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  • La élite extractiva en Venezuela – Por Ibrahím Martínez

    La élite extractiva en Venezuela – Por Ibrahím Martínez

    “La política es el proceso mediante el cual una sociedad elige las reglas que la gobernarán” Acemoglu, Robinson, 2014.

    En el afamado texto «¿Por qué fracasan los países?» los autores Daron Acemoglu y James Robinson plantean un debate sobre el carácter de las instituciones políticas y económicas en la sociedad contemporánea, estas son las extractivas y las inclusivas. Respecto a las instituciones inclusivas se dice que son aquellas “que posibilitan y fomentan la participación de la gran mayoría de personas en actividades económicas que aprovechan mejor su talento”, además se mencionan otros rasgos, específicamente la capacidad que tiene el individuo de “elegir lo que desea”, y es que para que existan estas instituciones tiene que haber un clima de “seguridad de la propiedad privada” un “sistema jurídico imparcial” y “servicios públicos que proporcionen igualdad de condiciones en los que las personas puedan realizar intercambios y firmar contratos; además de permitir la entrada de nuevas empresas”, etc.

    Dada la definición de élite inclusiva cabe la pregunta ¿Ha existido en Venezuela una élite inclusiva? O ¿Se puede crear una élite inclusiva en Venezuela? ¿Por qué no existe una élite inclusiva en Venezuela? En primer lugar, el centralismo presente en la democracia inacabada (1959 -1998) impidió que esta élite se consolidase, de hecho, Acemoglu y Robinson señalan que las “instituciones políticas inclusivas son aquellas que están suficientemente centralizadas y que son pluralistas.

    Cuando falle alguna de estas condiciones, nos referiremos a ellas como instituciones políticas extractivas. Por lo tanto, a pesar de los grandes avances que se dieron en Venezuela en cuanto a la constitución de una élite de poder que garantizara aspectos como la seguridad jurídica, la iniciativa individual en términos económicos, así como la efectividad de los servicios públicos entre otros, la constitución de la élite inclusive fue insuficiente, quedo a medias la puesta en marcha de estos elementos en las instituciones democráticas y con la llegada de Hugo Chávez al poder se detienen definitivamente las reformas institucionales impulsadas por la COPRE desde 1984.

    En las actuales circunstancias no hay forma de que exista una elite inclusiva en Venezuela, de hecho, existe todo lo contrario, una élite extractiva. La élite política extractiva es aquella que “concentra el poder en manos de una élite reducida y fija pocos límites al ejercicio de su poder”. En su variante económica, las instituciones económicas extractivas enriquecen exclusivamente a esa élite y esta riqueza ayuda a consolidar el poder político.

    La cúspide de la élite extractiva en Venezuela es la ANC. Este suprapoder, similar a un soviet supremo, ha concentrado todas las funciones de las instituciones políticas en una élite muy reducida. Desde la ANC se legisla, se juzga, se gobierna, es decir, se asumen todas las funciones del Estado de manera discrecional y absolutista, al estilo de Luis XVI, sin ningún sustento democrático y fuera del estado de derecho. Por tanto, el régimen chavista ha configurado una élite extractiva, en lo político a través de la ANC y en lo económico de la mano de PDVSA.

    El manejo discrecional de la renta petrolera permite reforzar el poder político, es decir, el poder se ejerce sin ningún límite ya que los parámetros que fija la ANC van mucho más allá de cualquier control o regulación institucional. La ANC fija sus propias reglas y los únicos capaces de auditar estas funciones son los mismos miembros de esa élite reducida que ejerce el poder desde ese núcleo. Se ha consolidado una élite extractiva en Venezuela, esta élite con sus instituciones políticas y económicas han adoptado a la dictadura como forma de gobierno.

