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  • De la ciudadanía improvisada: Pérez Jiménez, el remodelador – Por Luis Barragán

    De la ciudadanía improvisada: Pérez Jiménez, el remodelador – Por Luis Barragán

    Largado del país Pérez Jiménez, los sucesivos mensajes presidenciales abundaron sobre la herencia faraónica de la dictadura. Caracas, la principal vitrina para un imaginario social que quizá perdura, impresas las dactilares del auge petrolero de entonces, exhibió formidables obras de ingeniería que reafirmaron su importancia en relación al resto del país, por cierto, caracterizado por Rodolfo Quintero como “un puñado de aldeas regadas en un amplio territorio” al principiar el siglo XX  [1].

    Sostenemos, la ciudad capital que conoció nuestra generación jamás fue la de finales de los años ’50, por ejemplo, con el desarrollo de una infraestructura sanitaria y vial, suministro de agua y electricidad que llegó con la democracia representativa.  Inimaginable, hemos recibido el comentario y testimonio de una urbe de dramáticos contrastes, pues, el complejo comercial y de oficinas del Centro Simón Bolívar poco abonaba a una gigantesca urdimbre de angostas calles y callejuelas despavimentadas, escasos sistemas de drenaje u otros servicios básicos  por no citar algunos de los casos que todavía despiertan alguna polémica como el de la vivienda.

    Otro comentario, frecuente en las redes sociales especializadas en la nostalgia de la ciudad que se fue, obedece a la demolición de viejos referentes arquitectónicos que le permitió a la dictadura militar desarrollar libremente sus proyectos, siendo tan de antigua data y significación histórica como la casa natal de Francisco de Miranda o el Colegio Chávez (o Cháves).  Y, aunque no fijase criterio estético alguno, el “sabor de modernidad, de cosmopolitismo (…) sin lugar a dudas se correspondía con el discurso del régimen” [2], cuyos propósitos más audaces de transformación urbana – creemos – eran irrealizables aun a mediano plazo.

    Una rápida observación de la prensa escrita de finales del decenio militar, da cuenta de estudios adelantados por el Banco Obrero para sustituir los bloques de la meritorísima urbanización El Silencio, por numerosos y rendidores superbloques; o la circunstancia misma de haber afectado la fachada del Teatro Municipal para edificar el Centro Simón Bolívar, nos avisa de la escasa importancia que le concedió a una obra sobreviviente del período guzmancista y la posibilidad que hubo de proseguir hacia el sur del casco histórico para una desinhibida y completa remodelación.  Luego, caracterizada como una metrópoli en constante mudanza, fuesen o no sus inmuebles de extraordinario valor, la memoria histórica y el sentido identitario resultaron irrelevantes para los gobernantes de turno.

    Nos parece que toda la responsabilidad no ha de recaer en Pérez Jiménez y su equipo gobernante, porque de alguna manera debía legitimar su voluntad remodeladora y, así, hallamos un reportaje de Gilberto Pinto realizado para un popular magazine, cuya edición se inspiró en la celebración del IX Congreso Panamericano de Arquitectura, con sede en Caracas. Al entrevistar a Rafael Seijas Cook, el prestigioso poeta-arquitecto que hemos leído en las entregas más remotas de la revista Élite, éste señaló que “yo creo que Venezuela es una nación en donde la arquitectura colonial dejó muy pocos exponentes de verdadera calidad”, excepto las iglesias, ya que los arquitectos españoles de vanguardia eran destinados a México y Perú; o Víctor Ron Pedrique exaltó el adelanto arquitectónico caraqueño que “ha aprovechado las últimas técnicas y materiales de la post-guerra”, sin equivalente en otras latitudes [3].

    Por consiguiente,  los más respetados arquitectos de la época autorizaron moralmente al régimen en su vasto empeño de remodelación sintetiza la otra cara de la ciudad-petróleo sobre la cual versó el ensayo antropológico de Quintero, aunque es necesario indagar en los supervivientes archivos de notarías y registros mercantiles para saber de una oportunidad irrepetible de negocios, o en la opinión que pudo sostener el profesorado de arquitectura a tiempo completo de nuestras universidades.  González Abreu, asegurándolo como una plataforma de proyección clasista, observa que “el negocio de la construcción era una de las actividades que más estrechamente vinculaba a los hombres de la gran empresa con los uniformados y testaferros civiles en Miraflores” [4].

