Etiqueta: Eduardo Díaz

  • Culillo electoral – Por Eduardo Díaz

    Culillo electoral – Por Eduardo Díaz

    Sin lugar a duda que nos hemos acostumbrado a que día a día nuestro país sea noticia a nivel mundial. Lamentablemente esa popularidad no se debe a motivos que nos enorgullezcan y nos hagan inflar el pecho cuando el nombre de Venezuela es citado en noticieros, periódicos y redes sociales en todo el mundo. La triste realidad es que somos famosos por tener un gobierno que viola la ley para justificar su cumplimiento. Un régimen que en la misma forma en que llegó al poder luego del fallecimiento de Chávez, mediante unas elecciones cuyo cerrado resultado fue objetado por la oposición y legalmente recurrido, el desenlace ya es conocido ya que manejan a su conveniencia todos los tentáculos del poder.

    Un régimen que repite hasta el cansancio que dentro de la constitución todo y fuera de ella nada, pero que desconoce a una Asamblea Nacional (AN) elegida por una mayoría popular que sorprendió, arropó y aplastó las pretensiones del oficialismo de mantenerse en el poder truncando así la vía fácil a la que se habían acostumbrado pasando la aplanadora y aprobando con la señal de costumbre cuanta ley era sometida. Un régimen que voluntariamente generó una crisis humanitaria y que al mismo tiempo la desconoce y niega en perjuicio de miles de venezolanos, sobre todo niños que diariamente mueren por falta de medicinas y comida.

    Al verse perdidos desde la esfera legislativa y evidenciando frontalmente sus convicciones antidemocráticas, se dan cuenta que la única instancia con la que pueden detener a una oposición crecida es el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Jubilaron prematuramente a algunos magistrados y nombraron apresurada, ilegal y arbitrariamente a sus reemplazos. Todo lo sometido y aprobado en la AN es objetado por la bancada oficialista y enviado a la consideración del parcializado TSJ el cual se ha encargado de dejar sin efecto las leyes aprobadas. Más aún, separan de sus curules a tres diputados y esta es la fecha en que no ha decidido esos casos. Luego el mismo organismo declara en desacato a la asamblea y ello ha servido de salvavidas para justificar gravísimas violaciones constitucionales. Para muestra un botón: la aprobación del presupuesto 2017 que corresponde exclusivamente a la AN mediante la ley correspondiente ha sido sometida por el ejecutivo al principal tribunal para su aprobación y ésta demostrando su servilismo le dio la bendición.

    Al final de la tarde de ayer 20 de octubre, tribunales penales de los estados Carabobo, Aragua, Bolívar, Apure y Monagas, en forma casi simultánea e idéntica dejaron sin efecto en esos estados la recolección de firmas del 1% bajo el argumento de fraude aun cuando las firmas de ese proceso habían sido ya filtradas, depuradas y se contaba con más del 1% válido para continuar con el procedimiento revocatorio. Con ello obstaculizan e impiden el desarrollo del ya complicado referendo revocatorio.

    Por otra parte, las elecciones de gobernadores que deben llevarse a cabo el próximo diciembre según lo ordena la constitución, son fijadas por el también servil Consejo Nacional Electoral para finales del primer semestre de 2017. A todo costo el oficialismo no desea medirse en ninguna contienda electoral en estos momentos. La derrota sería inminente. Están sufriendo lo que llamaría “culillo electoral” que ni la moringa de Cabello podrá curar. Están atemorizados por lo que expresará un pueblo que en un 80% los rechaza.

    Todo lo anterior nos obliga a concluir que realmente estamos en dictadura, tal cual lo ha venido sosteniendo María Corina Machado desde hace tiempo. Para contenerlos y vencerlos es imperativo convocar y materializar una Unidad superior que incluya a todos los factores y se conforme una fuerza invencible que devuelva al ciudadano la libertad perdida, su seguridad, confianza para invertir y trabajar seguramente desarrollando sus capacidades, esfuerzos y méritos, paz, tranquilidad y sobre todo respirar tranquilamente en un país en el que todos cabemos si sabemos respetar el derecho y espacio que a cada uno corresponde.

