Categoría: Opinión

  • La cumbre de la vergüenza – Por Miguel Velarde

    La cumbre de la vergüenza – Por Miguel Velarde

    La cumbre de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) concluyó el pasado miércoles en La Habana con un gran éxito para el régimen que gobierna la isla desde hace 55 años. Cuba, excluida de la Cumbre de las Américas, logró reunir a 29 de los 33 mandatarios convocados y recibió un importante apoyo diplomático de los países de la región.

    No deja de llamar la atención el hecho de que el gobierno de Raúl Castro no haya recibido críticas directas de ninguno de los países participantes. Lo más cercano a ellas provino del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, quien pidió a la isla el cumplimiento de los pactos internacionales de Derechos Civiles y Políticos.

    La disidencia cubana, por su parte, esperaba ansiosa un acercamiento con la comunidad internacional para plantear demandas que ya tienen décadas. Sin embargo, la decepción fue inmensa cuando, incluso mientras eran reprimidos violentamente los días en los que se realizaba la cumbre, solamente la delegación encabezada por el embajador y la jefa de Política Exterior de Costa Rica se reunió 25 minutos con ellos y de manera muy discreta.

    Mientras tanto, ante la evidente debilidad actual de Venezuela, los gobiernos de Brasil y México se peleaban por lograr espacios en esta etapa de apertura económica que parece comenzar en Cuba. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, inauguró las obras del megapuerto de Mariel, construido por la empresa brasileña Odebrecht con un inversión de 1.092 millones de dólares, mientras que el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, se reunió de manera oficial con el gobierno cubano por más de cuatro horas.

    Además de la indiferencia con quienes denuncian abusos contra sus derechos humanos y políticos y el interés en participar en cualquier nuevo espacio económico en la isla, la cumbre se caracterizó por el homenaje al fallecido expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, a quien calificaron como “humanista incansable”. Las exageraciones no se quedaron ahí, ya que el comunicado oficial de la cumbre proclama a América Latina y el Caribe como “zona de paz”. Al parecer los líderes mundiales ahí presentes no se enteraron del último informe de la ONU, en el que se afirma que la región tiene el 40 por ciento de los asesinatos del mundo, a pesar de tener solo el 8 por ciento de la población. Además, la lista de las 20 ciudades más peligrosas se encuentra prácticamente tomada por aquellas ubicadas en nuestra región.

    Quedó evidenciado, una vez más, que el objetivo principal de este tipo de cumbres es la foto en la que los presidentes se dan el espaldarazo unos a otros. Cada quien con su visión y sus intereses pero con un objetivo compartido: lograr legitimidad de liderazgo en sus respectivos países. Ellos proclamaron en su declaración final que se proponen “dar batalla a las grandes lacras del continente, la pobreza, el hambre y la desigualdad”, irónicamente en Cuba, rodeados de miseria.

    Ese fue el resultado final de una cumbre cuya mayor protagonista fue la vergüenza.

    Miguel Velarde

  • ¿Es la solución dolarizar? – Por Ángel García Banchs

    ¿Es la solución dolarizar? – Por Ángel García Banchs

    Mi respuesta es no, al menos si el objetivo final es garantizar la estabilidad macroeconómica, porque si ese es el caso, entonces la dolarización no es, ni necesaria ni suficiente. Abajo explico por qué, y luego planteo qué implica.

    Para garantizar la estabilidad macroeconómica (i.e. la estabilidad de precios y del tipo de cambio real o, lo que es lo mismo, del poder de compra de los salarios), no es necesaria, ni suficiente, la dolarización. Tan cierto es que no es necesaria que, Venezuela por más de 50 años, entre 1925 y 1974, contó con una de las economías en crecimiento más estables del planeta, a pesar de no estar dolarizada; y hoy mismo existen centenares de economías estables con moneda propia (i.e. moneda nacional). Y tan cierto es que no es suficiente, que una economía puede estar dolarizada o eurorizada, y aún así ser inestable como Grecia, economía que abandonó su moneda nacional (i.e. es siempre posible que una economía sin moneda nacional sufra pérdidas de competitividad por sobrevaluaciones reales, cuando la inflación o alza del ratio salario-productividad es mayor internamente que en el extranjero).

    La dolarización (eurorización, o substitución monetaria) completa de una economía implica sacar de circulación la moneda nacional y, por tanto, abandonar o renunciar a una institución fundamental del país (la moneda y política monetaria nacional) para importar otra del resto del mundo, que se supone superior (e.g. el dólar o el euro y la política monetaria de la Reserva Federal de EEUU o del Banco Central Europeo). En palabras llanas, quien defiende la dolarización, implícita o explícitamente, prefiere el dólar y el euro, o la Reserva Federal de EEUU y el Banco Central Europeo, al bolívar y el Banco Central de Venezuela. De allí que, en apoyo a su argumento, el defensor de la dolarización suela preguntar incorrectamente: ¿usted prefiere ganar en dólares o en bolívares? Digo incorrectamente, porque la respuesta a la pregunta variaría en el tiempo; de hecho, en el presente, estoy seguro que la gente respondería en dólares; pero, entre 1925 y 1974, apuesto a que la respuesta sería en bolívares; tan es así que, para aquella época ahorrar en dólares era impensable, y quien lo hizo perdió dinero respecto al que ahorró en bolívares.

