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  • Por primera vez un venezolano es electo vicepresidente de la Federación Internacional de Juventudes Liberales (IFLRY)

    Por primera vez un venezolano es electo vicepresidente de la Federación Internacional de Juventudes Liberales (IFLRY)

    Pedro Urruchurtu, de Vente Venezuela, es miembro de la directiva de la organización juvenil afín a la Internacional Liberal 

    (Acra. 07/03/2018) El fin de semana pasado, el coordinador nacional de Formación de Cuadros de Vente Venezuela, Pedro Urruchurtu, fue electo como Vicepresidente de la Federación Internacional de Juventudes Liberales (IFLRY, en inglés – International Federation of Liberal Youth), convirtiéndose así en el primer venezolano en obtener dicho puesto, con una de las votaciones más altas de la historia de ese organismo.

    La elección, que tuvo lugar en Acra, Ghana, en el marco de la 43° Asamblea General de IFLRY, contó con la presencia de participantes y organizaciones liberales de todo el mundo, así como sus estructuras juveniles, quienes escogieron a su nueva directiva para los próximos dos años, compuesta por jóvenes de Alemania, Líbano, Noruega, Dinamarca, Ucrania, Bulgaria y Venezuela.

    La campaña de Urruchurtu, que tuvo por nombre “¡Vamos por la Libertad!”, fue acogida con éxito por los miembros de la federación, quienes además reconocen la lucha que Vente Venezuela y su juventud dan por la libertad.

    “Ese era precisamente el objetivo de nuestra frase central de campaña; ir por la libertad tiene un compromiso implícito con lograr la libertad de Venezuela, pero también de consolidarla y hacerla más fuerte en los países que la tienen abiertamente y que la defienden constantemente. Es un llamado permanente a luchar por la libertad entre aquellos que enfrentamos desafíos similares que la amenazan y aquellos que nos ayudan a recuperarla”, manifestó el recién electo Vicepresidente.

    La nominación de Urruchurtu, apoyada por Vente Joven y realizada por la Juventud Liberal de Suecia (LUF), es resultado de años de trabajo y relación con la organización juvenil afín a la Internacional Liberal. Vente ha estado vinculada con IFLRY desde el año 2014. Desde entonces, ha recibido dos premios -el Freedom Award 2015, en República Dominicana, y el Premio 70° Aniversario de IFLRY 2017, en Grecia-.

    Además, desde 2016, Pedro Urruchurtu ha fungido como Director del Programa para América Latina de la federación y recientemente, en diciembre del año pasado, Vente Joven se convirtió en miembro de la organización, durante su Asamblea General realizada en el Líbano.

    “Hoy nos reconocen como un partido coherente, sólido y comprometido con la libertad. Hoy otorgan esta confianza a un venezolano por primera vez, pero, a su vez, nos dan la responsabilidad de que ese ejemplo que damos desde Venezuela sea una bandera y una referencia inspiradora a nivel mundial, al otorgarnos una silla directiva que deberá conducir las riendas de la juventud liberal universal, bajo el lema #GlobalizandoLaLibertad”, manifestó el titular de Formación de Vente Venezuela.

    La Federación Internacional de Juventudes Liberales (IFLRY) es un organismo con más de 70 años de historia y más de 70 organizaciones miembros de todo el mundo. Con el triunfo de Urruchurtu también es primera vez que un latinoamericano obtiene una vicepresidencia de IFLRY.

  • Pedro Urruchurtu: Hay que organizar a los ciudadanos para que se rebelen y alcancemos la libertad

    Pedro Urruchurtu: Hay que organizar a los ciudadanos para que se rebelen y alcancemos la libertad

    El politólogo asegura que hay un quiebre inocultable en el régimen

    El Coordinador de Formación de Cuadros del partido de la libertad considera que uno de los grandes errores de la oposición fue subestimar a los venezolanos

    (La Asunción. 22/02/2018) El coordinador nacional de Formación de Cuadros de Vente Venezuela, Pedro Urruchurtu, participó en el programa “Bajo La Lupa”, conducido por Deudelis Oviedo y Jonás Jiménez, durante su estancia en Nueva Esparta. “Hay que organizar a los ciudadanos para que se rebelen, porque la comunidad internacional está cohesionada, pero no es suficiente sino hay presión interna de los ciudadanos”, sostuvo.