    Ese “culillo electoral” se les nota en la cara y en sus acciones desesperadas, en discursos vacíos y violentos y que al final ha servido para desenmascarar cada vez más éste régimen que tiene sus días contados. La historia se sigue escribiendo y ya vemos en el horizonte la luz de la libertad.

     

    @Eduardolawyer

  • Ni con agua bendita – Por Eduardo Díaz

    Ni con agua bendita – Por Eduardo Díaz

    Violar la ley para justificar su cumplimiento. Una persona encabezando nada más y nada menos que el más alto cargo público a nivel nacional, secundado y apoyado por un grupúsculo de un partido venido a menos y contando con un apoyo popular cercano sólo a un 20%, pretende con el uso y abuso del poder mantenerlo a toda costa.

    Pareciera que antes del 6D de 2015 todo era un paraíso para el sector oficialista. Estaban apoltronados, confiados, creyendo que ya el pueblo vejado a conciencia y en forma premeditada durante más de tres lustros había sido doblegado. Sus armas han sido las más aberrantes e inhumanas ya que trastocan la propia esencia del ser humano, pero les permiten socavar lentamente su libertad, paz e independencia y hacerlo cada vez más dependiente y sumiso de un Estado que quiere controlar todo, desde nuestras conciencias hasta la producción del rubro más insignificante.

    La gravísima y creciente escasez de alimentos y medicinas, lo cual ha generado una crisis humanitaria que el régimen se niega a reconocer para no aceptar el fracaso total de las políticas económicas aplicadas que están totalmente alejadas de la realidad, aunado a la inseguridad que en su conjunto han generado una crisis de magnitudes catastróficas para todos los venezolanos.

    Contaban con una mayoría parlamentaria que le permitía aprobar y manejar a su antojo todo el ámbito legislativo; simplemente sus diputados se limitaban a cumplir órdenes y levantar su brazo cuando se les ordenaba votar para aprobar con la “señal de costumbre” la aprobación de cualquier ley que se les presentara, sin importar sus consecuencias, racionalidad y respeto por principios constitucionales. La señal de costumbre era el pase de aplanadora a la bancada opositora que durante años se vio sometida a la voluntad de una mayoría y tuvo que respetar las decisiones tomadas aun cuando no se compartieran.

    Sin embargo, el pueblo les dio una sorpresa y los levantó del letargo en que se encontraban. Les prendió las alarmas que pensaban que ya estaban desconectadas y almacenadas para siempre. Ahora, contando la oposición con una mayoría en la Asamblea Nacional (AN), la tortilla se les volteó. No les gustó que la señal de costumbre investida del voto popular se la aplicaran ahora a ellos. El socialismo del siglo XXI comenzó a hacer agua. Perder el poder en estos momentos es para ellos inaceptable e inoportuno ya que requieren de unos 15 años más aproximadamente para poder afianzar su modelo fracasado en la conciencia de esos niños y jóvenes que les ha tocado el infortunio de crecer en medio de esta crisis.

    Atados de manos, popular y legalmente hablando, con el balde de agua fría que cayó sobre sus cabezas, solo tenían al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para usarlo como muro de contención.  Nombraron rápidamente magistrados no calificados académica ni profesionalmente, y cuanto proyecto de ley es sometido y aprobado es luego declarado inconstitucional por el TSJ. Además el TSJ ha anulado en sus funciones a la AN al declararla en desacato, y por ende cualquier decisión en ella tomada es nula.

    Hace poco Maduro en franca violación de la Constitución sometió la aprobación del presupuesto 2017 ante el TSJ y éste sumisamente lo aprobó. Buscó igualmente la bendición de su porción de pueblo venido a minoría y convocó a un show a las gobernaciones y alcaldías oficialistas, con la amenaza y chantaje de que quien no apruebe semejante violación no recibirá los recursos que le corresponden.

    Lo que debe quedar bien claro es que el pueblo despertó y está harto de tanto abuso y retórica socialista desgastada y lo que quiere es trabajo digno, comida y medicinas suficientes, igualdad de oportunidades, respeto por la constitución y leyes, libertad, paz y sobre todo respeto por su voz materializada en el voto. Ni con agua bendita podrán convalidar tantas violaciones a la Constitución y deben prepararse para rendir cuentas ante la justicia y la historia.

