Categoría: Opinión

  • La casa de mi palabra – Por Carlos Blanco

    La casa de mi palabra – Por Carlos Blanco

    En este periódico he escrito por 15 años. No he fallado una semana. Sólo una vez no se publicó a petición mía, el domingo que siguió al 11 de abril de 2002 porque los análisis morían cada diez segundos, abrumados de tanta realidad; no era posible alcanzar la historia en esos días…

    Por cierto, este 2014 cumplo 50 años de haber escrito mi primer artículo en la prensa, también en El Universal. En los años 60 era estudiante del Colegio Santiago de León de Caracas y el director del colegio, el doctor Rafael Vegas, mi maestro y guía, habló con su amigo Guillermo José Schael -directivo de este diario- para que yo escribiera. Después de varias correcciones del doctor Vegas se publicó mi trabajo, el cual versaba sobre la Guayana Esequiba. Después he escrito en Últimas Noticias, El Globo, Resumen, El Diario de Caracas, El Nacional, hasta volver en 1999 a El Universal. Entonces, acababa de dejar la dirección de la revista Primicia, y solicité una reunión con Luis Teófilo Núñez y Carlos Croes quienes me abrieron con entusiasmo las puertas de este diario, situación que siguió con Andrés Mata cuando se convirtió en el Editor. Nunca fui censurado en estos 50 años y desearía no serlo en los próximos cincuenta.

    Ha sido la casa de mi palabra por tres lustros y, por esta razón, debo condenar actos de censura que se han producido en contra de varios articulistas de este medio, sea por discutir la opacidad de la compra-venta de El Universal, sea porque a juicio de los nuevos directivos se emplean “adjetivos calificativos”. Así han sido censurados Luis Izquiel, Adolfo Salgueiro, Adolfo Taylhardat, Eddie Ramírez, y botados Gerardo Fernández, Axel Capriles, Miguel Ángel Santos, Unai Amenábar, Noel Álvarez, Orlando Ochoa, Per Kurowsky, Mingo, Agustín Blanco Muñoz y Cipriano Heredia. Así como pérdidas esenciales: Marta Colomina, Thays Peñalver, Nitu Pérez Osuna y Ruth Capriles. Esta es la información hasta el momento en el que escribo.

    Una operación comercial y algo más

    En una sociedad abierta la venta de una empresa es algo normal. También vale para un medio de comunicación. Cuando ocurre, puede haber redefiniciones editoriales, columnistas y articulistas entran y salen, énfasis distintos caben; lo único inadmisible en democracia es que esos cambios obedezcan a razones ideológicas o a la imposición de políticas gubernamentales en los medios de comunicación.

    Venezuela vive bajo una dictadura. Si bien es diferente a las tradicionales del siglo XX, tiene los rasgos esenciales del poder dictatorial. Uno de sus objetivos centrales no es, a la moda de Pérez Jiménez, instalar el lápiz rojo del censor en las redacciones sino provocar la asfixia del medio, inducir su cesión o venta, confiscarlo o generar la autocensura. Contra esta dictadura posmoderna ha combatido El Universal a lo largo de estos 15 años.

    Un rasgo distintivo del actual régimen como se ha dicho tantas veces es el de generar una nueva clase social, mafiosa, que el tino del periodista Juan Carlos Zapata bautizó en su momento como la boliburguesía. Ávida de enriquecerse, corrupta hasta donde dice full, mero cuello encorbatado del poder rojo cuya mano babosa y tóxica se ha dedicado a avanzar sobre negocios de todo orden.

    En el caso de la operación comercial reciente El Universal pasó de las manos de Andrés Mata a las manos de… ¿de quién? Cualquier ciudadano y más aún los que somos parte de este medio tenemos el legítimo derecho de preguntarnos quién compró. No hay duda de que si fue un genio financiero del chavismo tiene derecho, si son recursos bien habidos; pero yo, como columnista de El Universal y como ciudadano de este país, tengo derecho a saberlo. Alguien me podría responder: todo se sabrá pronto; muy bien. Pero yo tengo derecho a preguntarlo sin que esa pregunta sea motivo de censura.

    Subyace la demanda por saber las razones por la cuales vendió Andrés Mata. No me lo ha explicado. Lo he llamado para saberlo y su teléfono “no sabe/no contesta” y sólo se oye el ruido de una locomotora que ronronea. Pero me imagino que la respuesta no es difícil: desde que Chávez se burló de su acento norteamericano y lo llamó “Tarzán”, la relación de este diario con el gobierno ha sido complicada, precisamente porque no ha censurado ni a sus articulistas ni a sus periodistas. Después vino lo de la escasez de papel, la supresión de los anuncios del gobierno o de privados fieles al gobierno, así como el marco económico-político del país que influye en todos los sectores y actores. ¿Quién compra en un ambiente asfixiante para medios independientes? ¿Quién sabe hacerlo mejor que Andrés Mata en las condiciones de la autocracia imperante? ¿Quién ve agraciadas perspectivas donde Mata no las vio?