     

    Por: Ibrahim Martínez Méndez  

    Sociólogo – UCV

    Máster en Gobierno, liderazgo y Gestión Pública – IADG

     

     

    Entrada original: Blog

    La elite extractiva en Venezuela

     

  • Atiendan mandato del 16J y luego hablen de elecciones – Por Karolina Pereira

    Atiendan mandato del 16J y luego hablen de elecciones – Por Karolina Pereira

    El pueblo venezolano se expresó el 16J mediante la consulta popular donde quedó demostrado que más de 7.6 millones queremos la salida del dictador Nicolás Maduro. No van a venir a callarnos ahora con unas regionales y mucho menos con un CNE fraudulento donde quedó claro y demostrado la trampa del 30J en lo que concierne a la ANC, así mismo como lo hicieron en las presidenciales del 2013.

    Los venezolanos no vamos a abandonar esta lucha en las calles y no vamos a permitir que jueguen nuevamente con el pueblo, no se equivoquen, que quede claro que los partidos que acepten unas regionales es simple y sencillamente porque están negociando con el régimen o piensan solo en el beneficio propio y no permitiremos que esta dictadura avance. Ya son más de 130 días en la calle y más de 100 héroes caídos como para dejar esta lucha a un lado. El momento es ahora, no hay que darle más tiempo a esta dictadura de permanecer en el poder mientras son miles de personas que mueren día a día por no tener una buena alimentación o no contar con tan solo la pastilla de alguna enfermedad.

    Las regionales no son la prioridad. La prioridad es atender el desabastecimiento y la salud de nuestro pueblo como también una cantidad infinita de problemas en las que se ven involucradas nuestras comunidades.          Muchos no están de acuerdo con el voto ¿y es que cómo estarlo en estos momentos donde solo lo que importa es el bienestar del pueblo y no un cargo político?

    No se me hace correcto que se realicen con el mismo CNE que tantos fraudes han cometido. Designen nuevos rectores, atiendan el llamado del 16J  y luego hablen de elecciones, por lo pronto el pueblo seguirá en las calles exigiendo la libertad de Venezuela y la salida del dictador.

     

     

    Karolina Pereira

    Vente Joven Vargas

  • Y, de paso, se quejan – Por Miguel Velarde

    Y, de paso, se quejan – Por Miguel Velarde

    Eligieron intentar sobrevivir de rodillas

    El viernes en la noche el país recibió otra dolorosa noticia, especialmente para aquellos periodistas y gente del medio que forjaron su carrera en estos espacios: las emisoras 92.9FM y Mágica 99.1FM fueron cerradas por Conatel y su señal fue inmediatamente remplazada por radios afines al oficialismo. El motivo que se adujo fue la “no renovación de su concesión”. ¿Recuerdan a RCTV en 2007? Lo mismo. Otro golpe a la libertad de expresión.

    Esto ocurría solo horas después de que los Estados Unidos hubiera anunciado nuevas sanciones económicas contra el gobierno venezolano. Éstas prohíben transar nueva deuda emitida por éste o por PDVSA. Para hacerlo de fácil comprensión: el gobierno se quedó sin tarjeta de crédito. Es evidente que los norteamericanos intentan ejercer la mayor presión posible contra el régimen de Maduro.

    Pero el escenario no puede ser más surreal: mientras vemos un gobierno decidido a ir con todo y por todo y a una comunidad internacional totalmente comprometida a ayudar a los ciudadanos en frenar este atropello, tenemos una oposición en campaña electoral.

    No son pocas las voces que se escuchan desde el exterior en las que se manifiesta confusión sobre lo que ocurre con la dirigencia opositora en Venezuela. Nadie puede comprender cómo después de más de cuatro meses de lucha y tantos muertos, heridos y detenidos, además de la implementación a la fuerza de una Asamblea Nacional Constituyente denunciada y rechazada por más de 50 países, hoy algunos de los más importantes líderes de esas protestas invierten todos sus recursos en unas elecciones por migajas, mientras el país se les desmorona alrededor.

    Como si no fuera suficiente, el mismo viernes, casi inmediatamente después de las sanciones económicas anunciadas por el gobierno estadounidense, la MUD salió apresuradamente a condenarlas. Muchos de sus propios seguidores, algunos incluso férreos defensores hasta hace poco, demostraron su molestia por las redes sociales ante una posición que es, por lo menos, inexplicable.