    @Eduardolawyer

  • Plebiscito Colombia: Aprendizaje – Por Eduardo Díaz

    Plebiscito Colombia: Aprendizaje – Por Eduardo Díaz

    El pasado 9 de octubre el pueblo de Colombia fue sometido a un plebiscito o consulta popular para decidir si sería aprobado el acuerdo de paz negociado durante cuatro años entre el gobierno del presidente Santos y las FARC. Sin duda alguna que este acuerdo tiene gran significado para Colombia ya que en teoría, implicaba ser aprobado el cese de las actividades hostiles de ese grupo revolucionario en procura de paz luego de más de 52 años de lucha armada.

    El pueblo se expresó cívicamente y votó por el NO, a pesar del mensaje que se quiso transmitir en el acto oficial de firma del acuerdo al contar con el apoyo y presencia de varios presidentes y del Secretario General de la ONU. Sin embargo, los colombianos con su voto dejaron claro que no quieren paz con impunidad. No es fácil dejar atrás el dolor y tragedia a familiares de más de 220 mil asesinados y millones de desplazados aun cuando se apliquen principios de justicia transicional.

    Es importante resaltar o ver la radiografía de esa votación y el mensaje que nosotros los venezolanos debemos tomar: según el órgano electoral colombiano, fueron convocados casi 35 millones de colombianos; participó sólo un 37%, lo cual implica un 67% de abstención; 50,21% votaron No y 49,78% por el Sí. Ello significa que de un universo de votantes de unos 35 millones sólo unos 12 millones aproximadamente acudieron a las urnas quedando sometidos los 23 millones de votantes que no acudieron a votar a la decisión que 12 millones tomaran. A pesar de lo trascendental del revés y el costo político, Santos reconoció la decisión del pueblo.

    Próximamente nos tocará acudir a firmar para recoger el 20% necesario para activar luego el referendo revocatorio. De nosotros depende el resultado que queremos y esperamos ocurra.

    A pesar de los difíciles momentos que vive el país ante el hambre, la creciente escasez de alimentos y medicinas, la pujante inseguridad, el control y manejo por parte del Estado de las instituciones que se deben a los ciudadanos y la desesperanza que ello conlleva, debemos acudir a firmar.

    No debemos permitir que más de un 80% de rechazo al gobierno sea derrotado por no acudir a firmar por miedo a retaliaciones del régimen, conveniencia, desesperanza, entreguismo y desconfianza en un CNE al cual estamos obligados a exigir el cumplimiento de la Constitución. Tenemos que hacernos sentir durante esos 3 días y luego demostrar que la voz del pueblo es la que manda, que debe respetarse y que no hay presidente, ni TSJ, ni grupo político ni falsas revoluciones que puedan detenerlo. No hay excusas, es ahora o nunca. El futuro de nuestro país depende de nosotros.

    @Eduardolawyer

  • Olla de presión – Por Eduardo Díaz

    Olla de presión – Por Eduardo Díaz

    Uno no deja de sorprenderse en nuestro querido país, Venezuela. Sí, sólo Venezuela a secas, para no seguir enlodando y ensuciando cada día el nombre de nuestro libertador. Se jactan de proceder en nombre y siguiendo el ejemplo de Bolívar, paladín de la libertad y la justicia, más la realidad que vive el país es de desesperanza, ansiedad, temor, inseguridad, rabia, hambre, desnutrición y mortandad infantil, miseria y más miseria, aun cuando se proclaman como el gobierno de los pobres. Sí, es verdad. En eso tienen razón. Cada día hay más pobres, seres humanos, compañeros venezolanos que viven en la miseria, en la pobreza extrema, que se acuestan -con suerte- con un solo golpe alimenticio en el estómago, sacrificando y repartiendo migajas entre el resto del grupo familiar sometido al mismo régimen alimenticio.

