Etiqueta: opinión

  • Ganaremos también la batalla espiritual – Por Eleazar Betancourt

    Ganaremos también la batalla espiritual – Por Eleazar Betancourt

    En Venezuela el régimen socialista no solamente ha propiciado la crisis generalizada que está padeciendo todo país, también representa los peores antivalores, degradación moral, cultural, e inclusive una profunda oscuridad espiritual; por todo esto y por muchas más, ante el no arrepentimiento y la insistente soberbia, frente a la justicia de Dios estos gobernantes comparecerán.
    Muchas han sido las víctimas de toda esta calamidad, tanta sangre inocente derramada, tanta humillación y dolor, hasta niños y ancianos han sufrido las consecuencias de esta ideología perversa, que busca grotescamente suprimir las libertades individuales para anteponer un totalitarismo malévolo; pero nada de esto escapará ante los ojos de Dios, y mucho menos las prácticas espirituales que el régimen públicamente ha perpetrado las cuales contrarían los principios y valores cristianos.
    Este neo-comunismo no solo busca suprimir la propiedad y las libertades individuales, también divide a las familias sembrando rencor, odio, y violencia entre los mismos venezolanos, tal como lo han venido fomentado durante estos 18 años por todos los medios; pero además de eso, su base marxista constituye la antítesis del cristianismo, el nuevo orden y el nuevo hombre que pregonan es totalmente anti bíblico, así como lo es también toda su estrategia política sistemática y doctrina utópica que profesan.
    El pueblo de Dios debe seguir orando y obrando; todos los cristianos tenemos la responsabilidad de actuar “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios” (2 Corintios 10:5c) así ganaremos toda la batalla, tanto la batalla espiritual como la batalla de la Liberad.
    Dios está presente en Venezuela, las oraciones siempre son escuchadas, la iglesia de Jesucristo continúa ministrando, y la gracia del Señor ya es dada; recibidla entonces y no volváis el rostro a Dios, sino andad en su camino, en Cristo, para que las tinieblas que hoy están presente sean erradicadas de nuestro país para siempre (2 Crónicas 7:14).
    ¡Ánimo Venezuela! falta poco, ¡la Libertad se acerca! finalmente la maldad caerá y la Luz prevalecerá.

    Dios bendice nuestro país. Amén.

     

    Eleazar Betancourt

    Abogado, estudiante de Ciencia Política y Teología

     Coordinador de Formación y Valores de Vente Venezuela en Yaracuy

  • Nuestra única opción es la libertad – Por Pedro Urruchurtu

    Nuestra única opción es la libertad – Por Pedro Urruchurtu

     

    Nos estamos acercando a 100 días de lucha en un país que no se amilana, que resiste y que no está dispuesto a ser derrotado, pese a un doloroso saldo de caídos, heridos, detenidos y perseguidos –todos héroes–. Todos son víctimas del mismo régimen que está dispuesto, a como dé lugar, a matar la libertad, la vida y los sueños de un país que hoy está firme, erguido y con más bríos que nunca en su objetivo de no dejarse doblegar.

    En medio de esta Venezuela convulsionada, vale la pena detenerse a reflexionar sobre lo que hemos logrado, con plena conciencia de los enormes sacrificios que esta lucha nos ha dejado, pero con claridad de nuestras convicciones y determinaciones.

    La gente no sólo sigue en la calle clamando libertad, sino que resiste más y se organiza más, entre el dolor, la fuerza, la alegría; entre el tributo, el aplauso, la lágrima; entre la asfixia, el sudor y las consignas; entre escudos, máscaras y convicción. Casi 100 días después, la gente no retrocede, porque sabe que su lucha tiene un fin, que está dando resultados y que está en juego, como nunca, no sólo su propia vida sino la de la república –o lo que queda de ella–. Hoy hay tanta o más fuerza que el primer día; fuerza de victoria.

    La gente está atenta a la dirigencia, pero con líderes o sin líderes, sale. Siguen las líneas, pero a veces las imponen; presionan, insisten, no se rinden. Casi 100 días después, están allí miles y miles de ciudadanos. Se reinventan, buscan la manera de protestar y saben que lo único que aceptarán a cambio de la calma, es la libertad y la democracia. Saben que sólo así nuestro país renacerá.

