Una reflexión en el marco
del día del trabajador, sólo con el ánimo de hacer justicia a quienes son
pilares en este momento de pandemia….
Muy elocuente
afirmación contenida en una imagen que circula en las redes sociales: “El día
que este país comprenda que un bombero, un médico, o un maestro son más
importantes que un político o un militar… Ese día, sólo es día realmente tendremos
posibilidades de salir adelante como Nación».
Sin embargo,
salvo honrosas y muy ejemplares excepciones (Finlandia, Suecia, Noruega,
Dinamarca, Nueva Zelanda, Japón, Singapur, Corea del Sur,… en una lista que no
supera la veintena de países), hay un terrible círculo vicioso que apuesta a
que eso no ocurra así, al menos en Venezuela.
Todo gira en
torno a la consciencia del pueblo, conciencia que se puede mantener muy activa
(en el caso de la veintena mencionada) o en estado de letargo y de somnolencia
mediante diferentes vías, una de ellas es la ideologización por parte de
charlatanes de oficio, embaucadores y demagogos politicastros que hacen de la
educación un medio perverso para obtener un maquiavélico fin («El fin
justifica los medios empleados». – Nicolás Maquiavelo).
Entre
politicastros y militares igualmente corruptos e inmorales tienen a Venezuela
en un lugar diametralmente opuesto al lugar que deberíamos ocupar en el
concierto de grandes Naciones. Tan relativo y perverso como el anuncio que hace
a cada cierto tiempo el régimen del aumento de sueldos y salarios, aumento que
se convierte en sal y agua con la devaluación que el mismo régimen promociona.
No hablo sólo
de sueldos y salarios, sino de profesiones que deben ser prioridad para una
Nación que aspire un desarrollo y progreso muy armonioso, y allí incluyo a los
agricultores que no se mencionan en la imagen, y me atrevo a decir, bajo unos
guías y líderes que entiendan que la política es el arte de servir, (servidores
sociales sin ambición de robarse los recursos del erario público) y no ser
servidos como si fuesen príncipes o reyes de la aristocracia.
Para muestra
un botón de lo que es la coherencia de verdaderos políticos con honestidad y
humildad. Es curioso ver que, en países como Finlandia o Suecia, los insignes
políticos que conforman el Parlamento, se desplazan y llegan al mismo
pedaleando en bicicleta, no en lujosos coches con media docena de escoltas como
lo hacen en Venezuela los inmorales parlamentarios.
Colofón:
Todos los oficios son necesarios en una sociedad que se digne ser humanista,
que los educadores, los médicos, los bomberos y los agricultores adquieran más
importancia es precisamente un signo de racionalidad que las instituciones
funcionan eficientemente.
“Un país
soñado”
No soy tan
materialista
y como tal
hoy me declaro,
más quisiera
como docente
tener a mi
humilde cargo,
una muy
soñada república
cada
institución cual estado
permita
elevar el desempeño
del ciudadano
conscienciado.
Con una
singular escuela
“Finlandia”
sin tanto reparo,
que tenga
como apéndice
un buen y
utilitario banco
sin bursátil
competencia
y valores no
monetizados,
“Nueva
Zelanda” su nombre
con
honestidad por lo alto,
Sin
funcionarios mediocres
“Singapur”
cada fiscal colegiado,
con el mejor
sistema de salud
“Japón” no
dejaría de llamarlo,
con armonía y
duradera paz
en su
constitución e ideario,
como
ministerio sin militares
con “Costa
Rica” identificado.
O del valor
de la ecología
con
“Islandia” sin dudarlo,
y denominaría
como “Israel”
la producción
en el campo
de los frutos
y alimentos
agrícolas y
pecuarios.
Si tomé
cuatro profesiones u oficios en el artículo como modelos, igual se puede hacer
con los países, algunos indiscutiblemente muestran parámetros de excelencia que
es válido tomar como ejemplos, no para imitarles, sino para emularles que es
más digno de aplaudir.
@tonypotosino
Coordinador municipal de formación de cuadros DEM Alberto Arvelo Torrealba