    Seres humanos, compañeros venezolanos, pueblo que en algún momento creyó en ese sueño chavista que prometió villas y castillos a los pobres con la implementación de un sistema que nos colocaría a todos en condición de igualdad social, el otrora famoso socialismo del siglo XXI, actualmente rechazado y despreciado por más de un 70% de la población e históricamente sin vigencia. Sí han logrado su objetivo: mantener y hacer a los pobres más pobres y desaparecer a la llamada clase baja y media, en lugar de esmerarse y aplicar políticas económicas y sociales encaminadas a que los más pobres y esa clase media que empuja al país suban su nivel de vida. No, la idea es hundirlos cada vez más, solo así se podrán mantener en el poder, teniendo a la gente de rodillas, obligándola a hacer interminables colas en supermercados, farmacias, abastos, panaderías y bodegas, haciéndolas dependientes de un súper poderoso Estado que quiere participar y controlar todo pero que al final nada produce o si lo hace, es en forma deficiente y a pérdida, contando sólo con el salvavidas desinflado que es el ingreso petrolero, que a pesar de estar los precios en baja, sigue siendo el mejor negocio del mundo, ya que mal administrado algo les genera.

    Ver  al presidente, vicepresidente, gobernadores, alcaldes, ministros, militares y altos funcionarios explicando y defendiendo el programa de entrega de bolsas de comida a través de los CLAP, evidencia que en cuanto a producción agropecuaria y economía en general están totalmente perdidos, desencajados, vencidos y sin contar con polvos mágicos que puedan emplear para salir de esta crisis. Esas bolsas son la muestra más clara del desprecio que sienten por su pueblo, obligándolo a anotarse, censarse, comer lo que el régimen quiere, hacer cola a toda hora o esperar en casa la llegada de la bolsa, la cual escasamente alcanza para unos días en un grupo familiar. Esa bolsa es lo más despreciable, humillante y denigrante para un ser humano, más ellos la ofrecen como la panacea, cuando no es más que la muestra del rotundo fracaso de las políticas económicas que han llevado a la quiebra a miles de empresas y que ha alejado y desmotivado a inversionistas y productores.

    Por la terquedad y miopía política, defender lo indefendible y mantener lo insostenible es que el país se encuentra sumido en esta grave crisis. El pueblo habló el 6D y clama por el revocatorio o renuncia del Presidente. Ese clamor es una olla de presión que debe drenarse por vía pacífica y democrática mediante el ejercicio de nuestros derechos constitucionales. No hacerlo, es seguir de espalda al pueblo y exponer al pueblo a situaciones y eventos que nadie desea. Pareciera que es lo que quieren: tumbar la mesa y suspender cualquier tipo de consulta popular. Ojalá y esté equivocado. Amanecerá y veremos.

     

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  • El fin del chavismo llegó – Por Eduardo Díaz

    El fin del chavismo llegó – Por Eduardo Díaz

    El pasado 28 de julio, el hijo de Freddy Bernal resultó herido al ser atacado por dos presuntos delincuentes, quienes fueron abatidos en el sitio. Bernal atribuyó este suceso a una «acción de carácter paramilitar que busca atacar a dirigentes de la Revolución Bolivariana».

    El mismo cuento de siempre. Cuando ocurre algún ataque, asalto o agresión a algún funcionario público o simpatizante del oficialismo, de inmediato y sin averiguación profunda el hecho se atribuye a la acción de paramilitares o bien a la oposición.

    Pareciera que Bernal también sufre de esa miopía oficialista que padecen casi todos los personeros del régimen, dejando como excepción a una minoría que si bien de la boca para afuera repite como un títere lo que les obligan a decir una y mil veces, de esa boca para adentro, en su yo más íntimo y humano, viven asqueados de la realidad que vive día a día el ciudadano de a pie. Por temor a perder su trabajo o prerrogativa derivada de su condición de oficialista patria o muerte, deben soportar semejante peso de conciencia.

    En largos, repetitivos y vacíos discursos en cadenas presidenciales de radio y tv o en declaraciones de ministros que son invitados al espectáculo y permanecen sentados luchando por no caer adormecidos por el trillado discurso que deben escuchar como las cobras a su encantador, está ausente el tema de la inseguridad. El hampa es invitada de honor en nuestras casas, negocios y en las calles, mas no en reuniones y alocuciones presidenciales u oficialistas donde su mención es casi nula. Más de veinte planes de seguridad desde 1999 se han implementado pero los resultados no se ven. La verdad verdadera está allí, afectando a todos, rojos o no, reflejada en cifras de ONG nacionales o por organismos internacionales que por supuesto son descalificadas, desconocidas y atacadas por personeros del gobierno.

