concebirse a sí mismo como alguien capaz de proveerse lo necesario para cubrir sus necesidades más básicas; una indefensión aprendida. Al ser ellos, el Estado, el único que puede proveer, pueden convertir a las personas en dependientes totales. En estos casos el mismo Estado a través de su poder ejecutivo totalitario, deliberadamente emprende un proceso sistemático donde asfixia todas las vías de escape a ellos. Deja sin alternativa de manutención y refugio, convirtiendo a la población en poco más que un rebaño.

    A lo largo de los años este sistema ha sido copiado por ciertos malvados que han dejado su huella,  profunda y dolorosa, la cual queda arraigada en el imaginario colectivo, también en los cementerios y más allá de las fronteras propias. El caso venezolano, fácilmente cabe dentro la lógica de este relato stalinista.  Venezuela ha sido en los últimos 100 años un país casi totalmente monoproductor, o debo decir extraccionista, de petróleo y desde 1976 la empresa que alberga el monopolio de la exploración, explotación, transformación y exportación de éste elemento es la estatal PDVSA, la cual  además, ha estado sujeta a un estricto control por parte del ejecutivo central, manejada casi como un ministerio. ¿Qué nos quiere decir este detalle? pues básicamente que el Estado no sólo tiene el monopolio legítimo de las armas y la violencia, sino que también casi completamente el económico.

    Venezuela está en una crisis agro-alimentaria, una profunda escasez de comida, esto no es un secreto para nadie, independientemente de la surtida galería de aparentes culpables, el aparato productivo nacional ha sido desmantelado, destruido. El gobierno central encabezado por el difunto Hugo Chávez entre 2007 y 2010  desarrolló una política de expropiaciones, que no fueron más que vulgares robos, y además crímenes de lesa patria, pues han atentado (y el tiempo lo ha demostrado) contra  la seguridad alimentaria de millones de venezolanos. Especialmente ha tenido una afectación cuyo impacto ha sido poderosísimo sobre la población del país y en especial de los sectores con menos recursos.

    La crisis se ha visto arreciada en el periodo 2012 – 2016, ya que la actividad agrícola ha bajado un 9,76% y sólo la de 2016 con respecto al año anterior un -5% esto según informaciones de Ecoanalítica. Parafraseando al Ing. Agr. Werner Gutiérrez, Ex Decano de la Facultad de Agronomía de LUZ: este año, todo el sistema agropecuario venezolano empeorará.  Si para el año pasado la producción nacional, solo  cubrió 30 % de la demanda interna de alimentos, los resultados catastróficos que se proyectan para este año, nos hacen predecir que solo será posible satisfacer entre un 20 a 10 %. Con tal escenario el país necesitará aproximadamente de 13 a 14 mil millones de dólares para importaciones agroalimentarias si pretende cubrir las necesidades de la ciudadanía, sin embargo, según algunas empresas consultoras, la nación dispondrá de una cantidad menor a los 10 millardos para cubrir la totalidad de las importaciones del presente año. Léase bien “la totalidad de las importaciones” es decir, que si sólo para cubrir la demanda de alimentos se necesita 13 o 14 millones de dólares y solo disponemos de 10 para todo aquello que en Venezuela se exporta, (lo cual es casi todo) entonces saquen las conclusiones de cómo se atisba el 2018.

    Todo esto aunado al tema del control cambiario cada vez más restringido y restrictivo, que vuelve tan inaccesible para los empresarios y la población en general todo lo que fuera de nuestras fronteras se produce y que pone bajo control del ejecutivo central la mayor cantidad de divisas, ajustadas a un cambio preferencial artificial. Sujeta a todos los otros elementos que hacen vida en la sociedad, a competir por una cuota de dichos dólares, la cual es entregada arbitrariamente. Por otra parte esto junto a la destrucción de la producción nacional ha convertido al gobierno en el principal proveedor de alimentos a la población y éste ha hecho esfuerzos para hacer una especie de “apartheid alimentario” a través de la creación del llamado Carnet de la patria y las CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción).