    Lo único cierto es que, para quienes defienden la dolarización completa, y para quienes, como yo, no, está claro que es institucional el problema de la inestabilidad macroeconómica (e.g. el problema de la inestabilidad de los precios y del tipo de cambio real, o poder de compra de los salarios); solo que quienes defienden la dolarización completa tiraron la toalla hace rato, por lo que proponen como mecanismo para controlar a los políticos la importación de instituciones extranjeras (el dólar o el euro; o, lo que es lo mismo, la confianza y restricciones que implica apegarse a la política monetaria de la Reserva Federal de EEUU o el Banco Central Europeo), porque creen que es políticamente inviable la recuperación institucional; mientras que quienes, como yo, pensamos que sí es posible la recuperación de las instituciones nacionales y la confianza en las mismas, creemos que lo que corresponde es trabajar por levantarlas y recuperarlas, para garantizar la estabilidad macroeconómica y el bienestar del país.

    En palabras llanas, dolarizar, en mi opinión, equivale a botar el sofá y no al cónyuge, verdadero culpable de la traición. Venezuela tiene con qué recuperar su moneda nacional y sus instituciones. Venezuela fue una vez ejemplo de desarrollo, progreso, civilidad e institucionalidad en el planeta; que no se olvide, pues, muy pronto, volverá a serlo.

    @garciabanchs

    www.econometrica.com.ve

  • TV – FANB – Por Eddie A. Ramírez S.

    TV – FANB – Por Eddie A. Ramírez S.

    La fracción roja de la Fuerza Armada se asoció con el PSUV para lanzar al aire este nuevo canal que es un bochorno para el país y para nuestra institución armada. Lo primero que cabe preguntar es si la misma requiere de un canal de televisión para divulgar sus actividades. Evidentemente este canal no se justifica, ya que a un costo muy bajo la Fuerza Armada podría divulgar sus actividades a través de programas en los numerosos medios de la hegemonía comunicacional oficialista. Además, dudamos del interés de los ciudadanos, incluidos los propios militares, en sentarse frente al televisor a presenciar un tema tan específico y nada recreativo.

    ¿Por qué la ministra de la Defensa autorizó el cuantioso gasto que significa mantener un canal de televisión? La respuesta es obvia: para hacer proselitismo político entre los efectivos militares. Esta conclusión se deriva del contenido de la programación de TV-FANB, el cual debe ser rechazado por todos los demócratas. No solo contiene loas desmesuradas hacia el difunto comandante, sino que es una descarada propaganda al llamado socialismo siglo XXI y a la gestión gubernamental.

    Discursos, inauguraciones, recitaciones de poemas y «Enseñanzas de Chávez» constituyen gran parte del diario menú. En  «Entrevistas bolivarianas» presentan a un capitán que descalifica a la burguesía y cuyo arsenal de citas son el Che Guevara y Mao. En «Mujeres con guáramo» promueve a las damas del PSUV que ocupan los más altos cargos en el TSJ, Fiscalía,  Contraloría, CNE, Defensoría del Pueblo y Asamblea Nacional, así como a la conocida «Caperucita roja». Anuncian un  noticiero imparcial, sin sesgo, pero solo aparecen los actos y voceros oficiales. Todo el día intercalan artistas que cantan ditirambos a la revolución y al difunto.

    Cabe preguntarle a la señora ministro de Defensa por qué permite esa ideologización de la Fuerza Armada y si, aunque haya llegado por mérito propio a ocupar esa cartera, también quiere pasar a la historia como las damas sumisas y sin méritos  que ocupan altos cargos civiles. Somos respetuosos de la oficialidad institucional y rechazamos esta injerencia política. Por otra parte, señora ministro, ¿qué justificación tiene reencauchar al mayor general Motta Domínguez, así como ascender a Cabello y Arias Cárdenas? ¿Qué razonamiento privó para crear un banco  de la Fuerza Armada que será otro foco de corrupción? ¿Podría pensarse que Maduro quiere proyectar la imagen de que este es un gobierno en el que mandan los militares para después culparlos del fracaso de su gestión? ¿Acaso alguien con dos dedos de frente puede pensar que las medidas económicas del  régimen tendrán éxito?

