Etiqueta: Libre Opinion

  • El paso decisivo – Por Edmaly Maucó

    El paso decisivo – Por Edmaly Maucó

    Hoy más que nunca, somos el verdadero ojo del huracán en el hemisferio y en el mundo entero, y no puede quedar la menor duda de ello. El caso de Venezuela pasó de ser un problema nacional a ser transnacional; es decir, ha trascendido fronteras por la naturaleza, gravedad y los niveles que ha alcanzado.

    Nadie puede dudar que lo que viven los venezolanos en la actualidad es un estado total de tragedia, trauma, drama, agonía, desesperación y miseria dantesca. Nunca antes nuestra nación había sido víctima de tanto horror, atrocidad, crueldad y barbaridad. Pero la claridad que hoy tenemos a nivel interno y a los ojos del mundo ante este catástrofe es muy clara, porque sabemos con exactitud el proyecto de destrucción que se propuso este régimen desde antes de su llegada al poder para destruir toda una población, para socavar todas y cada una de nuestras libertades y para tenernos sometidos a su autoridad a través de los actos más violentos e inhumanos que han podido cometer. Para ellos lo más importante será mantener y expandir su poderío que, hoy por hoy, se encuentra debilitado porque ya no tienen más caretas que ponerse, han quedado vilmente desnudos y expuestos ante los ojos del mundo una vez más.

    Ya no es un secreto que en Venezuela lo que impera es un sistema de mafias y un Estado criminal, un andamiaje de corrupción que los que hoy usurpan Miraflores fueron penetrando en cada una de sus instituciones y espacios. Se encargaron de avivar el resentimiento y la envidia como una «política social», hicieron ver que éramos un país rico por tener petróleo y porque el Estado podía costear y financiar todo lo que quisiera mientras la preocupación del ciudadano era solo la de votar y no opinar, lograron inocularse en todos los sectores y factores hasta de nuestra vida cotidiana, y que hoy nosotros no tenemos el control ni poder de decisión ya que vivimos bajo el sometimiento, hostigamiento, persecución y dominación. Quisieron quebrarnos hasta nuestra moral y espíritu, pero es lo que todavía no han logrado, ni lograrán, porque sabemos el valor de nuestras vidas y nuestro aporte, tenemos la firme convicción de que recuperaremos nuestra nación y la reconstruiremos a pulso.

    Como sociedad, como un país que reivindica la idea de Occidente y su importancia, Venezuela, hoy tiene una oportunidad valiosa, un momento único y que no puede desaprovechar, todo lo que hemos hecho hasta ahora sin duda ha marcado un gran precedente para el rescate de la República, pero lo que hoy está en juego no es solo la apertura de un canal humanitario o un cambio de gobierno, lo que nos estamos jugando es un verdadero quiebre del sistema socialista, opresor, tiránico y autoritario; apostamos entonces por un verdadero cambio de paradigma y estructural, por una transformación político-cultural para jamás volver a cometer los errores que hoy nos azota y agobia, tenemos el deber muy responsablemente de escribir importantes páginas de ésta historia, que no nos la han contado porque nos tocó vivirla en carne propia, de allí pues, nuestro compromiso debe quedar plasmado.

    Ahora bien, en los últimos días hemos vivido diversos episodios que han despertado de nuevo la esperanza y la energía en un verdadero cambio, pero también hay que decir que no podemos vender falsas expectativas o pasiones exacerbadas, ya que podemos estar cayendo en lo mismo que años anteriores. Creo que es momento de pensar y actuar con firmeza, coherencia, criterio y cabeza fría, entendiendo que está en nuestras manos y los que nos han mostrado sus apoyos el devenir de la historia venezolana.

    Me detengo en un gran paso que hemos tenido en este proceso, y es el de la ayuda humanitaria, un respiro vital para una población vulnerable y necesitada en nuestro país, pero sin olvidar que lo esencial es la salida del régimen de inmediato, porque un día más en el poder por parte de las mafias se traduce en pérdidas de vidas inocentes e indefensas.

    Este pasado 23F vimos como se hacía historia en las fronteras de Colombia y Brasil con Venezuela para la entrada de medicamentos y alimentos y así apalear la crisis humanitaria, pero también vimos la muestra cruel de episodios dolorosos, sangrientos y salvajes donde quemaron estos recursos y bandas armadas que reprimieron sin ningún temor dejando a su paso heridos y muertos.

