Autor: Claudia Macero
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La Movida Parlamentaria reconoce a los estudiantes y llama a la calle
Los diputados Ángel Medina, Juan Pablo García, Freddy Marcano, José Gregorio Contreras, Leomagno Flores, Eduardo Gómez Sigala, Carlos Berrizbetia, Juan Guaidó, Tomás Guanipa, Luis Barragán, María Corina Machado, Juan Carlos Caldera, José España y Edwin Luzardo, todos de La Movida Parlamentaria realizaron esta mañana una sesión especial en la Plaza Brión de Chacaíto, Caracas, con motivo del Día del Estudiante Universitario. Estuvieron acompañados por Francisco Márquez (consejero universitario de la UCAB), Daniel Martínez (presidente de la Federación de Centros de la USB), Claudio Arrioja, Luis Carlos Matos (ambos, consejeros universitarios de la UCV) y Gaby Arellano (consejera universitaria de la ULA).
Desde esta plaza caraqueña, todos reconocieron el papel trascendental de los estudiantes universitarios en la historia democrática venezolana y llamaron a protestar el próximo 23 de noviembre en todos los municipios de Venezuela, «contra la tiranía y para demostrar que somos mayoría quienes queremos un país que nos permita surgir y prosperar en democracia y libertad».
El primero en tomar la palabra fue el diputado Ángel Medina, quien expresó el compromiso que sienten los legisladores de oposición con la democracia venezolana y con los electores que les dieron su confianza. «Nosotros los diputados de La Movida Parlamentaria, que entendemos que tenemos un compromiso democrático por Venezuela, decidimos salir a la calle y hacer parlamentarismo con la gente, acompañar a los ciudadanos en su lucha», dijo.
Medina señaló que los diputados, estudiantes universitarios y pueblo venezolano, siguen en pie de lucha por la recuperación del respeto a sus derechos individuales, la democracia, las garantías constitucionales y la credibilidad del Consejo Nacional Electoral. «Aquel 21 de noviembre de 1957, los estudiantes declararon la huelga contra la tiranía y su pretensión de perpetrarse en el poder por plebiscito», recordó.
El diputado añadió que «la Asamblea Nacional no es cosa de hemiciclo, sino la voluntad de millones de venezolanos que han manifestado continuamente su deseo de cambio (…) Por más que saqueen los derechos de los venezolanos, no permitiremos que Venezuela sucumba ante la autocracia y la entrega de la soberanía nacional al régimen castrocomunista».
En ese sentido, la asambleísta María Corina Machado aprovechó para invitar a todos los venezolanos, en nombre de todos los diputados de La Movida Parlamentaria, a protestar en sus respectivos municipios, a escala nacional, el próximo sábado 23 de noviembre. «Convocamos a todos los venezolanos a que este sábado 23 de noviembre en los 335 municipios de Venezuela, como han dado el ejemplo nuestros bravos y valientes estudiantes, nos encontremos con esta lucha histórica», convidó.
Machado también expresó que «ese día 23 de noviembre, con cada paso y cada palabra, comienza nuestro voto el 8 de diciembre. Comenzamos a votar el 23 de noviembre por el rescate de Venezuela, porque este 8 de diciembre los venezolanos tenemos dos opciones: ganar o ganar».
Por otra parte, la líder estudiantil Gaby Arellano, de la ULA, fue clara al expresar que es importante «cambiar a quien está obedeciendo a los Castro y nos está llevando al abismo. Hoy más que nunca debemos decirle a nuestras madres: ‘Gracias por habernos parido en Venezuela».
Arellano aprovechó para hablarles a quienes, detrás de la asamblea de calle, estaban haciendo cola en un establecimiento comercial intervenido por el gobierno para comprar ropa: «Ustedes están haciendo esa cola, porque no tienen voz en el Parlamento y cuentan con un gobierno que no se interesa por los intereses colectivos». También agradeció a los diputados de La Movida Parlamentaria por «dignificar y representar a la mayoría del pueblo venezolano que quiere surgir».
En ese sentido, Luis Carlos Matos, consejero universitario de la UCV, dijo que la actividad del próximo 23 de noviembre en todos los municipios del país será una celebración, porque aquel grupo de estudiantes que se rebeló contra el dictador Marcos Pérez Jiménez, precedida por quienes lo hicieron ante Juan Vicente Gómez en 1928, «hoy está aquí, dándole la cara al país». Añadió que la oposición quiere rescatar la patria, «porque nosotros sí tenemos patria y la queremos, también somos venezolanos».
