Juan Pablo García regresó a Venezuela después de siete años de exilio y aseguró que encontró un país cuya crisis se ha profundizado. “La Venezuela de hace 7 años era muy mala, esta Venezuela sigue, se profundizó la crisis y es totalmente un desastre”, afirmó. El dirigente sostuvo además que el país se encuentra “en un Estado totalmente fallido, Estado forajido, un régimen que desprecia a la gente”.
García describió el exilio como una experiencia marcada por la separación familiar y las dificultades económicas. “Yo volví, estoy acá después de 7 años. Nada fácil, la separación, el exilio es una tortura”, expresó. “El exilio, el separarte a ti de la familia es algo muy malo, yo no se lo recomiendo a nadie”, añadió.
El dirigente relató que durante esos años estuvo separado de sus hijos, esposa, amigos y demás familiares. Recordó que llegó a pasar largos períodos sin comunicarse con sus seres queridos y que su hijo menor tenía 11 años cuando dejó de verlo durante un período prolongado. “Recuerdo que tuve casi un mes y medio sin comunicarme con mi familia”, contó. También señaló que llegó a estar casi un año y medio sin ver a su hijo.
García explicó que primero se trasladó a Bogotá, Colombia, pero tuvo que abandonar ese país debido a la persecución que, según relató, continuaba en su contra. “La vida corría peligro y tuve que irme, entonces tuve que salir inmediatamente a España”, afirmó. Para el dirigente, la distancia también tuvo un peso emocional: “Estando en Bogotá te sentías cerca del país, estando en Europa es mucho más lejos, lejísimo”.
El regreso estuvo marcado por sentimientos encontrados y por el reencuentro con sus hijos. García contó que tenía ocho años sin ver a dos de ellos y que todavía no había conocido a su nieto Pablo Elías. “Creo que lo voy a abrazar en estas próximas horas”, afirmó.
A su regreso, García aseguró que no pretende permanecer al margen de la política. “Hoy vuelvo a mi patria, hoy vuelvo a mi país y vuelvo a Monagas, mi tierra natal, pero no vengo a quedarme callado”, manifestó. “Vengo a seguir haciendo lo que sé hacer: hacer de la política una voz de los que no tienen voz, voy a seguir reclamando y voy a seguir luchando por la libertad de los venezolanos”, añadió.
El dirigente también relató las dificultades económicas que enfrentó durante sus años fuera de Venezuela. “Esos 7 años los viví fuera del país como dicen pasando vaina”, afirmó. García contó que tuvo problemas para conseguir trabajo y subsistir: “A mí no me gusta decir esto, pasé hambre, pasé hambre, a veces no tenía para desayunar, y cuando desayunaba no tenía para almorzar. Lloraba”.
Durante ese período, García destacó el respaldo de sus familiares. “En estos 7 años de exilio, mi familia fueron mi sostén, fueron mi punto de apoyo, por eso es que la familia es lo primero”, afirmó. También expresó su agradecimiento a sus hermanos, sobrinos y tíos.
Tras su llegada, García agradeció el recibimiento que recibió y destacó la actitud de los venezolanos. “Le agradezco la forma, el recibimiento que me hicieron ayer, le agradezco a la gente, la gente tiene ese espíritu de esperanza”, señaló. Al mismo tiempo, aseguró que le produjo dolor encontrarse con la situación del país. “Me duele como he encontrado totalmente al país… un país donde no existe Estado”, afirmó.
Entre sus primeros planes está reencontrarse con su familia y con personas cercanas. “Primero, abrazar a mis hijos, a mi familia, y luego abrazar a mi equipo, abrazar a mi gente”, explicó. También señaló que visitará el cementerio para acudir a las tumbas de sus padres y de amigos y familiares que fallecieron durante sus años fuera del país.
García afirmó que también quiere recorrer el estado Monagas y hablar con sus habitantes. “Voy a hablar con la gente, voy a visitar a la gente porque yo creo que eso es lo que tenemos que hacer los políticos: oír a la gente”, sostuvo.
Sobre su tierra natal, destacó especialmente la personalidad de sus habitantes. “Extraño de Monagas el calor del monaguense, la alegría del monaguense, lo cordial, lo amable que es el monaguense”, expresó. García aseguró que espera reencontrarse con ese carácter de alegría, entusiasmo y optimismo pese a las circunstancias que atraviesa el país.
Por su parte, Richard Blanco Cabrera también recordó el momento en que tuvo que abandonar Venezuela y las emociones asociadas al exilio. “Lo que pensé era que por supuesto estaba dejando a mi país… sentí que se me estaba perdiendo el tiempo en ese andar hacia un sitio desconocido”, relató.