    La MUD ha optado por alejarse del camino unitario e ignorar el mandato de la gente. No se cansan de decepcionar a quienes en algún momento depositaron su confianza en ella y así despilfarrar un capital político extraordinario que había alcanzado en las semanas de lucha.

    Eligieron intentar sobrevivir de rodillas e ignorar los legítimos reclamos de los ciudadanos que, indignados, desconocen hoy su liderazgo. Cometen error tras error y no aprenden.

    Y cuando se los critica, de paso, se quejan.

  • No es radicalismo, es coherencia – Por Valeria Cazorla

    No es radicalismo, es coherencia – Por Valeria Cazorla

    Más de 100 días arropando las calles de nuestro país con mucha fuerza, fe, determinación y sed de libertad. Hoy todo es incierto, lleno de oscuridad y silencio, sin fe ni mucho menos fuerza, un antes y después del 16 de julio que nos dejó sin aliento… vacíos.

    Es increíble que nadie hable ni se preocupe por porcentajes, encuestas, mucho menos por candidatos (lo expresa una ciudadana más). Nadie cree ni apoya una salida posible con «votos» nadie se cree el cuento de: «Lo hacemos porque no hay que dejar espacios libres al gobierno», nadie sabe cómo se come eso, lo único que tenemos claro es que ante intereses personales, dejando a un lado el país, nosotros no caminamos. No es radicalismo, es coherencia.

    Tantos años y días de lucha han tenido como meta la salida del dictador y la dictadura. Ciertas decisiones no las apoyamos porque la muerte de más de 100 venezolanos, la privatización de libertad, torturas, injusticias y atropellos no pueden ser en vano, no pueden tener como costo algo tan económico como unas elecciones regionales, es decir unas migajas.

    A muchos les ha costado entender que el problema está en Miraflores, no se trata de ser radicales o no, se trata de ser justos y sensibles ante un pueblo que padece y por mucho tiempo ha depositado su fe en los dirigentes y muchos no han sabido responder correctamente. Hoy quieren someterse a elecciones bajo el mismo monstruo electoral. ¿Medir votaciones? Sabemos que somos mayoría, quedó demostrado el 16 de julio. ¿En estos momentos los votos son una manera de protestar? Sabemos que no, no podemos engañarnos ni dejar que nos engañen, sabemos que somos un pueblo resteado con voluntad y ganas de darle fin a este régimen. Enfriar las calles una vez más es un error garrafal.

    Los venezolanos somos democráticos, y creo que de eso no hay dudas; nunca hemos descartado la opción de salir a votar, pero somos conscientes de que este es el momento MENOS oportuno para elecciones. ¿Las razones? Muy simples:

    1) Existe un gobierno criminal que sigue perpetuándose en el poder y hay un grupo que lamentablemente lo ratifica y les da facilidades.

    2) Existe una Asamblea Nacional Constituyente que lo único que ha hecho desde el 30 de julio es ratificar el nivel de dictadura en el que se encuentra sumergida Venezuela. Ganen o no, tomarán las mejores decisiones (todo a su conveniencia) en ese momento los que «ganen» dejarán de ser gobernadores. ¿Qué pasará? ¿Querrán tomar las calles para expresar que el CNE y la ANC son fraudulentas? Por favor…

    3) Ante la comunidad Internacional hemos sido radicales al dejarles muy claro que Tibisay Lucena es cómplice de toda la cúpula corrupta y que el CNE es un Poder secuestrado. ¿Ahora? ¿Ha cambiado algo? ¡NADA! Nadie entiende las decisiones que algunos han tomado.

    Venezuela es otra desde el 30 de julio. Debemos mantener la convicción ante esta lucha, alzar la voz una vez más, demos valor a tantos días donde dejamos todo en las calles. No es radicalismo, es coherencia.

  • Otra oposición – Por Miguel Velarde

    Otra oposición – Por Miguel Velarde

    La actual oposición no está a altura del reto histórico que enfrenta

    Los últimos acontecimientos solamente confirman lo que desde hace mucho se veía venir: la lucha en Venezuela ya ni siquiera es por la democracia ni por los derechos más básicos, sino por la supervivencia misma de la República.