    Según información del Observatorio Venezolano de la Violencia, en 2015 murieron de manera violenta 27.875 personas, cifra superior a la registrada en 2014, de 24.980. Durante 16 años de revolución han muerto a manos del hampa 252.073 venezolanos. Venezuela es considerada el país más peligroso de América. Según la Organización de Naciones Unidas para el Desarme y como si no fuera suficiente nuestro flamante y nada envidiable record, Venezuela es la nación con más muertos por explosiones de granadas y el segundo en número de heridos por ello, a pesar de ser la granada un artefacto de uso exclusivo de la FAN y considerada como arma de guerra. Sin embargo, la granada se ha hecho parte del equipo de bandas de delincuentes que operan en el país.

    Sr. Bernal, el ciudadano común no tiene escolta ni carro blindado, está desarmado y no capacitado en defensa personal como un súper policía. El régimen no puede seguir ciego e indiferente ante una realidad que está acabando con muchísimos venezolanos, sí, con nosotros, con nuestros hijos, con ustedes también y el régimen no ha podido combatirla real y efectivamente, demostrando una tremenda incapacidad e incompetencia. Usted desde hace tiempo tiene su cuota de protagonismo y responsabilidad en ello y ahora también al frente de los CLAP, programa que evidencia un tercermundismo brutal y degradación del ser humano que coloca al ciudadano a mendigar al régimen por una bolsa de comida. Por ello, el pueblo los ha fustigado con su voto y temen cualquier consulta popular, ergo, el revocatorio. El fin del chavismo llegó.

    Eduardo Díaz

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  • Tu país – Por Eduardo Díaz

    Tu país – Por Eduardo Díaz

    La miopía política que padece la gran mayoría de los dirigentes y voceros del oficialismo pretende hacer ver el terrible desastre que se vive en nuestro país como un paraíso y esperan que los demás se pongan los mismos lentes. En la televisión pude ver una propaganda del gobierno que comienza con “Sabes cuál es el país…” y continúa citando dos o tres ejemplos de supuestos logros del gobierno bolivariano, culminando con algo así: ese país es Venezuela, producto del trabajo y logros del gobierno del presidente Maduro, quien ha continuado la obra del presidente Chávez.

    Con el ánimo de completar esa propaganda con otros logros que tal vez involuntariamente olvidaron, aporto mi granito de arena con algunos casos:

    ¿Sabes cuál es el país en el que el pueblo eligió su AN conformada por una mayoría de 112 diputados de oposición contra 55 del oficialismo, pero este último apoyado en el control que el Ejecutivo ejerce sobre el TSJ y demás poderes ha neutralizado y despojado a la AN de sus atribuciones constitucionales, bloqueando descaradamente el trabajo legislativo?

    ¿Sabes cuál es el país en el que el organismo electoral entorpece frontalmente el ejercicio de un derecho constitucional como lo es el revocatorio?

    ¿Sabes cuál es el país en el que niños mueren diariamente por falta de medicinas a pesar de tener las reservas certificadas de petróleo más grandes del mundo, cercanas a los 300 millones de barriles?

    ¿Sabes cuál es el país en el que en el que solamente en la Maternidad Concepción Palacios han muerto más de 160 niños en 2016 y las madres en espera de parto deben costear los exámenes de laboratorio por falta de reactivos e insumos médicos?

    ¿Sabes cuál es el país en el que muchísimos niños con problemas de salud mueren diariamente por falta de medicinas agravándose esto por falta de alimentos que ha llevado a graves casos de desnutrición infantil?

    ¿Sabes cuál es el país en el que unas 8.000 empresas han cerrado durante los últimos 20 años como consecuencia de las políticas económicas implementadas por el gobierno y cada día éste número aumenta?

    ¿Sabes cuál es el país en el que no se consiguen regularmente alimentos de la cesta básica como harina de maíz, pastas reguladas, leche en polvo, margarina, queso, avena, granos, arroz y aceite, entre otros y tampoco artículos para la higiene personal y el pueblo es obligado a realizar humillantes y denigrantes colas para lograr con suerte algún artículo o producto?

