Autor: Gabriel González

  • Venezuela en Obras: La Reconstrucción – Por Jairo Fernández López

    Venezuela en Obras: La Reconstrucción – Por Jairo Fernández López

    ¡Saludos Venezuela! Como exponía en artículos anteriores, Reconstrucción y Refundación son las dos tareas más retadoras que corresponde afrontar a nuestra generación luego de que acabe la pesadilla del siglo XXI. Hemos visto las dos caras de la moneda venezolana, la que añoramos y la que detestamos, por ello miro hacia la reconstrucción del país ya no como una necesidad sino un deber de los demócratas que dejaremos un legado positivo a las generaciones futuras.

    En redes y medios de comunicación hemos escuchado o leído diferentes iniciativas presentadas por personas, agrupaciones y partidos políticos sobre su visión de país. Sus propuestas que pudieran ser más o menos acertadas en las diferentes etapas de la Transición política que viene en Venezuela, tienen una innegable intención de colaborar en la reconstrucción y permea en ella una vocación democrática.

    Para desentrabar el Estado que el legado político del Socialismo del Siglo XXI nos impuso, los ciudadanos deberíamos presionar a los actores políticos de la Transición para que promuevan iniciativas parlamentarias que deroguen las múltiples leyes y decretos “del poder popular” dando paso a un marco legal más amplio y directo que haga fluir una nueva economía. Todo ello por supuesto, sin olvidar la atención debida (limitada en el tiempo y cumpliendo ciertos requisitos) a los estratos sociales más desvalidos; eso sí, deslastrados del complejo paternalista de un Estado hasta ahora omnipresente.

    El tamaño del Estado y su influencia en la nueva sociedad venezolana debe reducirse a la mínima expresión posible, a partir de la transición debe ser un ente meramente regulador y canalizador de la sociedad garantizando el estado de derecho, donde reine la meritocracia y cesen las corruptelas. Leyes como la de Carrera Administrativa deben ser pulcramente cumplidas (y revisadas para deslastrarla de tintes políticos) para garantizar una generación de nuevos funcionarios que cumplan con su trabajo, libres de corruptelas y con méritos para ejercer un servicio meritorio al país.

    Hemos visto que el Estado forajido instaurado en Venezuela durante veinte años intentó apoyar su política económica con un marco pseudo legal que le otorgó el poder de intervenir en todos y cada uno de los estamentos del país. Y los resultados de tal intervención están a la vista en unas proporciones inéditas en el mundo moderno. Es por ello que hablamos de reconstrucción, es muy poco lo que se puede rescatar y hay que comenzar prácticamente de cero. “Venezuela en Obras” creo que es la nueva fase que enfrentaremos los ciudadanos, todos debemos participar en la transición y decidiremos libremente sobre el futuro de nuestro país.

    @FJairofer

  • Vente Joven Caracas lleva “Lecturas Liberales” también a Instagram Live

    Vente Joven Caracas lleva “Lecturas Liberales” también a Instagram Live

     Las ideas de la libertad se suman desde todos los espacios

    (Caracas. 04/05/2020) El pasado viernes primero de mayo, Vente Joven en Distrito Capital llevó a cabo “Lecturas Liberales”, esta vez por Instagram Live para analizar, junto a Paz Gómez, cofundadora de Libre Razón, el texto de esta séptima sesión: ¿Pueden los «Estados Benefactores» sobrevivir en democracia las crisis financieras? De James M. Buchanan. 

    Humbert Navas, coordinador de Formación del equipo, estuvo de acuerdo en varios aspectos de la conversación con Paz. Mencionaba ella que «las políticas de los ‘Estados benefactores’ prevalecen tanto en el tiempo que dejan de ser un Estado derecho para convertirse en un Estado de derechos», poniendo como ejemplo su país Ecuador, que por 20 años subsidiaron la gasolina y cuando quisieron subirla de precio, los ecuatorianos no estuvieron de acuerdo. 