    Cierto, el nuevo aniversario de la huida de Pérez Jiménez, privilegia naturalmente los aspectos políticos que logran una visible significación actual, relegando los que podríamos denominar metapolíticos, pues, siguiendo a Puerta Bautista, al considerar los procesos de urbanización y las políticas de bienestar social por obra de la directa intervención gubernamental en la vida social, no fue otra que la “finalidad de improvisar ciudadanos que siguieran los lineamientos del régimen” [5].

    Aproximación ésta que puede autorizar a una reflexión en torno a la otra metrópolis petrolera que hoy tenemos, evidentemente regresiva, en la que las misiones oficiales de vivienda la llevan a la extraordinaria afectación de la vida urbana fuera de un legítimo control, escondiendo relaciones de poder e intereses económicos so pretexto de las justificadísimas urgencias de los sectores más vulnerables que muy transitoriamente resuelven o dicen resolver sus problemas.

    @LuisBarraganJ

    [1]    Rodolfo Quintero (1985) “La cultura del petróleo”, UCV, Caracas: 59.

    [2]    Ocarina Castillo D’Imperio (1990) “Los años del buldozer. Ideología y política 1948-1958”, UCV, Caracas: 159.

    [3]    Gilberto Pinto (1955) “Los viejos arquitectos ante la nueva Caracas”, Élite, Caracas, nr. 1564 del 24/09.

    [4]    Manuel González Abreu (1997) “Auge y caída del perezjimenismo (el papel del empresariado)”, UCV, Caracas: 92.

    [5]    Lorena Puerta Bautista (2015) “La batalla contra el rancho: Una ilusión de modernidad urbana en Caracas”, en: AA. VV. “Cuando las bayonetas hablan. Nuevas miradas sobre la dictadura militar”, Universidad Metropolitana, Caracas: 461.

  • De las reglas oficiales del juego – Por Luis Barragán

    De las reglas oficiales del juego – Por Luis Barragán

    La producción normativa del régimen cuenta con ciertas orientaciones y rasgos, cuya única y fortísima ventaja es la de – simplemente – producirla.  Kelseniano al extremo, la generó y consagró a través del aparato legislativo ordinario y extraordinario, aún lo hace mediante el aparato administrativo e, innovando la práctica por la vía de una abusiva interpretación, seguirá haciéndolo con la complicidad del aparato judicial.

    Se dirá, tiene por única filosofía del derecho la posibilidad y certeza de regular absolutamente toda la vida social, minimizando las libertades personales y ciudadanas, reforzando el poder establecido que incluye el estímulo de la anomia negativa que le contribuya o pueda contribuirle.  Sobredimensionada la capacidad del Estado, se dice autorizado para prever la tentativa, frustración, consumación  y consecuencias de los más disímiles, sencillos o complicados, pasajeros o trascendentes actos y relaciones, de toda índole y ámbito que, aun tratándose de los derechos fundamentales, lo lleva a desconocer o denunciar los pactos internacionales suscritos en materia de derechos humanos.

    Un fenómeno constante ha sido la desconstitucionalización (y no deconstitucionalización) de las leyes, procurándolas ajustadas a una exacta coyuntura política. Median obvias diferencias entre la Constitución y leyes como la habilitada Orgánica Sobre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, observándose también distanciada la expresa voluntad del constituyente respecto a la del legislador.

    Las leyes promulgadas tienden a confundir distintas materias, por más que se digan especializadas. Las del llamado poder popular emulan los variados e insólitos contenidos de la Ley Orgánica de Régimen Municipal, un batiburrillo que marcó el precedente para un más “ordenado”, “sistemático” o “sobrio” esfuerzo de legislación ordinaria en los orígenes del actual orden de cosas.

