Enero del presente año, el mes de la esperanza para muchos de nosotros. Enero fue un mes en el cuál, una inmensa mayoría de venezolanos decidió confiar una vez más en la Asamblea electa. Necesitábamos una esperanza y la Asamblea Nacional junto a la Constitución nos abrían un nuevo camino para la recuperación de nuestra libertad.

El veintitrés de enero el país se volcaría una vez más a la calle, se levantaba una nueva bandera. Un hombre y nombre fresco, con un discurso un poco vago, pero incluso eso lo hizo ver como un chamo nuevo, lejano a las políticas del pasado, y a los colaboracionistas de siempre, que ya nos habían vendido un par de veces.

Aquel veintitrés de enero todos los que estuvimos en la calle, y aquellos que no, nos entusiasmamos con la estrategia a seguir, por primera vez en tantos años había una estrategia clara, abalada por la Constitución, de la mano de un líder nuevo y con ganas de hacer respetar el nombre de Venezuela, este es el año, vamos a ser libres, o eso pensamos…

Un mes después la esperanza sigue ahí pero comienzan a verse las costuras, la ayuda humanitaria que debió entrar «Si o si», no entró. La ley de Amnistía es rechazada en los cuarteles; segunda estrategia fallida. El mundo está de nuestro lado. Brasil, Colombia y Estados Unidos aprietan, dan su respaldo incondicional a la presidencia interina, el primero de los puntos de aquel veintitrés parece inminente.

La presión en la calle no cesa. El Presidente levanta la voz y rechaza cualquier posibilidad de diálogo. Comienzan las sanciones. Llegan los primeros apagones, Venezuela en caos. Los voceros de los aliados son cada vez más duros y frontales con el régimen. Los ciudadanos respaldan al Presidente (e), el alzamiento del treinta de abril. Todo parece dado, va a cesar la usurpación…

Se filtran rumores de que existen conversaciones, aunque la inmensa mayoría los rechaza, tenemos esperanza en que no sea tan malo como parece. Guaidó confirma las conversaciones, no puede ser tan malo, están negociando la salida, veamos las condiciones… El diálogo se realiza en Noruega, país que no reconoce a Guaidó como Presidente (e), primer error. Están negociando desde la posición de quien solicita y no de quien impone. Stalin preside la comisión de enviados a Noruega, segundo error. El diálogo se muda a Barbados, sigues dando oxígeno y tiempo al régimen, tercer strike señor Presidente.

Estados Unidos decide tomar la batuta y sanciona. Embargo total. Llegó la hora, van a levantarse de la mesa y tienes el momento perfecto para invocar el 187.11, TIAR y R2P. Nuevamente los aliados le hacen la tarea, nuevamente la desprecian y se tranca el juego. El régimen no negociará si no se levantan las sanciones y Estados Unidos no lo hará. Partida trancada, como si fuese un dominó de domingo…

Hoy la vocería de la presidencia interina parece llevarla una de las personas que ejemplifican el fracaso de la política venezolana. Un sinvergüenza que deja ver que se acercan elecciones, y que quienes no lo apoyan, están lejos de la toma de decisiones; un personaje que de tener que competir uno a uno con casi cualquier otro político de esta República, no ganaría ni un consejo comunal. El que hoy está mejor, aunque el país está peor. Al menos a alguien le fue bien en Barbados.

Los aliados han hablado de su rechazo a unas elecciones con Maduro y Guaidó, pero desde la AN y la presidencia están haciéndole campaña al varguense, en lugar de ocuparse de cumplir el primero de los tres puntos. En enero parecía que el cese de la usurpación era inminente, hoy parece que lo único que se acerca vertiginosamente es una nueva farsa para dar legitimidad al régimen, pero sepan señores de la Asamblea Nacional, y sepa señor Presidente, que la inmensa mayoría de los venezolanos optará por la abstención al igual que en el año 2018. Si ustedes deciden vender una vez más el esfuerzo de los venezolanos por unas cuotas de poder, el país los dejará solos.

Han pasado siete meses desde aquella toma de poder en la cual se planteó una ruta clara, la ruta que todos gritamos y abrazamos como nuestra, la estrategia que por fin nos llevaría a la libertad. Compuesta por tres puntos, respaldada por más de cincuenta países, el camino por el cual todos los que estuvimos en la calle aquel veintitrés hubiese dado su vida. Hoy de esa ruta de tres pasos, no se ha dado el primero, y algunos pretenden saltarlo para llegar directamente al parapeto del tercero, porque no van a existir elecciones libre mientras las mafias tengan el poder, podrán hacer un show anunciando que negociaron elecciones, pero no serán libres.

Puede que sinvergüenzas como Stalin tengan todo el tiempo del mundo, pero el país real, los ciudadanos, los niños enfermos en los hospitales, todos los que deben comer de la basura, aquellos que cada día deben mendigar para sobrevivir, no tienen otro año. Muchas de estas personas ni siquiera tendrán la posibilidad de ver nacer un nuevo año.

Se ha comenzado a hablar de la posibilidad de que la presidencia continué en enero del siguiente año, aún quedan cuatro meses para culminar el año ¿debemos asumir que no harán nada hasta entonces?

@AlvaroJardim99