Categoría: Opinión

  • Reconstruyendo un país – Por Víctor Moros

    Reconstruyendo un país – Por Víctor Moros

    Venezuela, el país más próspero de América Latina en la década de los 50 actualmente inmerso en una crisis económica, política y social casi imposible para cualquier nación. La historia se vuelve cíclica y repetitiva; el socialismo, un modelo fracasado que en los últimos 50 años ha desembocado en estallidos sociales, como el Caracazo en el año 1989; el 4 de febrero de 1992; los sucesos de abril del 2002 y los del primer semestre de 2014. Situaciones que la cúpula política se cierra a concebir como formas en la que la sociedad expresa su descontento y rechazo a las medidas populistas de izquierda que no funcionan tienen como centro de su gobierno el colectivismo, donde los derechos individuales son desconocidos y se ha desvirtuado el valor que tiene la familia ante la sociedad.

    El liberalismo se plantea como un escape y una forma de hacer política diferente a lo que se conoce en Venezuela; muchas veces se ha querido desvirtuar el término a conveniencia de los partidos políticos, cuyas corrientes marxistas tienen por finalidad la perpetuidad en el poder. Sin embargo, la sociedad moderna exige que se dé un cambio de raíz, un cambio real que traiga consigo la prosperidad, estabilidad económica y la no intervención del gobierno en la acción del estado; que se restaure la autonomía de los poderes; que el ciudadano como individuo sea el centro de gobernar, y en ningún caso un gobierno para la izquierda o para la derecha, sino un gobierno para todos.

    Para la reconstrucción del país es necesario que sean garantizadas las libertades individuales, la protección de la familia como ente fundamental en la sociedad; el libre mercado para potencializar la producción nacional y crear la competencia internacional; dejar atrás el termino revolución y comenzar una verdadera evolución económica, social, cultural, política y salvaguardar los intereses de la nación reivindicando los conceptos de la institucionalidad pública.

    El emprendimiento de cada persona debe ser nuestra bandera, un país de propietarios donde se garantice el respeto a la propiedad privada y la inversión, para que de esta forma las libertades y políticas económicas estén adaptadas a la economía global.

    Siempre he pensado que Venezuela es el país de lo posible, si todos trabajamos para ello lo podremos lograr.

    @_Vmoros

     

  • Los populistas también lloran – Por Miguel Velarde

    Los populistas también lloran – Por Miguel Velarde

    El populismo vive sus peores días en la región. El último capítulo se escribió en Brasilia la madrugada del pasado jueves, cuando 55 senadores votaron a favor de suspender de su cargo a Dilma Rousseff y dar luz verde al juicio político por haber ampliado el presupuesto de la República de manera ilegal. Solo 22 votaron en contra.

    Rousseff no solamente queda apartada de la Presidencia de Brasil por 180 días mientras dura la investigación –algo que probablemente terminará en su destitución- sino también el Partido de los Trabajadores (PT), que gobernó ese país desde el 2003 de la mano de Lula da Silva, pierde el control y queda como el único opositor al gobierno de Michel Temer que es producto de la coalición de todos los demás partidos políticos.

    Irónicamente, el caso por el que Rousseff fue apartada del poder no tiene nada que ver con los otros hechos de corrupción en los que tanto ella como su mentor Lula están involucrados, como elLava Jato y el Petrolao, por ejemplo. Si bien es cierto que la política en Brasil ha estado siempre caracterizada por hechos de corrupción, lo que más indigna hoy a los brasileños es que uno de los gobiernos más corruptos fue justamente el que llegó al poder enarbolando la bandera de la honestidad y la lucha por los más pobres: Lula, “el primer presidente obrero” y Dilma, “la primera Presidenta mujer”, terminaron siendo peores que sus predecesores. A la gente, más que su deshonestidad, le ofende su cinismo.

    Esa característica no fue exclusiva del país de la Samba. Si bien el proyecto regional, conducido desde el Foro de Sao Paulo, nació en Brasil a principios de la década de los noventa, rápidamente se fue extendiendo por la región. Con la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela, los Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, el proyecto socialista se consolidó por más de 10 años. Una década en la que además se vieron favorecidos por una bonanza económica nunca antes vista, con altos precios del petróleo, gas y otras materias primas que significaron ingresos que pudieron gastar y robar a su antojo.