    De nuevo, a pesar de los cercos y barreras que nos han puesto para no poder conocer estas informaciones, el mundo entero pudo observar de lo que es capaz este régimen, por ello, ya estamos en otro nivel y eso es indudable, ya pasamos a otra etapa, nos hemos jugado muchas fichas y la exigencia es que nos mantengamos firmes y con acciones que no permitan que este proceso pueda enfriarse o desvirtuarse, por eso hoy instamos e invocamos a que se aplique el artículo 187 numeral 11 de nuestra Carta Magna, entendiendo además que #YaNoHayVueltaAtrás que necesario es avanzar y no detenerse en el proceso de libertar a Venezuela de una vez y por todas.

    Nuestro mensaje más enfático y claro que nunca con las Fuerzas Armadas y los funcionarios que se han puesto del lado de la libertad, con los actores desertores, con la comunidad internacional en pleno y con nuestros ciudadanos… Es la ética de la urgencia, Venezuela no puede esperar más, el cese de la usurpación debe darse inmediatamente, tenemos la fuerza y el respaldo para lograrlo.

    Venezuela nació para ser libre, estamos profundamente comprometidos y en consecución para ello. Trabajo de sobra nos viene en las próximas horas, las próximas semanas, los meses por venir y los años que están por ver renacer esta República…

    Estamos transitando una etapa muy dura, pero sabemos la ruta y también sabemos cual es el próximo paso, el paso decisivo.

    ¡Seremos libres y que no quede duda de ello!

  • Vamos por la libertad, no hay vuelta atrás – Por Dignora Hernández

    Vamos por la libertad, no hay vuelta atrás – Por Dignora Hernández

    En las últimas horas hemos visto como quienes usurpan el poder arremeten en contra de los defensores de derechos humanos, así como de Estados y particulares que manifiestan su intención de facilitar la entrada de la ayuda humanitaria a Venezuela.

    Se trata de las acciones desesperadas de un tinglado de mafias que generó las actuales condiciones de miseria para implantar a través de  la mentira, el clientelismo, la corrupción generalizada y la violación sistemática de los derechos humanos un sistema socialista-populista que destruyó deliberadamente la propiedad privada, colapsó los servicios básicos, y que hizo del hambre su negocio al robarse el dinero de los alimentos que decía comprar para su propio pueblo.

    Este régimen cínico y desvergonzado ha perfeccionado cada vez con menor  pudor  sus objetivos y métodos de persecución, ahora van directamente en contra  de quienes protegen a niños, mujeres embarazadas, hombres y adultos mayores  en condiciones de vulnerabilidad. En su política de miseria humana desde el poder atacan a quienes ayudan a calmar el padecimiento de quienes sufren, pues la noble actividad que desarrollan atenta contra el proyecto socialista de dominación y postración de un pueblo que desde sus inicios se trazó.

    Mientras arremeten en contra de quienes proporcionan  suplementos alimenticios, material médico o medicinas para salvar vidas, se olvidan selectivamente de quienes atentan contra ella,  y continúan  intencionadamente cometiendo delitos, es decir desconocen a  los responsables de esta tragedia,  resulta lógico, pues son y fueron ellos sus grandes alfiles para la ejecución el  proyecto de aniquilación social que se plantearon,  esto se evidencia entre otras cosas ante  la falta de respuesta a una cuantas interrogantes, como por ejemplo: ¿qué pasó con Barrio Adentro y su oferta de relanzamiento?, ¿qué hicieron los padrinos designados por Hugo Chávez por los 11 grandes hospitales  que prometieron  rescatar cuando este decretó la emergencia hospitalaria?, ¿qué pasó con la imputación realizada por el Ministerio Público a la ex ministra de Salud María Eugenia Sader por peculado doloso, asociación para delinquir y sobregiro presupuestario?, ¿dónde están los reales asignados para la construcción de los seis grandes hospitales: el de Guarenas, Caracas, El Vigía, Barinas, Valle de la Pascua y San Fernando de Apure por los que se firmaron contratos por US$ 954 millones?, ¿ Qué pasó con la denuncia de la contraloría sobre las irregularidades en la compra de medicamentos y material médico quirúrgico a Cuba por US$ 444 millones según investigaciones de Transparencia Venezuela?.

    Y es que nada distinto podía esperarse de una sarta de malandros sinvergüenzas que se hizo del poder y que hoy han devenido en un estado criminal para sostenerse,  personificando  hoy  por hoy al más corrompido, ilegitimo,  indolente, e inmoral de todos los sistemas, superando a los más crueles y  malignos de la humanidad.

