Soy Venezolana, nacida en el país más rico del mundo, donde dicha riqueza está en su gente, en sus calles en sus paisajes y en cada venezolano luchador; cabe destacar somos 30.000.000 millones.
Hoy día tengo 26 años llenos de anécdotas, que son como cicatrices que jamás olvidaré, por lo que suelo recordar lo que alguna vez fuimos como nación. No puedo evitar que se me empañen los ojos al recordarlas, uno de esos recuerdos tan preciados son esas navidades que he pasado en mi amada Venezuela, sin importar el rincón donde me encontrara, automáticamente se convertía en inolvidable, desde muy chica añoraba que esta fecha llegara pronto, ver a toda mi familia unida era el mejor regalo que el Niño Jesús me podía obsequiar; primos, tíos, abuelos, amigos y hasta desconocidos, se sentaban en una sola mesa para celebrar dicha fiesta, donde la felicidad, la satisfacción y la paz eran protagonistas, estoy segura que esto se repetía en cada hogar venezolano.
Pero de pronto todo empezó a cambiar bruscamente, cada vez teníamos que retirar un asiento de nuestra mesa, observando con gran impotencia en lo que se estaba convirtiendo mi país, año tras año fue igual, sumando 20 años de destrucción masiva, claro que sabemos quién fue y quien es nuestro enemigo, los venezolanos estamos claros que el socialismos de siglo es el gran responsable.
La crisis avanza y no podemos evitar que la navidad esté más cerca cada día, pero sin duda alguna, hoy nuestro país es distinto, la mayoría de hogares están divididos, producto a una diáspora sin precedentes en nuestra región, todo ello producido por los efectos de las medidas tomada por la dictadura, donde nada fue casual, de lo contrario fue planificado a la perfección, para lograr la separación de nuestra familia.
Por mucho tiempo he observado como familiares, amigos y vecinos dejan nuestro país, dejando todo atrás en busca de un mejor porvenir para su familia, no existen palabras para describir lo que sucede, nuestros días ya se tornan en blanco y negro.
Tantas batallas, tantas lágrimas, pero en especial tantas sonrisas hemos dado por nuestra Venezuela, sé que no será fácil nuestra reconstrucción, pero en cada venezolano se encuentra ese grano de arena necesario para dar el gran paso.
Hoy día son más de tres millones de connacionales por todo el mundo, que finalmente no le dieron un adiós a Venezuela sino un hasta luego; sé que Dios nos tiene a los venezolanos preparadas buenas épocas, pronto con la ayuda de todos recuperaremos nuestra libertad y cada corazón que esta regado en este inmenso mundo volverá a esta tierra, claro que imagino ese día, porque nacimos en esta rivera y moriremos entre sus brazos. Nos rencontraremos pronto.
Magexis Angarita.
Coord. Organización Vente Joven Dtto Capital.