    El primero se refiere a un documento de identificación proporcionado por el gobierno, de tal manera que el acceso a diversos servicios públicos prestado por éste sea mediante la presentación del documento, el cual, por otra parte está directamente ligado a la asociación del partido de gobierno o la administración pública. El segundo se refiere a un sistema de distribución de alimentos “regulados” puerta a puerta, de “cada hogar venezolano”. Juntos  y funcionando podrían ser un perfecto sistema de segregación: sólo accede al alimento aquel y solo aquel que me apoye.

    Esta situación ha dejado a la sociedad venezolana en una carestía de casi todo. Existe en el país una crisis humanitaria, principalmente en los medicamentos y en la comida, los rubros más básicos, y no parece haber intención por parte del Ejecutivo central en solucionar o buscarle una vuelta a esta situación, sin mencionar la violencia con la cual arremete contra aquellos que difieren y que la solución que aparentemente le busca dar a toda esta hecatombe es una nueva constitución. Estos hechos han venido dejando a la sociedad venezolana sin alternativas. Sería de terquedad supina no reconocer que la intención primordial de este régimen es permanecer el mayor tiempo posible en el poder, a través de la eliminación sistemática de alternativas de cualquier índole, que la gente para todo, a pesar del enorme esfuerzo que esto requiera, tenga que depender exclusivamente de ellos. Parece ser un esfuerzo orquestado en aras de mantener el control total, de subsumir y soterrar la voluntad de una ciudadanía, poniéndola al nivel de una irresoluta y pusilánime gallina la cual no concibe más opción que refugiarse en su propio maltratador.

     

    Politólogo Francisco Finol Balzán, profesor e investigador.

  • Capucha, símbolo de lucha – Por Edioverth Araque

    Capucha, símbolo de lucha – Por Edioverth Araque

    No es el crítico quien cuenta, ni aquellos que señalan con el dedo al hombre fuerte cuando tropieza o en qué ocasiones el autor de los hechos podría haberlo hecho mejor. El reconocimiento pertenece realmente al hombre que está en la arena, con el rostro desfigurado por el polvo, sudor y sangre, el que lucha con valentía, el que se equivoca y falla el golpe una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y o fallo.

    A aquel que realmente se empeña en lograr su cometido, quien conoce grandes entusiasmos, grandes devociones, quien se consagra a una causa llamada libertad, quien en el mejor de los casos encuentra al final el triunfo inherente al logro grandioso, y que si fracasa, al menos caerá con la frente bien en alto, de manera que su lugar jamás estará entre aquellas almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni el fracaso.

    En la actualidad la juventud de nuestra nación ha tomado las calles convirtiendo, las mismas en un escenario de lucha donde resistiendo las armas del Régimen se escucha a lo lejos una voz, exigiendo vivir en un país libre, próspero y democrático.  Nuestras calles han podido ver como la valentía y la determinación se le han impuesto al miedo, las cámaras han logrado capturar la dignidad en apenas una imagen, en el asfalto la compasión ya no aparece y la piedad hace rato que se fue de viaje.

    Esta lucha ha involucrado a una gran diversidad de sectores, incluso ha sumado a personalidades jamás antes pensadas como lo es la Fiscal General quien no siendo de la oposición se ha sumado desde sus espacios en defensa de nuestros derechos, a vivir en un país libre y democrático tal como lo describe nuestra Constitución.

    Nuestra historia ha dado un vuelco violento que al finalizar la jornada y mirar al alba podremos ver una nación donde los ciudadanos podrán emprender sus sueños siendo dueños del fruto de su trabajo y esfuerzo. A eso le llamamos libertad.

    No queremos una nación vieja y corrompida. Queremos un Estado donde la pura tradición y sustancia de aquel pasado ideal, se encuadre en las formas nuevas, vigorosas y heróicas, que las juventudes de hoy y de mañana aportan en este amanecer imperial de nuestro pueblo.