    Tengo el derecho a saberlo. Así se lo solicito al nuevo director.

    “Adjetivos calificativos”

    Uno de los argumentos usados en la censura es que varios articulistas purgados habrían empleado adjetivos calificativos. Es como para asombrarse. Una parte sustancial de la lengua es el adjetivo. La buena prosa no prescribe su abuso y hasta hay diestros que apelan sólo a los sustantivos; pero, intentar suprimir el carácter “brutal” de la represión, la condición “descarada” del robo, lo “impune” de la corrupción, y similares, es censura inaceptable. Se puede tener buena o mala prosa y ésta puede ser una razón para que un editor reconvenga, lo que no se puede admitir es que los adjetivos calificativos que se refieran al régimen o a sus funcionarios sean los que motiven una dimensión más depurada del castellano. Este elemento es especialmente significativo cuando se sabe que en El Universal siempre ha habido cuidado por el buen escribir y es tradición que ningún articulista o periodista tiene el derecho a violar la ley, así como tampoco las vertientes más sanas en las costumbres del periodismo nacional.

    Implicaciones

    Pienso que es indispensable que se sepa quiénes son los dueños de este periódico, así se despejarán las dudas que hay sobre la posibilidad –nefasta si así fuera – que el régimen le haya puesto la mano. No se trata de que alguien con simpatías chavistas no pueda ser dueño de un medio de comunicación; el asunto es que lo sean el gobierno o personeros del gobierno por interpuesta persona, o miembros de la boliburguesía corrupta, que no se atrevan a dar la cara.

    Desearía que este diario siga como expresión e instrumento de la lucha por la libertad, sería ser fiel a esta historia de 15 años en las que ha sido actor fundamental. De no ser así, seguro que será un buen negocio pero no un buen periódico: la publicidad hace un buen negocio; pero, un buen periódico se caracteriza por la alta circulación generada por la credibilidad.

    En Venezuela volverán la libertad y la democracia; los entuertos se enderezarán. Con esta columna me aproximo a una puerta apenas entreabierta; es posible que al trasponerla haya un vastísimo silencio, pero también un espacio de luz,  refulgente, espléndido.

  • De Caricuao al Congreso Ciudadano – Por María Corina Machado

    De Caricuao al Congreso Ciudadano – Por María Corina Machado

    Llego a la asamblea de ciudadanos y me reciben cientos de ojos que al instante transmiten toda la mezcla de sentimientos que conviven en cada corazón venezolano: la angustia, la tristeza, la esperanza. Caricuao sigue sacudida por el asesinato de una joven madre y el secuestro de su hija de 13 meses ocurridos ahí cerca. Suenan cohetes en la calle. Un grupo armado rodea el edificio, rompe la reja y amenaza con atacarnos. Algunos se retiran a sus hogares con miedo, la mayoría se mantiene en sus sillas,indignados ante la violencia que utiliza el régimen para el control social, hoy dentro de sus propios hogares.

    Continúa la reunión. Los vecinos no quieren enumerar los problemas que azotan nuestras vidas; los conocemos demasiado bien. Tampoco describir la naturaleza del régimen; la estamos viviendo en este instante. Hay clara consciencia de que enfrentamos una dictadura militarista y corrupta que avanza hacia un modelo totalitario.

    Hablamos de lo que tenemos que hacer para reconstruir nuestro país. Una nueva Venezuela repleta de oportunidades, que represente un futuro para todos, basada en un nuevo pacto social alrededor del ciudadano, libre, responsable y solidario. Para lograrlo, debemos avanzar en la transición hacia la democracia, lo cual requiere una respuesta urgente y firme de todos los venezolanos. Convicción y organización.

    No basta con la coordinación entre los partidos políticos y sus dirigentes, es necesario articular a todos los grupos sociales esparcidos por cada rincón del país y fuera de Venezuela; es la unidad de la nación: cada estudiante, trabajador, maestro, campesino, empleado público, ama de casa, alcalde, emprendedor.

    La unidad es esencial, pero no suficiente. Es indispensable construir una visión compartida de la nueva Venezuela y un programa de lucha democrática para derrotar a este régimen. Este es el propósito del Congreso Ciudadano.

    La emoción del sueño compartido silencia los gritos y amenazas de la calle. Los vecinos de Caricuao se comprometen con este gran movimiento de movimientos y se harán sentir en el Congreso Ciudadano para la reconstrucción nacional.El régimen ha sufrido una nueva derrota.