    Pero una vez más se equivocan,  no  van a amedrentar a un pueblo decidido, no nos van a hacer retroceder porque detrás de cada ONG, detrás de cada protesta ciudadana, detrás de cada liderazgo coherente y honesto,  detrás de cada acción política y social encaminada a la restitución de la república está el respaldo de un pueblo determinado por el empeño y la convicción de hombres y mujeres comprometidos con la dignidad de un pueblo.

    No obstante debemos advertir que el país cambió y nosotros con él, ya nada será como antes,  esta vez no nos distraerán con falsos diálogos y negociaciones  y menos aún con comedias electorales donde nuestro voto no elija, primero se van, luego reinstitucionalizamos, y acto seguido elegimos y reconstruimos un país para todos, donde el mérito, el esfuerzo y el talento sea el gran motor que nos permita desarrollarnos hasta hacer de esta la tierra de gracia por la que tanto hemos luchado y por las que otros tanto ofrendaron sus vidas, hoy por hoy estamos claros,  no se trata de cambiar de verdugos, sino de cambiar de sistema.

    Estamos cerca de la meta, solo debemos advertir que alcanzarla  será posible si y solo si seguimos la ruta del coraje, y  hoy más que nunca estamos decididos a seguirla, nunca más socialismo en Venezuela, no hay vuelta atrás, ¡VAMOS POR LA LIBERTAD!

     

  • Una narrativa fracasada – Por Pedro Urruchurtu

    Una narrativa fracasada – Por Pedro Urruchurtu

    20 años de chavismo. Eso se traduce en dos décadas de narrativas que, además de haber creado odio, división y haber fomentado el resentimiento entre los venezolanos, también se tradujeron en el intento de hacer del “antiimperialismo” un modo de vida.

    Nadie puede dudar de los innumerables y cuantiosos recursos que recibió el chavismo. Nadie duda que se robaron miles de millones, mientras no les importaba hundir al país en miseria, hambre, dolor y huida. Y hoy, nadie duda, que tanto dinero invertido en una narrativa antiimperialista, contra los Estados Unidos, fracasó.

    A pesar de 20 años de constante ataque, a pesar de dos décadas de propaganda anti Estados Unidos, los venezolanos nunca han dejado de ver a ese país como un aliado amigable, como un país de oportunidades y hasta como un destino para viajar. Incluso, los jerarcas del régimen, mueren por ir hasta allá, se regocijan entre productos “made in USA” y les duele profundamente que sus visas hayan sido revocadas y sus bienes, producto de la corrupción y otros delitos, hayan sido congelados.

    Venezuela siempre ha sido un país cercano a los Estados Unidos, históricamente, por la independencia; no sólo geográficamente por Isla de Aves y su cercanía con Puerto Rico, sino culturalmente desde que las grandes multinacionales del petróleo comenzaron a operar en Venezuela, trayendo cosas como el béisbol a nuestras vidas. ¿Alguien se ha preguntado por qué somos el único país de América del Sur que prefiere el béisbol que el fútbol? He ahí la respuesta…

    Pretender ignorar eso, al igual que desconocer las estrechas relaciones democráticas que llegamos a tener, en su momento, con los Estados Unidos de América, es osado y hasta inútil. A pesar del “lavado de cerebro”, de la propaganda y del discurso, no han podido quebrar el sentimiento de gratitud y de agrado que tienen los venezolanos hacia lo estadounidense.

    No, no quiere decir que seamos “cachorros del imperio”, sino que somos ciudadanos que, a pesar del inmenso dolor de saber lo que se siente no tener libertad, porque nos la arrebataron, sabemos que no hay país más amante de la libertad que ese; que sus imponentes ciudades e historias compartidas. Además, aglutina los valores de Occidente, esos que nos relacionan y que nos hacen occidentales antes que estadounidenses o venezolanos.

    Hoy, frente a la innegable emergencia humanitaria y antes los riesgos que el régimen representa para Occidente, los Estados Unidos ha tomado la batuta en la conducción de la presión internacional y de la ayuda para aliviar nuestro drama. No es poca cosa. No se trata de injerencia (como la cubana), ni de invasión (como la de los grupos terroristas y guerrilleros que hacen vida en Venezuela) contra nuestro país. Todo lo contrario: Venezuela es un país secuestrado y la liberación, desde afuera, es tan necesaria como la fuerza interna, entre ciudadanos e instituciones, que permitan alcanzar la libertad y la democracia.

    Basta con ver la opinión pública favorable a los Estados Unidos, para entender que el chavismo ha fracasado en su intento de que los venezolanos se opongan a ese país y su cultura. Si hay una sociedad favorable a los EE.UU. y que apoya el rescate por parte de Occidente, es la venezolana. Nunca antes habíamos sido más pro-EE.UU., y es por razones obvias: la libertad está muy cerca y nos respaldan en su rescate.