    Independientemente de la jerarquía acordada, fueren orgánicas u ordinarias, además del lenguaje alambicado que dice velar por una precisión rígida de términos o definiciones previas, sufren de ambigüedades y omisiones que dicen legitimar su posterior reglamentación ejecutiva. Ésta, partiendo de un vocabulario mínimo que dice interpretar, facilita las más arbitrarias, sucesivas y oportunas modificaciones para afianzar la inseguridad jurídica del país, siendo muy numerosos los ejemplos para una calculada incertidumbre política.

    En sí mismas, las leyes aprobadas equivalen a la realización del programa político del régimen, susceptibles de una afiebrada promoción aunque pequen de escaso o nulo realismo, no haya recursos materiales para sustentarlas o contradigan abiertamente las pautas constitucionales. La más llamativa ilustración la tenemos con la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras, o  la Ley de Protección Social al Trabajador y Trabajadora Cultural, sancionada en 2014 y, estrictamente en privado, reconocida como insustentable, demagógica y oportunista por algunos parlamentarios gubernamentales.

    Hubo leyes sancionadas por la Asamblea Nacional bajo predominio oficialista que sobrepasaron el plazo para su promulgación presidencial o nunca fueron promulgadas, ambos casos susceptibles de la correspondiente sanción constitucional. En uno, mediante la habilitación legislativa, fue modificada y tardíamente decretada por Nicolás Maduro, como la Ley Orgánica de Cultura; y el otro, como la Ley que Regula la Compra y Venta de Vehículos Automotores Terrestres, Nuevos y Usados Nacionales o Importados, olvidada o con disposiciones subsumidas en otros instrumentos legales.

    Inutilizadas las leyes dictadas por el actual Poder Legislativo, gracias al Judicial, el Ejecutivo dispone de un extenso repertorio jurídico, por lo demás, ilegítimo, inconexo y temerario que desmiente su carácter. Erró la Asamblea Nacional a principios de 2016, rectificando a mediados o finales de año, cuando pretendió legislar en materia ordinaria a través de sus comisiones permanentes o especiales, en lugar de afectar y corregir las normas de carácter orgánico.

    Hablar de normas jurídicas, derecho, ordenamiento jurídico positivo o Estado de Derecho, evidentemente luce como un fenómeno de mayor calibre y relevancia, complejidad y profundidad cuando se trata del régimen prevaleciente en Venezuela,  insigne manufacturador de reglas. Entendidas éstas como derecho, sólo tienden a regular – dándoles la certeza y seguridad necesaria –  las relaciones, intereses y vicisitudes que confronten los sectores internos del poder establecido, en una permanente e inevitable tensión, restándole su naturaleza, característica y eficacia jurídica al tratarse de opositores, adversarios y disidentes: a lo sumo, cobra la significación de un derecho de guerra.

    @LuisBarraganJ

  • Del reencuentro con la verdad – Por Luis Barragán

    Del reencuentro con la verdad – Por Luis Barragán

    Desde hace varios meses, la prensa europea abunda en consideraciones alrededor de un término acuñado por el Diccionario Oxford: la llamada post-verdad pretende explicar fenómenos como el Brexit, cuyas simplificaciones sacudirán por un muy buen tiempo los bytes. Al parecer, el neologismo estelar tiene por origen la desatención y negación del cambio climático, a pesar de las evidencias científicas.

    Por más que las realidades sigan un curso insobornable, la tendencia prevaleciente es la del auto-engaño que las suplanta o dice suplantarlas, agravándolas. E, irremediable, la verdad misma, tozuda e irremplazable, se convierte en una tarea inmensa de reivindicación a contrapelo no sólo de los intereses políticos, sino de los propios medios que obtienen grandes dividendos al contrariarla, versionarla y dosificarla.