    Pero se acabó el carnaval. No solo para Brasil, sino también para sus socios en la región. Las costuras se le empezaron a ver a un modelo socialista insostenible y las economías de los países que lo adoptaron comenzaron a quebrarse. El espejismo de “prosperidad” se diluyó y, con él, se evaporó el apoyo popular con el que alguna vez contaron.

    La fuerza de la realidad los golpeó de frente y los mostró desnudos: líderes populistas que se aprovecharon de los pobres para hacerse ricos; que condenaban la corrupción mientras robaban más que nadie; y a los que lo único que les importó fue perpetuarse en el poder.

    La historia está llegando a su fin. En Argentina, Cristina Kirchner, quién continuó el proyecto de su difunto esposo Néstor, está fuera del poder y enfrenta varios juicios por corrupción. Lula y Dilma cayeron en desgracia en Brasil y lo más probable es que sea definitivo; también les tocará enfrentar a la justicia por diversas acusaciones de lavado de dinero. En Ecuador, Rafael Correa, seguramente consiente de la mala hora por la que están pasando sus compañeros, prefirió no buscar una nueva reelección y terminará su mandato el próximo año. Evo Morales, el más fiel aliado de Chávez y Maduro, acaba de perder en un referéndum la posibilidad de reelegirse una vez más y ahora está más preocupado de resolver problemas domésticos con su examante –a la que beneficio con millones de dólares del Estado- que de gobernar.

    Venezuela sigue siendo el país de las dificultades. A pesar de que es el lugar donde el proyecto socialista ha durado más tiempo y ha hecho más daño, todavía luchamos por salir de éste. El camino que tenemos por delante no será fácil, pero debemos transitarlo con la convicción de que caminamos en la misma dirección de la historia.

    Nada es para siempre, como quizá creyeron quienes saquearon a nuestros países estos últimos años. Les está llegando la hora de rendir cuentas y su novela está en sus capítulos finales.

    Una que muy bien podría llamarse, “Los populistas también lloran”.

    @MiguelVelarde

  • Renuncia o lo revocamos – Por José Antonio López

    Renuncia o lo revocamos – Por José Antonio López

    Venezuela, 17 años después no aguanta más desidia. El venezolano se encuentra frente a un paredón de fusilamiento promovido desde Miraflores. Sólo tres años han pasado desde que Nicolás maduro fue puesto en la presidencia y hoy los venezolanos somos más pobres y sobrevivimos sumergidos en una miseria sin precedentes en la historia de Venezuela.

    Hambre, desempleo, inseguridad, corrupción, racionamiento eléctrico, sequía, falta de medicinas… No cabe duda que la crisis que nos aqueja es consecuencia de una sucesión de políticas de estado que de a poco han logrado su objetivo, con el fin de debilitarnos y que no luchemos. Hoy venezolanos mueren por falta de medicinas y miles de familias se acuestan sin cenar. Frente al genocidio silencioso en Venezuela urge un cambio significativo. El 6 de diciembre dimos el primer paso, ahora haciendo uso de nuestro derecho en el marco de lo que demanda nuestra constitución, es una obligación histórica salir de Nicolás Maduro, esta vez mediante el referéndum revocatorio.

    La extraordinaria jornada de recolección de firmas realizada hace tres semanas en todo el país refleja la voluntad de millones de impulsar esta herramienta que nos brinda nuestra carta magna, para continuar en este difícil proceso y para concretar el anhelado cambio que quiere la inmensa mayoría de los venezolanos.

    Pero debemos tener en cuenta que sin presión de calle será imposible concretar el revocatorio, porque Maduro se esconde bajo la toga del tsj, bufete de Maduro y detrás de la falta de la señora Lucena. En otras palabras, coartando la constitución, cuenta con el poder para posponer el evento de consulta, pero además carece del sentido democrático y de oportunidad para entender que fracasaron y que deben abrir paso a nuevas ideas en pro de rescatar al país de una implosión espantosa.

    Falta mucho en esta nueva etapa de lucha. Ya el CNE al servicio del PSUV asomó que la constatación de las firmas tomará 30 días. Quieren dar largas a ese lapso porque saben que tenemos el tiempo suficiente para realizar el referendo revocatorio este mismo año. Mientras que los voceros del régimen vociferan del miedo porque ven que su final está muy cerca.