El líder ucevista cerró su intervención diciendo que él creció en el régimen chavista y que «en mi casa siempre me dijeron: ‘Mijo, no repita lo que está mal’ y llevamos 14 años viendo lo que está mal y no queremos repetirlo. Deseamos futuro, progreso, que no nos manden a saquear, a robar. Estamos estudiando porque queremos surgir por nuestro propio trabajo, no delinquiendo con bandos y obedeciendo a los que están de cómplices en el poder».
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El Esequibo es Nuestro – Por María Teresa Belandria
El 10 de noviembre de 2013 estuve en el territorio Esequibo y allí vinieron a mi memoria muchos recuerdos. El primer día a las 7:00am a los Alféreces del Curso Militar de la Academia Militar en 1994; inexperta y asustada mi sorpresa fue mayor cuando dije “buenos días” y 20 jóvenes enérgicos, firmes y a viva voz me contestaron “buenos días profesora”. Pasaron los años y de la Academia Militar, tuve el honor de dictar clases en el Curso Avanzado de la Escuela de Infantería y como reza su himno “Reina eres tú de las Batallas” aprendí de los infantes el significado de Selva, Cazadores y la dureza de estar lejos de la casa, la familia, los afectos y las comodidades defendiendo las fronteras. Luego en la Escuela de Artillería, A la Gloria por el Sacrificio comprendí la importancia del fuego y el trueno, la complejidad de la técnica y el apoyo entre las armas para que nuestro territorio estuviera seguro cada día en manos de hombres y mujeres comprometidos, no con un color político, ni una ideología, sino con un ideal sagrado que trasciende a las personas y a los líderes: La Patria.El viaje fue largo, los diputados de la Movida Parlamentaria, María Corina Machado, Leomagno Flores, Freddy Marcano, Ángel Medina, Juan Pablo García; José Gregorio Contreras; Américo de Grazia; Juan Guaidó, los periodistas Gabriela Amorín, Daniel Palacios y Reyes Theis, el médico Winston Flores y el abogado Gerardo Fernández, que íbamos desde Caracas partimos en avión a Puerto Ordaz a las 6:30am, al arribar a Ciudad Guayana, tomamos un transporte que nos llevaría a Tumeremo. En la ruta, una Alcabala del Ejército antes de El Cintillo nos detuvo, con absoluta cordialidad un primer Teniente abordó la unidad y allí recordé el “Selvas por Venezuela”, ese fue mi saludo ante su sorpresa y su sonrisa. Luego de la inspección continuamos nuestro camino. En Tumeremo cambiamos a vehículos de doble tracción y se nos unió el diputado Eduardo Gómez Sigala; Leopoldo López y el Gral Antonio Rivero. La travesía nos lleva a pasar por el poblado de San José de Anacoco, último lugar con conexión telefónica en una bodega al borde de la carretera.

Me corresponde compartir el trayecto con los periodistas del Correo del Caroní, son 3 horas de amena conversación en las ellos que descubren a donde vamos, y se emocionan al igual que yo porque aún siendo de Bolívar nunca han estado en el territorio Esequibo. Una experiencia que nos unió para siempre, entre risas, temores, chistes y anécdotas.
Desde allí es una recta interminable plagada de baches, fallas de borde, árboles caídos; basura, ranchos de mineros, tierra rica en el suelo pero abandonada de toda autoridad civil. En kilómetros no se ve ni un alma. Nos pasa rápidamente una camioneta blanca, que se para en cada campamento minero, se bajan 4 hombres y rápidamente siguen su camino, nos comentan que son los jefes de los mineros que están cobrando su cuota y que van fuertemente armados
Pasamos el puesto terrestre BST del 512 BIS del Ejército Nacional Bolivariano G/D “Tomás de Heres” Isla de Anacoco, ese que tantas veces mis alumnos infantes me contaron y que tengo en mis mapas como el lugar donde la Isla que está cruzando el Cuyuní se une al Rio Venamo y que delimita el Estado Bolívar con la Zona en Reclamación. Por fin estaba viviendo la historia.