    Como en botica: Existen indicios de que los partidos que integran la MUD decidieron que la unidad no tiene valor en un año en el cual no hay elecciones. Craso error. La unidad es importante para salir lo antes posible de este régimen por vía constitucional. Los partidos se reivindicaron cuando lograron la unidad para los eventos electorales. Ahora les corresponde mantener esa unidad, aunque pueda haber diferentes estrategias, siempre y cuando ninguna de ellas sea para atornillar al régimen ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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  • Tiempo de palabra – Por Carlos Blanco

    Tiempo de palabra – Por Carlos Blanco

    ¿Quién es culpable? Tú…
    Los totalitarismos tienen máscaras pero su naturaleza es inalterable. Comienzan por controlar el gobierno, pasan a las instituciones del Estado, se desplazan hacia las de la sociedad civil y aterrizan en los ciudadanos, en todos y cada uno, para convertirlos de modo inclemente en insectos susceptibles de ser aplastados por la bota del poder. Para este régimen la crisis económica brutal e inmanejable que acoquina el país, es producto de usted, ahora denominado «el raspacupo», que ha ejercido el derecho consagrado por este mismo Estado de obtener la posibilidad de comprar una mil millonésima parte de los dólares que entran al país con los bolívares que se ha ganado en su trabajo. Ha obtenido un monto de dólares para todo un año equivalente al que los gobernantes se despachan en un día en una de las habitaciones de algún hotel de lujo. Usted, que gastó 3.000 dólares, es responsable de la guerra económica, de los anaqueles vacíos, de la quiebra nacional. Usted, que gastó ese monto -apenas la tercera parte del precio del traje de algún prócer-, debe rendir cuentas ante la justicia revolucionaria.

    Se convierte al ciudadano común, el que viaja, el que envía remesas, el que usa sus bolívares licuados para comprar divisas y ahorrar, en el culpable de la crisis económica; mientras los boliburgueses, bolichicos y bolibanqueros, hinchados de dólares y negocios atraviesan como cándidas palomas el tremedal en el que se hunde el país. Las empresas de maletín, sanguijuelas que se embucharon más de 20 mil millones de dólares, ni se mencionan. Lo que queda es el ciudadano inerme, a la intemperie, aterido por las acusaciones.

    Ni qué decir del ciudadano convertido en culpable de la escasez porque busca harina de maíz, aceite, leche, azúcar y papel higiénico, y compra lo que puede porque no sabe cuándo volverá a ver esos productos. Usted, caballero o distinguida dama, es una especie de miniacaparador al buscar con afán bienes que sabe que no va a encontrar en muchos días. Cuídese, porque el general García Plaza, estratega de la napoleónica y heroica batalla que conduce en mercados y pulperías, puede señalarlo con su dedo acusador.

    También el ciudadano de a pie se ha vuelto el responsable del crimen que lo mata. ¿Por qué sale de noche? ¿Por qué no entregó el dinero que le pidieron sus anfitriones en el coloquio de un asalto? ¿Por qué, imprudente, se le atravesó a esa bala? Ya se sabe con todo el dolor del mundo que si por mala suerte es usted artista y trabaja en una telenovela en la cual hay buenos y malos, como en el viejo Oeste, su actividad no hace sino potenciar la maldad de la cual puede ser víctima. Si ése es su oficio, usted es culpable y además suicida.

    El ciudadano culpable es la brutal coartada de un régimen autor de la colosal descomposición existente. No es solo la traslación de una responsabilidad del Estado sino, peor aún, es el intento de aniquilación moral de los individuos. El Estado gigantesco, autoritario, militarista, le dice a quienes debería representar y defender que son unos extraviados insectos y por esto deben esperar que la zapatilla insolente del jefe rojo los pulverice.

    La ilusión del poder popular y comunal se desvanece en la dinámica de aniquilación de los que deberían ser los depositarios y administradores de la fuerza social.

    EL GOLPE DEL ESTADO. La minusvalía del ciudadano es condición para que se enseñoree la opresión de los déspotas actuales. Podría decirse que el país vive un golpe de estado continuo y continuado. No es el golpe clásico, como el sangriento de 1992, sino una variante posmoderna. Es el golpe del siglo XXI dado desde el Estado en contra de la sociedad y de sus integrantes, también sangriento en la forma de una criminalidad salida de madre y de una catástrofe económica inmensa, pero con un ritmo diferente.

    Este golpe del Estado se hace en fases sucesivas con el propósito de consagrar la sociedad totalitaria. Una vez ganada la Presidencia de la República, los próceres lograron controlar todas las ramas del poder público nacional, poco a poco las del poder subnacional (por la vía del control directo o del despojo del poder de sus enemigos), más adelante la institución militar, luego fueron neutralizados importantes organismos de la sociedad civil, inmediatamente la mayor parte de los medios, para aterrizar en los mecanismos de autolimitación, autocensura y «colaboración» que ahora se aprecian con nitidez y vergüenza.