    Después de haber “subordinado” a todos los demás Poderes del Estado, la Asamblea Nacional Constituyente instó a la legítima Asamblea Nacional, electa en diciembre de 2015 con más de 14 millones de votos, a hacer lo mismo.

    Ante la negativa de su directiva de aceptar esta orden, casi de inmediato la Constituyente decidió “asumir las funciones” de la Asamblea Nacional hasta que ésta salga del “desacato” en el que ellos consideran que se encuentra.

    Este era el golpe final que faltaba al último resquicio de República que quedaba en el país y, como era de esperar, recibió el rechazo de la comunidad internacional, que no sale de su perplejidad ante el atropello que ocurre en Venezuela.

    El mundo también mira con asombro la actuación de la dirigencia opositora. Después de haber recibido un mandato claro de más de 7,6 millones de venezolanos en el plebiscito del 16 de julio, abandona la ruta y se lanzan hambrientos a unas elecciones regionales con el mismo CNE y las mismas condiciones denunciadas como fraudulentas. De paso, tienen el descaro de decir que lo hacen “para no abandonar espacios”, mientras 35 diputados de una Asamblea Nacional ultrajada son ahora candidatos a gobernadores.

    Por si fuera poco, en los últimos días no solo se ha destituido y perseguido alcaldes, sino también se ha inhabilitado a algunos dirigentes opositores que iban a ser candidatos en estas elecciones. Lo más probable es que los candidatos opositores con más chance corran la misma suerte.

    A pesar de todo esto y aunque reciben en estas horas la condena de la población, los partidos políticos parecen estar dispuestos a perder toda la confianza de la gente y el capital político obtenido en varios meses de lucha a cambio de obtener unas migajas en forma de gobernaciones. Esperemos estar equivocados y que por lo menos algunos de ellos recapaciten y decidan no participar de este carnaval electoral.

    Mientras tanto, un país indignado mira con estupor lo que ocurre. Pareciera existir una conciencia política inédita entre los ciudadanos que conduce a una claridad sobre lo que se tiene por delante. No se puede seguir legitimando un proceso que lo que más le interesa es mantenerse en el poder, aunque esto le cueste el presente y el futuro a todo un país.

    La actual oposición no está a altura del reto histórico que enfrenta, y por eso millones de venezolanos esperan una alternativa a lo que la MUD representa hoy: una organización con fines electorales que lo único que sabe hacer es repartirse candidaturas para elecciones que después no valen nada.

    Mientras tanto, una nación de pie espera un llamado diferente. Uno que venga de otra oposición.

  • Carta de un joven al destino – Por Gabriel Maldonado

    Carta de un joven al destino – Por Gabriel Maldonado

    Somos la generación de los sueños rotos o exportados. Vivimos conscientemente esta tragedia, aunque los chamos que hoy tratamos de mantener durante el día una sonrisa que les dé fuerza a nuestros padres, pero que nadie dude de lo duras que pueden ser las noches. Lloramos por las madrugadas, cuando esas penumbras dejan traslucir los espectros que viven en nuestras peores pesadillas. O cuando nuestras pesadillas son la realidad que vivimos.

    Una larga pesadilla que se ha convertido en la cotidianidad de nuestras vidas. Nos criamos en ella, con el peligro de aprenderla a amar, de creer que es lo único posible. Nos estamos acostumbrando a vivir, pensando que el sol que nos ilumina el rostro podría salir y alumbrar con más calidez en otras tierras. Nuestro rostro, que a veces está lleno de ojeras, y siempre está hambriento de expectativas libertarias, a veces duda, a veces se interroga sobre dónde y cómo hacer lo correcto.