    El revocatorio pega con renuncia. Las convocatorias a marchas nacionales hasta las distintas sedes del CNE en todo el país, le movió el piso al gobierno. Y los pone a correr tomando medidas y a cometer errores garrafales.

    Ante esa realidad de un CNE adverso debemos mantenernos en la calle, sin violencia, pero armados con la convicción que los venezolanos merecemos un mejor presente y un futuro de progreso. Desde Vente Venezuela le decimos a Nicolás Maduro que se apegue a la constitución y las leyes, o renuncia o lo revocamos, pero de que te vas, te vas.

    Es tiempo de lucha. Es tiempo de activarnos y participar. Más que una época de cambio, en Venezuela se avecina el cambio de una época.

    @joxeantonio

  • De la (otra) privatización de las cárceles – Por Luis Barragán

    De la (otra) privatización de las cárceles – Por Luis Barragán

    Consabido, el problema carcelario en Venezuela ha llegado a niveles inauditos. Por estos años, surgió la inédita figura del pran y la consiguiente pranización del sistema, fenómeno que sólo se explica al trascender las paredes de los establecimientos; se dijo suficiente el parto de sendos eufemismos (“privados de libertad”), como si bastara para esbozar una política pública; trasunto de aquél ejército industrial de reserva, la ironía apunta a un enorme depósito del sector más empobrecido, desescolarizado y hasta pigmentado de la población; e, incluso, siendo tan incapaz el Estado de garantizar la vida misma de los reclusos, presumiendo las facilidades que expone un recinto específico, no es aventurada la admisión de un amparo constitucional para evitar la pena de muerte, prohibida desde el siglo XIX.

    En la última década y media, agudizada una gravedad que lo delata, el gobierno ha permitido y auspiciado la privatización ilegítima de las cárceles, con el tejido de los más sucios intereses que, a lo sumo, le contenta administrar. Existe una innovada gerencia delictiva que las tiene por epicentro y sobre  la cual, que sepamos, no tuvo tiempo de reflexionar Elio Gómez Grillo, un meritorio experto ideológicamente afín, aunque significativamente ignorado y desechado.

    Cierto, el asunto tiene aristas universales, pero nuestro país ha contribuido con la novedad de un contexto de descomposición ética y política que muy bien se expresa  dentro o fuera de las rejas. Por ello, lucen insuficiente cualesquiera medidas parciales, interesadamente localizadas y de talla testimonial, pues – valga la recurrente sentencia quis custodiet ipsos custodes? –  urge una diferente y real política pública que comprometa a los expertos, profesionales formados por décadas y relegados a otros quehaceres.

    Somos partidarios de una  legítima privatización del régimen o sistema carcelario del país que, sin pérdida alguna de la tarea, orientación y supervisión que le corresponde al Estado, permita al sector privado de la economía – nacional y transnacional –  incursionar en un ámbito que urge de soluciones de largo y profundo alcance. Salvo mejor opinión, legos en la materia, además, los concesionarios contribuirían a reactivar a un sector de especialistas, aún en otros ámbitos como el deportivo, capaces de idear fórmulas de regeneración del delincuente con un parecido empeño al del sacerdote católico o el pastor evangélico que todavía se atreve a pisar el laberinto del suplicio.

    Considerada la experiencia de otros países, evaluada las condiciones y posibilidades, el planteamiento – por cierto, autorizado por el constituyente de 1999 – merece del estudio, profundización y una muy concreta propuesta de la Comisión de Asuntos Penitenciarios de la Asamblea Nacional. Por lo menos, otro será el destino de ese enclaustrado ejército y el de sus familiares.

     @LuisBarraganJ

  • Mango y agua – Por José Dionisio Solórzano

    Mango y agua – Por José Dionisio Solórzano

    Abrió aquella nevera, estaba algo corroída por el tiempo y por los vientos cargados del salitre que traía del mar, en su interior solo se podía ver unos mangos y una jarra de agua a medio congelar.

    Estaba llegando de una ardua tarea en una construcción donde tienen que ganarse la vida a pesar de sus prácticamente 60 años de edad.

    Sus hijos, algunos ya mayores de edad con sus propias familias y sus propios problemas no pueden socorrerlo ante la necesidad que los agobia, y los más pequeños aún están en medio de los ensueños que da la inocencia de los primeros días.