    Caso muy cercano, a finales del año recién concluido, la canciller venezolana resolvió con un Tweed el demasiado efímero y tormentoso tránsito por la presidencia pro tempore de Mercosur que, circunscrito al anuncio, jamás se materializó. Sin embargo, empleada ventajista o ventajosamente la herramienta, evitando la incomodidad del más ligero cuestionamiento personal, dijo olvidar las razones de fondo que condujeron a la suspensión de Venezuela, escenificando una vergonzosa comedia en la sede de la organización, y condensando la gestión en la resaltada “dimensión social y de DDHH del bloque”.

    La post-verdad, también tildada meta-verdad, es un elegante eufemismo que ayuda a entronizar la mentira, cultivándola con una prestancia que debe escandalizar, por cierto, distinta a la sempiterna demagogia.  E, incluso, nos remite a las reflexiones que un destacado jurista, como Peter Häberle, ha aportado en torno a la verdad como un derecho fundamental que, en medio de los más duros conflictos, ha generado y universalizado sendas comisiones que procuran buscarla en el marco de las transiciones políticas, esforzándose en resarcir – ante todo – moralmente a las víctimas; y, más allá, a prevenir y confrontar la razón de Estado que, a la postre, lleva al extremo totalitario de la producción de “no verdades”.

    La mejor garantía que tienen las realidades para el reconocimiento y la nombradía que reclaman, está en el libérrimo debate que emprenda las mejores perspectivas que nos acerquen a la verdad. En el caso venezolano, principia con la urgente realización del Estado Constitucional, evitando  repetir experiencias como las que aún – enfermizamente – no concluyen, dinamitando el propio lenguaje.

    @LuisBarraganJ

  • La nuestra ha de ser una esperanza realizadora hacia la transición democrática – Por Luis Barragán

    La nuestra ha de ser una esperanza realizadora hacia la transición democrática – Por Luis Barragán

    Venezuela es como un inmenso establo de Belén en el que renace constantemente la esperanza.

    Creyentes o no, los venezolanos solemos comulgar en la Navidad con un sentimiento de fraternidad que se impone por encima de cualesquiera circunstancias, por amargas que fuesen. Hay un patrimonio espiritual que preservar, a pesar de la miserable manipulación de un régimen que todavía profundiza en una inédita crisis humanitaria con la pretensión de sojuzgarnos.

    Aún en medio de las más oscuras y tenebrosas dificultades, seremos capaces de sobrevivirle en reclamo justo y legítimo de libertad, porque siempre los principios y valores iluminan el camino. Y extendemos nuestro abrazo a todos los compatriotas que están dentro o fuera del país, sobre todo a los perseguidos y presos políticos.

    En nombre de los parlamentarios de Vente Venezuela y de todos los afiliados del partido que lidera María Corina Machado, les deseamos a los venezolanos una feliz Navidad, elevando nuestras oraciones por un distinto porvenir. Frente a los privilegiados del poder establecido, los represores de esta hora, el pueblo en su ascenso ciudadano les advierte con San Pablo: lo plebeyo del mundo, lo que no es nada, lo eligió Dios para anular lo que es.

    La nuestra ha de ser una esperanza realizadora, encaminados hacia la transición democrática, haciendo nuestro el compromiso de libertad, justicia, solidaridad y el trabajo creador. Creemos firmemente en el perdón que se entiende y realiza en la justicia.

    @luisbarraganj

  • Un déjà vu enfermizo – Por Luis Barragán

    Un déjà vu enfermizo – Por Luis Barragán

    Agradecemos al alcalde Carlos Ocariz la sinceridad, pues, aunque tardía,  por lo menos, reconoce el error de acudir a la llamada mesa de diálogo que el gobierno desea inflar y mantener artificialmente, añadidas las consecuencias nefastas que produjo, como la desmotivación y desmovilización ciudadana. Ahora nos sorprende otro de los partidos concurrentes, al solicitar la renuncia presidencial.

    Lucen obvias  las acertadas advertencias y propuestas de lucha que otros sectores de la oposición formularon, como el representado por María Corina Machado. Huelga comentar sobre la naturaleza del régimen, ya que – piando tarde – se habla de dictadura. Sin embargo, a pesar del acuerdo parlamentario que establece la responsabilidad  política de Maduro Moros y la postergación de su destitución por abandono de cargo, suelen “olvidarse” tres datos fundamentales.