    Hay almas inocentes que afirman que este régimen no es una dictadura porque no hay disolución de partidos políticos o no se tortura o no se cierran administrativamente los periódicos. Ignoran que los viejos dictadores tenían esas prácticas con el objetivo de inutilizar a los partidos, obtener información de los torturados y eliminar la libre información. Los nuevos dictadores hacen lo mismo pero con instrumentos diferentes: no clausuran partidos sino que los asfixian; no torturan a los líderes políticos sobre un ring o con cables en los genitales pero obtienen la información mediante espionaje sofisticado y asistido por la gangrena cubana; no suprimen medios de comunicación (salvo algunos) sino que los estrangulan; no apresan en forma indiscriminada a los enemigos sino que usan la inescrupulosa máquina de tortura del sistema judicial.

    Venezuela vive un golpe desde el Estado que ahora, en la fase decadente del chavismo con Maduro al frente, se ha hecho más insidioso y en, algunos sentidos, más brutal.

    LA LUCHA POR LA RESTITUCIÓN DE LA CONSTITUCIÓN. La Constitución teóricamente vigente es pésima salvo en los capítulos que no se cumplen relativos a la descentralización y a los derechos humanos. Varios todavía se tiran al suelo en defensa de este monumento al presidencialismo, al centralismo y al militarismo. A pesar de su mala factura es la Constitución aprobada, aunque carece de vigencia real porque es violada a mansalva por el régimen actual.

    La restitución de la vigencia plena de la Constitución aunque esta no guste es una tarea que se le plantea a la sociedad venezolana. Y ese propósito pasa por una transición que ojalá sea el producto de un acuerdo nacional entre los sectores del chavismo que resienten el naufragio económico e institucional y los sectores democráticos del país. Una contribución a este propósito de restauración democrática y plena vigencia de la Constitución sería la renuncia de Nicolás Maduro al cargo al cual se aferra con tanta obstinación como ilegitimidad.

    Venezuela necesita una transición constitucional, pacífica y democrática que impida este golpe de estado realizado cotidianamente desde el Estado y que ha convertido al ciudadano común y corriente en víctima de una desolación inmerecida, indignado y al borde de reventar. Civiles y militares, empresarios y trabajadores, chavistas y antichavistas tienen esta tarea común.

    Twitter @carlosblancog

  • Una reflexión para la oposición – Por Miguel Velarde

    Una reflexión para la oposición – Por Miguel Velarde

    La semana pasada se conmemoró el 23 de enero, una fecha que se distingue por celebrar el espíritu democrático y de lucha de los venezolanos. Ese día sirve para recordarnos que, independientemente de la coyuntura que nos rodee, la democracia en el país está más viva que nunca en cada uno de nosotros, en cada ciudadano libre.

    Lo sabemos, y lo sentimos. Sin embargo, tampoco es extraño que algunos se encuentren desmoralizados. Que sientan que han perdido las fuerzas porque se ha perdido la esperanza. Es, quizás, hasta lógico que eso ocurra, porque eso es justamente lo que desde el sector oficialista buscan y tienen una estrategia muchas veces eficiente para lograrlo.

    Hoy es más evidente que nunca que existen dos visiones dentro de la oposición. Un sector cree que las cosas van a solucionarse solas y que es mejor mantener el perfil bajo y cuidar sus parcelas de poder, para estar en un lugar cómodo cuando eso ocurra. Es por eso que ellos acceden a los llamados de “diálogo” y a cuanta oportunidad tienen para acercarse a un gobierno que los necesitaba para lograr la estabilidad política que hoy goza. Ese sector cuenta, además, con algunos “opinadores” que desde sus trincheras no solamente apoyan esa tesis, sino que también buscan descalificar a todo aquel que difiera de su visión. Atacan con más vehemencia a quienes opinan diferente que al régimen que enfrentan.

    Pero también existe una oposición que cree que la situación del país no aguanta más como está. Que está convencida que el hampa tiene secuestrada a toda una sociedad que vive con miedo y que está cansada de sentirse así. Que piensa que la situación es tan crítica con niveles de escasez e inflación tan altos que es solo cuestión de tiempo para que la crisis económica se convierta en una crisis social con consecuencias impredecibles. Pero que, principalmente, sabe que es un derecho de los venezolanos y una responsabilidad de su liderazgo político arriesgar y arriesgarse.

    No es momento de decidir con base en encuestas ni de hacer cálculos políticos mezquinos. Es momento de decir lo que se piensa y luchar por lo que se cree: de buscar la salida. Este sector tiene hoy como sus líderes a todos esos ciudadanos que están dispuestos a luchar, a políticos como María Corina Machado y Leopoldo López, a decenas de diputados, estudiantes, sindicalistas y artistas. A todo aquel que entre huir, sucumbir o insurgir, haya elegido esto último.