    [email protected]

    @mariacorinaYA

  • Tiempo de Palabra – Por Carlos Blanco

    Tiempo de Palabra – Por Carlos Blanco

    Congreso Ciudadano
    La intención es construir un gran movimiento ciudadano que contribuya a diseñar la ruta hacia la reconstrucción y la unidad nacional, además que se constituya en un ámbito popular y democrático para el florecimiento de nuevas ideas y propuestas de consenso sobre las tareas inmediatas y mediatas. Se trata de contribuir a unificar la lucha con un instrumento capaz de incluir a todos los sectores y estados del país en las actividades que impulsarán el cambio por venir.

    Ha comenzado una amplia discusión en diversas organizaciones de la sociedad civil y el Congreso tiene el apoyo de la mayoría de los partidos políticos democráticos. No se trata solo de un encuentro de opositores sino que se abre a variados sectores ciudadanos, independientemente de las simpatías políticas que hayan tenido, pero que hoy se encuentran con el cambio. El objetivo es concertar un «movimiento de movimientos» que, en el marco de la Constitución, se proponga el advenimiento de un régimen de libertades lo antes posible, para la reconstrucción nacional.

    El perfil del Congreso Ciudadano (CC) no es definitivo porque hay una dinámica de incorporaciones a su diseño y organización que le va dando cuerpo. Hay acuerdos básicos en que debe haber asambleas de ciudadanos en todo el país para discutir los temas esenciales de la transición y de los principios que orientarán la reconstrucción nacional, también se procederá a escoger delegados en esas asambleas así como en cada uno de los sectores que participará. El evento nacional será una culminación en 2014 de esta primera etapa de discusiones y es deseable que le siga un impulso mayor y más denso hacia la organización de la sociedad civil.

    Este narrador estima que el CC puede ser un formidable evento, resultado de la interacción de redes políticas y ciudadanas, y que desde allí serán potenciadas; supone una dinámica de organización que arranca desde las asambleas de ciudadanos en cada localidad, hasta llegar al evento nacional, lo cual supone agregaciones sucesivas en los planos municipal, estadal y nacional; así como local, sectorial regional y nacional.

    EL CC Y LA UNIDAD DEMOCRÁTICA. Este proyecto no es una organización paralela a la Mesa de la Unidad, MUD. No lo es por varias razones que es bueno precisar. En primer lugar, nadie se ha propuesto tal objetivo; en segundo lugar, la MUD es una organización interpartidista destinada a abordar el tema electoral en la perspectiva de la oposición; y, por último, porque la unidad de los partidos democráticos está en un proceso de reorganización en el marco del Informe Hospedales, varias veces engavetado pero ahora a la mano -al parecer- como fuente de inspiración. Mañana lunes deberá hacerse «la encerrona» gestionada por Antonio Ledezma, con la concurrencia de todos los partidos políticos, para puntualizar los objetivos. Seguramente, a partir de esa definición, se producirá la reestructuración de la alianza interpartidista, se determinarán los voceros y administradores del día a día del entendimiento electoral opositor.

    Tampoco el CC es una plataforma para aprobar -e imponerle a los demás- una visión del método en el reemplazo constitucional del régimen. Como se sabe, hay quienes proponen un gran movimiento por la renuncia de Maduro y su corte imperial, otros plantean la Constituyente, hay quienes sostienen que debe convocarse un referéndum consultivo, otros más sugieren esperar el momento del revocatorio, no deja de haber quienes exigen aplicar el artículo 350 constitucional que consagra el derecho a la rebelión; también existen los que han sugerido no hacer olas hasta que llegue la marea alta de las parlamentarias de 2015. Afortunadamente, parece haber un acuerdo en el sentido de que hay que buscar el reemplazo constitucional del régimen lo más pronto posible y nadie está hoy en la defensa de esperar con paciencia el 2019. Pero como hay diferentes aproximaciones sobre los métodos más plausibles, salvo que se llegue a un entendimiento previo entre partidos y representaciones de la sociedad civil, no parece útil enfrascarse en una discusión de ese tenor.

    Por supuesto, el CC no es una plataforma para consagrar unos líderes en detrimento de otros o ungir candidaturas o bendecir roles perpetuos. Es un proceso de iguales en el cual no caben vivezas o zancadillas.