    En una larga conversación, con interacción de los seguidores en los comentarios llegaron a la conclusión que estos Estados Benefactores no pueden sobrevivir a las crisis financieras porque como explicaba Navas, «ese círculo vicioso, cuando los bienes se convierten en derechos, el Estado gasta todo el dinero, en subsidios, bonos, entre otras cosas y pierde la capacidad de ahorrar para una crisis financiera».

  • Replantearse la continuidad – Por Álvaro Jardim

    Replantearse la continuidad – Por Álvaro Jardim

    Maiquetía, Vargas. Desde enero no hay agua por tubería. Los bomberos, en un intento de solidaridad, se acercan a las comunidades y reparten agua, lo poco que pueden. Se acumula el gentilicio, se acaba el agua. Se desbordan por igual gritos y ofensas. En menos de media cuadra, doscientas personas de pie, empujando. Niños en brazos, adultos mayores. En Vargas hay exceso de impaciencia y escasez de agua.

    El bombero, con cara de angustia y sabiéndose incapaz de ayudar a todos, intenta sacar toda el agua posible del camión. Vuelven los empujones, nadie conoce de filas, sólo de fuerza. Vargas, un estado costero incapaz de surtir agua. Somos una mala caricatura del desastre que nos consumió.

    Se acaba el agua. Maldiciones al aire, golpes a botellones y recriminaciones. No falta quien asegura que no tiene agua porque se le ‘colearon’. Intento ver más allá, no tenemos agua porque se nos colearon los malandros en el 98.

    Vuelvo a casa sin una gota de agua. Ojos rojos de impotencia, y la imaginación en una Venezuela Tierra de Gracia. El vecino chavista que aún grita ‘’Patria o muerte’’ tampoco consigue agua. Ahí va, con la vergüenza en la cara y asegurando que es culpa de los Yankees.

    Venezuela te obliga cada día a replantearte la continuidad. Una derrota más en una batalla de todos los días.

    @AlvaroJardim99

    Coordinador Vente Joven Vargas

  • Abril – Por Luis Valencia Márquez

    Abril – Por Luis Valencia Márquez

    Si alguna razón nos lleva a recordar gratamente este mes del año, es porque fue en él cuando desaparecieron físicamente y en el mismo ámbito de violencia desmedida que crearon, dos esperpentos convertidos en líderes políticos, y que aupados por fanáticos enfermos de odio y revanchismo, estuvieron a punto de cambiar la historia de la humanidad de haber triunfado en la guerra, lo que posibilitaba la implantación generalizada de sus pavorosas ideas totalitarias. 

    Hace 75 años, el 30 de abril de 1945, Adolf Hitler,  el todopoderoso mandamás del nazionalsocialismo alemán, cuyas provocaciones y desmedidas ambiciones habían generado la Segunda Guerra Mundial, se suicidaba en su bunker berlinés, previo a la entrada en su guarida de las tropas aliadas. 

    Dos días antes, el 28 de abril, Benito Mussolini, el caricaturesco dictador romano, venido del socialismo y creador del fascismo, había caído sorprendido en su fuga, y luego abaleado por un pelotón de ejecución. 

    En estos tiempos postreros del abril de 2020, cuando acusamos los estragos de una pandemia globalizada. Y cuando se cierne mucha oscuridad sobre el origen y propagación del llamado coronavirus, que nos mantiene encerrados y amenazados letalmente, y que hay producido pérdidas de vidas humanas y de economías completas, no es ocioso volver la mirada sobre estos episodios siniestros pasados, para comprobar  nuestra fragilidad como especie, y dimensionar el riesgo que corre la humanidad, frente a estos enloquecidos proyectos de dominación, que no tienen paranza en tratar de imponer sus propósitos totalitarios. 

    En lo que a nosotros respecta, estos días finales del abril 2020, nos encuentra sometidos a una realidad angustiante y marcadamente trágica. 