Blanco recordó que al salir del país pensó en las luchas que habían desarrollado en busca de “un mejor país, una verdadera democracia de oportunidades”. También señaló que una de las principales preocupaciones de quienes viven en el exilio es la familia. “Algo que no olvida un exiliado que es a su familia”, afirmó.
El dirigente describió la distancia y la ausencia de las costumbres cotidianas como parte de la experiencia del exilio. “Yo creo que el exilio te obliga a pensar que estás allí sin los tuyos, sin los que estás acostumbrados”, expresó. “Uno se acostumbra a su arepa, uno se acostumbra a su empanada, a saludar a los vecinos, a la gente y por supuesto a la lucha que veníamos dando”, añadió.
Blanco recordó que cruzó la frontera en 2019 y que en ese momento comenzó a encontrarse con venezolanos que abandonaban el país. “La gente cruzaba buscando nuevos derroteros, buscando irse a nuevos países para hacer una vida distinta a la que no le permitieron hacer en Venezuela por la persecución, por el hostigamiento”, relató.
El dirigente explicó que su salida estuvo precedida por años de persecución política. “Fui uno de los primeros presos políticos del régimen de Hugo Chávez y posteriormente la persecución, como la mayoría de los venezolanos”, afirmó. También señaló que tuvo que abandonar Venezuela después de que se allanara su inmunidad parlamentaria y que durante siete años vivió en Argentina, desde donde continuó levantando su voz.
Blanco recordó además uno de los objetos que conservó durante el exilio: un cuadro de Caracas que recibió como regalo antes de partir. “Me hicieron un regalo, un cuadro de Caracas, pero me lo firmaron todos, una carta que me dieron todos los factores políticos”, relató.
Tras siete años fuera del país, Blanco aseguró que su regreso representa una nueva etapa. “Hoy gracias a Dios estamos de retorno a la espera de que todos nos podamos reincorporar en este proceso de reconstrucción de Venezuela y una democracia verdadera en nuestro país”, afirmó.
El dirigente también relató uno de los momentos más difíciles que vivió durante el exilio: la muerte de su madre. Contó que habló con ella por teléfono a las 9 de la noche y que horas después recibió una llamada para informarle de su fallecimiento. “Intenté hacer diligencias para saber si me podía retornar pero no, por supuesto, no pude lograrlo. Es un golpe mortal para cualquiera”, relató.
Blanco señaló que otros venezolanos en el exilio también han enfrentado la pérdida de familiares y amigos lejos del país. “Todos los venezolanos que estamos en el exilio que se nos han muerto familiares, que se nos han ido amigos, recibimos eso como un dolor fuerte”, afirmó.
El retorno también estuvo acompañado por la emoción de volver a pisar territorio venezolano. Blanco contó que comenzó a sentirla durante el vuelo, cuando identificó que estaba llegando al país, y especialmente durante el aterrizaje en Catia La Mar. “Para mí fue una gran emoción”, recordó.
Blanco destacó su vínculo con Venezuela y, particularmente, con Caracas. “No hay nada como Venezuela”, afirmó. El dirigente aseguró que el país cuenta con mares, trabajadores, profesionales y artistas, y destacó que Venezuela es “el país de nuestros anhelos”.
Tras su regreso, Blanco aseguró que su intención es continuar trabajando por quienes permanecen fuera del país. “Seguimos luchando para que no solamente seamos nosotros sino todos los que estamos exiliados que quieran venir, que quieran y deben renovar su buena con Venezuela, sus esperanzas, retornen”, manifestó.
El dirigente también habló de su nieta Aitana, a quien dejó en Argentina y espera que pueda conocer Venezuela. “Viene una lucha por mi nieta Aitana, que la dejé en Argentina para que venga a conocer la tierra de su madre y de sus abuelos”, afirmó.
Blanco aseguró además que espera el regreso de María Corina Machado. “Esperar que retorne nuestra líder fundamental María Corina Machado”, expresó. Recordó que Machado ha dicho que tiene preparada su maleta para volver al país y afirmó: “Todos los que estamos en el exilio teníamos nuestra maletica preparada”.
Finalmente, Blanco hizo un llamado a los venezolanos que permanecen fuera del país: “Que se preparen, que se preparen con su maletica porque Venezuela va a cambiar”. También señaló que el país necesitará nuevamente el conocimiento adquirido por los venezolanos durante sus años fuera. “Vamos a necesitar el apoyo y el conocimiento de esa gran diáspora que bueno aprendió nuevas culturas, aprendió cómo se hacen las cosas de manera eficiente y que retorne el talento que se tuvo que ir algún día”, concluyó.
