A lo largo de la historia venezolana, desde la fundación de la primera República hasta nuestros días, hemos visto interactuar a los denominados «mercaderes de la política», es decir a aquellos que comercian y negocian el poder, sin tener principios, ética, coherencia o la mínima responsabilidad con las demandas de la sociedad.
En los últimos 20 años, en el contexto político venezolano, el ciudadano ha estado expuesto a continuos intentos de manipulación por parte de los representantes del narco régimen y de los mismos «mercaderes de la política», es decir falsos opositores que le hacen la comparsa a los criminales, quienes usando la neo lengua y la tergiversación de conceptos buscan crear matrices de opinión para intentar normalizar la crisis y cada disparate que se les ocurre a los esbirros.
Las palabras política, democracia y libertad, son continuamente utilizadas por individuos mal intencionados, por estos mercaderes que desde sus trincheras partidistas impuestas, pretenden manipular al ciudadano, para oxigenar y lograr la continuidad en el poder del sistema criminal que nuevamente busca disfrazarse de demócrata.
El ciudadano ha mantenido una actitud resilente, pues pese a la profunda crisis en la que sumergieron a nuestra nación, vemos como la sociedad se resiste y mantiene su lucha; lucha que se ha dado desde las urnas electorales (estrategia estéril actualmente), hasta en el asfalto, marchando, protestando y exigiendo la salida de los criminales del poder.
Hoy vemos nuevamente como los tentáculos del régimen imponen en diferentes partidos que están secuestrados, a estos mercaderes de la política, individuos sin escrúpulos que tienen como premisa unos cuantos «churupos» a cambio de ser actores en una obra de teatro que pretende simular eventos democráticos en los próximos meses en nuestro país, mercaderes que operaron fuertemente en ocasiones pasadas en donde las insurrecciones lograron desestabilizar al Estado fallido y atraer la atención de la comunidad internacional, pero que fueron neutralizadas por diálogos, guisos y falsos comicios electorales celebrados sobre la sangre de cientos de guerreros que dieron su vida por la Libertad.
Año y medio después de la toma de posesión del presidente interino, el ciudadano sigue esperando por la materialización de las propuestas realizadas por este, pues toda Venezuela, inclusive la comunidad internacional, saben que no quedan ni estrategias electorales, ni diálogos ni otro tipo de presión diplomática con individuos a los que la justicia internacional acusó de varios delitos e incluso ofreció recompensas para su captura.
Es una obligación de la dirigencia política COHERENTE, denunciar todo acto de cooperación y cohabitación con el régimen, alertar a la ciudadanía ante el nuevo intento de manipulación, pues ya no se trata de oxigenar a un régimen convencional, sino de cooperar con criminales internacionales ante el hecho de participar y cohabitar en todo ese aparataje criminal y de mafias, que una vez más busca montar un circo electoral y desalojar a la Asamblea Nacional Legítima.
«La verdad nos hará libres».
Lcda. Mercedes Ramirez
Afiliada a Vente Táchira