    El virus chino ha venido a profundizar nuestra desgracia; pues, ya la peste militar y la pandemia comunista, hermanadas en sus propósitos hegemónicos y de perpetuación, han prohijado un conglomerado criminal que detenta el poder en Venezuela, hoy convertida en un estado forajido y fallido al mismo tiempo, luego de haberse destruido el cuerpo social, el aparato productivo y la estructura institucional del país. 

    Muchos otros acontecimientos importantes y determinantes para la conformación y desarrollo de la trágica circunstancia actual venezolana, han ocurrido en los abriles de este siglo XXI. Pero no es intención de este artículo hacer referencia a ellos.

     Por lo pronto, solo pretendemos llamar la atención sobre la necesidad de reflexionar hondamente sobre nuestro destino nacional,  que estará seriamente comprometido si no ponemos de lado, enanos intereses, mezquinos procederes y calculados objetivos individuales y grupales, obviando nuestros deberes ciudadanos, en esta hora menguada de la venezolanidad. Dios proteja a nuestro país. Amanecerá y veremos. 

  • Venezuela en obras: Sobre lo que viene – Por Jairo Fernández López

    Venezuela en obras: Sobre lo que viene – Por Jairo Fernández López

    ¡Saludos Venezuela! Reconstrucción y Refundación son dos tareas que se nos vienen encima a los demócratas venezolanos luego de que acabe la pesadilla del siglo XXI. Esa labor de gigantes no será fácil, más pienso que conlleva retos históricos semejantes a los que vivió el mundo durante la instauración de la República francesa o luego de las guerras de independencia americanas.

    Tanto la reconstrucción del país (reinstitucionalización del Estado, activación de las infraestructuras, recuperación del sistema de salud pública, la seguridad ciudadana y un largo etcétera), como la refundación de la Patria (reparación histórica de los símbolos, próceres y hechos que dieron originen a Venezuela como Nación libre), tienen y deben girar sobre un gran plan estratégico con etapas sucesivas en el corto, mediano y largo plazo.

    El plan, desde mi punto de vista, debe ser estructurado y acordado entre todos los actores de la sociedad civil venezolana. No es un trabajo exclusivo de una cúpula de actores políticos o de autonombrados representantes de la sociedad con “su” visión de futuro, que quede claro. La participación de la sociedad civil en su conjunto (tanto de venezolanos y extranjeros residentes, como venezolanos en diáspora y en el exilio) será clave en el éxito del plan y quien en definitiva dote de estabilidad y credibilidad al gobierno de transición que se establezca en Venezuela.

    Circulan por las redes sociales diferentes iniciativas en ése sentido, unas con más detalle que otras, proponen soluciones que pueden ser más o menos acertadas pero que no les negaremos a ninguna su innegable intencionalidad de ayudar a solucionar los graves problemas que sufre nuestro país. Tiene sentido que tales iniciativas sean impulsadas por los grupos políticos que hoy cuentan con un nivel de organización y estructura que les otorga cierto posicionamiento o autoridad moral a la hora de proponer ideas y muestran, además, una clara orientación democrática. Y seguro estoy de que sus iniciativas tendrán mucho más sentido si son comprendidas, compartidas y apoyadas por el ciudadano común.

    A estas alturas, debo decir que creo firmemente que los venezolanos hemos aprendido las amargas lecciones del sectarismo político y el clientelismo burocrático que el Estado hipertrofiado se encargó de mostrarnos durante tantos años, y de que estaremos a la altura si somos convocados. El lema de “Venezuela en Obras” me parece que identificará bien la nueva fase que enfrentaremos los ciudadanos, en libertad y en democracia.