    Como consecuencia, la dirigencia opositora no tuvo más opción que respaldar ese clamor. Los ciudadanos han demostrado su entereza y la coalición opositora tuvo que hacer lo propio. La gente ha dado una invaluable lección: retroceder no es posible, porque cada asesinado, cada herido, cada preso y cada perseguido le agrega un compromiso a nuestra lucha. Rendirse en este momento sería fallarle a quienes dieron lo máximo que podían dar o quienes están pagando un precio tan alto como el sentido de la lucha que hemos emprendido para rescatar a Venezuela.

    Frente a ello, y quizás tardíamente, toda la oposición entiende que es momento de salvaguardar la república, de luchar por la libertad y de no parar. No sólo invocan y asumen como propio lo que ya la gente tiene meses apropiándose, como lo son los artículos 333 y 350 de la Constitución, sino que ya entienden que ni hay retorno posible, solo avance a la libertad y a una transición, con el mayor poder legítimo a la cabeza, la Asamblea Nacional, y con una ofensiva institucional que desmonté el fraude y la mentira que sostiene al régimen mediante el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia. Mejor tarde que nunca.

    Y también se suma el mundo. La comunidad democrática internacional, con los dos anteriores fenómenos, entiende la urgencia de una solución real a la crisis venezolana. Recientemente en la Organización de los Estados Americanos fueron 20 países y en el mundo son muchos más. Sigue siendo un gran logro que ya nadie pretenda vender normalidad en el país. Inclusive quienes apoyan al régimen manifiestan que hay crisis en Venezuela, todos están conscientes. Esa conciencia, silenciada con años de petróleo –y hasta oscuros negocios–, hoy ha alzado su voz, con más o menos firmeza, pero está allí y se mantendrá mientras la gente siga en la calle y mientras la oposición se alinee en torno a un objetivo común de lucha frente al régimen, dejando de lado las migajas que ese mismo régimen siempre ha sabido ofrecer. No estamos solos.

    Pero el régimen también lo sabe. Estos días le han hecho mucho daño. Sus bases se socavan, sus dirigentes se dividen y sus apoyos se disminuyen. Ante ello, no tuvieron más remedio que convocar a un fraudulento proceso “constituyente” que, lejos de lo que pretendía, terminó dividiendo más al chavismo y uniendo a la oposición.

    Su intención real es aferrarse al poder; perpetuarse. Para ello deben eliminar todo resto de algo que, en la formalidad, se parezca a la democracia y al control a ese poder que hoy necesitan mantener. Necesitan someter a los venezolanos, hundirnos definitivamente en la miseria y destruirnos. Pretenden hechizarnos con el cuento de unas elecciones regionales después de la “constituyente”, cuando en realidad no habrá ni regionales ni país. Ellos saben que sus delitos y su dinámica mafiosa los coloca contra la pared, junto a estos días de calle. No tienen otra opción que radicalizarse; su única opción es aniquilarnos. Esto es existencial.

    De manera que estos días de lucha heroica lo dejan muy claro: no podemos retroceder ni rendirnos. A quienes claman normalidad en este país –como la que había antes de las protestas–, olvidan que eso no era normalidad, sino costumbre. Hace mucho no somos un país normal y, para serlo, Venezuela nos necesita a todos, sin indiferencia, pero sí con mucho compromiso.

     

    Miles lo hemos entendido; mientras incrementan los días de protestas, también disminuyen los días de vida de la república. Tenemos un enorme reto por delante, con el tiempo en contra, pero con la verdad, los valores y la convicción a nuestro favor. La transición a una Venezuela libre y democrática es impostergable. Es doloroso, es perturbador y es difícil, eso lo sabíamos, pero valdrá la pena.

    En honor a los caídos, en tributo a quienes han pagado los más altos precios en esta lucha –conscientes de ello y de su inocencia–, en homenaje a Venezuela y lo que queremos que sea; en nombre de todo, nuestra única opción es la libertad. Está cerca.