    Con un hambre nacida de las labores del día, por los esfuerzos físicos y por la inversión de fuerzas derrochadas no solo en su trabajo sino en la travesía para volver a su hogar, abrió su refrigerador y no encontró nada.

    Y en eso, antes de tomar los frutos de la tierra y la jarra de agua, se fue la luz.

    A oscuras el hombre no sabía qué hacer, sus hijos regresaban de las afueras de la casa, o salían de sus cuartos con la canción de todas las tardes:

    Papá, tenemos hambre”.

    Su esposa que se encontraba en ese momento tratando de planchar los uniformes de los niños, que aún van a la escuela a pesar de la enorme necesidad y de la suspensión constante de las actividades escolares, molesta por el normal apagón enfrentó a su esposo.

    Mira, aquí como siempre no hay nada para comer”.

    El hombre, agobiado por la necesidad y con el estómago pegado de la espalda, asumió con gallardía su papel y salió sin rumbo conocido y sin meta clara a tratar de conseguir comida para sus niños.

    Ya en la calle, se detuvo en no menos de 4 panaderías y en todas consiguió la misma respuesta de las expendedoras:

    Señor, aquí no hay pan”.

    Sin perder la esperanza el padre de familia siguió su odisea por los expendios de alimentos que aún no habían cerrado a pesar del corte del servicio eléctrico.

    En una charcutería se paró para preguntar por el precio del kilo de carne o de pollo. 3500 bolívares el uno, y 1700 bolívares el otro, su golpeado bolsillo no podía comprar aquellos comestibles a semejante costo.

    Reflexionó por un instante. No podía dejar que sus hijos se acostarán sin nada en el estómago.

    Se hurgó por todos los bolsillos y pudo adquirir medio pollo. Pero ahora el dilema era “con qué se lo comerían”.

    Buscó y buscó y no encontraba nada,  ya sin esperanza visitó uno de esos compadres que nunca fallan y le pidió un “poquito de arroz o de espagueti”.

    Así con una sonrisa que mezclaba la alegría de que sus hijos no iban a dormir con hambre, pero que también dibujaba la tristeza de la desesperanza retornó a su hogar.

    Con aquello, tan poquito, sus tres hijos y su esposa pudieron cenar algo… ¿Y para él? No, no alcanzó, nuestro protagonista tuvo que conformarse con cenar unos mangos con un vaso de agua ya tibia.

    @jdsolorzano

  • Venezuela, crisis humanitaria en salud – Por Pedro Fernández

    Venezuela, crisis humanitaria en salud – Por Pedro Fernández

    17 años de mala administración y oportunidades perdidas.

    Venezuela ha sido siempre un país pionero en América Latina en materia de salud, citada ampliamente como ejemplo a seguir por sociedades científicas alrededor del mundo, aunque no es de negar que mantenía algunas fallas que limitaba el acceso a los servicios de salud al 100% de la población afectando así a los más pobres, lo que hizo muy popular la propuesta de Hugo Chávez en 1.998 de adaptar medidas socialistas al sistema de salud venezolano.

    A pesar de la gran publicidad que se le hizo al sistema socialista de salud, el gobierno de Hugo Chávez nunca logró mejorar el sistema sanitario venezolano, peor aún, ha ido en constante detrimento, hasta el punto en que hoy no existe un solo centro asistencial público o privado donde se pueda ofrecer una atención de calidad con las bondades que ofrece la medicina moderna, y no existe un solo venezolano que tenga acceso a la salud de manera verdaderamente gratuita, como lo garantiza la constitución, porque cada uno debe adquirir los insumos que están en falla en todos los centros asistenciales.

    En el año 2.003 se lanzó la Misión Barrio Adentro cuya intención era crear nuevos centros asistenciales y proveer a los ya existentes con material médico quirúrgico y medicinas para llevarlas directamente a la población, pero este sistema dependía casi en su totalidad de la importación de estos insumos y de personal médico – de dudosas credenciales- a través de la Misión Médica Cubana a cambio del petróleo venezolano, que en esa época el gobierno lo veía como fuente eterna de riqueza. Por otra parte, el gobierno venezolano basaba su popularidad una dar una falsa percepción de defender a los más pobres de la explotación capitalista de los grandes empresarios, importando alimentos e insumos médicos con la renta petrolera y dándolos a la gente a precios muy por debajo de los que se vendían en cualquier comercio. Fomentando las expropiaciones acabó con el aparato productivo del país y pronto la dotación de insumos hospitalarios, así como de los alimentos dependía exclusivamente de la importación. Sin la gran renta petrolera, poco a poco la capacidad del gobierno de mantener estos programas sociales se ha ido en picada. Las fallas en la dotación de material por parte de la Misión Médica Cubana, la poca credibilidad que tiene el gobierno venezolano ante las empresas productoras de insumos, el país cayó en una verdadera crisis con fallas en insumos básicos que supera el 80% en algunos rubros.