    El mal totalitario que nos abruma nos señala que la libertad se vive en tierras lejanas y extrañas. La diáspora es un yugo de despedidas y adioses que nos pesa a todos. Todos perdemos hermanos cuando deciden partir. Todos nos sentimos solos. Todos maldecimos cada avión que sale de Maiquetía con un pedazo de nosotros, con recuerdos, con sonrisas, con lágrimas y con sueños arrancados. El mal totalitario es voraz en su afán de devorar las miradas inocentes de niños que nacieron en esta patria, y que ahora lucen amargas y decepcionadas con un país que no encuentra la forma, el camino, la ruta para deshacerse de esta trama terrible de ausencia de libertad.

    Todos los días me dicen que acá no existe futuro, que emigre, lo más lejos posible, que mis sueños de dedicar mi vida a los restos de la que alguna vez fue la patria de Bolívar es señal de que cada pizca de cordura ha abandonado mi cabeza, que quedarse es hacerle eutanasia a mi futuro. Son los susurros de la decepción de los que ya se dejaron vencer.

    Y con lágrimas en los ojos escribo esto, ya sin tener idea de que pensar, teniendo presente a mi padre, mi héroe e inspiración, que, si yo estoy así, tentado por la decepción, no imagino como vive cuando no lo vemos. No puedo dejar de pensar en mi madre, que todos los días sale con la mirada perdida a darlo todo y vuelve sabiendo que aun así no alcanza para darse la vida que con todos sus logros se merece. No puedo dejar de pensar en mi hermano, que inocente aun en su mirada, acude a mí buscando fuerzas, y lo mejor que puedo ofrecerle es un abrazo, una sonrisa y un puñado de palabras de esperanza.

    Cada día hay más pupitres vacíos, y cada despedida es más pequeña, porque quedamos menos. La conversación entre nosotros trata de disimular esa soledad que vamos siendo. Ya los cuentos que echamos cuando nos vemos no son sobre lo que has hecho en las vacaciones, sino sobre ese inventario terrible de a quienes has perdido, familia, conocidos mutuos. Es la sensación de un país repartido por el mundo, de una vida resignada a vivir con corazones en pedazos, familias separadas, y capital desperdiciado: Internacionalistas haciendo pizza en el extranjero, abogados repartiendo jugos, contadores atendiendo McDonald’s, profesores de historia de Venezuela en el extranjero, siendo forzados todos ellos por estas circunstancias que para muchos resulta ya intolerable, y que los impulsa a buscar otras opciones para poder vivir de manera decente y como ellos miles de ejemplos más.

    Y es que cada día es más difícil apostarle a esto, cuando dejamos de creer en una dirigencia que falla más veces de las que acierta. Qué importante es la congruencia y son las convicciones en un país que se ve a sí mismo como un desahuciado. Que importante es poder aferrarse a la firmeza con la que una líder como María Corina sigue adelante, y asume por eso los costos de esa soledad institucional que anunció cuando volvió a ratificar que su agenda era la de la gente que quiere cambio. No es poca cosa contar con ella. Y aprender a encontrar esperanza y fe en las cosas pequeñas, en las buenas cosas que todavía aquí nos ocurren. Encontrar esa explosiva sonrisa que nos provoca una mirada. Disfrutar del amor, a veces fugaz, y otras veces tan prometedor. Apreciar la belleza y hurgar los miles de significados que se encuentran en una imagen. Recorrer todos los senderos fantásticos que nos ofrece un libro. No es aferrarse. Es recordar que la vida no es otra cosa que buscar los rastros de esa libertad que nos hace dignos, y que nosotros no podemos ser los que nos la vamos a negar.

    Ser libres también nos exige el seguir luchando. Los que aquí vivimos debemos construir ese compromiso personal que nos permita levantarnos y seguir buscando opciones, porque si algo aprendí en las últimas semanas, es que esto apenas empieza. Y que muchas veces compartiremos esa soledad a la que aludió María Corina, y otras veces nos desolados al sentir los costos de la partida de nuestros afectos. Pero de una cosa estoy seguro, los que quedemos tendremos que dar el doscientos por ciento.