    @Urruchurtu

  • Desconocimiento activo  – Por Williams Caballero López

    Desconocimiento activo  – Por Williams Caballero López

    Los venezolanos entramos en una etapa que en Vente Venezuela calificamos como La Escalada, y que no es otra cosa que la acción de resistencia determinante para lograr la redemocratización y la libertad de la ciudadanía.

    Cívica y democráticamente la sociedad venezolana se abre camino en la calle para oponerse a la instauración de un régimen que pretende sumir al pueblo en el abismo de la miseria y el hambre.

    Frente a esto, los venezolanos desconocemos a un régimen que destruyó la institucionalidad y que día a día golpea los valores constitucionales de la república.

    Los venezolanos repudiamos a un régimen totalitario que saca tanquetas y soldados a herir y asesinar a manifestantes pacíficos y desarmados.

    El pueblo venezolano desconoce a un régimen que no convoca elecciones y que desea crear artimañas para burlarse de la expresión mayoritaria del pueblo.

    Estamos en oposición a un sistema político que encarcela inocentes, que persigue a estudiantes, periodistas y dirigentes políticos.

    No estamos, ni estaremos de acuerdo con un modelo económico que hundió al país en la miseria, que se convirtió en una fábrica de desnutridos y de cadáveres.

    Repudiamos una visión política basada en el terror, inspirada en la opresión y sostenida por la mentira y las armas empuñadas contra un pueblo que solo quiere y añora una Venezuela en libertad.

    Desconocemos al Gobierno de Maduro porque es una dictadura que violó la Constitución nacional, que agrede a jóvenes en las calles, que obliga a miles de venezolanos a emigrar y que somete al pueblo a la peor de las penurias sociales de nuestra vida republicana.

    Lo hacemos, con firmeza y fiereza democrática, porque este régimen llenó sus mazmorras de presos políticos, porque cercena derechos fundamentales de los ciudadanos, porque busca amordazarnos para toda la vida.

    Venezuela merece una realidad diferente. Tenemos riquezas naturales, potencial humano, tenemos calidad en nuestra población profesional y laboral, tenemos un envidiable posicionamiento geográfico, por eso desconocemos a la barrera que nos separa del éxito: El régimen.

    Esto que enfrentamos es una dictadura, así con todas sus letras, con toda la magnitud de la palabra. Y lo hacemos porque tenemos algo más fuerte que un régimen militarizado y déspota, tenemos a una ciudadanía que  no descansará hasta lograr la liberación nacional.

    Los venezolanos somos del tamaño del compromiso y por eso luchamos en las calles, por eso desconocemos cívica y activamente a un régimen que no tiene el apoyo de la sociedad, y que sólo basa su permanencia en el poder gracias a unos cuantos uniformados, a los Magistrados chimbos y las cuatro rectoras del Consejo Nacional Electoral.

    Por eso y muchas razones más, desconocemos al dictador y todo lo que éste representa.

     @wcaballerolopez

  • Cuando la ética se asoma – Por Alejandro Molina

    Cuando la ética se asoma – Por Alejandro Molina

    Todos sabemos que la política es una lucha constante donde se discuten principios, ideología, intereses y pare de contar. Siempre hay algo que justifica hasta el más alocado planteamiento para salir de un régimen si este es de carácter tiránico y es: la ética

    Desde que fuimos invadidos por un proyecto comunista que solo era un sueño frustrado del barbudo de la isla, llevamos con nosotros miles de planteamientos constitucionales, jurídicos y electorales que solo dan más tiempo para que el proyecto se afiance y podríamos decir que es por superación intelectual del régimen pero no es solo eso, es además una completa incapacidad/complicidad de la “alta dirigencia” de saber con qué juega y como enfrentarlo.

    Cuando van 18 años donde se perdió la república y la democracia solo es un show electoral inútil llega el momento donde todos parecen lucir el aprendizaje que durante años obtuvieron de manera gloriosa bañándose en pueblo y sudando en los barrios, entonces salen las “propuestas”.