Después de 30 minutos, de un camino más parecido a una pista de deportes extremos que una carretera avistamos el último poblado del estado Bolívar en el Municipio Sifontes, un puesto de la Guardia Nacional a la derecha en la entrada y un letrero a la izquierda nos recibían “Wakupe Auyesak Kongman. Bievenidos A, Welcome San Martin de Turumban”.
Ahora sí, frente al imponente Cuyuní teníamos al Territorio Esequibo, nuestro destino. Tomamos las lanchas y atravesamos el río. El trayecto es corto, pero el río al que le dicen también Diablo tiene unas corrientes que solo los expertos saben sortear. La inestabilidad de la lancha, el vaivén del agua más las escaleras desvencijadas de un improvisado puerto por el que se suben provisiones, gasolina, niños, mujeres embarazadas, mineros, comida y todo cuanto usted pueda imaginarse hacia más emocionante y complicada la llegada. Finalmente, puse pie en Eterinbang, había llegado a nuestro Esequibo.
Ese territorio en reclamación que tengo 19 años explicando en mis clases de Fronteras y Soberanía, esa Guayana Esequiba con el mapa de rayitas que me enseñaron en la escuela, ese Esequibo que cantó Tempano en los 80 y que es tierra venezolana. Mi emoción me hizo derramar una lágrima en silencio. Allí estaba, en ese lugar que he enseñado a mis alumnos a conocer y defender. En el espacio geográfico donde nace la patria en el este para extenderse hasta Castilletes al oeste y mirar hacia el norte por Isla de Aves. Ese pedazo de tierra defendido por nuestros valientes oficiales y soldados de la 5ta División de Infantería de Selva y por nuestros heroicos marinos de la REDIMA que plantando cara a Guyana preservan nuestra fachada atlántica. A ellos vaya mi admiración y respeto por su trabajo, entrega y sacrificio.
Ese viaje al Esequibo para mi comenzó hace 19 años de la mano de ellos mis primeros alumnos del Ejército quienes con sus relatos, historias, anécdotas y vivencias me enseñaron a amar y defender la integridad territorial de mi pais. Así que hoy grito con orgullo. Selvas por Venezuela. EL ESEQUIBO ES NUESTRO. (Runrun.es)
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Los «gobernantes» que tenemos son nuestra responsabilidad como ciudadanos – Por Diego Solórzano
En los últimos días he escuchado mucho la frase «Vivo en un país gobernado por malandros e ignorantes». Y es cierto. Sin embargo es una responsabilidad compartida, y no solo es de esos «gobernantes», sino también de nosotros como ciudadanos.
Hace poco en un taller de formación política escuche que tenemos los gobernantes y dirigentes políticos que merecemos. Mas allá de la legitimidad o ilegitimidad de los gobernantes o de como llegaran al poder, tenemos los gobernantes que nos representan y que representan los valores y principios de aquellos que participan en política.
Lo cual me hace pensar en 2 cosas. O bien todos los que participamos en política somos malandros e ignorantes, o los verdaderos ciudadanos no participamos lo suficiente en la política y dejamos que sean los malandros e ignorantes los que se encarguen de ello.
Conozco varias personas con las cuales compartimos muchos valores y principios y que estamos participando activamente en la política, por lo cual se que el problema no es que TODOS en la política son malandros e ignorantes, creo entonces que el problema en Venezuela está en lo segundo. Lamentablemente no hay suficientes personas con valores y principios ejerciendo su ciudadanía y participando en la política.
Lo primero que debemos entender es que participar en la política no significa solamente ir a votar o participar como testigos o miembros de mesa cuando hay elecciones. Participar en la política tampoco significa hacer «partidismo» político ó exclusivamente formar parte de un partido político. Se puede hacer política sin formar parte de un partido político.
La primera forma de hacer política esta en esos valores y principios que enseñamos y aprendemos en el hogar, esas costumbres que nos forjarán como ciudadanos en esta sociedad, en la integridad que tengamos como individuos.
Hacer o participar en la política significa investigar más allá de lo que escuchamos o leemos en los medios de comunicación, significa debatir públicamente o simplemente entre amigos por qué una «política publica» es acertada o desacertada, significa expresar nuestras opiniones y que sean escuchadas, que nuestros derechos sean respetados.