    El chavismo fracasó en su narrativa “antiyankee”… y será derrotado

     

     

  • Nuestro fin último: la libertad – Por Fabio Valentini

    Nuestro fin último: la libertad – Por Fabio Valentini

    Muchas sociedades que enfrentaron la dura realidad de haber vivido bajo un sistema totalitario y criminal, como el que continuamos viviendo en Venezuela, estuvieron tentados a confundir el fin último de su lucha.

    Aquellas sociedades que triunfaron sobre el totalitarismo y lograron generar una transición hacia la democracia de manera satisfactoria, fueron aquellas cuyo fin último jamás dejó de ser la libertad. Casos contrarios como los de Nicaragua o Rusia, nos enseñan que cuando el fin último no fue liberarlas de dichos regímenes, las transiciones fueron inestables y consigo trajeron nuevos autoritarismos como los del sanguinario Daniel Ortega o el Zar Vladimir Putin.

    En Venezuela no podemos cometer estos errores. Debemos repetir y reafirmar, cada vez que sea necesario, que el fin último de nuestra lucha es la libertad. Es por ello que hoy no podemos crear ni promover una falsa expectativa centrada en la ayuda humanitaria, sino un amplio deseo de cambio de régimen profundo y sin postergaciones.

    Lo anterior no debe malinterpretarse, la ayuda humanitaria es de vital ayuda. Hoy hay personas cuyas vidas se contabilizan en minutos y necesitan de esa ayuda. Pero, así como necesitan de esa ayuda, saben que esos minutos se convertirán en segundos si el chavismo continua en el poder y el momentum del 23 de febrero no se traduce en un punto de quiebre absoluto.

    El estado de desesperanza y necesidad del venezolano hace que quizás el fin último no se vislumbre o se disipe entre tanta ansiedad y expectativa; pero debo decir que difícilmente en Venezuela podamos tener una mejor ayuda humanitaria que la salida por completo de las mafias y el estado criminal. Nos estamos jugando el futuro de nuestra generación y la de los venezolanos que aún no han nacido.

    Han sido veinte años de lucha que no deben traducirse ni en asistencia humanitaria ni un mero período de encargaduría presidencial. Hemos luchado para derribar a esta tiranía y con ella podernos permitir reconstruir nuestro país, a través de la refundación de nuestra República.

    Esa refundación requerirá que cada uno de nosotros ratifique su espíritu ciudadano y juramente, como se ha venido haciendo en los últimos días en todas las calles de Venezuela y en otras ciudades del mundo, su compromiso firme por respetar y defender los valores democráticos y las libertades individuales que han de ser la columna vertebral del nuevo gobierno.

    No permitamos caer en tentaciones, no permitamos una Nicaragua o Rusia versión caribeña, tampoco permitamos que los vicios se hereden en esta nueva Venezuela. Ha llegado el tiempo de la libertad, de la democracia liberal y de la sociedad libre; consecuencias directas de aquellas sociedades que colocaron la libertad como su fin último y resultaron ser victoriosas.

  • La ayuda humanitaria y el R2P – Por Carlos Benucci

    La ayuda humanitaria y el R2P – Por Carlos Benucci

    ¿La ayuda humanitaria es una realidad? Parto haciéndome esta pregunta porque creo que hay que reflexionar un poco en torno a cómo la opinión pública se ha centrado en hablar sobre la ayuda humanitaria. Si preguntásemos a cualquier ciudadano, estoy seguro que nos respondería “Sí, la ayuda humanitaria está en Cúcuta, y próximamente estará al norte de Brasil y en el Caribe, listas para entrar al país” Me detengo en esta última frase “listas para entrar al país” Yo me pregunto ¿realmente la ayuda humanitaria está próxima a entrar en Venezuela?

    Los venezolanos y el mundo entero es testigo de la emergencia humanitaria compleja que vive nuestro país, sin embargo, el hecho de que el nombre de esta emergencia humanitaria vaya acompañada de su apellido “compleja” explica que esta desgracia fue generada por el hombre y para los que vamos un poco más allá, fue generada de forma intencional, buscar la sumisión por medio del chantaje y la humillación del pueblo. Escribo estas líneas la misma semana en donde un incendio en el barrio San Isidro de Petare dejó sin techo y sin ninguna de sus pertenencias a 17 familias que conforman un total de 63 personas, una zona popular muy empobrecida en donde el servicio de agua no llega desde hace 6 meses. 4 días antes, el diputado Juan Pablo García, denunciaba en su cuenta twitter que recién moría de hambre un niño de 6 años cuyo peso eran 11 kilos. Su madre había muerto hacía una semana… Sí, la ayuda humanitaria es una verdadera urgencia.