    De acuerdo con el dirigente, en Venezuela el tiempo no se mide en horas, sino en vidas, por lo que llamó a no subestimar a los ciudadanos, sino a hacer crecer esa energía que permitirá la dimisión de la dictadura.

    Urruchurtu afirmó que dentro del régimen se ha generado un quiebre y esto, según el politólogo, se percibió cuando ocurrió lo de Luisa Ortega Díaz, ex fiscal general de la República.

    “Desde que se aplicaron las sanciones a funcionarios del alto gobierno de Venezuela ha habido un desmoronamiento de la tiranía. Cuando la gente se siente amenazada, habla, allí está el caso Luisa Ortega Díaz, por citar un el ejemplo”, expresó.

    Acerca de Soy Venezuela, el vocero explicó que se trata de una plataforma que no forma parte de agrupaciones político- electorales. “Soy Venezuela es una plataforma de ciudadanos que no camina con la MUD; nace por sus fallas, ya que un grupo de cuatro partidos que no representan la unidad nacional es un cogollo”, dijo.

    Además, el coordinador nacional de Formación de Cuadros manifestó que la creación del movimiento oficialista “Somos Venezuela”, encabezado por Delcy Rodríguez, representa una oferta fraudulenta que intenta crear una nueva clase política, extrayendo protagonistas de la política de Nicolás Maduro y su círculo, con el único fin de sobrevivir.

     

  • Machado: Respuesta a la masacre de El Junquito será más rebeldía, organización y tributo a los asesinados

    Machado: Respuesta a la masacre de El Junquito será más rebeldía, organización y tributo a los asesinados

    María Corina asegura en #AquíSeHablaLibertad que el lunes se abre otro capítulo en Venezuela

    “Lo de República Dominicana es una farsa que toda Venezuela sabía cómo iba a terminar, pero tiene un costo: se le dio un año entero a la dictadura”, ratifica en el espacio radial conducido por Pedro Urruchurtu

    (Caracas. 18/01/2018) Para María Corina Machado, los hechos ocurridos este lunes en El Junquito, donde resultaron asesinadas varias personas, marcan un antes y un después para Venezuela. “La respuesta será más rebeldía, organización y tributo a los caídos y asesinados en la defensa de la libertad”, sostuvo este martes en “Aquí se habla libertad”, el espacio radial conducido por Pedro Urruchurtu en Radio Caracas Radio (RCR).

    “El efecto que se está produciendo en toda Venezuela es increíble. ¿Cómo que la calle no funcionó? Funcionó, pero hubo una dirección política que falló. Este régimen aniquila las tres dimensiones de la soberanía: territorio, población y Estado”, señaló la Coordinadora nacional de Vente Venezuela, quien además rechazó el arrebato de tierras y ganado en el estado Guárico.

    A propósito de esta situación, dijo: “Son ladrones, depredadores y criminales, y por eso los vamos a sacar y construir un país de valores, decencia y libertad”.

    La dirigente aseguró que los venezolanos están dispuestos a darlo todo, pero insistió en que debe haber unidad alrededor de una ruta de rebeldía cívica, no de “farsas” como la del supuesto diálogo que hoy continuaría.

    E indicó: “Lo de República Dominicana es una farsa que toda Venezuela sabía cómo iba a terminar, pero tiene un costo: se le dio un año entero a la dictadura”. En este sentido, dijo que una parte de la oposición ignoró el llamado de Monseñor Pietro Parolín y le hicieron el juego a José Luis Rodríguez Zapatero.