    El último 23 de enero, mientras un sector de la oposición culpaba –una vez más- al ciudadano por no haber votado el 8 de diciembre, había otro que lo llamaba a no rendirse, a seguir luchando. A convertir esa indignación en organización y acción.

    Ahí están, claramente, las dos visiones que conviven en la oposición. Es un buen momento para la reflexión. (www.guayoyoenletras.net)

     Miguel Velarde

  • Para los Castro sí hay dólares – Ángel García Banchs

    Para los Castro sí hay dólares – Ángel García Banchs

    Para los Castro sí hay dólares y bastantes, mientras para los venezolanos hay recortes y devaluaciones progresivas. Así es el socialismo (i.e. el comunismo).

    Acaban de anunciar la primera de las tantas devaluaciones que tendrán lugar en 2014. Pasaron prácticamente todo lo que no es alimentos, salud y maquinarias y equipos (alrededor de un 50%) de la tasa preferencial de Bs/$6,3 a la tasa Sicad de Bs/$11,3, una devaluación del 40%, al menos si se toman en cuenta los pesos de ambos cambios.
    Pero, viene mucho más en camino. El tipo de cambio de Bs/$ 6,3 no podrá durar mucho. Todo el espectro de tipos de cambio aumentará próximamente, y la  inflación con ellos. Además, el Sicad será usado para devaluar varias veces encubierto.

    Lo más grave: esto ocurre, mientras se sigue financiando al gobierno opresor de Cuba. Para los Castro sí hay dólares y bastantes, alrededor de 12 mil millones de dólares al año, si utilizamos las cifras de Pdvsa, la Balanza de Pagos cubana, información sobre las entregas o regalos de petróleo y el pago de la Misión Barrio Adentro. Mientras, a nosotros nos reducen el cupo.

    Las autoridades mienten con que la escasez de divisas se deba a los raspa-cupos. Dicen, se llevan más de 8 mil dólares al año, pero, las propias cifras de Cadivi les desmienten (revíselo usted mismo http://www.cadivi.gov.ve/estadisticas/resumensolicitudes.html ). Más aún, descaradamente, esconden la razón del problema, al no explicar por qué Pdvsa, nuestra estatal petrolera, entrega al BCV tan solo 50% de las divisas asociadas a la factura de exportación petrolera.

    ¿Dónde están los reales?

    ¿Qué hicieron con los 42,5 mil millones de dólares restantes del 2013?

    O, peor aún, ¿qué hicieron con los 350 mil millones de dólares restantes de 2003 a 2013?

    Ya se sabe; una parte significativa de eso va a Cuba, mientras a ti te recortan tu cupo.

    @garciabanchs

  • ¿Potencia agrícola? – Por Eddie A. Ramírez S.

    ¿Potencia agrícola? – Por Eddie A. Ramírez S.

    Predicar que Venezuela será una potencia agrícola es un engaño más a parte de este pueblo que permanece adormecido. Como país tropical tenemos limitaciones por la relativa baja  calidad de los suelos, aunque tenemos la ventaja de abundante radiación  y solo  restricciones de lluvia, por exceso o por defecto. Podemos desarrollar una agricultura próspera, pero no ser una potencia. El objetivo debería ser lograr una balanza comercial agrícola equilibrada.

    La actividad petrolera no afectó negativamente a la agricultura. Lo que ha impedido su desarrollo es la falta de políticas acertadas y los constantes vaivenes de las mismas en el pasado. En los últimos quince años hemos retrocedido: invasiones a fincas, dificultad para conseguir insumos, precios mínimos que no cubren costos de producción, desinterés en apoyar la investigación y la asistencia técnica e importaciones no justificadas impiden desarrollar una agricultura sustentable.

    Fuimos autosuficientes en carne de bovinos, pollos, huevos,  arroz, maíz blanco, café, cacao y hortalizas. Tuvimos una industria azucarera pujante. Aunque en cantidades limitadas y esporádicamente, llegamos a exportar arroz, café, cacao,  plátanos, mangos y melones.  Hoy, a cambio de petróleo y a precios probablemente inflados, Guyana, Nicaragua, República Dominicana y Uruguay nos envían arroz, café, azúcar  y carne, por citar solo algunos ejemplos. Cabe citar al distinguido investigador Carlos Machado Allison, quien menciona que entre 1991 y el año 2000, Venezuela importó 65,9 dólares en rubros agrícolas por habitante, mientras que en el período 2001-2010  importó 134,6, cifra que se disparó a 276 dólares por habitante en el 2008 cuando «pudreval» , con el consiguiente desaguadero de divisas.