Participar en la política significa entender que los partidos son mucho más que franquicias electorales que solo se encargan de postular el candidato «menos peor» como se diría coloquialmente. Hacer política significa reclamarle y recordarle a los partidos políticos que ellos están ahí para representarnos, pero que sin nosotros los ciudadanos no son más que nombres vacíos inscritos ante el CNE. Participar en la política significa entender que «Primer Mandatario» no es igual que «El Primero o el que Más tiene poder para mandar en el país» sino que significa ser «El primer SERVIDOR de los ciudadanos del país», participar en política significa preocuparnos y ocuparnos en estudiar cuales son las funciones y atribuciones de los gobernantes que nos representan, para que no abusen del poder que les préstamos, significa ocuparnos de aprender como elegir un buen gobierno y no solamente seguir al mas carismático, y significa ocuparnos en ejercer la contraloría ciudadana a esos gobernantes, y exigirles o cambiarlos cuando incumplan su labor de dirigir un buen gobierno.
Ser un ciudadano es ser un individuo que participa en la política, y eso parte de entender que la política afecta todos los aspectos de nuestra vida, incluso asuntos tan personales, propios e individuales como la Libertad, la Propiedad y la Vida. Y depende de cada uno de nosotros, no de los demás, decidir y elegir como serán afectados cada uno de esos asuntos. Eso amigo mio, es hacer política.
Sólo me queda terminar haciendo una pregunta y una reflexión. ¿Desde hace cuanto has visto que la calidad de nuestros gobiernos y gobernantes ha disminuido? Y… ¿Desde hace cuanto has dejado de participar como verdadero ciudadano en la política? Estoy seguro que te sorprenderas de que ambas respuestas son más que similares.
Diego E. Solórzano Z.
@diegoesolorzano -

La última carta de Maduro – Ángel García Banchs
La reducción forzosa de los precios de las mercancías y la incitación al saqueo son la última carta populista de Maduro, ante la imposibilidad de reducir la escasez y la inflación a pocas semanas del 8D.
El resultado de la reducción forzosa de los precios de las mercancías y el anuncio sobre la regulación de la tasa de ganancia hará que las empresas posterguen sus inversiones, cancelen sus importaciones en proceso, redirijan sus mercancías a otros países y disminuyan su oferta y producción en general.
Para el mes de diciembre, pero, particularmente para el período enero-febrero 2014, la escasez y el tipo de cambio paralelo se habrán desbordado a niveles intolerables, y la situación política habrá conducido al país al caos generalizado.
Como tal estado de cosas no representa un equilibrio, algo en lo político tendrá que pasar. He sostenido que los comunistas plantearán la libreta de racionamiento como la solución, pero fracasará. Lo que vendrá, entonces, será la recuperación de la República y la institucionalidad.
@garciabanchs
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El invencible imperio del caos – Por Carlos Blanco
TIEMPO DE PALABRA
«Hoy la pregunta es si Maduro manejará el caos o si este se lo terminará de tragar»
El invencible imperio del caos
¿Hay especulación? Es decir, ¿que todo el que puede sube los precios y que se hace sin orden ni concierto, como si fuera una casa de locos? ¡Cierto! Es una casa de locos y la responsabilidad esencial de lo que el Gobierno llama especulación, es suya. En medio del caos hasta la pequeña parcela de cada cual, su minifundio de intereses, está sumido en la vorágine. Todo es caos: Maduro y los precios, la Asamblea Nacional y el albergue La Casona, las cárceles y sus custodios, los pranes de adentro y los de afuera. Por eso resulta pueril ver a Nicolás en su empeño de que los precios salgan de la punta del fusil porque hay ganancias excesivas. Y más patético aún a algunas buenas almas opositoras que en su empeño lamentable de ser «neutrales», aseguran que «si bien hay especulación indebida, no menos cierto es que tampoco se justifican los saqueos», como si lo uno y lo otro no fueran consecuencia de lo mismo. El justo término medio, neutral, entre el represor y el reprimido; ni con uno ni con otro; en contra de «los radicales de lado y lado» y toda esa apestosa retórica de falso diálogo, camuflado en inocencia. Uff…!En Venezuela no hay ley. Todo el andamiaje constitucional y legal es un parapeto que el régimen usa mientras le convenga para los efectos de la opinión pública internacional. El país ve el desarrollo de un nuevo golpe de estado posmoderno. Sus elementos son: la toma de la AN para lograr el diputado adicional que votó el adefesio habilitante; los tumultos en los comercios en una operación de asedio programado contra un enemigo artificial; los comerciantes; las milicias del PSUV prevenidas al bate en un proceso de ocupación de las calles con la endeble excusa de proteger el vaciamiento de los anaqueles; sucesos en el marco de unas elecciones que el Gobierno se dispone arrebatar -si puede-, suspender o colocar en el marco de una ofensiva brutal contra «los ricos» y la oposición.