    Por su parte, Pedro Urruchurtu, quien además es coordinador de Formación de Cuadros de Vente Venezuela, habló también sobre el tema del falso diálogo y lamentó que algunos dirigentes de oposición sigan creyendo en un régimen cuya naturaleza es totalitaria y comunista.

    Además, aseveró: “Todos, como demócratas, creemos en el voto, pero este es un régimen que se quitó las caretas. Jugar a la democracia con quien la destruye es ilógico. El panorama no es otro que organizarnos. Entendamos que si no hay fuerza interna y externa, no podemos avanzar”.

    “Aquí se habla libertad” se transmite todos los jueves, de 11 a 12 del mediodía, a través de la señal de RCR 750 am.

  • No más chantajes – Por Pedro Urruchurtu

    No más chantajes – Por Pedro Urruchurtu

    La atención nacional parece, inevitablemente, enfocarse en el proceso electoral de este domingo 15 de octubre. También la internacional que, sin más opción, ha optado por esperar lo que ocurra ese día. En un país en crisis, ni los procesos electorales escapan de las polémicas y los debates, sobre todo cuando un importante sector de la sociedad aún duda en participar o no.

    Las dudas son legítimas y son consecuencia de errores que, mientras no se reconozcan, seguirán mermando la confianza de la gente y seguirán sembrando frustración en la ciudadanía. Quien duda de la efectividad de esos comicios, sencillamente recurre a los procesos anteriores y su efectividad política, así como también analiza el contexto actual y al entendimiento de que estamos en dictadura. Por otra parte, los paladines del voto han optado por satanizar, y hasta ofender, a quienes han manifestado públicamente sus dudas, logrando un efecto contrario al que buscan; sí, en lugar de convencer sobre por qué votar sería importante, terminan generando más rechazo y más molestia, lo que trae consigo que la gente reafirme su posición de no participar.

    Los chantajes son muy peligrosos en política –y en general–, sobre todo si se parte de falsas premisas. La participación no puede verse como un dogma en el que si decides no hacerlo, terminas execrado y apartado; tampoco no participar puede ir en contra de aquellos que decidan hacerlo. El mutuo respeto es fundamental.

    Pero sí es bueno preguntarse por qué alguien decide no ir a votar en unas elecciones. ¿El liderazgo que le representa le decepcionó? ¿Siente que sólo es importante para votar, y de resto es inútil? ¿Le prometieron villas y castillos, y lo único cierto es que el infierno empeoró? ¿Lo insultan o agreden cuando decide criticar o dudar de una gestión? Todas son razones para las cuales el liderazgo debe responder y actuar. De lo contrario, si el liderazgo sólo quiero votantes y no ciudadanos, tendremos borregos autómatas del voto, que incluso votarán entre dos formas de morir, pero con la seguridad de que morirán.

    No diga que perder una elección es culpa de quien no vote. Pregúntese que se hizo o se dejó de hacer para que alguien decidiera no votar. Cuando alguien decide no apoyarle, quien en realidad perdió es usted, pues no supo responder a quien le dio su confianza; le defraudó.

    La gente está harta de que le recriminen los errores de un liderazgo que, siendo hasta cobarde, prefiere culpar a los ciudadanos de su fracaso y no de sus propias acciones. La gente está cansada de que la reduzcan a un voto, a una culpa o a un reproche. La gente, esa que vive el día a día guapeando, quiere soluciones a sus problemas y no saber cuál partido “ganó más espacios”.

    Necesitamos una política coherente que sea capaz de  ver más allá de la tradicional partidocracia de este país y del reparto de cargos y votos. Necesitamos un liderazgo capaz de usar un dron y ver, por encima, ese país que realmente deseamos construir y que nos motiva a luchar –y que atiende la emergencia en la que estamos, por supuesto–. Mientras algunos siguen sumidos en la Venezuela tramposa de Maduro, que sólo le da tiempo y oxígeno, otros debemos avanzar hacia la Venezuela libre y diferente que acabará con los grandes males históricos que nos han aquejado y que trasciende a cuántas gobernaciones ganó tal o cual partido.