    Comienza con “ganar espacios” mientras otro responde “tenemos que armarnos”, por otro lado un llamado al “pacto republicano con gobierno de transición y unidad nacional” con una respuesta sin espera que le dice “todo mediante el VOTO”, algunos asoman por su edad que solo habrá salida si “militares se alzan” y otros responden que “la gente en la calle hasta que renuncien”. Todo este cruce de ideas se da en un debate diario entre ciudadanos en todo el país y entre ellos existe una cantidad de dirigentes/intelectuales  que solo ven exclusivo y sin titubeo una salida “democrática, pacifica, constitucional y electoral”.

    A simple vista se ve lógico pero olvida que no estamos en democracia, que el pacifismo se confunde con sumisión, que la constitución sin garantías ni estado de derecho no existe y lo electoral… bueno no creo que deba explicar mucho luego de ver lo que paso con la “Salvadora Asamblea Nacional”

    Entonces me pregunto: ¿Acaso lo ético puede hacerse a un lado porque un libro (escrito a la medida) no permite otra salida?

    Parece que quienes se rasgan la guayabera olorosa a pueblo nombrando a Rómulo Betancourt olvidan cuál fue la única causa que legitimo sus acciones en el trienio de 1945-1948: La ética de la urgencia lo llaman algunos, y es lo único en medio de este comunismo narco-terrorista que puede legitimar un gobierno de transición, un golpe, una rebelión, una denuncia y una sanción incluso internacional. Parece para estos aletrados con mala memoria que la democracia solo significa votos y que aunque el 90% quiera una salida de esta crisis aún se deba consultar si quieren o no al tirano, olvidando el concepto de democracia y desde hace mucho ignorando la importancia de la república. La ética es lo que te permite diferenciar lo legal de lo justo, el problema de Venezuela hoy no tiene salida legal con los poderes a favor de los castros pero cualquier medio para cambiar al régimen y al sistema tiene la legitimidad y por tanto el apoyo por ser lo justo, y siendo lo justo volvemos a caer en lo legal porque la ley es el estado de derecho y no lo que un montón de leguyeros te interpreten en un artículo.

    Cabe destacar que quienes defienden esta constitución como a su familia legitiman su imposición en 1999 porque la anterior no daba vías para cambiarla.

    Entonces, si lo constitucional no permite una salida pronta podríamos decir que debemos ir acostumbrando nuestra mente a recibir una bolsa de comida periódicamente mientras nuestros pálidos cuerpos aguanten, si lo ético no es suficiente para justificar algo más allá de la carta magna entonces quememos todos los relatos de rebeliones y conquistas de libertad que conocemos porque parece ser que ni la batalla por la democracia del siglo XX merece un puesto de honor en la historia venezolana porque al final del día lo que hicieron no fue constitucional en su tiempo.

    Enfoque todo a la palabra “ética” y lo repetí hasta que se entienda que nada puede justificar el hambre, esclavitud, asesinatos o miseria. Pero cualquier acción que con racionalidad se dirija a erradicar eso tiene la legitimidad suficiente.

     

    Alejandro Molina

    Coordinador de Organización Regional de Vente Joven Falcón

  • Nuestra locura – Por Miguel Velarde

    Nuestra locura – Por Miguel Velarde

    El gran reto que tenemos es enfrentarnos a nuestros miedos

    A veces nos convertimos en rehenes de nuestra propia locura. Esos son los momentos en los que una sociedad corre el riesgo de perderse a sí misma. Cuando la crisis, el drama, la violencia e incluso la muerte son tan cotidianas que parecen normales.

    Ante tal amenaza, debemos ver con optimismo que en los últimos meses la conciencia global sobre lo que nos pasa ha despertado. No solo en el país, donde la gran mayoría ha comprendido el alcance de los males y también su origen, sino también en el mundo. Los organismos internacionales, los gobiernos y también los pueblos vecinos hoy tienen claridad sobre la situación en Venezuela.

    Vimos un ejemplo de esto durante el anuncio hecho el viernes por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en el que canceló, 30 meses después de haber sido implementado, lo que llamó “el pacto” entre la administración de Barack Obama y el régimen de Raúl Castro. Este hecho reafirma lo que se podía prever desde su llegada al poder: que la posición de la administración Trump será mucho más firme en la defensa de la libertad y los derechos humanos en la región de lo que lo fue la de su antecesor.