    @FJairofer

  • Campus universitario y renta – Por Abraham Sequeda

    Campus universitario y renta – Por Abraham Sequeda

    La gratuidad de la universidad o más específicamente, la educación universitaria, siempre ha sido tema de discusión en Venezuela; al final siempre se termina con la misma conclusión; la renta petrolera va a seguir sosteniendo a la Universidad. La universidad es pública cuando recibe fondos del estado y los costos por matrícula anual son bajos o no existen como ocurre en las universidades autónomas venezolanas. Las universidades son privadas cuando reciben recursos desde la empresa privada o de fondos manejados por organizaciones no gubernamentales o exclusivamente del pago de matrícula de sus estudiantes, y los costos por lo tanto son elevados.

    Una universidad puede financiarse, para sus gastos, dotaciones, investigaciones; recibiendo donaciones de empresas privadas, organizaciones nacionales e internacionales. También, los ingresos pueden ser obtenidos de la creación, invenciones o patentes, venta de bienes producidos en la universidad y prestación de servicios; a través de fondos producto de campañas de recaudación, de las tasas que pagan los estudiantes por sus inscripciones y por subvenciones públicas con el objetivo de fomentar  proyectos de investigación.

    En algunas universidades, los estudiantes que habiendo logrado éxitos económicos gracias a sus estudios en la institución, se transforman posteriormente en los nuevos benefactores. Los recursos pueden provenir, de organizaciones no gubernamentales, que operan como empresas que gerencia recursos financieros. Por porcentajes o fracciones, provenientes del patrocinio a investigaciones en condiciones de laboratorio o a campo abierto. Las universidades no solamente pueden, sino que deben poseer capitales sociales, manejados por una empresa financiera de la propia universidad que le permita ser sostenibles en el tiempo y asegurar a largo plazo poderosos resultados en educación e investigación.

    La productividad y eficiencia se procura con carreras o programas académicos, dinámicos y más especializados. En las universidades más prestigiosas, además de carreras tradicionales, se incluyen variaciones o especificaciones; por ejemplo, si se trata de la  medicina se ingresa la opción de medicina dental. Así también existe el Ingeniero financiero, la Tecnología en Control de Calidad; carreras específicas en diseño, salud pública, artes y educación.

    Las matrículas, deben cumplir con regulaciones gubernamentales si es que estuviesen estas presentes. Los estudiantes pueden optar a tasas más bajas o descuentos, bajo la modalidad de subvenciones, becas o préstamos. Los requisitos pueden ser de acuerdo, al rendimiento estudiantil, su productividad en materia de creación intelectual, en actividades de apoyo al campus, entre otros. Los costos de matrícula también pueden ir disminuyendo a medida que se avanza en la carrera. El equipo directivo, debe saber exactamente cuánto le cuesta a la universidad graduar a un estudiante, para conocer la cantidad de recursos económicos y donde obtenerlos.

    En el futuro cercano debe eliminarse el uso directo de la renta petrolera o el principio macabro de distribución o redistribución de riqueza, para el mantenimiento de las universidades; presumiendo que somos un país rico porque hay petróleo. La universidad de calidad, se fundamenta en la evaluación de sus resultados: en cuanto a egresados altamente calificados y la propia sostenibilidad del campus. Obviamente es necesaria la robustez, del entorno donde se encuentra y funciona la universidad: la ciudadanía, la libertad, la institucionalidad y la eficiencia en la gestión pública.

    @abrahamsequeda

  • Vente Mérida realiza ciclos de foros vía WhatsApp sobre temas de interés ciudadano

    Vente Mérida realiza ciclos de foros vía WhatsApp sobre temas de interés ciudadano

    (Mérida. 30/04/2020) Vente Venezuela en el estado Mérida inició un ciclo de foros vía WhatsApp sobre temas de interés ciudadano.

    El primer “Foro Chat” estuvo a cargo de Carlos Blanco, profesor investigador en la Universidad de Boston, y destacado consultor internacional en los ámbitos de manejo de riesgo y estrategia, y trató sobre ‘‘El servicio público en crisis aguda ¿Qué queda de la administración pública en Venezuela?’’.