    La crisis sanitaria de Venezuela está directamente relacionada con la crisis económica, el gobierno controla todas las divisas necesarias para mantener los programas de salud, y el llamado dólar preferencial no ha sido aprobado para ninguna compañía importadora o productora de material médico

    quirúrgico y peor aún, la deuda que acumula el gobierno nacional con la industria farmacéutica supera los 6.000.000.000 de dólares.

    Ahora bien, ¿Existen de verdad razones para decretar una crisis humanitaria en salud en Venezuela? Yo estoy seguro que sí, con un 100% de centros asistenciales públicos y privados que reportan fallas de los insumos más básicos; operatividad nula de equipos de radioterapia en instituciones públicas; de los 100 hospitales que se reportaron funcionando a cabalidad en 2.013 sólo 10 permanecen con una dotación de insumos que llega al 50% de los necesitados; las colas quirúrgicas (Pacientes que esperan turno para someterse a una cirugía en un centro público) superaba en el 2.014 las 20.000 personas; los médicos y personal de enfermería se ven obligados a reutilizar los insumos descartables para poder garantizarles a algunos pacientes la atención básica; las enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue, la fiebre Chicungunya y el Zika han causado una verdadera pandemia debido al abandono de los programas de prevención como la fumigación periódica, complicándose esta situación con ausencia de reactivos de laboratorio para hacer exámenes correspondientes para el diagnóstico diferencial y ausencia de medicinas para tratar estas enfermedades; los pacientes del programa de VIH/SIDA, que superan los 130.000 a nivel nacional viven un verdadero calvario por la imposibilidad de conseguir sus fármacos antirretrovirales; las emergencias de los hospitales reportan una alta incidencia de pacientes que son llevados por coma diabético ya que los hipoglicemiantes orales y la insulina tienen una falla en el 92% de los centros expendedores, lo mismo sucede para tratamiento de pacientes epilépticos, hipertensos y casi todas las enfermedades crónicas conocidas. Todas estas razones son suficientes no sólo para decretar una crisis humanitaria en salud, sino para exigir un cambio total en la administración del país o en su defecto un cambio del administrador.

    A pesar de todo esto, Nicolás Maduro insiste en favorecer a la ideología socialista como sistema de gobierno, apelando a algunos logros del pasado para legitimar sus acciones y atacando fuertemente con grupos civiles armados a los disidentes, sembrando miedo en el personal médico para evitar las denuncias e intentando debilitar al gremio médico.

    Dr. Pedro Fernández

    @pedrofernandezr

    Organización Médicos por Mérida

  • ¿El revocatorio es la salida? – Por Miguel Velarde

    ¿El revocatorio es la salida? – Por Miguel Velarde

    En enero de este año advertimos que la Asamblea Nacional, que transitaba sus primeros días de gestión, tendría por delante seis meses definitorios.

    En ellos, pudo haberse convertido en el centro de decisión política del país. Sin embargo, no fue lo suficientemente audaz y contestataria a un Poder Ejecutivo que buscó deslegitimarla de la mano del Tribunal Supremo de Justicia y todas sus artimañas. La AN corría el riesgo de volverse irrelevante y perder una oportunidad histórica de ser el punto de inflexión que el país necesitaba. Lamentablemente, su inacción ha hecho que hoy el centro del debate político esté en otro lado.

    En los últimos días, el referéndum revocatorio ha ganado fuerza como la vía para cambiar constitucionalmente al gobierno. Con otras propuestas sobre la mesa, como exigir la renuncia del Presidente, aprobar una enmienda constitucional que recorte su mandato o incluso una Asamblea Constituyente, la Unidad ha enfocado sus esfuerzos en la activación del referéndum. La buena noticia de esto es que aglutina todas las fuerzas en una sola dirección; la mala es que apuesta todo a una sola opción que es tan incierta como las otras.