DÓLAR CELESTIAL. Véase el caso del dólar. ¿A quién se acusa de su vuelo sideral? ¿Quién es el responsable de esa elevación mística de la lechuga verde? Giordani y Chávez quisieron echarle la culpa a las casas de bolsa y a varios de sus directivos; unos cuantos fueron a parar a la cárcel en medio del indecible goce del monje criminal. El dólar siguió elevándose aun con los «culpables» presos. Y siguió y sigue.
Si usted lo que hoy compra con 1.000 bolívares mañana lo tiene que comprar con 1.500, lo que usted intenta es preservar el valor de su dinero. Tiene dos formas: una es convertir sus bolívares en dólares (por eso en la revolución bolivariana el dólar es el bien más apetecido); otra, es comprar cuanto bien duradero pueda (vehículos, los mágicos electrodomésticos, neumáticos, bujías, lo que sea). Usted sabe que si deja sus bolívares en el banco o debajo del colchón, hoy valen menos que ayer y mañana menos que hoy.
El Gobierno incrementa la cantidad de bolívares en la calle (bonos, aumentos de sueldos, misiones, liberalidades, y más bonos) y al hacerlo el precio en bolívares de las mercancías sube por esa cosa horrible que todavía Nicolás no entiende, que es la relación entre demanda y oferta. Claro que podría haber más bienes en la calle para comprar, pero hay que importarlos si no se producen en el país, pero… no hay ni cama para tanta gente ni dólares para tanta necesidad. ¿Y por qué no se producen esos bienes en el país? Porque en casos la producción doméstica ha sido sometida a ruina o porque no es competitivo o tecnológicamente viable producirlos.
El dólar oficial es la mercancía más preciada en una situación ruinosa como la actual. Y fuera de los dedicados a tarjetas de crédito, enfermos, estudiantes y otros, los negociados consisten en conseguir dólares a Bs. 6.30, importar lo que sea y vender al dólar incógnito cuya cuantía es un secreto que sólo comparten venezolanos y extranjeros. En esa brecha se han hecho fortunas en pocos días o semanas, tanto por los que reciben como por los que asignan.
LA ESPECULACIÓN. Hay quienes suben los precios hasta que pueden y, permítase a este narrador decirlo, es una conducta racional en un ambiente caótico. Si usted no sabe si va a ser expropiado mañana, si le van a obligar a vender por debajo del costo, si la gente del gobierno no entiende que usted tiene que vender el producto hoy no lo por lo que le costó sino por lo que le va a costar volverlo a poner en los anaqueles, si puede ocurrir que a algún camarada se le ocurra que usted gana mucho, si usted conoce que es imposible programar no ya para cinco años sino para cinco semanas, si usted admite que a lo mejor al diputado fulano se le antoja proponer una ley para impedir que usted se embolse lo suficiente para viajar cuatro veces al año, si pasa todo eso, aunque tenga mala prensa y signifique remordimiento, va a intentar maximizar su beneficio de corto plazo. Esto lo han entendido muy bien los del gobierno que han comprado vehículos blindados y sin blindaje, apartamentos para estrenar, motocicletas de alta cilindrada, plasmas y plasmas, y hasta la fecha no se les había aguado el ojo.
En sociedades estables en las que se respete la ley, un modesto 5% de ganancias obtenido regularmente a lo largo de los años, es más apetecido que 100% en una sociedad en la que hoy usted está arriba, mañana asediado, pasado mañana preso o exiliado, y siempre con un Giordani en el pescuezo a ver si usted es socialista estoico o capitalista gozón.
CAOS. El caos está instalado. Se come a Maduro y, sabiéndolo, intenta navegarlo con mayor desparpajo que el conocido. Hoy la pregunta es si él manejará el caos o si este se lo terminará de tragar. No le está yendo mal estos días en que naufraga la sociedad y gana votos con los «precios justos», pero no evita con esas jugadas su propio naufragio a mediano plazo.