    En el sector hemos tenido agricultores, ingenieros agrónomos y veterinarios muy valiosos, tales como  Eduardo Mendoza, Claudio Muskus, Mauricio Báez, Silva Calvo, Pompeyo Ríos, Badillo, Fernández Yépez, Chollet,  Campos Giral, Gómez Álvarez y Luís Marcano Coello. Permanecen entre nosotros López Luque, González Matheus y JJ. Cabrera Malo. Todos ellos realizaron valiosas contribuciones. En este corto espacio nos limitaremos a citar a la Unellez, fundada por Gómez Álvarez, ejemplo de universidad, los pinos de Uverito sembrados por Cabrera y el Colegio de Agricultura Simón Bolívar, Fusagri y Fundárbol, creaciones de Marcano Coello. Lamentablemente los rojos deterioraron la Unellez, la siembra de especies forestales en las que tenemos ventajas competitivas se vino a menos y acabaron con el Colegio de Agricultura y con Fusagri.

    Recientemente falleció Marcano Coello, el más internacional de nuestros profesionales del agro, hombre visionario como muy pocos y al mismo tiempo capaz de hacer el trabajo de carpintería para poner en marcha sus ideas. Estamos seguros que si estuviese entre nosotros, al término de este  totalitarismo siglo XXI se pondría  a reconstruir su obra sin una queja y con el mismo entusiasmo con el que las inició. Afortunadamente, los maestros citados y otros no mencionados formaron recursos humanos capaces de rehacer lo destruido y de orientar la senda del desarrollo agrícola.

    Como en botica: El 23 de enero pensamos que sería la última dictadura. El actual  totalitarismo es más perjudicial ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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  • Cambio de gobierno – Por Axel Capriles

    Cambio de gobierno – Por Axel Capriles

    Revise con detalle el camino recorrido y dígame si verdaderamente cree que las cosas van a mejorar, que los agricultores volverán a llenar de vida los campos, los industriales colmarán con abundantes productos las alacenas de sus casas y Caracas será otra vez la sucursal del cielo. Póngase la mano en el pecho y dígame si francamente piensa que dentro de cinco años, en el 2019, los poderes públicos serán independientes y usted, simple ciudadano, podrá restituir pacíficamente con su voto la alternancia republicana. Vamos a sincerarnos. Aquí nada va a cambiar a menos que haya un cambio de gobierno. Y ese cambio no va a ser apacible ni fácil. Primero, porque las carencias y dificultades que padece la sociedad venezolana hoy no son resultados de equivocaciones o errores que puedan ser enmendados con ajustes parciales sino el producto previsto de una concepción de la vida y de la sociedad donde cada pieza tiene un lugar y una función premeditada. Segundo, porque esa concepción sirve a una visión enfocada única y exclusivamente en el poder y sigue minuciosamente un modelo maquiavélico tremendamente efectivo, perfeccionado, empacado y exportado por los hermanos Castro. El manual práctico de la franquicia abunda en tácticas de dominación psicológica mediante prácticas de gran cinismo, la reversión del discurso, el debilitamiento del contrincante bajo manipulación psicopática y el uso sin remordimiento de los mismos crímenes y vicios de los que culpabiliza al adversario. Como las artes marciales que doblegan al contendiente sin esfuerzo aprovechándose de su impulso y movimiento, la retórica bolivariana hace renegar a la oposición de sus fortalezas y legítimos recursos. El agredido teme ser el agresor.

    Con un liderazgo debilitado y complaciente, a la sociedad civil no le queda más que recomponerse sola con la protesta en la calle, con reuniones vecinales, con la acción colectiva ante cada abuso del régimen. El grito aislado pero iracundo de cada uno de nosotros puede producir una revolución.

    @axelcapriles

  • Rebeldía – Por María Corina Machado

    Rebeldía – Por María Corina Machado

    El Sr. Maduro anuncia un «Plan de Pacificación». ¿Pacificar a las bandas criminales que apertrechadas con armas de guerra someten a comunidades enteras? ¿A los pranes que dirigen las mafias del crimen desde las cárceles? ¿A los guerrilleros que asesinan venezolanos en la frontera? ¿O es que la «pacificación» tiene en la mira a los trabajadores que el año pasado hicieron más de 3 mil protestas, a los estudiantes que reclaman en Mérida por el asesinato de su compañero, a las amas de casa cuya indignación crece con cada palmo de cola, a los periodistas que sí hacen su trabajo, -hoy, ejercicio heroico-, o a los políticos que no reconocemos la legitimidad de un régimen que ha violado la soberanía popular y ultrajado la soberanía nacional?

    Ante la «pacificación» que pretende el régimen se requiere una firme respuesta ciudadana: rebeldía. Frente a la destrucción de la democracia y la demolición de la República en marcha, los venezolanos de nuestra generación tenemos que tomar una decisión personal e impostergable: no podemos ignorar la pretensión de este régimen mafioso y usurpador, debemos enfrentarlo con determinación hasta vencer. Estas son las decisiones que marcan la vida de los individuos y las sociedades de manera indeleble.