    La prominente trayectoria académica y profesional del doctor Carlos Blanco, lo capacita como experto en economía política, siendo asiduo consultor en gerencia para relaciones gubernamentales entre el sector público y privado en variados países de Latinoamérica y la comunidad andina, cabe destacar su participación estratégica en asuntos vitales como provisión y mejoramiento de la calidad en los servicios públicos.

    El foro iniciado a las cinco de la tarde de este martes, contó con la participación de Martha Hernández, coordinadora Estadal de Vente Venezuela en Mérida como moderadora y ejecutora del conversatorio, quien hizo apertura y presentación del destacado ponente, el cual a través de mensajes de voz enfatizó la importancia de los cambios en las políticas económicas, sociales e institucionales.

    Recalcó que no resultaría suficiente el cambio del régimen por uno democrático sin tomar en cuenta la naturaleza de ‘‘un régimen que ha destruido la institucionalidad pública, y que, en el marco de esa destrucción, el desafío que se plantea  hacia adelante es reconstruir el Estado venezolano haciendo énfasis en la necesidad de la reinstitucionalización».

    Luego de haber concluido la ponencia se procedió a una ronda de preguntas por parte de los participantes, donde expusieron sus inquietudes acerca del tema tratado, para luego ser respondidas por el invitado.

    Hernández expresó que de esta manera Vente Mérida se mantiene a la vanguardia de “la creación de espacios virtuales que promueven la participación ciudadana en pleno ejercicio de nuestro derecho a la búsqueda de ideas para la construcción de un nuevo país con sólidas instituciones”.

    Finalmente la líder liberal extendió la invitación a todos los merideños a seguir contribuyendo en los siguientes foros a realizarse cada semana abordando nuevos temas de prioridad para el país y la región, agradeciendo las contribuciones esenciales hechas por el ponente Carlos Blanco y el esfuerzo mancomunado de nuestra ciudadanía por concertar ideas que buscan una verdadera transformación para nuestra nación.

  • Venezuela en obras: Paradoja Democrática – Por Jairo Fernández López

    Venezuela en obras: Paradoja Democrática – Por Jairo Fernández López

    ¡Saludos Venezuela! Ante todo me considero una persona realista y positiva, desearía que las cosas en nuestro país no hubieran llegado tan lejos y estoy seguro de que la mayoría de los ciudadanos tampoco.

    ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Por qué nuestro esfuerzo para cambiar las cosas no ha dado el resultado esperado? Pareciera que todos los elementos confluyeron en una suerte de confabulación para que recibiéramos un aprendizaje… y vaya que lo recibimos.

    Estoy seguro de que en la Venezuela de hoy aún pervive la paradoja democrática de los 80’s que rezaba que la mayoría de venezolanos tiene una clara vocación democrática pero relega, al mismo tiempo, de las principales instituciones democráticas (partidos, asamblea, gobierno, etc.). Esa pérdida de confianza seguramente sea parte de lo aprendido y ahora nos corresponde a los demócratas de vocación (tanto en Venezuela como en la diáspora) luchar juntos por el rescate definitivo del sistema político del país y tenemos que afrontar ese reto con una visión a largo plazo.

    No es casualidad que el comunismo haya permeado nuestra estructura política. Desde los 60’s el castrismo tiene un plan de expansión en Latinoamérica con la inclusión necesaria de Venezuela por sus ingentes recursos económicos. Los comunistas estando al acecho han sabido esperar y en cuanto se presentó el momento actuaron sin misericordia. Y ¿qué hicimos los demócratas para evitarlo? Hablar. Criticamos al statu quo desbordado por la corrupción y al Estado hipertrofiado por su clientelismo, y con esas palabras apoyamos -indirectamente- el plan orquestado desde el Caribe. Ahora no hay lugar para el arrepentimiento, sí para crear la visión del país que queremos y articular un plan para recuperarlo y fundar las bases de un nuevo sistema que nos reintegre sólidamente al panorama democrático mundial.