    La reconstrucción de Venezuela será una tarea aplastante, gigantesca, que no se podrá confiar al genio personal de nadie, ni siquiera de un corto número de personas. Tendrá que ser obra de la ciudadanía venezolana en su conjunto y para ello será fundamental un pacto republicano que permita, reine la paz, una paz que no podrá ser más que una paz venezolana y una paz nacional, una paz de hombres libres, una paz para hombres libres.

     

    Edioverth Araque

    Secretario Político Estadal

    Vente Venezuela                                                                  

    Redes sociales: @araqueedioverth

  • El verdadero periodista es un ciudadano libre – Por Marcos Aponte

    El verdadero periodista es un ciudadano libre – Por Marcos Aponte

    Son incontables las agresiones a los medios de comunicación y a trabajadores del gremio periodístico durante estos 18 años de régimen chavista. Desde mucho antes del cierre de RCTV ya este gobierno había comenzado a dar señales de su autoritarismo atacando verbalmente e incitando al odio a los medios de comunicación privados.

    Por otro lado, el chavismo ha hecho de los medios públicos su brazo propagandístico y a CONATEL en el principal verdugo de muchos de los medios de comunicación que actualmente están fuera de circulación y del aire en Venezuela.

    Según el Sindicato nacional de Trabajadores de la Prensa entre 2014 y 2016, 13 medios de comunicación había salido de circulación, tan solo en 2015 se registraron  47 casos de censura y 37 de agresión al gremio periodístico.  Durante las protestas iniciadas en abril de 2017 hasta la fecha son más de 300 los periodistas que han sufrido los agravios de la vil represión de la dictadura en su afán de querer tapar el sol con un dedo. Como si eso pudiera detener la sed de libertad que tienen de poder ejercer el periodismo en su tierra.

    Hoy en día, sin embargo, muchos periodistas a pesar de los ataques, agresiones y los riesgos que ameritan mostrar la realidad venezolana, se mantienen de pie con tal de cumplir con su deber de informar todo aquello que la gente necesita saber. Son muchas las voces que a pesar de las amenazas son capaces de levantarse, de quitarse la mordaza y llamar a las cosas por su nombre.

    Venezuela tiene prohibido usar en la TV las palabras tiranía, dictadura, represión, escasez, hambre, inseguridad, crisis y todas esas palabras que sufrimos día a día los venezolanos, sin embargo hay que darles una ovación de pie a todos aquellos hombres y mujeres profesionales del periodismo que sin miedo se paran frente a una cámara a reportar la realidad que hoy se vive en Venezuela.

    Ellos también son unos héroes, siempre están allí, en la línea de fuego, sin importar si vienen a robarle los equipos, a amedrentarlos, a retenerlos, agredirlos o privarlos de su libertad, siguen allí cumpliendo con su deber de mostrarnos a cada uno de nosotros la verdadera cara de la tiranía y eso es un motivo para sentirse orgulloso de ellos.

    Todos estos héroes sin capa, cuyo único súper poder es la información veraz, oportuna e imparcial tal como lo dice la constitución, son ciudadanos libres, son seres humanos que no se dejan someter, que no actúan al margen de la ley y que ponen en riesgo su vida por cumplir con sus funciones para con el pueblo venezolano.

    En esta etapa de lucha, tanto la Constitución Nacional en su artículo 350 y el Código de Ética del periodismo en su artículo 43, amparan a estos profesionales de hoy desconocen al régimen por su carácter antidemocrático al violar los derechos fundamentales de los ciudadanos y no

    La historia reconocerá a todos y cada uno de aquellos que alzaron su voz en esta etapa oscura. Es momento de que aquellos que aun no lo han hecho ni han salido de la prisión de la autocensura, actúen con determinación y del lado de la Constitución y de la ética. La libertad de prensa y la libertad de expresión también están a la vuelta de la esquina esperando por ustedes. Es hora de reaccionar.

     

    Marcos Aponte

    Coordinador de Comunicaciones-Vente Distrito Capital

    Twitter  @M_Aponte09