    ENTONCES, ¿QUÉ ES? Desde la perspectiva de quien esto escribe y como interpretación de las discusiones en las cuales ha participado, podría decirse que el CC se propone tres objetivos esenciales. Primero: estimular la organización ciudadana, no en la forma de una estructura piramidal con «jefes» y «bases» sino de una estructural reticular, redes interconectadas, obviamente autónomas, unidas alrededor de comunes anhelos democráticos y participativos. Segundo: que se impulsen los elementos de un programa para la transición hacia la democracia, se trata de establecer metas compartidas de lo que habría que promover de manera inmediata. Algunos temas son obvios, como el de la libertad de los presos políticos y el retorno de los exiliados, pero podrían estar temas como el de la Comisión de la Verdad para establecer responsabilidades en materia de derechos humanos; sobre estos aspectos la discusión ciudadana será muy enriquecedora. Tercero: establecer los principios para el proceso de reconstrucción nacional, aquellas ideas potentes que pueden orientar programas y políticas hacia el futuro. No se trata de programas de gobierno con políticas públicas específicas, sino de orientaciones en materia de valores y principios para rehacer el país. Temas como, por ejemplo, las formas de reinstitucionalización del Estado; la defensa de la integridad territorial amenazada en todos los confines; la profesionalización de la Fuerza Armada; la recuperación de la dignidad de la Presidencia de la República; lucha contra la pobreza y desarrollo de la clase media; entre otros temas relevantes.

    Seguramente los objetivos serán redimensionados, ampliados o sustituidos, pero es el camino para establecer grandes lineamientos hacia el futuro -el próximo y el mediato- de la sociedad civil. No se pretenden camisas de fuerza ni mandatos sino núcleos de entendimiento entre organizaciones políticas y sociales autónomas.

    VIENE EL CAMBIO. El cambio se siente en el ambiente. Nadie sabe cómo será, pero todo el mundo sabe que viene y viene bravo. Los tiempos son imprevisibles, siempre imperfectos, con inmensos riesgos e inmensas oportunidades. Sea que el cambio lo preceda o lo siga inmediatamente, el CC es un esfuerzo para que un nivel superior de compromiso y de objetivos compartidos contribuya a la libertad. Allí se hará presente la energía social acumulada, con miles de delegados, que le darán un renovado impulso a la búsqueda del futuro solidario para todos. Usted está invitado.

    Twitter @carlosblancog

  • «Peor que Macondo» – Por Miguel Velarde

    «Peor que Macondo» – Por Miguel Velarde

    En el año 2004, por una iniciativa local, se propuso nombrar a Aracataca, la tierra natal del escritor colombiano Gabriel García Márquez, como Macondo, en honor al pueblo ficticio que fue el lugar donde ocurrió toda la magia de “Cien años de soledad”. Esa iniciativa se dio debido a que el pueblo estaba sumido en tal pobreza que había declarado la quiebra y se buscaba reactivar su economía aprovechando el suceso mundial en el que se había convertido la novela del “Gabo”. Sin embargo, el referéndum realizado en Aracataca mostró un escaso interés por parte de sus habitantes y la medida no fue aprobada. La indiferencia profundizó la crisis y la ficción se coló un poco en la realidad.

    Lo mismo ocurre hoy en Venezuela. Solo basta con revisar las noticias que ocupan los espacios más importantes para darnos cuenta de que el realismo mágico se ha apoderado de nuestros días.

    Una de ellas fue la sorpresiva detención en Aruba del general retirado del Ejército venezolano, Hugo Carvajal, quien fue uno de los colaboradores más cercanos del fallecido Hugo Chávez. Carvajal estuvo al frente de la Dirección de Inteligencia Militar desde julio de 2004 hasta diciembre de 2011, y fue nombrado el pasado enero cónsul general de Venezuela en Aruba, pero Holanda se demoró de manera inusual en otorgarle el plácet consular. Su detención se habría producido a petición del gobierno de Estados Unidos que buscaba su extradición por la supuesta actividad del exgeneral relacionada al narcotráfico y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. El domingo, y de manera también sorpresiva, el gobierno de Holanda anunció la liberación de Carvajal reconociendo su inmunidad diplomática y horas después llegó a Venezuela y fue recibido como un «patriota».

    Otra de las noticias importantes de la semana pasada fue la visita a Venezuela del presidente chino, Xi Jinping, en la que formalizó una larga lista de nuevos convenios entre los dos países y además otorgó una nueva línea de crédito por 4.000 millones de dólares que en el gobierno confían que les servirá como salvavidas para las próximas semanas. Mientras tanto, el viernes se conoció un informe del grupo de investigación Argus Media en el que informa que Pdvsa está considerando ofertas de inversionistas interesados en comprar su filial de refinación en Estados Unidos, Citgo.

    En Venezuela, el presente sigue siendo “macondiano”. El Bolívar vale cada vez menos y las colas para comprar los pocos productos que hay a precios inalcanzables son cada día más largas. La inflación podría superar el 80 por ciento al cierre del año y, peor aún, el índice de escasez podría alcanzar niveles nunca antes vistos en el país. Salir a la calle es una ruleta rusa en la que está en juego la vida, porque los índices de violencia alcanzan niveles también inéditos. Los servicios están en un estado deplorable y así todo lo relacionado a la educación, la salud, la vialidad, y mejor no seguimos.