    “Venezuela en Obras” es el lema que me gustaría aplicar a la nueva fase que hemos de vivir los ciudadanos luego de que acabe la pesadilla del siglo XXI. Será un trabajo de gigantes la reconstrucción del país. Dejemos atrás las lamentaciones, seamos positivos y aportemos nuestro mejor esfuerzo. Venezuela es el nuevo reto de nuestra generación, que ha visto la mejor y la peor cara del país, que ha aprendido una gran lección y que tenemos el deber de recuperar la democracia y resolver la paradoja democracia-confianza.

    Comunicar, orientar, guiar a las nuevas generaciones en un nuevo camino hacia la prosperidad es nuestro objetivo y, les recuerdo, la palabra por sí sola no bastará para detener una maquinaria mundial que ataca continuamente a la democracia, tenemos también la obligación como ciudadanos del mundo de actuar, con igual perseverancia y astucia que mostraron los adversarios, para recuperar nuestra democracia.

    @FJairofer

  • Socialismo: Sinónimo de saqueo – Por Marcos Velazco

    Socialismo: Sinónimo de saqueo – Por Marcos Velazco

    Durante los últimos veinte años hemos sido testigos de la escalada del socialismo en Venezuela. El chavismo ha instaurado desde el ejercicio del poder la licencia para asaltar la propiedad privada, sin ningún tipo de escrúpulo y al margen de la ley.

    Hemos visto como progresivamente se ha premiado el arrebato de la empresa privada de las manos de sus dueños, lo mismo con los terrenos a sus hacendados, también se ha evidenciado con las casas y edificios invadidos que han sido robados a sus propietarios. Todo esto lo han hecho con el fin de quebrantar la consciencia del ciudadano y resguardar lo incorrecto a cambio de popularidad y votos.

    Quizás hace algunos años la mayoría no percibía el peligro que se estaba fomentando desde el poder con estas políticas destructivas, pero hoy ruge con fuerza el resultado de años de incitación a violentar no solo los derechos de los ciudadanos, sino también los principios éticos y morales que nos representan como República.

    En las últimas horas hemos sido testigos de reportajes alarmantes que anuncian hechos lamentables de vandalismo y saqueos en varios estados del país. Todo inició en Upata-Bolívar, donde el hambre, producto de la escasez y la falta de poder adquisitivo provocó que los ciudadanos de manera desesperada arremetieran contra lo poco que queda de comercios y establecimientos, para poder abastecerse. Esto ha continuado como efecto domino en varios estados como, Mérida, Monagas, Sucre, Portuguesa, Aragua, Barinas y Trujillo, trayendo como consecuencia heridos, un fallecido, y un sinfín de trabajadores sin empleos porque sus fuentes de trabajo se han tenido que declarar en quiebra.

    Como es evidente, se ha maximizado una conducta promovida desde los voceros del régimen con su popular “exprópiese”, y el irresponsable llamado a asaltar lo que no les pertenece bajo el pretexto de controlarlo todo, para así, dominar al ciudadano y sus necesidades.

    Sometimiento, manipulación, conformismo, persecución y amedrentamiento, son algunas acciones que utilizan los regímenes socialistas para instaurar su poder, ante cualquier elemento que disienta o demande de libertades individuales y respeto a la propiedad para poder vivir con dignidad.

    Los ciudadanos hoy padecen del dolor de no tener que comer en sus hogares, de no contar con servicios básicos para poder enfrentar momentos como los actuales, de no sentir seguridad de su futuro, y sin duda un miedo profundo en que continuemos viviendo esta realidad por demás injusta e inhumana. Pese a ello, debemos aumentar nuestros niveles de solidaridad, de responsabilidad y de empatía, porque bajo ningún concepto la violencia contra nuestros productores y comerciantes podrán tolerarse como métodos de protesta, sino como el resultado de un plan para acabar con todo lo que no sea controlado por el sistema que mantiene el poder ilegítimamente en nuestro país.