    ¿Sabes cuál es el país en el que muchísimas personas van a la cama en la noche con una o con suerte dos comidas al día?

    ¿Sabes cuál es el país en el que por pensar distinto a los principios del socialismo del siglo XXI eres considerado apátrida y traidor?

    ¿Sabes cuál es el país en el que si sales a protestar y manifestar eres considerado terrorista e incitador a la violencia y odio?

    ¿Sabes cuál es el país en el que una referencia monetaria en una página web es considerada como protagonista de la desestabilización de su economía?

    ¿Sabes cuál es el país en el que una guerra económica que nadie ve y cree es la causante de la grave crisis en que vivimos?

    ¿Sabes cuál es el país que tuvo un 180% inflación durante 2015, la más alta del mundo durante ese año?

    ¿Sabes cuál es el país entre aquellos con más homicidios a nivel mundial y su capital considerada como una de las más peligrosas del mundo?

    ¿Sabes cuál es el país latinoamericano con más corrupción según Transparencia Internacional?

    Así es, estás claro, ese país es tu país, Venezuela.

    Eduardo J. Díaz Ayala

    C.I. 4.972.210

    0412-2074064

    [email protected]

  • Patas arriba – Por Eduardo Díaz

    Patas arriba – Por Eduardo Díaz

    Sin lugar a dudas, Venezuela es un país patas arriba. Vivimos una gravísima crisis que para el gobierno es un paraíso. Todo está ordenado dentro del desorden. Todo funciona, pero no funciona. Hay medicinas y comida, pero no hay. Hospitales hay, lo que no hay son equipos e insumos. Todo está mal, pero vamos bien. No volverán, pero volvimos. Ya uno deja de asombrarse ante la miopía política, social y económica imperante en el llamado socialismo del siglo XXI.

    Cada día mueren varias personas en nuestros hospitales por falta de medicinas. Recientemente, falleció en el hospital de San Felipe un niño de 10 añitos que padecía cáncer. Su condición se agravó ante la imposibilidad de tratarlo, ya que no había medicinas para ello. Más grave aún, recomendaron a la madre que lo llevara a casa, ya que no había nada que hacer y la madre rogó que lo dejaran hospitalizado, ya que en la casa no tenían para comer. Dramático. Un caso entre cientos cada día.

    Sin embargo, para el gobierno no hay tal carencia, se niegan a reconocer la existencia de una crisis de salud y menos aún aceptan la apertura de un canal humanitario que permita la entrada de medicinas lo más pronto posible.

    Por otra parte, el Gobierno se ha empeñado en controlar todo. Arropa y acorrala con su ineficiencia e incapacidad a los empresarios, inversionistas y productores. Ha expropiado y confiscado empresas, rige un control de cambio que dificulta la traída de insumos para la producción nacional y con un control de precios que ha  asfixiado y desmotivado a todo aquel que pretenda iniciar o continuar algún negocio. Miles de empresas han cerrado y otras van en esa misma dirección evidenciando que la verdadera intención es destruir y no construir en aras de lograr una dependencia total del colectivo ante el Estado. Cuantos motores, comisiones, mesas de trabajo, planes y pare usted de enumerar los nombres puestos a cuanta iniciativa ponen sobre la mesa cuando la crisis se acentúa y los pone contra la pared. Allí queda todo, en un discurso desgastado, repetitivo y estéril abonado por la incapacidad y mala gerencia que durante tantos años han aplicado los personeros que son rotados de un cargo a otro pretendiendo cambiar algo haciendo siempre lo mismo.

    En lo político, no terminan de aceptar que en democracia a veces se está en la cumbre mientras otros en la sima. Ello puede cambiar cuando el pueblo lo decida. El soberano votó en diciembre de 2015 y eligió sus diputados para la AN quedando configurada por una amplia mayoría de oposición. Ello ha sido desconocido por un gobierno que controla todos los poderes, rompiendo el equilibrio, autonomía y respeto que a ellos se debe. La bancada oficialista, en clara minoría pero con el apoyo de un TSJ sumiso y configurado por magistrados designados en forma exprés y muchos de ellos con claro tinte del partido oficialista y sin las credenciales para ocupar tan dignos cargos, se ha encargado de sabotear cuanta ley es aprobada.