Se acabaron las leyes, las reglas de tránsito, de urbanidad, de buena conducta. La fuerza, como última razón de todo acto, se blande desnuda en la punta de las armas de soldados, policías, ladrones, atracadores, guerrilleros, narcos y guardaespaldas. La Constitución, la de Maduro, yace en la cuneta de esto que quiso ser una revolución y se volvió un circo patético.
Sobrevive a toda esta historia el deseo de los próceres de tener más -muchos están llenos, gordos de cuerpo y de bolsillo-. También existe la compulsión de los empresarios de obtener en semanas lo que no saben si podrán obtener en meses. Pero lo más significativo es que el pueblo llano, con una comprensión profunda de la farsa que expresa el régimen, en el momento indicado deja de atender la cháchara inútil del socialismo y se vuelca, esperanzado, a llenarse de mercancías a como dé lugar.
Una revolución que terminó hace rato, a la que solo le queda la represión policial y judicial, así como la orgía del consumo a «precios justos», carece de fuerza moral y de aliento para seguir.
Twitter @carlosblancog
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El 9-D – Por Miguel Velarde
Hay una fecha que nos tiene intranquilos: el 9 de diciembre. Nos preocupamos porque aún hoy recordamos muy vivamente los amaneceres del 8 de octubre del año pasado y del último 15 de abril, cuando después de meses de haber acumulado tanta ilusión y esperanza nos despertamos, como tantas otras veces, ahogados en impotencia. Y nos preocupamos no porque dudemos de que somos mayoría –de eso tenemos la absoluta certeza- lo hacemos porque también estamos conscientes de que con las actuales condiciones electorales, las mismas de las últimas dos elecciones, es imposible librar una batalla justa.
Hay que votar, pase lo que pase y sea como sea. Es importante aclarar esto porque seguramente no faltarán los que argumentarán que cualquier crítica es abstencionista. Sin embargo, también hay que criticar, a los otros pero, principalmente, a nosotros. La autocrítica es hoy más necesaria que nunca en la oposición. La MUD ha pretendido imponer la idea de que quien no está de acuerdo con algo que decide su dirigencia le hace el juego al gobierno. ¿No se han puesto a pensar que algunas decisiones equivocadas le han hecho un favor muy grande al régimen que combaten? ¿No hubiera sido útil que en esos momentos hubieran existido voces que alerten del error? Nadie es perfecto y esperamos que los dirigentes de la MUD no crean serlo.
Las últimas medidas económicas tomadas por el Ejecutivo Nacional, así como la aprobación de la Ley Habilitante, están claramente enmarcadas dentro de una estrategia que también tiene que ver con lo electoral. En efecto, buscan captar algunos votos de los ingenuos que creen que por acceder a electrodomésticos y televisores plasma a un precio muy bajo, la crítica situación de inflación y escasez se ha solucionado. Habrá que ver qué comerciante repondrá sus inventarios después de esta arremetida gubernamental contra la empresa privada. Pero también, con estas medidas, el gobierno pretende desmoralizar al votante opositor que históricamente no suele participar en elecciones municipales y en una coyuntura tan compleja como la actual podría incluso tener menos incentivos.
La dirigencia de la MUD nos dice que nos robaron las elecciones del 14 de abril, esas que prometieron defender si ganábamos. Inmediatamente después, nos dicen que salgamos a votar con “alegría y esperanza”, porque “el tiempo de Dios es perfecto”. Estamos convencidos de que el mayor incentivo que el votante opositor puede encontrar para ejercer su derecho el próximo 8-D es confiar en que su dirigencia aprendió de los errores y no dejará, nunca más, que le roben el voto a ninguno de los millones de venezolanos que apoye un cambio.
Hoy, es imposible depositar esa confianza en la MUD y, con mucha preocupación, observamos que ellos tampoco tienen un Plan B. La esperanza no puede ser nuestra única estrategia, porque aunque ésta sea lo último que se debe perder, en el camino estamos perdiendo el país. (GuayoyoEnLetras.com)
Miguel Velarde


