    El drama social se incrementa. El hambre y la miseria amenazan con seguir golpeando estómagos, conciencias y vidas, mientras unos se pelean un botín vacío que nos sigue condenando a vivir mal y a acostumbrarnos a que la espera es buena, a pesar de sus consecuencias. Nuevamente la ética de la urgencia se impone frente a la ética del reparto. Seguir apostando a lo segundo nos seguirá trayendo enorme frustraciones. De eso deberíamos haber aprendido.

    Respetemos a quienes dudan y a quienes se sienten defraudados. Si usted quiere convencerlos, no los juzgue por su decisión; entienda su posición, pónganse en su lugar y acepte que hay otros que se equivocaron y provocaron tal situación. Cada quien tiene su razón de peso, íntima, para participar o no. La gente siente que se le va todo, hasta la vida, y tiene razón de desconfiar.

    La culpa no es de la gente, entendámoslo de una vez y por todas. No más chantajes.

  • No será fácil – Por Pedro Urruchurtu

    No será fácil – Por Pedro Urruchurtu

    Votar es un acto individual, pero, sobre todo, una decisión personal. Nadie puede decir que los venezolanos en los últimos 20 años (por no decir más), no hemos recurrido a las urnas para decidir sobre los asuntos que nos atañen. Independientemente de las polémicas, de las dudas y de las vulnerabilidades del sistema electoral, siempre hemos estado allí para votar. Eso, por supuesto, obedece a un arraigo democrático que corre en nuestras venas, que se lo debemos principalmente a los cuarenta años de democracia previos al infierno socialista y que, a pesar de eso, nos acostumbró a que nuestra única tarea, como ciudadanos, fuera esa: votar.

    Y sí, como demócratas sabemos que es nuestra herramienta predilecta para expresarnos, pero también debemos saber que es efectiva siempre y cuando lo hagamos libremente y, sobre todo, lo hagamos en democracia. Este tipo de regímenes, mafiosos y autoritarios, utilizan las herramientas electorales para legitimarse, a pesar de que en su desempeño son todo lo contrario a lo que dicen ser por vía del voto. Naturalmente, nosotros siempre optamos por acudir a votar, pues sabemos que históricamente nuestro voto ha acompañado grandes momentos del país. El problema es que el voto, vacío y sin democracia, termina legitimando aquello a lo que en realidad nos queremos oponer.

    Con esto no pretendo decir que votar no sirve de nada; lo que quiero decir es Venezuela será la misma tanto el 14 como el 16 de octubre. Hemos comprobado que de nada sirve ganar espacios electoralmente, si no se luchan y se conquistan políticamente. También sabemos, hasta la saciedad, que por más mayorías electorales y ciudadanas que logremos, éstas sólo serán realmente respetadas y efectivas cuando derrotemos a la minoría que está en el poder.

    Pero esa derrota a la minoría no es electoral, o al menos no en un principio. No lo es porque el régimen venezolano ya pasó a ser un problema de tipo regional/global que hace que otros intereses y actores se pronuncien y decidan hacer algo, como nunca antes; tampoco lo es, porque antes de seguirles demostrando numéricamente lo que somos por medio de elecciones –aunque se burlen de nosotros-, primero debemos seguir demostrando en las calles que queremos que se vayan y que estamos dispuestos a permanecer en ellas hasta que lo logremos, tal como por más de cuatro meses.

    El régimen sabe lo que necesita: legitimidad que le dé fachada democrática de origen –reconociendo de facto, además, a su fraudulenta ANC- y tiempo para seguir sometiendo a los venezolanos y para seguir dando poder a las mafias. La legitimidad la logra a través de elecciones que ellos controlan y que, aún cuando puedan recibir “derrotas”, políticamente siempre logran vencer; el tiempo lo consiguen con intentos de diálogo que son infructíferos para el país, pero beneficiosos para ellos, pues ganan oxígeno y capacidad de maniobra.