    Hasta este momento, la presidencia encargada de Juan Guaidó acumula alrededor de más de 100 millones de dólares destinados sólo para ayuda humanitaria, además de parte de material que se encuentra en la frontera. Esto siempre va a ser positivo en la medida de que la ayuda humanitaria entre a Venezuela y ocasione: la ruptura en la cadena de mando de Maduro en la FAN sentenciando la pérdida del respaldo de un sector importante o el enfrentamiento inevitable en la frontera. A partir de estos dos escenarios, nos damos cuenta de que pareciera que la situación tensa es inevitable, por ello, hay que aumentar muchísimo más la presión y asegurar que la ayuda humanitaria no se quede estacionada fuera de nuestra soberanía, sino que tenga su ingreso de forma efectiva.

    Por ello, la Asamblea Nacional debe asumir el compromiso con el país de forma responsable y proceder con el artículo 187 numeral 11 de la constitución, donde se contempla la incursión militar extranjera en nuestra frontera además en concordancia con el R2P “Responsabilidad de proteger” del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos humanos, donde se contempla que los países no pueden ser cómplices ante casos como: Limpieza étnica, delitos de lesa humanidad, crímenes de guerra y genocidios y pueden, por medio del consejo de seguridad, intervenir para proteger al pueblo que está siendo, al menos en Venezuela, masacrado.

    Por ello, la ayuda humanitaria no debe entrar sola, ni escondida, ni por debajo de la mesa, ni en aviones que burlen la seguridad aérea venezolana. La ayuda humanitaria debe llegar con un acompañamiento que asegure su entrega a cada hospital y cada comunidad donde esta sea necesitada, de lo contrario, sería sólo una agenda que cumple un fin asistencial y no genera escenarios políticos de conflicto donde resolvamos el mayor problema humanitario, económico y social de este país: Nicolás Maduro y su régimen.

  • No nos olvidemos de las urbes en la Venezuela que viene – Por Luis Pérez

    No nos olvidemos de las urbes en la Venezuela que viene – Por Luis Pérez

    No dejemos que la euforia de este momento histórico nos haga olvidar del imaginario de nuestros ciudadanos: las ciudades.

    Si observamos las múltiples propuestas para la reconstrucción de nuestra Venezuela, nos daremos  cuenta que las ciudades quedaron apartadas. Aunque muchos digan que se reactivará la economía, los servicios públicos funcionarán, y se verán crecer edificaciones que  cambiarán los horizontes de nuestras ciudades. Ante todo deberíamos hacernos las siguientes preguntas:

    • ¿Cómo viviremos en estas ciudades?
    • ¿Cómo las ordenaremos y controlaremos el crecimiento de ellas?
    • ¿Cómo nos moveremos y cómo llegarán los servicios a cada edificación?
    • ¿Serán seguras?
    • ¿Preveremos eso o volveremos a lo mismo?

    Hoy tenemos la gran oportunidad de hacer de ellas las ciudades modelos del mañana, amigables con el medio ambiente y con sus habitantes. También sustentables con la economía de la municipalidad. ¿Por qué no?, si generamos impuestos acordes a los usos de tierras y servicios brindados por estas.

    Una propuesta muy personal, es la inclusión de la academia, y hacer que las facultades de arquitectura y urbanismo de todo el país presenten las distintas tesis para la actualización, mejora y reestructuración de los planes de desarrollo urbano (PDUL), vialidad, servicios sanitarios, eléctricos, y de sistemas de trasporte de nuestras urbes, también proyectos que beneficien a la ciudadanía y al crecimiento de nuestra nación, no solo en la parte urbana, si no, asistencial o turística.

    Grandes instituciones como el Banco Internacional del Desarrollo (BID) y la fundación Rockefeller; apoyan estas propuestas de intervención  urbanas, asignando accesorias y créditos para hacer de estas urbes ciudades emergentes, sostenibles y resilientes.

    Tenemos grandes ejemplos de intervenciones urbanas como el caso de Medellín, qué pasó de ser una ciudad despreciada por la delincuencia y el narcotráfico, a uno de los paraísos de negocio y turismo de América latina. O la experiencia de Curitiba uno de los referentes mundiales en calidad de vida.

