‘‘La fe es la esperanza a los que no vemos, es creer en una razón desde el alma y el corazón, es la esencia de lo oculto y el suave roció de una ilusión que hará que lo inexistente se haga realidad”.
Las calles de Venezuela lloran en silencio, un dolor inconsolable, los pueblos de la gran patria que libertara Bolívar se sucumben en el olvido, ver en cada cara de un niño, hombre, mujer y ancianos la desesperanza me hacen sentir una sensación en el alma que es como si te desgarraran desde adentro, y parte de mí se esfumara al punto de sentirme vacío.
Escucho en silencio los árboles y miro atónito en el horizonte de esta gran nación dándome cuenta que las palabras que pudieran salir de mi boca tal vez no impactaran en nada, pero luego vuelvo a mirar y descubro que no es con silencio que lograré desapartar la fe que hará que la esperanza florezca en medio de la nada y cause el impacto que necesita nuestra tierra para despertar del dolor que esclaviza nuestra alma, es con acción, es gritando con brío, que romperemos las cadenas que nos atan.
Hermano venezolano, tal vez hemos escuchado miles de promesas, muchas de ellas mentiras que nos han llevado a vivir en el desánimo que atravesamos, y peor aún consumidos en la desesperanza, hemos olvidado a DIOS, veo como le hemos otorgado a los espíritus del mal nuestra voluntad, y hemos dejado nos encadenen.
Pues digo, es hora de sacudirnos las cadenas que nos oprimen, buscar de Dios, no importa cuál sea tu religión, activar la fe y humillar los demonios que esclavizan nuestra amada Venezuela, creer en Dios todopoderoso, sin el nada somos. Levántate y se valiente. La gloria de Venezuela está lista, es hora de reclamar nuestra libertad y creer que este país será grande gracias a la acción de nuestras manos.
La fe sin acción, no es fe. Actúa… Dejemos de jugar, el tiempo no espera y nuestros hijos nos necesitan.