    Mientras todo eso ocurre, en palabras del propio Nicolás Maduro, el gobierno puso «todo su esfuerzo” en «rescatar» a Hugo Carvajal y traerlo al país.

    Así es el realismo mágico en el que vivimos. No es Macondo, es peor que eso. (www.guayoyoenletras.com)

    @MiguelVelarde

  • Alza con fuerza la voz: El congreso ciudadano – Por José Javier «Pepe» Martínez

    Alza con fuerza la voz: El congreso ciudadano – Por José Javier «Pepe» Martínez

    Vivimos en dictadura, el régimen de Nicolás Maduro ha demostrado estar dispuesto a todo con tal de preservar el poder, pero los venezolanos, fieles a nuestro espíritu libertario, hemos resistido y nos hemos rebelado ante esa pretensión del castrismo de querer esclavizarnos. Hoy Venezuela se enfrenta ante un reto enorme y para conquistar la democracia hace falta del mejor esfuerzo que cada uno de nosotros puede dar, pues esta lucha, la de la libertad contra la esclavitud, la del futuro contra el pasado, la de los ciudadanos contra la dictadura es una lucha que repercutirá de manera definitiva en el destino de nuestra generación, como en el de las que nos precederán.

    Pero para poder derrotar al régimen necesitamos articular y organizar toda esa fuerza espiritual y toda esa energía libertaria que se expresó de manera pacífica, pero contundente, en las calles de Venezuela, desde el 2 de febrero en adelante y hace pocos días, ha surgido con fuerza una poderosa tesis que nos permitirá lograrlo, les hablo del congreso ciudadano.

    Imaginemos por unos minutos que reunamos a todas las expresiones de liderazgo del país que existen hoy en día y que están resueltas salir del gobierno y reinstaurar la democracia lo antes posible, en un espacio donde partidos políticos, gremios, sindicatos, representantes estudiantiles, lideres sectoriales, académicos y la sociedad civil deliberen en conjunto sobre cómo será ese proceso de transición hacia la democracia y cuáles son los principios fundamentales de esa Venezuela que tanto soñamos, imaginemos que ese norte que buscamos como ciudadanos que queremos vivir en democracia no sea definido por 3 personas sino que sea un proceso amplio, integrador y transparente.

    El congreso ciudadano resulta la herramienta por excelencia para enfrentar al régimen pues será la oposición de fuerzas entre el poder del Estado y el poder de los ciudadanos unidos buscando la libertad, un evento histórico que pondrá los cimientos de la Venezuela libre y prospera.

    Nuestro himno nacional reza que “La fuerza es la unión” y la verdadera unión debe ser incluyente, amplia e integradora. Vamos todos los venezolanos a construir la Venezuela del futuro, vamos al congreso ciudadano.

    José Javier Martínez

    Coordinador juvenil nacional de Vente Venezuela

    @Pepe_JMartinez

  • Alza con fuerza la voz: Resistir al poder, un deber moral – Por José Javier «Pepe» Martínez

    Alza con fuerza la voz: Resistir al poder, un deber moral – Por José Javier «Pepe» Martínez

    Es mucho lo que se ha dicho y hablado tras estos seis meses de protesta, sobre todo cuando vemos en la oposición venezolana dos matrices de opinión que pregonan y definen el proceder de los actores políticos de la misma, por un lado tenemos a un sector que quiere darle estabilidad al gobierno, pues sostiene que los que adversamos a este régimen somos minoría, que vivimos en democracia y que para salir de este régimen debemos esperar hasta el 2019, la otra tesis, define al régimen como dictadura y que, como quedo constatado en las elecciones de 14 abril de 2013, los venezolanos que deseamos un cambio de régimen somos mayoría, no podemos darnos el lujo de esperar más y que la salida de este gobierno ilegitimo e inconstitucional debe producirse cuanto antes.

    Dejando claro el panorama sobre las narrativas que hoy en día definen las acciones de la oposición creo que es importante asumir el debate de la resistencia al poder como derecho fundamental. Entendemos por resistencia a la acción de oponer fuerza a la fuerza y entendemos también que el ejercicio de la resistencia denota siempre una actitud conservadora, pues quien resiste busca o mantenerse en la situación en la que se encuentra o recuperarla lo más pronto posible, en nuestro caso buscamos restituir la democracia constitucional que hace tanto perdimos.

    Pero la gran pregunta que creo es importante aclarar gira en torno al porque y al cuando se hace necesario ejercer el derecho a la resistencia. Los actos de resistencia y desobediencia a los poderes absolutos son inherentes a la condición humana, tanto es así, que  según los mitos helénicos y judaicos el hombre se estrena en el mundo con un acto de desobediencia al poder divino, tanto la acción de Prometeo de robar el fuego al Olimpo como la de Adán y Eva al tomar la fruta prohibida son claras representaciones de la esencia humana de rebelarse ante el poder total y marcan el inicio de la historia del hombre como un individuo responsable de sus propias decisiones con la intención de querer forjar su propio destino.

