Entre las sombras de una ciudad en tinieblas, donde las ventanillas de los edificios muestran la eterna búsqueda de almas vacías. Aquí vivo, aquí sobrevivo.

Subsistiendo por aquellas calles entre la angustia y el recelo, donde el dolor es parte del día a día y el sufrimiento amigo de la monotonía donde ya no se ve la luz del sol, sino la oscuridad de un corazón. Vivo en la ciudad, donde falta el oxígeno y el agua tiene sabor amargo de la desolación

La rutina hace cambios sin aviso, los días pasan preguntando como sobrevivir al siguiente pasando innumerables horas en grandes colas para conseguir al menos un poco de agua o en algunos casos comida.

Él día se ha convertido en eternas luchas en la selva de concreto, donde reina la tiranía del dolor. Donde no hablan los que pueden hablar, y a los mudos les toca luchar anhelando el sueño de la libertad.

Gritos ahogados en plena oscuridad se han escuchar, perturbando aquel silencio con consignas y algunas cacerolas en contra del tirano que en el palacio de gobierno se busca en perpetuar.

Aquí vivo, aquí sobrevivo orando por las vidas de aquellos a los que la muerte sorprende durante las horas de oscuridad. Orando por la liberación de quienes se encuentran secuestrados por un dictador al que la vida no ha de importar.

Algunos dicen que nuestro presente ha de cambiar mientras otros simplemente lo buscan en cambiar y si algo he de asegurar que solos esta lucha no podremos dar y aunque suene un poco impreciso no es más que la mera verdad.

 

@araqueedioverth