    Todo esto aumenta la necesidad de romper las cadenas del totalitarismo, para dar paso a una nación con profundas convicciones de dejar atrás este tormentoso episodio de nuestra historia y comprometidos con construir un país con plenas libertades y oportunidades de desarrollo, prosperidad y una vida digna para nuestros compatriotas.

    No decaigamos en nuestras ideas, porque funcionan. Tampoco desmeritemos nuestros valores, porque son ellos los que nos sostienen con coherencia ante los que insisten en doblarse ante lo injusto.

    ¡Seremos libres!

  • Hacia la reindustrialización: Bases históricas – Por Abraham Sequeda

    Hacia la reindustrialización: Bases históricas – Por Abraham Sequeda

    El período que transcurrió desde la década de los años 20 hasta los años 90 del siglo pasado, el desarrollo industrial venezolano giró o gravitó en torno a los cambios y decisiones en la estructura socio-política del Estado, y la forma en como cada gobierno consideraba que debía distribuirse o redistribuirse la renta petrolera. Todo comenzó, a partir de que Venezuela se convirtiera en un país petrolero oficialmente, digámoslo así, con la perforación del pozo Zumaque 1.

    Seguidamente se originó una industrialización obvia para la obtención y procesamiento del petróleo, porque Venezuela no poseía la tecnología ni el conocimiento para hacerle frente a semejante empresa. Se favoreció principalmente al capital comercial-bancario tradicional en relación con la clase política de funcionarios del Estado. Ocurrieron procesos sociales devastadores como el desplazamiento del agricultor, llamado también éxodo del campesino (1926-1971 y posterior), del campo a las ciudades; donde se concentraban los recursos económicos; esto con el objetivo de percibir parte de la renta petrolera.

    La reforma agraria de R. Betancourt de 1960 trató la eliminación del latifundio, el retorno del agricultor a sus campos de siembra y de cría, así como también evitar este desplazamiento del campo a la ciudad, proveyendo al campesino de tierras, implementos  y equipos de siembra además de financiamiento; proceso mediante el cual se suponía que se impulsaría la modernización económica y social del campo, y el desarrollo equilibrado de las regiones. Pero no fue así.

    Buena parte del sistema económico de Venezuela, en la segunda mitad del siglo pasado, giró sobre los mecanismos de distribución y redistribución de la renta petrolera que se crearon. Los recursos económicos se dirigieron en hacer esfuerzos por mantener el poder político de dominación más no al desarrollo económico, la gestión pública eficiente y calidad de vida de la población. Décadas transcurrieron, donde grupos de capital y empresas se aprovechaban o beneficiaban primordialmente a través del presupuesto del Estado, en forma de compras del gobierno, de contratación de trabajos; en forma de créditos públicos y de subsidios; por lo que, se llamaron en su momento a estas: empresas parasitarias.

    Se vivieron décadas, donde el estado gastaba recursos de la renta, en pago de sueldos y salarios de una cantidad creciente de funcionarios públicos.  Pocos esfuerzos se hicieron, para sentar las bases en la industrialización de Venezuela y corregir las desviaciones; sólo se logró que la renta alimentara más bien el consumo y las importaciones, que el desarrollo de las industrias internas. En los últimos años (primeras dos décadas del siglo XXI) se continuó aplicando esta tendencia en niveles superlativos.

    En un entorno de Libre Mercado y Libre Comercio, necesario es, permitir desarrollar la industria textil, automotriz, farmacéutica y la metalúrgica; se debe hacer en el área agropecuaria-agroindustrial, la de hidrocarburos, química y petroquímica. Recuperar la industria del cemento, eliminar las mafias y aumentar la producción de este rubro que fue de exportación en años pasados.

    @abrahamsequeda