Los venezolanos lo hemos intentado todo en esta gesta por la libertad: diálogos, marchas, paros, plebiscitos, elecciones, desobediencia cívica y otras tantas formas de lucha cívica contra el chavismo. Todos estos escenarios, si bien han sido insuficientes, nos han permitido mostrarle al mundo la naturaleza criminal del chavismo y sus pretensiones de entregar la soberanía nacional a los más oscuros intereses que han azotado nuestro continente.
Todo esto nos lleva a dos conclusiones: 1) caso Venezuela es un asunto de seguridad hemisférica, por lo que su solución no es competencia única de los venezolanos. 2) La estocada final para desplazar al Estado criminal sólo se puede mediante el uso o amenaza creíble de fuerza (coalición liberadora) lo cual se escapa de nuestras manos; sin embargo, la realidad es que todo lo que precede a ese momento. SÍ está en nuestras manos.
La guerra no convencional se juega en diferentes tableros; la opinión pública, medidas de presión económica y diplomática, alineamiento de fuerzas democráticas y demás acciones de esta índole hoy en día pueden ser tan eficaces como un despliegue militar, esto significa que, a pesar de no contar con el poder de fuego, los venezolanos aún jugamos un rol decisivo en esta lucha:
Políticos y ciudadanos tenemos la responsabilidad de:
-Influir en la opinión pública para generar una matriz de opinión de un quiebre real del sistema mafioso.
-Informar a nuestros conciudadanos sobre la hija de ruta a seguir, construir masa crítica mediante el trabajo de base.
-Denunciar todo acto de corrupción, venga de donde venga.
-Articularnos políticamente para desplazar EL SISTEMA y no sólo al régimen.
-Rechazar cualquier intento de transacción en la que se sostenga el status quo imperante.
Aún queda mucho por hacer, por eso tenemos el DEBER de seguir luchando a diario para desplazar el socialismo y su sistema de mafias. La llegada del «Día D» depende enteramente de la suma de todos nuestros esfuerzos ¡No podemos claudicar!