    La Mesa de la Unidad Democrática aprobó por unanimidad que empujaría todas las vías constitucionales para lograr el cambio político lo antes posible. Es una mala idea cambiar de estrategia ahora y que se apueste todo a una sola, por un motivo muy simple: cualquiera de ellas encontrará obstáculos que la pueden hacer inviable. En relación al referéndum, claro ejemplo de esto son los más recientes anuncios de quien debe arbitrarlo, el Consejo Nacional Electoral, algo que se hará más evidente con el paso de los días y el ingenio de cuatro de sus rectoras.

    Lo que queda claro es que ninguna de las rutas propuestas por la oposición será viable si no está acompañada activamente por la gran mayoría de los ciudadanos. Hoy todos se dan cuenta de que, con los demás Poderes sometidos al Ejecutivo y una Asamblea Nacional entrampada, la única herramienta con la que cuentan para ejercer presión sobre el CNE y el TSJ es el apoyo de la gente que no solamente es mayoría, sino que está dispuesta a demostrarlo.

    Mientras tanto, paralela a la crisis política del país avanza una crisis socioeconómica que no da tregua a los venezolanos. Como acertadamente afirmó Mario Vargas Llosa la semana pasada, “Venezuela es un país que se muere prácticamente de hambre”. Y cuando un país pasa hambre, los plazos y cálculos políticos se vuelven irrelevantes.

    El problema que tiene el referéndum revocatorio es que tiene fecha de vencimiento: 10 de enero de 2017. También tiene obstáculos complejos que aún deben superarse y seguramente aparecerán otros que aún ni imaginamos.

    El cambio político es urgente, el país ya no aguanta y no existe certeza de que estemos transitando el camino correcto. Nadie sabe, ni siquiera sus más entusiastas promotores, si el referéndum revocatorio es la salida a esta desgracia. Por eso, todas las demás vías constitucionales deben seguir siendo una opción.

    @MiguelVelarde

  • La revuelta del absurdo – Por Luis Barragán

    La revuelta del absurdo – Por Luis Barragán

    Recientemente, acompañamos a María Corina Machado en una visita realizada al estado Mérida que, en atención a la invitación formulada por los médicos del Hospital de la Universidad de Los Andes (HULA), nos permitió constatar una situación extremadamente dolorosa: por ejemplo, más de 160 neonatos han fallecido en el curso del presente año, gracias a la criminal indiferencia de un régimen que invierte un inmenso dineral en armas y municiones, mas no en los insumos indispensables para atender a la población. Antes, pocas personas de avanzada edad intentaron agredirla en el aeropuerto de El Vigia que, al atajarlas, fueron protegidas por la Guardia Nacional, pues,  los efectivos muy bien las alertaron que una caída accidental sería peligrosa, respondiendo a las amenazas de denunciarlos al comando, previa y aparatosamente fotografiados.

    Apenas, al entrar al centro médico-asistencial, el grupúsculo oficialista pretendió impedirle el paso a María Corina y a sus acompañantes, en un forcejeo infinito y, con empujones y golpes, el piquete agresor no reparó en los indignados pacientes y sus familiares que tendieron a protegernos. La propaganda oficialista presentó la entrada como la salida, presumiendo que fue expulsada a empujones, al igual que delatándose en una escena que los venezolanos no nos merecemos, aunque el recorrido se hizo completamente, añadidas la voluntad de atestiguar todo y la rueda de prensa que concluyó en la cobarde agresión a la líder de Vente, las periodistas María Virginia Velásquez y Claudia Macero, la dirigente Ana Labrador, incluyendo a más de 30 médicos heridos en la lamentable refriega.

    Sobran los testimonios digitales sobre el suceso, pero deseamos resaltar que, entrevistada una de las promotoras de la agresión,  nada dijo del lento genocidio – ¿por qué no lo es? – con sede en todos nuestros hospitales públicos, repletos de carencias, precariedades y desidias, aduciendo que María Corina y Chuo Torrealba deben estar presos, desean tumbar al gobierno, hay una conspiración de los países miembros de la OTAN.  No es mucha la diferencia respecto a la canciller Rodríguez que, riéndose de nuestras  desgracias, aseguró en el exterior que tenemos suficientes alimentos para mantener a tres países equivalentes al nuestro. Sin embargo, hay un detalle en nada insignificante.