    Urge, pues, un liderazgo y una sociedad que sean capaces de ver más allá de unas elecciones que no cambian nada y se apunten hacia el verdadero cambio que tendrá como resultado final unas elecciones que sellarán la derrota del régimen, a través de un proceso transparente y libre. Este es el momento de dejar las distracciones de lado. No se trata de candidaturas vacías ni de falsos diálogos; se trata de entender el sufrimiento de la gente y la agonía de un país. Se trata de entender que mientras sigamos con este régimen, tendremos elecciones, pero nunca cambio; mientras que si los cambiamos a ellos, tendremos elecciones, espacios y todo lo que este país merece para avanzar.

    Es el momento de aglutinar a todas las fuerzas nacionales e internacionales que entienden el riesgo de que el régimen permanezca en el poder, convirtiéndolas en un factor aún más decisivo de presión y que traiga como consecuencia un proceso de negociación serio, con actores y mediadores confiables, con una agenda clara y con garantías para todas las partes, a los fines de que el país se enrumbe hacia una transición cuyo sello de cierre deben ser unas elecciones libres, transparentes y para todos.

    No nos dejemos engañar. Quienes con unas elecciones regionales nos están ofreciendo que no se irá más gente, que no habrá crisis humanitaria y que el sufrimiento cesará, nos mienten. Y lo hacen no porque no puedan ganar, sino porque todos sabemos que eso sólo será posible si primero cambiamos al régimen. Tampoco creamos a quienes nos digan que si no votamos, no existimos, pues los chantajes, como las mentiras, siempre terminan generando frustraciones.

    Necesitamos a líderes y ciudadanos que juntos nos reconozcamos y nos digamos, con sinceridad y viéndonos a los ojos, que lo que vienen son momentos difíciles de lucha, de más sacrificio y de mucho más dolor, pero que juntos, unidos y con claridad en el objetivo de salir del régimen, sin distracciones, haremos que todo valga la pena. Quienes nos prometen soluciones fáciles, saben que lo único fácil es hacernos creer eso. Necesitamos más verdad y menos jingles de campaña.

    Entendámoslo: el país no va a cambiar con unas elecciones regionales, pase lo que pase. El país va a cambiar sólo cuando decidamos cambiar al régimen. Enfrentamos a un régimen mafioso y recuperar a Venezuela será una labor titánica, pero que lograremos si entendemos la magnitud de ese desafío histórico.

    Es la hora de la verdad; de hablar con la verdad. No será fácil.

  • #HoyNoEsUnDíaCualquiera Urruchurtu: El dilema no es si nos inscribimos o no, sino cumplir mandato del 16J

    #HoyNoEsUnDíaCualquiera Urruchurtu: El dilema no es si nos inscribimos o no, sino cumplir mandato del 16J

    (Caracas. 04/08/2017) Este viernes, en la edición del programa de radio #HoyNoEsUnDíaCualquiera, Marisela Castillo y Pedro Urruchurtu abordaron la posibilidad de la celebración de unas elecciones regionales, las implicaciones de la instalación de la llamada Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y otros temas como las sanciones que impuso Estados Unidos contra Venezuela.

    A continuación, los audios de cada bloque del espacio transmitido por Radio Caracas Radio (RCR):

    Bloque 1

    Bloque 2

    Bloque 3

    Bloque 4

  • El último aliento de la República – Por Pedro Urruchurtu

    El último aliento de la República – Por Pedro Urruchurtu

    No ha comenzado cualquier julio. En realidad, es un julio distinto y existencial. Es un julio precedido por 90 días de lucha cívica; es un julio que asoma también días de represión, desquicio  y abuso por parte del régimen. Es un julio que, a diferencia del julio de 1811 que hizo nacer la República, en esta oportunidad nos plantea la posibilidad de que ésta muera, 206 años después.