    Aterrizando en la realidad, hoy en día, el principal instrumento de poder es el Estado moderno,  y este se constituye a través de un pacto social en el cual los individuos renuncian al poder de ejecutar la ley natural, es decir, cedemos parte de nuestra libertad y creamos esta estructura para garantizar nuestros derechos fundamentales (derecho a la vida, derechos de libertad, derechos civiles y derechos políticos), pero a su vez establecemos como será esa relación de poder y se limita al poder del Estado para evitar que este se vuelva en nuestra contra y sea una herramienta de dominación que vulnere nuestros derechos fundamentales.

    Es por eso que en el momento que los gobernantes rompen el pacto social, estamos en el deber moral de declararnos en resistencia, pues nos encontramos ante un ordenamiento injusto que usa el poder que le dan los ciudadanos para esclavizarlos y el ejercicio de este derecho no obedece a criterios electorales de mayorías y minorías, en palabras de Anna Jellamo: “Desde el punto de vista de la legitimidad, el número no es relevante; el derecho de resistencia pertenece a quien tiene el coraje de ejercerlo”.

    Miremos ahora nuestra realidad como país: vivimos ante un ordenamiento injusto que en reiteradas ocasiones ha roto el pacto social, un gobierno ilegitimo y fraudulento que se ha encargado de utilizar todo el poder del Estado para mantenerse gobernando, el estado viola el derecho a la vida de manera directa tras asesinar a 43 venezolanos que protestaban ejerciendo sus derechos políticos; un Estado que viola los derechos políticos consagrados en la constitución al violar los derechos humanos a través de torturas propiciadas por funcionarios de los cuerpos de seguridad a los venezolanos, un Estado que condiciona la expresión de los ciudadanos a su conveniencia, que cierra medios de comunicación o los compra para imponer su narrativa también viola nuestros derechos de libertad, y yo me pregunto, si todos sabemos que esto es cierto y sabemos que nos enfrentamos contra un gobierno que ha violado a su antojo nuestra constitución, ¿Qué hace ese sector de la MUD dándole estabilidad al régimen?, ¿Qué más tiene que ocurrir en Venezuela para que esa “oposición” deje de serle tan cómoda al gobierno y asuma con el resto de los venezolanos la lucha por la libertad?

    @Pepe_jMartinez

    Coordinador Nacional Juvenil de Vente Venezuela

  • El Congreso Ciudadano – Por María Corina Machado

    El Congreso Ciudadano – Por María Corina Machado

    Frente a un desafío colosal, procede una respuesta colosal. Nuestra generación tiene una sola opción: derrotar un modelo de sumisión que avanza en la imposición de un estado militarista totalitario que destruye al país. Sólo así lograremos la reconstrucción y unificación de Venezuela.

    Nuestra lucha hoy no es sólo política; es existencial. Nuestra causa es decisiva para los 10 mil pacientes en espera de una urgente operación coronaria, para los trabajadores de Corpoelec, para las madres de los presos y perseguidos políticos, para las de los asesinados por el hampa impune.

    Tenemos la fuerza para lograr nuestro propósito. Es la hora de articular esta fuerza real y emocional de los ciudadanos comprometidos con un cambio político urgente y profundo.

    Con este fin, venezolanos de distintos sectores y regiones del país hemos convocado al Congreso Ciudadano, un gran movimiento de movimientos en el cual organizaciones sociales y políticas confluyen en un inédito proceso de discusión y acuerdos para la reconstrucción nacional.

    El Congreso Ciudadano es un proceso social que arranca desde abajo, en las comunidades, en las Asambleas de Ciudadanos, sindicatos, grupos estudiantiles y culturales, partidos políticos. Queremos escuchar y ser escuchados. Cada organización debatirá y propondrá sus ideas a través de sus delegados, quienes se reunirán en sus municipios, después en sus estados, hasta llegar al gran encuentro nacional.

    De este primer Congreso vamos a lograr acuerdos y compromisos sobre nuestro programa de lucha pacífica para avanzar en la transición, sobre los objetivos principales de esta transición democrática y sobre los fundamentos de la Venezuela futura.

    Todos los venezolanos estamos convocados a participar; cada rincón y sector del país estará representado. Será el encuentro de una Venezuela diversa, golpeada y erguida, digna y valiente. Nos encontraremos para actuar juntos los que queremos un futuro para todos.

    Con justa razón el país reclama unidad. Una unidad amplia, participativa y efectiva. Este es el objetivo del Congreso Ciudadano; el encuentro necesario para hacer realidad el cambio.