    Sin que se nos escape nada, debemos pensar también en el desarrollo de zonas industriales o la adecuación de las existentes, para  fomentar así el crecimiento de nuevas empresas y la inversión en la construcción de plantas (manufactureras, ensambladoras, etc.)  de grandes multinacionales que también van a invertir en nuestra nación.

    Debemos aprovechar todas estas herramientas para articularnos e integrarnos desde la academia, la municipalidad y lo político. Para la fomentación de proyectos, legislaciones y leyes que sean en pro al desarrollo de nuestras ciudades. Tenemos un gran potencial en nuestras urbes, hagamos de ellas las ciudades modelos, nuestra nación y nuestros ciudadanos las merecen.

     

  • El punto de no retorno – Por Pedro Urruchurtu

    El punto de no retorno – Por Pedro Urruchurtu

    Para muchos, aún parece difícil creer que frente a la situación venezolana, la comunidad internacional ha tomado un rumbo del cual es poco probable que se desvíe y depende muy poco de los actores internos: la liberación de Venezuela. Lo hemos dicho en múltiples ocasiones: se trata de Occidente, de su estabilidad y de su propia existencia; se trata de contener la convergencia de las fuerzas oscuras a las que el chavismo le dio carta abierta para operar en Venezuela; se trata de detener la tragedia que millones de venezolanos sufren, ya sea porque huyen o porque mueren de hambre o enfermedad. Es un punto de no retorno.

    Como nunca, los factores más decisivos de Occidente se han alineado, junto a un horizonte interno de coraje y de rescate del poder, acompañado de una ciudadanía que se ha vuelto crecer después de tantos atropellos. Es la alineación perfecta; la tormenta perfecta.

    La emergencia humanitaria y la llegada de la ayuda para aliviarla, se ha vuelto el centro de atención de quienes han decidido no darle más largas al sufrimiento. El mundo sabe que el principio de “Responsabilidad de Proteger – R2P” no les permite ignorar lo que sucede; todo lo contrario, los obliga a actuar para detener la muerte silenciosa de la que el régimen es culpable, mientras se roba lo poco que queda de todo el dinero que existe en sus cuentas y con la que han financiado sus andanzas.

    Como lo hemos dicho, la situación económica no deja de asfixiar y la emergencia humanitaria no deja de sumar víctimas, hay que atenderla. Se entiende y se apoyan los esfuerzos que Guaidó y muchos otros están haciendo para atender esta crisis con el apoyo del mundo, que ha decidido disponer de cuantiosos recursos para tal fin. Pero no nos engañemos, toda esa ayuda representa un alivio, sólo eso. Es un alivio para un drama que seguirá mientras el régimen siga en el poder.

    Por supuesto que, mientras cesa la usurpación, una de los pasos planteados en la ruta política actual, hay que atender la emergencia humanitaria. Lo que no puede ocurrir es que, por atender la emergencia humanitaria, se descuiden todos los esfuerzos para que la usurpación cese, no sólo porque se corre el riesgo de transformar la energía ciudadana del momento, en una dinámica asistencialista que, siendo importante, desvía el foco de lo que debería ser la prioridad política del momento: la liberación de Venezuela.

    Por ello, debemos ser responsables en el manejo de las expectativas. La ayuda humanitaria no lo es todo, pero tampoco es nada. Salva, alivia, esperanza, sí, pero se requiere mucho más que eso para que Venezuela sea libre. Es un paso más, un hito más y un reto para quienes pueden cambiar el rumbo de la historia. Es tan necesario como prioritario, sin olvidarnos que sólo la derrota definitiva del régimen es la que salvará a Venezuela.

    La mejor operación de asistencia humanitaria es la salida del régimen. La mejor ayuda humanitaria es la reactivación de la economía productiva y del libre mercado. Por supuesto, la emergencia amerita atención y toda la energía alrededor del próximo 23 de febrero se concentra en que el mundo entienda esa urgencia y se actúe cuanto antes. Esto le genera una enorme presión al régimen, que está en su dilema y sabe que dejarla entrar o no tiene consecuencias irreversibles para su permanencia ilegitima en el poder.

    También sabemos que la ayuda humanitaria representa una oportunidad para que aquellos que tienen las armas y deben ponerse del lado de los venezolanos, lo hagan, pero eso no es suficiente. La política de la liberación, como la de la ayuda humanitaria, no es asistencialista en su propósito (referida al largo plazo), sino coyuntural y que obedece a una decisión política frente a una situación puntual de extrema vulnerabilidad.