    Los revoltosos del absurdo que clavan sus desesperadas garras en los centros asistenciales, custodiándolos con el celo de un fanatismo atrabiliario, conformando una suerte de comité de defensa de la revolución, en el HULA que recibe y no despacha ambulancias, integran una nómina relacionadas con ellas, por lo que – teniendo por oficio el ocio – justifican sus ingresos por la violencia empleada con absoluto olvido del drama pediátrico – por no citar los otros – al que deliberadamente contribuyen. La supervivencia los obliga, como lo evidenció el director del hospital, en unas declaraciones a “Pico Bolívar”, quien tuvo la osadía de afirmar que la banda de violentos de la derecha acompañó a Machado, omitiendo – por supuesto – los motivos reales de la visita.

    Al día siguiente, el personal médico nos acompañó corajudamente en una rueda de prensa en la que detalló el suceso y, lo más importante, denunció las condiciones del HULA y de todo su personal, impotente ante la pérdida de vidas humanas. Estuvimos en los exitosos eventos realizados en el auditorio de la Facultad de Derecho de la ULA,  las asambleas ciudadanas de calle realizadas en Ejido y Lagunillas, los actos de Vente en Tabay y Mérida, pero lo más impactante fue y seguirá siendo el fallecimientos de niños que no tuvieron ocasión siquiera de ver el rostro y sentirse en el regazo de sus madres.

    @LuisBarraganJ

  • El final de la miseria – Por Antonio Flores Lugo

    El final de la miseria – Por Antonio Flores Lugo

    Muchas veces al día pasa por nuestra mente la pregunta: ¿Cuándo terminará todo este horror?, y nos respondemos, ‘pronto muy pronto’.Sabemos muy dentro de nosotros que aunque no exista salida aparente pues el régimen chavista con inverosímil eficiencia, no propia de él, trata de hacernos creer que no existe posibilidad de mejora fuera de la condición de convertirnos en siervos de sus designios, estamos totalmente convencidos que sí existe un solución, que sí existe una Venezuela diferente donde el establecimiento de la libertad está por encima de esa “igualdad” que tanto vendió el chavismo desde sus inicios y que fue aceptada por una sociedad nunca educada para ser responsable de sus actos.

    Todas las sociedades han estado sujetas siempre a circunstancias que han servido como lecciones imborrables en su manera de interacción, han modificado la psique del individuo y esta ha hecho su contribución en la psique grupal. Los avances han sido evidentes, en todos los ámbitos, aunque muchos traten de satanizarlos utilizando los mismos medios que han surgido de esos pasos adelante.

    Están conscientes que sus teorías colectivistas son dolorosas y traumáticas en los países donde son aplicadas pues conocen que el resultado será siempre el mismo: escasez, corrupción, violencia, deterioro moral y colapso económico. A pesar de esto la responsabilidad no recae sobre ellos pues su naturaleza es destructiva, recae sobre la valoración que tenga cada individuo que apoye los objetivos declarados por aquellos. Convalidar la supresión de sus libertades como individuos es una valoración que tiende a cero, Sin embargo los ciudadanos son engañados por discursos demagógicos y caen fácilmente en esa fantasía de creer que mientras el Estado sea más grande y los sostenga, vivirán eximidos de algún tipo de responsabilidad en sus vidas con lo cual se convierten en siervos de un Estado todo poderoso.

    El final de la miseria inicia cuando el individuo se percata que ha sido engañado, cuando reconoce que tal “igualdad” que le vendieron no es más que pobreza, marginalidad, violencia y muerte, cuando se organiza y comienza a exigir sus derechos civiles previamente cedidos bajo cantos de sirena colectivistas, el régimen se niega a otorgárselos y comienza un período de enfrentamiento con el único fin previsible: el derrocamiento de los que detentan el poder y con ellos su ideología de propagación de la miseria.

    Venezuela ya inicio ese período el 2007 cuando rechazó la reforma de la Constitución, pero el régimen chavista ha dilatado dicho fin con colaboración inocente o no del sector opositor empapado aún de los socialismos de la era democrática. Han hecho un bien sin darse cuenta, pues el venezolano nunca fue consciente de la primacía que tienen sus libertades individuales como lo es ahora. Nuestra sociedad ha vivido la etapa traumática y dolorosa que han pasado todos los países que experimentaron el colectivismo.