    Trump aprovechó el anuncio sobre el congelamiento de la relación con Cuba para referirse a nuestro tema, exigiendo “libertad” en Venezuela. “Es mejor para Estados Unidos tener libertad en nuestra región, tanto en Cuba como en Venezuela”, dijo.

    Desde hace años vivimos en una economía de guerra, con la inflación más alta del mundo y niveles inéditos de escasez, mientras el salario se evapora de nuestras manos. La violencia desbordada ha cobrado cientos de miles de vidas en la última década. Las mismas malas noticias encuentra uno si examina los indicadores de salud, educación, desarrollo, alimentación, etc.

    Por eso, el gran reto que tenemos, como sociedad, es enfrentarnos a nuestros miedos y encontrar esperanza incluso en tiempos oscuros. Es la única manera de construir un camino que permita al país salir del hueco en el que se encuentra y finalmente empezar a construir un mejor destino para  todos.

    Cualquier cosa diferente a eso sería sucumbir ante la locura; nuestra locura.

  • ¡El mejor momento para Venezuela!

    ¡El mejor momento para Venezuela!

    Todos los días encontramos en las calles de Venezuela a miles de ciudadanos expresando su rechazo al régimen dictatorial instalado en el país, así como también denunciando las penurias que viven las familias y la necesidad de resolver cuanto antes la crisis humanitaria existente. Ante esta grave situación, los venezolanos nos hemos solidarizado unos con otros. Mientras vecinos y compañeros se ayudan entre sí, vemos cómo se han producido acciones de grandeza inenarrables. Al mismo tiempo, las posiciones políticas e ideológicas más distantes comienzan a coincidir en una sola idea: conquistar la libertad.

    Estos hechos políticos y sociales nos indican que algo cambió, pues muy diversos sectores de la sociedad van haciendo filas contra la Dictadura. Así, cada día son más las voces de protesta cívica en la calle. A los jóvenes se les han unido los docentes, los productores agropecuarios, los comerciantes, los médicos, los deportistas… Hombres y mujeres, todos con un elemento diferenciador en cada manifestación popular: hay decisión.

    La unión y acción decidida de los venezolanos por conquistar la libertad ha hecho que el mundo  voltee la mirada de manera sincera hacia nuestro país, que haya dejado de mirarnos con indiferencia. Ya la resolución de la crisis política, económica, social e institucional de Venezuela se convirtió en un asunto de interés para la región y para muchos países de ambos hemisferios. Hoy somos el centro de atención y discusión.

    Los elementos descritos hacen que este sea el mejor momento para alcanzar una Venezuela libre, democrática y próspera; es el más esperanzador, el más productivo. Los venezolanos ya no nos conformamos con migajas. Ahora exigimos respeto a nuestra ciudadanía, mientras que apostamos por el desarrollo y pensamos en grande a nuestro país.

    La lucha ha sido dura, pero también ha hecho brotar lo mejor de nosotros. Lo que hasta ayer veíamos con resignación, hoy ya no nos limita. Por el contrario, sabemos que tenemos la capacidad para construir el estado que merecemos y nos hemos preparado para ello. No nos resignamos a ver salir del país a nuestros seres queridos; los queremos con nosotros, a todos ellos y tampoco aceptamos perderlos en manos de la delincuencia. ¡Basta de violencia!

     Venezuela toma un nuevo rumbo: ya el miedo no nos paraliza y la certeza de algo más grande nos motiva, nos moviliza, nos une. Así como en otros momentos de la historia inestimables venezolanos con gran valor y visión supieron interpretar las oportunidades que se presentaban, los venezolanos de hoy abrimos nuestros brazos y encaramos el futuro; asumimos que tenemos una responsabilidad individual y actuamos como nación.