    Porque, aunque hoy haya llorado a modo de tempestad escribiendo esto, pensando en todo lo que ha pasado y lo que falta, todavía apuesto por esto, por vivir acá, por estudiar acá, y por entregar la totalidad de mi ser, de mi alma y de mis habilidades para que las generaciones que vengan delante de mí, sean las de los sueños hechos realidad. Tal vez hoy somos la generación de los sueños rotos o exportados, pero aspiro a que desde ya seamos la generación que se narre con orgullo porque que alcanzó un sueño, una aspiración que en noches como esta, luce tan imposible: «La libertad».

    No escogimos nuestras circunstancias, pero las enfrentaremos orgullosos.

     

    Gabriel Alejandro Maldonado Duarte

  • Migajas – Por Miguel Velarde

    Migajas – Por Miguel Velarde

    Los venezolanos están cansados de ser usados

    Vamos a ser honestos: perdimos mucho de lo que habíamos ganado en estos cuatro meses de lucha. Una vez más, por culpa de nuestra dirigencia política. La cúpula de partidos, volvió a equivocarse.

    La sola posibilidad de unas elecciones regionales descolocó a la mayoría de partidos políticos de oposición y los sacó de la ruta para lograr el cambio. Unas elecciones que se plantean, aunque usted no lo crea, con el mismo CNE que pocos días antes habían denunciado como fraudulento, algo que incluso la empresa que provee las máquinas de votación, Smartmatic, confirmó. Sin mencionar que se realizarían con potenciales candidatos que hoy se encuentran presos o inhabilitados.

    Impresiona cómo la élite política se marea por unas pequeñas parcelas de poder mientras la República está siendo aniquilada. Lo más grave de todo esto es que  detiene la lucha de millones de venezolanos. El llamado a las calles –la herramienta más importante de una sociedad en rebeldía- se enfrió porque la gente exige coherencia de su dirigencia. Los venezolanos están cansados de ser usados.

    La comunidad internacional, que después de tantos años finalmente empieza a actuar en relación a Venezuela, ahora está desconcertada. Los países y organismos amigos no entienden cómo la oposición venezolana puede rendirse tan fácilmente ante tan poco.

    Por eso, la decisión de María Corina Machado y su partido, Vente Venezuela, así como la del alcalde Antonio Ledezma y Alianza Bravo Pueblo, de deslindarse de la decisión de la MUD, debe celebrarse. El espacio más importante que no se debe perder es la calle y la Unidad que debe preservarse es con la gente.

    Los venezolanos han demostrado una madurez política inédita. No solamente por el compromiso que muestran con el rescate de su país, sino también por la forma en la que dan esta lucha: con dignidad.

    Mientras tanto, si algo ha demostrado la clase política es su incapacidad de aprender de los errores y un cortoplacismo desmoralizante.

    Lamentablemente también ha evidenciado, una vez más, que tiene una desmedida ambición por las migajas que recibe del oficialismo.

  • No podemos reconocer al CNE – Por José Antonio Vega

    No podemos reconocer al CNE – Por José Antonio Vega

    El 20 de Junio los venezolanos nos declaramos en desobediencia civil. En un histórico acto, la unidad llamo a desconocer al régimen y a la constituyente, e invocó el artículo 350 de nuestra Constitución. Fue Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, quien a través de un documento de 10 puntos trazara el rumbo para el rescate del orden constitucional del país.

    A continuación cito los dos primeros puntos del referido documento:

    “1) El actual régimen se ha puesto al margen de la Constitución y en consecuencia su autoridad y decisiones son inconstitucionales, no pueden ser reconocidas y obedecidas por nadie, de acuerdo al artículo 350 de la Constitución Nacional.”

    “2) Asumimos el artículo 333 de la Carta Magna que nos obliga a restituir el orden constitucional  y como consecuencia se impone a toda la sociedad el desconocimiento del fraude constituyente, así como el nombramiento de nuevos poderes públicos y el llamado a elecciones libres para un nuevo gobierno.”

    Luego de este contundente documento, el 16 de Julio casi ocho millones de venezolanos, a través de un plebiscito, dimos nuestro rechazo a la realización de de la Constituyente de Maduro, demandamos a la FAN defender la Constitución y enviamos el mandato a la Asamblea Nacional de renovar los Poderes Públicos, realizar elecciones libres y transparentes y conformar un Gobierno de Unidad Nacional.