    [email protected]
    @mariacorinaYA

  • El momento de hacer historia – Por Miguel Ángel Martínez

    El momento de hacer historia – Por Miguel Ángel Martínez

    Soy de la generación de los noventa, específicamente de 1995. Los niños del ayer, los jóvenes del ahora y los constructores desde ya del país del mañana. Nacimos en medio de disturbios y tiempos de cambio, en Venezuela y en el mundo, entre muchas cosas por la llegada de un nuevo siglo, que traía consigo la ilusión de cosas diferentes e innovadoras, muy distintas a las atrocidades y convulsiones vividas en el siglo XX. Con esto no trato de decir cuál tiempo fue mejor o peor, solo que nacimos con la esperanza de un futuro distinto. Era eso que nos decían por doquier, “Venezuela es un país subdesarrollado en vías del desarrollo”. Era la promesa de un cambio. No se parece a lo que ahora vivimos.

    El tiempo de los cambios llegó –seguro afirmaban muchos- a finales del siglo pasado y aunque si se presentó un cambio, no fue grandioso como se esperaba, aunque sí fue un cambio radical, resultó que no se parecía a la promesa que nos hicieron, un sistema que no encajaba en nuestra sociedad ni como queríamos vivir. Un atraso o –en palabras de un soñador- una pesadilla con la que aún estamos luchando.

    El reloj no ha parado, los días han pasado y para sorpresa de muchos, el régimen no ha podido con nuestro sueño de libertad y progreso, que es mayor a la represión o a la censura. Es algo que nos mueve y nos saca una sonrisa de solo pensarlo, es la esperanza en su más pura expresión. Es la voluntad y las ganas de construir un país mejor, con oportunidades para todos.

    Tan rápido ha pasado el tiempo que dejamos de ser el futuro de Venezuela y empezamos a ser el ahora. El cambio que esperan nuestros padres y abuelos, para cumplir su misión de vida en un país seguro y mejor, como el que ellos recuerdan siempre y del que siempre estarán enamorados. También será el legado que dejaremos a nuestros hijos –nuestro rastro en el mundo- nuestra huella por esta grandiosa tierra.

    Cada día siento que estamos más cerca de lo que queremos alcanzar, de la primera meta. Con la que nos llenamos de optimismo y la que nos llena de fuerza para luchar, hasta cuando creemos que nos han vencido.

    Salir a la calle, en el trabajo o la universidad, en el cafetín o en el transporte, se siente aires de cambio. La gente lo vive, aunque no todos lo expresan, es algo que compartimos, como la arepa o el buen humor, como Bolívar o el Tío Simón. Es un sentimiento real, pero que debemos seguir afianzando para que no decaiga y se vuelva contagioso.

    Se dice que “nunca es más oscura la noche que cuando va a amanecer” y creo firmemente que estamos cerca de alcanzar este sueño que compartimos, con el que hemos crecido, de vivir algo distinto, algo mejor. No permitamos que nos roben la esperanza, ni las ganas de luchar. Es ahora el momento preciso de hacer HISTORIA.

    Miguel Ángel Martínez

    @MartinezMiguell

    Vente Joven Falcón

  • Dejar rastro – Por Catalina Ramos

    Dejar rastro – Por Catalina Ramos

    En los últimos días, me he tropezado con esta frase demasiadas veces como para pensar que es casualidad. La primera vez, la utilicé yo misma, buscando, en una actividad de formación con un grupo de jóvenes líderes de Vente Venezuela, algunos sinónimos de la palabra rastro.

    Luego, me encontré con esa misma expresión en el texto de las cartas de despedida que la profesora de Historia del Arte Katherine Watson dejó cuando se retiró de la tradicional y conservadora Universidad de Wellesley, en la película La sonrisa de la Mona Lisa.

    No hay que ser un especialista para entender lo que esa frase significa. Y al verla en el contexto del difícil trabajo que se planteó la profesora Watson en Wellesley, me di cuenta de lo importante que es hablar de ello, hoy, cuando nuestro país ha estado –como el resto del mundo- en una extraña pausa deportiva, pero sin que las dificultades y conflictos producto de la dura crisis que vivimos, bajen su intensidad, sino al contrario.

    La dificultad radica en comprender -y actuar en consecuencia- cómo es el rastro que queremos dejar tras nuestro paso. De eso se trata, de entender que cada decisión –hasta no tomar ninguna- cada paso, cada acción que llevamos adelante a diario, lleva consigo una consecuencia, y por ende, deja un rastro. Hay rastros que impactan a lo íntimo de nuestras vidas, y de los que solamente nuestro corazón está al tanto. Pero también, como somos individuos sociales, estamos rodeados de otras personas, por lo que nuestro rastro con certeza tendrá impacto en ellos, aunque no lo hayamos planificado conscientemente así.