    Este régimen que abiertamente expulsa a parlamentarios del mundo, que niega la ayuda humanitaria y que se burla de los venezolanos que sufren, al hacer shows paralelos y “donar cajas CLAP”, revela que todo ha sido intencional y, por lo tanto, mientras no se libere el país secuestrado por ellos, no habrá paz en Venezuela. Se trata de la liberación de un país rehén.

    Lo hemos dicho: Lo urgente es atender la emergencia humanitaria, pero lo importante es lograr el cese de la usurpación y la salida del régimen. No son excluyentes, van de la mano y se complementan. De no ser así, lo urgente hará perder el foco en lo importante o lo importante nos hará perder de vista lo urgente.

    La ayuda humanitaria pone el acento en aliviar la crisis, pero también en colocar en un gran dilema a un régimen inescrupuloso que sabe que el mundo le observa, aunque no le importe demasiado. Lo urgente le sirve a lo importante; van de la mano. Esa ayuda es decisiva para los días por venir.

    Los ojos del mundo están sobre Venezuela y más durante el próximo fin de semana.

    La presión sobre el régimen, traducida en sanciones, en amenazas creíbles, en la ayuda humanitaria y en la decisión de Occidente de defenderse, sólo demuestran una cosa: estamos en el punto de no retorno; no hay vuelta atrás.

  • Rehacer nuestra industria musical – Por Barragán

    Rehacer nuestra industria musical – Por Barragán

    Despedimos el XX con una pujante industria cultural que, en su momento, exigió de redefiniciones y un decidido relanzamiento. Trotamos el nuevo siglo, con una quiebra parecida a la petrolera, excepto los líderes que, debidamente formados, sobre todo en valores y principios irremplazables, ejemplificados en el mundo musical, le dan soporte a nuestras mejores esperanzas.

    El género académico y el popular, respaldados por una gestión pública y privada, supieron de un esplendor discográfico, promociones radiales y televisivas, o espectáculos en vivo que hoy abultan la nostalgia. Huelga comentar el escaso consumo cultural en aras de la supervivencia material, redondeando una deplorable calidad de vida, indispensable para afianzar una dictadura que dará paso a la inevitable transición que la deseamos libre y democrática.

    La antigua e ineludible  familiaridad con los cantantes, grupos o bandas populares, también se acercaba a los cultores y profesionales de la academia. Por más que no gustasen las notas barrocas, clásicas, neoclásicas, románticas, modernas o contemporáneas que inspiraban la dirección orquestal y las propias composiciones,  Vicente Emilio Sojo, Juan Bautista Plaza, Evencio Castellano, Inocente Carreño, Israel Peña o Inocente Carreño, eran ampliamente conocidos o celebrados, incluyendo a críticos como Eduardo Lira Espejo o Rhazés Hernández López, por citar algunos nombres.

    Después de explotada demagógicamente el Sistema Nacional de Orquestas por la dictadura de esta centuria, con la facilitación dispensada por José Antonio Abreu o Gustavo Dudamel, es necesario decirlo sin ambages, nos corresponde recuperarla y, junto a la insigne Orquesta Sinfónica de Venezuela, hoy sumergida, o las que municipalmente hayan  sobrevivido, ensayar el camino de una reindustrialización que debe marcar la pauta para otros géneros y sectores culturales. Nada casual es la forzosa exportación de un talento musical que nos enorgullece, en la hora actual, respecto a ejecutantes, directores y compositores, como tampoco es nada casual que se haga sentir la voz de la rebeldía de nuestra admirada Gabriela Montero en el mundo.

    En una economía abierta y competitiva, la reconstrucción musical de Venezuela y de la cultura que les inherente, existe una extraordinaria promesa. Así lo creemos en Vente Venezuela y en la Fracción Parlamentaria del 16 de Julio para un sector que no olvidamos, prestos a una transición para esta Tierra de Gracia.

     

  • De la rehistorización parlamentaria – Por Luis Barragán

    De la rehistorización parlamentaria – Por Luis Barragán

    La prudencia obliga, sabiéndonos entre el quiebre inminente y la transición deseada. Breve y perfectible proceso, se observan desviaciones, vicios y otros elementos que imputamos, en un sentido restringido, a los intereses que desean sobrevivir, colándose en la oposición, y, en otro más amplio, a una cultura política que ejerce todavía su peso.

    Nadie puede dudar del acierto que tuvo el diputado Juan Guaidó al asumir la responsabilidad de la presidencia de la República, postura en la que insistió la Fracción Parlamentaria del 16 de Julio a lo largo de 2018, respecto a la presidencia de la corporación legislativa.

