(Bolívar 06.06.18) Actualmente la situación en Venezuela se ha deteriorado vertiginosamente. El desabastecimiento crónico es uno de los males que asola a la población venezolana.
En el mercado nacional han desaparecido los antibióticos, analgésicos, retrovirales, vacunas, antidepresivos, quimioterapias y medicinas para trasplantados y portadores de VIH, entre una lista de más de 3.000 productos que no están disponibles.
La grave escasez llevó a la población y a la Asamblea Nacional a solicitar que se abra un canal humanitario para que entren medicinas y alimentos. Lamentablemente esta solicitud ha sido rechazada por el régimen en reiteradas oportunidades por considerar que podría dar lugar a una invasión militar encubierta. Sin embargo, la realidad que viven los venezolanos es dramática, niveles alarmantes de desnutrición, tanto infantil, como en adolescentes y adultos.
El escenario económico en Venezuela contrasta con la recuperación que se vive en general en Latinoamérica. Mientras el resto de los países de la región muestran cifras positivas, en Venezuela, se habla de hiperinflación, caída de la producción petrolera, cierre de empresas y destrucción del campo venezolano.
El actual régimen, después de 20 años en el poder no da señales de querer recuperar la calidad de vida de la gente, no habla de propuestas productivas. Es imposible recuperar la economía del país únicamente con bonos, se necesita un impulso con inversiones, respeto a la propiedad privada y un marco jurídico que le de confianza a los emprendedores y empresarios. Esto nos lleva inevitablemente a un cambio de gobierno y en el modelo político, social y económico. En el Estado Bolívar seguiremos impulsando la dimisión.
Tal y como lo ha expresado María Corina Machado, esa energía que hemos invertido en combatir la tiranía, en resistir durante dos décadas tantos atropellos, la aplicaremos para la restitución de la República, con pilares éticos muy sólidos.