    En tal sentido, es tarea urgente organizamos, sumar, pensar,  orar y actuar. El pasado nos fortalece, el presente nos une y el futuro nos reconforta. Por eso, debemos convencernos de que la lucha cívica por el país que anhelamos requiere de todos. El odio ya no está; el miedo salió huyendo; el sueño se volvió realizable…Venezuela está de pie. ¡Gloria al bravo pueblo!

    ¡Vamos Venezuela, llegó la hora de la Libertad!

     

    Martha Hernández

    @marthamda

    Coordinadora Estadal de Vente Venezuela

    Mérida, Venezuela

  • De lo desconocido – Por Alexis Goitia

    De lo desconocido – Por Alexis Goitia

    El país ha despertado, luego de un letargo, se alza y levanta su voz ante una tiranía que violenta los derechos humanos y no da garantía de futuro. Más de 70 días de protestas en todo el país han cambiado el rumbo de la nación, se han cambiado los paradigmas de cada venezolano y hoy hay un norte para los ciudadanos: la libertad y rescate de este país.

    Posterior a las sentencias 155 y 156 de la sala constitucional del Tribunal Superior Justicia (TSJ), el venezolano cayó en cuenta que le han desconocido su voluntad, le han desconocido su representación al atribuirse las competencias legislativas por parte del poder judicial, ha sido un golpe de estado. Sin duda alguna el descontento acumulado de la falta de calidad de vida empezó a manifestarse ahí, surge las diversas protestas que poco a poco se irían convirtiendo en inmensas concentraciones que demuestran un sentimiento nacional, la salida del poder de Nicolás Maduro y su comitiva.

    Pero también se ha visto el carácter inhumano y destructor de este régimen, que por medio de la represión ha asesinado a más de 70 venezolanos, jóvenes en su mayoría. Lamentable es tener que despertar cada día con la noticia de una nueva muerte de un joven que ha sido asesinado, por una bomba lacrimógena, por un perdigón o una metra, que fue asesinado por luchar por una Venezuela distinta a la que se vive, por luchar por algo desconocido, donde los muchos jóvenes asesinados el promedio de edad es 17 a 25 años, muestra clara que no conocían otra forma de gobierno, de hacer las cosas, de vivir, y ellos luchaban por algo mejor… Mas que destrozar las ganas de seguir en la lucha de calle, institucional, estudiantil y en el campo de las  ideas, se ha reforzado la convicción de rescatar la república en memoria y en honor a esos chamos que fueron asesinados pues, no sabemos si ellos hubiesen logrado grandes cosas en su vida, si hubiesen sido los grandes líderes que requiere la próxima Venezuela, pero por nacer en revolución, esta los asesinos, que por oponerse a las acciones del tirano, este ordenó la represión.

    La protesta no ha sido fácil, pese a los atropellos y a los múltiples detenidos se sigue en la organización y lucha de calle, pues, claro que vamos a lograr salir de esta pesadilla. Hoy seguimos escribiendo el final de la última dictadura de Venezuela y los jóvenes jugamos un rol importante en la reconstrucción del país, no debemos decaer, pues, más que nunca, necesitamos líderes, no solo en la política, si no, en las universidades, en la medicina, en el arte, en el comercio, en cada área de desarrollo que hará grande y libre a Venezuela. Sigamos firmes y sin miedo.

     

     

    Alexis Goitia

    Diputado Estudiantil por Falcón

    Miembro de Vente Joven Carirubana – Edo Falcón

    @alexisgoitia09

  • La tal constituyente y el Esequibo – Por Luis Barragán

    La tal constituyente y el Esequibo – Por Luis Barragán

     

    La semana pasada, junto al diputado William Dávila, tuvimos la oportunidad de asistir e intervenir en una mesa redonda convocada conjuntamente por el Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (COVRI) y Mi Mapa Incluye el Esequibo.

    Un distinguido grupo de expertos en la materia, compartieron sus inquietudes en torno a las consecuencias de la consabida crisis del país respecto a la histórica reclamación, contribuyendo a nuestra propia actualización sobre los difíciles asuntos que la transición democrática heredará en un ámbito que el hoy ocupante de Miraflores cree de su muy exclusiva, improvisada, arbitraria e incontrolada competencia.

