(Caracas 26.25.26) En Venezuela hay escuelas donde los niños dejaron de ir todos los días. Salones donde enseñar matemáticas se volvió un acto de resistencia. Maestros que sobreviven con salarios insuficientes y familias enteras que crecieron viendo cómo el sistema educativo se deterioraba lentamente hasta convertirse, según Emiliana Vega, en una emergencia nacional.
Pero mientras millones de venezolanos abandonaban el país y las aulas perdían alumnos, docentes y recursos, también comenzó a gestarse una idea distinta: reconstruir Venezuela desde la educación.
La destrucción del sistema educativo venezolano —advierte— no solo compromete el presente de millones de niños, sino también la posibilidad misma de reconstruir el país en el futuro. Por eso, sostiene, el rescate de la educación ocupa un lugar central dentro de la propuesta de Gobierno impulsada por María Corina Machado.
En entrevista, Vega explica cómo el plan busca enfrentar el deterioro de las escuelas, recuperar aprendizajes perdidos, reincorporar a estudiantes fuera del sistema y reconstruir una profesión docente golpeada por décadas de precariedad.
“Nuestro sistema educativo ha sido destruido en estos últimos 27 años a niveles que nunca nos hubiéramos imaginado era posible”, afirma.
La académica explica que el deterioro puede medirse desde distintos ángulos: infraestructura, inversión pública, calidad académica y condiciones laborales de los docentes. Uno de los indicadores que más le preocupa es el nivel de inversión por estudiante.

Según detalla, Venezuela invierte poco más de 200 dólares al año por alumno, una cifra muy inferior a la de otros países de la región y distante de estándares internacionales. “Con esa inversión la señal que da el régimen es que no le importan nuestros niños ni prioriza su futuro”, sostiene.
Para Vega, la educación es mucho más que un servicio público. La define como la base sobre la cual una sociedad puede desarrollarse plenamente: desde acceder a empleos dignos hasta tomar mejores decisiones personales y construir ciudadanía.
La crisis también ha golpeado con fuerza a los maestros. Dque la profesión docente fue “destruida” no solo por razones salariales, sino también por el deterioro institucional y político del sistema.
“20 dólares al mes no es nada como salario”, dice al referirse al sueldo base de los educadores venezolanos. Aunque existen bonos complementarios, asegura que “cuando sumas todo no llega a 200 dólares por mes para un maestro”.
El resultado, explica, es un sistema incapaz de retener talento y garantizar estabilidad para quienes permanecen en las aulas. A esto se suman las consecuencias de la pandemia y los prolongados cierres escolares.
Vega recuerda que Venezuela mantuvo sus escuelas cerradas durante mucho más tiempo que otros países y que posteriormente muchas instituciones operaron con horarios reducidos.
“Estamos en una situación realmente de emergencia”, afirma.
Según explica, la combinación de deserción escolar, horarios limitados y pérdida de aprendizaje provocó una caída severa en competencias fundamentales como lectura y matemáticas.
La educación como eje de la reconstrucción nacional
Dentro del plan Venezuela Tierra de Gracia, la educación aparece como uno de los pilares estratégicos de una eventual transición democrática.
Vega recuerda una intervención de María Corina Machado en Harvard University, donde la dirigente resumió la importancia del tema con una frase que el equipo educativo ha convertido en consigna: “No es un ítem en la agenda Tierra de Gracia, es la agenda”.
La idea central, explica Vega, es que ninguna recuperación económica será sostenible sin capital humano preparado. En su visión, el país necesitará profesionales capacitados para reactivar industrias, atraer inversiones y reconstruir instituciones.
“No vamos a tener una economía creciente si no podemos tener el capital humano que emprenda, que llene los puestos de trabajo cuando lleguen inversiones nacionales e internacionales”, sostiene.
Pero el argumento no es únicamente económico. Para Vega, la educación también está directamente vinculada con la posibilidad de reconstruir la democracia venezolana. “Para poder convivir en democracia, para poder tener instituciones robustas donde las leyes se apliquen por igual a todos, necesitamos personas que estén educadas”.
La propuesta contempla aumentar gradualmente la inversión educativa, fortalecer las instituciones y apoyarse en cooperación internacional y organismos multilaterales para acelerar el rescate del sistema.
Recuperar a los estudiantes que dejaron de aprender
Uno de los mayores desafíos identificados por el equipo educativo es el rezago académico acumulado tras años de deterioro institucional y cierres escolares.