    El artículo 350 deja bien claro que “se desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o  menoscabe los derechos humanos”.

    Adicionalmente, el artículo 21 de La Declaración Universal de los Derechos Humanos, establece el derecho de los pueblos a expresarse mediante elecciones autenticas, es decir, unas elecciones universales, justas y libres.

    Pues bien, el pasado 31 de Julio, el CNE quedó desnudo ante el mundo y mostró su condición de violador de los derechos humanos, al perpetuar a través de unas más que evidentes elecciones ni universales, ni justas, ni libres, el más de los grotescos fraudes para imponer en Venezuela una nueva fase de la dictadura, con ésta ilegítima Asamblea Nacional Constituyente.

    Por estas razones y siendo coherentes con la ruta trazada en los anuncios del 20 de Junio y el mandato que dieran los ciudadanos a la Asamblea Nacional el 16 de Julio, las fuerzas democráticas no podemos participar en ningún evento electoral organizado por este CNE ni atender ninguna decisión de una espuria Asamblea Nacional Constituyente.

    Hacerlo, sería apartarnos del 350, incumpliendo los compromisos asumidos con  los ciudadanos que han perdido sus vidas, su libertad, sus propiedades, sus empleos, que han sufrido separaciones forzosas de sus familiares y que han apostado todo y confiado en la ruta ofrecida para restituir la libertad en Venezuela.

    Es la hora de la coherencia, es la hora de la lealtad a nuestros más firmes principios y valores.

    @JoseAVega

  • Al lado del ciudadano – Por Williams Caballero López

    Al lado del ciudadano – Por Williams Caballero López

    Así lo dijo María Corina Machado: “Nos quedamos políticamente solos, pero al lado de la gente” y nuevamente acertó, no solo con la frase sino con el contenido de la misma.

    No basta con tomar decisiones políticamente correctas, sino que lo más importante es estar al lado de la ciudadanía que clama por una solución inmediata a la crisis que padecemos.

    En Vente Venezuela se tomó la decisión de no ir a los comicios regionales para ser consecuentes con nuestra lucha y para ser acompañantes de ese venezolano que no se rinde y que no cede ante las presiones del régimen.

    Creemos en la libertad, y aceptamos que en el ejercicio de esta libertad personal los demás partidos tomen su posición ante el eventual proceso electoral regional, pero ellos de igual manera deben hacer lo propio no con quienes militamos en Vente Venezuela sino frente a un país que sigue en resistencia.

    Los hombres somos medidos por el respeto a la palabra dada; quienes estamos en la acera de los demócratas tenemos que ser firmes y conscientes del valor de nuestras acciones y declaraciones.

    Hemos anunciado la activación de los artículos 333 y 350 de la Constitución, hemos denunciado la constituyente como ilegítima y fraudulenta, hemos precisado que Maduro de derecho no es presidente de Venezuela, y ante todo esto tenemos que actuar  en ilación con estas iniciativas.

    La Asamblea Nacional declaró la vacante de la Presidencia de la República, declaró ilegales las acciones de los magistrados exprés y nombró a un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, el Poder Legislativo convocó a un plebiscito donde la ciudadanía, más de 7.6 millones de venezolanos, dieron un mandato popular y constitucional.

    Ahora bien, frente a todo esto no podemos decir que todo está olvidado y que participaremos en un evento comicial cargado de vicios de toda índole.

    En lo personal no tengo ninguna duda que en condiciones normales lograríamos el 90% de las gobernaciones y el control de todos los Consejo Legislativos del país; con un juego claro la paliza que los demócratas le daríamos a los inquilinos del poder sería apoteósica y devastadora, pero las reglas del juego están inclinadas en favor del régimen.

    No podemos ir a unas elecciones, cuando aún está fresco el recuerdo de nuestros muchachos asesinados en las calles de Venezuela, no podemos acudir a un compromiso comicial cuando nuestros presos políticos siguen estando en las cárceles y su número sigue incrementándose por culpa de la tozudez autoritaria del régimen de Maduro.