    Aprender la lección está por verse, yo estoy seguro de que sí; hemos expandido nuestro razonamiento político y estamos a punto de descubrir que no es el Estado quién nos sostiene, somos los ciudadanos quienes sostenemos al Estado al vivir de nuestro trabajo y no de migajas estatales.

    ¡Llegó la hora de aprender y crecer!

    @antoniofloresjl

  • País de comiquita – Por Miguel Méndez Rodulfo

    País de comiquita – Por Miguel Méndez Rodulfo

    Ningún gobierno en el mundo se comporta de forma tan irresponsable como el de Venezuela. La orden presidencial para que la administración pública sólo labore los días lunes y martes, es un caso único en el concierto de las naciones. Al menos nunca habíamos presenciado tal disparate de parte de otros gobiernos, por muy estrafalarios que fueran. Y mire que Bucaram en Ecuador, Mugabe en Zimbabue o Lukashenko en Bielorusia, son ejemplos de gobernantes grotescos, pero esos mandatarios disfuncionales nunca llegaron a cometer un exabrupto semejante. De manera que Maduro está sobrado en ese lote. La verdad es que esta pandilla de facinerosos se sacó el poder en una caja de Ace. Los caminos tortuosos de la historia le pusieron en bandeja de plata a esta secta de resentidos, el gobierno nacional hace 17 años y desde entonces no han cesado de destruir el país. Pareciera que cada día se levantaran con la idea fija de demoler algún remanente de lo que queda de Venezuela, para no dejar nada tras de sí. Su estrategia es sencilla: cogerse todo el dinero que puedan y permanecer en el poder a como dé lugar; en este sentido al declarar no laborales tres días a la semana, están alargando el plazo que tiene el CNE para revisar las firmas del revocatorio, de manera que éste se efectúe el año que viene, quedando Arístóbulo como Presidente hasta el fin del período constitucional.

     

    En tanto que el gobierno está en su propio juego, el país se cae a pedazos. Hemos venido constatando como en los expendios de alimentos, llámense mercados populares, supermercados, abastos y bodegas, cada vez tienen sus anaqueles más vacíos. Es como si se tratara de un árbol que cada día está más marchito. En tanto, Polar se plantea el cierre inminente de sus plantas de producción de cerveza y malta. Por otra parte las factorías de cría y engorde de pollos no tienen alimento sino para dos meses, lapso en el cual tendrán que bajar la Santamaría. Son enormes pérdidas de empleos, pero también menos rubros en la mesa de la familia venezolana, con lo cual la escasez se acentúa, de manera que pronto nos veremos peleando por una hogaza de pan. Hacia eso vamos con paso firme y ritmo sostenido: el colapso del suministro de alimentos y su correspondiente escalada inflacionaria. Ya nadie duda que para este 2016 la inflación pronosticada de 700% se cumplirá cabalmente y si nos dejamos pisar por este desgobierno, el año que viene será de 2.000%. ¿Permitiremos eso?

     

    Ya estamos viendo en los mercales colas muy largas de tres filas de personas apiñadas contra una pared. La agitación de la gente por las horas de pie y la incertidumbre de conseguir los alimentos, aunado a los intentos de otros por colearse, le otorgan a estas aglomeraciones todas las condiciones para provocar serios conflictos. Ya dio comienzo una dinámica de saqueos en distintos puntos del país, debido al hartazgo de la gente por las colas y a la rabia por la intensidad de los apagones. Lo que viene no es nada bueno y el gobierno sólo se ocupa de sus trampas políticas. Por otra parte, la manera como el régimen ha gestionado la crisis eléctrica es digna de amateurs. Como ministros de electricidad han pasado un obrero, un abogado, un militar y otro militar; todos ellos han sido garantía segura de fracaso y tal cosa ha ocurrido. Ningún país andino tiene problemas eléctricos derivados de El Niño, todos tomaron previsiones y tienen parques termoeléctricos que les han ahorrado los apagones, no así Venezuela.

    El liderazgo oficial de país hace tiempo que provoca risa en los círculos gubernamentales del exterior; dan un espectáculo lamentable y, en lo privado, son objeto de burlas y mofas. Para nosotros ésta es una situación trágica que nos oprime y nos angustia. Si el Revocatorio se alarga, como pretende el gobierno, ello le va a hacer más mal que bien al régimen.