(Madrid 07.10.26) El presidente electo venezolano Edmundo González recibió este miércoles en Madrid el Premio Defensa de la Libertad, durante la tercera edición de los Premios Influencia Hispana, un reconocimiento que dedicó a los venezolanos que, dentro y fuera del país, continúan defendiendo su derecho a vivir en libertad.

González recibió la distinción con “gratitud” y “emoción”, pero aseguró que le resulta imposible asumirla únicamente como propia. “Pienso en mi país, en los venezolanos que dentro y fuera de nuestras fronteras siguen defendiendo su derecho a vivir en libertad y en quienes han pagado un costo muy alto por hacerlo”, afirmó durante su intervención.

A partir de ese reconocimiento, el dirigente venezolano reflexionó sobre el significado de la libertad y la democracia. Señaló que la libertad no es una abstracción, sino que se expresa en condiciones concretas: poder decir lo que se piensa sin temor, organizarse, disentir y exigir cuentas a quienes gobiernan.

“Somos libres cuando podemos decir lo que pensamos sin temor, cuando podemos organizarnos, disentir, exigir cuentas a quienes gobiernan”, sostuvo.

González también reivindicó el Estado de Derecho como una condición fundamental de la libertad. “Somos libres cuando la ley protege al ciudadano y no se convierte en un instrumento contra él”, afirmó.

En su discurso, destacó además la importancia del voto como mecanismo para ejercer la libertad política.

“Y somos políticamente libres cuando podemos elegir”, señaló.

González reivindica elecciones presidenciales en Venezuela

También defendió el valor de las elecciones como mecanismo para convertir la voluntad individual en soberanía colectiva y permitir una transición política sin violencia.

“Las elecciones tienen la virtud esencial de convertir la voluntad individual en soberanía colectiva y hacen posible que una sociedad libre pueda cambiar de manos sin violencia”, afirmó.

En ese sentido, reivindicó la necesidad de celebrar elecciones presidenciales en Venezuela. “Por eso los venezolanos insistimos en la necesidad de celebrar elecciones presidenciales porque la voluntad de cambio expresada por nuestra sociedad sigue allí y debe encontrar un verdadero cauce democrático”, sostuvo.

Sin embargo, González advirtió que votar no es suficiente para garantizar una democracia. A su juicio, también son necesarias instituciones independientes, libertad de expresión, separación de poderes, garantías para las mayorías y límites para quienes ejercen el poder.

“Claro, votar no basta. La libertad necesita elecciones y necesita instituciones, jueces independientes, libertad de expresión, separación de poderes, garantías para las mayorías y límites para quien gobierna”, afirmó.

“La democracia no se mide solamente por la posibilidad de elegir a un gobernante”, añadió, antes de continuar su reflexión sobre la capacidad de las instituciones democráticas para limitar el ejercicio del poder.

“La libertad debe defenderse siempre”

González extendió su reflexión más allá del caso venezolano y llamó a defender la democracia sin importar quién ejerza el poder o cuál sea su orientación política.

“Defender la democracia exige algo más que defenderla allí donde gobiernan quienes piensan con nosotros. Exige coherencia”, señaló.

“No deberíamos encontrar justificaciones para el autoritarismo según quien lo quiera. Ni relativizar las vulneraciones a los demócratas según nuestra cercanía política o ideológica. La libertad debe defenderse siempre”, afirmó.

González Urrutia también alertó sobre el deterioro progresivo de las instituciones democráticas. Señaló que los límites al poder pueden desaparecer incluso cuando permanecen las leyes y las formas institucionales.

“Las instituciones pueden debilitarse poco a poco. Los límites al poder pueden desaparecer sin que desaparezcan las leyes”, sostuvo.

Añadió que incluso pueden mantenerse las formas de la democracia mientras se vacían de contenido. Por ello, defendió la necesidad de identificar a tiempo las señales de deterioro democrático.

“Estamos obligados a reconocer a tiempo las señales del deterioro democrático y defender las instituciones cuando todavía es posible preservarlas”, afirmó.

Venezuela: reconstruir el país y recuperar la confianza

González aseguró que Venezuela necesita recuperar plenamente su libertad, pero advirtió que el desafío va más allá de un cambio de gobierno.

“Venezuela necesita recuperar plenamente su libertad. Pero nuestra aspiración no es solamente un cambio de gobierno”, afirmó.

A su juicio, el país deberá afrontar el reto de reconstruir su economía, recuperar las condiciones para el bienestar y fortalecer las instituciones para que estén al servicio de los ciudadanos.

“Tenemos el desafío extraordinario de reconstruir un país, reconstruir su economía, recuperar las condiciones para el bienestar y fortalecer las instituciones para que estén verdaderamente al servicio de los ciudadanos”, señaló.

El dirigente venezolano situó además la confianza entre los principales desafíos de esa reconstrucción.

“Tenemos que reconstruir algo menos visible y quizás lo más difícil. La confianza”, afirmó.

Se refirió así a la necesidad de recuperar la confianza de los ciudadanos en las instituciones y la certeza de que sus derechos no dependen de la voluntad de quien gobierna.

“La certeza de que la ley los protege, de que los derechos no dependen de la voluntad de quien gobierna y de que el poder se ejerce para crear las condiciones que permitan a cada persona vivir, trabajar, expresarse y decidir con libertad y dignidad”, explicó.

González advirtió que ninguna de las conquistas democráticas puede darse por garantizada. El derecho a elegir, disentir, exigir cuentas y cambiar a los gobernantes requiere una defensa permanente.

“Pero ninguna de esas conquistas está garantizada para siempre”, afirmó.

Una comunidad hispana unida por la libertad

El venezolano también vinculó la defensa de la democracia con los lazos históricos y culturales que unen a la comunidad hispana.

“Compartimos una lengua, una historia y una cultura que han atravesado siglos y fronteras”, afirmó.

A su juicio, esa comunidad puede convertirse también en un espacio para defender principios comunes como la libertad, la democracia, la dignidad humana y el Estado de Derecho.

“Puede ser un espacio en el que afirmemos por encima de nuestras diferencias una condición común sobre la libertad, la democracia, la dignidad humana y el Estado de Derecho”, sostuvo.

González cerró su intervención reivindicando el valor de la democracia como sistema capaz de gestionar el desacuerdo sin recurrir a la violencia.

“La democracia es imperfecta, pero posee la virtud extraordinaria de permitir a las sociedades corregirse sin renunciar a la libertad”, afirmó.

“Permite el desacuerdo sin convertir al adversario en enemigo y permite que el poder cambie de manos sin recurrir a la violencia”, añadió.