    Adicionalmente, un Presidente que pretende dialogar con el sector opositor pero al mismo tiempo llama a sus representantes con los peores calificativos y epítetos no dignos de quien pretende ejercer un cargo como Jefe de Estado. ¿Cómo se puede ir a un diálogo con aquel que te insulta y agrede públicamente amparado en su investidura?

    Con un diálogo sincero y franco, obviando el radicalismo y pensando en el bien del país, es como se avanzará en su recuperación. Lo contrario es dejar la mesa patas arriba.

     

  • Verdad desnuda – Por Eduardo Díaz

    Verdad desnuda – Por Eduardo Díaz

    Estando mis hijos pequeños, fuimos al teatro a la presentación de la obra “El traje nuevo del Emperador”, basado en el cuento infantil de Hans Christian Andersen. Es la historia de un rey quien además de su gran incapacidad e ignorancia, su prioridad era su vestuario, relegando a un segundo plano a su pueblo. Aprovechándose de esa incapacidad, un par de hombres lo engañan y prometen confeccionarle trajes elegantes y suaves con la propiedad de ser invisibles. No solo el rey es convencido de ello. También sus colaboradores y la gente del pueblo, quienes a pesar de que cada uno se daba cuenta de la inexistencia del peculiar traje, dentro del colectivo eran arrastrados por una estupidez e ignorancia que los hacía ver que el traje realmente existía.

    Ello sucedió hasta que durante un desfile un niño con su particular inocencia y objetividad exclamó ante todo el mundo: “pero si está desnudo”, dejando en evidencia la verdad verdadera.

    Debo confesar que me impactó el profundo mensaje que de dicha obra emana y más por tratarse de un cuento infantil. Hay una impresionante semejanza entre lo que sucede en ese cuento y lo que sucede en nuestro país. El país se encuentra sumido en una gravísima crisis política, social y económica. Hay escasez de alimentos y medicinas estando ya en nivel de crisis humanitaria, el hampa desbordada, racionamiento eléctrico y de agua, empresas  cerrando cada día, ausencia de insumos para el agro y la industria, jornadas de oficinas públicas limitadas a dos días de trabajo, cada día más protestas a nivel nacional y la calle calentándose cada vez más.

    Asombroso ver como el presidente Maduro repite e insiste en que en el país reina la normalidad pero perturbada por una trillada guerra económica diseñada para desestabilizar al gobierno. Todo marcha bien. Más asombroso es ver a sus seguidores repitiendo el mismo discurso ante una realidad evidente pero que se niegan a aceptar cegados por la ideología y fanatismo.

    Estamos en presencia de un presidente con una realidad invisible, con parte de un pueblo que ve y acepta esa invisibilidad aun cuando sufre igual que el resto de la población, soportando largas colas para lograr comprar uno o dos productos, sometido a condiciones denigrantes y que trastocan la misma esencia del ser humano. Hospitales en la ruina y compatriotas muriendo por ello. Hampones y asesinos obrando libremente. La corrupción haciendo de muchos socialistas del siglo XXI multimillonarios. Los poderes públicos secuestrados y a merced del gobierno. Sin embargo, aquí no pasa nada.

    Esa realidad que no quieren ver ha erosionado la paciencia y aguante del venezolano de una forma tal que ya Venezuela es una olla de presión a la que el gobierno descaradamente tapa las vías de salida democráticas y constitucionales. La mayoría del pueblo vio la desnudez de esa realidad y reclama sus derechos constitucionales en una forma cada vez más frontal y aguerrida. El asunto se complica al pretender salir por vía democrática de un régimen que no tiene comportamiento democrático y ello no será posible. La salida será entonces el ejercicio del derecho constitucional de la protesta cívica y pacífica en la calle y la desobediencia civil, emulando al gran líder Mahatma Ghandi y su marcha de la sal con la cual desafío al gobierno británico al cual doblegó sin aplicar violencia. Amanecerá y veremos.

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