    De un lado, el gobierno ya no tiene remedio respecto a las promesas que haga dentro o fuera de cualesquiera mesas, pues, su propia supervivencia tiene por fundamento el incumplimiento de toda palabra o balbuceo, directo e indirecto. El fraude político, la triquiñuela verbal, el histrionismo del poder está orientado no al país que bien lo conoce, sino a la reducida secta de los partidarios que intenta retener, movilizándolos o no, autobuseándolos o no,  para todo acto que se le ocurra, paradójicamente tan sufridos como el resto de los venezolanos.

    Lamentamos, por otro,  que se imponga un dilema absurdo entre la mesa y no mesa de diálogo, cuando ella conceptualmente nunca lo ha sido ni lo es, porque – sencillo – está en contradicción con lo que universalmente se entiende como tal en los procesos de paz. Y, luego, lo peor, es que en los sectores de la oposición democrática haya quien quiera diferir la discusión sobre una mesa de unidad que sea real y eficaz, relanzándose con una ampliación y conducción que sea convincente: no por casualidad, de nuevo, tratan de soslayar lo que ha planteado María Corina en la materia.

    Lo curioso que las tesis voceadas por ella, reaparecen posteriormente como una gesta del eufemismo en la garganta de quienes, desde el instante inicial, la combatieron.  E, inevitable, recordamos aquella sentencia preliminar de Marx en su 18 de Brumario, por aquello de las cosas que suceden como si fuese dos veces, distinguiendo entre la tragedia y la farsa: un “déjà vu” enfermizo en la versión venezolana.

    @LuisBarraganJ

  • De una perversa pedagogía – Por Luis Barragán

    De una perversa pedagogía – Por Luis Barragán

    Respecto a la mesa de diálogo y el proceso de paz que ha de contextualizarla, no puede equipararse el fracaso del caso colombiano con el venezolano, pues, en éste, ni siquiera alcanzó la mínima institucionalidad capaz de concederla la credibilidad, confianza y eficacia tan indispensable, mientras que, en aquél, la hubo lo suficiente para hacer las correcciones necesarias e intentar nuevamente la consulta referendaria. Por lo demás, resulta contrastante la conducta asumida por los actores.

    Demasiado abultado, el incumplimiento de los compromisos adquiridos por Miraflores encontró una respuesta tímida y confusa de sus inmediatos interlocutores de la oposición que raya en una generalizada e insondable sospecha, a juzgar por las declaraciones de Capriles Radonski, cuya promesa, por cierto, puede conocer el mismo destino que tuvo la muy celebérrima de Piñerúa Ordaz  sobre una lista de los más connotados corruptos de la década final del siglo pasado. Inevitable sospecha de considerar el costo político, social, económico y también cultural de un fracaso que no guarda correspondencia con las expectativas creadas, las advertencias que sobraron y la propia iniciativa revocatoria de incuestionable precisión y oportunidad constitucional que, faltando poco, quiso monopolizar un sector que se sintió dueño y expresión de la misma noción unitaria, ahora, deseosa de compartir el dramático revés.

    Por lo pronto, ha quedado en pie una vil maniobra del engaño que actualiza, provocando una perversa pedagogía, la imposibilidad de una sana, pacífica y sostenible solución de cualesquiera  conflictos cotidianos que padecemos en Venezuela. No existe la más modesta cola para adquirir los insumos básicos, por ejemplo, en la que brille la ausencia de un conflicto, imponiéndose el hábito cambiante de organizarla según la destreza e intereses de los más atrevidos y fuertes en complicidad con los custodios que, para comenzar, revestidos o no de autoridad pública, la hacen miserablemente rentable; cualquier pleito hasta por motivos fútiles, se convierte en una aventura callejera con la indiferencia del cómodo Estado que ostentamos, ocultando sus incapacidades; los estrados judiciales, convierten las formalidades procesales en una ocasión prolongable para linchar a justos y pecadores que ni siquiera desearon asomarse; definitivamente anómicos, nos esmeramos en fingir las reglas que ayudan a rasgar las vestiduras para violentarlas burdamente.

