(Baruta. 28/02/2019) Con mucho optimismo se está materializando la Transición a la Libertad en Venezuela. Las recientes declaraciones del Presidente de los EEUU Donald Trump, manifiestan en sí mismo inequívocamente, que existe una conexión que rebasa la propias circunstancia de los hechos de una coyuntura política de un país. Ello puede confundir nuestra percepción y sólo mirar un aspecto material, que se trasluce para los seres humanos en política; olvidamos un aspecto de vital importancia, como lo es el que estamos conectados a un cambio a otro nivel de compresión de esos hechos. Los hechos que han sido historia comienzan a gritar todas esas realidades que unen sentimientos de lucha y cambio, que se traducen en acciones, ejemplo de ello, es que nadie se pudo imaginar el decidido respaldo a nuestra democracia por los países del mundo.
En esa misma proporción, esos países se han dado cuenta y experimentan esa conexión con la tragedia venezolana, han desarrollado una solidaridad poco conocida en el mundo, para entender todos esos hechos. Ello es inmensamente significativo para el desenlace de este proceso de cambio, pues son el resultado de un liderazgo coherente que ha escogido otras formas de expresión, un liderazgo que refleja la lucha en resistencia y constante con los hechos reales del daño que ha causado durante décadas en nuestro país el Castro-Comunismo invasor, y los traidores internos que han sido identificados y puestos en evidencia. Ese liderazgo ha impulsado las consecuencias políticas de nuevos cambios, muchos no quieren darse cuenta que ya el dialogo con este gobierno no tiene cabida, que en este estado no se puede negociar las libertades de un pueblo por actos y composiciones electorales que conducen a hechos fraudulentos, que motivaron las abstenciones de muchos venezolanos que tuvieron una forma de expresión inequívoca para señalar sus verdades.
El contacto con esa realidad y sus manifestaciones en la calle, han mostrado las caras y la madurez por el cambio y la libertad, llevó a declaraciones de potencias mundiales como los EEUU, que han señalado que está dentro de sus objetivos deslastrar a Venezuela y otros países del Socialismo, con ello, se entiende haber llegado a tal estado de comprensión y conexión con nuestra tragedia, que todos podemos visualizar con esperanza que pronto alcanzaremos el camino al desarrollo, a la creación de oportunidades y riqueza, al respeto a los derechos individuales en un marco de desarrollo humano, científico y tecnológico, dentro de un estado de respeto por las instituciones, la democracia, y las libertades económicas.
No se puede entender como la Fuerza Armada Nacional, se convirtió en una negación de su propia existencia histórica. Es una fuerza que lucha en contra de sus hermanos, sin ideal de “Patria”, con armas dispuestas a ser usadas para defender el terror y la muerte, no es nacional, mucho menos unánime porque no interpretan el sentimiento estricto del sufrimiento de los venezolanos por perder su soberanía y su vida. Si esa negación no existiera, contaríamos con nuestras libertades, no con las muertes de manifestantes y su futuro. Ello impulsó el riesgo y desesperanza a nuestra Venezuela y a toda la región, pues ha recibido una peregrinación de unos 3.000.000 de venezolanos, en una respuesta desesperada para lograr sobrevivir al proyecto político destructivo así como a los baños de sangre y muerte, que nos fue implantado por un prócer del mal y sus fuerzas Castro-Comunistas invasoras.
Sin embargo, un juramento contactó con el imperio de la Ley para empezar a devolver nuestra democracia y soberanía empezando en la Asamblea Nacional. Gracias a ese milagro conseguido con la misericordia del Eterno y las organizaciones regionales como el Grupo de Lima, La OEA y los países del mundo, han puesto en evidencia las características de las operaciones criminales de este gobierno, de allí, que todos los venezolanos que amamos la democracia, nuestra historia, nuestra Venezuela, podemos estar más seguros, de que nuestro país y la región pronto alcanzará la Libertad.
Rolando Hernández G.
