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  • Y siguen los regalos – Por Williams Caballero López

    Y siguen los regalos – Por Williams Caballero López

    Unos 100 millones de dólares. Sí, una tontería, una nimiedad.

    El régimen venezolano acaba de perdonarle al gobierno de Dominica su deuda de 100 millones de dólares que esta isla del Caribe tenía con Venezuela.

    Sí, mientras en las calles de nuestro país existen venezolanos muriéndose de hambre. Mientras pacientes de cáncer y de otras enfermedades no consiguen medicamentos y fallece, en Miraflores tienen la brillante idea de seguir regalando lo poco que nos queda.

    Según Jorge Arreaza, Canciller de la República o mejor dicho del régimen, se le perdonó la deuda a la Isla de Dominica para ayudarlos a enfrentar la crisis económica y humanitaria que están padeciendo luego del paso de fenómenos climáticos como los huracanes.

    ¡Ajá! Y mi pregunta es ¿quién nos ayuda a nosotros?

    No veo a los rusos perdonándonos deudas y menos ve a los chinos. Más bien las grandes potencias anti-norteamericanas siguen jugando a consumirse la savia económica que le resta a nuestra amada nación.

    Para Nicolás Maduro el voto de Dominica en la Organización de Estados Americanos (OEA) es más importante que la alimentación de los niños desnutridos de Venezuela. Para él, los habitantes de Dominica son más importantes que los miles de venezolanos que se consiguen medicamento para tratar sus problemas de hipertensión o diabetes.

    El régimen nacional sigue despilfarrando y entregando nuestras riquezas a los gobiernos del mundo.

    Algunos dirán que es una medida humanitaria, pero es justo ayudar a otro cuando tu propio pueblo muere de inanición. Es justo entregar las riquezas nacionales y los activos circulantes del país cuando tenemos a personas que comen en los basureros públicos.

    No señores, no estamos hablando de una acción humanitaria. Lo que está ocurriendo es la compra descarada de conciencias internacionales para que Maduro y compañía se mantengan en el coroto más tiempo con el aval de aquellas repúblicas bananeras con escasa ética.

    Arreaza y Maduro saben que las naciones no tienen  aprecios internacionales sino intereses nacionales. Frente a esto, Miraflores quiere mantener a raya a las naciones que se han solidarizado con el pueblo venezolano a través del impacto de la, ya raquítica, petrochequera.

    Lo que padecemos los venezolanos es un gobierno ligero de estigmas morales. Y, lo que estamos viviendo en torno a Citgo, parece más un revanchismo interno que un real proceso de depuración de la filial de Pdvsa.

    Lo cierto es que entre Cuba, Haití, Dominica, Antigua y Barbados y otras naciones del Caribe, sin mencionar los acreedores rusos y chinos, se están comiendo a la república.

    Si esto no es llamarse apátrida, palabra muy empleada por los jerarcas del régimen, entonces que alguien me explique lo que significa.

     

  • Vente Venezuela: Maduro declaró la quiebra de Venezuela y con eso, el fin del socialismo en el país

    Vente Venezuela: Maduro declaró la quiebra de Venezuela y con eso, el fin del socialismo en el país

    Vente Venezuela: Maduro declaró la quiebra de Venezuela y con eso, el fin del socialismo en el país

    (Caracas. 03/11/2017) Vente Venezuela fijó posición este sábado sobre la “reestructuración” de la deuda externa anunciada por Nicolás Maduro y señaló que lo que se declaró fue la bancarrota de Venezuela y el fin definitivo del socialismo en el país.

    A través de un comunicado, el partido de la libertad señaló que el régimen busca culpables imaginarios, como el “bloqueo financiero internacional”, cuando el caos económico y financiero es imposible de ocultar. Ratificó que lo que el país requiere es un cambio estructural y no el maquillaje de algunas políticas.

    A continuación, el texto íntegro del documento:

    El jueves en la noche Nicolás Maduro declaró lo que se venía anticipando desde hace mucho tiempo: la quiebra de Venezuela y con eso, el fin definitivo del sistema socialista en el país. La supuesta “reestructuración” de la deuda externa sólo representa más hambre, penuria y dolor para los venezolanos.

    Los datos sobre Venezuela, el primer país petrolero del mundo que se declara en bancarrota, son dramáticos y alarmantes: la economía se contrajo 10% el año pasado y se espera que este año lo haga en por lo menos 12%, la inflación de este año superará el 1000% y el próximo año es posible que supere 2000% y las reservas internacionales son solo de 10 mil millones de dólares, el punto más bajo en los últimos 15 años, frente a una deuda total externa de 150 mil millones de dólares.

    Además, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se quejó este viernes porque Venezuela no ha cumplido con su obligación de proporcionar los datos sobre sus operaciones y otros indicadores económicos clave; la agencia calificadora Fitch recortó la calificación de nuestra deuda externa a largo plazo, considerando que es “altamente probable un incumplimiento de deuda” y aunque Maduro nunca dijo que cesarían los pagos, la reconocida empresa JP Morgan señaló que sus anuncios resultaron ambiguos.

    Con todo esto, sabemos que una “reestructuración” de la deuda, o como quieran llamarlo, es prácticamente imposible. Nadie en su sano juicio le creería a Nicolás Maduro y su régimen porque, aunque busquen culpables imaginarios, la realidad es que el caos económico y financiero no lo pueden ocultar y es su absoluta responsabilidad. Que el mundo negocie y confíe un nuevo esquema de pagos con los mismos actores que quebraron al país es improbable.

    Saquearon y dejaron a Venezuela sin reservas y sin posibilidad de financiamiento, nos hipotecaron, engañaron a la comunidad internacional y ni siquiera hay un plan financiero sensato. Un canje general no es viable, habría que hacerlo por la vía privada y las sanciones impuestas a la dictadura lo impiden.

    Por eso, ratificamos que la única conclusión posible de todo esto es que necesitamos una ruptura de este sistema, un cambio de los actores y el modelo. Nicolás Maduro y los suyos se tienen que ir para permitir, más que una imposible “reestructuración”, la reconstrucción de nuestra nación y lograr, ahora sí, una Venezuela con capacidad productiva, digna de inversión; un país rico de verdad como el que merecemos y por el que trabajamos todos los venezolanos. No podemos esperar más.

    Vente Venezuela-deuda