    Al decidir enfrentar al régimen, lo siguiente es definir cuándo y cómo. Una opción es esperar a que las tensiones del pacto de mafias exploten y que el desastre económico socave aun más sus bases, abriendo el camino a las contiendas electorales de 2015 y 2019. La anunciada creación del «Poder Electoral Comunal» y la represión en ascenso, anticipan un mal desenlace. En este régimen, el tiempo opera en contra de la resistencia. La ruta a la democracia exige emprender de inmediato la movilización de la gente para el cambio del régimen político lo antes posible. La protesta es el primer paso; transformar la indignación en acción organizada con un objetivo político. En democracia, el reclamo para un cambio de régimen es un derecho; en dictadura, este derecho se transforma en deber. En cuanto al cómo, nuestra Constitución contempla mecanismos para realizarlo.

    Yo confío en nuestra fuerza hoy; hemos respondido admirablemente en 15 años de lucha. Nuestras convicciones y determinación están demostradas. La salida está en nuestras manos y depende sólo de nosotros, los ciudadanos.

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    @mariacorinaYA

  • Venezuela, un país en guerra sin límites – Por María Teresa Belandria

    Venezuela, un país en guerra sin límites – Por María Teresa Belandria

    Escribo desde el dolor en primera persona. El dolor de haber perdido como muchos venezolanos un familiar a manos del hampa. Ocho (8) disparos cegaron la vida de mi primo de 34 años el 09 de enero de 2014, el móvil: robo de una motocicleta. Una cifra más y no reconocida en las estadísticas del Ministerio del Poder Popular de Interior, Justicia y Paz, cuyo titular insiste como si de contar docenas de frutas se tratara que no son 74 muertos por cada 100 mil habitantes sino 34. Señor General, son ciudadanos venezolanos, padres, madres, hijos, tíos, hermanos, abuelos, nietos, sobrinos, primos que dejan un enorme vacío en el alma y que fueron sacados de nuestro lado, sin motivo, sin razón, porque Venezuela es un país en guerra sin límites.

    La guerra, es un acto atroz. Ha sido definida de múltiples formas, sin embargo, y desde la antigüedad se distinguía incluso en la crueldad de la matanza, el honor del caído, la rendición como un acto noble y la protección de las víctimas civiles o militares que ya no participaban directamente de la batalla. Excepcionalmente, los barbaros desconociendo, arrasaban pueblos, ciudades y personas sin compasión, de allí su denominación.  Sócrates afirmaba que, las guerras entre griegos no eran guerras, sino enfermedades y discordia y si no podían evitarse debían guiarse por la moderación.  Venezuela es un país enfermo con una guerra sin límites.

    Antes de la Segunda Guerra Mundial y remontándonos al origen mismo del Derecho Internacional, los doctrinarios como Vittoria expresaban “Nunca es lícito matar intencionalmente a los inocentes, presunción que se extiende a los niños, mujeres y ancianos, era lícito en cambio la muerte no intencionada de inocentes cuando la guerra no podía desenvolverse de otro modo”. Con el tiempo, la Costumbre se hizo norma creando el conocido Derecho de la Guerra, precisamente para limitar los alcances y los efectos del conflicto. Así se suscribe el Convenio de Ginebra de 1899 y sus respectivos Protocolos donde finalmente se plasman las leyes, usos y costumbres de la guerra.

    Con la finalización de la II Guerra Mundial y, conocidas las atrocidades cometidas por los nazis en los campos de concentración, el bombardeo de ciudades sin combatientes, comienza el cambio de denominación de Derecho de la Guerra a Derecho Internacional Humanitario o Derecho Internacional de los Conflictos Armados como se conoce hoy.  ¿Cómo se define el Derecho Internacional Humanitario? Es el conjunto de normas internacionales de origen convencional  o consuetudinario, que restringen por razones humanitarias el derecho de las partes en un conflicto armado, internacional o no, a utilizar medios de guerra y protegen a las personas y bienes que podrían ser afectados por el mismo”.

    El Derecho Internacional Humanitario se propone mitigar el sufrimiento humano causado por la guerra o humanizar la guerra.

    El Comité Internacional de la Cruz Roja define el Derecho Internacional Humanitario como “Es el conjunto de normas cuya finalidad en tiempo de conflicto armado es, por una parte proteger a las personas que no participan o han dejado de participar en las hostilidades y por otra, limitar los métodos y medios de hacer la guerra.”.

