En el marco de su encuentro con la Plataforma Unitaria Democrática, María Corina Machado ratificó el compromiso asumido en el Acuerdo de Panamá para avanzar hacia una ruta que permita desplazar la tiranía y celebrar elecciones presidenciales libres en Venezuela. La dirigente también planteó la necesidad de construir un Gran Acuerdo Nacional para la reconstrucción de la República, con la participación de toda la sociedad venezolana.
En el encuentro con la Plataforma Unitaria se dio para escuchar y recibir las propuestas de los partidos políticos democráticos del país y sectores de la sociedad para el Gran Acuerdo Nacional.
Declaración de María Corina Machado
Buenos días a todos, muchísimas gracias por estar aquí hoy. Creo que esta es una reunión sumamente oportuna y necesaria. Momento de encontrarnos para reflexionar sobre el momento que estamos viviendo, lo que hemos logrado hasta ahora y los desafíos que tenemos por delante.
Sin duda, Venezuela ha vivido unos años de una oscuridad total. Hemos sufrido mucho, hemos perdido mucho y hemos aprendido mucho. Es inaceptable, incomprensible ver hoy cómo hay tantos niños venezolanos a la buena de Dios en las calles sin tener hoy escuela, familia, nutrición.
Ver ancianos que pasan solos los últimos años de su vida. Hogares que todos los días viven en la oscuridad y por lo tanto pierden sus alimentos o no pueden llevar a los muchachos a la escuela. Familias separadas, los hijos lejos.
Han sido años de mucho dolor, pero también ha sido una lucha tan gratificante. Pensemos lo que hemos logrado, lo que nos ha traído hasta aquí. Cada paso, cada grito, cada abrazo, cada preso excarcelado, cada venezolano que puede regresar.
Todo esto han sido logros reales de una sociedad que decidió ser libre y jamás, jamás rendirse. Ustedes me han escuchado muchas veces decir que la nuestra es una lucha ética por la verdad, una lucha existencial por la vida y una lucha espiritual por el bien. Y sobre esto quisiera compartir algunas reflexiones con ustedes.
Primero es eso, el valor de la verdad. Porque se requiere mucho coraje para mantenerse aferrado, llamando las cosas por su nombre. Cuando es tan fácil, como hacen algunos, disfrazar de pragmatismo la sumisión o la debilidad.
Pero es que además, solo la verdad, solo la verdad nos llevará a la libertad y a la confianza entre ciudadanos. Solo la verdad logrará que nuevamente el país pueda confiar en sí mismo. Y les digo, si algo he aprendido en esta lucha, es que lo único que uno tiene es su palabra.
Y hoy, como está Venezuela, como es el ejercicio de la política en el mundo, de allí se emite y se genera la confianza para poder lograr los grandes movimientos que transforman las naciones. Y esa es la esencia y el pilar fundamental de nuestra lucha. En segundo lugar, el valor de la vida.
Y eso nos lleva a la urgencia ética de una nación donde cada día que pasa no se miden horas, sino en vidas. Y por lo tanto, es éticamente inaceptable perder tiempo. Hay que escuchar el clamor de la gente, la necesidad de nuestra gente, la urgencia de quienes no pueden esperar más.
¿Cómo se le puede pedir paciencia a una nación que durante 27 años ha vivido en la humillación de recibir milagros, en el dolor de no poder abrazar a los hijos? En la rabia que da ver que ante una tragedia como nuestros terremotos, la inhumanidad y el cinismo fue lo que prevaleció. La corrupción descarada. Desatada y obscena.
Frente a una sociedad que pasa, abre. Y en tercer lugar, por supuesto, el valor del bien. Porque en la vida no todo vale.
Hay una línea clara entre lo que está bien y lo que está mal. En la política no todo vale. Y repito, disfrazar la sumisión llamándola pragmatismo lo que termina pasando es que produce un abismo entre la gente y algunos dirigentes o algunas élites. Por eso, hoy sabemos que Venezuela no podrá deslastrarse de este horror y de este dolor. Hasta que no desmantelemos un régimen del mal al que no le duele la vida de los venezolanos, al que sea sustentado en la mentira y el que ha buscado perpetuarse a cualquier precio.
Hoy los venezolanos intentemos, viendo lo que hemos logrado, que es con coraje, con integridad. Con determinación, que podremos conquistar la libertad y la dignidad. Hoy vemos como una nación que decidió ser libre entendió que teníamos que derribar esas barreras que el régimen había construido para dividirnos y enfrentarnos entre ciudadanos.
Y que la verdadera unidad surge de las entrañas de una nación alrededor de los valores que la definen. Y estamos ahora al inicio de una nueva era. Finalmente vamos a hacer realidad la tan anhelada República Liberal Democrática que soñaron nuestros padres fundadores alrededor de esos valores: la libertad, la igualdad, la seguridad, la identidad. Y la propiedad.
Y eso es lo que estos años de lucha han demostrado.
Nos fuimos preparando con nuestras caídas y nuestros aciertos para llegar hasta aquí. Y hoy, hoy, cuando se cumplen tres años del 22 de octubre del 2023. Este es un testimonio y un reconocimiento a esa gesta histórica e inédita que fue un punto de inflexión que cambió nuestra historia para siempre y para bien.
Y yo quiero hoy reconocer a los partidos políticos que entendieron que era la hora de darle el poder a la gente. Que los ciudadanos pudieran expresar su voz. ¿Qué querían? ¿Para dónde querían ir y con quién? Por supuesto, a todos quienes arriesgaron su libertad, sus bienes, su vida.