    En definitiva, por todos estos años, los problemas fundamentales que nos aquejan, agravándose ilimitadamente, ya no admiten más postergaciones por obra del enfermizo continuismo del poder establecido: siéndolo en sí mismo, no es posible correr más la arruga. El rostro visible de un mecanismo perverso como el de la llamada polarización, suerte de comodín para el analista perezoso, tiene por rostro invisible, ajado y burlón, el de una asombrosa banalización de los asuntos que exigen un debate sobrio, profundo y coherente.

    Previsible, una compleja agenda en el siempre árido terreno de la política exterior, requerirá de la imaginación y audacia, pero también de la experiencia y el profesionalismo de una cancillería que tendremos que reconstruir. Sin embargo, al finalizar el citado evento, entre otras, permanecen dos inquietudes.

    De un lado, en el marco de todas las urgencias impuestas por la confabulación del Ejecutivo contra el Legislativo, está pendiente un serísimo proyecto de acuerdo debatido en el seno de la Comisión Permanente de Minas y Petróleo de la Asamblea Nacional, por cierto, cuyo solo borrador provocó la irritación de Georgetown. A propósito de los trabajos petroleros realizados en la fachada atlántica, aborda solventemente la situación y concluye en sendas propuestas que todavía no llegan a la sesión plenaria del parlamento, esperando respuesta de la Consultoría Jurídica, siendo una de ellas la conformación de una Comisión Mixta o Especial que, por cierto, tuvimos a bien sugerir meses atrás en la cámara.

    Y, del otro, en marcha el fraude constituyente, en el supuesto negado de instalarse esa tal asamblea, corre un inmenso peligro el principio del uti possidetis iuris, ineludible en todas las constituciones con las que ha contado Venezuela, cuya desaparición suscitaría el entusiasta, agradecido y duradero respaldo a la dictadura venezolana por Guyana y los países aliados del Caribe. Una indispensable dosis de realismo del vecino país, le permitiría ponderar y reparar en la insustentabilidad de una hipótesis que complicaría innecesaria y peligrosamente el conflicto, afectando aquellos intereses que sólo salvaguarda un tratamiento pacífico de la materia.

    @LuisBarraganJ

  • Vinotinto – Por Miguel Velarde

    Vinotinto – Por Miguel Velarde

    Es difícil sentir alegría en momentos tan duros

    El domingo, al país lo despertó un sueño. En medio del dolor y la frustración de una nación, los muchachos de la selección de fútbol Sub-20 le regalaron a Venezuela un momento de reconciliación con la felicidad, alcanzando un histórico subcampeonato mundial.

    Es difícil sentir alegría en momentos tan duros. Se entiende a quienes ni siquiera comparten la celebración del éxito deportivo, porque consideran que el país no está para festejos.

    Sin embargo, no tenemos que ver este logro necesariamente con alegría, sino con esperanza. Porque ese es el sentimiento que Venezuela hoy más necesita para superar una realidad tan compleja como la que atraviesa. Su ejemplo es inspiración para todo un país que hoy se juega su futuro.

    Por eso, irónicamente el mejor gol del seleccionado no se metió en la cancha ni lo convirtió un jugador. Lo hizo el director técnico, Rafael Dudamel, cuando después de lograr la clasificación a la final exigió el cese de la violencia en el país, mientras recordaba que “esos chicos que salen a la calle, lo único que quieren es una Venezuela mejor”. Un golazo de Rafael.

    Sus muchachos demostraron que con pasión y garra se pueden alcanzar los sueños. Hasta los que parecen imposibles. Lo mismo demuestran desde hace más de 70 días miles de sus compañeros que juegan en las calles su partido más importante, y son parte del mismo equipo: Venezuela.

    Todos ellos, a su manera, están rescatando lo mejor de los venezolanos. Son conscientes de que no solo están viviendo historia, sino también la están haciendo.

    Juntos, son las estrellas de una bandera que no es tricolor, es vinotinto.

     

  • Mi símbolo de lucha – Por Leonel Colina

    Mi símbolo de lucha – Por Leonel Colina

    Casi 70 días de lucha, y contrario a lo que se esperaría, cada día son más los que resisten hasta más tarde, cada vez son más personas las que se quedan hasta el final del día, y cada vez más confluyen las consignas en el verdadero objetivo de esta batalla épica; LIBERTAD.