    De este conjunto de normas, queda demostrado que, la guerra sea esta internacional o civil está sometida a las normas que el Derecho Internacional le impone. Vale decir, si usted es un soldado o un combatiente (en caso de guerra civil) y resulta herido “es un hombre fuera de combate” e inmediatamente sujeto de protección. Si un soldado se rinde, levanta las manos, pide clemencia, muestra una bandera y es asesinado, quien lo hace incurre en un delito grave sancionado por la Ley Penal Internacional. Por ello las zonas de conflicto, las áreas operativas de combate están determinadas y existen los objetivos militares. Si usted porta un uniforme y está en un lugar señalado como un objetivo, puede resultar muerto o herido en combate, está en guerra. Pero en Venezuela, no, la gente es asaltada y aún clamando por su vida es asesinada. Somos un enorme campo de batalla. Un país en guerra sin límites.

    ¿Cuántos venezolanos más caerán en esta guerra que el hampa nos ha declarado? El régimen señala que necesitan 3 o 4 años más. Eso es sencillamente inaceptable, inadmisible e imperdonable. Quien así se expresa tiene un Plan denominado Patria Segura, cuyo objetivo es brindarle protección y seguridad  a la élite gobernante que no siente ni padece la inseguridad en sus carros blindados y rodeada de escoltas.

    La violencia nos arrebató en 2013 a 24.000 ciudadanos y en 15 años más de 150.000. Ese número es superior a las víctimas de la guerra de Irak en un año (9.000), o al número de muertos en México que nos triplica en población y donde se libra una batalla contra los Carteles de la Droga, incluso se aleja y por mucho de las cifras de Colombia donde tienen 50 años luchando contra una guerrilla narcotraficante y secuestradora que ahora pretende borrar sus crímenes sentándose a votar en el Congreso. Nadie contabiliza aún las miles de víctimas por armas de fuego que quedan heridas y fallecen luego de varios días, semanas o meses. Tampoco ingresan a la estadística las víctimas lesionadas de por vida no solo física, sino emocionalmente. En Venezuela vivimos una  guerra sin límites no reconocida.

    Las causas de esta espiral de violencia que nos desagarra a diario, y que no distingue han sido profusamente estudiadas y descritas en el Informe del Centro de Investigaciones Populares dirigido por Alejandro Moreno “Y salimos a matar gente”.  No me detendré en ellas. Pero los responsables de impedir su avance y de contenerlas hacen oídos sordos a las recomendaciones, sugerencias, estudios y expertos. Prefieren deslindarse, no politizar,  cuando la seguridad es una política de estado, es su responsabilidad. Venezuela es un país violento, en guerra sin límites con un régimen cómplice.

    Armar grupos paramilitares bajo el eufemismo de “colectivos”, cuando las armas de la República deberían estar exclusivamente bajo el control de la Fuerza Armada Nacional como lo manda la Constitución, ha sido solo uno de los derroteros por donde comenzó este horror que hoy está fuera de todo control. La producción de municiones en los barrios, la conformación de bandas donde participan funcionarios policiales o militares junto a delincuentes; el narcotráfico adquiriendo propiedades en todo el país ante la mirada y los bolsillos complacientes de los Registradores que ignoran “la legítima procedencia de los fondos”; un poder judicial corrupto, en su mayoría y timorato o aterrorizado que es incapaz de dictar una sentencia firme y ejemplarizante por riesgo a su propia vida; funcionarios policiales asesinados a plena luz del día por delincuentes que ellos habían capturado. En fin, un estado fallido incapaz de garantizarnos la vida. Venezuela un país en guerra sin límites.

    Por ello, quienes hoy alegan que la violencia es producto de los medios de comunicación, o de la pobreza, ignoran el impacto del lenguaje y el comportamiento agresivo que desde el régimen se ha impuesto desde hace 15 años. Quienes negocian con Pranes, llaman a los malandros “buenandros” o muchachos incomprendidos” a cambio de Paz y han hecho de la impunidad, las fiestas temáticas en los penales; la negación de las cifras  un modelo de gestión, refuerzan ese comportamiento violento, y ellos saben que no serán sancionados,  y que quizás terminen en un avión hacia La Habana con todos los gastos pagados gracias a nuestros impuestos para “ideologizarse” no para reinsertarse en la sociedad.

    Este drama, tiene rostros, familias y nombres, tiene dolientes. No son números, no son cifras más o cifras menos. Son venezolanos que merecen justicia. En la guerra hay límites. En Venezuela el hampa nos declaró la guerra y quien debe ponerle límites, lejos de contenerla, la ignora y peor aún a veces hasta la justifica. La Seguridad NO es mi responsabilidad Ministro, es suya, asúmala. Si no es capaz, tenga el valor de renunciar, eso hacen los hombres valientes. Los cobardes, los cobardes dicen que la responsabilidad es de otros.

    En memoria de Frazer Belandria.

    María Teresa Belandria

    @matebe