    La llamada mesa de diálogo, expuso algunos de los elementos que lucen  tan familiares en la vida rutinaria: ante el derecho, se impone la fuerza; ante la verdad, el cinismo;  ante  la responsabilidad, el descaro de la palabra deshonrada; y ante la integridad, el oportunismo. Pesa más la aventajada arbitrariedad y el fraude, celebrada la viveza de una ganancia ocasional que dice legitimar cualquier triquiñuela.

    Subyace en el rechazo de los venezolanos a los resultados del tal diálogo, el que es propio de una cultura que la vinculamos al sempiterno rentismo de nuestros tormentos hasta nuevo aviso. Hay indicios, síntomas y tendencias favorables a otra realidad signada por el cumplimiento de la palabra empeñada, de las normas básicas para una pacífica convivencia, corresponsables de un destino irrenunciablemente común al que debemos concurrir con la autenticidad que demanda.

    @LuisBarraganJ

  • Vente Venezuela fue el único partido que se negó a diferir el juicio político a Maduro

    Vente Venezuela fue el único partido que se negó a diferir el juicio político a Maduro

    El diputado Luis Barragán asegura que con la postura inequívoca de la fracción parlamentaria del partido de la libertad ha quedado constancia de la autoridad moral para contribuir al esfuerzo común por una real Transición democrática

    (Caracas. 12/12/2016) Los parlamentarios de Vente Venezuela fueron los únicos que se negaron a diferir el juicio político a Nicolás Maduro en la Asamblea Nacional, dejando constancia de una posición consecuente con la prédica. Así lo ratificó este lunes la Fracción parlamentaria del partido de la libertad.

    Los días 2 y 24 de noviembre del año en curso, los diputados Luis Barragán (Aragua), Winston Flores (Vargas), Omar González (Anzoátegui), Carlos Bastardo y Juan Pablo García (Monagas) no sólo se negaron al diferimiento, sino que pidieron el reinicio del citado juicio.

    “La discusión y decisión orientada a establecer la responsabilidad política de Nicolás Maduro en el quebrantamiento del orden constitucional no ha debido postergarse en ninguna circunstancia y, más aún, tratándose de la llamada mesa de diálogo sobre la cual sobraron las advertencias”, dijo Barragán, jefe de la fracción.

    Agregó que con la postura inequívoca de la fracción parlamentaria del partido de la libertad ha quedado constancia expresa de autoridad moral para contribuir al esfuerzo común por una real Transición democrática.

    “El debate parlamentario que está pendiente ha de afrontar con coraje la decisión de destituir a Maduro Moros de la Presidencia de la República, la cual está sustentada claramente en la Constitución de la República. El tiempo nos dio la razón, pero esta no es la oportunidad para envanecerse, sino para cumplir cabalmente con nuestras responsabilidades como representantes de la soberanía popular”, aseveró.

  • Barragán: María Corina interpreta fielmente la oposición democrática que aspira la ciudadanía

    Barragán: María Corina interpreta fielmente la oposición democrática que aspira la ciudadanía

    (Caracas. 01/12/2016) El coordinador de la Fracción Parlamentaria de Vente Venezuela, Luis Barragán, aseguró este jueves que María Corina Machado, coordinadora nacional de ese partido, interpreta fielmente la oposición democrática que aspira la ciudadanía.

    De acuerdo con el también parlamentario por el estado Aragua, la dirigente “ha insistido corajudamente en una amplitud y profundidad que sea capaz de actualizar la discusión, trazar y compartir una estrategia de clara vocación constitucional, cívica y pacífica”.

    Barragán señaló que hoy se impone el relanzamiento de una Unidad democrática caracterizada por una ampliación hacia los sectores que también la deben representar, más allá de los partidos.

     “La Unidad debe alcanzar a los gremios empresariales, laborales, profesionales, estudiantiles, deportivos y vecinales, en correspondencia con una población que desespera por la inexistencia de los insumos básicos, como de libertades”, dijo.