    Resulta paradójico, pues, que el mismo mes en que celebramos el primer aliento de la República, nos toque enfrentar, como nunca, la posibilidad de ser testigos de su último respiro. Pero tampoco es casualidad. A nuestro modo y en nuestros tiempos estamos siendo protagonistas de una nueva gesta en favor de la libertad, con un saldo doloroso y con héroes por doquier que han entendido lo que está en juego y lo que debemos honrar. En aquel entonces luchábamos por convertirnos en República; hoy por salvarla de quienes quieren aniquilarnos por completo.

    Está muy clara la encrucijada a la que nos enfrentamos. De un lado, una minoría con un proyecto criminal que está buscando su patente de corso para aferrarse al poder, al costo que sea, y mantener sus mafias y sus vicios, en detrimento de todo un país al que quieren ver sumido en la miseria y la destrucción. Ya lo hacen, pero necesitan el marco que se los permita y que lo justifique, hundiéndonos  en un estado comunal, represor y que instaure el miedo como gobierno oficial y el totalitarismo como soporte.

    Del otro lado, y de pie, hay un país que no se rinde, que es mayoría y que no se doblega. Que pese al dolor y la rabia, ha sabido mantenerse erguido, con más bríos que nunca, defendiendo sus principios y sus valores. Esa voz consciente de la ciudadanía que sabe que ya no tienen más nada que perder, que se trata de ahora o nunca y que si no luchan hoy, no habrá mañana por el cual dar la pelea ni Venezuela que defender. Ese es el país decente que le ha dado lecciones a todo el mundo –incluyendo al propio liderazgo– y que luego de casi 100 días, no se rendirá hasta alcanzar la libertad.

    Ambos saben de qué se trata esto y lo que pueden perder. Ambos saben que estamos en días decisivos –unos para radicalizarse y poder sobrevivir a su propia desgracia; otros para salvar la República y hacer de Venezuela un país libre–. No obstante, unos también saben que son minoría y los otros saben que tienen la mayoría, la convicción y la fuerza. Todos sabemos, unos y otros, que Venezuela decidió su futuro, decidió su rumbo y no es otro que el de la libertad.

    Salvar la República y sus pilares no es cosa fácil. Requiere de determinación, de coraje y de claridad. Requiere de la reunión de todos los sectores democráticos del país, hoy en resistencia, conscientes de la necesidad de salvarla. Necesita a sus hijos más comprometidos, a todos los que hacen vida y empujan un país hacia el progreso, a líderes que entiendan las prioridades y los momentos. Amerita del encuentro de todos para hacer frente a esta amenaza definitiva, para seguir luchando unidos en las calles, para entender que todos cabemos en el marco del respeto y de los valores que la democracia exige.

    Afortunadamente, todo apunta a que vienen tiempos mejores y que esos pasos se irán haciendo más firmes día tras día, en esa dirección. Pero no nos confiemos. El tiempo apremia, la República agoniza y, con ella, todos quienes luchamos por rescatarla.

    Son días cruciales y días finales, pase lo que pase. Son días cruciales porque el futuro de todo un país está en juego; son días finales porque la encrucijada plantea, inevitablemente, una transición, ya sea a la miseria o a la libertad. Se trata, en definitiva, de la esclavitud o de la República; entre eso nos debatimos.

    La mayoría de los venezolanos están conscientes de cuál transición quieren y por cuál están luchando. Saben cuál es genuina y cuál es realmente posible para enrumbar al país hacia un destino libre y transformarlo. Saben que, como siempre y como hace 206 años, se trata de la libertad.

    Quienes aún duden o se dejen llevar por la indiferencia, deberían reflexionar y aprovechar que todavía están a tiempo. Luego no habrá nada qué reclamar ni que exigir; no habrá nada por lo cual votar o debatir, y tampoco habrá nada qué tener o qué comer. No habrá nada.

    La República está dando sus últimos respiros, con sus últimas fuerzas; se trata de su último aliento.

    ¿La salvamos o la perdemos –y nos perdemos–?