Desde la Comisión Nacional de Primaria, las comisiones de primaria en cada uno de los estados, los testigos, las organizaciones de la sociedad civil, Súmate, las ONG, todos aquellos que se comprometieron a hacer esto posible. Quienes con su tiempo, su vocación y su amor hicieron que el mundo entero entendiera que Venezuela había cambiado para siempre. Yo me acuerdo siempre de la noche antes, ese 21 de octubre en la noche donde hacíamos apuestas.
Cuánta gente iba finalmente a aparecer ese 22 de octubre a pesar del miedo, la intimidación y se habían impreso muchísimas más boletas de las que creíamos que iban a ser necesarias para que no faltaran boletas en ninguna parte. Y alguna gente decía medio millón de personas, 600 mil, 800 mil, un millón, los más atrevidos. Y cuando ese 22 de octubre llegó y a eso como de las 10, 11 de la mañana a mí me empiezan a sonar el teléfono, a repicar del teléfono, por supuesto, los gochos, llamando de Mérida, de Táchira, de Trujillo, de Barinas, furiosos porque se habían acabado las boletas.
Más de tres millones de venezolanos salimos ese día. Y ese día fue nuestra victoria espiritual. Ese día derrotamos al régimen porque nos subestimó esa mesa de planchar. ¿Se acuerdan en Catia? Como no había llegado la mesa, una señora sacó la mesa de planchar. Y para mí se convirtió en una imagen emblemática de lo cotidiano de la lucha en el ejercicio sagrado de la soberanía popular, que es una dimensión indisoluble de la soberanía nacional. Y por eso ese día celebramos ambas la soberanía popular, la soberanía nacional y nos organizamos para lo que sería la victoria indiscutible e histórica del 28 de Julio.
Y nuevamente hay que reconocer aquí a quienes con coraje, con entrega, con amor dieron todo para hacer esa gesta realidad. A Edmundo González Urrutia, a nuestro presidente electo, a Corina Yoris, a quien le tuvieron terror, a nuestros comanditos, a la plataforma 600K, a cada uno de ustedes, que son los héroes, los héroes civiles de esta gran lucha. Y les digo que el 28 de julio dio la base moral y legal para que el 3 de enero Nicolás Maduro pudiese ser llevado a la justicia en los Estados Unidos, algo por lo que siempre le estaremos agradecidos al presidente de los Estados Unidos.
Abrió una puerta para avanzar hacia la libertad, hacia la democracia y hacia la verdadera soberanía, expulsando las redes criminales de nuestro territorio, de nuestros lugares, de nuestras instituciones. Hoy Venezuela se levanta, se levanta con dignidad, con orgullo, porque es nuestra gesta, no sólo desde la independencia, pasando por la conquista de la democracia, sino ahora. Enfrentando y derrotando a la peor tiranía que ha habido en este hemisferio.
Por eso es tan importante que quienes estemos aquí recordemos el valor de la palabra y de la verdad. Y eso se manifestó en el Acuerdo de Panamá, en esta ciudad que me ha acogido. Cuando aquí estuvimos en el mes de mayo, acordamos que nada ni nadie nos detendría hasta lograr avanzar por una ruta que permita desplazar la tiranía y lograr por la vía de elecciones presidenciales que la sociedad venezolana pueda expresarse libremente.
Todos, todos, todo aquel que quiera ser candidato, todo aquel que tenga derecho a votar. Y ese clamor de la sociedad y ese compromiso que establecimos está hoy más vigente que nunca. Y estamos aquí ratificándolo.
Y es por eso que vamos a avanzar ahora en una de las iniciativas para mí más poderosas, más potentes, más necesarias y que serán reconocidas por el mundo, que es nuestro gran acuerdo para la reconstrucción de la República. Un gran acuerdo nacional donde todos los venezolanos nos comprometemos en un mandato de lograr restituir esa República liberal y democrática. Y cuando vemos lo que ha sido la historia, vemos que las transiciones generalmente son suscritas por pocos actores.
Acuerdos de élites, líderes políticos o económicos, sociales, partidos. Pero nosotros a la venezolana queremos una transición donde toda la sociedad sea parte, sea escuchada, pero también asuma la responsabilidad individual de defenderla. Y para eso regreso a Venezuela, para que juntos, todos nosotros, vayamos estado por estado, municipio por municipio, parroquia por parroquia, comunidad por comunidad, vereda por vereda, hogar por hogar, escuchando, enriqueciendo y ratificando este gran acuerdo nacional.
Por eso siento que este día de hoy, entre ustedes, organizaciones políticas democráticas de Venezuela traen también sus propuestas y su visión a engranarse en todos estos anhelos, ideas, creencias que estamos formulando entre todos los venezolanos, constituye un evento histórico que así como el 22 de octubre del 2023, que celebraremos en unos pocos días, no es hoy, antes dije que era hoy, pero dentro de unos pocos días, así como ese 28 de julio, nuevamente tendremos esa oportunidad de que el mundo se admire ante lo que somos capaces de hacer los venezolanos. La primera transición que será suscrita, acompañada y enriquecida por toda una nación. Gracias a todos por su amor, por su entrega, por su vocación democrática y por su coraje.
Cada uno de ustedes son un testimonio de la enorme fuerza del bravo pueblo y la demostración de que Venezuela será libre, que Dios nos bendiga y como decía, es una lucha espiritual y por eso vamos de la mano de Dios hasta el final.
