Transcurría enero del año 1958, la salida de Marcos Pérez Jiménez abre paso a la nueva democracia en Venezuela, los partidos políticos se adueñan del país, comienza la repartición de cuotas y poder. La salida de “el gocho” daba paso a la instalación del principio de nuestra decadencia. Año 1959, también en enero, Fidel entraría triunfal a La Habana, lugar que desde entonces se convertiría en la cabeza del pulpo que aun intenta tomar el control de América.
En Venezuela transcurren cuarenta años de corrupción, pactos a espaldas, y sinvergüenzuras. Gobiernos viejos y nuevos, pasados y futuros siempre aplicarían la misma estrategia que poco a poco hundiría al país al punto de clamar por un supuesto mesías. Llegará de verde oliva, con miedo. Aquel «valiente» soldado no soltó ni un disparo aquella noche del año 92, los boinas rojas las guardarían para los siguientes 20 años de represión. El régimen cubano daría el incentivo.
América en general, parece tener cierta debilidad frente a las ideas socialistas y comunistas, tanto es así que aún hoy viviendo sumergidos en el caos que trajo la izquierda al que fue el país más próspero de América (exceptuando siempre al gigante del norte), los países del hemisferio conservan cierta inclinación por estas macabras ideas.
Desde México, pasando por Centroamérica, las islas del Caribe y llegando incluso a Argentina hemos tenido el infortunio de presenciar líderes de izquierda llegando al poder. Para el año 2010 casi la totalidad de América del sur estaba tomada por gobiernos socialistas. Poca casualidad, campañas pagadas con el crudo venezolano y articuladas desde una isla del Caribe, antes famosa por su azúcar.
López Obrador, y la vuelta del Kirchnerismo. Maduro aferrado al poder, el interinato negociando, y la hegemonía de la revolución cubana que dejó de serlo. América hoy se encuentra en una lucha más allá del ideal político, pero que está pintada de un color notorio: rojo como la sangre. El socialismo se encarga de sembrar miedo, adoctrinar y asesinar. Cuba, y ahora Venezuela maniobran para obtener el control del continente.
Chile y Brasil, aparentemente saneados hoy se enfrentan a situaciones adversas. Presiones al presidente Piñera y la excarcelación de Lula siguen moviendo al continente. El Foro de Sao Paulo trabaja a gran velocidad y parece volver a condenar a América.
¿Es América un continente destinado a la miseria, el tercermundismo y la desidia que provoca el socialismo? Ojalá la respuesta fuese más compleja, ojalá pudiésemos tardar años averiguando si nuestro continente está realmente preparada para ser libre. Para nuestra desgracia, no es así. La respuesta podemos encontrarla en unas sencillas líneas, quizás pocas palabras que reflejan el motivo de la imposibilidad de alejarse América de los regímenes socialistas que la quieren ver desangrada.
«Lamentablemente, la respuesta no está realmente en duda. La verdad es demasiado desagradable, y por eso Latinoamérica es extremadamente vulnerable a las interpretaciones históricas y a los proyectos políticos construidos sobre la mentira, o que apelan a la verdad sólo a medias». – Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario.
Sin embargo, la salida de Evo Morales nos da una cierta alegría, quizás no estamos del todo mal, quizás aún existe un rayo de esperanza en el futuro de América. Bukele en el Salvador, Piñera restableciendo la calma en Chile. Perú y Ecuador firmes. Quizás, sea momento de la libertad y de dejar atrás a zurdamerica para entonces, por fin, dejar de lado todos los grandes males que como continente hemos arrastrado durante siglos.
@alvarojardim99