    La Constitución es clara al respecto, pero vale más tarde que nunca, a la hora de asumir la Asamblea Nacional una responsabilidad que la rehistoriza. Sin embargo, se evidencia un reluciente sectarismo de los partidos que reconvirtieron a la MUD en Frente Amplio, dispuestos a capitalizar exclusivamente el extraordinario esfuerzo que la ciudadanía adelanta para salir de la dictadura.

    En efecto, el parlamento es una institución que ha de expresar a todo el pueblo venezolano y sus distintos sectores, corrientes, tendencias políticas y sociales. Imposible de confundir con el cuarteto de los partidos que lo dominan.

    Versamos sobre la Asamblea Nacional y no, el Frente Amplio, por lo que se pide más sensatez, sindéresis y sentido común al compartir todos – ¡todos! – una experiencia que se promete inédita a los fines de superar este socialismo no menos real.

    Por lo pronto, siendo la citada Fracción un referente ineludible, ella nunca ha sido consultada para la designación u autorización de los consabidos representantes diplomáticos sin excepción, e incluso en otras materias de naturaleza estratégica, por más que vote en el ejercicio irrenunciable de una representación legítima.

    Y, a pesar de sus esfuerzos, poca o nula es su participación en la mensajería institucional del parlamento, por no citar situaciones de menor importancia y quizá anecdótica, como es la de literalmente lidiar por su cupo en los actos masivos, congestionadas las tarimas por el personal adscrito al cuarteto, incluyendo sorpresivamente a guardaespaldas que, valga subrayar, los de la F16-J no tenemos.

    Estamos todavía a tiempo de no confundir los roles y las instancias, porque se trata de un órgano del Poder Público que intenta  la hazaña de salvar al Estado republicano, o lo que queda de él. Y esta deseada corrección ha de proyectarse en la conformación de un gobierno de transición manifiestamente plural, clave de toda la eficacia y credibilidad que se espera y necesita con la unidad genuina.

     

  • Boves está en Caracas – Por Raef Zibaqui

    “Leales siempre, traidores nunca”. ¡Caramba, José Tomás! Te has dado la tarea de recurrir cuanta guarnición militar existe en Venezuela y no para asegurar la fidelidad de tus huestes. Sabes bien, que tras esa proclama hay un trasfondo de cómo entraste a Caracas. La lealtad comprada con el pillaje, es una lealtad sucia y poco honorable. Demasiada sangre derramada a lo largo de las sabanas, de los caminos polvorientos de los llanos, hasta en los caseríos más miserables llevaste la muerte en nombre del Rey; pero tu rey está muerto, solo peleas por codicia, no hay nada leal en tu lucha, no hay nada heroico en tu nombre.

    Al final del día lo único que tienes son soldados, pero no duermes bien, tus demonios te invaden en las horas de sueño. Ya no queda mucho que saquear, y sin oro, ni tierras que ofrecer, cualquier cosa es baladí. Y tus soldados aprendieron a obedecer por recompensa, cuales perros salivando a la hora del rancho. Por eso fuiste a buscarlos, a mirarlos a los ojos, a suplicar te devuelvan el favor. Quien bajó los ojos, al ritmo del piquirico, lo enviaste a la desgracia. No hay fidelidad, ni lealtad, menos hombría en eso José Tomás.

    ¿Te acuerdas de Pedro Zaraza? No hay forma que no lo recuerdes, es tu compadre. Tienes una deuda pendiente con Zaraza y él está dispuesto a cobrarla. Zaraza te está acechando, tu compadre, te está sitiando.

    El problema de los caudillos es que se creen reyes, se creen infalibles, se creen dueños de las vidas ajenas y los importa el dolor. Se creen eternos, y la eternidad no existe para los mortales, se creen dueños de todo y por eso roban y saquean, y después mercadean la fidelidad. Los caudillos hablan bonito, pero sólo para los oídos que necesitan escuchar. Ahora que lo veo bien, tu no eres José Tomás, sólo tratas de imitarlo. Tu Taita también hizo lo mismo. En todas partes decía que Bolívar nace cada cien años, Ezequiel decía lo mismo, impostores todos. También Boves nace cada cien años. Pero nadie alardea imitándolo.

    No, tú no eres José Tomás, eres tan impostor como tu Taita. Le tienes miedo a Úrica, tu destino está sellado. Lo que no sé, es si tu compadre Zaraza sea el que rompa líneas junto otros siete lanceros y decida cumplir con el destino. Y el destino no es otro que la justicia.

    Pobrecita mi Venezuela, que me la han saqueado seis siglos, a ella también tenemos que hacerle justicia, para que no existan más los  Zamora, mucho menos los Boves.