    No podemos ir a votar, cuando empresas asesoras en material de tecnología electoral afirman, lo que todos los venezolanos sabemos, el carácter fraudulento de Tibisay Lucena y su combo.

    Coincido en la posición de María Corina y de Vente Venezuela de ser fiel a nuestras convicciones y de continuar sólidamente posicionados al lado de nuestra ciudadanía.

    El final, cuando el régimen sea derrotado y la libertad se empodere en Venezuela, acudiremos a las elecciones que vengan con la moral de nunca haber traicionado a los venezolanos ni a nuestras creencias políticas y nuestra ética.

    @wcaballerolopez

  • El gran circo – Por Miguel Velarde

    El gran circo – Por Miguel Velarde

    Somos rehenes de nuestras propias contradicciones 

    Uno nunca pierde el poder de asombro con el régimen. Tampoco con la oposición. Cuando creemos haberlo visto todo, se encargan de demostrarnos que siempre pueden ir un poco más allá.

    En el caso del oficialismo, después de haber llevado a cabo contra viento y marea sus elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente, aceleran la profundización del proceso. En solo horas, posesionaron a sus 545 constituyentes en el Salón Elíptico del Palacio de Justicia, comenzaron a sesionar, tomaron por la fuerza las instalaciones del Ministerio Público, destituyeron como Fiscal General de la República a Luisa Ortega Díaz y nombraron en su reemplazo al ex Defensor del Pueblo, Tarek William Saab.

    Todo esto, a pesar de las fuertes advertencias que recibieron del mundo entero, incluido la del Papa Francisco. En un hecho inédito, el Vaticano le hizo llegar una carta al gobierno horas antes de la instalación de la Asamblea Constituyente, pidiéndole que la suspenda porque “hipoteca el futuro de los venezolanos”. Tardó tanto la Santa Sede en pronunciarse sobre lo que ocurre en el país que ha quedado claro que el Vaticano en relación a Venezuela siempre llega tarde y mal.

    La reacción internacional no quedó allí. El sábado el Mercosur suspendió indefinidamente a Venezuela del bloque por la “ruptura del orden democrático”. Los cancilleres de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay analizaron en San Pablo, Brasil, la crisis que atravesamos y pidieron el inmediato inicio de un proceso de transición política.

    Como si para los venezolanos todo esto no fuera suficiente, ahora también tienen una oposición que los decepciona. Al ciudadano no se le puede pedir más, lo ha dado todo. Cuando se le pidió que marche, marchó; cuando se le pidió que vote, votó; cuando se le pidió que pare, paró; cuando se le pidió que tranque, trancó. Cuando se le pidió que confíe, confió.

    Sin embargo, un sector de la dirigencia opositora lo único que hace desde hace años es calcular políticamente cómo preservar sus parcelas de poder. Los mismos que en 2014 se sentaron en un diálogo para enfriar las protestas de calle, que en 2015 prometieron que ganando la Asamblea Nacional todo cambiaría, que en 2016 entregaron el referendo revocatorio a cambio de nada en el “diálogo”, que en 2017 continuaron negociando a espaldas de la gente; son los que ahora ignoran el mandato que 7,6 millones de personas les dieron en el plebiscito del 16 de julio y se preparan para ir a unas elecciones a gobernaciones en las mismas condiciones que denuncian como fraudulentas. Existe una sola explicación: ingenuidad o complicidad sin límites.

    Mientras tanto, la comunidad internacional que nunca había estado tan clara sobre lo ocurre en el país ni tan decidida a pasar de la retórica a la acción, observa perpleja. Algunos incluso afirman que “no nos dejamos ayudar”. Tienen razón.

    Somos rehenes de nuestras propias contradicciones y víctimas de las mezquindades de aquellos cuya práctica política fue lo que llevó hace casi 20 años al chavismo al poder y es lo que hoy lo mantiene ahí.

    Nosotros, mientras tanto, seguimos siendo parte involuntaria de este gran circo.