    Muchos son los símbolos que han acompañado a los ciudadanos durante las manifestaciones,  cada uno de ellos parece describir con exactitud eso que somos, esa Venezuela por la que luchamos, y es que; ¿Quién no ha leído al menos uno de los elocuentes mensajes en ese famoso papagayo?, ¿Quién no ha visto pasar a su lado a esos valientes guerreros que con un escudo y un guante le hacen frente a un régimen que se empeña en aferrarse al poder?, ¿Quién no se ha conmovido aplaudiéndole a esos héroes de casco blanco con cruz verde que arriesgan su vida por resguardar la vida de los que luchan? y ¿Quién no ha visto la cara de cada ciudadano al que el régimen le arrebatado la vida producto de la violencia y la represión? y una vez más, el Estado entiende que todo aquel que luzca con orgullo el tricolor nacional, en lugar de ese adoctrinado y cada vez minoritario color rojo; es un traidor a la patria, a eso que ellos llaman patria.

    En mi propia experiencia, viví la más fuerte represión en la Avenida Francisco de Miranda en el día 68 de lucha: luego de un accidente de moto y a causa de la herida en la rodilla que me quedó, decidí que no estaría en la primera línea en esta ocasión; pero la PNB nos emboscó, nos obligó a correr hacia un hotel y allí, a menos de dos metros de distancia, nos dispararon una cantidad impresionante de bombas lacrimógenas y artefactos explosivos.

    Corriendo de los gases y evitando desmayarme, perdí mis anteojos, tratando de ayudar a los demás a subir por un muro –que da hacia la Av. Libertador- y desconociendo el peligro de hacerlo, tuve que dejar caer mi bandera de Venezuela en blanco y negro, que me ha acompañado e identificado en estos días de lucha, una bandera que yo mismo hice, y que he utilizado para señalar a mis compañeros una ruta de escape cada vez que las fuerzas del régimen reprimen.

    Compañeros de Vente estaban ahí, cerca de mí, víctimas de lo mismo, asfixiados e intentando escapar de lo que parecía una pesadilla, de pronto un compañero pierde su teléfono en una disputa con un funcionario que intentó arrebatárselo, algunos muchachos lograron levantar la reja del estacionamiento del hotel y nos ayudaron a entrar y resguardarnos hasta que fue seguro salir de allí.

    Luego de esa cruel actuación de los funcionarios policiales, esos que juraron proteger y servir, y que en lugar de eso atacan, reprimen, y deshonran, descubrí nuevos símbolos de lucha: descubrí a un trabajador del hotel que nos dijo “un placer tenerlos aquí”, al tiempo que nos regalaba una botella de agua a cada uno y nos habilitaba un espacio para que no nos llegara el olor de los gases, así como había descubierto más temprano a una señora que con dedicación usaba una toallita húmeda para limpiar a un niño de la calle y le ofrecía de comer.

    Descubrí esa extraña ocasión de que mi compañero recuperase su teléfono que había quedado tirado cerca de una alcantarilla, descubrí que ese mismo compañero en medio de los gases se había devuelto a recuperar mis anteojos y me los entregó, y experimenté la más gratificante sensación de este día: me monté en el muro, crucé hacia la parte de arriba de la Avenida Libertador, y recuperé mi bandera de Venezuela.

    Todos podemos cuestionar los logros de esta gesta, pero cuando pase, debemos aferrarnos a nuestros símbolos: a esa señora que sale de su casa con el fin de ayudar a alguien, a esos paramédicos que auxilian a quien lo necesite, a esos motorizados que tragan gas para sacar a los heridos, a esos anteojos que alguien evita pisar y que luego alguien más recoge del piso para dárselos a su dueño, a esos rostros de los que han perdido la vida luchando por la libertad, a esa bandera, a ese escudo, a esa Venezuela. Esos son mis símbolos de lucha y no permitamos nunca nos sean arrebatados.

    @LeonelColina