    Nuestros jóvenes líderes de Vente Venezuela han comprendido el significado de esta reflexión, y por ello estamos convencidos de que nos espera un gran futuro en el movimiento a través de su acción y de su compromiso en la lucha por rescatar la libertad y la democracia en nuestro país.

    Pero Venezuela no puede esperar mucho más. Aunque estemos seguros de que nuestro futuro, a través del compromiso, la entrega y la dedicación de nuestra juventud, será maravilloso, la realidad es que no podemos perder ni un segundo, tenemos que seguir luchando a diario desde ya, junto a ellos, hasta conquistar la libertad.

    En ese sentido, tenemos frente a nosotros una gran oportunidad: la articulación de todos los sectores de la sociedad para luchar juntos por un #FuturoParaTodos, a través de la organización del Congreso Ciudadano. Es la ocasión de integrar, a quienes nos hemos encontrado en la calle en estos meses, en cada rincón del país, en cada sector de la vida cotidiana venezolana. Todo aquel que sueña con una Venezuela donde el único imperio sea el de la ley y el estado de derecho, donde la LIBERTAD, el respeto de la propiedad privada, la justicia y la solidaridad marquen el desempeño de cada uno, tienen cabida en este Congreso.

    Y en esta tarea, nuestros jóvenes son esenciales. Ellos, junto al movimiento estudiantil, y desde sus entrañas, formaron y forman parte medular de toda esta lucha. Aun los más jóvenes, que no han conocido otro régimen que el actual, han entendido que su futuro está ligado íntimamente al futuro de Venezuela, por lo que su libertad solamente será posible con la libertad de nuestro país. Ese es nuestro reto, nuestra tarea, el rastro que le dejaremos a las nuevas generaciones. Por eso, lo que corresponde es #LucharHastaVencer.


    [1] Con mucho cariño, dedicado a mis hijos, y a los jóvenes del #Proyecto50

    Catalina Ramos

    @Caramos61

  • Enemigos de la Libertad – Por Víctor Vega

    Enemigos de la Libertad – Por Víctor Vega

    Hace un par de semanas, se cumplía otro aniversario de nuestra independencia, pero ya transcurridos 203 años de esa fecha es válido preguntarse si como ciudadanos hoy somos libres e independientes. Lo cierto es que no, y es que desde siempre nuestros gobernantes se han ocupado en mantener un Estado grande y planificador de la sociedad, golpeando así la libertad del individuo. Hoy en día esa situación no ha cambiado, pues la crisis que hoy vive Venezuela es producto de la ausencia de Libertad. Es por ello que el 23 de Enero del presente año hicimos un llamado a recuperar la Libertad, encontrando así dos grandes enemigos: El Gobierno y la MUD

    El Gobierno por una parte, supo lo peligroso que les era para ellos un llamado a la discusión y organización ciudadana para buscar #LaSalida a este desastre, con eso iniciaron una profunda ola de represión sobre aquel que se atreva a pensar distinto. Sin duda alguna la estrategia del régimen es ir eliminando progresivamente la Libertad de los ciudadanos, y no es solo encarcelando a los que protestan, es también cerrando medios para que no puedan ver la realidad, es aislando a Venezuela del mundo para que nuestra lucha no llegue a otras fronteras o algo tan sencillo como hacer pasar a los ciudadanos horas y horas en colas, pues con esto los hacen cada vez mas dependientes del régimen. Dicho esto la lucha para lograr la salida pacífica y constitucional de este gobierno debe ser cuanto antes, porque seguir esperando es darle poder al régimen.

    Pero tras el responsable llamado que hicieron organizaciones como Vente Venezuela y Voluntad Popular el 23 de Enero, encontramos otro enemigo, la Mesa de la Unidad. Esta se ha encargado de coartar el derecho a la libre protesta de los ciudadanos al condenarla o desmerecerla. Desde el primer minuto vimos a Henrique Caprilestwitteando desesperado al criticar el llamado de María Corina o Leopoldo, luego durante las protestas PJ y AD estuvieron condenando a quien exige Libertad e incluso vimos en muchos personajes como Henri Falcón criticando a quien convoca la protesta y no a quien la reprime. Hoy en día vemos como varios personajes de la Unidad reconocen que no tienen intención de sacar a Leopoldo López de la cárcel o que María Corina Machado recupere su curul como Diputada y es que a la MUD solo le interesa mantener sus espacios, asegurar unas pocas Gobernaciones y Alcaldías con poco rango de acción (Sino veamos el ejemplo de Sucre) mientras los Venezolanos cada día vemos como nos quitan el futuro.

    Es por eso que para salir de este régimen es necesario romper con cualquier cadena a nuestro espíritu libertario, así esas cadenas vengan de la colaboracionista oposición porque la Libertad bien vale la pena y vamos a Luchar Hasta Vencer porque nuestro Futuro Ya Empezó.

    Victor Vega

    @victorvega92