Para enfrentar esta situación, el plan contempla un programa denominado “Todos Aprender”, enfocado en reescolarización y recuperación intensiva de aprendizajes.
“No es solo que regresen a la escuela físicamente, sino que regresen y aprendan”, explica Vega.
La estrategia toma referencias de experiencias implementadas en países como India, México y Chile. La idea es evaluar rápidamente el nivel real de los estudiantes y agruparlos según sus competencias, especialmente en lectura y matemáticas.
Vega advierte que muchos niños venezolanos avanzaron de grado sin adquirir habilidades básicas.
“Hay muchachos que tienen edades de estar en sexto grado o cuarto grado y aún no pueden leer para aprender”.
El modelo plantea programas intensivos que podrían funcionar dentro y fuera del horario escolar, incluso con apoyo de universitarios y voluntarios capacitados.
“Son muy efectivos en corto plazo en acelerar lo que es el proceso de aprendizaje de lectoescritura y matemáticas fundacionales”, asegura.
La meta es permitir que los estudiantes recuperen rápidamente competencias esenciales y puedan reincorporarse plenamente a su trayectoria académica.
El regreso de la diáspora educativa
Otro de los temas centrales de la entrevista es el impacto de la migración venezolana sobre el sistema educativo.
Con millones de venezolanos fuera del país, Vega considera que el regreso del talento docente dependerá, en gran medida, de la capacidad de reconstruir condiciones dignas tanto para los profesionales como para sus familias.
“El problema de la destrucción de nuestro sistema educativo es un problema que tenemos que resolver tanto para los que se han quedado como para aquellos que han decidido emigrar”.
La profesora sostiene que mejorar salarios será indispensable, pero no suficiente. Muchas familias, explica, también evaluarán las oportunidades educativas disponibles para sus hijos antes de considerar un eventual retorno.
Al mismo tiempo, cree que la diáspora representa una oportunidad extraordinaria para el país.
“Estos venezolanos que se han educado en otras partes también han visto otros sistemas, han visto lo que es inversión pública en educación de calidad”.
Esa experiencia internacional, dice, podría convertirse en un activo fundamental para modernizar el sistema venezolano.
“El chavismo penetró hasta la matemática”
La crítica al contenido ideológico del sistema educativo actual ocupa otro espacio importante en la conversación.
Vega asegura que el currículo impulsado por el chavismo no busca desarrollar pensamiento crítico, sino reproducir una visión política específica.
“Es realmente impresionante lo ideologizado, cómo está el chavismo penetrando la matemática”, afirma.
La propuesta educativa de Tierra de Gracia plantea sustituir ese modelo por uno centrado en competencias académicas y socioemocionales.
La meta, explica, es formar estudiantes capaces de comunicarse, colaborar, resolver problemas y construir su propio proyecto de vida.
“El Estado debe garantizarle la formación y los recursos para poder realizarse personalmente y contribuir con el país. Ese es el rol del Estado, no es controlar todo el pensamiento”.
Inteligencia artificial y nuevas formas de enseñar
La innovación tecnológica también aparece dentro de la propuesta educativa.
Vega considera que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta importante para apoyar a los docentes, especialmente en un contexto donde muchos maestros fueron formados en instituciones deterioradas.
“La inteligencia artificial puede ser especialmente útil para apoyar al docente en la tarea de enseñanza”, afirma.
Sin embargo, insiste en que el uso de estas tecnologías debe ser gradual y responsable, particularmente en educación inicial y primaria.
“Los niños sí necesitan primero tener esos conocimientos muy fundacionales”.
El plan también contempla modelos de financiamiento educativo basados en subsidios por estudiante y libertad de elección para las familias, con participación tanto de escuelas públicas como privadas.
“Lo básico bien”
Al final de la entrevista, Vega resume cuál sería la prioridad inmediata durante una eventual transición política: recuperar las condiciones mínimas para enseñar y aprender.
“Lo básico es que los niños y niñas y jóvenes tengan la oportunidad de aprender las horas y los días necesarios con un docente preparado o apoyado para que los niños aprendan y que tengan sus materiales”.
La meta, sostiene, es mucho más profunda que reparar escuelas o modificar programas académicos. Se trata de reconstruir el principal activo del país: su gente.
“Nuestro verdadero potencial como país no son los barriles, el petróleo, es nuestra gente”.