    Recordó que el objetivo fundamental es el logro de una Transición democrática que ataje cualquier amenaza y peligro de una guerra civil que no desean ni siquiera los propios partidarios del régimen. Asimismo, apuntó que urge la liberación de todos los presos políticos como condición previa para cualquier conversación o diálogo.

    “La situación de la población se hace cada vez más crítica e indecible y por ello, aprendidas las lecciones frente a un régimen que nunca cumple con sus compromisos, emerge una nueva oposición democrática que no tiene otro mandato histórico que el de oponerse a una dictadura”, sostuvo.

    Finalmente, Barragán señaló que el oficialismo intenta evitar toda ayuda humanitaria. “Hechos como los del Hospital de los Magallanes de Catia o el robo portuario de los insumos que diligenció Cáritas revelan cuán lejos llega la insensibilidad humana del régimen dispuesto al sabotaje de todo socorro”, expresó.

     

  • Festividad del dolor  ajeno – Por Luis Barragán

    Festividad del dolor  ajeno – Por Luis Barragán

    Monopolio de la dirección política y militar de la revolución, el moldeable partido de facto, las divisas petroleras están únicamente destinadas a su terco sostenimiento. Las hay graneadas para el departamento de asuntos clientelares y afines, no otro que el conformado por el PSUV y sus entidades subsidiarias, pues, el grueso de la inversión tiene por puerto seguro aquélla instancia decisiva para la supervivencia de quienes, al fin y al cabo, cuentan con  la fortuna de integrarla.

    Regla fundamental del juego, los más urgidos partidarios del régimen deben también resignarse a pasar hambre, arriesgar la vida en las calles y recurrir a las también escasas yerbas naturales para intentar remediar sus dolencias, como el resto de una mayoritaria población que ha tenido y tiene el coraje de denunciar y protestar al régimen. No hay recursos para aliviar siquiera la inédita – francamente, inédita – emergencia alimentaria, médica y farmacéutica del país, sumergidos en una pavorosa inseguridad personal, pero sobra el dinero para decretar una parranda que es burla descarada por el dolor  ajeno.

    Forzando la época decembrina, el alcalde menor de la Caracas que suena por las balas, la miseria, el hambre, bajo el imperio del hampa, le ha metido un asombroso dineral a una sucesión de espectáculos musicales que incluye, por supuesto, la debida importación de las grandes estrellas del canto que le ha sido posible, y, con toda seguridad, el negocio – porque lo es – será hábilmente imitado por sus pares oficialistas de todo el país hasta donde les alcance la cobija. El escándalo llegará y perforará las paredes de morgues y funerarias, repletadas por el mismo gobierno de casi dos décadas como nunca antes lo hizo otro: a Jorge Rodríguez no le importa, mientras que la desgracia sea completamente extraña, ajena, distante, revelando una concepción mórbida del poder.

    Más de dos millones de dólares tragará el festival de la burla y, en medio de las diferentes materias que trata la amenazada Asamblea Nacional, procuramos darle un cupo en nuestras diligencias,  asombrados por el silencio o, por lo menos, la débil reacción de todos los concejales de la pequeña o gran Caracas. Salvo muy circunscritas excepciones, sentimos que la oposición metropolitana hace poco o nada al respecto, cuales espectadores de un derrumbe moral que puede tapiarlos.

    Los antiguos dictadores y sus asociados, no llegaron tan lejos así tuviesen una natural y desenfadada vocación rumbera, como ocurrió – por ejemplo – con Cipriano Castro y, más comedido, Antonio Guzmán Blanco. Hoy, ni las formas se cuidan o, es más, convertidas en el fondo  descarado del asunto, la dirección política y militar de la revolución hace de los medios un fin para sobrevivir a cualquier precio: el dólar que falta para tener pan de trigo, de maíz o de yuca, por no hablar del fármaco por el que desesperamos, les sobra para el guaguancó de sus más indignos desprecios por la vida humana.

    @LuisBarraganJ